Somos historias - Lorena JC - E-Book

Somos historias E-Book

Lorena JC

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Beschreibung

En esta novela los protagonistas pertenecen a un centro ocupacional llamado: Proyecto Incluye. Son gente con discapacidad de distintos tipos que lucha para ser comprendida ante la sociedad. Karen, es una chica que entra dentro del Trastorno del espectro autista y su mayor aspiración es el dibujo. Alicia tiene una enfermedad mental, lucha por aceptar su mente como es y se enamora de una persona sin discapacidad. José sueña con ser un bailarín, Juan tiene una adicción que tiene que aprender a controlar... Diego y Marta son pareja y quieren vivir juntos y tener un hijo. Carla quiere vivir su sexualidad sin que sus padres la condicionen. Gente que lucha por sus derechos, tanto social como laboralmente. En el Proyecto Incluye se ríe, se llora y sobretodo se aprende.

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Seitenzahl: 130

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Indice

Septiembre

Rutina de Alicia

Tramas de ligoteo

Doble discriminación

Ocio

Pasiones y fantasías

El muchacho del metro

Vida en pareja

Control parental

Haciendo Match

Ten una cita conmigo

Impulsos y adicciones

¿Comemos juntos hoy?

Un rayito de esperanza

Una chica nueva e interesante

Buscando amor, recibiendo solo sexo

El futuro y la esperanza

Un plan divertido

Músicoterapia

Paradoja fiestera

Todo llega

Ludopatía

Donde caben dos, caben

Un amor por ocultar

Desprecio

Trabajo

Aceptación

Artistas

¡Bienvenido a la familia!

Viaje de ocio inclusivo

Actuación final

Son mis amigos

1. Septiembre

Llega septiembre, la llegada del otoño y empieza un nuevo curso en el Proyecto Incluye.

Proyecto Incluye es una asociación y centro ocupacional para personas con diversidad funcional, lleva diez años en funcionamiento, cada vez llega más gente nueva y cada uno tiene sus necesidades. Las ambiciones del Proyecto Incluye cada vez son más altas, pues quieren atender a las personas y adaptarse a la necesidad de cada uno.

En un principio el Proyecto Incluye estaba hecho para apoyo al empleo para personas con discapacidad psíquica e intelectual, más tarde se dedicaron a la vida independiente de estas personas y también la calidad de ocio e integración de las personas.

La gente con discapacidad vale como cualquier otra persona que no tenga discapacidad, lo importante en el mundo es ser buena persona y también ser lo más feliz posible. El problema es que las personas con discapacidad son discriminadas constantemente, además que necesitan un apoyo para aprender a gestionar sus vidas… y claro ¿quién no?

Proyecto Incluye defiende la igualdad y la autonomía personal, y tanto técnicos del proyecto incluye como usuarios aprenden unos de otros.

Para Victoria, una de las educadoras sociales del centro, estaba deseando la llegada de la vuelta al trabajo, pues ayudar y ver las sonrisas de los demás la hacía evadirse de sus problemas. Pues su madre había sido diagnosticada de Alzheimer con apenas 60 años, y ya no había vuelta atrás, su madre empezaría cada vez a ser más dependiente y evadirse de los recuerdos. En cambio, los jóvenes usuarios del proyecto incluyen cada vez conseguirían más autonomía y aunque no es un camino fácil, Victoria siempre ha tenido mucha fe en el trabajo que su equipo hace por ellos.

Para Karen este año iba a empezar como nueva socia del proyecto incluye, y tenía un poco de miedo, pues no sabía que se podía encontrar en ese centro ocupacional.

Karen era una persona asperger y también tenía Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad no había tenido mucho éxito en los estudios, y todavía menos con las amistades. No confiaba mucho en la oportunidad del proyecto incluye y le daba mucha vergüenza tener reconocida una leve discapacidad, y no quería relacionarse con gente que aparte de no conocer de nada, tendrían ciertos problemas psíquicos y “retrasos mentales”.

Los padres de Karen ya le habían dicho que no juzgará a los demás por su apariencia, ni sus dificultades.

Llegó el gran día de empezar con el centro ocupacional. Ahí habría varios grupos:

Karen pertenecería al grupo de jóvenes de 16 a 21 años donde a primera hora de la mañana, aprenderían repaso de materias básicas como matemáticas, lengua, historia y ciencias naturales, también algún día harían actividades de educación física o de manualidades. Tres días por semana verían las noticias de actualidad en los diarios, durante media hora, antes de ir al recreo a desayunar. Y después de desayunar harían el taller de restauración de muebles hasta las 13:30.

También para ir y volver al centro ocupacional, había unos conductores que los llevaban con furgonetas.

Victoria les explicó el procedimiento de las clases encantada, y presentó a las nuevas incorporaciones a la clase de jóvenes. Karen era el centro de la atención, todo el mundo la miraba, pues ella era la chica nueva. Karen miraba a los demás con inseguridad, y con miedo de no poder integrarse.

A Karen lo que sí que le gustó era que el primer día darían clases de historia, aunque con un nivel básico. Pues la historia despertaba cierta curiosidad a Karen y le encantaba como la explicaba Victoria, la educadora social de Incluye.

La verdad es que Karen confiaba más en esta nueva experiencia con el carisma y la simpatía de Victoria.

Al terminar la clase, vieron un poco el noticiario en sus respectivos ordenadores.

Cuando salieron al recreo a comer el bocadillo, había gente de otros grupos y otros educadores sociales.

Karen se sentó con Victoria, Victoria sin que Karen abriera la boca, sabía que sentía Karen en su primer día y le dijo:

-Estoy contigo en esto, todos hemos sido novatos en algún lugar y día a día habrá cosas que nos sorprendan y las tendremos que afrontar y un día muchas sorpresas e improvistos lo disfrutaras.

- A mí me gusta tenerlo todo planeado. -Contestó Karen.

- ¿Y cuáles eran tus planes? -Preguntó Victoria

-Tampoco lo sé. -respondió Karen

- Aquí te vamos a orientar para tus decisiones y tus planes, pero debes disfrutar de esta diversidad, a la que todos pertenecemos. -Afirmó Victoria.

Victoria fue a saludar a un hombre con bigote, y lo presentó a Karen. El hombre del bigote se llamaba Alfredo e iba a ser el profesor de restauración de muebles después del desayuno.

A Karen le daba mala espina los hombres con bigote así que se sentó con una chica de la clase, que enseguida le habló a Karen:

- ¡Uy, hola nueva! Me llamo Rebeca, tú tienes un nombre raro, ¿no? ¿Cómo era?

- Karen.

- ¡Por fin hablas! Aunque eres muy breve… no pasa nada, yo te voy a preguntar muchas cosas, todos me llaman cotilla. Me sé la vida de todo el centro ocupacional, mira ese chico que ves enfrente es Juan, y coquetea con todas las chicas…

- Claro, es un don Juan. -Dijo Karen sonriendo. Se acercó a ellas José, otro chico de la clase el cual tenía síndrome de Down y enseguida entabló conversación con Rebeca y Karen.

-Hola nueva, digo… Karen. ¿Qué música te gusta?

- A mí un poco de todo. Pero mi favorita es la de Pop me gusta mucho Lady Gaga, Britney Spears…

- ¡Grandes divas! A mí también me gusta mucho el género de música urbana, ¿Conoces a mi diosa? -preguntó José y le enseñó un fondo de pantalla de Bad Gyal.

José era muy fan de la música pop, Reggaetón y trap. Quería ser bailarín.

José hizo una demostración de lo bien que bailaba la canción Flow 2000 de su diosa Bad Gyal. Todos aplaudieron, José tenía potencial como bailarín.

Seguidamente entraron a la clase del señor Alfredo. Que los puso por parejas para hacer un proyecto de velas de madera. A Karen la pusieron con el Don Juan, que mientras hacían las tareas que había pedido el profesor no se cortó en preguntarle a Karen su situación sentimental:

-Karen, eres muy guapa, seguro que tienes un novio ¿no?

-No, no tengo. -Respondió Karen.

- Ahora ya tienes, soy yo. ¿Cuándo Alfredo no mire te puedo dar un beso?

Juan, no era un acosador ya que decía estas cosas inocentemente, podríamos decir que tenía mucha necesidad sexual y era muy impulsivo.

Los técnicos de Incluye se dieron cuenta muy pronto de los impulsos de Juan, y su falta de discreción y trataban de hacer lo posible para que aprendiera a controlarse y saber tratar mejor a los demás.

Aun así, para Juan, el proceso de controlar sus impulsos estaba siendo muy lento por mucha ayuda que recibiera.

Juan quería lo que muchas personas quieren, disfrutar de tener pareja y del sexo. Pero no sabía cómo no espantar a una chica en la primera conversación.

Para Karen fue realmente incomoda esa primera conversación y un poco molesta dijo tajantemente:

- Conmigo nunca tendrás nada.

Karen sabía lo que era enamorarse, de hecho, tuvo un enamoramiento bastante obsesivo en la época del instituto, pero su amor fue platónico, y él nunca se fijó en ella. También sabía lo que era ser rechazada y le supo mal rechazar a Juan de forma tan seca. Juan era como ella, solo querían agradar y aunque el amor no era correspondido, Karen trató de ser simpática.

-Perdona Juan, si te ha molestado, se lo que duele que te rechacen, pero si nos conocemos podemos tener probablemente una amistad.

Juan que pese a ser muy “tira cañas” era un buen chico y le dijo con una sonrisa:

- De acuerdo, amiga.

2. Rutina de Alicia

Mientras unos entraban a las nuevas clases del proyecto incluye, Alicia iba a trabajar como cada mañana de Ordenanza en una institución pública.

Alicia, aconsejada por el proyecto Incluye estudió oposiciones junto a algunos de sus compañeros del centro, y consiguió plaza en la administración pública.

Alicia llevaba poco tiempo yendo a trabajar de ordenanza así que con ella iba a acompañarla Juanjo, su preparador laboral.

Alicia por el trabajo hacia el que hiciera falta, pues le hacía mucha ilusión, pero no había superado sus miedos y obsesiones.

Subir cada día al metro se le hacía cuesta arriba, cada día cuando bajaba al metro, ese lugar de túneles oscuros tan lleno de gente apretada, sudada y posiblemente llena de gérmenes y enfermedades como por ejemplo el CO-VID19 le asustaba.

Juanjo siempre la acompañaba al metro de Valencia, pero ese día Juanjo, después de un verano intentando que Alicia superará sus miedos, había cogido unos días de vacaciones a Polonia.

Alicia dudó si ir andando al trabajo, pero no quería llegar tarde al trabajo, tampoco sudada.

Así que siguió el consejo que le dijo Juanjo antes de irse a Polonia: “Cierra los ojos y repite como un mantra: Solo son 5 minutos”

Alicia, muy precavida se puso los guantes desechables y su mascarilla fpp2 y bajo a la boca del metro donde la llevó al trabajo.

Ese mismo día, por casualidad Andrés volvía a su trabajo después de sus vacaciones y como siempre usaba el metro de las 7:48 al igual que Alicia, y fue el único que se percató de la aprensión que tenía Alicia al metro.

Desde el primer momento a Andrés le dio mucha curiosidad de acercarse a esa bella mujer, sin embargo, no lo hizo, pues no le gusta agobiar a nadie en el transporte público.

Alicia salió del metro, mientras a Andrés aún le quedaba otra parada.

Rápidamente Alicia se quitó sus guantes y se puso su querido gel hidroalcoholico.

Alicia lo había pasado mal esos 5 minutos de metro, y había imaginado que el tren quedaba atascado en aquellos túneles subterráneos del metro. También le atormentó ver imágenes en su cabeza de cómo dentro de las vías del metro había una bomba o el metro descarriaba.

Alicia sufría mucho y aunque su trabajo le gustara, le daba un sueldo fijo y tenía buenos compañeros, Su mente era su peor enemiga a causa de su Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Cuando a Alicia le tocó fichar su huella en el identificador, empezó su jornada y lo primero que hizo es lavarse las manos mientras lloraba, lloraba de impotencia por no ser normal. Sabía que esas manías que tenía no tenían ningún sentido, pero no podía dejar de hacerlas.

Se sentía muy sola sin la ayuda de proyecto incluye, no se veía capaz de hacer su trabajo y menos cuando Luis, su jefe le pidió que destruirá papel viejo. Era la primera vez que destruía papel. Normalmente su trabajo era muy rutinario y cómodo. Solo repartía material y cartas a las oficinas.

- ¿Y ese papel no podéis tirarlo al contenedor azul? -Dijo Alicia muy tensa al imaginar que la destructora le rozaba el pelo y se lo cortaba por accidente, o peor, como la destructora de papel le cortaba sus dedos.

- No puede ser, hay datos personales en estos documentos. Lo conveniente es que lo destruyas. - Afirmo su jefe.

Alicia empezó a destruir papel, no tenía ningún misterio y destruir papel era fácil, para Alicia las oposiciones fueron fáciles de estudiar, su trabajo es fácil, muchas cosas para ella eran fáciles, pero no le era nada fácil controlar sus pensamientos.

Alicia destruyó papel con ganas, sin embargo, le llegó a poner tantas ganas y profesionalidad que no paró de comprobar si la destructora funcionaba bien y miraba entre tantos papeles rotos por la destructora que no hubiera resto de ningún dato personal.

Luis la pilló hurgando en los papeles y enseguida sospechó que quizá Alicia cotilleaba datos personales, en cuando realmente hacía lo contrario.

- El papel se destruye sin mirar.

- Perdona, estaba comprobando que no hubiera rastro de datos personales, porque tal y como están las cosas hoy en día, es mejor como tú dices, deshacerse de todos los datos personales. -Dijo Alicia.

- Tranquila, la destructora como ves deja todo el papel en tiras. Además, necesito que no te distraigas. ¿De acuerdo?

Y Alicia asintió.

A la vuelta en el metro para volver a casa, Alicia entró con los ojos cerrados por la fobia que le daba y se dio de bruces con Andrés, el mismo que la había visto esa misma mañana.

Rápidamente Andrés le preguntó si estaba bien. Ella se ponía gel hidroalcoholico por todo su cuerpo.

Andrés no entendía que le pasaba a Alicia, pero quería comprenderla. La casualidad no llega dos veces a tu vida, y menos en el mismo vagón.

Alicia sentía ansiedad, y no sabía cómo pedir ayuda, pero reconoció ante Andrés:

-Tengo miedo.

- ¿Tienes miedo al metro? -preguntó Andrés.

- Si, sé que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento.

-Pues no te conozco, pero pareces valiente, o sino masoquista. -Afirmo Andrés.

- Nada de eso, simplemente el metro me pilla bastante cerca de mi casa, y va directo a mi trabajo. Quiero llegar puntual.

-Acabas de sacar lo bueno de ir en metro.

Yo llevo usándolo desde hace 15 años.

Andrés y Alicia bajaron en la misma parada, se ve que eran vecinos.

Alicia se sentía extrañamente cómoda hablando con ese desconocido.

-No me gusta hablar con desconocidos normalmente, así que por favor dime cómo te llamas. -Pidió Alicia.

-Andrés, y es un encanto conocerte. ¿Cómo te llamas tú?

-Yo Alicia. Encantada. -respondió parpadeando mucho a causa de su tic en el ojo.

-Pues Alicia si necesitas un amigo de metro, aquí estaré.

Alicia sonrió, pero no creía en esas casualidades de película romántica.

Pero al día siguiente lo volvió a ver, aunque se hizo la tonta. Además, ese tipo desconocido llamado Andrés podría tener cualquier enfermedad por mucho que oliera bien.

Pero Alicia se dio cuenta de una cosa, y es que en todo el trayecto de metro no había cerrado los ojos ni una sola vez.

Quizá ir en metro tenía su gracia.

3. Tramas de ligoteo

Karen estaba sorprendida en el proyecto incluye, y sorprendida para bien.

Le gustaba sus nuevos amigos tan diversos, en los que reía en el recreo.

Eso sí, Rebeca era un poco cotilla, pero fue con ella con quien empezó a hablar,

Aunque no tuvieran mucho en común Rebeca hablaba mucho de su programa de televisión favorito, First Dates. En cambio, Karen ni siquiera veía la televisión, normalmente solía pasar su tiempo libre, dibujando en el patio de su casa.

Karen también conoció a Diana, una chica muy amable, eso sí, con una obsesión en encontrar el amor de su vida.