Una mente para brillar - Dan Weksler - E-Book

Una mente para brillar E-Book

Dan Weksler

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Beschreibung

¿Cómo se prepara la mente de un deportista para rendir al máximo durante uno o dos minutos de competencia? ¿Cómo se superan los nervios, bloqueos y miedos para alcanzar el "estado de fluir" que permite el punto óptimo de competición? ¿Qué rol juega el entorno? ¿Qué influencia tienen elementos exteriores a la práctica deportiva, como las redes sociales? ¿Cuál es la dinámica en deportes artísticos grupales? ¿Qué herramientas existen para que la mente de los deportistas artísticos pueda brillar? Estas son algunas de las preguntas que aborda esta completísima obra del psicólogo deportivo Dan Weksler, con el fin de comprender aspectos centrales de la psicología de los deportes artísticos. Para hacerlo, el autor se vale de su experiencia profesional y de referencias académicas pertinentes, que complementa con más de cincuenta entrevistas propias a deportistas y entrenadores de todos los países de habla hispana para adentrarse en las mentes de los y las protagonistas.  Una mente para brillar será sin dudas una obra de referencia para el mundo de la psicología de los deportes artísticos en particular, y para la psicología deportiva de habla hispana en general, de lectura indispensable para deportistas, entrenadores y familias, y también para psicólogos deportivos.

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Seitenzahl: 381

Veröffentlichungsjahr: 2022

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UNA MENTE PARA BRILLAR

Psicología de los deportes artísticos

 

 

DAN WEKSLER

OyD Ediciones

Weksler, Dan

Una mente para brillar: psicología de los deportes artísticos / Dan Weksler. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : OyD Ediciones, 2022.

Libro digital, EPUB - (Pensar el mundo / 2)

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-47884-8-1

1. Psicología del Deporte. I. Título.

CDD 796.442

 

 

 

 

© 2022, OyD Ediciones

© 2022, Dan Weksler

No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446 de la República Argentina.

Dirección editorial: Nicolás Scheines

Diseño de cubierta: Hernán Eidelstein

Maquetación: Julieta Krawinkel

Corrección: Nicolás Scheines / Julieta Krawinkel

Fotografía del autor: Hernán Eidelstein

Conversión a formato digital: Libresque

www.oyd-ediciones.com.ar

[email protected]

García del Río 4645 2º4, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Índice

CubiertaPortadaCréditosAdrenalinaIntroducción¿Qué son los deportes artísticos?¿De qué trata este libro?Mis comienzos en los deportes artísticosParte I. Cualidades psicológicas de una mente para brillar1. Gestión de las emociones I: los nervios al competir1. I. «Fiebre de prearranque» (inquietos)1. II. «Apatía de prearranque» (los desganados)1. III. Combativa óptima1. IV. ¡Los cambios son posibles!2. Gestión de las emociones II: la frustración durante «los bloqueos»2. I. ¿Qué dicen los investigadores sobre el origen y curso de los bloqueos?2. II. Métodos para trabajar sobre los bloqueos2. III. Reflexión: ¿Autoexigencia o castigo?3. Motivación3. I. Establecimiento de metas3. II. ¿Qué te motiva?3. III. El punto óptimo de activación3. IV. Una teoría alternativa de la activación fisiológica4. Confianza4. I. La confianza como concepto variable4. II. Historias de resiliencia4. III. Sostener la confianza ante el error4. IV. Punto óptimo de confianza5. Miedos5. I. Metodología para enfrentar los miedos a nuevos ejercicios6. ¡Atención!6. I. Los estilos atencionales7. El estado de fluir7. I. Las cualidades mentales como una totalidadParte II. El entorno del deportista1. El clima motivacional1. I. La derrota como camino a una futura victoria2. El rol de la familia2. I. Figuras parentales ausentes2. II. Figuras parentales ocupando roles que no les fueron dados2. III. Figuras parentales persiguiendo sueños personales2. IV. Padres y tutores presentes2. V. Diferencias entre los hijos2. VI. Papá y/o mamá entrenador: ¿se puede?3. El entrenador de los deportes artísticos3. I. ¿Cómo ser exigente sin que me tengan miedo?3. II. ¿Quemar etapas?3. III. Sugerencias para la comunicación con el deportista3. IV. Situaciones de aprendizaje3. V. Las emociones en los entrenadores y la importancia de la escucha3. VI. El estilo de liderazgo del entrenador3. VII. El legado: hacer algo diferente y mejor4. Los equipos artísticos4. I. La importancia de conocer a los líderes del grupo4. II. La cohesión grupal4. III. Las reglas generales y los incumplimientos4. IV. Los conflictos4. V. La función del psicólogo en los equipos artísticos4. VI. La eficacia del trabajo en equipo y la satisfacción4. VII. Ejercicios para trabajar con los equipos artísticosParte III. Otros aspectos a tener en cuenta en el desarrollo integral del deportista1. El psicólogo deportivo1. I. Psicología Deportiva y alto rendimiento1. II. ¿Cuál es la forma ideal de trabajar con un psicólogo deportivo?1. III. Consideraciones acerca de la efectividad de las intervenciones psico-deportológicas1. IV. ¿Es un psicólogo deportivo solo para atletas de alto rendimiento?2. Cuidado del cuerpo I: la kinesiología, el dolor y las lesiones2. I. ¿Tolerar el dolor?2. II. Enfrentarse al dolor2. III. Competir conviviendo con el dolor de una lesión2. IV. Las lesiones, el estrés y la incidencia del «factor mental»3. Cuidado del cuerpo II: la nutrición y el peligro de los TCA3. I. Identificación y prevención: trastornos de conducta alimentaria3. II. Anorexia3. III. Bulimia3. IV. TCA: Trabajar los casos en equipo, ¡siempre en equipo!3. V. Vigorexia4. Manejo de la prensa y las redes sociales4. I. Relaciones con la prensa4. II. Redes sociales5. La finalización de la carrera deportiva5. I. El retiro deportivo5. II. El abandono deportivo5. III. El síndrome del quemado como principal motivo de abandonoParte IV. Herramientas1. Autodiálogo2. Rutinas de preejecución3. Detención de pensamientos4. Visualización (imaginería)4. I. Teoría psiconeuromuscular4. II. Usos de la visualización4. III. La visualización en gimnastas pequeñas4. IV. Efectividad y usos de la visualización en todos los niveles5. Las técnicas de relajación5. I. Explicación fisiológica5. II. Pautas para la práctica de la relajación muscular progresiva5. III. La implementación de la relajación como una toma de posición frente a las emocionesAgradecimientosBibliografíaSobre este libroSobre el autor

ADRENALINA

Cuidadosamente abro la puerta de madera del gimnasio del CENARD1 y observo el panorama. Cada vez que hay un selectivo para representar al país se puede sentir la tensión en el ambiente. Miro y veo que hay algunos «extras» (ni gimnastas ni entrenadores) cerca de los aparatos y decido entrar a saludar al equipo.

Saludo, veo a todas mis gimnastas enfocadas, algunas más tranquilas, otras más nerviosas. Antes de que pueda hablar con ellas, la entrenadora confirma algo que yo había visto: Lu estuvo fallando en un ejercicio de viga en la previa, me pide por favor si puedo hablar un poco con ella. Asiento.

—Después hablá con las demás, así están concentradas —agrega. No lo considero necesario, pero sé que a la entrenadora la tranquiliza esto.

Mi semblante es tranquilo, no tengo dudas en este momento del trabajo; estoy seguro de que hice todo lo que estaba a mi alcance para que mentalmente lleguemos todos de la mejor forma posible.

Me acerco a Lu. Intuyo que ya debe de saber lo que le voy a decir sobre el ejercicio. Sabe que no soy mago, pero la cuestión no es el ejercicio en sí, la posibilidad del error, sino el estado de ánimo, la frustración y la presión que le genera en ese momento el hecho de que le haya costado hacer este movimiento, este elemento acrobático de viga en la entrada en calor. ¿Y si me equivoco encima en otra parte de la serie? ¿Y si en este ejercicio están los puntos que necesito para alcanzar la meta que busco? Hemos trabajado en ello, sabemos que en la competencia existen estos riesgos… pero angustian.

Me acerco, entonces, y le recuerdo todos sus avances desde el torneo anterior hasta el presente, todos los miedos que venció, todo lo que pudo superar en exigencia física, todos los obstáculos de adentro y de afuera de la gimnasia con los que convivió, y le pido que se apoye en sus compañeras, que sepa que esto lo eligió hacer por sí misma, que si alguien tuviese una expectativa depositada en ella, sería problema de esa otra persona, y no de ella.

Le digo que confíe, que use los recursos que trabajamos, que respire, que se aliente. Que yo voy a quedarme por ahí por cualquier cosa. Le doy un abrazo. Noto que vuelve a la próxima rotación ya con una cara diferente. La entrenadora me mira, le hago un pulgar para arriba. Todas siguen en lo suyo.

Me voy acomodando, saludo a algún padre, veo a alguna mamá peinando a su hija y a una entrenadora intentando tranquilizar a su gimnasta, que llora. Los jueces se van situando en las distintas mesas de puntuación y los organizadores de la confederación intentan ordenar al público entrante para que no invada los sectores cercanos a las gimnastas.

La competencia está por comenzar; cuando las chicas se van presentando en las distintas mesas ante los jueces, me invade la adrenalina. De vuelta, yo sé que hice lo mejor, confío mucho en el trabajo que hicimos en equipo, pero esa seguridad de que el rendimiento va a ser el esperado nunca existe al 100 %. Me doy cuenta de lo que me pasa por dentro y, sin que nadie lo note, yo también hago respiraciones profundas. Si mis gimnastas me miran, yo tengo que estar tranquilo, transmitirles eso. Las miro; transmiten tranquilidad, hablan entre ellas: eso es un buen indicador.

La entrenadora camina de lado a lado y se toca el pelo. La conozco, suele hacer eso cuando está nerviosa. Ella no es psicóloga; sin embargo, está manejando sus emociones bastante bien: felicita a sus gimnastas cuando realizan la última pasada de entrada en calor y se limita a dar unas pocas indicaciones técnicas cuando observa errores. Hemos hablado de lo importante que es su estado de ánimo en competencia y lo que ella comunique. Incluso también trabajamos con las gimnastas el hecho posible de que ciertos padres y entrenadores estén nerviosos, pero que es un asunto de ellos…

Ahí va la primera en pasar «de las nuestras». Los padres se acomodan lo más cerca que se les permite estar del aparato, del sector de competencia, sacan sus teléfonos celulares y filman. Otros directamente se van del gimnasio: no toleran los nervios.

El público gimnástico es respetuoso: se aplaude a todas, se escucha un «oooh» cuando alguna se cae. No soy desconocedor de que también hay bastante competencia entre padres, y por ende mucha hipocresía, pero eso no me incumbe por el día de hoy mientras las gimnastas no se enteren.

Indudablemente uno quiere que a sus deportistas les vaya bien, y sabe todo lo que se trabajó para ello. En mayor o menor medida todas se esforzaron. Todas se lo merecen, no siempre todas lo logran…

Ahí va Lu. Está en viga, va por la parte de la rutina en la que tiene que hacer ese ejercicio y… ¡salió! La aplaudo y ¡vamos ahora!, porque el hecho de que haya salido no la tiene que distraer en el final de su serie. Hace la salida… ¡Muy buena! Saluda, sale corriendo y se da un abrazo interminable con su entrenadora. Mira para acá y en algún momento voy a poder felicitarla antes de que se dé la próxima rotación.

Todavía falta que pasen las otras gimnastas. En general es extraño que les salga todo bien a todas. Alguna falla y se cae, nada grave, pero sé que voy a estar más atento a la que falle que a la que le viene saliendo todo bien.

 

Termina el día. Algunas cumplieron sus objetivos, una de ellas logró brillar, otras cumplieron y otra rindió por debajo de sus posibilidades. Las saludo a todas. Nunca me hago cargo del rendimiento de las que les fue bien. Ahí es todo color de rosas. ¿Comparto la alegría? Sí, pero no pido entrar en las fotos (a menos que me inviten, claro).

Por otro lado, sigo atento a buscar a las que las cosas no les fueron como esperaban y me aseguro de saludarlas y felicitarlas. Lo mejor es no hablar en el momento de aquello que no salió, a menos que ellas quieran. Si es así, lo charlamos, pero si no se da, respeto plenamente su proceso de masticar la bronca. Seguro en la semana vamos a poder hablar más tranquilos.

Cada torneo es único, no se puede repetir la pasada que salió mal, por eso corre la adrenalina, por eso uno vibra. Pero también lo lindo es que, siempre que uno quiera, puede transformar la bronca de aquello que no haya salido en energía para buscar su revancha, porque siempre hay otro torneo.

1 Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, Buenos Aires, Argentina.

INTRODUCCIÓN

¿QUÉ SON LOS DEPORTES ARTÍSTICOS?

No importa qué deporte estén transmitiendo, cuando hay Juegos Olímpicos (JJ. OO.) o Juegos Panamericanos (JJ. PP.) realmente tengo que esforzarme mucho para despegarme de la pantalla. ¿Conozco todos los deportes? Claro que no, pero cada vez que un deportista se contacta conmigo, no importa de qué disciplina sea, tendremos cosas en común. Soy curioso, me pondré a investigar si es que no conozco la disciplina. Esto me llevó a encontrar cuestiones en común entre algunos deportes en los que trabajé, y si bien existen diferentes formas de clasificarlos (ver, por ejemplo, Robles Rodríguez et al., 2009), me animo a definir los deportes artísticos como aquellos en los que se participa tanto de forma individual como en parejas y/o equipos y se otorga una puntuación sobre destrezas motrices evaluando dificultad, precisión y/o expresión artística. Se juzga no solo qué hace el deportista, sino cómo realiza sus ejecuciones.

Futboleros queridos: un tiro libre que entra exactamente por el ángulo superior de un arco puede ser considerado una obra de arte, pero valdrá siempre un tanto, igual que cualquier gol de rebote. Fanáticos del básquetbol: un triple valdrá tres así sea lanzado con una o con dos manos, desde mitad de cancha y sobre la chicharra o al borde de la línea y sin marca. Corredores: si un maratonista cruza la meta en un tiempo de tres horas, no modificará su marca así lo haya hecho caminando entre medio, sin parar o cruzando la meta de espaldas de la mano de otro competidor.

La gimnasia en todas sus modalidades, el patinaje sobre ruedas y sobre hielo, la natación artística, los saltos ornamentales y el baile deportivo son algunos ejemplos de los que considero deportes artísticos. Cabe aclarar que también existen coincidencias en disciplinas a las que el Comité Olímpico Internacional no reconoce como deportes, tales como el ballet y otras danzas. Los diferentes reglamentos de las disciplinas suelen incluir una asignación de puntaje a los componentes artísticos. Por ejemplo, se otorgan puntos según «la elegancia de los movimientos» o la «coordinación de los movimientos con la música».2

¿DE QUÉ TRATA ESTE LIBRO?

Disfruto mucho juntarme a hablar con gente que tiene diferentes puntos de vista o que vienen de distintos universos. Este libro intentará sentar en una misma mesa a deportistas, entrenadores, psicólogos del deporte, kinesiólogos, nutricionistas, familiares, investigadores y algunos actores más... Deportistas, profesionales y académicos ¡unidos buscando crecer!

Presentaré los que son, según mi criterio, los contenidos más importantes de la preparación psicológica en deportes artísticos. Para este propósito contaré con testimonios de deportistas representativos, de sus entrenadores y de sus entornos de trabajo y familias. Además, citaré algunas investigaciones científicas relacionadas y narraré algunas experiencias en las que junto a algunos deportistas nos encaminamos en la búsqueda de sus objetivos.

Vale aclarar que todas las experiencias de trabajo aquí narradas corresponden a sucesos verídicos en los cuales tanto atletas como familias (en el caso de tratarse de menores de edad) fueron consultados al momento de la edición del libro recalcando que existían tres opciones: aparecer con sus nombres verdaderos, colocar seudónimos o bien directamente no incluir sus relatos en el libro. Casi la totalidad de los atletas eligieron aparecer con sus nombres.

Como psicólogo tengo la obligación de respetar el secreto profesional y valoro muchísimo obtener la confianza de deportistas, entrenadores, familiares y allegados, por lo que creí necesario ser sumamente meticuloso con estos aspectos.

Además, antes de adentrarnos en la lectura, quisiera hacer tres aclaraciones importantes sobre este libro acerca de algunos temas sobre los que he pensado mucho:

Durante el texto, por simplicidad en la redacción y la lectura, elegí utilizar el masculino genérico para referirme tanto a hombres como a mujeres y personas de otros géneros; esto no quita que reconozca y acompañe todos los movimientos que luchan por la equidad de derechos de género.El libro cuenta con la participación de más de setenta atletas y otras personas del deporte. La primera vez que se los mencione se enunciarán sus nombres, el país que representan, la disciplina en la que participan y un logro destacado de sus trayectorias, a sabiendas de que en sus carreras deportivas existen y podrán existir mayor cantidad de hitos y más significativos que aquellos que elegí para presentarlos.El texto está dividido en secciones y es probable que al leer sobre una cualidad psicológica el lector quiera conocer las herramientas para trabajar con ellas. Es por eso que al finalizar algunos apartados se incluyen referencias con dibujos que sugieren la lectura de subtítulos posteriores:

MIS COMIENZOS EN LOS DEPORTES ARTÍSTICOS

Mi primer trabajo en los deportes artísticos comenzó una mañana en la que Vanesa Molina, entrenadora de gimnasia artística del club Gimnastic, me llamó y me preguntó: «¿Usted trabajaría con un grupo de trece gimnastas de entre 8 y 12 años?». Para mí, entrar en un deporte que jamás había practicado ni visto representaba un desafío importante.

¿Qué hago con un grupo de gimnastas de esta edad? ¿Por qué estarán buscando contar con un psicólogo deportivo? Rápidamente inicié mi búsqueda acerca de la disciplina y su reglamento. A su vez, decidí concurrir al entrenamiento y observar lo que hacían estas niñas para poder orientarme un poco más.

Vanesa, junto con los otros dos profes, Ana y Mauro, les pidieron a las niñas que se acomodaran de menor a mayor por estatura y les contaron que ese día tendrían un espacio conmigo y con una nutricionista: Vane, con su humor característico, les explicó a las gimnastas que ella ya no podía ser entrenadora, psicóloga, maestra, mamá y nutricionista a la vez. Acto seguido me presentó y me preguntó si quería sentarme. Le dije que estaría bien en un costado y me puse a observar. Observé la preparación física, el modo en que luego dividirían el trabajo en rotaciones por aparato, y también noté que se reservaron un tiempo para la merienda. Además, presté mucha atención a los músculos y articulaciones que más utilizaban las pequeñas durante sus ejecuciones.

Una vez finalizada mi observación, y con el grupo de gimnastas a mi disposición, puse en práctica un breve trabajo cuya única consigna era la siguiente: «¿Qué necesitamos para que nos vaya bien en el deporte?».

Llevé una cartulina y muchos marcadores de distintos colores para que cada una de las nenas pudiera escribir alguna palabra en ella. Debo contarles que al tratarse de pequeñas de esa edad esperaba recibir respuestas vagas, con poca terminología, y que esperaba quizás tener que hablar un poco más yo…

«Levanten las manos, para no hablar una encima de la otra», propuse. Enseguida, las manos arriba no se hicieron esperar. «Concentración», «confianza», «motivación» fueron las primeras tres respuestas. Muchos conceptos fueron explicados por ellas prácticamente a la perfección; en otros pude aportar algo más preciso, pero quedé sorprendido de la lección de psicología deportiva que cada niña daba a las demás con sus respuestas. Les pregunté, entonces, en qué creían que las podía ayudar. «A veces tenemos nervios para competir, y otras veces tenemos que hacer ejercicios que nos dan cuiqui3». Esta respuesta fue consensuada por todas. Entonces les conté que existían algunas técnicas y que podría trabajarlas con ellas en los próximos encuentros.

Pasó un mes y no tuve novedades. Pensé que no había pasado la prueba, pero unos días después Vanesa me volvió a contactar. «La semana que viene arrancás», me dijo. Entonces volví a concurrir a los entrenamientos para seguir observando y conociendo el deporte, y comencé a trabajar con un encuentro grupal quincenal y con dos gimnastas de forma particular.

A los pocos meses seguía sosteniendo el espacio grupal y contaba con siete gimnastas trabajando de forma particular. Llegué a estar atendiendo en simultáneo a once gimnastas de forma particular, lo que hizo que tuviera que concurrir dos veces por semana a los entrenamientos para poder dedicarle un tiempo considerable a cada una. Poco a poco me fui sintiendo parte de la gran familia de Gimnastic, mi primer equipo en un deporte artístico.

Algo similar me ocurrió un año después con el patín artístico en el club Federación Caballito, donde a través del interés de una joven patinadora comencé con sesiones individuales y grupales y trabajé a lo largo de estos años con más de una veintena de patinadoras.

Trabajar en estas instituciones de forma simultánea llevando registro de observaciones, evaluaciones, planificaciones, intervenciones, competencias, balances y otras actividades me hizo pensar en que podían existir similitudes en la preparación mental que requieren ambas disciplinas y que perfectamente se podían adaptar a otras del deporte artístico.

Hoy, con la experiencia de haber trabajado en muchos más clubes, escuchando a más deportistas, padres y entrenadores, y luego de haber entrevistado a más de setenta protagonistas de diversas disciplinas y nacionalidades, me animo a escribir.

2 Ejemplos extraídos de los reglamentos de saltos ornamentales (FINA, 2017) y gimnasia rítmica (FIG, 2017).

3 Expresión que se usa en Argentina como sinónimo de temor o miedo.

PARTE I CUALIDADES PSICOLÓGICAS DE UNA MENTE PARA BRILLAR

¿Qué necesita una mente para brillar? En esta parte iré describiendo las cualidades psicológicas que necesita trabajar un atleta de deportes artísticos y las diferentes metodologías, estrategias y herramientas que se pueden utilizar para abordar cada una de ellas.

Debido a que algunas herramientas son de utilidad para trabajar en más de una cualidad o situación, podrán observar que las referencias se repiten en diferentes apartados: estas referencias indican cuáles son los recursos que se sugiere consultar, que se encuentran en la parte IV del libro.

En esta primera parte nos embarcaremos en un recorrido por las distintas variables psicológicas en las que buscaremos como destino final alcanzar «el estado de fluir» o la denominada «zona de funcionamiento óptimo» (Hanin, 1980), período en el que el deportista percibe que sus movimientos y sus ejecuciones están en su máximo nivel de perfección, donde el tiempo parece transcurrir más lento y las acciones fluyen, lo que permite, desde el aspecto mental, alcanzar el mejor rendimiento posible.

Tal como lo hice en mi primera experiencia en el club Gimnastic, considero una buena idea preguntarles a los deportistas: ¿qué cualidades mentales creen que necesitan para alcanzar su mejor nivel? Los temas que nos acompañarán surgen fundamentalmente de las distintas respuestas que recibí a lo largo de los años, que a su vez funcionan como una puerta de entrada a los conceptos de la psicología deportiva.

1. GESTIÓN DE LAS EMOCIONES I: LOS NERVIOS AL COMPETIR

Cuando todos los atletas de todos los países llegan bien preparados y con ganas de triunfar, el papel decisivo lo tiene el factor psicológico. El que tiene nervios de acero normalmente gana; hay que actuar en la competición como si fuera un entrenamiento, eso es todo.

Alexéi Némov (Rusia, gimnasia artística, múltiple medallista olímpico; citado en A Solas, 2016)

El manejo de las emociones es uno de los principales motivos de consulta a los psicólogos del deporte. Los deportes artísticos tienen como característica que las competencias suelen realizarse con una frecuencia muy baja y durante un período muy corto de tiempo (las ejecuciones de las habilidades no suelen durar más de diez minutos de tiempo neto durante un día de competencia).

Cuando un futbolista desperdicia dos jugadas de gol puede que en ese mismo partido tenga otras tres más y termine luciéndose como la figura de la cancha. Un tenista puede errar un tiro fácil al lado de la red y con su rival desparramado, pero implicará nada más que un punto en favor de su adversario. En cambio, si un deportista artístico falla, verá la repercusión inmediatamente en el puntaje y es probable que por ese error pierda la posibilidad de subirse a un podio.

Irina Bandurek (Argentina, natación artística4, participante en los JJ. PP. de Guadalajara 2011) es muy consciente de esto:

Se entrena durante muchas horas todos los días para rendir en una rutina de tres o cuatro minutos. Es a todo o nada.

Alba Petisco (España, gimnasia artística, participante de los JJ. OO. Tokyo 20205) agrega:

Para un objetivo tan bonito como un YOG6 o un juego olímpico tienes que hacer un buen trabajo mental, porque son competiciones donde todos los sentimientos están a flor de piel.

Considerando esto, el manejo de lo que llamamos «nervios» o «ansiedad» es fundamental para competir en estos deportes.

La ansiedad es un estado emocional, y las emociones inciden directamente en nuestro cuerpo. Podemos sentir ansiedad antes de un examen, cuando tenemos que hacer una presentación en público o ante un sinnúmero de situaciones en las que no podemos controlar todo lo que pueda suceder. «¿Estoy bien preparado para rendir este examen? ¿Les va a gustar el tema que tengo para exponer? ¿Podré desarrollar las habilidades necesarias para cumplir con lo que se espera de mí?» son algunas preguntas frecuentes que nos hacemos en la vida cotidiana.

El deportista se pregunta por su rendimiento: ¿Podré hacer bien esto en lo que en la semana estuve fallando? ¿Podré lograr mi objetivo de estar entre los mejores? ¿Qué nota me pondrán? ¿Qué dirán de mí?

Antes de un torneo, según García Ucha (2001), podemos diferenciar tres formas típicas que tienen los atletas de vivirlo:

La fiebre de prearranque es un estado de ansiedad, nervios e inquietud.La apatía de prearranque es lo opuesto: se siente desgano y falta de motivación por competir.El estado combativo óptimo es cuando el deportista siente que está en el punto justo para dar lo mejor de sí.

A continuación, algunas descripciones para distinguir entre unos y otros:

1. I. «FIEBRE DE PREARRANQUE» (INQUIETOS)

A los deportistas que tienen «fiebre de prearranque» pueden pasarles algunas de estas cosas:

–Estar hablando mucho más de lo frecuente.

–Aumentar sus latidos del corazón.

–Transpirar más de la cuenta.

–Tener respiraciones «fuertes».

–Sequedad en la boca.

–Sentir los músculos «duros».

–Sentir que les tiembla el cuerpo.

–Dificultades para mantenerse atentos por más que quieran.

–Sensibilidad e irritabilidad por motivos que en otros momentos quizás resuelven más fácil.

–Dificultad para dormirse o comer bien los días anteriores.

–Si se les pregunta, mostrarán mucho interés por competir y alcanzar lo que se proponen. Puede que tengan una tendencia a creer que «necesitan» ganar, casi como una cuestión existencial.

¿Cómo se sentían las nadadoras artísticas antes de competir?

Un grupo de investigadores realizó un estudio sobre diecinueve nadadoras de entre 12 y 19 años mientras competían en un torneo federativo de natación artística en el Club Náutico Capibaribe del estado de Pernambuco, Brasil. El estudio reveló que un 68,4 % de ellas se sentían «ansiosas», 57,9 % «agitadas», 57,9 % estaban «nerviosas», 42,2 % se encontraban «tensas», 42,1 % se percibían «descontroladas emocionalmente», 31,6 % «perturbadas» y 15,8 % se sentían «confundidas» antes de un campeonato7.

A su vez, respecto a los «obstáculos», ellas percibieron «dificultad de superar decepciones» (42,1 %), «perder oportunidades por lentitud en la toma de decisiones» (26,3 %) y «acumulación de dificultades sin solucionar» (21 %) antes de competir.

En lo referido al «desánimo/cansancio», las atletas se sentían «desanimadas» (26,4 %), «cansadas físicamente» (21,1 %), «con ganas de llorar» (21 %) y «con falta de confianza en sí mismas» (15,8 %) en los momentos precompetitivos (Mendes dos Santos et al., 2013).

Podemos observar en estos resultados que más de la mitad de las nadadoras artísticas encuestadas presentan signos de fiebre de prearranque. En la actualidad, algunos atletas aún niegan e intentan esconder este padecimiento por temor a mostrar cierta «debilidad». La realidad es que, tarde o temprano, la fiebre de prearranque se puede ver expresada a través de rendimientos no deseados y/o de lesiones, por eso es tan importante trabajar en ello.

¿Cómo se puede mejorar en estos aspectos? Entiendo que hay dos claves necesariamente complementarias entre sí:

1) La revisión del sistema de creencias del deportista: Todos tenemos algunas ideas nucleares que, a veces ocultas de nuestra consciencia, guían nuestro comportamiento. Un ejemplo se da cuando un atleta dice «no puedo perder». Detrás de ese tipo de afirmaciones suelen esconderse ideas rígidas e irracionales sobre la posibilidad de controlar lo que va a pasar en el futuro consigo mismo, con los jueces y con los demás competidores. ¿Puede alguien controlar el futuro?

2) El aprendizaje, entrenamiento y puesta en práctica de herramientas de la Psicología del Deporte: Más allá de un análisis «en frío» de nuestro sistema de creencias, las instancias competitivas suelen generar reacciones en el cuerpo como las que mencionamos antes: tensión muscular, aceleración del ritmo cardíaco, cambio en la frecuencia respiratoria, etc. Algunas herramientas pueden regular estos cambios fisiológicos, permitiendo que el deportista tome una posición activa en cuanto a lo que sucede con su cuerpo y posibilitando así regular estas sensaciones.

Me permito aquí compartirles una experiencia profesional en la que se trabajaron estas cuestiones.

Maitena

Mai fue la primera patinadora que atendí. En ese entonces tenía 16 años y era capaz de describir a la perfección lo que le estaba sucediendo en las últimas competencias: «La noche anterior al torneo en el fondo ya sé que estoy nerviosa. Y en el día del torneo, por más que quiera, no estoy nada tranquila».

A su vez, reconocía que el momento más difícil para ella era después de hacer la prueba de pista8. Una vez finalizada esta prueba, ella creía poder predecir su futuro rendimiento en base a sus aciertos y errores; muchas veces se angustiaba por ello.

Tampoco le gustaba en absoluto que la fuera a ver alguien que no fuera su entrenadora ni su familia más cercana. Además, tenía una cábala: tenía que llevar siempre su par de medias previamente utilizadas, que estuvieran específicamente sin lavarse para competir; si alguna vez por error su mamá se las lavaba, sería ese el peor de los pecados.

No tenía en absoluto problemas para concentrarse; lo único que la sacaba de foco eran sus nervios por la posibilidad de fallar. A su vez, tenía una relación muy cercana con Luján, su entrenadora, de quien reconoce que es exigente en los entrenamientos, pero que jamás la presiona en los torneos y siempre la apoya. Mai tenía muchas ganas de poder hacerlo bien también, en cierta forma, para cumplir con su entrenadora.

Por último, en cuanto le pregunté si podría ayudarla en alguna otra cosa, me dijo que le gustaría no ser tan negativa en determinados momentos.

Faltaban tres semanas para el regional clasificatorio al torneo nacional; el tiempo de trabajo era muy poco para ese evento. Lo primero que hice fue aclarar que en general puede demorar un poco más la preparación mental para llegar de forma óptima, pero que aun así en el poco tiempo disponible haríamos todo lo posible.

«Cualquier amigo, familiar o vecino podría hacerte de psicólogo» es la creencia popular de nuestra profesión. Parece fácil: escuchar, dar consejos… ¿Qué le diría su amigo? «No te preocupes, te va a ir bien, sé positiva», etc. Todo muy lindo poder contar con apoyo social… pero ¿creen que esa es suficiente preparación mental? ¿Solo esto basta para ayudar con los nervios? A Mai no le estaba resultando…

¿Qué pasa si efectivamente las cosas no salen? Mai siempre mostró una gran capacidad para razonar y pensar con lógica: «Perdería quizás todo el esfuerzo de la preparación del año… Es el torneo más importante». No quedaban dudas de que ella daba lo mejor de sí en los entrenamientos y hacía todo lo que tenía a su alcance para lograr los mejores resultados, pero… ¿se pierde la posibilidad de avanzar a la próxima categoría? «No, eso se puede igual». Buscamos sacarles gravedad a las consecuencias. A su vez, se llegó a la conclusión de que ella patina porque le gusta y porque quiere, más allá de su deseo de ver feliz a su entrenadora.

Ahora bien, si tus convicciones están firmes en que podés predecir tus errores, que si algo está distinto de como vos querés, la cosa no va a andar, si tu corazón te late a mil y te tiembla el cuerpo, no es tarea sencilla revertir esto en tres semanas… a menos que se trate de Maitena.

Manos a la obra: había que trabajar desde los mensajes que el cuerpo le manda a la mente. Mai tenía un conocimiento previo de técnicas de relajación, pero no asociadas al patín. Empezamos a entrenar con la relajación muscular progresiva9 pensando en el regional clasificatorio, por más que los tiempos no dieran para llegar con las ocho sesiones que requiere la herramienta. Eventualmente llegaríamos a tenerla entrenada para el torneo nacional en caso de lograr la clasificación.

A su vez, trabajamos para romper la creencia de que lo que pasaba en la prueba de pista predecía el futuro; encontramos ejemplos suyos que rompían esas predicciones y trabajamos con técnicas de autodiálogo para poder mantener el ánimo y la tranquilidad en el caso de que algo no saliera como se esperaba en esa instancia.

Consensuamos que las medias «sucias» serían parte de la rutina de preejecución10, así como el atarse los patines antes de entrar. Evitaría mirar a las competidoras previas, y también se privaría de invitar a la competencia a personas conocidas que no fueran su entrenadora y su familia.

Yo, curioso psicólogo deportivo iniciante que hasta entonces nunca había presenciado una competencia de patín, consideré que lo mejor sería no hacer observaciones en ese momento.

¡Maitena lo logró! No solamente estuvo muy tranquila en la previa de la competencia, sino que clasificó al nacional logrando el primer lugar en el torneo regional clasificatorio.

1. II. «APATÍA DE PREARRANQUE»(LOS DESGANADOS)

Podemos encontrar deportistas apáticos por algunos de estos indicios:

Demuestran quietud.Están distraídos quizás en algo que no se relaciona con su participación.Tienen signos de tristeza o aburrimiento en sus rostros.Pareciera darles lo mismo estar o no compitiendo.Quizás si se les pregunta en una competencia matutina, preferirían haberse quedado durmiendo: no le encuentran el sentido a estar ahí.No necesariamente están disgustados con el deporte, pero probablemente les cuesta creer que pueden alcanzar una meta que desean.

Volviendo a la mencionada investigación sobre la competencia llevada a cabo en el estado de Pernambuco, podemos identificar signos de la apatía de prearranque en las nadadoras artísticas que previo a competir se sentían «desanimadas», «cansadas físicamente», «con ganas de llorar» y/o «con falta de confianza en sí mismas».

La apatía puede tener distintas razones, tales como un disgusto por el deporte, falta de confianza, falta de motivación, lo que conocemos como «síndrome del quemado» (lo veremos más adelante), etc. Una vez que se haya trabajado sobre estas creencias nucleares, las herramientas sugeridas tendrán mayor probabilidad de ser eficaces; caso contrario, es probable que por sí solas no alcancen el resultado deseado.

Emma (seudónimo)

Emma, con 11 años, soñaba con mejorar en gimnasia y poder entrar en un nacional (torneo de fin de año al cual clasifican las que mejor rendimiento tienen en los torneos previos). Eso me dijo en su primer encuentro conmigo. Sin embargo, ella recientemente se había incorporado a un grupo de talentosas compañeras que hacían parecer que no contaba con mucha habilidad para el deporte. Los sucesivos torneos la ubicaban en la última posición y, según su madre, la niña le decía: «La pasé bien, pero otra vez salí última».

En los entrenamientos se podía observar a Emma haciendo muchos menos intentos que sus compañeras y fastidiándose seguido frente a sus propios errores y a las correcciones de los entrenadores.

Además, había un hecho no poco importante que eran sus faltas a los entrenamientos. Esto y su desgano en el colegio (que la obligaban a faltar a los entrenamientos para estudiar extra) solían impedir su cumplimiento con la preparación adecuada previo a un torneo.

¿Qué puede hacer un psicólogo deportivo? Emma tenía cierta ansiedad antes de competir, y habíamos implementado el entrenamiento completo de relajación muscular progresiva; más allá de los resultados que no llegaban, ella reconocía que podía manejar muchísimo mejor sus nervios a través de las herramientas.

¿Plan de metas? Sí, claro, ahí estaba la respuesta. Pero... ¿Cómo llevar adelante un plan de metas si faltaba a los entrenamientos?

Tratándose de una niña de apenas 11 años había que hablar con los padres, por lo que los cité a una entrevista. Emma y sus papás tenían un punto en común: querían mejores resultados deportivos. La cuestión era ponerse de acuerdo para hacer el esfuerzo que esto implicaría.

La sugerencia fue entonces «ajustar» un poco las exigencias. ¿A qué nos referimos? Tanto Emma como su familia debían dejar de quejarse. Emma, de los errores, y ellos, del incumplimiento de tareas. Recuerdo haber hecho especial foco en que la pequeña gimnasta realizara la cantidad de intentos que los entrenadores le pedían más allá de que se pudiera equivocar, y con los padres, que pudieran limitar el uso del teléfono móvil de la niña para que ella pudiera concentrarse más en sus estudios.

Con los meses la gimnasta logró repuntar tanto en el colegio como dentro del gimnasio: empezó a entrenar con más frecuencia, cumplía con sus deberes y logró focalizarse plenamente en conseguir mejoras en sus ejercicios. Todo esto finalmente permitió que implementáramos un plan de metas.

Sucedió que ya no era «la última» del grupo, y lo que antes eran llamadas de atención de sus entrenadores para con ella comenzaban a ser comentarios positivos hacia las ganas que afloraban en Emma.

Llegó el siguiente torneo y el cambio fue abismal; ¡hizo un torneo sin caídas! y más allá de que debió competir con otras treinta gimnastas, logró un puntaje que le otorgaba muchas posibilidades de clasificarse al torneo nacional11. Tanto sus entrenadores como su mamá quedaron maravillados con este cambio; Emma pudo cambiar apatía por ganas de entrenar y competir.

1. III. COMBATIVA ÓPTIMA

Los deportistas que observaremos mejor preparados son los que tienen un estado combativo óptimo. Al sentirse listos, no necesitarán ninguna herramienta de las que por sí mismos ya hayan decidido utilizar. Algunas características para poder identificarlos:

Se sienten seguros de sus capacidades.Están interesados en competir.Controlan sus movimientos.Su atención está totalmente centrada en lo que están haciendo en ese momento.Pueden oír o saber de la existencia del público, pero no se distraen por nada.Se puede decir que están disfrutando de la experiencia, con todos los sentidos puestos en el reducto en el que competirán.Tienen mayores probabilidades de alcanzar el estado de fluir.

Permítanme hacer una sugerencia para el entorno del deportista que se encuentre en estado de combate óptimo: ¡déjenlo disfrutar! Si se encuentra en este punto, no necesitará nada de nadie.

Sugerencia para el deportista que cree estar en estado combativo óptimo: si tu mente está realmente bien entrenada, el estado combativo óptimo permanecerá allí más allá de cualquier intromisión, imprevisto o contingencia que pueda darse. ¡Un combatiente no pone excusas!

Giselle Soler (Argentina, patín artístico sobre ruedas, campeona en los JJ. PP. Toronto 2015) sugiere cómo prepararse para competir:

Voy a ir a la pista a hacer lo que entrené, ni más ni menos. Decidida y con convicción respecto a eso. Tengo que entrar a comerme la pista; si bien puede que no sea la favorita, hay que dar lo mejor; una nunca sabe, quizás la favorita de la categoría puede fallar.

Abigail

El año 2017 había sido para Abi el primero con grandes resultados deportivos: por primera vez había sido seleccionada como parte de la selección juvenil de gimnasia artística de su país, había competido en un sudamericano en Mar del Plata y también había logrado una medalla de oro en las finales de barras asimétricas en los Juegos Suramericanos de Santiago de Chile; solo restaba en finales de ese año el torneo nacional federativo.

Una difícil situación externa se hacía presente: le tocaba competir mientras se encontraba con un muy significativo inconveniente personal. Para ella, como le hubiese sucedido a cualquier joven de su edad, resultaba muy angustiante.

Al contarme Vanesa de esta situación, le pedí que fuera lo más comprensiva que ella pudiera durante los entrenamientos de preparación, que la escuchara, que le hablara… Cuando pude hablar con Abi, su entrenadora ya la había escuchado y le había dicho las mejores palabras que ella podría escuchar…

Previo a su viaje recuerdo haber vuelto a conversar con Vanesa. Ante esa situación tan excepcional no sabíamos en qué dimensión podía verse afectado su rendimiento. Lo que acordamos es que no había que poner grandes expectativas. El resultado: volvió con cuatro medallas de primer lugar. Lo primero que me dijo Vanesa al regresar del torneo fue: «Creamos un monstruo competitivo». Al revisar en video los instantes previos a cada rutina que hizo, daba la impresión de que nada podía sacar a Abigail de su estado de concentración.

1. IV. ¡LOS CAMBIOS SON POSIBLES!

En los años que llevo trabajando como psicólogo deportivo pude observar algunos deportistas exitosos que han experimentado los tres estados precompetitivos en diferentes momentos de su carrera.

El psicólogo deportivo buscará preparar siempre a sus atletas para que encuentren estados combativos óptimos; sin embargo, sabrá que habrá oportunidades en las que esto no se logre. Es imperioso aclarar que la mente y las circunstancias cambian, y en el caso de encontrar apatía o fiebre, en vez de impacientarnos es mejor tomar estas circunstancias como situaciones de aprendizaje.

Será nuestra tarea, entonces, escuchar y comprender al atleta sin juzgarlo, lo que permitirá elaborar nuevas estrategias en conjunto para conseguir lo que se busca.

Para terminar esta sección, me gustaría compartirles una frase para aquellos deportistas que son considerados y/o se consideran a sí mismos «malos competidores»: «Si querés resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo».

Quisiera darles ánimo para que abran sus mentes y piensen que no existe ningún motivo para creer que no se podrán obtener buenos rendimientos en lo que resta de sus carreras deportivas. Después de todo, ¿quién es capaz de predecir el futuro? Que yo sepa, la bola de cristal no la tiene nadie.

4 La disciplina, anteriormente reconocida como «natación sincronizada», cambió su nombre en el año 2017 por sugerencia del Comité Olímpico Internacional (SincroMx, 2017).

5 Los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 se llevaron a cabo en el año 2021 debido a la pandemia de covid-19.

6 «Young Olympic Games» o Juegos Olímpicos de la Juventud.

7 Las evaluaciones utilizadas constaban de veinte ítems para que describieran cómo se sentían en determinados momentos. Se permitía a las nadadoras que eligieran más de una opción para describir sus sensaciones.

8 Antes de cada competición de patín artístico las patinadoras cuentan con un tiempo para ensayar su coreografía en la misma pista sobre la que van a competir.

9 Ver parte IV, capítulo 5.

10 Ver parte IV, capítulo 2.

11 Restaban desarrollarse otras dos competencias en las que promediando los dos mejores resultados entre esos tres torneos se clasificarían a un torneo de nivel nacional ocho gimnastas de cada región.

2. GESTIÓN DE LAS EMOCIONES II: LA FRUSTRACIÓN DURANTE «LOS BLOQUEOS»

No sé si has oído hablar del síndrome del elemento perdido. Se trata de cuando olvidas un elemento, te encuentras que no sabes cómo hacerlo; normalmente ese olvido es provocado por una caída o una lesión mientras lo practicabas. Incluso a veces, algunos deportistas, de ver a algún compañero perderse en dicho elemento, le toman miedo y lo sufren al hacerlo ellos.

Katish Hernández (Colombia, gimnasia trampolín, finalista en los JJ. PP. de Lima 2019)

El concepto de «bloqueo» (Cogan y Vidmar, 2000) es característico de muchos deportes artísticos: se trata de un movimiento que el deportista está intentando aprender y que no logra incorporar o, mayormente, que ya tenía aprendido, pero no está logrando repetir. Esto suele resultar sumamente frustrante y puede generar rechazo y disgustos hacia un momento determinado del entrenamiento.

En algunas ocasiones se tiende a pensar no solo en lo angustiante del error, sino en el dolor que pueda producir una posible falla. Por ejemplo: en patín artístico, si bien las caídas al suelo son esperables, ante un elemento «bloqueado» pueden predecirse y resultar, además de frustrantes, muy dolorosas (si bien muchas veces se utilizan protectores, no siempre llegan a cubrir la totalidad del cuerpo; por ejemplo, los golpes en la zona de la cintura son muy habituales).

Es bueno saber que esto les puede pasar a los mejores atletas del planeta. De hecho, Yevguéniya Kanáyeva12 (Rusia, gimnasia rítmica, campeona olímpica en Beijing 2008 y Londres 2012) reconoció que en los entrenamientos pretendía que le saliera todo bien siempre, pero que algunos movimientos le llevaban desde un mes hasta un año de aprendizaje, situación que le implicó tener que trabajar con su carácter (en A Solas, 2015).

La mismísima Simone Biles