5,99 €
Veredas, andanzas: aconteSer hermenéutico Dos se presenta como una continuación de las exploraciones filosóficas iniciadas en el libro Hermenéutica del aconteSer, ofreciendo nuevas rutas de reflexión sobre el ser, el tiempo y el conocimiento. En esta obra, Humberto González Galván nos invita a recorrer veredas y caminos menos transitados, donde el pensamiento se desvía de las rutas tradicionales del método científico y se adentra en el "monte", un espacio de indagación abierta, donde la intuición y la imaginación toman el mando. En este contexto, el autor nos presenta una reflexión sobre la epistemología del Sur, que, inspirada en Boaventura de Sousa Santos, reivindica saberes marginados por el colonialismo y el capitalismo: los pueblos originarios (y una Filosofía California), una Filosofía con niños y la transdisciplina como estrategia aplicada en Filosofía, Psicoanálisis y Literatura. Además, siguiendo el concepto de aconteSer, inspirado en el Ereignis de Heidegger, el autor propone una forma de habitar el ser a través de un caminar filosófico, donde lo performativo y lo hermenéutico se entrelazan. Humberto González Galván retoma la idea del Homo viator, el ser caminante que, al perderse en el monte, se encuentra con nuevas formas de saber, replanteando así la forma en que comprendemos el mundo y abriendo nuevas posibilidades epistemológicas. Con un enfoque radicalmente pluralista y erótico-cognitivo, Veredas, andanzas: aconteSer hermenéutico Dos desafía al lector a pensar más allá de las fronteras impuestas, haciendo del viaje filosófico una experiencia de libertad y creación.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Seitenzahl: 343
Veröffentlichungsjahr: 2024
Veredas, andanzas:aconteSer hermenéutico Dos
Humberto González Galván
Universidad Autónoma de Baja California Sur
La Paz, Baja California Sur, México, 2023
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE BAJA CALIFORNIA SUR
DR. DANTE ARTURO SALGADO GONZÁLEZ
Rector
DRA. ALBA ERITREA GÁMEZ VÁZQUEZ
Secretaria General
DR. ALBERTO FRANCISCO TORRES GARCÍA
Secretario de Administración y Finanzas
LIC. JORGE RICARDO FUENTES MALDONADO
Director de Difusión Cultural y Extensión Universitaria
LIC. LUIS CHIHUAHUA LUJÁN
Jefe del Departamento Editorial
Este libro fue evaluado por pares académicos bajo arbitraje “doble ciego” de conformidad con la normatividad de la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Los dictámenes son resguardados en los expedientes de la editorial universitaria.
D. R. ©Humberto González Galván
D. R. ©Universidad Autónoma de Baja California Sur, Boulevard Forjadores s/n entre Av. Universidad y Félix Agramont Cota, Colonia Universidad. La Paz, Baja California Sur, México
Primera edición, 2023
ISBN: 978-607-8925-09-4
Reservados todos los derechos. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, archivada o transmitida, en cualquier sistema –electrónico, mecánico, de fotoreproducción, de almacenamiento en memoria o cualquier otro–, sin hacerse acreedor a las sanciones establecidas en las leyes, salvo con el permiso escrito del titular del copyright. Las características tipográficas, de composición, diseño, formato y corrección son propiedad de los editores.
Cuidado de la edición: Diana Rosario Beltrán Herrera
Diseño de portada: Domenica Tovar-Hulvershon Gutiérrez
Maquetación: David Burciaga Lozoya
Hecho en México
4
Contenido
Anteloquia y agradecimientos...........................................................8
Ontología Dos y región de aconteSeres filosóficos: andanzas por el monte...............................................8
Estación de inicio Dos
Caminos, veredas y monte. Tesones filosóficos andariegos;cosa (otra) de métoDos o Dos Sur Plural.........................................11
Andanza Dos Sur: “Cosas [otras] de método”............................18
Andanza Dos Sur: presentación de la doble anticipación hermenéutica y de su tiempo propio quabáculo caminero.........22
Andanza Dos Sur: el monte como metáfora de lo nuevo(segunda navegación platónica, paloma kantianay exterioridad decolonial)..........................................................27
5
IVeredas y andanzas I:filosofía California
Primera estación de paso Dos: un caminar de espejoso andanza especular.........................................................................34
Andanza Dos Sur: trabajo vivo, exterioridad, cosade métodos, Ometéotl (señor-señora de la dualidad)y la dualéctica............................................................................34
Trabajo vivo y exterioridad:.................................................37
Cosa de caminos-cosa de métoDos:......................................52
Ometéotl(señor de la dualidad / señora de la dualidad)y la dualéctica:......................................................................55
Andanza Sur Dos: el Sur es los sures, Sur-es-ser-Es,Heidegger, Gadamer y Boaventura de Sousa Santos,metafísicas decoloniales Sur, de base ontológica Dos.Ometéotl. Alain Badiou y el acontecimiento, PeterSloterdijk y las esferas, Dussel y la hipótesismigratoria mongola....................................................................62
Plurales epistemologías latinoamericanas invadiendodesde la región Sur-Ser-es, con nuevos caminos de base ontológica Dos-pluralista (hasta casi borrar del mapa la convencional vía regia Uno-capitalista)................................64
Metafísicas decoloniales Sur de base ontológica Dos...........71
Filosofía California...............................................................80
6
Andanza Sur Dos: filosofía viator y pinturasrupestres californias...................................................................86
Adenda: …un paso al frente y… ¡camino a los sures!..........86
IIVeredas y andanzas II:Filosofía con Niños
Segunda estación de paso Dos: Bitácora de un sueño(andanza pedagógica)......................................................................90
Andanza Dos Sur: Bitácora de un sueño....................................90
Andanza Dos Sur: Jean Piaget. Interrogatorio(imaginación-sabiduría genéticas); Hans-GeorgGadamer. Plática (imaginación-sabiduría hermenéuticas); Mathew Lipman, Eugenio Echeverría y Enrique Dussel. Comunidad de diálogo (imaginación-sabiduría originarias).......94
Andanza Dos Sur: una experiencia de totalidadconcreta en el Colegio Santee....................................................96
IIIVeredas y andanzas III:Filosofía, Psicoanálisis, Literatura
Tercera estación de paso Dos: Silencio (andanza amante).............145
Los dos comienzos y el silencio –que es un principio otro– “previo” a los comienzos.........................................................147
Amor: encuentro: Lacan: cura: locura......................................151
Los dos comienzos… el silencio… segunda escena.................153
Los dos comienzos… el silencio de la escena ebria.................156
7
Los dos comienzos… el silencio del tiempo y las edades........171
Los dos comienzos… el silencio del espacio y los espejos......176
Estación apeadero Dos, provisional: Dos Sur Plural.....................192
Bibliografía...................................................................................195
Acerca del autor.............................................................................201
8
Anteloquia1y agradecimientos
Ontología Dos y región de aconteSeres filosóficos: andanzas por el monte
AconteSer Dos caminantespudiera muy bien ser un título sinónimo de AconteSer hermenéutico en clave ontológica Dos: veredas y an-danzas; primer título propuesto para este trabajo. Ambos precisos; aunque he de admitir que sibilinos. Y no es que el definitivo y actual pierda oscuridad: Veredas y andanzas: aconteSer hermenéutico Dos, no; es igual o más hermético que sus antecesores, pero al menos les gana en brevedad. Me explico. AconteSer es un neologismo que de un tiempo acá hemos acuñado para traducir el Ereignisheideggeriano.2Sintetizo enseguida el punto de inflexión que me llevó a crearlo y,
1 “Anteloquia” es un arcaísmo de “prólogo”. Me gusta por su semejanza fonética con “entelequia”, palabra rica en esenciales y muy bellas significaciones filosóficas porque, ¿qué más apropiante (propicio / apropiador) que tener su fin en sí mismo? Así, anteloquia y entelequia enlazan un destino asumido libre.
2 Cfr., sobre todo, González Galván, H., Hermenéutica del aconteSer. Acerca de lo nuevo(UABCS, México, 2021).
9
para ello, acudo primero a las palabas de la filósofa argentina Leticia Basso Monteverde:
El concepto de Ereignissuele traducirse de forma compuesta para resaltar el matiz que el filósofo [Heidegger] le agrega al término al distinguir de Er-eignissu prefijo y sufijo, es decir, la idea de producir o hacer surgir algo (Er) por medio de su apropiación (-eignis, eigen, eignen). De este modo, Ereignis, que normalmente podría verterse como ‘evento’, ‘acontecimiento’, ‘acaecimiento’, ‘advenimiento’ o ‘suceso’, pasa a ser acompañado por los adjetivos ‘apropiador’, ‘pro-picio’ o ‘apropiante’.3
Con esto en mente, nada más “natural”, para nosotros, que in-ventar el término aconteSercomo vocablo fiel al espíritu ontológico que Heidegger despliega, a lo largo de toda su vida, con una única cuestión; la pregunta que interroga por el ser. Así, aconteSer aúna ser y tiempo, sincroniza performativo al existente con las cosas, en una misma región, en un común horizonte andante. En este tono y tesitura, el cúmulo de ensayos caminantes que conforman el ejercicio escritural interpretativo y creativo que aquí hago, se mueve justo en la senda abierta por el concepto Ereignis: se trata pues de un aconteSer hermenéutico y poético del existente (Dasein) y de las cosas (Dinge), en un propio movimiento simultáneo. Ya se verá de qué existente y de cuáles cosas. Además, se trata de un ejercicio Dos, pero, ¿qué nuevo arcano tocamos ahora con este flirteo aritmético? ¿Dos?, ¿por qué Dos?, ¿qué significa aquí este número sustantivado?...
Agradecido estoy con muchas personas cuyo contacto ha enri-quecido mi vida de múltiples maneras.
3 ‟Una cofrontación del fenómeno heideggeriano de Ereigniscon su origen conflictivoˮ, Eidos, 22, 2015. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pi-d=S1692-88572015000100015#num4
Estación de inicio Dos
11
Caminos, veredas y monte. Tesones filosóficos andariegos; cosa (otra) de métoDos o Dos Sur Plural
Un caminante revisa en casa algunos viejos y arrugados mapas. Mohosas marcas de colores señalan en ellos diversos destinos, eventos, fechas, nombres. Lee sus manoseadas bitácoras de viaje y echa a volar, en su memoria y fantasía, tiempos idos. Imágenes e ideas rumiadas hasta el cansancio vuelven a surgir, pero, no obstan-te su larga familiaridad con ellas, éstas (¡hop!)4empiezan a producir de inmediato nuevos e imprevistos efectos de sentido. Tan lozanas, como fresca brisa vespertina frente a un mar veraniego en la bahía, viejas imágenes e ideas promueven y alientan una animosa voluntad de inicio a soberbias singladuras otras. En este tono anímico, el vian-dante sempiterno se apresta a emprender una salida más. Para ello, debe elegir con cuidado qué llevar en la alforja y qué dejar reposando en la poltrona:
—Quizá en casa quede lo importante (reflexiona).
4 Dos veces aparece ¡hop!como verso en el enorme poema “Muerte sin fin” de José Gorostiza. En ambos casos su sentido poético implica la repentina sorpresa de una esperanza que insiste en su creación. Así pensamos la súbita aparición de un sentido nuevo de entre lo más doméstico, corriente y cotidiano del acostumbrado día a día. Con ¡hop!se transita del acontecer al aconteSer.
12
—Deberá ser así para que la vuelta sea desde ya un buen motivo de la partida (sigue pensando).
—Voto de viaje, plegaria de buena fortuna (dictamina como colofón a sus reflexiones).
En un buen mapa se encuentran trazadas, de modo llamativo, todas las grandes autopistas. También las carreteras y terracerías son fáciles de reconocer. Aún las brechas tienen un claro sitio en un mapa que se precie. Haciendo ahora uso de la imaginación, querríamos construir una metáfora epistémica en la que todos los procedimientos cognitivos quedaran identificados con las líneas de ruta que contiene un mapa, tanto las vías explícitas como las implícitas, a las que iden-tificaremos como “monte”. Así, las rutas explícitas, de la autopista a la terracería, representarían los procedimientos epistémicos asenta-dos en prácticas lógicas acreditadas por su acrisolada fama histórica como firmes y seguras. Por ejemplo, el método científico sería, del siglo XVII al siglo XX,5uno de los nombres más sonados y célebres para hacer referencia a procedimientos cognitivos con elevado rango de credibilidad objetiva. La intuición, por otro lado, sería uno de los nombres poco fiables en cuanto a objetividad para asentar con él co-nocimientos seguros.6Ahora bien, por “caminos” y “veredas” que-rríamos marcar con mojones, en el metafórico mapa epistémico que estamos imaginando, dos límites posibles a todos los procedimientos cognitivos. En ese amplio campo, por ejemplo, “camino” designaría, como límite, al método científico, tal y como lo fue puliendo a lo largo de toda su vida don Mario Bunge –para sólo mencionar a uno muy insistente–, teniendo a la física por patrón. Mientras que, en el otro extremo, como límite, estaríamos señalando por “veredas” a todo el cúmulo de tropelías imitativas y adaptaciones ad hoca la imagen
5 Sin entrar en matices de detalle histórico, diría que de Galileo Galilei (1564-1642) a Mario Bunge (1919-2020) queda muy bien trazada la línea de tiempo epistémico que promueve, en filosofía, el prestigio positivista del así llamado método científico y sus criterios de demarcación.
6 “El vocablo ‘intuición’ designa por lo general la visión directa e inmediata de una realidad o la comprensión directa e inmediata de una verdad” (Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía E/J 2, Barcelona, Alianza, p. 1751). Paradójico: desde el punto de vista del sujeto, resulta que la intuición es lo más fiable y “objetivo” que puede haber para efectos de una cognición transparente.
13
de método idealizado por el propio Bunge. Es a estas prácticas sen-deristas a las que un célebre epistemólogo piagetiano sentenció, de manera irónica, diciendo que, cuando los psicólogos e investigadores sociales aplicaban imitaciones del método científico, eran tan cientí-ficos, como cristianos eran los salvajes evangelizados. En otras pala-bras: tiraban al niño con el agua sucia. O, dicho de otra manera: un psicólogo utilizando el método científico está seguro de hacer ciencia, no de estar haciendo psicología. Y, cuando se siente seguro de hacer psicología, ya no lo está de estar haciendo ciencia. Caminos francos y veredas silvestres.
Descritos los dos anteriores límites (caminos y veredas), que-rríamos ahora abonar a la idea epistémica de “monte” como alter-nativa otra(que no una más), para su debate filosófico en el marco de esta metáfora cartográfica. Nuestro monte está, sin estarlo, en los mapas. El monte es el silencio entre los surcos trazados por las au-topistas y hasta por las terracerías. La expresión a la que seguimos huella es aquella que se suele usar en castellano coloquial, entre no-sotros, para significar que alguien, divagando, se fue por los atajos de su imaginación a espacios fantásticos e inaccesibles a los demás: “tomar monte”,7Con esta expresión cargamos al morral ontológico del ser una idea de Homo Viatora la que haremos rendir como agua en el desierto. Esta idea consiste en asumir, de manera metafísica, la propia condición itinerante. Sin conciencia itinerante, nada estable es construible. Esta es la idea. Instaurar algo nuevo, arraigarlo lábil en el espacio y soltarlo perenne al tiempo, sólo será posible –por más paradójico que parezca– si tenemos una clara conciencia de nuestro
7 La expresión viene de lejos. En México se usa como “agarrar monte” en el mismo sentido que en España se le da al “andarse por los cerros de Úbeda”: divagar, andarse por las ramas, caminar lejos de la verdad. Ya está fija en El Quijotede Cervantes (cap. LVII, p. 905 y p. 1092), pero tiene una curiosa historia a la que queremos sacar provecho epistémico: agarrar monte en el sentido de aventurarse a donde ir acercándose a la verdad (nueva) que uno mismo va construyendo a medida que camina, consciente de su ser itinerante. Cfr. Marcel, G., Homo Viator, Prolegóme-nos a una metafísica de la esperanza, Salamanca, Sígueme, 2005. Recuperado de: https://arti-ficis.com/irse-por-los-cerros-de-ubeda/#:~:text=Hist%C3%B3ricos%2C%20sab%C3%ADas%20qu%C3%A9-,El%20origen%20de%20la%20expresi%C3%B3n,por%20los%20Cerros%20de-%20%C3%9Abeda%C2%BB.&text=B%C3%A1sicamente%20significa%20irse%20por%20las,en%20torno%20a%20su%20origen.
14
ser itinerante: Homo Viator.8Irse por el monte e ir abriendo brecha en él, favorece una sabiduría de camino y caminante, en simultáneo andar nocional. He aquí enseguida una reseña breve del origen de la expresión “irse por los montes de Úbeda”, misma de la que deriva el “agarrar monte” que usamos en sentido epistémico y heurístico, como importante noción.
Durante la reconquista de Úbeda por los cristianos, realizada en 1233 por Fernando III el santo, un prestigioso capitán de nombre Álvar Fáñez desaparece durante una batalla. En los siguientes seis meses del largo asedio a la ciudad, no se sabe nada de él. Lo dan por muerto. Tomada ya Úbeda, el capitán se presenta y, ante la pregunta del rey acerca de su paradero a lo largo de todo ese largo tiempo, Álvar Fáñez sólo atina a señalar con vaguedad los cerros circunvecinos y a decir que, en ellos, se había perdido. En la corte real, la expresión “irse por los cerros de Úbeda” quedó grabada como símbolo de cobar-día. Sin embargo, a la incertidumbre de si el capitán se había escon-dido por miedo o, en efecto, se había extraviado, se corrió la voz de una tercera vía (que es la que queremos nosotros asumir más verídica aquí, puestos en clave erótico-epistémica): en realidad, el hombre fue a encontrarse con una joven morisca a quien amaba, y aquellos cerros fueron mudos testigos de su pasión.
Nuestras aplicaciones hermenéutico-poéticas serán andariegas (y eróticas) justo en este sentido: agarraremos monte como un ejerci-cio de libertad óntico-cognitiva y no por cobardía epistémica frente a un método científico, que pensamos, con mucho, rebasado. No será tampoco una muchacha morisca el objeto y motivo de nuestra desa-parición, no. Sí lo serán tres cosas, distintas entre ellas, pero, eso sí, perseguidas con igual devoción pasional que la del capitán de marras a su joven moza:
1) Pueblos originarios (una posible filosofía California como horizonte),
8 El concepto y su planteamiento metafísico proviene, en sus líneas más generales, del filósofo Gabriel Marcel (Homo Viator. Prolegómenos a una metafísica de la esperanza, Salamanca, Sígueme, 2005, p. 17 y p. 165).
15
2) Una Filosofía con niños, y
3) La transdisciplina como estrategia aplicada en Filosofía, Psicoanálisis y Literatura.
En general, la transdisciplina se mantiene, a manera de telón de fondo, a lo largo y ancho de todo este trabajo, aunque será en (3) donde más se eche ello de ver. Ahora bien, la palabra métodos, que acompaña nuestro título, quiere dar cuenta del estilo propio de un ir dando algunos andariegos pasos por el monte de cada una de esas tres cosas (die dingen) … ¿para qué? ... para construirle, a cada una de esas cosas (1, 2, 3), su casa y, en ella, erigirle a cada una, una estabi-lidad otraen un horizonte que les sea común. Este estilo epistemoló-gico es, por ello mismo, pluralista y múltiple. Dos, lo representa de manera óntica y métoDos lo señala en el mapa como monte. Además de pluralizar al método (un camino), en métoDos (muchos caminos), Dos remites al tipo de ontologías caracterizadas por un principio dual de/como inicio para caminos otros. Ometéolt, central deidad náhuatl, dios dual por excelencia en los mundos prehispánicos, dualectiza a la realidad toda y, por ello, nos sirve de valioso símbolo capital que, en clave ontológica, representa muy bien la idea filosófica que orientará nuestros periplos. Ahora, para mejor ilustrar en clave epistémica lo que estamos pensando con Ometéotl como símbolo, otra expresión popular vendrá a nuestro auxilio: “de acuerdo al sapo es la pedra-da”.9La traducción epistémica (y erótica) evidente de dicho refrán, es la siguiente: dependiendo de cada cosa que se quiera comprender (o a la que se quiera amar), será la estrategia específica de acción, estilo y temple epistémico para alcanzarla (o el monte por el que uno atreva sus osados pasos para estar con su amada). Por tanto, episte-mo-ontología erótica y métoDos ponen de manifiesto a la misma cosa andante, al camino y, a la par, al caminante. Un todo anudado y en marcha. Dos que se va fundando “cerca y junto”, tal como lo indica
9 Probable expresión de origen náhuatl, se usaba sobre todo en ámbitos comerciales para el cobro de mercancía. La extensión epistémica que hacemos proviene del Dr. Gustavo Fernández Pardo.
16
uno de los nombres de Ometéotl: In Tloque in Nahuaque(el dueño del cerca y del junto). Notable difrasismo.10Pero lo transformamos ahora, a dicho todo andante, en una síntesis nominal aún más com-pleta: Dos Sur Plural. Como si no fuese suficiente la aritmética sola (Ometéotl mediante), ahora traemos a colación un punto cardinal: el Sur. Un cuadrante, ¿por qué éste y no otro? Por libre voluntad. Un viajero elige que llevar consigo: una brújula Sur se agrega, pues, a nuestro morral de viaje. Citamos sin desperdicio a Boaventura de Sousa Santos, a fin de apuntalar eso nuevo buscado en los márgenes, en las víctimas del colonialismo. Él lo dice fuerte y claro. Nosotros lo asumimos como motivación central: ir Sur aconteSer, en región de andanzas creativas:
Entiendo por epistemología del Sur la búsqueda de conocimientos y de criterios de validez del conocimiento que otorguen visibilidad y credibilidad a las prácticas cognitivas de las clases, de los pueblos y de los grupos sociales que han sido históricamente victimizados, explotados y oprimidos, por el colonialismo y el capitalismo glo-bales. El Sur es, pues, usado aquí como metáfora del sufrimiento humano sistemáticamente causado por el colonialismo y el capita-lismo. Es un Sur que también existe en el Norte global geográfico, el llamado Tercer Mundo interior de los países hegemónicos. A su vez, el Sur global geográfico contiene en sí mismo, no sólo el su-frimiento sistemático causado por el colonialismo y por el capita-lismo globales, sino también las prácticas locales de complicidad con aquéllos. Tales prácticas constituyen el Sur imperial. El Sur de la epistemología del Sur es el Sur antiimperialista.11
10Difrasismoes una modalidad de construcción estilístico-gramatical propia del náhuatl que hace de esta lengua una rica fuente de invaluables ideas filosóficas ancladas en pintorescas metáforas de origen. Es Ángel María Garibay quien las estudia y define: “Llamo así [difrasismo] a un procedi-miento que consiste en expresar una misma idea por medio de dos vocablos que se completan en el sentido, ya por ser sinónimos, ya por ser adyacentes. Varios ejemplos del castellano explicarán mejor: ‘a tontas y a locas; a sangre y fuego; contra viento y marea; a pan y aguaʼ, etc. esta modalidad de expresión es rara en nuestras lenguas, pero es normal en el náhuatl”. Llave del náhuatl. Colección de trozos clásicos, con gramática y vocabulario náhuatl-castellano, para utilidad de los principian-tes, México, Porrúa, 1999 [1a: 1940], p. 115.
11De Sousa Santos, B., Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social, México-Buenos Aires, S. XXI-CLACSO, 2009, p. 12.
17
Este Dos Sur Plural camina por regiones agrestes y toma monte interpretando, convocando e inventando a un otro de carne y hueso social, político, humano. Otro auténtico que, al serlo, va configurando a su paso la estela del cosmos Sur que le mueve. En lo Sur, sustantiva-do en modo ontológico Dos y en modo epistémico Viator, subsiste el meridión utópico que guía la brújula epistémica en nuestras correrías hacia la tierra erótica prometida. Tierra hecha de cuerpos, de muchos cuerpos. Y esta tierra, para decirlo todo, tiene también un nombre propio, se llama Transmodernidad. La bautiza Enrique Dussel:
Cuando hablamos de Transmodernidad queremos referirnos a un proyecto mundial que intenta ir más allá de la Modernidad europea y norteamericana (razón por la cual no puede inscribirse en el pos-modernismo, porque éste es una crítica parcial todavía europeo-nor-teamericana a la Modernidad). Se trata en cambio de una tarea, en nuestro caso filosófica, que tiene como punto de partida afirmar lo declarado por la Modernidad como la “exterioridad desechada, no va-lorizada”, lo “inútil” de las culturas, entre las que se encuentran las filosofías periféricas o coloniales, y luego desarrollar las potenciali-dades de esas culturas y filosofías ignoradas; acciones llevadas a cabo desde sus propios recursos, en diálogo constructivo con la Moderni-dad europeo-norteamericana.12
Dos Sur Plural y Homo Viator, para dar fe de futuro utópico formado por un reciclar amoroso y sabio que se empeña en caminar construyendo un nuevo otro más justo, con esperanza.
12Dussel, E., Filosofías del Sur. Descolonización y transmodernidad, Argentina-España-México, Akal, 2015, p. 29.
18
Andanza Dos Sur: “Cosas [otras] de método”
En Poetica Mortis13dimos un primer paso hacia lo que ahora estamos llamando Dos Sur Plural. Ahí, en una “Introducción-Obertura”, tra-zamos las “cosas de método” que encaminaron a la epistemo-ontolo-gía erótica y al métoDos que aquí y ahora vamos andando hacia ho-rizontes otros, espléndidos en efectos filosóficos asombrosos. Desde hace mucho el asombro incita a pensar.14Asombro y admiración son terreno fértil a toda poiesisreflexiva. En lo que sigue haremos un bosquejo de aquel inicio: traza del arco epistemológico que se dibujó, desde lo monotemático, monológico y lineal, hasta alcanzar desde sus sombras a un pluralismo abierto y diversificador. O, si-guiendo a Gaston Bachelard en su ingenioso diagrama de barras epis-témicas; hemos trazado un arco que se despliega desde un empirismo de secano hasta alcanzar un “ontologismo abundante y complejo”.15Aquel rico deambular pensante con Bachelard nos hizo, desde un ya lejano entonces, cuestionar al “aséptico y cosmopolita laboratorio de investigación científica en el que la gente ilustrada se comunica con fluidez mediante ese esperpento sin patria que es la matemáti-ca”.16Ahora podemos, de manera transdisciplinaria y desde la lite-ratura, ilustrar de otra manera nuestra vieja crítica al “empirismo de secano”,17usando esta vez argumentos transdisciplinarios vertidos en
13Se trata de lo que fue un trabajo de tesis doctoral en la Universidad de Sevilla: Poetica Mortis. Conversación hermenéutico-filosófica con Muerte sin Fin de José Gorostiza, UABCS-Plaza y Valdés, 2004.
14La idea, como ya se sabe, viene de muy lejos: Aristóteles en la Atenas clásica, Nezahualcóyotl en el Texcoco prehispánico.
15González Galván, H., Poetica Mortis, op. cit., p. 15.
16Ibid., p. 16.
17La idea proviene de Gaston Bachelard (1884-1962) quien, en La filosofía del no, desde 1940 elabora un instrumento de análisis para visualizar, en perfiles personales, el desarrollo de nociones científi-cas particulares en progresión filosófica racional: del animismo al racionalismo dialéctico. En dicha escala, el empirismo de secanosimboliza, para nosotros, a toda actitud epistémica que se contente con florecer sólo cuando llueve. Por otro lado y en contraste, la actitud epistémica Sur Dos que aquí promovemos, coincidiría muy bien con el superracionalismo bachelardiano que, en su ejercicio y trabajo nocional, promueve la existencia de sus propios frutos. Sería por tanto una especie de ra-cionalismo de regadío, por así decirlo. Racionalismo que, no obstante, tiene en cuenta y aún aúna,
19
La montaña mágica, novela del premio nobel de literatura en 1929 Thomas Mann.
La tesis que voy a esgrimir es la siguiente: la primera guerra mundial ocasiona que los ganadores se empeñen en olvidar su culpa por la sangre derramada, por las atrocidades cometidas por ellos o por sus compañeros, ya como actores, ya como cómplices, ya como tes-tigos. Un corolario epistemológico de esta tesis lo constituiría el em-pirismo de secano, funcionando a manera de mecanismo de defensa que limpia y desinfecta los campos de batalla con un purismo de ob-jetividad vacía de sujeto (sujeto con mala conciencia). Lejía óntica, truco del ente para olvidar su falta, su carencia de aconteSer Dos. Pues bien, Thomas Mann que escribe su facto-ficción narrativa18entre 1912 y 1924 (guerra de por medio) plasma, entre muchas otras cosas (y quizá más importantes), una crítica literaria a la realidad que atra-viesa Europa. Su censura resulta afín en todo a la crítica epistémica que nosotros construimos ahora para, en esa misma realidad europea, dar contexto alternativo al métoDos epistemo-onto-erótico. En La montaña mágicael tiempo de vida en un hospital, narrado en poco más de setecientas páginas, queda truncado por menos de diez páginas del tiempo de muerte que trajo consigo la llamada primera gran guerra del siglo XX. En el tiempo de vida (en el hospital Berghof, sito en Davos, Suiza) va aconteSiendo el ente a su propio ritmo; en el tiempo de muerte, el aconteSer (sito en el anonimato, en cualquier lugar del campo bélico) se da a un ritmo impropio e irreflexivo:
¿En dónde nos encontramos? ¿Qué es eso? ¿Dónde nos ha transporta-do el soñar?... Es el país llano, es la guerra. Y nosotros somos sombras tímidas al borde del camino…19
toda agua de temporal: métoDos. Cfr. Bachelard, G., La filosofía del no. Ensayo de una filosofía del nuevo espíritu científico, Buenos Aires, Amorrortu, 1973.
18Esta noción (facto-ficción narrativa) fue introducida por nosotros en un breve análisis filosófico de la obra. Cfr. González Galván, H., “Thomas Mann: instante y mímesis –conversar de enfermos–, en Hermenéutica del instante, Cuadernos Universitarios UABCS, México, 2016, pp. 91-106. En síntesis: la auténtica narración da ser a la cosa narrada. Mann lo hace en La montaña mágicacon el tiempo, por ello, llega a señalarla como una Zeitroman(novela del tiempo). Cfr. Mann, T., La montaña mágica, Porrúa, México, 2001, p. 550.
19Mann, T., La montaña mágica, op. cit., p. 710.
20
Una epistemo-onto-erótica Dos Sur Plural estaría más que bien representada a lo largo de las setecientas páginas de escenarios con-versacionales en las que Hans Castorp se sustenta en el tiempo en tanto ente, por más triviales y anodinos que pudieran ser las distintas cosas motivo de ese aconteSer:
sus confidencias al primo Joachim, sus abstractivas conversacio-nes con Settembrini, su pasivo-pasional enamoramiento de Clawdia Chauchat, su devoción al viejo Mynheer Peeperkorn, sus observacio-nes en el comedor, sus estudios e investigaciones…20
El empirismo de secano sería aquella “sombra tímida al borde del camino” que, pensando en el suicidio, como lo indica la “Liede” de Schubert, el soldado Hans Castorp canturrea en su “excitación em-brutecida”:21
Y sus ramas crujíanCuando ellas me llamaronVenid a mí, jovenAquí encuentras la paz.22
El ontologismo epistemo-erótico (abundante, complejo, pero no confuso), que ahora estamos denominando Dos Sur Plural, incorpora-ría, en sí y para sí, al empirismo de secano, sin restringirse a ni estan-carse en él, por supuesto. Lo pondría en su justo lugar, y ello por no quedarse sólo a la espera de lluvia para florecer, sino porque, además, activa al poeta creador (con el que cuenta), para irrigar, en tiempos de sequía, sus sembrados campos. Esta metáfora agraria nos es útil para representar, en clave epistémica y erótica, lo que la unidad de todo símbolo sabe ya desde hace mucho y que Gilbert Durand distingue, para la imaginación, como un doble imperialismo simultáneo: el del
20González Galván, H., “Thomas Mann: instante y mímesis…”, op. cit., p. 101.
21Mann, T., La montaña mágica, op. cit., p. 711.
22Son versos de la cancioncilla “Liede” de Fritz Schumann, Der Lindebaum(el tilo). Recuperado de: https://www.letras.com/franz-schubert/398671/traduccion.html
21
significado y el del significante.23O, si nos vamos más lejos, lo que Heráclito también enunció con oscura claridad:
Lo que se opone es concorde, y de los discordantes [se forma] la más bella armonía, y todo se engendra por la discordia.
Una misma cosa es [en nosotros] lo viviente y lo muerto, y lo despierto y lo dormido, y lo joven y lo viejo; estos, pues, al cambiar, son aquellos, y aquellos, inversamente, al cambiar, son estos.24
Dos Sur Plural tuvo ese periplo iniciático: del empirismo de secano al “ontologismo abundante y complejo”.25Gaston Bachelard y Hans-Georg Gadamer iban cómodos en el morral de viaje. Siguen ahí aún, mientras caminamos, abiertos a heterogéneos dialogantes otros. Nos citamos a nosotros mismos antes de proseguir este nuevo aconteSer:
El método hermenéutico es, en el fondo, una aventura. Aventura del pensar que camina en la región del lenguaje: del lenguaje en que vivimos como en casa cuando hablamos de las cosas que ocupan nuestra existencia. “El modo de ser de una cosa se nos revela hablan-do de ella”.26
Esa es nuestra fe: que, al caminar conversando con pinturas rupestres antiquísimas; que, al caminar hablando de filosofía a los niños y; que, al caminar transgrediendo fronteras disciplinarias de todo tipo, algo digno de llamarse aconteSer suceda en el mundo para proseguir nuevas rutas de habla en mundos otros más justos y pletó-ricos de esperanza.
23“Este doble imperialismo –del significante y del significado– en la imaginación simbólica caracte-riza específicamente al signo simbólico y constituye la ʽflexibilidadʼ del símbolo”; Durand, G., La imaginación simbólica, Buenos Aires, Amorrortu, 1971, p. 17.
24Mondolfo, R., Heráclito. Textos y problemas de su interpretación, México, Siglo XXI, 1971. Citamos los fragmentos 8 y 88, que se encuentran en las páginas 31 y 41, respectivamente.
25González Galván, H., Poetica Mortis, op. cit., p. 15.
26Ibid., p. 30.
22
Andanza Dos Sur: presentación de la doble anticipación hermenéutica y de su tiempo propio quabáculo caminero
La doble anticipación hermenéutica es, para las humanidades, el equivalente ontológico fuerte de lo que se llama hipótesis en las tec-no-ciencias actuales, hijas del experimento [del mercado y de la in-dustria, agregaría ahora].27
Así habría boca un escrito en el que quise fijar, de una vez por todas (ingenuo de mí), el concepto hermenéutico de doble anticipación: “¿qué es, ¿cómo se mueve?, ¿en qué caminos despliega sus anda-res?”,28tales fueron entonces mis preguntas y, para ser honestos, lo siguen siendo. En aquellos días, di vida a una sencilla metáfora en la que el andar bípedo imitaba el avance de toda auténtica compren-sión: una pierna perfecta y sana, la otra renca, atrofiada, limitada; juntas emulan a todo deambular hermenéutico por las regiones que cada cosa (Dinge) nos pone ante su horizonte propio. Vida, eros, compleción y eternidad serían sólo algunos sinónimos ontológicos de la pierna sana; muerte, thanatos, falta y finitud lo serían para la renca. El caso es que, como hermeneutas, avanzamos, cuando en efecto avanzamos, apoyándonos en ambas extremidades. Son dos y las dos van, una tras otra, y viceversa, otra tras una; esto es lo importante. Ahora bien: la dirección en que avanzamos es justo la doble anticipaciónque promueven nuestras dos piernas (las dos), al ir coordinando su marcha, su ritmo, su modo de caminar. Su estilo lo van ajustando las dos juntas: doble anticipación hermenéutica. Son dos y son parte del Dos ontológico: Ometéotl. Las dos piernas de paso (nunca mejor dicho), la de la perfección y la del límite, de manera simultánea, van configurando (alzando, fundando, erigien-do), en la región de cada cosa (Dinge), su casa: Ometéotl. Van confi-
27González Galván, H., “Doble anticipación hermenéutica y utopía universitaria: ciudad de La Paz, BCS”, en Hermenéutica del instante, UABCS-Cuadernos Universitarios, 2016, p. 31.
28Ibid., p. 33.
23
gurando (alzando, fundando, erigiendo), el horizonte propio que les cobija a ambas en su marcha. Ambas anticipaciones (piernas) van dibujando el rumbo que, a ambos (cosa y casa), acoge e incumbe. Además, tanto a la cosa con su horizonte (casa) como al propio ca-minante en sus dos piernas (perfección y límite) les va su ser en el ente que así anda. El ente que anda es el ser en su aconteSer. Su autenticidad le va en el tiempo que transita. Ello es métoDos; así se desoculta y se desolvida la verdad en cada horizonte andado:
Verdad es desocultación. Dejar estar lo desocultado, hacerlo patente, es el sentido del discurso. Uno presenta algo que así está presente y se comunica a otro tal como está presente para uno.29
Heidegger30insiste en el carácter des-cubridor de la verdad, ale-theia: alzar el velo a aquello que se esconde tras él, e ir a ver lo que ahí hay. La verdad es algo que se contempla, pero también es algo que se recuerda y que se escucha. Sincrónica en el tiempo y coetánea en el espacio, la verdad se ofrece instantánea a los sentidos todos de un alma receptiva y bien formada. Petitio principiien ciernes, ello hace posibles los caminos fértiles a la doble anticipación.
Los griegos clásicos, abiertos al mar entre islas y costas, eran aventureros en sus búsquedas de la verdad, eran curiosos del descu-brimiento y de la luz. Y, de acuerdo a Carlos García Gual, también eran, como habitantes de comunidades chicas (póleis), muy parlan-chines y dicharacheros.31Aletheiatambién pone el acento en un tipo de memoria muy particular. La palabra griega ληθωsignifica, además de oculto, olvido. Así que aletheiasería, de manera literal, con su prefijo negativo (α-); tanto des-ocultar como des-olvidar. Lo olvidado, al igual que lo escondido tras un velo, deberán luego mostrarse en un movimiento negativo (quitar), a fin de mostrar algo, cualquier cosa (Dinge). Pero, eliminar un olvido, ¿es ya, de suyo, recordar algo? O,
29Gadamer, H.-G., “¿Qué es la verdad?”, en Verdad y método II, Salamanca, Sígueme, 1992, p. 54.
30Heidegger, M., “Aletheia (Heráclito-Fragmento 16)”, en Conferencias y artículos, Odós, Barce-lona, 1994.
31García Gual, C., “Los siete sabios de Grecia”, Producido por Fundación Juan March. Youtube, 51:12. https://www.youtube.com/watch?v=_zZqwtEdgJk
24
alzar un velo, ¿es ya, de suyo, ver algo? No. Por sí solo, el carecer de olvidos no implica recordar cosa alguna. Incluso, antes bien, puede ser todo lo contrario. Tengamos en cuenta, por ejemplo, a “Funes el memorioso” de Jorge Luis Borges. Funes carecía de olvidos y, justo por ello, estaba impedido de pensar siquiera algo, cualquier cosa. De la misma manera, quitar un velo no garantiza ver nada detrás. Podría bien dejarse ver tan sólo una profunda oscuridad. Para descubrir ver-dades hace falta algo más que quitar algo y encontrarlas escondidas ahí. También se requiere el acto positivo de saber poner algo ahí, en esa justa región de des-ocultamientos y des-olvidos, cuando en ella se camina en aparente errancia. A ello apunta la doble anticipación que la hermenéutica esgrime cuando avanza en el pensar la cosa, cada cosa (Dinge), desde su ser más propio, desde aquel ser que nos alcanza cuando lo dejamos acaeSer a su castizo modo. Así pues, al alzar una vaporosa gasa o al desvanecer la niebla de una “mala memoria”, algo existente e inequívoco en su positividad tiene que estar ya anticipado por el viandante, tras la tela o la bruma desleídos, para que el encuen-tro Dos tenga algún sentido; para que cada cosa (Dinge) se ponga de manifiesto en su otredad como tal, en su aconteSer liberador.
Leto (ληθω), en griego, significa olvido y oculto. En la mitología griega, Leto es una titánide y diosa del sol. Como una de las muchas amantes de Zeus, de él engendra a los mellizos Artemisa, diosa de la caza, y a Apolo, dios de las artes. Dos nacidos de un mismo parto. Hera, esposa legítima de Zeus, celosa y colérica, quiere impedir a Leto dar a luz a sus bastardos. Ilegítimos, sí, pero a la postre contados entre lo más ilustre del panteón griego. Su madre, Leto, es fuego y oscuridad, es sol y olvido. Dos. Brilla y opaca. Para poder parir, Leto se oculta en la errante isla Ortigia, encarnación de su hermana Asteria, señora de las estrellas fugaces y de los oráculos nocturnos. La mal-dición de Hera invocaba para Leto: el no parir en sitio alguno al que llegaran los rayos del sol, siendo Leto diosa de ese astro. Así pues, Asteria apoya a su hermana, con ayuda del propio Zeus. Este solicita a Poseidón alzar un muro de olas por encima de la isla, a fin de impedir la entrada de la luz solar y engañar a la maldición de Hera. Para dar
25
a luz, habrá que oscurecer. Sólo así, en nueve días de doloroso parto, engendra Leto a sus dos célebres hijos. Nace primero Artemisa, que ayuda a su madre en el nacimiento de su hermano. Aletheiainvertida: para dar a luz hubo que ocultarse de la luz. Luz y oscuridad. Dos otros deben marchar juntos para que cada cosa (Dinge) se dé; para que sea posible su mutuo nacimiento. Por otro lado, pero de igual manera, He-ráclito el oscuro es, a los ojos de Heidegger, el iluminado. Oxímoron de nuevo: el oscuro es un iluminado.
A Heráclito se lo llama “el oscuro”. Pero es luminoso. Porque dice lo que despeja (ilumina) al intentar conjurar el parecer (brillar) de éste llevándolo al lenguaje del pensar. Lo que despeja (ilumina) mora y perdura en la medida que despeja (ilumina). Llamamos a su despejar (iluminar) el despejamiento… Estado de desocultamiento es el rasgo fundamental de aquello que ya ha llegado a manifestarse y ha dejado tras de sí el estado de ocultamiento. Éste es aquí el sentido de la α-, que sólo una Gramática fundada en el pensar griego tardío caracteriza como una α- privativo. El respecto a la λήθη, ocultamiento, y éste mismo, para nuestro pensar no pierden peso en absoluto por el hecho de que lo desocultado sea experienciado sólo como lo llegado-a-apa-recer, lo presente.32
La doble anticipación hermenéutica es solidaria al Dos ontoló-gico, simbolizado en la figura de Ometéotl, deidad máxima náhuatl, que aglutina en sí a lo dual creativo. Omeyotizares el verbo que acuña don Miguel León Portilla para significar todo acto creativo salido de Ometéotl, salido de Dos:
Ometéotl: Dios dual o de la dualidad. Palabra compuesta por Ome“dos” (u Oméyotldualidad), y téotl, “dios”. Es éste el título dado al principio supremo que habita en Omeyocan: lugar de la dualidad. Se le concibe como un solo principio que engendra: Ome-tecuhtli(Señor dual) y concibe: Ome-cíhuatl(Señora dual). Es “madre y padre de los dioses y los hombres”, dador de la vida, Dueño del cerca y del junto,
32Heidegger, M., “Aletheia (Heráclito-Fragmento 16)”, en Conferencias y artículos, Barcelona, Odós, 1994, pp. 226-227.
26
etc. En él se resumen todos los atributos de la divinidad, a tal grado que el mundo aparece como una omeyotizaciónuniversal.33
Como se ve, sin síntesis dialéctica alguna: homogeneizado-ra, monolítica y excluyente de toda otredad real y conceptual (a la Hegel); el Ometéotl náhuatl puebla plurales mundos manteniéndolos en la figura del Dos mismo. El/lo otro (u otredad), en Dos, seguirá siendo otro, sin reduccionismos ni asimilaciones empobrecedoras. Ometéoltl es el principio que construye mundos otros en los que caben muchos mundos, para decirlo de otra manera.34Queríamos fina-lizar esta andanza anunciando al tiempo futuro como el tiempo propio de dichas construcciones andantes. En efecto, es el futuro el tiempo en el que se mueve la doble anticipación hermenéutica. Anticipar es eso: poner en un presente, en tránsito, un futuro presentido y hasta deseado. Ello coloca al caminar propio de las hipótesis humanísticas fuertes, es decir ontológicas (doble anticipación hermenéutica), en los senderos de las utopías operantes35y de las esperanzadoras enterezas no-resignadas36de pensadores como Ernst Bloch (1885-1977) y como Horacio Cerutti (n. 1951), para sólo mencionar dos de entre muchísi-mos otros. El futuro es el cayado o tiento propio, es el bastón de viaje que la mano pulsa en la errancia por el camino serrano (monte) de la doble anticipación hermenéutica.
Un todavía-no vive por doquier: tanto hay en el hombre que aún no es consciente, tanto hay en el mundo que aún no ha llegado a ser. Ambas claves del todavía-no no existiría si no se movieran en lo posible y no pudieran orientarse a su apertura.37
