Transitar el dolor para sanar. - Lorena Soledad Romero - E-Book

Transitar el dolor para sanar. E-Book

Lorena Soledad Romero

0,0
3,99 €

-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Estoy segura de que si estás leyendo estas palabras es porque has pasado o conocés a alguien que ha transitado por distintas situaciones de vida en donde el dolor y el sufrimiento han golpeado a su puerta. En este libro vas encontrar una parte de nuestra historia de vida referida al nacimiento y a la patología congénita de nuestro hijo llamada enfermedad de Hirschsprung. Su lucha por vivir y salir adelante fue inmensa en comparación con cada complicación surgida. Afrontamos ese dolor de distintas maneras con los recursos internos que traíamos con nosotros de nuestra infancia y parte de nuestra edad adulta. Fueron momentos muy dolorosos e intentamos salir adelante buscando distintos caminos atravesarla. El dolor fue inmenso, pero había una voz interna que nos decía que siguiéramos luchando, que confiáramos en nuestro hijo y que de alguna manera nosotros habíamos sido elegidos por la vida para transitar esta experiencia.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB
MOBI

Seitenzahl: 77

Veröffentlichungsjahr: 2022

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Romero, Lorena Soledad

Transitar el dolor para sanar : nuestro hijo nació con Hirschsprung / Lorena Soledad Romero. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.

72 p. ; 22 x 14 cm.

ISBN 978-987-817-055-8

1. Autoayuda. 2. Superación Personal. 3. Enfermedades del Sistema Digestivo. I. Título.

CDD 158.1

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2022. Romero, Lorena Soledad

© 2022. Tinta Libre Ediciones

Transitar el dolor para sanar

Nuestro hijo nació con Hirschsprung

Índice

Nuestro embarazo Pág. 9

Nacimiento apresurado Pág. 15

Patología congénita Hirschsprung Pág. 25

Afrontar el diagnóstico Pág. 31

Acompañar a nuestro hijo con Hirschsprung Pág. 47

Nuestro embarazo

El día que nos enteramos de que estaba embarazada, nuestras emociones fueron de lo más diversas y se intensificaron más aún cuando iban pasando los meses de gestación. Era todo un aprendizaje ese camino nuevo, poder imaginarnos una nueva vida dentro mío y cada mes que pasaba era una cuota de tiempo para aprovechar esa experiencia hermosa que estábamos viviendo.

Nuestro embarazo fue planificado en términos de desear un hijo, traer vida a este mundo dadas las condiciones, ya que en el año 2013 yo me estaba por recibir de licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba.

Tratábamos de hacer lo que el médico nos decía en cada control, es decir que, en cierta manera, nos organizamos para poder llevar a cabo un embarazo saludable. Recuerdo estar terminando la licenciatura y preparar todo para rendir la tesis ya estando embarazada.

Estaba todo encaminado o, por lo menos, nosotros lo veíamos y sentíamos así, ya que fuimos de planificar si se quiere o reorganizarnos para pensar en tener un hijo en el momento que nosotros como pareja estábamos preparados para hacerlo.

Viéndolo así fueron muchas cosas que habíamos organizado y estructurado para hacer en nuestra vida, teniendo nuestras conversaciones con familias, amigos, de cómo sería nuestro hijo, qué nombre le pondríamos, cuánto pesaría al nacer, cuánto mediría, las cosas que íbamos comprando para nuestro bebé.

Esos momentos los vivíamos con mucha alegría, con mucho amor, la felicidad se notaba en nosotros y el poder disfrutar de cada momento que transitábamos nos hacía sentir muy alegres cada mes que pasaba y veíamos que todo marchaba normal.

Desde el inicio, los controles nunca nos hicieron sospechar nada raro o, por lo menos, no nos dijeron que pasara nada y por ello estábamos tranquilos o sentíamos que el embarazo venía desarrollándose de una manera saludable.

Yo trataba de hacer todo lo que los médicos nos decían en cuanto a vida sana, alimentación saludable, ejercicio, y mis días de embarazo eran de lo más tranquilos y trataba de hacer que los días fueran lo más saludables posibles.

Desde nuestro rol como padres primerizos y nuestras ganas de que el embarazo fuera saludable, no nos planteábamos ningún inconveniente o, por lo menos, no se nos pasaba por la cabeza imaginarnos que algo raro podría pasarme a mí o al bebé.

Fueron encuentros, vivencias con familiares, amigos, personas que no conocíamos que expresaban una frase famosa que siempre me quedó dando vuelta en la cabeza y es “bueno, mientras venga sanito”. Buscar lo sano, hacer un camino lo más saludable posible, llevar acciones para que eso suceda y aun así la vida nos tiene deparadas otras circunstancias que nos dan vuelta como un papel cuando hay mucho viento.

Esa frase muy popular fue dando vueltas, no sé por qué, en mi cabeza todos los meses, aun sabiendo que en los controles nos decían que el embarazo venía desarrollándose muy bien.

Teníamos muchas expectativas como padres primerizos y eso hacía que en los meses previos buscáramos ropa, compráramos algunas cosas que nos podrían hacer falta, pero sobre todo cuando esa ropa ya estaba con nosotros en casa, le empezábamos a dar identidad. Nos sentábamos en la cama y nos poníamos a conversar sobre lo bello que se vería nuestro hijo con lo que comprábamos, siempre desde una mirada cariñosa, imaginando cómo sería, cuáles serían sus rasgos; nos imaginábamos cómo sería una vida de tres.

Nuestras visualizaciones sobre nuestro primer hijo hicieron que surgieran en mí las ganas de poder escribir en un diario todas aquellas experiencias que nos venían sucediendo. Empecé el día siguiente de que nos enteráramos de que estábamos esperando a nuestro hijo.

Fue un soporte y un acompañamiento poder escribir todo lo que iba surgiendo en el embarazo y en los controles diarios, las vivencias que iban siendo intensas, los miedos, las alegrías, las ecografías desde el primer trimestre donde las ilusiones van teniendo cada vez más cuerpo. Ahí, en ese diario, iba todo lo referido a lo que estaba sintiendo. Fue de mucha ayuda poder expresar en él lo que nos estaba pasando y una manera saludable de darle forma a vivencias que eran intensas e inexplicables con palabras, ahí estaba lo escrito para registrar nuestros sentimientos y emociones.

Como pareja en construcción, nuestra ideología significó llevarnos un tiempo en organizar y planificar, si se quiere, emprender la búsqueda de nuestro hijo. Nos sentíamos seguros y con ganas para emprender un embarazo cuidado, respetando cada etapa como parte de un proceso de vida y de aprendizaje mutuo.

Fuimos planificando y organizando nuestras vivencias para que estuviéramos con la cabeza y nuestro cuerpo puestos en emprender este viaje que sabíamos que teníamos ganas, pero que, a su vez, nos iba a cambiar la vida desde distintas perspectivas.

Podríamos decir que uno de nuestros recursos fue no apresurar nada mientras estuvimos de novios, aprovechamos las circunstancias y, al pasar los años, nos dimos cuenta de nuestras ganas de querer ampliar nuestra familia de dos para emprender la búsqueda de un bebé. Desde nuestro lugar, nos servía organizar lo que teníamos en mente, en un primer momento de ser prolijos ya que cada uno de nosotros como pareja estaba con proyectos encaminados y pensábamos darle la vuelta y que nuestro deseo de buscar un bebé nos traería de la mano esta posibilidad de encaminar la experiencia desde un lugar organizado y guiado por nuestras intenciones de querer compartir nuestra vida con nuestro hijo.

Emocionalmente nos sentíamos acompañados. Nosotros como pareja nos unimos en esta experiencia y compartíamos conversaciones donde los dos podíamos sentirnos que éramos soporte uno del otro para escucharnos, y poder tener charlas sobre nuestros miedos, alegrías, vivencias. Generábamos un espacio para que eso pueda suceder y poder expresar lo que este embarazo nos iba enseñando.

Desde la escritura también sentíamos un canal de expresión y una manera de estar con nosotros mismos desde nuestra intimidad, escribiendo lo que iba sucediendo y las emociones que íbamos viviendo. Esos momentos se aprovechaban y era ahí donde podíamos descargar todo aquello que nos daba alegría, pero también la incertidumbre de saber si todo iría bien hasta finalizar el embarazo y llegar al momento del parto como tanto habíamos imaginado que sería ese acontecimiento.

En un aspecto físico, corporal, podíamos sentir que en los controles la gestación de nuestro bebé venía encaminándose dentro de parámetros normales. Tratábamos de llevar un ritmo de vida saludable tomando conciencia y responsabilidad de cuidar y anidar a aquel bebé que venía creciendo en mi vientre de una manera cuidada, protegida, sin señales de que algo anduviera mal o tuviese algún problema.

Podíamos sentir nuestros valores y maneras de encaminarnos en este viaje de embarazo que iba tomando una forma de respetar a esa vida en camino, no hacer nada que pusiera en peligro al bebé, confiar desde nuestra religión y fe para acompañar al embarazo y nacimiento de nuestro bebé.

En lo social, seguíamos llevando a cabo nuestras actividades diarias, trabajo, reunirnos con amigos, compañeros de la vida que pudieron estar compartiendo esos momentos junto a nosotros. Eso también aportó un espacio de calidez, estar con nuestra familia y seres queridos que se alegraban, se ocupaban en saber cómo estábamos y en el desarrollo del embarazo.

Esos espacios, donde se comparten experiencias que nos hacían sentir identificados en cuanto a vivencias y a sentimientos, fueron y son recursos positivos para quienes, como nosotros, emprendíamos esta experiencia de vivir un embarazo que planificamos con el paso del tiempo en nuestra relación.

Recuerdo juntarme con seres queridos, conocidos, amigos y charlar por horas de la crianza y los embarazos de los demás y sentir un alivio al ver que no estaba sola y que lo que yo sentía también otras mujeres habían pasado por lo mismo.

Era frecuente escuchar frases como nos decían que cada embarazo es distinto, entonces contar con personas que pudieran escucharme y escuchar sus vivencias sobre la maternidad y la paternidad era algo maravilloso y nos hacía mucho bien. Generaba esa sensación de no estar solo o que a muchas parejas también les pasó o les pasaba lo mismo.

Considero que esos vínculos, espacios, fueron pilares fundamentales para sentirnos acompañados y contenidos en las distintas experiencias del embarazo.

Nacimiento apresurado