Uno de mil caminos - Paloma Luna - E-Book

Uno de mil caminos E-Book

Paloma Luna

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Beschreibung

Uno de mil caminos muestra una forma armoniosa de afrontar, vivir y sanar una perdida material o sentimental en la vida de cualquier mujer. Llevándola poco a poco a abordar con afecto, comprensión y astucia los vacíos que se generan al tener la necesidad de adaptar un cambio significativo a nuestra vida. Entre el duelo, el miedo y la culpa necesitamos encontrar un nuevo rumbo que nos enseñe a amar sin adueñarnos de los momentos o personas, perdonar, superar las dificultades, confiar y tener el valor de seguir adelante actuando diferente. Actuando con amor, constancia y esperanza. No estás sola, somos muchas en la constante lucha de encontrar la armonía y valentía necesarios para afrontar las peores batallas.

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Seitenzahl: 103

Veröffentlichungsjahr: 2021

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Paloma Luna

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz

Diseño de portada: Rubén García

Supervisión de corrección: Ana Castañeda

Ilustración de portada: Sthefany Lizbeth Arredondo Davis

ISBN: 978-84-1114-141-3

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

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Para todas las mujeres que cada noche sueltan un par de lágrimas y con un nudo en la garganta reclaman ayuda al cielo.

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¿Sabes…? No estás sola, ni es tan injusto como parece

No sé por dónde empezar.

Es una larga historia… Justo como la tuya.

Mi nombre es Paloma, soy mamá de una amorosa y tenaz niña de 6 años.

Me definen muchas cosas. Estudié psicología, me formé como terapeuta y como maestra, y en los últimos años he trabajo en el ámbito de la educación internacional.

Tengo 32 años. Vivo con mi hija en una agitada ciudad en la que no conozco a casi nadie: no tengo ningún familiar aquí y puedo contar a los amigos con la mitad de los dedos de la mano derecha.

¿Te imaginas estar en ese escenario?

Sí, algunos días es complicado. Sobre todo los domingos, cuando nos encontramos solas en casa ideando qué hacer para pasarla bien o cuando simplemente quiero dormir todo el día y no puedo porque alguien tiene que estar al pendiente de mi hija.

La verdad es que aprendimos a ser felices así; me siento dichosa y afortunada con lo poco o mucho que tenemos. Posiblemente sea porque a lo largo de mi formación siempre estuvo muy presente el valorar lo que tenía y ser agradecida.

En relación con el tema de mi formación y mis creencias, considero que la felicidad es una decisión y no una situación, mucho menos una «suerte» que se presenta a unos pocos afortunados.

La felicidad se trata de disfrutar y aprender de la realidad actual, aunque creamos y sintamos que estamos pasando por el peor momento de nuestras vidas.

Para ti, ¿qué es la felicidad?

¿Crees posible sentirte feliz a pesar de estar pasando por un mal momento?

Vamos a descubrirlo a lo largo de estas páginas que te escribo con la esperanza de aportar sanación a tu presente.

***

«Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo».

—Proverbio árabe.

Me he percatado de que hay muchas mujeres que no disfrutan de su día a día como sería conveniente hacerlo, mujeres que dan vueltas en la cama porque se sienten insatisfechas en muchos aspectos de su vida. Otras que trabajan incansablemente para llegar a casa agotadas y lograr dormir en soledad. Mujeres que a simple vista están plenas, pero en sus redes sociales piden atención a gritos. Mujeres que se dedican a trabajar y a cuidar de sus hijos a la espera de un amor que las acompañe, de alguien que nunca se aleje, de alguien que las rescate del abandono y lo dé todo por ellas.

Todas queremos y necesitamos de alguien en quien podamos confiar, alguien que nos dé un abrazo fuerte y reconfortante al llegar a casa después de un largo día de trabajo, alguien que nos acompañe a ver nuestras películas favoritas o que simplemente nos acepte con todos nuestros fantasmas y nos diga que todo estará bien.

¿Eso te haría sentir feliz?

Otras mujeres prefieren no «arriesgarse» al amor y seguir su camino dedicándose a su familia, al trabajo, a los amigos, a los estudios. Pero, al final de cuentas, por la noche terminan pensando si vivir así está bien o si sería mejor tener a alguien a su lado.

Solo estoy generalizando. Probablemente no te encuentres en ninguno de estos escenarios. Sin embargo, busco reflexionar sobre que, por lo general, la sensación de que algo nos falta para ser felices está presente en muchos de nuestros días.

Antes mencionaba que la felicidad es una decisión, pues la infelicidad también lo es. Sentirnos incompletas es una incomodidad constante que nos lleva a la insatisfacción y sensación de no ser felices.

En ocasiones atravesamos circunstancias que consideramos difíciles, incluso llegamos a pensar que son un castigo, que no las merecemos, que son injustas o que todo pasa por culpa de alguien más. Algunos ejemplos de estas situaciones son: la muerte de un ser querido, el quedarse sin empleo, la ruptura de una relación de pareja, etc.

¿Por qué nos suceden este tipo de cosas que nos lastiman hasta el alma y sacuden toda nuestra existencia?

Según Louise Hay, escritora y oradora estadounidense, el universo nos ama y todo lo que sucede tiene un fin, todo sucede por nuestro bien.

A partir de esta idea me surge la pregunta: ¿Cómo es que alguien, «la vida» o Dios, puede hacerte pasar por escenarios tan complicados si es que te ama?

En algún momento de mi vida no podía asimilar esta posibilidad.

***

«Ninguno de nosotros sabe lo que podría suceder ni siquiera el próximo minuto, pero seguimos adelante. Porque confiamos. Porque tenemos fe».

—Paulo Coelho.

La vida y el universo nos enseñan algo diferente cada día, nos dan lecciones; surgen milagros que no reconocemos con facilidad y los atribuimos a la suerte o a la lógica.

Es tan simple y complejo a la vez. Simple, porque son sucesos que nos pasan todos los días, como que este libro llegara a tus manos, como ir caminando y encontrar una moneda en el piso, como recibir la llamada de alguien que quiere saber cómo te encuentras. Complejo, porque esos detalles no resuelven nuestros ahogos por sí solos.

Sin embargo, es una forma muy peculiar en la que la vida nos está demostrando su afecto y nos dice «aquí estoy para aportar soluciones».

Solo tenemos que aprender a notarlo, recibirlo y aprovecharlo.

Así puedo interpretar que los conflictos familiares, los inconvenientes en el trabajo o las complicaciones en la salud son experiencias que nos dirigen hacia nuevos aprendizajes e indican una pauta para hacer nuestros deberes de nueva, diferente y mejor manera. Depende de cada uno verlo así o como una carga eterna con la cual debemos lidiar.

¿Conoces personas, empresas o familias que llevan años luchando con algo? Con una enfermedad, con peleas, con problemas económicos, con problemas legales…

Si pones atención, esas familias o personas viven sus días quejándose y lamentando su trama, exagerando su desdicha. Realmente hacen muy poco para resolver sus conflictos. Una de las razones por las cuales viven en un remolino es porque aún no aprenden la lección que la vida les quiere enseñar, solo repiten una y otra vez lo mismo, actúan igual cada vez, con quejas y lamentos, convirtiendo su vida en un círculo vicioso, como si el sufrimiento fuera algo necesario en sus vidas.

Y es que la vida te hará repetir la misma situación en diferentes momentos hasta que aprendas la lección y logres evolucionar.

***

«Las cosas solo tienen el valor que les damos».

—Molière.

El objetivo de este libro es ayudarte a encontrar el equilibrio dentro de este lío que no parece tener un significado valioso. Ayudarte a descubrir que no caminas sola, que no te faltan amor ni abrazos, así como tampoco te falta quien limpie esas lágrimas.

Lo que te falta es conocerte, quererte y dejarte querer por esta vida tan abundante y amorosa.

Es un largo camino, yo lo he vivido en todo su esplendor. Quiero compartir contigo los retos que implican llegar a la plenitud. Si yo logré avanzar, créeme que tú también lo harás y lo harás mejor.

Lee despacio, detente a recordar momentos vividos, a analizar tus acciones y no avances al siguiente capítulo hasta no superar el que vas terminando. Lee sin prisa, a tu ritmo. Y si necesitas regresar al inicio, hazlo sin temor.

Disfruta.

Todos necesitamos afecto

«El medio para cambiar de opinión es el afecto, no la ira».

—Dalái Lama.

.

El afecto juega un papel primordial en nuestra vida.

Es considerado una necesidad humana.

Una necesidad humana es todo aquello que nos mantiene vivos. Es una sensación de carencia que nos hace dirigir todos nuestros esfuerzos a la satisfacción de dicha carencia. Como sentir sed y salir a buscar agua o sentir falta de aire y salir a un lugar abierto para encontrarlo.

Manfred Max Neef, economista chileno y autor de varios libros, explica que las necesidades humanas fundamentales son pocas, delimitadas y clasificables. Estas son: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad. Según él, estas necesidades son y seguirán siendo aplicables a todas las culturas, en todos los períodos históricos.

Cada persona encuentra su propio método para satisfacer esas necesidades. Aunque algunos métodos pueden no ser los más apropiados, terminan por ayudarnos a cubrir una o varias de las necesidades básicas. Por ejemplo, algunas personas roban para suplir la necesidad de vestido o alimento; otras trabajamos, pedimos, buscamos. Max Neef argumenta que, si los métodos elegidos no son los adecuados, desarrollamos la propia pobreza. Esto tiene bastante sentido si consideramos que una persona que se dedica a robar tiene, por lo general, expectativas de vida limitadas a ello.

También me gustaría hacer mención a la teoría de las necesidades humanas desarrollada por el psicólogo estadounidense Abraham Maslow, fundador de la psicología humanista y de la teoría de la motivación humana conocida como la pirámide de Maslow. Allí, el autor jerarquiza una serie de necesidades humanas, que van desde las necesidades básicas hasta la autorrealización, las cuales describo textualmente:

1.- Necesidades básicas. Son las necesidades fisiológicas ligadas a la supervivencia, como respirar, hidratarse, alimentarse y dormir.

2.- Necesidades de seguridad y protección. Se refiere a sentirse seguro y protegido, tanto física como financieramente.

3.- Necesidades sociales. Son aquellas relacionadas con nuestros vínculos de amistad y pareja, así como también el contar con aceptación social.

4.- Necesidades de estima. Las necesidades de estima pueden ser de dos tipos: alta y baja. La estima alta tiene que ver con la necesidad de respetarse a uno mismo, incluyendo sentimientos tales como la confianza, la independencia y la libertad; la estima baja se refiere al respeto de las demás personas e incluye la necesidad de atención, aprecio, reconocimiento o estatus. La baja autoestima se da cuando estas necesidades decaen.

5.- Autorrealización. Este es el último nivel, el que está en la cima, pues es la necesidad psicológica más elevada del ser humano. Según Maslow, al satisfacer esta necesidad, la persona encuentra una justificación o un sentido válido a la vida. Se llega a esta necesidad cuando todos los niveles anteriores fueron alcanzados y completados, al menos hasta cierto punto.

Gráfico 1. La pirámide de Maslow. Fuente: Elaboración propia.

Ambas teorías, a pesar de sus diferencias, nos muestran un ejemplo de camino a seguir. Podemos evaluar nuestra situación actual analizando cada una de las necesidades que se nos presentan. ¿Cómo te encuentras? ¿Qué te hace falta reforzar? ¿Qué haces para satisfacer tus necesidades?

Cada área de nuestra vida es una parte fundamental de nuestra felicidad. El afecto no es la excepción, se contempla en las teorías anteriormente descritas, y puede ser un detonante de la plenitud.

Podemos entender el afecto desde dos perspectivas:

Como un hecho espiritual de difícil explicación que se manifiesta en nuestras emociones y nuestro comportamiento.Como todo acto de ayuda, protección, cuidado, etc., que contribuya a la supervivencia de otro ser vivo o de tu propio ser.

Enfocaremos la atención en la segunda definición, ya que es la única perspectiva que podemos manejar estando en un estado de conflicto o con la necesidad de equilibrio y autocontrol. Además de que la podemos ubicar en más de dos niveles de la pirámide de Maslow y en las menciones de Max Neef.

El afecto es un proceso de interacción, que, desde mi punto de vista, puede ser interacción contigo misma o interacción con las personas que te rodean. Es algo que puede darse. Por eso decimos «me da cariño», «me cuida», «me da seguridad», «me acompaña», etc. El afecto fluye con gestos que te hacen sentir amor, seguridad, optimismo, alegría, tranquilidad, satisfacción y todas las sensaciones que nos llevan a sentirnos plenos. Involucra acciones como la enseñanza, la alimentación, la educación, la protección, las palabras que demuestran interés, las caricias, etc.

Todas nuestras necesidades, desde las más básicas hasta la necesidad de autorrealización, se cimientan con afecto, de lo contrarío sería imposible sentirnos autorrealizados. Tendríamos una sensación de insatisfacción y, por lo tanto, una necesidad.

¿Quién te proporciona ese afecto?