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A simple vista es un libro de recetas, pero va más allá de satisfacer al paladar. Es un libro de recetas, sí, pero para nutrir el cuerpo, el alma y el espíritu mediante una narración personal realizada por Silvana Lena Del Vecchio, su autora, una atleta aficionada, cocinera autodidacta, periodista y sobre todo aventurera quien comparte a través de su experiencia, de su incansable investigación en torno al tema alimenticio y nutricional vegano y de su relación con la comida y sus rituales sociales–que han sido transversales en su familia, como parte de un hogar de padre italiano y fundador de uno de los sellos que quesos imediterráneos más reconocidos de Colombia– un saber que sirve de impulso para muchos que quieran hacer, como ella, del alimento natural un aliado de salud, bienestar, felicidad y emprendimiento. Mediante estas páginas, el lector hallará una historia que lo invitará a descubrir a la alimentación como un lenguaje que le permitirá crear, experimentar, probar y desarrollar la capacidad de sentirse cómodo en el cuerpoy en el entorno que habita.
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Seitenzahl: 108
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Soberana, planta aprendiz
© 2022, Silvana Lena Del Vecchio
© 2022, Intermedio Editores S.A.S.
Primera edición, septiembre de 2022
Edición
Pilar Bolívar Carreño
Equipo editorial Intermedio Editores
Concepto gráfico, diseño y diagramación
Alexánder Cuéllar Burgos
Equipo editorial Intermedio Editores
Fotografías de portada, inserto y páginas interiores
Jacob Farris / [email protected]
Intermedio Editores S.A.S.
Avenida Calle 26 No. 68B-70
www.eltiempo.com/intermedio
Bogotá, Colombia
Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito del editor.
ISBN:9789-585-04-085-4
Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions
Agradecimientos
Gracias por estar aquí
Bienvenida
De dónde vengo
Como empezó todo
Pilares
Bali
Comer, correr y amar
Y cómo no encontrar un pedazo de espiritualidad
Casa Curandera
Del Caribe al sudeste asiático
TAN LEJOS Y TAN CERCA
Correr entre volcanes
¿De qué se trata?
¿Cómo nos afectan los alimentos que comemos?
El boom de lo orgánico
Somos lo que comemos
¿Cómo optimizar nuestra nutrición?
¿Mi consejo?
Algunas recomendaciones
Más verde
Prepara y consume a diario alimentos prebióticos y probióticos
¡Simplifica y diversifica!
Deportistas poderosos
¿Por qué es importante consumir vegetales y frutas?
Para mí la idea de la nutrición para el deporte es:
Microbioma poderoso y la importancia del sistema inmunológico
El microbioma
El microbioma sano contribuye a:
Comer alimentos fermentados
Incrementa la energía
¿Cómo optimizar el microbioma?
Alimentos prebióticos
Alimentos probióticos
Los esenciales
Estos son los esenciales que debes incluir en la alimentación a base de plantas
Suplementos y complementos
Primero, la comida real
Ten en cuenta
Magnesio
Medicina diaria
La alacena, el mejor botiquín
Densidad calórica
Recomendaciones generales
Su majestad ¿la proteína?
¡Mantenlo simple!
Nutrición aplicada
Alimentación poderosa
¿Por dónde empiezo?
Hasta pronto
Gracias a mi papá. Coraje, autenticidad, generosidad, curiosidad y constancia, algunas de las cualidades que aprendí de él y que siguen inspirándome a descubrir mi camino. De Italia a Colombia, de Colombia a Indonesia; en donde nació este libro.
Mamá y hermanas, mi soporte. Mejor familia no puedo tener. Gracias.
Este libro es una parte esencial de mi historia. En los últimos años, he experimentado el valor de la simplicidad y de la autenticidad, eso ha sido fundamental. Apostarles a dos de mis grandes pasiones: la cocina natural, y correr, me han traído importantes enseñanzas y transformaciones. Principalmente, me han enfrentado a salir de mi zona de confort y a perseguir lo que le trae propósito a mi existencia, lo que me hace levantar con ánimo de vivir.
Se trata de la importancia de tomar riesgos y de salirse de lo seguro, de aprender a oírse y a sentir más, a conectarse con la brújula interna que siempre sabe a dónde llevarnos para vivir de manera más auténtica y con verdadero propósito. Sí, es un libro de recetas y de nutrición para deportistas, pero para mí esa es la consecuencia de atreverme, de arriesgarme y salir del esquema de una vida tradicional. Se trata, de alguna manera, de ser testaruda, en el buen sentido de la palabra, y ser fiel a mi vocación, a lo que me apasiona.
Se trata, de creer en los sueños y, cada día, dar pasos hasta realizarlos. En no desfallecer y en tener esa capacidad inquebrantable de no dudar de nuestras decisiones y creer más. De enseñar con el ejemplo, de vivir sin afán y de hacer más lo que nos apasiona y lo que nos da sonrisas y plenitud. De mirar más al cielo que al cemento; de encontrarse en el silencio, en espacios de calma y serenidad que traen las respuestas y los aprendizajes. De esperanza.
Se trata de convertir una pasión en un sustento y, más que un sustento, en darle valor al éxito por medio del propósito, de la manera cómo impactamos a nuestro entorno, porque no es el dinero lo que nos hace exitosos, tampoco la fama, los títulos o las posesiones materiales.
La riqueza para mí está en el servicio y en la libertad de invertir el tiempo en lo que nos trae propósito y nos emociona; el éxito, es cómo invertimos el tiempo, la calidad de ese tiempo. Se trata de ser fiel a nosotros y de tener el valor de seguir la brújula interna con responsabilidad, y sin miedo de perseguir nuestro ser más auténtico, de vivir en estado de asombro y agradecimiento permanente. Se trata de invertir el tiempo en proyectos y actividades con propósito, que nos hagan aún más auténticos y consecuentes con nuestra manera de entender la vida, nuestra verdad; que nos permitan trascender, evolucionar, ser más libres, transformarnos para alcanzar cada día una mejor versión de nosotros y vivir más en armonía.
Prefiero tener la oportunidad de invertir tiempo en la naturaleza y en proyectos que me apasionen a tener millones en el banco; disfrutar con menos y en silencio, saborear los placeres sencillos de la vida, invertir mi tiempo en actividades que me hagan sentir viva, conectada con mi propósito, y que sirvan como medio de expresión. Escojo vivir más en el presente, de manera austera en la naturaleza, en sintonía con lo que me hace vibrar y me genera bienestar a mí, a mi entorno, y a quienes hacen parte de él. Escojo ser fiel a mis principios y a mi propósito, a lo que creo, a la simplicidad y lo auténtico como valor y eje, como hábito y brújula, para alinearme y volver a lo esencial, a mi centro. Ese centro, es mi lugar en el mundo.
De ahí surge la historia de este libro.
Gracias por el tiempo, gracias por leer y por hacer parte de este sueño.
Y gracias a Bolita, mi perro; fiel compañero de batallas, de lágrimas, sonrisas y aventuras. Gracias, Jacob por las fotos.
Escribir este libro es uno de mis sueños, es el resultado de perseguir lo que me apasiona. Compartir mi historia por medio de recetas y un estilo de vida que se ha convertido en una de mis grandes pasiones: la aventura, la nutrición y el deporte. Es una forma de expresión creativa que me permite conectarme con la naturaleza, con los alimentos que nos provee la Tierra, con la manera cómo los usamos para nutrirnos y también conocer una de las mejores versiones de la vida por medio del movimiento (correr).
Este libro es una oportunidad de contar mi historia, de mostrar una forma de vida poco convencional, salirse de lo seguro y demostrar que es posible perseguir los sueños y hacerlos realidad y que, para ello, hay que encontrar esa brújula y el motor interno para no desfallecer hasta llegar a ellos.
Cuando corro en mi casa en Bali, me pregunto con mucha frecuencia ¿por qué para mí es tan importante escribir un libro?. Quizás es una manera de expresarme ante el mundo y de rendir tributo a lo que me mueve, me inspira y me brinda un propósito todos los días para vivir motivada y con ganas de experimentar cada segundo de mi existencia. Sí, es un libro de recetas, pero más importante que eso, este libro representa una parte esencial de mi humanidad y de cómo me relaciono con mi entorno, lo que he descubierto gracias a tomar riesgos y saltar al vacío, gracias a la naturaleza, al poder recorrerla con mis pies y mi presencia, lo que nutre mi cuerpo y mi alma, cómo escojo vivir.
Contar esta historia, es plasmar lo valioso de aprender a tener una relación más íntima con uno mismo, es tenerse confianza y cada vez más desarrollar ese ‘musculo’. Es descubrir -entre muchos lenguajes- el de la alimentación; un lenguaje que trasciende al simple hecho de comer, que nos permite crear, experimentar, probar y desarrollar esa capacidad de sentirnos cómodos en el cuerpo y el espíritu, para mí eso significa sentir energía por medio de los alimentos que comemos. Energía para entrenar y para vivir, para definir cómo dormirnos, qué sentimos después de comer, cuál es nuestro estado de ánimo o cómo nos concentramos. Estos, y muchos otros factores que he identificado, en este camino, me han mostrado no solo el poder de la comida, sino además cómo escogemos vivir y relacionarnos con nuestro entorno, cómo decidimos pasar nuestros días y cómo decidimos vivir.
Espero que esta historia motive, sobre todo, a acercarse más a la idea que siempre estamos sujetos al cambio, que estamos en transición permanente y en impermanencia. No hay punto de llegada, solo hay recorrido, espero que incite a la curiosidad, a cuestionarse, a probar nuevos caminos, a reflexionar, a dudar y a preguntarse: ¿cómo vivir de una manera más consciente y más íntima con uno mismo? Una manera más vital y vibrante, pero, en especial, más feliz. Porque a eso vinimos, a experimentar la vida para ser felices.
Crecí en una familia ítalo-colombiana en la que fui muy influenciada por la comida. Soy la menor y la ‘rebelde’ de tres hermanas. Nunca me gustaron las matemáticas y siempre me sentí atraída por la actividad física, las manualidades, la cocina y las humanidades. Mi padre vino a Colombia cuando era muy joven, conoció a mi mamá y se enamoró de ella y de este país. Comenzó su negocio siguiendo su pasión y lo convirtió en su propósito de vida. Él fue un soñador y una gran influencia en mi vida, un ejemplo a seguir, su propósito nunca fue impulsado por el dinero, este vino como consecuencia de su pasión por preparar productos lácteos.
Su trabajo fue una manera de sentirse productivo, de crecer personal y laboralmente, de ayudar a las personas y de estar al servicio por medio de su empresa de quesos y derivados lácteos (sí, con leche de vaca). Más adelante entenderán mejor porqué hago quesos a base de plantas. Así como él trajo a Colombia un pedazo de su Italia, hoy yo traigo a Bali, un pedazo de mi Colombia, por medio de Casa Curandera y mi versión de quesos vegetales (¡más adelante la historia!).
Aprendí mucho de él: la constancia, madrugar, no desfallecer, la disciplina, honestidad, humildad y autenticidad, solo algunas de las más importantes lecciones que recibí en mi vida, esas que no se aprenden en el colegio y que, solo con su ejemplo, me han llevado a confiar en lo que me gusta y me apasiona para convertirlo, no en un trabajo, sino en un estilo de vida.
Creciendo en una familia italiana, siempre estuve muy influenciada por la comida, los ingredientes frescos, la preparación de banquetes los sábados por la mañana y luego sentarnos en familia en la mesa, todos los fines de semana, a disfrutar de esos placeres sencillos, pero que traen placer máximo, como la mesa compartida con pasta y salsa hecha en casa, con recetas llenas de sabor, preparadas con el amor de la mamá.
Siempre tuve mucha curiosidad en la cocina, en ver convertidos los ingredientes frescos, en mágicos y reconfortantes platos; en el lenguaje de casa por medio de la cocina; en un plato preparado por la mamá y servido con tanto amor, eso siempre llenó mi alma, me hacía sentir que todo estaba bien, una certeza ante lo bonito de la vida, un abrazo por medio de la comida. Y así crecí, siempre haciendo de la comida un plan social con amigos y familia, con un gusto y una pasión que cuesta trabajo describir en palabras. Quizás se percibe mejor sentándose en una mesa a disfrutar en silencio; finalmente, comer es un lenguaje muy íntimo, muy propio y a veces compartido con seres queridos.
A mis 19 años descubrí el yoga, con esa experiencia comenzó mi curiosidad con relación a la comida y su impacto en el cuerpo. Nunca fui muy amiga de los productos de origen animal, siempre preferí las frutas, los vegetales frescos, un buen plato de pasta con salsa fresca de pomodoro (tomates). Ese acercamiento hacia el mundo del yoga me permitió explorar mi relación con la comida, cómo me sentía después de comer, por qué me daba sueño y sentía un cansancio de siesta de cuatro horas. Poco a poco empezó mi camino empírico en ese entonces por entender mejor las propiedades de los alimentos, la importancia de consumir más alimentos vivos y cómo nos brindan energía. Fue entonces cuando decidí, de un día para otro, volverme vegetariana. De domingo a lunes dejé de comer cualquier producto animal, a los dos meses después, luego de realizarme unos exámenes de sangre, los resultados dejaron ver que tenía anemia; entonces el hematólogo me dijo que tenía que comer hígado y mucha carne para recuperarme. Sí, HÍGADO.
