¿Qué están viendo ahora? - Paula Figueroa - E-Book

¿Qué están viendo ahora? E-Book

Paula Figueroa

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Nos encontramos transitando una etapa de cambios de paradigmas sociales; hoy somos más conscientes de las desigualdades, nuestra mirada sobre el mundo es diferente, y esto se refleja en los productos culturales que consumimos. Las producciones audiovisuales reproducen y resignifican las prácticas sociales, construyen subjetividades y apreciaciones sobre la realidad, por eso los programas infantiles son una ventana social para la niñez: comunican acerca de la relación con pares, la salud, el trabajo en equipo, la perspectiva de género, la convivencia con la naturaleza, entre otras cosas. En esto radica la importancia de que los ciclos destinados a este público respeten un criterio de calidad.  Por ende, hemos tomado en cuenta los criterios elaborados por distintos organismos internacionales y hemos armado una nueva guía de calidad para la programación infantil, que incorpore tres de los paradigmas más relevantes de la actualidad: los derechos de la niñez y la adolescencia, los de las mujeres y las diversidades y los de la naturaleza y los animales.  Sabemos que, al fin y al cabo, quienes eligen son las audiencias infantiles, pero podemos ofrecerles programas en los que se las cuide no solo desde la educación y el entretenimiento, sino también desde el respeto por los derechos. 

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Seitenzahl: 186

Veröffentlichungsjahr: 2022

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¿Qué están viendo ahora?

Guía de calidad sobre dibujos animados en la era de los nuevos paradigmas sociales.

Paula Figueroa

Figueroa, Paula

¿Qué están viendo ahora? : guía de calidad sobre dibujos animados en la era de los nuevos paradigmas sociales / Paula Figueroa ; comentarios de Graciela Alicia Currás.- 1a ed.- Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tercero en Discordia, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-8971-14-8

1. Dibujos Animados. 2. Comunicación. 3. Producción Audiovisual. I. Currás, Graciela Alicia, com. II. Título.

CDD 302.2345083

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.

ISBN 978-987-8971-14-8

Índice

Agradecimiento

Presentación

Introducción

Series de animación seleccionadas

La calidad en los programas destinados a la niñez

Los nuevos paradigmas sociales

Elaboración de la guía de calidad

Conclusiones

Dibujos animados y nuevos paradigmas sociales: inquietudes, límites y desafíos

¿Por qué mirar estas series?

Anexo I

Anexo II

Referencias bibliográficas

Referencias de las series

Agradecimiento

Agradezco profundamente por su colaboración en este libro a Graciela Alicia Currás. Ella es psicoanalista y actualmente se desempeña como consultora de salud integral en la Cooperativa Esquina Libertad y como coordinadora del Equipo Asistencial El Duende para niñes y adolescentes y su grupo familiar. Fue coordinadora de talleres de juegos teatrales, música y pintura para niñes con dificultades en la subjetivación y tutora de tesinas en Musicoterapia en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Presentación

Algo pasa con Peppa Pig o con Bob Esponja, es difícil saber qué es, pero las infancias los eligen y eso nadie lo puede controlar. Ni siquiera el equipo que creó estos personajes sabía qué podía pasar en ese encuentro con la niñez. Hay «una magia» que sucede o no sucede, como en la vida misma. Con esto queremos decir que las audiencias infantiles son quienes eligen los dibujos animados. Aunque las personas adultas tengamos opiniones sobre qué programas serían más convenientes para un público en etapa de niñez, no podemos cuestionar su admiración por determinados personajes.

Más allá de esto, no pasa por controlar las decisiones de las infancias, sino por aceptar y entender que son libres y que tienen el derecho de elegir y de establecer sus propios estándares de calidad acerca de las producciones audiovisuales. Respetando esto, las personas adultas podemos utilizar estudios, criterios y recomendaciones que nos orienten sobre lo que están consumiendo o que nos guíen para producir historias que puedan enamorar, sin por eso descuidar la responsabilidad a la hora de comunicarse con la niñez. 

Ese es el objetivo de este libro: servir de apoyo para quienes producen y para quienes consumen programas infantiles, especialmente los dibujos animados. Entender que vivimos una etapa de transformación en la relación con otras personas y con el entorno, que se traduce en el surgimiento de nuevos paradigmas sociales: paradigmas de derecho. Cada vez somos más conscientes de cómo hemos naturalizado relaciones de desigualdad y de cómo los medios de comunicación han tenido mucho que ver en esto. Por eso, es importante que la calidad de las series de animación (al igual que la de cualquier programa infantil) esté basada en cuidar a la niñez, no solo desde la educación y el entretenimiento, sino también desde el respeto por los derechos.

Ya lo dijo Héctor Schmucler en el prólogo de Para leer al Pato Donald (Dorfman y Mattelart, 2005). El autor sostiene que aquel estudio se focalizó en develar los mecanismos específicos por los que la ideología burguesa se reproduce a través de los personajes de Disney y que nada escapa a la ideología, ni siquiera los atributos asignados a la niñez, como la pureza y la ingenuidad.

Este trabajo no es un análisis sobre el poder, pero no desconoce la potencia de los dibujos animados a la hora de comunicar ideas sobre el mundo. Por eso, se trata de construir una guía de calidad para series de animación, enmarcada en tres nuevos paradigmas de derecho: las mujeres y las diversidades, la niñez y la adolescencia y la naturaleza y los animales.

Como hemos dicho, quienes eligen son las audiencias infantiles, pero si lo que les damos a elegir fomenta la empatía, el intelecto, la curiosidad, la igualdad de género, la inclusión de grupos sociales, el trabajo en equipo, el arte, la recreación, la relación con la naturaleza y el respeto por los animales, mucho mejor.

Introducción

En la actualidad, nos encontramos atravesando una etapa de transformación en cuanto a las maneras de percibir el mundo. Constituye un momento histórico, en el que comenzamos a deconstruir nuestro sentido común, nuestra mirada sobre la vida, la sociedad y el entorno, y damos paso a nuevos paradigmas sociales desde los cuales apreciamos la realidad. Estos cambios en el sistema de valores de nuestra sociedad abarcan distintos ámbitos, incluso los medios de comunicación, la industria cultural o el mundo digital. Resultan evidentes estas nuevas miradas sobre el mundo en el campo mediático. Podemos apreciarlas con facilidad al comparar los programas emitidos en épocas pasadas con los actuales: si analizamos estos discursos, veremos que los ciclos televisivos de otros tiempos difieren bastante de los nuevos, no solo por la producción o la estética alcanzada, sino también por las prácticas sociales que los condicionan. Es que la sociedad de aquel entonces no es la misma que la de hoy en día, y eso se ve con claridad en los mensajes transmitidos.

Por otro lado, las producciones audiovisuales reproducen y resignifican estas prácticas sociales, y permiten así que sigan circulando en la sociedad, de manera que también construyen subjetividades y apreciaciones sobre el mundo. Esto es aún más importante en aquellas destinadas a la niñez y a la adolescencia, ya que los ciclos televisivos ocupan un lugar relevante en la formación de estas audiencias y son una ventana a la vida social, que les permite conocer aspectos de la relación con los demás, la sensibilidad y la experiencia.

En este sentido, en las últimas décadas muchos organismos e instituciones de distintos países han estudiado y elaborado criterios de calidad sobre la programación infantil, para incentivar que las emisoras televisivas produjeran contenidos aptos para la niñez. Sin embargo, creemos que es importante redefinir y actualizar estos criterios, ya que, como dijimos antes, los paradigmas sociales van cambiando y el público infantil también es parte de estas transformaciones.

Además, consideramos necesario adaptar cada vez más estos criterios, no solo al público, sino también al género o al formato de los programas. Esto ocurre debido a que los ciclos dirigidos a las infancias están atravesados, a su vez, por distintos géneros o formatos para los cuales rigen leyes particulares: entretenimiento, ficción, ficción animada, musicales, educativos, entre otros.

Con esto en mente, nos parece importante tomar en cuenta los criterios elaborados hasta el momento por distintos organismos internacionales y proponernos armar una nueva guía de calidad que incorpore tres de los paradigmas más relevantes de los tiempos actuales: los derechos de la niñez y la adolescencia, los de las mujeres y diversidades y los de la naturaleza y de los animales, abordando los aspectos centrales que los caracterizan, a partir de la normativa internacional.

Por otra parte, una vez elaborados estos criterios, quisiéramos indagar cómo se manifiesta esa calidad en programas que tienen un lenguaje particular: los dibujos animados o series de animación. Se trata de entender de qué manera los criterios pueden representarse en sus relatos, temáticas y personajes, tomando en cuenta las leyes propias de los dibujos animados. Para eso, indagaremos algunos de los principales aspectos temáticos, estéticos y técnicos de estos programas y analizaremos material audiovisual seleccionado a tal fin.

Series de animación seleccionadas

Para construir esta guía, tomaremos en cuenta series publicadas en plataformas de streaming, específicamente en Netflix. A través de estos sitios, podemos acceder a un abanico de programas que se destacan, ya sea por haber sido lanzados recientemente o por ser de los más vistos en los últimos años. Por eso, analizaremos diecisiete series de animación de Netflix Argentina publicadas durante el año 2020 y seleccionaremos los primeros cinco capítulos de la temporada ofrecida por la plataforma.

Para la selección de las series, utilizamos los siguientes criterios:

Serie de ficción animada.Destinada a niños, niñas, niñes de entre tres y doce años. La aproximación a la edad del destinatario estará basada en los temas encontrados en el contenido de la serie, por ejemplo, la referencia a problemáticas comunes en ciertas etapas de la vida, a escenarios, ámbitos y actividades que suelen desarrollar niños, niñas y niñes de ciertos grupos etarios. También se utilizó como referencia la clasificación por edad sugerida por Netflix en la ficha de la serie.Que haya estado en algún momento calificada por Netflix como «Más populares».

Una vez aplicados estos criterios, el listado de series obtenido para completar el desarrollo de los indicadores serán: Simon; Peppa Pig; Masha y el oso; Paw Patrol; Super Wings; Dora, la exploradora; Hilda; Clarence; El increíble mundo de Gumball; Jóvenes titanes en acción; Escandalosos; Spirit; Hora de aventura; Bob Esponja; Jefe en pañales; Kipo y la era de los magnimales, y She-Ra y las princesas del poder (para ver detalles de las series seleccionadas ir a Anexo II).

La calidad en los programas destinados a la niñez

Cuando nos referimos a la calidad de algo, estamos hablando de ciertos rasgos que nos permiten interpretar su valor. Claramente, este no es absoluto ni determinado, sino que se relaciona con la realidad de su público (su edad, su lugar de residencia, su contexto social…) y con lo que la sociedad de ese momento considera adecuado. Pero inclusive dentro de realidades y contextos similares, diferentes familias pueden considerar que ciertas series infantiles poseen una calidad mayor que otras, ya que se ajustan más a su filosofía de vida y su perspectiva sobre el mundo.

Aunque esto es cierto, en términos generales, sí es posible hacer aproximaciones a si los contenidos que las infancias consumen se ajustan en mayor o menor medida a determinados parámetros universales de calidad. Estos son criterios elaborados por distintos organismos internacionales (Anexo I), que han tenido en cuenta aspectos educativos, de entretenimiento, como también, de mensajes que amplíen la experiencia de la niñez y la convivencia con otras personas y con el entorno. Además, algunos de estos organismos incluyen en sus criterios perspectivas de derechos de la niñez y la adolescencia y fomentan la diversidad cultural.

Criterios de calidad internacionales

Tomaremos en cuenta los estándares de calidad formulados por las siguientes entidades:

Australia: Australian Communications and Media Authority (ACMA, ‘Autoridad Australiana de Comunicaciones y Medios de Comunicación’).Canadá: Youth Media Alliance (YMA, ‘Alianza de Medios y Juventud).Estados Unidos: Annenberg Public Policy Center (APPC, ‘Centro de Política Pública de Annenberg’) de la Universidad de Pennsylvania.Chile: Consejo Nacional de Televisión (CNTV).Argentina: Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia (CONACAI), coordinado por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM).Colombia: Ministerio de Cultura de la Nación.

Por consiguiente, para saber de qué hablamos cuando nos referimos a la calidad en los programas infantiles, nos basaremos en ciertos criterios internacionales, que aparecen a continuación.

Promover el arte, el entretenimiento y la búsqueda del conocimiento

Este criterio fue sugerido por diversos países que desarrollaron aspectos para una televisión infantil de calidad. Se trata de promover estos estándares basándose en incentivar el entretenimiento y/o el rol educativo de los programas. Por ejemplo, en países como Australia, se sostiene que un ciclo destinado a la niñez debe ser entretenido, haciendo alusión al humor, la impredecibilidad, el ritmo apropiado, la presentación en un estilo visual moderno y la exploración multidimensional. Otras entidades en Canadá y Estados Unidos proponen que los contenidos giren en torno de la historia, la ciencia, el desarrollo, las artes, la literatura, el drama, la música, entre otros aspectos. Además, se sostiene que un programa de calidad debe estimular el intelecto y la imaginación y promover un rol activo por parte de niños, niñas y niñes. En Argentina, por su parte, se establece como uno de los catorce criterios de calidad el fomento de la creatividad y de la recreación, ya que se considera necesario que el contenido incentive la búsqueda del conocimiento, los lenguajes artísticos, la diversión y el juego.

Promover el valor personal y fomentar hábitos saludables

Países como Chile, Colombia y Argentina mencionan la importancia de generar contenidos que valoren y promuevan el respeto por las infancias, a través de preservar su vida social y emocional, cuidar su cuerpo y considerar sus opiniones y puntos de vista sobre la realidad. Esto incluye, entre otras cosas, la adopción de hábitos saludables, el cuestionamiento de estereotipos corporales que puedan derivar en desórdenes alimenticios, como también fomentar el derecho a la libertad de expresión y opinión. Con respecto a este punto, el CONACAI (Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia, Argentina) desarrolla el concepto de «voz propia» para referirse a las perspectivas de la niñez y la adolescencia.

Tener en cuenta a quién va dirigido el mensaje

Si bien cada persona frente a una pantalla elabora sus propias conclusiones acerca de lo que está viendo, entidades de Estados Unidos y Argentina señalan que es importante que los programas infantiles tomen como referencia la franja etaria de su audiencia para desarrollar temas de interés y ofrecer experiencias de aprendizaje. Al mismo tiempo, los estándares australianos destacan la relevancia de que estos ciclos amplíen la experiencia y la comprensión de niños, niñas y niñes: para eso, conviene no evitar los conflictos en las historias, sino, más bien, hacer foco en las soluciones y en el modo de resolver problemas.

Promover la socialización con pares

La mayoría de los indicadores de calidad internacionales hacen hincapié en que los contenidos infantiles incentiven la socialización y la relación con pares. En Chile se destaca la importancia de las conductas constructivas, que fomenten la integración social de las infancias, como la cooperación y la ayuda a los demás, la expresión transparente de sentimientos, la responsabilidad, la honestidad y el respeto. Asimismo, desde Estados Unidos se propone la noción de moraleja constructiva, definida como «cualquier contenido que pueda contribuir al desarrollo de la infancia en cualquier aspecto», destacando las necesidades socioemocionales, entre otras (V Foro de Investigación en Comunicación, 2003).

Incluir representaciones de la diversidad cultural

Entidades de Estados Unidos y de Argentina consideran que las representaciones de la diversidad cultural hacen a la calidad de la programación infantil. En Estados Unidos se menciona la relevancia de incluir en las historias personajes étnicamente diversos, al igual que en género. Por su parte, el CONACAI, en Argentina, sostiene que «se debe tener en cuenta la diversidad en sus dimensiones cultural, de género, de ideas y formas de entender el mundo, de capacidades, contextos sociales y realidades socioeconómicas, credos, orígenes, rasgos físicos y lenguas» (Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia).

¿Qué es la calidad, según las infancias?

Pero no solo la opinión de los especialistas en la temática es relevante a la hora de definir qué características debe tener un programa infantil de buena calidad, también lo es la opinión de los receptores de estos contenidos: las niñas, los niños y les niñes que van a elegir ese programa en especial frente a la enorme variedad que las plataformas suelen ofrecer. Por otra parte, hemos mencionado que uno de los criterios que utilizaremos para medir la calidad de las series animadas era que se incluyera la voz propia y el respeto por las opiniones de las personas en etapa de niñez; por tanto, es fundamental también aplicarlo a nuestro objeto de estudio.

En esta línea, el Consejo Nacional de Televisión de Chile (CNTV) en el estudio «Estándares de calidad en TV Infantil», sintetiza las conclusiones a las que arribó una investigación realizada por Atrid Plenk (Yo creo que es muy bueno porque…), en la que se recogieron las perspectivas de jurados infantiles, en distintos festivales realizados en Alemania. Así, los criterios de calidad que se observaron con mayor frecuencia en estos jurados fueron los que aparecen a continuación.

La historia o el tema

La historia que se cuenta en la ficción o el tema que se aborda en un programa de no ficción es considerada el criterio central a la hora de hablar de calidad. Valoran que tengan la posibilidad de aprender algo y que no haya representaciones de violencia, pero no rechazan los conflictos. Les interesa encontrar en un conflicto soluciones o elementos positivos (por ejemplo, algo gracioso que alivie la tensión o un final feliz).

Estructura dramática y consistencia en la trama

Implica que el programa sea comprensible, que haya un estilo determinado de narración y un hilo conductor que puedan seguir. Sostienen que las inconsistencias o los finales muy abiertos dificultan la comprensión, y reaccionan con decepción o aburrimiento frente a estos.

Personajes, actores y roles

Es importante que los personajes tengan un rol claro y sean verosímiles, diversos y multifacéticos. Las infancias encuentran que los personajes son interesantes cuando poseen una característica especial (una cualidad, habilidad o rasgo visible) y valoran el poder ponerse en el lugar de ellos.

Que provoque emociones: que sea entretenido y excitante

Los jurados infantiles rescatan que un programa interpele sus emociones, poniendo la diversión y el entusiasmo en primer lugar. Parte de esto tiene que ver con que la trama tenga giros inesperados, tornando la historia en impredecible. Si bien destacan sobre todo las emociones positivas, manteniendo la tensión y la curiosidad, también les importa que haya espacio para la pena y la compasión, de manera que, cuanto mejor logra la ficción mezclar distintas emociones, más calidad se alcanza.

Estilo y aspectos audiovisuales

Se refiere a los elementos técnicos. Por ejemplo, cuando un programa es de animación, la técnica debe ser consistente, es decir, los diseños y dibujos deben ser armónicos y coherentes entre sí. Por lo general, destacan los diseños coloridos y alegres y disfrutan de los recursos musicales.

Valor de lo apropiado que resulta un programa para su edad y desarrollo psicosocial

Según este estudio, las audiencias infantiles valoran aquellos programas que contienen elementos con los que se pueden identificar según su grupo etario y que no son nocivos. Cuando un programa está hecho para públicos mayores, lo advierten fácilmente y rechazan los contenidos violentos o que asustan.

La calidad de los dibujos animados

Al valorar la calidad de los dibujos animados, se suelen tener en cuenta dos aspectos. Por un lado, el grado de enseñanza que aportan las series de animación, basándose en el supuesto de que la televisión es un medio que apela fundamentalmente a lo emotivo. Por el otro, los aspectos artísticos o técnicos de los dibujos animados, la medida en que estos se adecuan a las leyes que rigen este formato en particular.

Dibujos animados que enseñan

El concepto de la televisión como un medio que apela fundamentalmente a lo emotivo tuvo un amplio desarrollo a lo largo de la obra de Joan Ferres Prats. Para ello, el autor explica una contradicción existente entre la escuela y la cultura audiovisual al sostener que «la educación se mueve de manera preferente en la esfera de la palabra, del razonamiento, del análisis, de la reflexión crítica y de las experiencias conscientes, mientras que la cultura audiovisual se mueve de manera preferente en la esfera de la imagen, de la emoción, de la sensorialidad y de la experiencia inconsciente» (Ferres Prats, 1998). En este sentido, Ferres Prats establece que la televisión está ligada a la lógica de las emociones (entendida como la lógica de las transferencias) y sostiene que, si el espectador siente emociones al contemplar un relato (como puede ser el sufrimiento), es porque se produce una transferencia: «El inconsciente vive las realidades contempladas en la pequeña pantalla como expresión de uno mismo, como expresión del yo real o del yo ideal». Por dicho motivo, por ejemplo, los sentimientos hostiles que el espectador o la espectadora puede volcar sobre un personaje negativo del relato se explican porque el inconsciente descubre en estas realidades factores de similitud con lo que más teme o más odia.

En este sentido, desde la lógica de las emociones, los dibujos animados pueden generar modelos de identificación y resultar un contenido socializador y generador de aprendizajes. Siguiendo esa línea, Rajadell Puiggròs y Violant Holz (2005) sostienen que es indispensable que la escuela alfabetice frente a los medios y que cada estudiante aprenda a analizar lo que las ficciones animadas están transmitiendo a través de los personajes y entornos. Por eso, se proponen investigar los modelos de identificación que ofrecen los dibujos animados, agrupando estos valores en cuatro bloques gráficos:

Etnológico: Las propuestas de los dibujos reflejan los intereses y necesidades de una sociedad, a través de los personajes de ficción y la imaginación. Mediante las actuaciones y pensamientos de estos personajes, se manifiestan una serie de conceptos, ideologías o situaciones que se corresponden con determinada sociedad.Didáctico: Las series animadas pueden resultar una nueva alternativa de educación, a través de los valores que se comunican en los mensajes y por la ética que puede advertirse en las escenas. Su enseñanza de carácter indirecto, agradable y a modo de juego ha hecho que niños, niñas y niñes de diversas generaciones recibieran con aceptación estos mensajes.Psicológico: Las series, a través de la imaginación y la fantasía, invitan a las infancias a desarrollar aptitudes personales y sociales, a reflexionar sobre el mundo que las rodea y sobre su individualidad. Así, descubren parte de su propia identidad mediante la identificación con sus protagonistas.Lingüístico: Las series de dibujos animados, a través de lo lúdico, se centran fundamentalmente en una etapa cronológica concreta, como fuente de aprendizaje de la lengua materna. Mientras el público infantil está contemplando la pantalla, está recibiendo una enseñanza sobre la estructura y composición lingüística de su lengua: nuevo vocabulario, formación de frases, expresiones típicas, entre otros.

La noción de lógica emotiva y la búsqueda de modelos de identificación que contribuyen a generar enseñanzas en la niñez resulta central para desarrollar criterios de calidad en los dibujos animados. Es necesario recordar que, al tratarse de un público en etapa de niñez, la responsabilidad por parte de quienes producen estos contenidos es aún mayor que si es un público adulto. Por otra parte, resultaría un gran aporte educativo si las instituciones escolares y la cultura audiovisual crearan nexos a partir de los cuales lo que transcurre en la esfera de la imagen pudiera elaborarse luego en la esfera de la palabra.

Los dibujos animados y sus leyes

La técnica de los dibujos animados consiste en lograr imágenes en movimiento mediante fotografías secuenciales, combinando, a su vez, otras tecnologías, como diseño de cámara y proyector, fabricación y procesamiento de películas, grabación y reproducción de sonido, medición de iluminación y de luz. Estas imágenes en movimiento se basan en un fenómeno del cerebro humano, el cual percibe una ilusión de movimiento continuo a partir de una sucesión de imágenes fijas expuestas a una velocidad superior a quince cuadros por segundo (Marcos, 2020).

En sus inicios, los dibujos animados eran comprendidos como parte del cine, pero a principios del siglo xx, cuando necesitaron otro tipo de industria para desarrollarse, comenzaron a considerarse como una forma audiovisual autónoma. Entonces, en tanto las ficciones de animación son una categoría de cine particular, es necesario analizarlas tomando en cuenta sus propias reglas, incluso para aplicar criterios de calidad para programas infantiles en general.

En esta línea, Hidalgo Rodríguez y Pertínez López desarrollaron un sistema de análisis basado en el vocabulario, que viene siendo utilizado por productoras de cine de animación desde sus orígenes, asumiendo que «desde la primera década del siglo xx