Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Silvana Soledad Segovia nos entrega Sobreviviendo, un libro autorreferencial que, a través de sus vivencias, nos permite reflexionar sobre nuestras emociones y sentimientos y nos ayuda a poder tener un equilibrio ante situaciones que creemos imposible de superar. «Me llevó años mirarme con amor frente a un espejo». Así comienza Silvana uno de los capítulos de este libro. Trabajar la autoestima es indispensable para poder sobrevivir a los avatares de la vida, a situaciones difíciles, sobrecogedoras. Mirarnos con amor, aceptarnos como somos y a partir de allí, sabiendo dónde estamos parados, comenzar a caminar, a crecer, a superarnos día a día. Fomentar los valores que tan menospreciados están en estos tiempos. Sobreviviendo nos invita a hacer catarsis sobre nuestra vida, a enfrentarnos a nuestros miedos y por sobre todo, a tomar decisiones difíciles teniendo presente que todo se basa en el amor.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 89
Veröffentlichungsjahr: 2023
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Silvana Soledad Segovia
Sobreviviendo
El camino para sentirnos libres es obligatorio
www.robalir.com
Todos los derechos reservados.
Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recopilación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro medio, sin permiso previo por escrito del autor.
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
© 2023, Silvana Soledad Segovia
© 2023, Robalir
Primera edición, diciembre de 2023
ISBN: 978-987-8912-16-5
Dedico mi libro a quienes alguna vez, a veces o casi siempre creyeron en mí, a mi niña interior y a mi hija que es el motor en mi vida.
«Cada expresión que hago es una confesión», así se autodefine, Silvana.
Mediante la escritura encuentra el camino para acompañar en los procesos a otras personas. Logra atrapar al lector desde el primer capítulo donde narra: «me levante una mañana con este título en mi cabeza...». Su prosa sencilla hace que podamos comprender fácilmente su lenguaje; mientras la lectura es un deleite para todos los sentidos y nos va guiando por un sendero que tiene que ver, nada más y nada menos que, con su propia historia..., de esas situaciones no elegidas pero vividas, y en muchos casos: sobrevividas.
Sobreviviendo, es un libro que nos trae mensajes para nuestro diario vivir.
Hay circunstancias que nos marcan profundamente, que duelen por el nivel de impacto, que tienen que ver con el cuándo y el cómo sucedieron y saber qué hacer, es clave al momento de salir adelante.
Este libro nos regala una mirada de superación ante las adversidades.
Segovia, trabaja hondamente conceptos de empatía, resiliencia, valentía y fortaleza.
La esencia de este material tiene que ver con generar cambios positivos en nuestra vida, aprendiendo a confiar en uno mismo.
Sobreviviendo, es un testimonio de vida, donde el personaje principal, en este caso Silvana, no queda atrapada en el papel de la víctima, sino que logra desafiar todas las barreras y salir fortalecida en más de una situación. Desde este lugar acompaña el recorrido de otros seres, tan luminosos como ella.
Nos encontramos en varios ámbitos de su vida como el Ser: madre, hija, hermana, sobrina, etcétera... Y lo hace trabajando en temas tan profundos como lo son: el valor de la autoestima, el abuso vivido en carne propia, la soledad, su relación con Dios, el desapego, el amor presente en todas sus formas, y tantos otros que se van hilvanando con la trama de la historia, demostrando de una manera sublime que si se puede lograr todo aquello que uno desea. Y nos deja un mensaje esperanzador, donde un mundo mejor es posible desde el amor y desde la gratitud.
Melisa Belén Ferraris.
Me levanté una mañana con este título en mi cabeza, que no dice poco.
Lo mantuve dando vueltas mientras hacia los quehaceres domésticos, de los cuales soy un poco obsesiva. Me pareció lindo para empezar a contar en relatos o pequeñas historias, un poco de mi vida. Confesiones... ¡Qué difícil y que palabra tan fuerte!, pero me gusta. Cada expresión que hago es una confesión. Dicen que hay que sacar lo que uno guarda dentro, si no, te pudrís.
Sinceramente, desde que comencé a escribir, mucho en mí fue cambiando para bien. Hacer catarsis es muy bueno, lograr de a poco sanarnos. Por esa razón siempre recomiendo no guardarnos nada, y mucho menos los sentimientos, que tanto daño hacen cuando no los hablamos.
Yo no soy ninguna experta en temas de la vida, no soy una psicóloga, no estudié ninguna profesión, creo que porque no tuve la oportunidad o vaya a saber el porqué. Solo me descubrí un día compartiendo experiencias y, por increíble que parezca, llegué a ver que era útil. Entonces no me detuve, seguí.
Me gusta leer y eso hace que mi cerebro se active y fluya algo tan bello como es la escritura. Me volví espejo de muchas personas en una red social. Hoy me encuentro frente a una pantalla iniciando esto, y me emociona, no puedo negarlo. Fueron treinta y cinco años esperando, porque desde que nací ya habré sido escritora. Se dice muchas veces que todos tenemos un don para mostrar al mundo y compartir lo que Dios nos da, así lo creo Yo.
Me mantengo firme en expresar siempre lo que veo, desde mi punto de vista, utilizando herramientas como lo son para mí, el corazón y la mente, no desde el ajeno. Ha pasado algo que no creí, darme cuenta de que no solo yo veo la vida de esta manera, sino que hay muchos pensando igual, y me hacen sentir que soy voz de cada uno de ellos. ¿Cómo detenerme?, ya estoy metida en un embrollo tan maravilloso que cada día tengo algo que contar, algo pendiente a armar, sabiendo que hay personas esperando a que lo haga.
Siempre anduve y ando muy solitaria, y no porque no tuve ni tenga a nadie a mi alrededor. La soledad no es estar solo, es sinceramente encontrarse solo y siempre para meditar, para conectarnos con uno mismo. Aquí me viene una frase: «La soledad no es mala compañera, suele ser sí, mala consejera». No es que, de pequeña, esta amiga, porque hoy la considero así, ha sido mala consejera, pero sí, fue mala compañera, ya les contaré.
En esta frase me refiero a la gente adulta, crecemos y si nos sentimos solos, nos invade el miedo, de ahí que cometemos errores. Porque nos duele esta sensación, porque hasta que no aceptamos y nos encontramos a nosotros mismos, ninguno tolera estar en soledad, y me incluyo. ¡Cuando sentimos que no podemos continuar, estamos tirando manotazos a ver quién está y quién no, buscando continuamente un poco de afecto, amor y lo más vil que hemos hecho o hacemos es buscar un oído, y ya! Ahí perdimos la confianza en nosotros mismos, porque si bien estamos esperando a alguien en quien confiar, no nos tomamos el tiempo para pensar y analizar.
¡Qué triste es descubrir nuestra debilidad una vez que nos sentimos bien! Darnos cuenta de que no necesitamos nada más que prestarle atención a nuestro Yo Interior.
¿Por qué le puse este título al primer capítulo?
Yo mujer, abarca tanto para mí. Y aquí comenzaré...
Me llevó años mirarme con amor frente a un espejo. Mi delgadez siempre fue tema en cuestión para las personas que me rodeaban y me rodean. A pesar de que de bebé pesé arriba de cuatro kilos. ¡Muy grande!
Era terrible por momentos ver mi cuerpo. Las personas suelen ser dañinas sin intención o con ella. Mis piernas fueron objeto de burla en mi pre adolescencia. Siendo ya adolescente no recuerdo tanto sarcasmo, pero cuando tuve dieciocho o diecinueve años, empecé una etapa que no quiero, ni tampoco permitiría, que vuelva a pasar. A pesar de que hoy miro a ese tiempo y reconozco que siempre fui bonita, en ese entonces no lo veía así. Con ayuda de personas pude llegar a aprobar mi imagen frente a un espejo y amarla en plenitud. Era muy delgada, no me quería ni un poquito.
Debemos practicar los valorares, querernos, porque de eso se trata, de que uno se acepte y se quiera.
Trabajar la autoestima es una gran herramienta.
Hoy la sociedad está muy dividida y la imagen es tema cuestionable en esta división. Las pequeñas compiten, las adolescentes también y las personas adultas aún más. A mí pensar es miedo a envejecer, de no aceptar la edad y buscar nunca sumar, sino, restar años. ¡Grave error!
Todo comienza cuando somos pequeños, verdad, esto la mayoría lo sabe. Cada situación que vivimos arranca en nuestro nacimiento y mucho antes, en la gestación, y aun cuando ni siquiera estamos concebidos. Es increíble pero real.
Si se ponen a investigar verán que no estoy equivocada. He leído en varios libros, además de ver videos e informarme, porque es un tema muy interesante. Y cuando nos nutrimos de tanta información, podemos entender a quienes no entendíamos hasta ese momento. Querernos desde pequeños es un gran secreto e incentivar a los niños a que se amen así mismos, una gran ayuda por parte de los mayores hacia ellos, todo cambiará si todos hacemos un poquito, todos los días.
«Llegar a ser viejo adorando tus arrugas es el gesto de amor más noble que podés hacerte a vos mismo».
Si hablamos de autoestima, sepan que es un grave problema que ha llevado a muchas personas a la depresión, por supuesto que a los niños aún más, porque son pequeños entrando a diario a un mundo desconocido, al igual que nosotros. La diferencia está en que ellos son pura inocencia y eso los hace débiles. Como adultos lo sabemos.
Destacarle a un niño sus cualidades y ayudarlo a que se valore es de gran crecimiento personal, no solo para el que lo recibe, sino para uno mismo también, porque lo que damos, vuelve. Y que bien se siente. «El amor es la medicina del mundo».
Y hoy domingo, aquí sentada escribiendo, continuando esta tarea, encontré una excelente frase, en una de las redes que tengo. Hay personas como uno o mejor que uno para redactar, solo hay que encontrarlos.
La frase, de un escritor anónimo rezaba: «Es más fácil construir niños fuertes, que reparar adultos rotos». ¿Vieron?, nada es casualidad. Y no quiero decir que soy una adulta rota, pero sí reparada, ¡qué maravilla!
Qué difícil es llegar a ser adulto y qué lindo se siente cuando comenzás a valorar cada cosa. Eso que de niño no te importaba, hoy lo recordás con tanta nostalgia.
