RenaSIENDO - DIVA JESSURUM - E-Book

RenaSIENDO E-Book

DIVA JESSURUM

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Beschreibung

SINOPSIS La vida de la directora, presentadora, locutora, columnista y analista de distintos medios, Diva Jessurum, no ha sido fácil, pero no por ello ha sido menos hermosa y bendecida. En este, uno de sus libros más cercanos y reflexivos, la autora nos abre la puerta de su corazón y comparte con sus lectores las lecciones, retos y transformaciones de su camino personal, profesional y espiritual, en un recorrido por algunos de los momentos de mayor brillo en su carrera, pero también por aquellos que sacaron a flote toda su fuerza, amor propio y valentía. Luego de recibir un diagnóstico médico que sacudió su vida hasta lo más profundo de sus raíces, y gracias a la fe, el amor incondicional de sus seres queridos y la toma de decisiones mucho más conscientes y profundas con el cuidado de su cuerpo y su salud física, mental y espiritual, hoy, Diva es una persona nueva, empoderada, valiente y con una invitación para todos sus lectores: sí se puede.

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Seitenzahl: 116

Veröffentlichungsjahr: 2023

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DIVA JESSURUM

RenaSIENDO

Pasos para una vida con propósito

© 2023, Diva Jessurum

© 2023, Intermedio Editores S.A.S.

Primera edición, mayo 2023

Edición

Cindy Lorena Roa Devia

Equipo editorial Intermedio Editores

Concepto gráfico, diseño y diagramación

Alexánder Cuéllar Burgos

Equipo editorial Intermedio Editores

Fotografía de portada

Andrés Reina

Intermedio Editores S.A.S.

Avenida Calle 26 No. 68B-70

www.eltiempo.com/intermedio

Bogotá, Colombia

Este libro no podrá ser reproducido,

ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito del editor.

ISBN:

ISBN: 978-958-504-148-6

Impresión y encuadernación

Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO 1

LLEGÓ EL MOMENTO DE CAMBIAR

CAPÍTULO 2

EL PODER DEL PERDÓN, LOS PERDONO Y ME PERDONO

CAPÍTULO 3

¡VIVIR A MI MANERA!

CAPÍTULO 4

YO CONSTRUYO MI VIDA. MI FUTURO DEPENDE DE MI PRESENTE

CAPÍTULO 5

¡MI MOMENTO ES AHORA!

CAPÍTULO 6

¡DIOS! NO JUEGUES AL ESCONDITE CONMIGO

CAPÍTULO 7

¡VOLVÍ A NACER!

CAPÍTULO 8

Y AHORA, ¿QUÉ HAGO CON MI VIDA?

AGRADECIMIENTOS

Dedicado a:

Mi sobrina Diva Miranda,

la niña linda de mi corazón.

INTRODUCCIÓN

Cuando comencé este libro solo tenía claro por dónde estaba comenzando a escribir, sin tener el mínimo grado de certeza de hasta dónde me llevaría, y mucho menos cómo concluiría.

La verdad es una sola, aquí simplemente respondí lo que, de unos años para acá, me pregunta la gente a diario:

¿CÓMO SE LOGRA HACER UNA REINGENIERÍA EN EL CORAZÓN?

¿CUÁLES SON LAS HERRAMIENTAS PARA EMPEZAR UNA NUEVA VIDA?

¿DÓNDE ENCUENTRO A DIOS EN MEDIO DE LA OSCURIDAD?

¿CÓMO ROMPÍ LOS ESTEREOTIPOS Y ME CONVERTÍ EN PRESENTADORA DE ENTRETENIMIENTO?

¿CÓMO SUPERÉ EL MIEDO AL CÁNCER?

¿CUÁL ES EL SECRETO PARA CUMPLIR LOS SUEÑOS?

Cuando estos encuentros suceden yo inicialmente guardo silencio. No dejo de sorprenderme por ser abordada para responder estas inquietudes. Claramente no soy psicóloga, solo soy una mujer que ha vivido y que, de manera orgánica, basada en la fuerza de mi corazón he sorteado situaciones que me han dejado ver que soy más fuerte de lo que yo misma creía que era.

Superar el cáncer es solo una de las tantas pruebas que la vida me ha puesto en el camino y que hoy llamo maestros del destino. No tengo el secreto de la felicidad, ni más faltaba. Solo aprendí que soy perfectamente imperfecta, y así encontré una fórmula para dejar de sobrevivir y comenzar a vivir. Teniéndolo todo para ser una fracasada, me di cuenta de que también tenía todo para ser exitosa, así que de esas dos opciones preferí la segunda.

Hoy quiero invitarte a que viajes conmigo a lo más profundo de tu ser, sin regresiones ni hipnosis, solo a punta de reflexiones que se basan en situaciones tan reales como tú y como yo.

Soy una mujer como tantas que debes conocer, solo que a estas alturas de mi vida, después de haber sufrido acoso laboral, maltrato familiar por parte de mi expareja, abandono de mi padre, discriminación por ser costeña, infidelidades, mentiras, traiciones, robos, cáncer, abortos, injusticias, desapegos, mentiras, accidentes y otra serie de vivencias que bien podrían haberme sumido en un laberinto de depresión, lo que hicieron fue fortalecerme, enseñarme que el miedo es un estado mental y la inseguridad es falta de fe.

Hoy, esta hija de Dios está contándote algunas de esas historias que la hicieron convertirse en una persona empoderada.

Hoy, te insto a que lustres tu alma y dejes brillar la estrella que hay en ti, porque sí se puede.

 

Claro que se puede. Solo debes comprometerte contigo mismo y tu mundo va a cambiar.

Te lo aseguro.

CAPÍTULO 1

LLEGÓ EL MOMENTO DE CAMBIAR

A lo largo de este año, me he preguntado ¿en cuál de las nubes estará Jesús sentado, mirando para abajo? ¿Qué sentirá cuando recuerda la cruz que le tocó cargar por amor, y más aún, cuando ve lo desagradecidos que hemos sido los seres humanos con ese sacrificio tan indescriptible?

Preguntas sin respuestas, que me hago desde el balcón de mi apartamento en mi natal Barranquilla, el lugar que ha sido testigo silente de este nuevo aprendizaje en mi vida, llamado carcinoma ductal en seno izquierdo. Sin más preámbulos, la cruz que sin pedir llegó a mi vida y que, a propósito, ya entregué a Dios, a la vida, al universo, a quien corresponda. Aún hoy no sé cómo llegó ese cáncer triple negativo a su etapa dos en mi existir. Esta enfermedad tiene 4 etapas.

Leo el párrafo anterior, una y otra vez, y definitivamente no puedo autoengañarme. Siempre he sido una mujer muy clara, y así, claramente, soy la única responsable de lo que ha sucedido con mi salud física, mental y sentimental.

El cuerpo refleja lo que el alma siente, y yo no he tenido un buen manejo de mis emociones. Ser visceral ante las situaciones de la vida me ha hecho pagar un precio muy alto, sumado a que durante un tiempo me alimenté mal, no hice ejercicio, y también a la predisposición genética, pues resultó ser una bofetada para mi razón de existir. Hoy me siento más madura y consciente de que soy la dueña de mi vida y de que es la única que tengo, pues aprendí y sigo aprendiendo a vivir en equilibrio, dejando mi mente quieta y moviendo mi cuerpo.

Como me dijo un día en Barranquilla el Pastor Chiky: “Dios no te enseñó a nadar para dejarte ahogar”. Eso lo aplico cada vez que veo acercarse el agua turbulenta.

 

¡A nadar,

Diva Jessurum!

 

A estas alturas de mi vida tampoco me voy a rebanar el cerebro pensando ¿qué sucedió? ¿Por qué a mí? Ni otra serie de planteamientos que solo me impiden avanzar en mi camino.

Decidí darle a mi alma un nuevo cuestionario para responder a diario:

¿QUÉ ESTOY HACIENDO PARA SER FELIZ?

¿ESTE ALIMENTO SÍ ME VA A NUTRIR?

¿ESTA PERSONA SÍ ME APORTA EN MI CRECIMIENTO ESPIRITUAL Y PERSONAL?

¿REALMENTE QUIERO IR?

¿VALE LA PENA HACERLO O DEJAR DE HACERLO?

Todas las preguntas conducen a un mismo objetivo, ser plenamente feliz, porque mi dicha y mi gozo solo dependen de mí, por eso me compré un anillo de compromiso, me comprometí conmigo misma a ser siempre feliz y sentirme absolutamente satisfecha.

Comencemos siendo prácticos y, sobre todo, realistas: la mejor forma de enfrentar a nuestra propia cruz es conocerla a cabalidad, y es muy difícil para alguien que no pertenezca a la rama de la salud entender qué es realmente el cáncer y muchas otras enfermedades que hoy en día tienen en jaque a los seres humanos.

Irónicamente, a pesar de que no comprendemos a ciencia cierta en qué consiste el cáncer, la humanidad entera le tiene pánico, sin importar la raza, la edad, el país o la creencia religiosa. Evidentemente, el cáncer no es un paseo a Bahamas, pero tampoco es el fin del camino.

Hay una vida que continúa más allá de las quimioterapias. Sí, yo perdí el pelo, las cejas, las pestañas y hasta las uñas. Incluso, cuando caminaba de manera desprevenida por los pasillos de mi casa, y por casualidad veía mi reflejo en el espejo, me asustaba. No me da vergüenza ni tristeza confesar que parecía la versión femenina de Lord Voldemort, antagonista de Harry Potter que, para rematar, es mi saga preferida.

Para hablar del miedo que le tenemos al cáncer, tomemos como ejemplo a la ciudad de Bogotá: estudios sobre la demografía y salud de la capital demostraron que, irónicamente, a pesar de tenerle tanto miedo, el cáncer no encabeza el ranking de las cinco afecciones que causan mayor mortalidad en la población capitalina. Esta dolorosa lista es liderada por las enfermedades isquémicas del corazón, seguidas por los problemas crónicos de las vías respiratorias, los padecimientos cerebro vasculares, los homicidios, que tristemente están en esta dolorosa lista, y posteriormente les siguen la hipertensión, la diabetes y finalmente el cáncer. A nivel mundial, las estadísticas, aunque varían, resultan ser muy similares, excepto por el cuarto puesto. Los homicidios.

De hecho, durante el 2022 la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que el COVID 19 sigue siendo una amenaza mundial: en el primer semestre, más de 504 millones de personas se contagiaron, y 6.2 millones de ellas fallecieron. Recordemos además que, según estimaciones de la OMS, la pandemia ocasionó 14.9 millones de muertes en el mundo entre 2020 y 2021.

Teniendo en cuenta estas estadísticas, es absurdo bajo todo punto de vista que las personas no cuiden su corazón teniendo mejores hábitos de vida, haciendo ejercicio y cuidando la alimentación, siendo las enfermedades coronarias la principal causa de muerte en los últimos 20 años.

Peor aún, si al continuar analizando caemos en cuenta de que, aunque los problemas respiratorios, incluyendo el COVID, son la segunda causa de muerte, muy pocas personas continúan portando el tapabocas. Los ejemplos de malos hábitos sobran con respecto al resto de enfermedades.

En el caso del cáncer, es hora de dejar de darle poder a una enfermedad que si se descubre a tiempo se podría controlar, y así salvar millones de vidas al año con estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento adecuado. Hay que ser conscientes de que, en el año 2021, el 57 % de los casos nuevos reportados de cáncer de mama fueron diagnosticados tarde.

 

“Es hora de dejar de darle poder a una enfermedad que si se descubre a tiempo se puede controlar”.

 

A grosso modo, el cáncer es una enfermedad que se presenta cuando los cambios que se producen en un grupo de células normales del organismo generan un crecimiento anómalo que deriva en un tumor. Eso me lo enseñó mi oncólogo, el Dr. Freddy Osorio, uno de los ángeles que me ayudó a librar mi lucha contra el cáncer.

Precisamente, fue él quien me dijo “No le tengas miedo al cáncer”, y fue justo ahí cuando yo salté y dije:

¡Que se ajuice, que el cáncer me tenga miedo a mí!

Los médicos, científicos, bioenergéticos, expertos en temas holísticos, y en general quienes trabajan la medicina para el alma, coinciden en que la mayoría de las enfermedades se produce por una mala alimentación, llevar una vida sedentaria, consumir alcohol, menopausia tardía, tabaquismo, ansiedad, tener sobrepeso, obesidad, estrés, depresión, inseguridad, miedo, malos hábitos, manejo inadecuado de emociones, y claro, sin olvidar la predisposición genética.

Recordemos que, según la medicina tradicional de China, las emociones afectan a ciertos órganos o a sus funciones. Es decir, que detrás de cada enfermedad hay muchos dolores y emociones ocultas. Hay estudios que aseguran que más del 80 % de las enfermedades son de origen emocional.

Cada dolor es un campanazo de alerta del cuerpo, ante alguna tristeza o frustración.

Las enfermedades son la manifestación del dolor del alma.

Aunque parezca difícil de creer o entender, el amor, o más bien, el desamor, el rechazo y el desapego son unos de los principales enemigos del ser humano. Es lo que mueve a las personas y también lo que las destruye. Incluso, se asegura que el cáncer es la somatización de un estado emocional continuo, donde las células son some-tidas a un estrés constante, que termina alterándolas y derivando en un tumor. Aclaremos que el cuerpo sí está preparado para enfrentar el estrés, pero no de manera constante ni agresiva.

Existe una relación poderosa entre el cuerpo y el alma, y es muy importante descubrir cuál es el origen psicológico de cada dolor corporal y trabajar de la mano de un psicólogo(a) o de un experto en la materia para contrarrestarlo. Es fundamental tener control sobre las cargas emocionales.

Muchos de nosotros no somos conscientes de la importancia de llegar a lo más profundo de nuestro interior si queremos ser plenamente felices, a fin de cuentas, es el objetivo principal del ser humano, y así como es importante detectar a tiempo los males físicos que nos aquejan, también es fundamental trabajar en nuestro interior, porque cuando el alma no es interpretada, se hace escuchar y de la peor manera. Toda enfermedad tiene un origen emocional que, más temprano que tarde, termina proyectado en la salud corporal.

Básicamente, es lo que muchos llaman biodescodificación, o lo que coloquialmente se podría conocer como somatización de enfermedades como consecuencia de las crisis emocionales. La propuesta de quienes practican la medicina alternativa es buscar el origen del dolor emotivo para encontrar la sanación física, y para ello quisiera que habláramos un poco de cuáles son esos vacíos que pueden desencadenar en crisis emocionales.

Las adicciones, ya sean al alcohol, drogas, juegos, videojuegos o apuestas por nombrar algunas, son un ejemplo vivo del sentimiento de vacío espiritual. Por lo general, las personas buscan escapar de su realidad, desconectarse de su entorno para vestir de paz y aceptación su propio mundo, y ejemplos de ello son la demencia senil y la enfermedad de Alzheimer, que constituyen una forma de olvidar un dolor, el daño hecho a alguien, y son el miedo a enfrentar la realidad.

Veamos otras enfermedades con profundas raíces emocionales:

La amigdalitis es rabia contenida, una frustración por no poder expresar los sentimientos.

La anemia es tristeza en el corazón.

La artritis es el reflejo del dolor que siente una persona por no ser amada.

La artrosis es el cúmulo del resentimiento hacia quienes han hecho sufrir a esa persona.

Las fallas cardiacas son reflejo de quienes se niegan a entregar el corazón.

El colon es muestra del miedo laboral e inseguridad.

Los cálculos biliares son amarguras.

La depresión es falta de autoaceptación y baja autoestima.

Por su parte, el cáncer tiene muchas causas, la principal es la emocional, y eso lo tengo muy claro. Más que combatir la enfermedad, hay que ahondar en la causa, llegar a la raíz, a lo más profundo del origen del mal que nos aqueja. Solo así podremos encontrar la verdadera solución.

La que creo (y espero) fue la última vez que me rompieron el corazón, causó un tsunami devastador para mi existir, y a partir de ahí se desató en mi vida una cadena de sinsabores que cambiaron mi perspectiva y mi razón de ser.