Recetas higienistas - Mitzi Lizama - E-Book

Recetas higienistas E-Book

Mitzi Lizama

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Beschreibung

¿Qué debemos comer?, ¿cómo?, ¿a qué hora?, ¿cómo adoptar el hábito de comer bien?, ¿qué es comer bien? son una serie de interrogantes que podrás resolver con este atractivo libro de recetas. Mitzi Lizama, naturopara-higienista, nos comparte, en las siguientes páginas, una actividad en el plano alimentario, que le ha interesado desde los siete años y desarrolla profesionalmente desde hace diez. Además de enfocarse en la importancia de "qué es alimentarse bien", nos introduce a este mundo culinario, refiriéndose a enfermedades que llamaron su atención, la importancia de cambiar en lo social, las excusas tras las cuales se escuda la mente y cómo organizarse a nivel familiar.

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Seitenzahl: 48

Veröffentlichungsjahr: 2022

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PRIMERA EDICIÓNDiciembre 2022

Editado por Aguja LiterariaNoruega 6655, dpto 132Las Condes - Santiago - ChileFono fijo: +56 227896753E-Mail: [email protected] web: www.agujaliteraria.comFacebook: Aguja LiterariaInstagram: @agujaliteraria

ISBN: 9789564090498 

DERECHOS RESERVADOSNº inscripción: 2022-A-10135Mitzi LizamaRecetas Higienistas

Queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita del autor, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático

Los contenidos de los textos editados por Aguja Literaria son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan el pensamiento de la Agencia

DISEÑO DE PORTADAImagen : Mitzi LizamaDiseño: Josefina Gaete Silva

 

Dedico las siguientes páginas al creador,quien hizo nuestro cuerpo perfecto,los alimentos ricos y nutritivos,lo mejor para mantenernos sanos

A Jehová

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

SUGERENCIAS DE UTILIDAD

SALSAS

PANES Y QUEQUES

ALIÑOS Y SALSAS PARA ENSALADAS

ZUMOS

PLATOS CALIENTES

SOPAS

ENSALADAS CRUDAS

PARA AGREGAR A LAS ENSALADAS

PARA COMIDAS COCIDAS

NOTA IMPORTANTE

SOBRE LA AUTORA

INTRODUCCIÓN

Este libro tiene como finalidad compartir con más fuerza la actividad que vengo desarrollando en el plano alimentario desde hace diez años,un tema que me fascina y ha despertado mi interés desde antes de cumplir siete, cuando surgían inquietudes como: ¿qué debemos comer?, ¿cómo?, ¿a qué hora?, ¿cómo adoptar el hábito de comer bien?, ¿qué es comer bien? Preguntas que a menudo me hace la gente.

Después de atender a tantas personas, me he dado cuenta de que una de las grandes trabas para mantener el cuerpo sano es la presión que reciben del entorno.

Para mi próximo comentario, rescataré una de las preguntas recién señaladas:

¿Qué es alimentarse bien?

Para hacerlo en forma adecuada, es importante contar con alimentos que nuestro cuerpo sea capaz de digerir; de lo contrario, en lugar de alimentarnos, estaremos consumiendo toxinas. Por muy ricos que parezcan al paladar, si no podemos digerirlos, en la medida que acumulemos, comenzaremos a acercarnos a la posibilidad de enfermar.

A diferencia, los alimentos sanos (principalmente frutas y vegetales crudos) y sin sofisticadas preparaciones, son realmente nutritivos y buenos para nuestro cuerpo, vienen con un diseño perfecto que se adapta por completo a nuestra fisiología, por lo que podemos digerirlos con facilidad; por supuesto, respetar su correcta combinación es de vital importancia para conseguir lo que llamaremos un alimento sano.

En este libro compartiré contigo muchas recetas fáciles de hacer; platos bien combinados para que disfrutes tanto tu paladar como tu cuerpo. La combinación de los alimentos es muy importante, pues determina si se trata de un tóxico o un alimento nutritivo. Una buena comida debe estar bien preparada, lo que significa entrar por la vista, el olfato y, por supuesto, el gusto, pero bien preparada no se refiere a estar bien sazonada o condimentada, sino más bien que sean alimentos compatibles, algo bien pensado de antes; si a todo le agrego sal y aliños, la comida pierde su sabor natural y estos hábitos hay que aprenderlos. Como dicen, “ser agradable al paladar”. Pero lo más importante es que nuestro cuerpo debe recibir el alimento y poder digerirlo con facilidad, sin realizar un gasto extra de energía, que es lo que produce muchos problemas de salud hoy.

Por lo anterior, continuaré compartiendo mi experiencia a través de las siguientes páginas.

Te invitaré a cocinar, probar y compartir con tus seres queridos algunas recetas exquisitas que permitirán a vuestros cuerpos acompañarlos mejor en las actividades que desarrollen. Además, te contaré por qué son convenientes y lo reforzaré con algunas experiencias personales.

Las enfermedades llamaban mi atención

A lo largo de la vida creces viendo personas enfermas. Yo encontraba que era algo tan raro, y me preguntaba constantemente por qué estaban así y qué se debía hacer para no llegar a ese estado.

Cuando tenía poco más de seis años, una compañera muy amorosa enfermó de leucemia. Yo no entendía por qué estaba en esa condición, ¿era contagioso? ¿Quiénes podían tener esa enfermedad?; cuando se le comenzó a caer el pelo, creí que era un síntoma de ese mal, ¿Por qué ocurría eso? Tenía muchas interrogantes.

Pasé varios años preguntando por qué daba cáncer y la respuesta que recibía, era siempre la misma: “No se sabe”. Cuando iba al médico le consultaba y también me decía: “No se sabe”, o “Puede ser genético, te heredaron la enfermedad”. Como al parecer nada se sabía, yo la veía como una ruleta del cáncer; puedes ser elegido, ¡y ya!, tienes la enfermedad.

Transcurrió el tiempo y a los catorce años el acné atacó mi rostro; ¡era terrible!, la cara atroz, llena de granos que me dolían y producían marcas en mi piel. Pasé años ingiriendo antibióticos, aplicando cremas que la dejaban adolorida y sensible, se me salía en capas, y me hacían terapias de luz que quemaban mi piel; mejoraba un poco, pero a los pocos días o semanas, la enfermedad reaparecía.

A los diecisiete pregunté al médico si convenía que me prohibiera el consumo de algo en las comidas, pues mi instinto me decía que mi mal era por lo que consumía. Recuerdo sus palabras: “No tiene nada que ver, así que sigue comiendo ketchup, mayonesa y chocolates”. Me pareció muy extraño, pues, aunque nadie me había enseñado sobre alimentación, sentía que quizás algo más podría hacer para ayudar a mi cuerpo a sanar. Así, me fui educando en un mundo tóxico; ese en que nos enseñan a llenar el cuerpo de basura, sin escuchar que grita por ayuda.

Cumplí veinte y el acné no me abandonaba. Lo cubría con cremas y tomaba medicamentos, sin pensar en qué estado estaría mi hígado. El último remedio que me recetaron requería de exámenes clínicos todos los meses, pues uno de los efectos secundarios era que subía el colesterol, ademá