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Sobre los ángeles se ha escrito mucho; podemos conocer su historia a través de la Biblia, de teólogos y de personajes que se han especializado en conocer más sobre los ayudantes de Dios. No obstante, a veces parecemos olvidarnos de que la misión de los ángeles en la Tierra es enseñarnos a actuar como ellos, a comportarnos como hijos de Dios. Es por esto que Guillermo Sandino, autor de Sé un ángel, nos enseñará, a través de sus años de experticia como mediador entre los mensajeros de Dios y los humanos, cómo podemos convertirnos en uno de estos maravillosos seres. Este libro buscará darle al lector todas las herramientas necesarias para que pueda poner en práctica la comunicación fluida con su ángel, y así logre cumplir con las misiones que se le encomienden. En estas páginas descubriremos que nuestro ángel de la guarda es nuestro mejor amigo, aquel que siempre está dispuesto a ayudarnos y aconsejarnos cuando lo necesitemos. También, se nos revelará de forma fascinante el mundo de los ángeles y sus misiones, pues esta es su mayor dicha: entregarle a los seres humanos aquellas situaciones en las que pueden interceder para el bien de los demás. ¿Qué esperas para ser un ángel?
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Seitenzahl: 228
Veröffentlichungsjahr: 2021
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SÉ UN ÁNGEL
© 2021, Guillermo Sandino
© 2021, Intermedio Editores S.A.S.
Primera edición, mayo de 2021
Edición
María Alejandra Mouthon
Equipo editorial Intermedio Editores
Concepto gráfico y producción
David Reyes Navarro
Intermedio Editores S.A.S.
Avenida Calle 26 No. 68B - 70
www.eltiempo.com/intermedio
Bogotá, Colombia
ISBN
978-958-757-983-3
Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso del editor.
Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions
Prólogo
¿Quieres ser un ángel?
¿Cómo son las misiones con los ángeles?
Mis vivencias con los ángeles
¿Para qué los ángeles si yo hablo directamente con Dios?
Experiencias a otro nivel
Misiones de los ángeles en nuestra familia
Mis misiones con los ángeles
Estas son misiones con los ángeles
Tú puedes hacer milagros
Camino al cielo
Preguntas a Sandino sobre sus amigos los ángeles
Misiones y misiones y misiones
La clave de RE
Los ángeles y los círculos virtuosos de la espiritualidad
Jesús y sus ángeles actúan a través de nosotros
Diosidencias
Ángeles en acción
Diferentes dones de los ángeles
¡Busca los talentos que quieres en tu vida!
La libreta de los ángeles
Embajadores de los ángeles
Cómo invocar a los ángeles
Carta a mi ángel de la guarda
¿Cómo ser un ángel?
Nada ha cambiado, salvo mi actitud; luego todo ha cambiado
Mensaje a mi ángel de la guarda
Nota final
A mi esposa, Maru, por su fe en mí y en los ángeles.
A mi hija Jerónima, que le puso el alma al texto de este libro y lo adornó con su genialidad; es mi coautora.
A mi hijo Sebastián, que con su profunda espiritualidad compartió conmigo misiones con los ángeles.
A mis nietos Santiago y Simón que siempre me han apoyado en mi vida espiritual.
A mi nuera, María Alejandra, que con su entusiasmo e inteligencia me dio la energía para lograr culminar el libro.
A mi yerno, Willy, que siempre he contado con su entusiasmo en mis procesos editoriales y apoyo en las misiones angelicales.
A mi amigo Álvaro Peñuela, que fue mi maestro en el estudio de los ángeles en la Biblia.
A mi amiga María Paulina, que, sin su gestión, no hubiese sido posible la realización de este libro.
A Akasha Despertar Espiritual, que me apoyó en forma amorosa en el trabajo de Ángeles en Acción.
Y un gran agradecimiento por su dedicación, profesionalismo y entusiasmo a mi editora, María Alejandra Mouthon, a quien le hice caso con cada comentario, sugerencia y manejo del contenido. Gracias, mi joven y talentosa editora.
A David y al gran equipo editorial que participó en el diseño de Sé un Ángel; súper feliz con el trabajo final.
Deseo agradecer a Misael Blanco, Gerente de Intermedio editores, por su apoyo a este proyecto.
A mi ángel Macabeo, por su inspiración permanente.
A mi hijo Francisco, que ya es un ángel.
A todos los seres que me han confiado misiones a través de los ángeles y a esa persona maravillosa llamada Paty, que fue el puente entre los ángeles y yo. Gracias, Paty.
Es fascinante asistir como protagonistas de este nuevo mundo, que evoluciona en lo empresarial, lo laboral, en el mundo de las ventas, en lo religioso y en lo político. Me apasiona vivir y observar permanentemente el acontecer diario.
Soy caminante por excelencia, porque me permite, fuera de hacer ejercicio, observar y, sobre todo, curiosear. Los códigos de la sociedad en la cual vivo son un tanto rutinarios, a pesar de que tienen todo para ser innovadores. ¿Por qué digo esto? Porque se visten igual, los hombres y las mujeres siguen al pie de la letra los dictámenes de la moda. Estudian bajo los mismos parámetros y su lucha académica y laboral es competitiva, ganar más, tener más, demostrar más.
Una revista de diseño arquitectónico decía que los restaurantes están pensados para que las personas puedan ver a los otros y que también los vean a ellos. A eso van, para que los vean, para que vean que tienen claro el código cultural de los poderosos. La generación de los millenials está lejos de lo espiritual, ellos son independientes, no siguen órdenes de nadie, son poco respetuosos y quieren viajar mucho como su máxima expresión de libertad.
Leí un artículo de la revista Harvard Business cuyo título decía En el mundo empresarial hay abundancia de lo mismo, que se refiere a que las empresas solo contratan personas que se hayan graduado de colegios y universidades puntuales y que hayan realizado sus maestrías en el exterior en la misma universidad. Lo anterior muestra que estamos ante un mundo parametrizado, en el que la mayoría piensa igual, que no hay un encuentro de otras dimensiones, porque todo está bloqueado por un sistema de estándares.
Afortunadamente, la educación está entrando en un viraje fantástico, donde vuelve a protagonizar el ser con su creatividad, con su sensibilidad social, sensibilidad a lo humano, a las artes, a una tecnología que brinda gran conocimiento, pero que permite que el ser logre integrarlo a su vida, que el conocimiento no sea anárquico, sino que logre integrarse al ser y no al hacer. Una educación que les permite desarrollar el pensamiento crítico y la empatía con el otro que tienen cerca.
Soy speaker y coach que forma en las empresas equipos de alto desempeño en el área comercial, y aquí nace mi tema favorito: ¿cuál es el propósito de la empresa? Me sorprende profundamente que la mayoría de las empresas no tienen un propósito y si lo tienen es cuantitativo: “Hacer plata”.
Mi trabajo consiste en que las empresas y las personas que las conforman tengan un propósito claro, doy un ejemplo: los distribuidores pequeños de equipos electrónicos o eléctricos, lo único que hacen es tratar de bajar el precio para que les compren, sin ningún propósito. Mi trabajo es que encuentren ese propósito, por ejemplo, uno de mis clientes encontró que su propósito era que el pequeño emprendedor que le compra pueda prepararse más en su trabajo y el distribuidor, con la marca que vende y su experiencia, le pueda enseñar a desarrollar mejor su labor, tanto en conocimiento de producto, como en conocimiento del mercado y cómo entrenar a su equipo comercial. Esto hace que le compren más por el valor del propósito que por el precio.
He querido mostrarles en este prólogo que yo, Guillermo Sandino, soy un hombre que trabaja a fondo, que vive de su trabajo y que vivo de mis talentos que son: la creatividad, la conversación y la energía.
Todo lo anterior lo realizo siempre en equipo con mi ángel, le hablo de mis inquietudes, le pido que me esté alimentando del amor a Dios; todos los días visito en la iglesia a mi amigo Jesús, le hablo como a un amigo, que sé que lo es y lo mismo a mi amiga la Virgen María. En las noches, con mis nietos, donde quiera que estén, vía WhatsApp rezamos el Ángel de mi Guarda, y ellos lo hacen con una devoción preciosa, al terminar la oración vuelven a sus juegos o tareas escolares.
En mis conferencias, cuando inicio, me suelen preguntar: “¿Cuáles son sus valores fundamentales?” y sin dudarlo les contesto que son tres: Dios, la familia y el trabajo. Esta triada me hace feliz, amo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; a mi amada familia: hijos, nietos, nueras y yerno y, por supuesto, a Maru, mi hermosa esposa, que me ha enseñado a crecer como persona, a tener disciplina, a estar siempre alegre a pesar de las circunstancias.
Mi relación con mi ángel es algo cotidiano. Por ejemplo, cuando viajo en avión, al cerrarse la puerta antes del despegue, invoco a mi ángel y le digo: ángel mío, en nombre de nuestro señor Jesús, saluda al ángel del comandante, del primer oficial, de la tripulación de todos los que vamos en este vuelo, de los controladores aéreos, para que nos lleven con bien.
En este libro podrán conocer un poco más de mi relación con los ángeles, la espiritualidad y, sobre todo, cómo lograr ser un ángel en la tierra para ayudar a los demás.
Esta pregunta es el eje central de este libro. Tenemos latente el deseo de conocer a un ángel, pero no siempre nos preguntamos si nosotros quisiéramos o si podemos ser uno. Pareciera que el tema de los ángeles es algo lejano, inalcanzable, esotérico, mágico. Sin embargo, puedo decirles, sin temor a equivocarme, que el tema de los ángeles es algo cercano, cotidiano, alegre y de acción.
Los ángeles son seres maravillosos de acción al servicio de las criaturas de Dios. Existen porque su misión es estar siempre al lado de Dios y nosotros los seres humanos tenemos alma, y el alma es Dios, luego los ángeles custodian la parte de Dios que está en nosotros. Nos cuidan en el camino hacia la energía total, nos ayudan a no irnos lejos de Dios.
Los ángeles se pueden comunicar con nosotros a través de un diálogo profundo. Sin embargo, se alejan cuando nos cubrimos de ego y nos creemos poderosos por lo que poseemos. Es aquí cuando los ángeles no pueden actuar, porque el egoísmo es la falta de amor al servicio de los demás. Jesús dijo: “Yo vine a servir, no a que me sirvan”, es ahí en esta frase fantástica donde se encierra el poder de los ángeles que se basa en el servicio. Los ángeles son seres al servicio.
Los ángeles no pueden actuar si no se lo pedimos. Los ángeles actúan, igual que Dios, a través de nosotros. Este es el punto más importante de la acción de Dios. Por eso el poder de interceder por los demás es algo divino, porque nosotros podemos pedir por los demás y Dios y sus ángeles van a escuchar, porque es un acto de amor y Dios es amor.
Convertirse en misionero de los ángeles es aceptar su presencia en el servicio y es aceptar que seamos instrumentos de fuerza espiritual. Cuando uno decide ser un ángel, decide actuar, servir, amar y estar siempre listos a los pedidos de las personas que nos solicitan ayuda en misión. Cuando oramos podemos decir, “Señor mío, dame misiones con tus santos ángeles, que mi trabajo se convierta siempre en una misión a los demás, que mi trabajo inspire a los demás a lograr esa fuerza del amor”.
Cuando voy a dictar una conferencia siempre pido a Dios que mi mensaje sea un mensaje energizado para las personas que lo van a recibir, y que mis palabras sean lo suficientemente claras para que las personas puedan tocar la energía que les llega y actuar en sus vidas. Deben despertar al mundo positivo, a sentirse que son seres que transforman, que innovan y, por lo tanto, trascienden.
“Milagro de oírte”. Esta es una frase muy frecuente en el mundo de hoy: “milagro de oírte”, eso decimos cuando una persona nos llama y hace tiempo no hablamos con ella. Igualmente pasa con los ángeles, no nos detenemos a hablar con ellos, a sentir que el ángel es un amigo que siempre está junto a mí y que solo puede actuar si yo pido su presencia. Los ángeles hablan de una forma increíble y sorprendente.
Hasta aquí me he entusiasmado mucho escribiendo de mis amigos los ángeles. Yo los amo, los siento permanentemente cerca y cuando no los siento, es que yo no estoy sintonizado con la misión. El día a día, la rutina, las preocupaciones nos alejan de ese conectarnos con la energía de los ángeles. Pero téngalo por seguro que ellos se encargarán de hacernos reaccionar utilizando otros seres que sí están sintonizados con los ángeles y nos hablaran claro y directo. Los ángeles hablan a través de los ángeles de carne y hueso que han asumido el papel de ángeles sin querer, son las circunstancias que te hacen actuar como ángel.
Ve a tomar un café y conversa contigo, aprovecha ese momento íntimo entre tu cerebro y tu espíritu y háblate y pregúntate cuándo has actuado como ángel o cuándo alguien ha actuado como un ángel en tu vida. En nuestras vidas siempre aparecen seres maravillosos que nos dan la mano en un momento que nos sentimos solos, que no encontramos respuestas, siempre alguien actúa como un ángel y a veces nos preguntamos: ¿ese que me ayudó fue un ángel? Claro que lo fue, impulsó a alguien o a las circunstancias a actuar como tal, para dar ese elemento que transforma la vida de los demás.
Los ángeles también actúan en tu cerebro y te mandan mensajes claros, sobre todo cuando no estás tensionado o triste; de golpe caminando se ilumina tu pensamiento y encuentras la respuesta perfecta a tus necesidades. Tú mismo te sorprendes de la idea y hay una fuerza interior que te dice “Actúa, lleva a la realidad la idea”. A veces te da miedo, pena o vergüenza el llevar la idea a la realidad, a la acción, pero si lo haces, te vas a sorprender de la fuerza de los ángeles en los acontecimientos donde tu vida entra al servicio de los demás.
Servicio es la palabra que define nuestra relación del ángel con nosotros. Esta idea de servicio, cuando la llevas a la acción, a la realidad, es cuando los ángeles del cielo cantan felices.
Este es el “milagro de oírte”, de oír el susurro de los ángeles, de ver más allá de lo cotidiano, de ver una nueva dimensión, donde todo lo que te sucede es porque está en el círculo virtuoso en el camino a Dios, todo es una oportunidad divina que hay que tomar, y tus amigos los ángeles son los mensajeros de esos pensamientos innovadores, transformadores de vidas que convierten esta vida en algo maravilloso.
Acércate al ángel, utiliza este libro y date la oportunidad de hablar con él, cierra los ojos, piensa en un sitio hermoso, lleno de música fantástica, de perfumes deliciosos y de seres alegres; ahí está tu ángel: háblale, platica con él de tus pensamientos más profundos o de tus pensamientos más sencillos. Él te va a comprender, recuerda que tu ángel es un traductor de tus oraciones hacia Dios.
El ángel es un amigo que siempre está dispuesto a conversar, a analizar, a entender, a tomar café contigo. Deja que seres reales puedan actuar como ángeles en tu vida, permite que la circunstancia hable, que pasen cosas que parecen sencillas y que de repente se convierten en eventos. Deja que tu amigo el ángel pueda realizar su labor a través de ti.
El ángel es un amigo del alma, porque literalmente es así, él está desde la eternidad al lado de tu alma, que es Dios, y quiere con todas sus fuerzas que tú te sintonices con Él y logres pasar a esos niveles espirituales a los cuales estás invitado. Para lograr que la invitación a entrar en la energía de Dios se dé, tienes que actuar como un ángel ante los demás. Si has leído detenidamente este capítulo, encontrarás la guía inicial para convertirte en un ángel ante los demás seres.
Para realizar una misión con tu ángel en vida, debes seguir estos pasos que te van a permitir que tu labor sea clara y eficiente.
Hablar con Dios, decirle con todo el corazón y todo el amor que deseas que te entregue misiones que puedas realizar en equipo con tu ángel custodio y que si la misión requiere de refuerzos, estos sean enviados. Tú le pedirás a Dios que las misiones sean una necesidad sentida de alguien, de una familia o de una empresa.
Debes pedir que las misiones no te toquen el ego o el sentimiento de súper hombre. Que siempre debes actuar como un ser sencillo, amoroso y alegre.
Conversar es un tema fundamental para lograr conectarte con todas aquellas personas que necesitan de tu misión. Aprende a entablar una conversación abierta, sin tapujos ni temas escondidos, habla en forma transparente. Para ser un buen conversador debes leer mucho de muchos temas, es decir, debes ser un ser integral que pueda hablar en forma clara ante cualquier persona.
Para ser un gran conversador debes tener un léxico generoso, que te permita que tu mensaje sea fluido y claro e impacte en el escucha. Acuérdate de que una conversación es entre dos o más personas, debes aprender a escuchar y permitir que el pensamiento te aclare la mente para que tus conceptos sean hilados dentro de la conversación.
Debes despertar en el interlocutor el deseo de preguntar, y de esta manera podrás descifrar la necesidad que tiene tanto explicita como implícita.
Acuérdate de que un tema fundamental es conocer los códigos culturales de las personas a través de las preguntas que te hagan. La pregunta lo que hace es que descubras el grado académico de la persona, su personalidad y su necesidad clara. Las personas siempre, y más en América Latina, hacen preguntas con un doble sentido, debes entrenar en el arte de responder preguntas y el de descifrar los talentos de las personas. El ángel te va a ayudar mucho.
El ángel te va a ayudar a conocer a las personas a través de susurros que oyes en tu cerebro en forma clara y precisa. Parece intuición, pero realmente es el ángel quien te ayuda; siempre y cuando tú hayas pedido esa ayuda a tu ángel para lograr descifrar los códigos de la persona con la cual conversas. Es muy importante practicar mucho el arte de oír los susurros de los ángeles y se practica en la vida cotidiana prestando atención a la forma que te conectas con el ángel en cada momento que lo necesitas. Le puedes pedir ayuda de la siguiente manera: “Ángel mío por favor envíame susurros que yo pueda descifrar y llevarlos a la práctica” y el ángel te ayudará. Recuerda que los ángeles actúan cuando tú se lo pides.
No soluciones los problemas. Es importante que la persona en la cual estás en misión empiece a misma a descubrir la respuesta. Tú sólo guíalo y llévalo al ser espiritual que todos tenemos, no trates de convertirte en psicólogo, solo en amigo desprevenido. Las misiones con los ángeles son sorprendentes, te presentan una variedad de seres que jamás imaginarías que puedan acercarse tanto a ti.
Si la persona te pide ayuda de los ángeles, pide la ayuda de Dios. Cuando la persona llega a ti porque le han dicho que tú eres un ser que conoce de ángeles, siempre inicia la conversación con una pequeña oración pidiéndole a Dios que iluminen el camino y envía ángeles de protección y de sabiduría. Tienes que entrar con una charla explicando que los ángeles no son seres milagreros, sino mensajeros de Dios, y que están en misión de lograr tocar a la persona que pide la misión. Hay que enseñarles a orar, a amar a todas aquellas personas que tratan de hacer el mal, demostrar que el poder de orar por esa persona que quiere perjudicarte, que te hace la vida imposible en el trabajo, en la universidad, en el matrimonio, es el poder de la oración para que los ángeles pueden actuar, porque esa persona que ves como tu enemiga también tiene un ángel, y entre ángeles se puedan comunicar y lograr que el ser que hace el mal tenga un momento de inspiración divina y cambie su actitud. Hay que enseñarles a las personas que piden misión que, cuando estén cerca a ese ser negativo, hablen con el ángel de él y que permita un acercamiento. Es genial la respuesta rápida cunado tú lo haces con amor verdadero y con una infinita fe.
Debes enseñarle a orar, que no se trata de mil letanías prefabricadas, sino de una conversación del alma. La persona que está en la misión muchas veces va a sentirse defraudada porque las cosas no mejorar como pensaba, y es ahí donde tienes que trabajar a fondo para que la persona entienda que el primero que debe cambiar es él, y que amar es el arma más poderosa.
Ser famoso como director creativo me estaba asfixiando; muchos amigos ficticios, mucho licor y mucho chiste. Ser un anfitrión de clientes y manejar las relaciones con estos, se estaba convirtiendo algo muy frecuente. Todo esto me estaba llevando a una angustia al no encontrar nada que me llenara, todo era vacío y decadente adornado de grandes toques de ego.
Almorzando con mi cuñada Paty y Carlos, su esposo, y obviamente Maru, le comenté a Paty, que es un ser muy espiritual y centrada en la vida, que yo me encontraba en un vacío inmenso y estaba entrando en una especie de depresión. Ella en forma muy sencilla me dijo: “Habla con tu ángel”. Yo quedé abismado del comentario de Paty porque yo esperaba que ella me diera un consejo profundo y me sale con un tema tan lejano a mí, los ángeles. Le dije: “y ¿cómo se habla con los ángeles?”. Ella me comentó que hablar con los ángeles no tiene ningún misterio, que hablara como estaba hablando con ella.
Pasaron los días y yo seguía en esa angustia de vacío que nada me satisfacía, nada me alegraba, y un día pensé: “Voy a intentarlo, voy a hablar con el ángel, de golpe pasa algo, pero no creo en esa idea de los ángeles es algo como de película de Walt Disney”.
Un día, sentado en la banca de un parque cerca a mi casa, me concentré y le hablé al ángel, interiormente pensé que, si era verdad, sería algo maravilloso poder conectarse con un ser de otra dimensión. Me apasionó de repente el tema y entré en esa paz que se da cuando uno entra en etapa de meditación, sentí mucha tranquilidad, alegría y levedad. No sé cuánto tiempo pasó en esta meditación, solo sé que la pasé bien, que era algo amable para mis sentimientos y que, además, me apartaba de esa ansiedad del vacío humano.
Le comenté a María, mi esposa, ella sonrió y me alentó a seguir trabajando en ello, ella sentía que era una terapia muy apropiada a mi vida disoluta y vacía.
Al traer a mi mente esos recuerdos, vibro de emoción, fueron tiempos maravillosos, tiempos donde la energía de los ángeles me llevó a un nuevo estilo de vida, una vida conectada con la fuerza que me enviaban estos maravillosos seres. Era claro que al entrar en esta nueva dimensión las cosas sucedían de forma diferente. Me sentía energizado, y genial, sabía que todo pasaba en mí ser gracias a la conexión con los ángeles y por mi decisión de ser un misionero. Esta historia de mi vida que les voy a narrar es una demostración clara que los ángeles actúan en equipo con los ángeles de las otras personas. Una noche cualquiera fui a departir con el gerente comercial de la marca de máquinas de coser que manejábamos en la agencia de publicidad, y tomando un trago él me dice: “Sandino (así me decía, Sandino), quiero hacerle una propuesta muy seria, salgase de la agencia donde trabaja y vengase a dirigir la house agencia de la marca”. Me sonó fascinante la idea. Era la manera perfecta de en rutar mi vida, era algo que yo pedí con mucha fuerza a Dios que me diera un trabajo donde me sintiera pleno y es esta la respuesta que me envía a través de los ángeles. Es claro que mi ángel estaba actuando en la construcción del plan de Dios. Amigo lector cuando quieras que suceda algo, pídelo con todas sus fuerzas del alma y tu ángel va a actuar si está en el plan de Dios.
El gerente comercial me dice que antes de tomar una decisión, tenía que comentarme otra condición: “Tienes que trabajar con tu esposa, ella debe manejar las finanzas, tú no sabes de eso”. Yo le pregunté: “¿Cuánto tiempo tengo para dar la respuesta?”. Él me dice: “Lo que te demores tomándote ese trago”. Me lo tomé y dije sí. Al otro día fui a cenar con Maru y le propuse el proyecto. Ella al principio quedo impactada con la propuesta, pero reaccionó rápido y me dijo que sí. Llevamos más de 35 años trabajando juntos gracias a este cambio total de vida donde los ángeles actuaron en forma precisa para lograr que todo se diera perfectamente. Aquí cabe anotar que mi vida con Maru (mi esposa) ha sido fascinante porque hemos logrado un equilibrio entre lo laboral y la vida de pareja. Siempre que tenemos algún problema, invitamos a nuestros ángeles a tomarse un café con nosotros y hablamos del problema. Pensamos en cómo lo resolverían los ángeles y encontramos siempre la respuesta correcta. Un día, en México D.F., le pregunté al gerente comercial por qué me había puesto esa condición de trabajar con mi señora, y él me dijo que no sabía, que simplemente le había llegado a la mente. Mi vida económica empieza a cambiar y mi vida en familia también, estoy más cerca de los hijos, de Maru y las cosas fluyen, recuerdo que la Navidad adquiría una dimensión fantástica, mis hijos, Jerónima y Sebastián, entraban en el tema de la espiritualidad.
Sentir que tu ángel te habla es algo que no es fácil de entender y menos de aceptar; esta fue mi experiencia. Una noche del mes de agosto, en 1982, luego de llegar de mi trabajo en la agencia de publicidad, comí algo ligero y me dirigí a la cama a ver televisión junto a mi esposa, quien se quedó dormida poco tiempo después. Estaba tranquilo viendo un programa, cuando de repente escuché una voz suave al oído que me dijo: “Si quieres verme, estoy en la ventana que tanto te gusta”. Cuando sentí que me hablaba, pensé que estaba delirando o que mi imaginación estaba jugando de manera muy fuerte. Seguí en mi cama viendo televisión, Maru dormía plácidamente. De repente vuelvo a oír y me dice: “Tú lo pediste, aquí estoy”. Me dije: “Bueno, vas a esa ventana, te cercioras de que no hay nadie y regresas tranquilo de que todo fue tu imaginación”.
Me levanté, caminé por el corredor que comunicaba mi alcoba con el sitio de la ventana, que daba hacia unas montañas bellas, un colegio y un convento. Cuando caminaba hacia el encuentro, de repente siento una voz fuerte y contundente: “Prepárate, vas a estar en presencia del hombre de Dios”. Seguí caminando y llegué frente a la ventana que me había indicado la voz, y ahí estaba, no sé si grande o pequeño, pero su presencia era de una gran energía y una atmosfera maravillosa de paz.
Solo atiné a decir “Hola”. Era muy guapo, crespo, de nariz afilada, una sonrisa que generaba tranquilidad y cercanía, vestía una camisa blanca –como las que usan los bailarines del Riverdance–, tenía un cinturón verde hermoso, sonreía mucho. Yo le repregunté: “¿Por qué yo?”, y él me contesta: “Porque lo has pedido”. El ángel continuó y me dijo: “Hoy te conviertes en misionero de los ángeles, te van a llegar muchas misiones y nosotros te vamos a ayudar y proteger. ¿Aceptas entrar en misiones de los ángeles que nos envía el Señor?”. Dije que sí y se desvaneció la imagen.
Me devolví a mi alcoba y allí estaba Maru esperándome. Ella me miró y preguntó: “¿Lo viste?”, y le respondí que a quién. “A tu ángel”, me dijo. “¿Cómo lo supiste?”, a lo que Maru respondió: “A mí me contaron”.
Lo que debemos tener claro es que los ángeles son misioneros de Dios, ellos cumplen misiones. No pasa nada con los ángeles si Dios no lo permite. Ellos actúan si eres un ser creyente de Dios, y se pueden sintonizar si lo pides. Es muy importante que, y por esos lo repito y lo enfatizo, los ángeles, al igual que Dios, no pueden actuar si no se pide esa comunicación.
Muchas personas, muy creyentes, me dicen que no necesitan a los ángeles porque ellos se comunican directamente con Jesús. Pienso que es muy respetable este comentario, lo que sucede es que los ángeles no están para ayudar en forma individual, sino para interceder. El ángel actúa para que tú ayudes, de igual forma como los ángeles de otros te pueden ayudar a ti. Los ángeles son seres maravillosos que están con Dios y pueden trabajar en función del bien.
