TVMorfosis 7 - Guillermo Orozco - E-Book

TVMorfosis 7 E-Book

Guillermo Orozco

0,0

Beschreibung

Los informativos en el entorno digital contemporáneo cuentan con una serie de nuevas posibilidades para su conformación, para su difusión diversificada y oportuna, y para convocar e involucrar de modos diferentes y creativos a sus audiencias. Éstas, a su vez, cada vez más se involucran activamente con la información, no sólo en su recepción como ha sido siempre, sino en su producción y emisión también, interactuando de maneras imprevisibles con ella, ampliándola, reconstruyéndola, reinventándola y corrigiéndola, pero manteniéndola en circulación con diversos grados de modificación. Los autores reunidos en este libro contribuyen, desde sus posiciones e interacciones, con información para entender aspectos particulares de lo informativo. 

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 250

Veröffentlichungsjahr: 2018

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



TABLA DE CONTENIDO

Portada

Página legal

Contenido

Presentación

Innovación de informativos en el entorno digital

Guillermo Orozco Gómez

NOVEDADES Y POSIBILIDADES DE LOS INFORMATIVOS

Innovación de los informativos en el entorno digital

Gabriel Torres Espinoza

Informativos en evolución. La alianza con las audiencias interactivas

Esteve Crespo

Más que el formato o el modelo, el buen periodismo

Gabriel Sosa Plata

DESAFÍOS DE LOS INFORMATIVOS FRENTE A LAS FAKE NEWS

Las fake news y la comunicación de la ciencia en el video online

Miguel Francés y Álvar Peris

No le llames fake news. La institucionalización de la desinformación y la mentira

Nuria Fernández García

AMPLIACIONES DE LOS INFORMATIVOS EN EL ENTORNO DIGITAL

La cultura en tu bolsillo, el reto de interactuar con las audiencias a través del arte, la ciencia y el pensamiento

Guadalupe Alonso Coratella

Características técnicas y sensoriales de los videos en 360º

Fernando José García Moreira y Filipi Coutinho Soriano

Los autores

D.R. © 2018, Productora de Contenidos Culturales Sagahón Repoll, S. de R.L. de C.V.Concepción Béistegui 2103-C4Colonia NarvarteMéxico, D. F.

D.R. © 2018, Gabriel Torres Espinoza, Esteve Crespo, Gabriel Sosa Plata, Miquel Francés, Àlvar Peris, Nuria Fernández García, Guadalupe Alonso Coratella, Fernando José García Moreira, Filipi Coutinho Soriano y Guillermo Orozco GómezTVMorfosis es una marca registrada de la Universidad de GuadalajaraDiseño de la colecciónEstudio Sagahón / Leonel Sagahón y Jazbeck GámezCuidado de la ediciónAstrid VelascoCorrección de estilo y de pruebasAstrid Velasco y Ana Teresa LunaImagen de portadaCristian CedilloFormación y capturaCristian CedilloPrimera edición22 de noviembre de 2018ISBN: 978-607-8346-36-3Impreso en México / Printed in MexicoTodos los libros de Tintable están dictaminados con el formato doble ciego. Para mayor información sobre nuestros procesos y el comité, visita www.tintable.com.mxEsta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito de la editorial.

CONTENIDO

Presentación

Innovación de informativos en el entorno digital

Guillermo Orozco Gómez

NOVEDADES Y POSIBILIDADES DE LOS INFORMATIVOS

Innovación de los informativos en el entorno digital

Gabriel Torres Espinoza

Informativos en evolución. La alianza con las audiencias interactivas

Esteve Crespo

Más que el formato o el modelo, el buen periodismo

Gabriel Sosa Plata

DESAFÍOS DE LOS INFORMATIVOS FRENTE A LAS FAKE NEWS

Las fake news y la comunicación de la ciencia en el video online

Miquel Francés y Àlvar Peris.

No le llames fake news. La institucionalización de la desinformación y la mentira

Nuria Fernández García

AMPLIACIONES DE LOS INFORMATIVOS EN EL ENTORNO DIGITAL

La cultura en tu bolsillo, el reto de interactuar con las audiencias a través del arte, la ciencia y el pensamiento

Guadalupe Alonso Coratella

Características técnicas y sensoriales de los videos en 360º

Fernando José García Moreira y Filipi Coutinho Soriano

Los autores

PRESENTACIÓN:

INNOVACIÓN DE INFORMATIVOS EN EL ENTORNO DIGITAL

Guillermo Orozco Gómez

Los informativos en el entorno digital contemporáneo cuentan con una serie de nuevas posibilidades para su conformación, para su difusión diversificada y oportuna, y para convocar e involucrar de modos diferentes y creativos a sus audiencias. A la vez, se enfrentan tanto a situaciones inéditas como a importantes desafíos referentes a su constitución misma como productos audiovisuales, así como para el cumplimiento eficaz de su razón de ser: informar con la mayor veracidad e inmediatez posible.

Junto a una “explosión” noticiosa que permite apreciar simultáneamente noticias que se contradicen entre sí, así como diversos ángulos y aspectos de éstas, con distintos énfasis explícitos o encubiertos, los informativos hoy en día se asocian, al mismo tiempo, a una producción y consumo informativo muy diversificados, en los que se encuentran dos tipos de interlocutores cada vez más activos e incisivos en lo que se comunica.

Por una parte, los informativos se enfrentan a competidores, no sólo de marca mediática que buscan ganar la primacía en informar, sino más bien a agentes ocultos que compiten por “informar”, desde otros puntos de vista, intenciones o consignas políticas, para lo que construyen y difunden información falsa, la cual se ha venido popularizando como fake news.

Por otra parte, los informativos actuales enfrentan a nuevos interlocutores, es decir, a sus mismas audiencias, a quienes envían su información, pero quienes no necesariamente son invitados a ser coproductores —competidores de información, pero llegan a serlo. Las audiencias cada vez más se involucran activamente con la información, no sólo en su recepción como ha sido siempre, sino en su producción y emisión también, interactuando de maneras imprevisibles con ella, ampliándola, reconstruyéndola, reinventándola y corrigiéndola, pero cada vez más manteniéndola en circulación con diversos grados de modificación.

De esta manera, e independientemente de las posibilidades y desafíos de los informativos en el entorno digital, la construcción de la información en tanto fenómeno cultural comunicativo se realiza mediante la intervención variada de diversos tipos de agentes interesados en el acontecimiento informativo mismo. Éstos son capaces de alternar posiciones, direcciones y significados en el proceso comunicativo-informativo en su conjunto.

En este entorno digital contemporáneo, los autores reunidos en este libro contribuyen, desde sus posiciones e interacciones, con información para entender aspectos particulares de lo informativo.

En el primer capítulo, Gabriel Torres ofrece un análisis de lo que significa la innovación actual de los informativos. Sostiene que son dos los elementos detonantes que la conforman: lo digital y las nuevas sociedades del conocimiento y la información, y enfatiza que el periodismo digital debe “erradicar la posverdad [...] y alentar el debate público especializado de lo que ya es noticia”. Asimismo, afirma la importancia de desarrollar desde los canales de TV un “periodismo participativo” con los ciudadanos.

Esteve Crespo hace notar en su capítulo que, no obstante que las condiciones de producción y recepción de la información han cambiado significativamente, y la tecnología y la nueva situación de las audiencias faciliten la interlocución, lo tradicional en la construcción conjunta de lo informativo seguirá existiendo durante algún tiempo, motivo por el que sugiere “seguir a las audiencias”, quienes dan la pauta de la importancia noticiosa con sus comentarios en las redes sociales.

En su capítulo, Gabriel Sosa Plata desarrolla una argumentación a favor de privilegiar, en el entorno digital, el “buen periodismo” sobre las noticias de impacto, cada vez más difundidas y comentadas por las mismas audiencias. Este autor enfatiza el periodismo ético que valora el peso en sí de una información para la sociedad en su conjunto, antes que sus posibilidades de impacto, que privilegian la interacción con sus audiencias.

En su amplio artículo, Miquel Francés y Álvar Peris desarrollan dos temas fundamentales. Uno de ellos es un análisis de las fake news en la multidifusión digital, del cual desprenden un segundo tema: la comunicación de la ciencia, que ha sido un escenario propicio de las fake news. Plantean una producción audiovisual con “rigor científico” y ofrecen una lista de elementos clave tanto para la producción como para la difusión de información sobre la ciencia.

Nuria Fernández, en su capítulo, aborda el fenómeno creciente de las fake news y la “era de la desinformación” en las sociedades contemporáneas. A partir de su análisis, propone una estrategia de alfabetización mediática que se enfoque directamente en lo informativo, para que los ciudadanos desarrollen su capacidad analítica desde la escuela, aunque destaca que la lucha contra la desinformación no es sólo un asunto escolar, sino del periodismo mismo, el cual tiene una gran oportunidad de reinvención con la ciudadanía.

En su capítulo, la productora mexicana de televisión, Guadalupe Alonso, recuenta el proceso productivo e innovador realizado en el Canal 22 de la Ciudad de México, uno de los canales públicos nacionales, para afrontar el desafío de informar desde lo público y en un entorno digital a su creciente audiencia de jóvenes. Así, los lectores encontrarán los pasos seguidos desde este canal nacional para ofrecer a sus audiencias información y una multiplataforma construida exprofeso para tal fin.

En el último capítulo, Fernando J. García Moreira y Filipi Coutinho Soriano desarrollan una propuesta innovadora y detallada para la producción de videos de 360º. Si bien la propuesta presentada es bastante general, en ella se enfatiza cómo las tecnologías “inmersivas” pueden apoyar la producción periodística en la medida en que logran situar imaginativamente a la audiencia en el propio escenario donde se genera la información.

La innovación de informativos en el escenario digital es, a la vez, una posibilidad real, un campo abierto a la exploración tanto desde la misma producción mediática, analógica y digital como desde el terreno donde se activan cada vez más las audiencias. En este sentido, los capítulos que aquí se presentan constituyen aproximaciones a diversos puntos posibles de abordaje y construcción de opciones.

Mi agradecimiento a los autores y autoras reunidos en este volumen por su contribución a la reflexión anual del Foro Internacional TVMorfosis, cuya edición 2017 se llevó a cabo, como ya es tradición, dentro del escenario internacional de la fil de Guadalajara. Mi agradecimiento especial a la Universidad de Guadalajara y Gabriel Torres Espinoza, por su apoyo para la publicación de este libro.

Guadalajara, Jalisco, 26 de agosto de 2018

INNOVACIÓN DE LOS INFORMATIVOS EN EL ENTORNO DIGITAL

Gabriel Torres Espinoza

La innovación de los informativos en el entorno digital ha sido detonada por dos fenómenos sociales de gran envergadura: la era digital y las nuevas sociedades de la información y el conocimiento. La era digital está vinculada a dos elementos sustantivos: 1) la conectividad a Internet y 2) las pantallas (su evolución en cuanto a resolución, sensibilidad, tamaño, forma física —curvatura, flexibilidad, ergonomía—, interactividad, etc.). Así pues, la evolución y masificación social de ambos factores enriquecen la experiencia de vivir en la era digital. Además, las sociedades de la información y el conocimiento son aquellas que encumbran estos dos elementos de naturaleza abstracta como los instrumentos de producción por excelencia con los que trabajan las sociedades modernas.

Desde luego, el impacto tecnológico de estos dos fenómenos en el periodismo ha modificado la forma en cómo se producen y distribuyen los informativos, es decir, han creado nuevos paradigmas comunicacionales en las noticias audiovisuales.

Inmediatez

A la luz del incuestionable rasgo distintivo de la información en la era digital, la inmediatez, cada vez resulta menos atractivo el noticiero convencional, ese que se difunde por aire, cable o satélite, en horario estelar, cada doce o veinticuatro horas. Esto ha reformulado el papel que deben asumir los noticieros en la era digital.

Bajo este particular y desafiante contexto, resulta evidente que los profesionales del periodismo no son los únicos que crean y dan a conocer lo que es o debe ser noticia. La omnipresencia de los dispositivos móviles en la sociedad1 supera por mucho la capacidad presencial de reporteros, corresponsales y periodistas de cualquier medio de comunicación. Para dimensionar la magnitud de lo expuesto anteriormente, conviene destacar que, durante el año 2017, cada minuto se ‘subieron’ trescientas horas de video a YouTube y se llevaron a cabo, en promedio, mil millones de visualizaciones de audiovisuales por día, tan sólo en esta plataforma; se enviaron quinientos millones de tuits diariamente, es decir, seis mil tuits por segundo; y Google procesó cien mil millones de búsquedas cada mes, lo que representa un total de cuarenta mil búsquedas por segundo. Al respecto, habría que señalar que entre el 15 y el 20 por ciento de estas búsquedas no tuvieron relación alguna con las anteriores, esto significa que tuvieron un vínculo directo con hechos noticiosos (Smith, 2018).

Por ello, debido a la distintiva inmediatez con que fluye la información en el nuvo ecosistema mediático, son cada vez más acotados los esfuerzos periodísticos para diferenciar lo importante de lo superfluo, pero sobre todo para contrastar los datos, contextualizar la noticia y, más importante, para analizarla o verificarla. Actualmente, para nadie es ajeno el hecho de que un sinfín de noticias en la red se convierten en contenidos virales en cuestión de minutos, mucho antes de que su validez pueda ser refutada o verificada. Sin embargo, cualquier hipotética iniciativa que tuviera como fin validar la autenticidad de la información, antes de ser publicada en cualquier medio de expresión, vulneraría el principio fundamental de la libertad de prensa: la ausencia de censura previa.

De suerte tal, resulta ineluctable que los medios de comunicación empleen la totalidad de sus recursos con el objeto de erradicar los fenómenos de la posverdad y las fake news, que se observan omnipresentes o con mayor preponderancia en las redes sociales (que son cada vez más y con mayor definición) como la principal fuente de información de las sociedades digitales (véase Gráfica 1).2

En efecto, el periodismo de nuestros días debe aprender a conjugar binomios que representen a cabalidad el valor social de los informativos en la era digital: inmediatez con análisis, inmediatez con calidad, inmediatez con rigurosidad e inmediatez con veracidad.

En otras palabras, el periodismo digital debe —insisto— erradicar la “posverdad” o noticia falsa —tan perjudiciales para las democracias— y alentar el debate público especializado de lo que ya es noticia. De esta manera, se observan como viejos atavismos algunos de los principales activos que perseguían con afán los noticieros o medios de comunicación hace algunos años: dar a conocer lo que es noticia, tener la primicia de la nota. Hoy día, los principales activos de las noticias son el análisis, la veracidad, la rigurosidad y la calidad informativa. Todo ello genera confianza y credibilidad periodística.

Posverdad3

Respecto de la posverdad, habrá que decir que fue declarada ‘palabra del año’ por el prestigioso diccionario de Oxford, que la definió como “toda información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público” (El Espectador, 2017), a razón del inusitado uso que tuvo en 2016, el cual creció en un 2000 por ciento respecto del año anterior debido al polémico debate y perjudiciales repercusiones que acompañaron al #brexit (La Vanguardia, 2016).

Es importante señalar que el fenómeno de la posverdad ha encontrado terreno fértil, tanto para su gestación como para su evolución, en paradigmáticos referéndums realizados recientemente en el viejo continente. En 2016, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña,4 Boris Johnson, en la campaña pro #brexit, anunció que Gran Bretaña, al salir de la Unión Europea (UE), ahorraría al menos trescientos cincuenta millones de libras esterlinas por semana, mismas que podrían ser destinadas al sector salud (El País, 2017). Asimismo, hizo circular el rumor sobre el inminente ingreso de setenta y ocho millones de migrantes a Gran Bretaña, si Turquía entraba a la UE (Vargas Llosa, 2017). El resultado fue catastrófico, ya que el 51.9 por ciento estuvo a favor del #brexit y el 41.8 por ciento en contra.

En ese mismo tenor, el otrora presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, impulsó lo siguiente: 1) la celebración de un referéndum ilegal, como legal, vinculante y legítimo y 2) la declaración de independencia unilateral de Cataluña e ipso facto la suspendió para promover el diálogo con el gobierno español, con la intención de emular el proceso independentista de Eslovenia respecto de Yugoslavia; no obstante, la gran diferencia estriba en que Eslovenia obtuvo reconocimiento internacional, algo que nunca tuvo Cataluña de un sólo país en el mundo. Es decir, la única variable constante en todos los procesos separatistas registrados en las postrimerías del siglo XX, posteriores a la caída del muro de Berlín, es sólo una: el reconocimiento internacional, algo que, mientras exista la UE, Cataluña nunca tendría. ¿Por qué?, porque precisamente la UE representa la antítesis o antípoda del separatismo o secesionismo. Más aún, una separación legal o el reconocimiento internacional a Cataluña como independiente generaría una reacción en cadena que no conviene a nadie, un buen número de países, entre ellos las principales superpotencias económicas, experimentan movimientos sociales separatistas, la mayoría a manos de sus regiones más prósperas, por ejemplo, China (Taiwán, Hong Kong y Macao), Estados Unidos (California), Alemania (Baviera), Unión Europea (con Francia, a manos de Le Pen), Rusia (Chechenia), Brasil (Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná), etcétera.

De manera sucinta, podría decirse que la posverdad viene a definir una era en la que algo que aparente ser verdad es más importante que la verdad misma. Ahora bien, ¿qué alienta el fenómeno de la posverdad? Irónicamente, la característica por antonomasia de la información en la era digital: la inmediatez.

Fake news

Aunque suelen utilizarse de manera sinonímica posverdad y fake news, no hacen alusión al mismo fenómeno: una tiene que ver con noticias que son deliberadamente falsas (las fake news), mientras que la otra con información que aunque no es necesariamente falsa, sino subjetiva, pretende ser verdad apelando a los prejuicios, a las emociones y a la percepción o deseabilidad social del imaginario colectivo.

En 2017, la palabra fake news (noticia falsa) fue declarada “palabra del año” por el diccionario Oxford al ser la que más incrementó su uso durante ese mismo año, es decir, en un 365 por ciento. No obstante, debe decirse que las fake news han existido desde tiempos inmemoriales en la prensa escrita: el bulo, el libelo y el panfleto son algunos de sus ejemplos más representativos. En las democracias modernas, los medios de comunicación le llamaron eufemísticamente “sesgo informativo”. El bien conocido ministro de propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels, acuñó la paradigmática frase “una mentira repetida adecuadamente mil veces, se convierte en verdad”. Asimismo, el afamado escritor estadounidense, Mark Twain, decía “es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados”. Como quiera que sea, puede afirmarse, sin temor a equívocos, que, después de la segunda mitad del siglo XX, difundir información falsa se convirtió en una actividad recurrente, incluso dentro de los mercados bursátiles. Sus fines eran bien definidos, ya que una noticia falsa tiene el poder de infravalorar o sobrevalorar las acciones o activos de una determinada empresa. Ahora, a la misma cosa, se le llama fake news. En todo caso, podría decirse que es un término nuevo para un fenómeno viejo.

Aclarado lo anterior, no son menos importantes los perjudiciales efectos que las noticias falsas tienen sobre las sociedades libres y abiertas. Un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que examinó unas ciento veintiséis mil noticias compartidas en Twitter de 2006 a 2017 por tres millones de personas, determinó que ¡las noticias falsas tienen un 70 por ciento más de probabilidades de ser retuiteadas que aquellas que son verdaderas! Además, se comprobó que mientras la noticia verdadera rara vez llegaba a más de mil personas, los contenidos falsos más perniciosos siempre llegaban a más de diez mil usuarios en Twitter. Aunque la permisividad de Twitter hacia las cuentas “bot” es particularmente criticada, los investigadores del MIT hallaron que esas cuentas automatizadas aceleran por igual la difusión de noticias verdaderas o falsas, lo que significa que las personas “verdaderas”, por decirlo de algún modo, fueron mayormente responsables por la propagación de las fake news (El financiero, 2018).

Por otro lado, un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid descubrió que el 86 por ciento de los españoles tienen problemas para detectar o diferenciar noticias falsas respecto de las verdaderas (La Vanguardia, 2017). Aunque los medios de comunicación convencionales (televisión y radio) no son ajenos a estas prácticas, debe enfatizarse que la proliferación de noticias falsas es mucho más recurrente en medios digitales. Se trata de una innegable realidad. Lo peor del caso es que las redes sociales no sólo se han convertido paulatinamente en el medio por antonomasia para el consumo de información o noticias, sobre todo en los sectores etarios más jóvenes (véase gráfica 1), sino que su uso tiene que ver, de manera preponderante, con la consulta misma de noticias y de información (véase gráfica 2).

Respecto de la gráfica 2, conviene destacar que el 47 por ciento de los usuarios de Facebook utiliza esta plataforma o aplicación prioritariamente para consultar noticias. El dato, además de revelador, no deja de ser preocupante, pues es, a toda luz, evidente que Facebook es el sitio donde más abundan las fake news a través de pautas publicitarias. El paradigmático caso de Cambridge Analytica es, sin lugar a dudas, un ilustrativo botón de muestra de la aseveración anterior.

De esta manera, los perniciosos fenómenos informacionales o comunicacionales de la posverdad y de las noticias falsas desafiaron al talento creativo periodístico, lo que provocó una atinada respuesta, es decir, la puesta en marcha de una práctica exitosa para este particular, el fact checking, que es la verificación de hechos. Se trata de volcar al periodismo digital a su práctica más originaria y elemental, la verificación de la nota, de la fuente, de la información a publicar.

Fact checking

El fact checking o verificación de hechos es una iniciativa periodística nacida en Estados Unidos en 2007. En América Latina tuvo su primer antecedente con Chequeado, en Argentina, en 2010. Actualmente, este sitio web argentino es referente en la materia a nivel internacional. Independientemente de lo anterior, estas iniciativas han experimentado un boom global. Por ejemplo, desde febrero de 2017, un sello de Google Noticias indica al usuario que la información, entregada como resultado de la búsqueda misma, ha sido verificada por organizaciones sociales independientes como Chequeado (Argentina), ChecaDatosMx, El Sabueso, Verificado 2018 (México), Agência Lupa, Aos Fatos y Agência Pública (Brasil) (Monnerat, 2017). En este mismo tenor, páginas como Snopes, Factcheck y Politifact están volcadas a comprobar las noticias más controversiales de la política estadounidense (Rubio, 2016). No obstante, en México, la primera iniciativa de fact checking que tuvo trascendencia mediáticafue Verificado 2018,5 que tuvo como fin combatir la desinformación y las noticias falsas, algunas de ellas virales, durante las pasadas elecciones presidenciales de 2018. En todo caso, su surgimiento atiende una cuestión de especial relevancia, el hecho de que, en la era digital, no sólo es importante verificar que la persona física o moral que se presenta como emisor del mensaje sea quien dice ser (lo que ya realizan con éxito las social media como Facebook, Twitter o Instagram, con la verificación de las cuentas), sino más importante aún, autentificar o verificar la veracidad de los contenidos informativos.

Debe decirse que el fact checking es un recurso periodístico que se inscribe en el paradigma del periodismo colaborativo a efectos de convalidar la información o las noticias que proliferan en medios digitales. No obstante, a la luz de lo anterior, conviene preguntarse ¿quién los verifica a ellos? Es decir, si no existe el principio de falsabilidad, quiere decir que ¿son irrefutables sus afirmaciones? El concepto de dogma no tiene significado eclesiástico en lo intrínseco, sino una acepción filosófica o científica, pues dogma es lo que simple y llanamente no se discute o, en palabras de la Real Academia Española (RAE), aquella “proposición tenida por cierta y como principio innegable”. De tal suerte, conviene preguntarse si en el periodismo y las democracias son válidos los dogmas. Si no es así, ¿qué importancia tiene la verificación o los verificadores de noticias? Y, más aún,¿quién debe verificar a los verificadores de noticias?

Nuevos paradigmas en los informativos

Más allá de lo anterior, la presencia de todos estos elementos en el ecosistema mediático (la era digital y las sociedades de la información) ha traído consigo nuevos paradigmas en la forma de producir noticias que no deben pasar inadvertidos.

Informativos en vivo o directo, por streaming

Actualmente, son ya numerosos los periodistas o noticieros que transmiten en vivo y/o directo a través de Periscope, YouTube o Facebook e interactúan en tiempo real con sus audiencias, superando así la supuesta o exigua “interactividad” que presumió la Televisión Digital Terrestre (TDT) que, conviene señalarlo, sólo se redujo a la posibilidad de visualizar una escueta descripción de los programas, disponer de subtítulos o manejar algunos menús. Esta creciente tendencia, la de transmitir noticias en vivo y/o directo en medios digitales, pasará a ser preponderante en el ecosistema mediático que se avecina. De acuerdo con AOL (2017), en 2020, el 74 por ciento de los usuarios con un smartphone conectado a Internet consumirán contenidos audiovisuales en vivo y/o directo en redes sociales.

Periodismo en 360º y en realidad virtual

Por otro lado, han empezado a repuntar paradigmas audiovisuales que incluyen la tecnología 360º y la realidad virtual, que hoy día se posicionan como el “producto estrella” que posibilitará al espectador una “inmersión” en las historias o narrativas. Desde luego, aunque la producción de audiovisuales con esta tecnología se advierte aún escasa, apunta a ser el modelo de consumo audiovisual de mayor repunte en un futuro cercano.

En un primer acercamiento se vislumbran narrativas audiovisuales que podrían ser sumamente explotadas con la tecnología 360º, sobre todo en materia de informativos, por ejemplo, el documental (en el Ártico o debajo del mar), el reportaje (como corresponsal de guerra o de movimientos sociales hostiles) y la entrevista (a destacadas personalidades). Se trata de modalidades de periodismo que, sin lugar a dudas, se verán enriquecidas enormemente con la tecnología 360º. Vale la pena destacar que The New York Times, BBC News, Russia Today, ABC News, Discovery Channel y National Geographic son medios periodísticos que recientemente han incorporado esta tecnología en sus contenidos audiovisuales, aunque todavía de manera tímida. Sin embargo, contrario a lo que sucedió con la efímera moda del audiovisual en tercera dimensión (3D), el periodismo en 360º pasará a convertirse en un fenómeno ineluctable dentro de las narrativas informativas. En ese sentido, AOL (2017) señala que el consumo audiovisual bajo este formato será cada vez más recurrente en los próximos años; hacia 2020, el 49 por ciento de los internautas lo realizarán de manera frecuente desde un teléfono inteligente.

Asimismo, el consumo audiovisual de contenidos informativos o noticiosos en realidad virtual tendrá la capacidad de reproducir hechos históricos relevantes (un 11 de septiembre en Nueva York) o fenómenos naturales que imposibilitarán el ejercicio periodístico, como huracanes o terremotos de gran magnitud. Se trata de otra tecnología audiovisual que permitirá generar contenidos “inmersivos”. De acuerdo con AOL (2017), el 28 por ciento de los internautas consumirán de manera regular videos en realidad virtual en 2020. Al respecto, conviene preguntarse si la realidad virtual en los informativos será una nueva y distintiva realidad en el periodismo del futuro.

En todo caso, debe decirse que la era digital ha auspiciado nuevos fenómenos sociales de carácter periodístico, entre los que destacan ejemplos disruptivos como el periodismo móvil, el periodismo ciudadano y el periodismo participativo. Todos estos entrañan la participación decidida de la ciudadanía en medios informativos.

Periodismo participativo

Como botón de muestra del periodismo participativo, resulta reveladora la iniciativa del canal de televisión France 24 que en su programa Los Observadores, abierto a la colaboración de las audiencias, permite que cualquier ciudadano envíe y comparta sus videos con los periodistas de la cadena nacional a través de una plataforma online. Son testimonios sobre acontecimientos reales y relevantes para la vida pública, los cuales tienen el atractivo de ser narrados en primera persona por alguien que ha observado los hechos. Precisamente, lo característico de este programa son las aportaciones difundidas “por aire” en el canal, si cuentan con el visto bueno de su comité editorial, que se ocupa de confirmar y validar la información que proviene de las audiencias. Se trata de un muy interesante paradigma de periodismo profesional que, paradójicamente, está realizado por los no profesionales del periodismo (OI, RTVE, UAB y CEU, 2016).

Todo parece indicar que, más que deberse a la creciente participación que caracteriza a las sociedades modernas, este paradigma de periodismo parte de la intención de tratar de superar el más sensible problema que aqueja a los medios informativos convencionales de la actualidad: 1) el hecho de que parecen ir siempre a la zaga respecto de la inmediatez informativa que caracteriza a los social media y 2) la innegable y cada vez más acentuada insuficiencia de sus recursos, de cara a la omnipresencia de los dispositivos móviles y personas humanas en el lugar de los hechos.

Adicionalmente, en todo el mundo, la credibilidad de los medios de comunicación registra una inflexible caída, ya que las principales treinta y seis economías del planeta sólo otorgan un 41 por ciento de confianza —en promedio— a los medios de comunicación convencionales (Reuters Institute, 2017). Irónicamente, lo que un día fueron los principales activos de los informativos (la inmediatez y la credibilidad), actualmente se ostentan como su principal pasivo. Frente a ello, los informativos se han abierto a la colaboración de las audiencias para sobrevivir en un ecosistema mediático terriblemente competitivo y plural.

Periodismo ciudadano o “prosumidor” informativo

Aunado al paradigma expuesto líneas arriba, se encuentra el periodismo ciudadano y/o el “prosumidor” informativo. El primero tiene como base la denuncia ciudadana de un hecho polémico y/o ilícito, y como elemento diferenciador la respectiva “viralización” del contenido. En México, es mayormente identificado por los audiovisuales que tienen el hashtag de #Lords o #Ladys. Sin embargo, existen ejemplos más formales y serios en este particular. Por ejemplo, en octubre de 2017, en Venezuela, el diario líder El Nacional utilizó Twitter, Periscope, Snapchat, Instagram, Facebook, Whatsapp y el hashtag #TúDecides para cubrir las elecciones de ese país y recibir denuncias de irregularidades electorales. Esta información, después de ser verificada, representó un buen porcentaje de las notas originales difundidas por este medio de comunicación durante aquel proceso electoral (Higuera y Mioli, 2015).

Como quiera que sea, el arquetipo más ejemplar de periodismo ciudadano es el de los “prosumidores” de informativos o noticieros, que representa muy bien José Manuel “Chumel” Torres, productor y conductor de El pulso de la República —su canal de YouTube—. De igual forma, en esta materia destacan ejemplos de periodismo automovilístico en redes sociales, que adquieren vistas inusitadas ante la confiabilidad de sus opiniones. En efecto, se trata de informativos digitales con audiencias que envidiaría cualquier noticiero convencional. Más aún, en ellos la censura o la línea editorial no son una limitante. Por otro lado, la independencia editorial es el mayor aliado de su credibilidad, que hoy por hoy se ostenta como uno de los principales activos de cualquier medio informativo.

FUENTES

AOL

2017 “Meet the new movement in mobile”. AOL,<https://www.insightsnow.com/wp-content/uploads/2017/12/US_AOL_RiseOfMobileVideo_Infographic-compr.pdf>, consultada el 1° de agosto de 2018.

ÁVILA, Y. y S. PAREDES

2018 “#Verificado2018. ¿En verdad la corrupción cuesta 9% del PIB?”. El Universal, 4 de abril, <http://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/la-corrupcion-cuesta-9-del-pib-en-mexico>, consultada el 1° de agosto de 2018.

EL ESPECTADOR

2017 “La rae incluirá en su diccionario la palabra ‘posverdad’”, El espectador, 29 de junio, <https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/la-rae-incluira-en-su-diccionario-la-palabra-posverdad-articulo-700726>, consultada el 1° de agosto de 2018.

EL FINANCIERO

2018 “Las ‘fake news’ viajan más rápido que la verdad en Twitter: MIT”, El financiero, 12 de marzo, <http://www.elfinanciero.com.mx/tech/las-fake-news-viajan-mas-rapido-que-la-verdad-en-twitter-mit>, consultada el 1° de agosto de 2018.

EL PAÍS

2017 “Boris Johnson desafía a May con su propio plan para el Brexit”. El país, 16 de septiembre, <https://elpais.com/internacional/2017/09/16/actualidad/1505572237_449904.html>, consultada el 1° de agosto de 2018.

HIGUERA S. y T. MIOLI

2015 “Redes sociales, crowdsourcing y periodismo ciudadano ayudaron a los medios a cubrir las elecciones venezolanas”. Knight Center for Journalism in the Americas, 8 de diciembre, <https://knightcenter.utexas.edu/es/blog/00-16521-redes-sociales-crowdsourcing-y-periodismo-ciudadano-ayudaron-los-medios-cubrir-las-ele>, consultada el 1° de agosto de 2018.

LA VANGUARDIA

2017 “El 86% de los españoles tiene dificultades para distinguir entre ‘fake news’ y noticias verdaderas, según un estudio”. La Vanguardia, 31 de mayo, en <https://www.lavanguardia.com/vida/20170531/423079867307/el-86-de-los-espanoles-tiene-dificultades-para-distinguir-entre-fake-news-y-noticias-verdaderas-segun-un-estudio.html>, consultada el 1° de agosto de 2018.

2016 “Posverdad, la palabra inglesa del año tras el brexit y la victoria de Donald Trump”, La Vanguardia,24 de noviembre, <https://www.lavanguardia.com/internacional/20161116/411919011011/post-verdad-brexit-donald-trump.html>, consultada el 1° de agosto de 2018.

LÓPEZ, M., J. A. GARCÍA, M. CRUZ e I. LARRAZ

2018 “A un mes de Verificado 2018, ¿cuáles son los sitios y usuarios más activos en generar y difundir noticias falsas?”,