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En una sociedad cada vez más competitiva, retadora e hiperconectada, es clave que cada persona, ya sea recién graduada, freelance, gerente de gran trayectoria o dueño de su propia empresa, conozca su potencial, su talento, y aprenda a identificarlo y aprovecharlo en cada momento de su vida laboral, desde la consecución del primer empleo hasta la consolidación de una carrera exitosa y duradera en el tiempo. Para ello, la experta en consultoría empresarial y estratega laboral Claudia Palacio presenta a los lectores de Intermedio este método para que cada persona pueda construir su marca, reconociendo aquello que lo diferencia a nivel personal y profesional, de modo que pueda enfrentarse a las nuevas demandas de un mercado laboral cada vez más dinámico, retador y competitivo, en el que las nuevas tecnologías sean aliadas claves y no enemigas en su camino de obtener el empleo soñado.
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Seitenzahl: 305
Veröffentlichungsjahr: 2023
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SÉ TU MARCA PERSONAL
© 2023, Claudia Palacio
© 2023, Intermedio Editores S.A.S.
Primera edición, marzo de 2023.
Edición
Cindy Lorena Roa Devia
Equipo editorial Intermedio Editores
Concepto gráfico y producción
David Reyes Navarro
Intermedio Editores S.A.S.
Avenida Calle 26 No. 68B - 70
www.eltiempo.com/intermedio
Bogotá, Colombia
ISBN
978-958-504-127-1
Impresión y encuadernación
Multi-impresos S.A.S
Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso del editor.
Diseño epub:
Hipertexto – Netizen Digital Solutions
CONTENIDO
Qué vamos a encontrar en este viaje de construcción de marca personal
Primera parte
Capítulo 1: Qué es marca personal
Capítulo 2: Conócete antes de venderte
Capítulo 3: Te etiquetas o te etiquetan
Capítulo 4. Comienza tu viaje con un propósito en mente
Capítulo 5. El destino se construye, no es un juego de azar
Capítulo 6: Mercadéate sin pena, hay que comunicar para vender
Capítulo 7: Haz que te encuentren
Capítulo 8: Disciplina. La forma más segura de fracasar es abandonar
Segunda parte
Capítulo 9: Cómo recuperar una marca personal dañada
Capítulo 10: ¿Qué pasa con nuestra marca en las redes sociales cuando buscamos empleo?
Capítulo 11: Lo único cierto es que el entorno laboral es incierto
Capítulo 12: Hiperconectividad e hipercompetencia. ¿Qué esperas para acelerar tu marca personal digital?
Capítulo 13: Que tu zona no sea una muerte de vida anunciada
Capítulo 14: Sé una marca 10
Capítulo 15: Otras lecciones que quiero compartir contigo
Capítulo 16: Mensaje para los líderes
Notas al pie
AGRADECIMIENTOS
Cuando tuve la primera llamada con mi editora Pilar Bolívar y me dijo que si quería escribir un libro para Intermedio Editores, casi se me sale el corazón y no podía aguantar las ganas de decirle que sí. Ella me insistía en que lo analizara, pero, ¿qué tenía que pensar si era uno de mis sueños más grandes? Estaba tan emocionada que fue un sí inmediato, no tenía nada que meditar como ella decía. Siempre voy a estar agradecida con Pilar por haberse fijado en mí.
Casi que de inmediato empecé a escribir y a organizar mi agenda y mi tiempo para poder hacerlo, y rápidamente me di cuenta de que entre semana no iba a conseguir el resultado, y tampoco iba a poder cumplir con mi compromiso de entrega en la fecha acordada, así que le dije a Nico, mi esposo, que los próximos meses hasta que entregara el libro muy difícilmente íbamos a poder tener actividades los fines de semana: le dije que los domingos me iba a dedicar a escribir el día entero, y en lo posible los sábados en la mañana y en la tarde, y así fue. Nos quedamos en la casa todos los fines de semana, yo escribiendo y él un tanto aburrido por no poder hacer los planes que nos gustan como salir a almorzar, hacer asados con familia y/o amigos, aceptar invitaciones, paseos de fin de semana o de semanas completas. Siempre estaré agradecida con Nico por apoyarme en este proyecto, además siempre le pasaba los capítulos terminados para que me diera su retroalimentación y me ayudara a orientar mis ideas.
Agradezco infinitamente a mi hermana (Diana Palacio) por dedicarme horas de lectura y hacer retroalimentaciones puntuales y completamente objetivas sobre lo escrito.
A mi papá, por haberme transmitido la capacidad de trabajo, de él tomé el amor por el trabajo, y a mi mamá, por repetirme desde niña que debía ser disciplinada si quería alcanzar grandes cosas en la vida. Este libro es la suma de ellos dos: capacidad de trabajo + disciplina.
A Santiago Ayala, mi cuñado, porque me ayudó a puntualizar y a concretar, y a mi suegra por servirme de puente y preguntarme todo el tiempo por el libro.
A Cindy Roa, la editora jefe de Intermedio Editores, que ha trabajado y creado sinergias para que este proyecto se haga realidad, y por supuesto, a David Reyes, mi diseñador gráfico, que logró a través de la diagramación hacer el libro mucho más cercano y amigable, ¡justo lo que buscaba!
No podría dejar de lado a las personas que me siguen en las diferentes redes, a mis asesorados y a las personas que han confiado en mí, y a ti que me estás leyendo, en definitiva, es gracias a ustedes que hoy este proyecto existe y está en tus manos.
Eternamente agradecida con la vida y con las oportunidades que me ha dado…
A mi familia, en especial a
Nico (mi esposo), mis papás
y a mi adorada hermana.
Qué vamos a encontrar en este viaje de construcción de
marca personal
“Si la oportunidad no llama, construye una puerta”
Milton Berle
Algo que he aprendido a través de los años y que he evidenciado en mis clientes asesorados, es que las personas que confían en sí mismas son las que consiguen lo que quieren, consiguen el empleo que anhelan, consiguen la pareja que desean, consiguen que los demás los escuchen con atención y respeto, consiguen abrirse camino en sus diferentes objetivos de una manera acertada.
De ahí la importancia de confiar, confiar en tus competencias, confiar en tus habilidades, confiar en que todos somos personas que tenemos grandes destrezas para entregarle al mundo laboral y al personal, que sabemos son bienvenidas y apetecidas. La clave radica en conocerse, conocer con qué se cuenta y sin temor alguno poder contarlo, contarlo en una entre-vista de trabajo, en una cita en la que estás conociendo a esa persona que te mueve el corazón, en una reunión de negocios, en una reunión con amigos y en todas las oportunidades que nos presenta la vida.
Confiar en sí mismo es una de esas competencias que todos debemos desarrollar. Sin embargo, para ganar esa confianza es importante saber con qué se cuenta. A lo largo del libro vamos a ver cómo determinar y sacar a la luz nuestras competencias para poder hacer uso de ellas, para poder explotarlas, hacer que ellas nos abran las puertas y tener las mejores oportunidades a nuestros pies.
La confianza en sí mismo hace que las cosas pasen. ¿Cuándo has visto a una persona que no confía en ella misma alcanzar grandes metas, emprender proyectos, abrirse camino e impactar o convencer a los demás? ¡Nunca!
Todos hemos caído en pensamientos como: yo soy más inteligente que esa persona, pero no he alcanzado ni la mitad de lo que ha logrado. ¿Te ha sucedido?, claro que sí, a todos, y ¿cuál es la diferencia? ¿En qué radica que una persona sí tenga resultados y la otra no? Entre otras cosas, en la confianza, en creer que puede, en que sí tiene las competencias necesarias para alcanzar lo que desea, en que convence e irradia seguridad, pero que además no se queda en el primer no, no se deja derrotar, no se deja caer, al contrario, cada vez que se le cierran las puertas se pregunta: ¿qué hice y cuál fue la razón por la cual no conseguí mi cometido? ¿Por qué no pude convencer? ¿Qué me faltó y qué tengo que aprender?, es decir, ve cada puerta cerrada como una oportunidad de crecimiento, porque como dicen los grandes pensadores: no hay fracaso, solo aprendizaje.
Contrario a lo que hace una persona con falta de confianza, que simplemente al primer no, expresa “Allá afuera no hay oportunidades, soy muy joven, soy muy viejo, la gente es muy tosca, ya el mercado no necesita personas como yo, me faltan estudios, estoy sobrecalificado, tengo poca experiencia, tengo mucha experiencia...” Dedicándose a echarle la culpa a cualquier cantidad de pequeñeces, pero nunca realizan realmente un muy buen ejercicio de análisis interno, y esto hace que su confianza o su falta de confianza se magnifique.
Debemos de saber que para construir nuestra confianza es clave aceptar que la vida está llena de acontecimientos: primero, que cada mañana que nos levantamos de la cama listos para vivir ese día podemos encontramos con sorpresas, y que el adjetivo se lo damos nosotros, es decir, que somos quienes decidimos si cada hecho es bueno o malo, porque el acontecimiento es neutro.
Segundo, solo de nosotros depende cómo le hacemos frente a cada suceso, pues podemos sentarnos a llorar porque se nos dañó la nevera o podemos salir a buscar a un técnico para que la arregle. Podemos sentarnos a llorar porque no tenemos dinero o podemos salir a vender empanadas.
Tercero, somos producto de nuestras decisiones. Hoy estás donde estás por las decisiones que tomaste en el pasado, o por las que no tomaste, porque recuerda que no hacer nada también es una decisión, y a dónde vas a llegar será el producto de las decisiones que tomes hoy.
Aquí aprovecho para contarles la siguiente historia personal:
En el año 2015, tuve un momento personal fuerte donde debí dejar atrás lo construido en Cali, Colombia, ciudad donde había vivido desde el año 2006, y decido comenzar de nuevo, casi que desde cero, en Bogotá, ciudad donde estudié el pregrado y donde están radicados mis padres. Recuerdo que llegué el 5 de enero de 2015 con dos maletas y un carro. Al llegar, emprendí mi plan de acción, aterrizaba a una ciudad en la que, aunque hubiese estudiado en ella, prácticamente no conocía a nadie, no tenía una red de contactos porque desafortunadamente no mantuve comunicación cercana con ningún compañero de la universidad.
Lo único con lo que yo realmente contaba era con mi conocimiento, experiencia, las habilidades desarrolladas hasta ese momento, la confianza que sentía en mí misma (poca o mucha), la disciplina y la determinación que me han acompañado estos años para sacar adelante proyectos profesionales y personales que antes eran impensables para mí, así que decidí poner a jugar esto a mi favor.
Desde el 7 de enero de ese 2015, me puse en la tarea de hacer un listado de empresas y a contactar a las personas de recursos humanos. Cada día realizaba más de 20 llamadas, muchas sin éxito porque no pasaba de la recepcionista, y otras pocas con éxito donde lograba hablar directamente con la persona líder de Gestión del Talento Humano, y cuando era así le hablaba de mis servicios, de lo importante que era que cada persona construyera una marca personal, porque cuando lo hacía se iba a sentir mucho más empoderada, con una visión de a dónde quería llegar, y que estaba más que demostrado que esto incrementaba la productividad de los colaboradores, y por ende impactaba directamente en la rentabilidad de la empresa.
Muchos me decían “Envíame una propuesta”, y otros simplemente me decían que el presupuesto no les alcanzaba, que ya ese año estaba comprometido con otras actividades. Sin embargo, ante la cantidad de rechazos recibidos siempre seguí con mi gestión, porque para mí era muy importante empezar fuertemente en Bogotá.
En una de tantas llamadas, después de haber enviado al menos 200 correos y de haber llamado al menos a 100 empresas, una señora muy querida de Gestión del Talento Humano, ya no recuerdo de cuál empresa, me dijo: Claudia, el tema es supremamente interesante, sin embargo todo lo canalizamos a través de nuestra Caja de Compensación, todas las capacitaciones son contratadas a través de ellos porque hacemos negociaciones anuales y de ahí vamos tomando lo que se necesite durante el año, como una especie de bolsa que prepagamos y a medida que vamos necesitando temas puntuales los vamos solicitando hasta que esa bolsa queda vacía, a lo que respondí: gracias.
Hubiese podido ver esa llamada como un rechazo más, pero ella cambió mi momento. ¿Por qué? Porque no había tocado una puerta que era valiosísima, las Cajas de Compensación Familiar1.
Me dispuse a buscar el departamento encargado de prestar servicios de capacitación y educación a las empresas; en la zona centro del país que es donde está ubicada Bogotá hay tres Cajas de Compensación, así que solo tenía tres oportunidades, ¡tres boletos!
Empecé llamando, pero esas llamadas nunca llegaban a ningún resultado alentador, así que decidí simplemente presentarme, ir directamente a las oficinas principales de cada una de ellas. En las tres me sucedió algo, y es que las personas de la recepción no tenían ni idea de qué les hablaba, y todos sabemos que esa es la barrera más grande en las organizaciones. La recepción es el cargo con más poder y el que hay que vencer, así que me las ingenié para explicarles en detalle cómo funcionaba una rama de la empresa en la que ellas trabajaban y que necesitaba que me ayudara con la persona encargada, es decir, que me ubicara a una persona entre los más de 5.000 empleados, literalmente era buscar una aguja en un pajar, y aquí va lo que sucedió:
La primera Caja de Compensación Familiar a donde llegué fue Compensar, después de esperar y hacer mil maromas y casi después de dos horas, la persona de recepción me dijo que había conseguido que me atendieran, me registré y subí a las oficinas en un segundo piso, ahí llegó una persona muy formal y me dijo que esperara que la persona encargada con la que yo quería hablar estaba en una reunión y que “ya me atendía”. Han pasado siete años y todavía sigo esperando a que me atienda; ese día estuve sentada en esa silla más de 4 horas hasta que empezaron a apagar todo y me tocó salir de ahí, así que por ahí no sucedió absolutamente nada.
A la segunda Caja a la que me acerqué fue a Colsubsidio, ahí fue un poco más fácil llegar al área encargada, después de explicar en la recepción qué quería y que la persona hiciera unas cuantas llamadas a diferentes extensiones me hicieron seguir. Me atendieron dos personas en una sala de juntas, muy amablemente me dijeron que les gustaban los temas que proponía. Fueron claros al decirme que en el momento no tenían ese tipo de requerimientos, pero que cuando se presentara la oportunidad me llamaban, les envié propuestas con temas y efectivamente me llamaron cuatro meses después, solo que rechacé porque para entonces ya estaba trabajando para otra Caja de Compensación, y sin embargo, al momento de escribir este libro (2022), estoy realizando con ellos unos talleres de empleabilidad completamente fructíferos para las personas que están sin empleo, como un plan de ayuda y fortalecimiento a sus afiliados que han quedado cesantes, aunque aclaro que no fue por esa gestión realizada en 2015. En dicha oportunidad, Colsubsidio llegó a mí directamente gracias a mi marca personal.
A la tercera Caja de Compensación a la que aterricé fue a Cafam. Allí llegué a las oficinas principales en la calle 68, o a la sede Floresta como es conocida, ahí me encontré con dos recepcionistas a las que nuevamente les expliqué a quién buscaba y claramente no tenían ni idea de qué les hablaba.
La persona que me atendió fue muy insistente en decirme que no sabía qué buscaba y que no me podía ayudar, y para rematar su compañera la apoyó, pero como estaba decidida a no perder la oportunidad, les dije que de ahí no me iba a mover hasta que me consiguieran una cita con la persona, además de su nombre y extensión. Me acuerdo que empezó a hacerse una fila inmensa detrás de mí y solo veía la cara de angustia de la recepcionista que era la encargada de registrar y dar el ingreso a todos los invitados, así que al ver su cara de desespero más le acentué que no estaba dispuesta a hacerme a un lado, que lo mejor era que me consiguiera el dato; fui tan contundente que de inmediato empezó a hacer cualquier cantidad de llamadas a extensiones, y después de tres horas de estar frente a ella, yo ya con los pies hinchados y adoloridos, me dijo: La persona que usted busca se llama Luis Ardila y trabaja en la sede de Montevideo2. Con eso para mí era más que suficiente.
De inmediato emprendí la búsqueda en Google Maps, me dirigí hacia allá, llegué y me encontré con un edificio donde Luis era el rey, pues era el director, lo querían mucho y lo respetaban. Esta vez me topé con el encargado de seguridad que me dejó ingresar solo hasta un metro más allá, alcanzando la recepción del edificio. La persona me preguntó a quién buscaba y le dije que necesitaba hablar con Luis, ella muy amablemente llamó, y por cosas del destino sin mucho preguntarme me dijeron que no podía atenderme, pero que me daba una cita para 15 días después a las 10 a.m. Acepté y me fui.
A los 15 días, llegué a la fecha y hora acordada con mucha seguridad, diciendo que tenía una cita programada con Luis Ardila, me anunciaron y al parecer nunca agendaron la cita, y sin embargo, creo que se acordaban de mí o les caí en gracia y me hicieron seguir.
Llegué a la antesala de su oficina, me hicieron sentar en un sofá al lado de la puerta y solo veía cómo salían y entraban personas, hasta que después de un rato, tal vez pasadas dos horas, me dijeron que podía entrar, saludé a Luis muy amablemente y después de presentarme me acuerdo que le dije algo así: Luis, mi experticia es en marca personal, yo trabajo muy bien los temas de proyección profesional, plan carrera, empleabilidad, imagen personal para la vida laboral y sé que usted necesita a una persona como yo, pues usted debe de cumplir con cierta cantidad de capacitaciones al año para que sus indicadores estén por encima de lo esperado y además lo evalúan por la calidad de los talleristas, así que le sugiero me tenga en cuenta porque los temas que yo manejo son muy apetecidos por las empresas y usted debe de tenerlos en su portafolio de servicios.
Recuerdo que mi entonación fue fuerte pero amable, segura, pero sin arrogancia y con el dedo índice de mi mano derecha golpeando sobre la mesa cuando quería acentuar una idea.
Si nos detenemos aquí un momento, mi presentación la basé en:
1.Decirle en lo que yo era realmente buena, en qué soy diferente a los demás.
2.Hacerle ver que él me necesitaba a mí, más de lo que yo a él, crear una necesidad.
3.Cómo él puede impactar sus indicadores y ampliar su portafolio de servicios en las empresas, y en cómo le puedo ayudar a satisfacer esa necesidad.
En ese momento Luis no pronunció muchas palabras, solamente me preguntó cómo había logrado llegar hasta él, dónde y qué había estudiado, y al final me dijo: Envíame por favor tu currículo al correo y tus propuestas detalladas de todos los cursos y talleres que puedes dictar. Salí de ahí sin saber qué iba a pasar, pero con una sensación de haber hecho bien las cosas.
Efectivamente, llegué a mi casa y le envié mi portafolio de servicios y mi curriculum vitae, y pasaron aproximadamente 15 días cuando recibí una llamada de su asistente, donde me decía que Luis quería que fuera yo la que dictara una charla de dos horas de Imagen Personal Corporativa para un laboratorio farmacéutico con una asistencia esperada de 200 personas.
Claramente, esta era la oportunidad que estaba esperando y que había buscado, así que me preparé muy bien y llegué al hotel del evento sin saber ni siquiera quién me iba a recibir, solo sabía que tenía que dar una conferencia ante 200 personas, y cuando llegué me encontré con alguien de Cafam que me dijo que iba a repartir unas encuestas al final.
Dicté mi conferencia, fue un poco aterrador porque el auditorio no era vertical sino horizontal, es decir, estaba dispuesta la mesa central, con tres pantallas, una en la mitad y otras dos, una a cada costado del auditorio, de modo que debías caminar y recorrer mucho más la parte frontal del espacio porque las personas estaban sentadas hacia los lados; además, el techo era extremadamente alto, lo que te daba la sensación de sentirte como una pulga.
No voy a negar que estuve muy nerviosa, me temblaban las piernas y el corazón me latió muy fuerte durante esas dos horas, y sin embargo, logré camuflarlo bastante bien porque recibí buenos comentarios y todos los participantes salieron de ahí muy agradecidos.
Una vez salí, llamé a la asistente de Luis y le dije que por favor le comunicara que ya había terminado, que el nombre de Cafam había quedado en alto y que nos había ido muy bien pues las encuestas así los corroboraban, que por favor las revisara.
No había llegado a mi casa, es decir, no había pasado más de una hora, cuando recibí otra llamada donde me habían programado otra conferencia, y esa semana tuve tres eventos.
A la semana siguiente tuve cuatro, y casi que cada semana me asignaban cuatro conferencias, de esta manera pude llegar a las mejores empresas, representando a Cafam, pero al mismo tiempo abriéndome paso en Bogotá, así que pasé de no conocer a nadie a tener una red de contactos bastante interesante y ya mi nombre empezaba a sonar.
Un día, Luis me citó en su oficina y me dijo que necesitaba arreglar la forma en la que me pagaba porque le estaba saliendo muy “costosa”. Me propuso emplearme tiempo completo, además de ofrecerme otros talleres que quería que yo dictara, pero que, remunerándome así por horas, con la tarifa que yo le cobraba, no podía. Accedí y el resto es historia, estuve ahí todo ese año, fue una gran experiencia, llena de aprendizajes, fue mi escuela en muchos aspectos, mucho trabajo intenso y muchas oportunidades que aproveché y claramente hoy recuerdo a Luis y a Cafam con mucho amor, pues me abrieron las puertas, confiaron en mí y yo me encargué de brillar. Después de contar todo esto, a lo que quiero llegar es que cuando hay confianza en uno mismo, se tienen las competencias claras y hay un producto personal bien estructurado y empaquetado, las puertas se abren.
Claro, hay que tocar dichas puertas e insistir, pero todo nace de la determinación, la disciplina y el análisis de cada situación para mejorar el discurso y la forma de venderse en la próxima oportunidad, y también de saber que muchos fracasos en la vida de las personas ocurren cuando no se dieron cuenta de lo cerca que estaban del éxito y decidieron abandonar, como lo decía Thomas A. Edison.
Hay que buscar hasta conseguir porque el éxito está justo antes de abandonar.
Así que mi querido lector, yo necesito que tú te empoderes, que creas en ti, no te des por vencido, que llegues y hables de ti con seguridad y firmeza; muchas veces nos sentimos inseguros, pero el mundo exterior no lo puede notar, ¿por qué? porque a las personas que transmiten inseguridad nadie les cree y nadie quiere contratarlas, nadie quiere estar con personas que no confíen en ellas mismas.
Podemos sentir miedo, angustia, pena, temor, vergüenza, pero tus ganas de conseguir que te vean deben ser mucho mayores a tus miedos. Yo en lo personal soy una mujer introvertida y tímida, pero he aprendido que debo de mostrar seguridad para poder tener éxito. Te confieso que no en todas las situaciones estoy tranquila, al contrario, me sudan las axilas, me tiemblan las piernas, me dan ganas de ir al baño cada tres minutos, pero aun así siempre pienso que, si no hablo, no digo, no cuento, o no demuestro, NO CONSIGO LO QUE QUIERO, y esto es lo que vas a encontrar a lo largo del libro, con el fin de saber cómo venderte para tener una marca personal fuerte y contundente. ¿Para qué? Para que se te abran las puertas, las oportunidades lleguen a ti, tengas más opciones laborales, más contratos, para que sea a ti a quien quieran llamar y te vuelvas un referente en tu campo.
También, he aprendido que la única manera de superar inseguridades es lanzándose, haciendo, retándose y evidenciando que al final lo peor que puede pasar es que no suceda nada diferente, que el mundo continúa, la vida sigue y nuestros miedos están únicamente en nuestra cabeza, y que las personas están cada una en su mundo.
Cuando entendí esto, mi vida cambió, y si compartes conmigo algo de lo que te dije, aquí vas a encontrar técnicas fáciles que te ayudarán en tu día a día.
La invitación es a que hagamos un recorrido por estas páginas en las que te voy a guiar para que puedas encontrar lo que tienes, lo que eres, y vamos a vendernos allá afuera con mucha seguridad y confianza porque el mundo es tuyo, solo tienes que salir de ese cascarón y demostrar que eres el mejor, que las empresas y las personas te necesitan, pero créeme que solo tú puedes hacerlo, nadie lo va a hacer por ti, pues ni siquiera la persona que más te quiere en este mundo puede hacer que tú te vendas de la mejor manera.
Va a ser muy importante que realices cada ejercicio que te voy a pedir, cada pregunta necesita ser resuelta y cada palabra escrita debe ser muy bien pensada por ti para que esto surta el efecto deseado. Lo único que yo quiero para ti es que llegues alto, llegues lejos, pero de la mano de tu marca personal que vamos a empezar a construir en este momento. Así que mente abierta, y ¡empecemos el viaje!
¿Cómo vamos a hacerlo?
Dividí el libro en dos partes:
En la primera parte nos vamos a enamorar del concepto de marca personal (MP), e identificaremos por qué es tan importante. Te guiaré en cómo construirla y mantenerla en el tiempo. También hablaremos de cómo la MP nos hace más apetecidos en el mercado laboral y por qué la comunicación es clave para poder mercadearnos y ganarnos un lugar en un mundo cada vez más competido y competitivo, cómo la hiperconectividad hace que tengamos hipercompetencia y cómo debemos alistarnos para los grandes cambios y desafíos del mundo laboral que ya están aquí.
En la segunda parte hablaremos de cómo reconstruir una marca personal dañada, la incertidumbre del mundo laboral, el poder de las redes sociales y la importancia de construir una marca personal digital.
Por último, no podía dejar de lado temas como la integralidad del Ser y cómo nuestra cabeza puede ser nuestra mejor amiga o nuestra peor enemiga. Esto ha sido lo que ha hecho que pueda estar escribiendo este libro y que tú lo estés leyendo.
Este libro es para todos: tanto para las personas que tienen 30 años de experiencia, como para los que están comenzando su vida laboral; es para el empleado, la persona que está en transición laboral, la persona que tiene contratos fijos o por proyectos, el freelancer, el empresario, emprendedor, consultor, y también para las que decidieron no trabajar.
Te prometo que seré clara, te daré ejemplos prácticos y te compartiré todo lo que a mis clientes y a mí nos ha ayudado para vivir nuestra propia marca, para ¡ser nuestra marca!
Así que empecemos este viaje que escribí con mucho amor para ti.
Te invito a que escuches la historia de Cafam y de cómo conseguí esta oportunidad. Escanea el siguiente código QR e irás al video que llamé: “Las oportunidades se buscan hasta que se encuentran”
“Enamórate de ti, de tu marca y de lo que eres, pero… ¡constrúyela conscientemente!”
Frase de mi autoría
Dentro de todas las capacitaciones y cursos que he tomado, tuve la oportunidad de recibir una clase con Andrés Pérez Ortega, una de las personas que más libros ha escrito sobre marca personal, quien empezó su discurso contando la siguiente anécdota:
En algún momento estaba subido al escenario haciendo una presentación de las muchas a las que soy invitado constantemente, y al finalizar, como de costumbre, le manifesté al público si tenía alguna pregunta, a lo que una persona levantó la mano, le cedí el micrófono y dijo: Andrés, todo eso que estás diciendo yo ya lo sabía, no estás diciendo nada nuevo, a lo que yo le contesté: me parece muy bien que sepas de lo que estoy hablando, ¡te felicito! pero te recuerdo que la persona que está en el escenario ¡soy yo, no tú!
Cuando escuché esta historia, en un primer momento me pareció un poco arrogante, sin embargo, el tema no dejó de dar vueltas en mi cabeza y después de unos días entendí lo que Andrés Pérez estaba tratando de transmitir con esta anécdota: ¡claro, eso es exactamente de lo que se trata la marca personal! De fortalecer un tema y volverse una de las personas que más sabe de ello, de labrarse un nombre en el mercado, hacerse visible y darse a conocer sin desconocer que pueden haber personas más inteligentes y más “expertas” que uno, pero si dichas personas no han construido toda una marca a su alrededor, ¿de qué les va a servir? Y eso es justo lo que no te puede pasar ni a ti ni a mí. Hoy debemos construir nuestra marca las 24 horas y fortalecerla todos los días, porque como dirían nuestras mamás: ¡el que no muestra, no vende!
Ahora sí, vamos con la parte teórica que es interesante y complementa la historia anterior.
Mucho se habla hoy de la marca personal, pero no debemos desconocer que es un concepto materializado por Tom Peters, profesor de la Universidad de Harvard, que en 1988 publicó en la revista “The Fast Company” un artículo llamado “The Brand Called You” o “Una Marca llamada Usted”. Este hombre tuvo la visión hace más de 30 años de hablar de un tema que en su momento fue un tanto controversial, y así como tuvo adeptos tuvo detractores que dijeron que ¡cómo se le ocurría decir que las personas somos una marca!
En resumidas cuentas, lo que dice el artículo es que todos nosotros debemos hacer lo que hacen las organizaciones:
pensar que nosotros somos una empresa que vendemos nuestros servicios a otra que es nuestro cliente, ¿y qué le vendemos? Nuestro conocimiento, experiencia, competencias y habilidades, y por esto nos pagan;
es decir, que si yo me llamo Claudia Palacio, realmente debería verme como Claudia Palacio S.A. Con esto interiorizo que soy una marca que debo cuidar absolutamente todos los días para que mi valor crezca y no me deprecie, es decir, que cada día el mercado me quiera pagar más y no menos, que cada día mis servicios sean más reconocidos, más apetecidos, más solicitados, que gocen de más reputación, prestigio, y, por ende, sean más valorados.
Aclaro, esto funciona para empleados tanto de los sectores público y privado, como para emprendedores, consultores, independientes y demás.
Si eres empleado, la empresa es tu cliente, puesto que te está pagando por tu inteligencia, tu experiencia, tus competencias y conocimientos, y además valora los años invertidos en estudio, pero no solo eso, el día que no le guste o que sienta que está pagando mucho por lo que está recibiendo, va a decidir no pagarte más y va a buscar a tu competencia directa. Así funciona, nos guste o no, y es lo mismo que nosotros hacemos con absolutamente todo lo que compramos, le somos fieles a una marca hasta cuando aparece otra que nos da más o inclusive lo mismo por el mismo precio, o cuando sentimos que la que llevamos tiempo consumiendo ya se volvió aburrida y que no está satisfaciendo nuestras necesidades, o cuando sencillamente creemos que es suficiente de lo mismo.
Por ejemplo, consumimos una marca de leche hasta que nos damos cuenta de que hay otra con más cremosidad si es que nos gusta la leche entera, u otra marca que logra eliminarle más grasa si es que nos gusta la leche descremada, o incluso, puede pasar que por nuestro estilo de vida decidimos dejar de consumir leche de vaca y nos pasamos a la leche de coco o de almendras, y mientras todas esas decisiones pasan por nuestra cabeza, ¿qué están haciendo las marcas? ¡Mercadeándose! Es decir, están comunicando los beneficios de cada una, no escatiman en decir que lo que cada una de ellas vende es lo mejor para tu salud, para tus huesos, dientes, para tu familia, hijos, para tu vida y para una buena vejez, ¿o me equivoco? No, ¿verdad?
Entonces, es ahí cuando Tom Peters nos dice, haz eso que hacen las grandes marcas:
encuentra tu valor, tu diferencial y no temas en comunicar lo que eres, tienes y entregas.
El ejemplo de Coca Cola es genial, pues esta empresa que lleva en el mercado más de 130 años sí que nos puede decir cómo mercadearnos. Desde sus inicios, Coca Cola identificó que si nos decía que vendía agua carbonatada saborizada azucarada no iba a vender ni una sola botella, por lo que definió que su concepto se iba a basar en momentos familiares, amor, felicidad, navidad, reuniones, encuentros con las personas que amamos y todos los otros que hemos visto a través de los años y cada vez más lo afianza con slogans como: destapa la felicidad, la chispa de la vida, el amor multiplica y otros tantos que ha utilizado, y a la final, ¿sabes cuál ha sido la clave? La uniformidad de lo que vende, el concepto no cambia, cambian las palabras y la forma de comunicar, pero siempre ha sido consecuente con su publicidad, siempre vende felicidad. ¡Eso es construir marca!
Esto es lo que Peters nos trata de decir: define en qué quieres destacar y sobre eso crea toda una estrategia de comunicación de modo que cuando las personas digan tu nombre, automáticamente llegue un concepto a la cabeza. ¿Es esto posible? Claro, solo que requiere de análisis, esfuerzo, comunicación y constancia. A lo largo del libro vamos a ir hablando de cómo hacerlo de una manera fácil y sostenible en el tiempo.
Quiero hacer especial énfasis en que uno de los puntos críticos de la marca personal es que para crearla debemos no solo definir muy bien en qué queremos ser reconocidos, sino que debemos trabajar sobre lo mismo en el tiempo, es decir, que debemos de hacer proyección de nuestra marca a mediano y largo plazo. Así como te dije que Coca Cola durante sus más de 130 años únicamente nos ha hablado de la felicidad (concepto de marca), así mismo lo debemos de hacer nosotros.
La clave radica en definir un concepto y sobre eso trabajar a lo largo de los años con constancia, disciplina, amor y diligencia,
nadie crea marca desarrollando un concepto cada año, ¿por qué? Porque primero no va a generar recordación, y segundo, porque no va a tener credibilidad.
Por ejemplo, si hoy una persona a la que tú aprecias mucho te dice que está trabajando como contador especializado en gestión tributaria para el sector industrial, pasan tres años y te vuelves a encontrar a esa persona y en esta oportunidad te dice que lo que estaba haciendo no le gustaba y que ahora está estudiando enfermería porque lo que más desea en la vida es atender y cuidar a personas enfermas, seguramente puedes pensar que está buscando su vocación, pero si resulta que después de cinco años te dice que ahora quiere ser instructor de gimnasio, ahí ya tu cabeza explota y dice: pero, ¿qué será lo que de verdad quiere? Y aún más grave es que jamás recomendarías a esta persona para una asesoría de impuestos, tampoco le buscarías para que cuidara de un familiar, y mucho menos como coach deportivo, ¿verdad?
Puede sonar un poco exagerado el ejemplo, pero es tomado de la vida real, conozco a esta persona y veo muchos casos parecidos, donde me preguntan:
¿por qué será que no logro despegar en nada? Sencillo, porque no te dedicas a construir sobre un tema en especial, sino que vas saltando de un lado a otro sin rumbo.
Muy diferente sería si un día te encuentras a esta persona y te comenta que está trabajado como contador especializado en gestión tributaria para el sector industrial, pasados dos años te dice que está terminando una Maestría en Gestión Tributaria, y pasados tres años, te dice que ahora está trabajando como director tributario; al final, tu cabeza piensa: Wow, debe ser muy bueno en impuestos para el sector industrial, es una persona que podría recomendar sin problema.
No digo que no podamos tomar decisiones equivocadas, a veces tomamos decisiones de formación, de carrera o de vida sin ver más allá, sin pensar si nos gusta o no, o si nos vamos a aburrir rápido porque nuestras habilidades tal vez no están alineadas, ¡claro que puede suceder! Pero lo que debemos evitar es equivocarnos cada vez, porque así no se construye marca, al contrario, se destruye.
Por ahora, pregúntate:
