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Octubre de 2022. El Bayer Leverkusen, hundido, coquetea con el descenso en la Bundesliga. Unos meses después, la historia es otra: ¡campeones de Alemania por primera vez, con una temporada casi perfecta! ¿El artífice de esta gesta? Xabi Alonso. "Xabi Campeón" no es solo la fascinante crónica del renacer del Leverkusen bajo la batuta de su genio vasco. Es una inmersión profunda en la idea de juego de Xabi Alonso, un viaje desde sus inicios en el Sanse hasta la brillantez actual. Pero el libro va más allá. Es una auténtica obra maestra sobre táctica futbolística que te ofrece una ventana única a la perspectiva española (aplicada al fútbol alemán) que ha revolucionado el fútbol mundial. Este libro te invita a desgranar conceptos clave: - El "modelo" y la "idea de juego": ¿Qué esconden realmente estas expresiones tan usadas? - Las intenciones del fútbol español: Desde el arte de "ganar espaldas" hasta la visión conjunta de los espacios. - La magia del pase: Descubre cómo un simple toque se convierte en una acción con una profunda dimensión humana. - El juego de posición: Desmitifica de una vez por todas este concepto fundamental. - Los secretos del Xabi Alonso en el Sanse: Un vistazo a los cimientos de su filosofía. - La cantera de la Real Sociedad San Sebastián: ¿Cómo se forman los talentos en Zubieta? - La evolución táctica del Leverkusen: Un análisis detallado de cada paso desde la llegada de Xabi. - Los "espacios de fase" y las "intenciones compartidas": Conceptos innovadores explicados con claridad. - El camino al campeonato: Un análisis partido a partido de la temporada gloriosa de Bayer 04 Leverkusen. - Perfiles de posición, claves y propuestas del entrenamiento: Herramientas prácticas para entender el juego. Tim Stegmann ha hilado todas estas influencias en un retrato táctico cautivador del equipo campeón y del liderazgo excepcional de Xabi Alonso. Si quieres descifrar las claves del éxito del Bayer Leverkusen y sumergirte en la rica complejidad de la táctica futbolística desde una mirada española, "Xabi Campeón" es el libro que te faltaba. ¡Te garantizamos que no lo soltarás!
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Seitenzahl: 481
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Algunas fuentes han sido traducidas del inglés o del alemán al español (y en ocasiones viceversa y de nuevo al español) por el autor según su mejor saber y entender, siempre con la intención de conservar el significado y la esencia de la cita. Este libro se ha elaborado con sumo cuidado. Sin embargo, toda la información se proporciona sin garantías. Ni el autor ni la editorial pueden asumir responsabilidad alguna por los inconvenientes o daños que puedan derivarse de los contenidos presentados en el libro.
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A Mi,
Samuel Quique,
Isaiah João.
Fuerza,
inspiración,
y mi hogar.
Gracias por todo.
"Cuando miramos el momento presente con todos nuestros sentidos, invitamos al mundo a llenarnos de alegría. Las penas del pasado han quedado atrás. El futuro aún está por llegar. Pero el ahora está lleno de belleza y espera nuestra atención."
TARA BRACH
"Todo equipo necesita un vasco."
JOHAN CRUYFF
Prefacio de Martí Perarnau.
Nota del autor
Prólogo
Excurso: ¿Qué es un modelo de juego?
Un diccionario táctico: conceptos básicos
Un elemento típico español: el juego de posición
Aprendizaje en casa: la etapa de Alonso en la Real Sociedad de San Sebastián
Excurso: Cómo funciona la Academia de la Real Sociedad
Un inicio pragmático
Excurso: Los espacios de fase
Creando Campeones.
Excurso: Intenciones compartidas
Perfiles de Posición del Modelo de Juego
¿Qué es porvenir?
Consideraciones sobre el entrenamiento
Propuestas del entrenamiento
Agradecimientos
Bibliografía
„¡Apárcalo tú!“, dijo Xabi mientras saltaba del coche casi en marcha. A continuación corrió como un loco por el interior del Allianz Arena hasta meterse en el vestuario. Había llegado para escuchar la última charla previa al partido. Justo a tiempo.
Este es el personaje Xabi Alonso. Calmado, riguroso, serio y escueto, pero al mismo tiempo capaz de viajar a contracorriente con tal de llegar a tiempo a la cita con sus compañeros. Fast and furious.
Era el 11 de marzo de 2015 y el Bayern disputaba en Múnich el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League. El rival era el Shakhtar Donetsk, un equipo rocoso en el que destacaban brasileños de talento como Douglas Costa o Fred. El resultado de la ida había sido difícil: empate a cero, con pocas ocasiones de gol, una táctica bastante conservadora por parte de Pep Guardiola, y la expulsión de Xabi Alonso. El entrenador catalán no había querido exponer a su equipo al riesgo de las transiciones veloces de los ucranianos, por lo que dejó a Lewandowski en el banquillo y redujo los peligros al mínimo posible. Su experiencia le decía que los octavos de final acostumbran a ser bastante más peligrosos de lo que piensa la gente y no quería recibir goles en el partido de ida. Sus argumentos no le ahorraron las críticas unánimes de la prensa alemana, que consideró el empate a cero como un mal resultado para el Bayern.
El ambiente para el encuentro de vuelta era tenso en Múnich. La sanción a Xabi Alonso dejaba algo desprotegido el centro del campo del equipo, que tampoco contaba con su otro gran puntal, el capitán Philipp Lahm, que se había roto el tobillo en un entrenamiento. En ese contexto, Guardiola decidió adoptar la Pirámide de Cambridge como sistema de juego. El 2-3-5 era una idea explosiva porque agrupaba a todos los atacantes del equipo al mismo tiempo: Coman, Ribéry, Lewandowski, Götze y Robben. Y al mismo tiempo era un sistema de alto riesgo frente a los contraataques del Shakhtar.
Cuando se conoció la atrevida alineación del Bayern, Xabi Alonso se hallaba en el plató de televisión de Sky Sports, compartiendo la mesa de análisis con Franz Beckenbauer. Todos los presentes acogieron la decisión de Guardiola con escepticismo, y alguno también con críticas ásperas, porque entendían que era demasiado arriesgada. Xabi conocía la alineación desde hacía unos días, cuando el entrenador comenzó a practicarla en los entrenamientos, y defendió la idea de Pep con argumentos y pasión. Explicó que los cinco hombres de atrás, dos defensas centrales, el mediocentro (Schweinsteiger) y los dos laterales, formarían un muro que cortaría cualquier intento de contragolpe rival, mientras que los cinco de delante acribillarían la portería del Shakhtar sin descanso. Pese a las amplias explicaciones de Xabi, nadie en el debate de Sky Sports pareció demasiado convencido de la idea.
Xabi salió bastante enfadado del plató, subió a su coche y miró el reloj. Faltaba media hora para el partido y no estábamos lejos del estadio, pero muy pronto comprendimos que había un problema gordo: las carreteras hacia el Allianz Arena estaban colapsadas por los vehículos de aficionados. En ese momento apareció la versión fast and furious de Xabi. Quería llegar a la última charla previa al partido, fijada para cinco minutos antes de la salida al campo. No solo quería llegar: „necesitaba“ llegar. Sentía que tenía que arropar a sus compañeros, estar con ellos, apoyarles en esos momentos arriesgados y decirles que jugaran sin miedo y con pasión.
Agarró el volante y comenzó a circular por el carril contrario, provocando la ira de los otros conductores. Por suerte, nadie circulaba en dirección opuesta a la gran masa que se dirigía hacia el estadio, pero esto no aminoraba la tempestad que surgía de los cláxones de los airados aficionados que veían cómo un vehículo negro circulaba a alta velocidad salvando obstáculos y atascos, incluso si tenía que hacerlo por el carril prohibido. La conversación dentro del coche de Xabi se había limitado a algunas onomatopeyas breves y al monótono comentario del jugador: “He de llegar a tiempo“ Ni su esposa Nagore ni yo teníamos nada que decir al respecto. De hecho, no teníamos otra opción que cerrar los ojos ante el evidente riesgo de circulación y taparnos los oídos frente a la gran bronca que se estaba montando. A tres minutos de la llegada, ya con el estadio a la vista, tuvimos que descender por una curva bastante empinada y Xabi no dudó en lanzarse en dirección contraria, como si se estuviese jugando un trofeo importante de su carrera.
Con un frenazo furioso, lanzó el coche hasta la puerta de entrada al estadio y nos dejó la tarea de aparcar el vehículo, mientras corría hacia la reunión privada. Llegó justo a tiempo, cuando Pep daba las últimas instrucciones y el corro de jugadores se abrazaba antes de la batalla. Xabi estaba más sudado que los futbolistas que iban a jugar, fruto de la tensión vivida dentro del coche. Antes de terminar la charla, dio un grito: “¡Vamos!“
Para Xabi, llegar a tiempo y participar plenamente de la charla con sus compañeros había sido como jugar el partido y ganarlo. Tendría que estar en la grada, mordiéndose las uñas por culpa de la sanción, pero no estaba ausente del equipo, sino que formaba parte íntima de él. Sus compañeros jugarían sabiendo que Xabi estaba con ellos.
Este es el personaje que nos retrata Tim Stegmann en este libro espléndido. Un hombre pausado y calmo, riguroso y serio, cumplidor y honesto, respetuoso con las reglas internas de los colectivos, pero al mismo tiempo apasionado, volcánico y transgresor. Xabi poliédrico, frío y ardiente, hielo y fuego simultáneos. Padre de familia modélico, conductor fast and furious… Jugador sobresaliente, entrenador superlativo.
Aquella noche de 2015, el Bayern aplastó al Shakhtar por 7-0. La idea de Pep que Xabi defendió ardorosamente en televisión fue genial.
Martí Perarnau
Primero, me gustaría señalar que soy una persona profundamente bendecida. Casi todo lo que se lee en este libro lo he aprendido de otros entrenadores y entrenadoras. Esto incluye todos los contenidos de mis cursos de máster, así como el intercambio activo y abierto con innumerables coaches. Y decididamente no es mi objetivo ni hace falta "llevar columnas a Atenas" (como un amigo lo expresó de forma muy gráfica). ¿Acaso se necesita un entrenador alemán para explicarles el fútbol a los españoles? Ciertamente no.
Sin embargo, después de la publicación en alemán de "Xabi Campeón", muchos amigos españoles me preguntaron a menudo si no querría traducir el libro al español. Al fin y al cabo, había mucho que descubrir de Xabi Alonso como entrenador, y se trataba menos de explicar el fútbol español (lo que ya generó mucha atención en Alemania), y más bien de conocer detalles sobre el estilo de juego de este joven y apasionante técnico.
En este sentido, deben entenderse también todos los contenidos siguientes: para enriquecer, en aquellos puntos donde sea posible un valor añadido, y para inspirar, donde una perspectiva externa, "alemana", sobre el fútbol español invite a una reflexión adicional.
Por lo tanto, estimado lector, estimada lectora: ¡Disfruta de la lectura y de mis pensamientos y perspectivas sobre la interpretación del fútbol que más me gusta en el mundo: la española!
Tim Stegmann
El 5 de octubre de 2022, el mundo del fútbol en Alemania estaba a punto de cambiar para siempre: Xabi Alonso era nombrado nuevo entrenador del Bayer 04 Leverkusen y presentado un día después en una rueda de prensa previa al partido de la 9ª jornada contra el Schalke 04. Casi un año antes, se había rumoreado sobre su traslado a Alemania para fichar por el Borussia Mönchengladbach. Ahora, el vasco ha decidido adquirir su primera experiencia como entrenador en la primera división alemana. El hecho de que Xabi Alonso, después de una carrera como jugador muy exitoso, ahora también haría historia como entrenador, era algo de lo que José Mourinho, su ex entrenador en el Real Madrid, ya había expresado pocas dudas en 2019: "Su padre era entrenador, creció de forma similar a mí. Luego se hizo jugador, mucho mejor que yo, claro."1
Xabi tiene una colocación y un conocimiento del juego excepcionales y fue entrenado por los mejores entrenadores de su época, por lo que Mourinho concluyó: "Si juntas todo eso, ¡Xabi tiene los mejores requisitos para ser un muy buen entrenador!"2 El portugués no estaba solo en esta valoración: Carlo Ancelotti también compartía su confianza: "Si hubiera tenido que apostar por un jugador de entonces que se convertiría en entrenador, sin duda habría sido Xabi. Alguien que ha jugado en el centro del campo tiene más ventajas en el banquillo. Un centrocampista (...) debe tener calidad, ser inteligente tácticamente, tener una buena visión de juego… Y Xabi Alonso fue uno de los mejores centrocampistas que entrené, muy inteligente, con unos pies fantásticos y una profesionalidad extraordinaria."3
Para mí, que he pasado mucho tiempo en España desde 2021, sobre todo en Barcelona y Madrid, estaba claro que a la Bundesliga recibiría un nuevo nivel de entrenador. Tras los primeros rumores sobre un traslado a Alemania en la primavera de 2021, ya me había fijado en el entrenador Xabi Alonso. Por aquel entonces, Alonso era entrenador del segundo equipo del club de su ciudad natal, la Real Sociedad de San Sebastián, y había acumulado su primera experiencia como entrenador. El joven entrenador Xabi Alonso consiguió rápidamente algo especial con su equipo: En la temporada 2021/2022, el Sanse, el segundo equipo de la Real Sociedad San Sebastián, era el único segundo equipo de LaLiga2, la segunda división española. Para mí era obvio: no quería limitarme a analizar el estilo de juego y los goles en vídeo, sino vivir el partido en directo. Una vez que lo tuve en mente, empecé a hacerlo realidad: Durante mi máster en Madrid y mis prácticas en la cantera del Real Madrid, surgió la oportunidad de visitar un partido de segunda división entre el Fuenlabrada, un barrio de las afueras de Madrid, y el Sanse. Así que el 7 de mayo de 2022, estaba sentado con mi amigo del curso en el tren regional de Madrid a Fuenlabrada para ver el duelo de la parte baja de la tabla de LaLiga2 (21º contra 19º) disfrutando del mejor sol de la tarde. El equipo de Alonso mostró mucha energía, dinamismo y pasión desde el principio, pero también demostró por qué no había sumado muchos puntos hasta ese momento: Como en muchos segundos equipos, las cuestiones de experiencia, madurez (uno lo llamaría "avispado") y eficacia jugaron un papel importante. Casi parecía que el equipo de Xabi Alonso, que aún tenía posibilidades reales de mantenerse en la liga, no iba a ver recompensada (otra vez) su buena actuación, porque al descanso el marcador era de 1–0 para los locales del Fuenlabrada, a pesar de que hasta entonces apenas habían aportado algo al partido. En la segunda parte, el Sanse empató por fin, pero estaba claro que la Real Sociedad necesitaría una victoria para mantener opciones reales de permanecer en la liga. Mucho antes de que naciera el mito del “Laterkusen”, el equipo de Xabi Alonso consiguió marcar el celebrado gol de la victoria en el minuto 95, con presión y mucho corazón. De hecho, fue este momento en concreto, que capturé en una foto (ver imagen del capítulo), donde toda la energía y la alegría se tranformaron en el júbilo de ver recompensado, por fin, el esfuerzo y el buen juego proactivo.
Así que, cuando Xabi Alonso fue presentado como nuevo entrenador del Bayer Leverkusen a principios de octubre de 2022, mi interés y mi curiosidad se reavivaron. Tenía muchas ganas de ver cómo un entrenador español, que había jugado con tantos entrenadores destacados durante su carrera como jugador, enriquecería la Bundesliga más allá del contexto del Bayern Múnich. Cuando hablé de Pep Guardiola con algunos de mis colegas entrenadores españoles, por ejemplo, me respondieron sin dudar: "Sí, pero también hay que ver: Pep siempre ha tenido buenos jugadores. Ahora en el City tiene incluso a los mejores…". Aunque ninguno de ellos pretendía restar importancia a los logros y, en particular, a la calidad como entrenador del extraordinario catalán, siempre quedaba la duda de si un rendimiento así hubiera sido posible con otros jugadores. A la Bundesliga llegó un entrenador muy influenciado, entre otros, por Guardiola, que se hizo cargo de un equipo en crisis. A partir de ese momento seguí los partidos con creciente intensidad y atención, un interés cuyos aprendizajes se reflejan ahora en este libro. No se trata de descifrar a Xabi Alonso como entrenador ni de filtrar las influencias únicas de los muchos entrenadores exitosos en su carrera (empezando por su padre, Periko Alonso, e incluyendo a Rafael Benítez, José Mourinho, Pep Guardiola, Carlo Ancelotti). Se trata más bien de explicar mi punto de vista sobre los conceptos y detalles tácticos que su equipo domina y que yo he estudiado y profundizado a través de mis cursos y visitas de máster, así como mis intercambios y conversaciones con decenas de entrenadores españoles. Estos conceptos no sólo tienen un alto factor de reconocimiento dentro del fútbol español, sino que también pueden inspirar a entrenadores de cualquier contexto. Al mismo tiempo, muchas cosas se basan en esas perspectivas que no sólo han dado forma al fútbol español en gran medida, sino también al fútbol mundial: Hablamos, por supuesto, de la metodología del FC Barcelona, su visión e interpretación del juego.
Así que en ningún momento se trata de una "afirmación de verdad" absoluta en el análisis (si es que tal afirmación puede existir en el fútbol, especialmente desde una perspectiva externa), sino de enriquecer nuestra comprensión de las tácticas y las intenciones compartidas para ayudar a nuestros equipos y jugadores a alcanzar un nivel aún más alto y ofrecer a los entrenadores una nueva perspectiva del fútbol. El objetivo no es siempre que las situaciones mostradas revelen una riqueza de información previamente desconocida ni que aporten el máximo de conocimientos innovadores. Más bien, a menudo son los detalles fundamentales, las habilidades que hoy en día se usan en exceso bajo el término "conceptos básicos", para ejecutar acciones y principios simples con éxito y eficacia (y eficiencia), las que son una característica de calidad que puede marcar la diferencia en cualquier partido (aunque —sin entrar en logomaquia— el término más adecuado, a mi parecer, sería "fundamento").
Todas las situaciones analizadas fueron interpretadas y ejecutadas excepcionalmente bien por los propios jugadores, guiados por su propia intuición y sensibilidad en respuesta a la situación concreta de juego. Pero como ocurre con todas las cosas que se "interpretan", se trata de conceptos o ideas existentes que, cuando se combinan con un talento especial (como todos los jugadores de la plantilla del Leverkusen) o incluso un genio específico (pensemos en Florian Wirtz o en las habilidades de tiro libre de Grimaldo, entre otros), pueden transformarse en algo extraordinario y generar momentos únicos en el fútbol. Algunos de los conceptos o situaciones tácticas pueden resultar nuevos para el espectador, mientras que otros pueden parecer más de la "escuela antigua". En última instancia, esto no hace más que demostrar que este exitoso equipo de Leverkusen puede cubrir todo el espectro de comportamientos sobresalientes sobre el terreno de juego y, como siempre, en este deporte en el que el azar desempeña un papel importante también supo contar con la suerte necesaria en la temporada 2023/2024 (o, mejor dicho, se la ganó a con trabajo).
La carrera de Xabi Alonso ha estado marcada por cuatro influencias clave: En primer lugar, su educación en San Sebastián, la identidad euskera y haber jugado en el club de su infancia fue fundamental para su desarrollo. En segundo lugar, el enfoque meticuloso de Rafael Benítez. En tercer lugar, la mentalidad ganadora incansable de José Mourinho. Por último, en los últimos años de su carrera, la influencia de Pep Guardiola, figura principal del juego de posición, junto con el liderazgo sereno de Carlo Ancelotti, cuyo impacto va mucho más allá de la simple gestión del equipo. Para entender la filosofía futbolística de Alonso, hay que tener en cuenta tanto la perspectiva española del juego y, más concretamente, la metodología del FC Barcelona. Ningún otro club ha tenido mayor influencia en el enfoque del juego y el entrenamiento en España, en el estilo de la selección española y, en última instancia, en el fútbol mundial. Este capítulo trata, por tanto, de los orígenes y los conceptos específicos que, como ya se ha mencionado, se repiten en el fútbol español (así como en el fútbol mundial), aunque puedan expresarse de diferentes maneras. Lo que nos ayuda es que el español es una lengua muy viva (desde una perspectiva alemana) en la que es posible transmitir una intención o un sentimiento particular con sólo elegir una palabra o un término concreto.
Un buen ejemplo de ello es la gran variedad de palabras descriptivas que se utilizan actualmente para la palabra "pase" en el fútbol dentro del idioma español:
El pase en el fútbol español
La fascinación de todas estas expresiones viene especialmente de la dimensión socioafectiva. En otros idiomas, como en el alemán por ejemplo, la expresión "pasar" es más o menos la única y, sobre todo, la más utilizada para "dar un pase". Si echamos un vistazo al uso de la palabra, esta expresión se usa muchas veces (en Alemania) también en otros contextos – por ejemplo, si juegas cartas y no tienes buenas, vas a tirar las cartas para decir: ¡Paso!, en el sentido que no puedes jugar. En el fútbol alemán parece muchas veces que hay jugadores que dan un pase con exactamente este sentido – como no pueden jugar y no quieren tomar la responsabilidad por la progresión del juego, están "tirando las cartas".
Viniendo desde dicha perspectiva, lo especial de casi todas estas expresiones es que cada una de ellas puede expresar una intención y una imagen, y que cada expresión individual forma una invitación (relacionada con la táctica de juego) a la interacción. Si nos fijamos en el verbo alemán "passen", la idea básica de hacer que este "pase" "encaje" ya está en la raíz de la palabra, —sin embargo—, el significado más profundo, socioafectivo (conectar, crear comunidad) de la acción permanece oculto en el alemán. También hay otra capa de significado en la palabra inglesa "to pass", —el significado socioafectivo de las expresiones españolas permanece todavía oculto en este sentido. Además del simple "jugar" y del creativo "hacer", la palabra "dar" ya implica la idea básica de que el pase debe ser un regalo que genere alegría al compañero de equipo. Si consideramos los pases desde esta perspectiva, algunos equipos tienen muy pocos regalos que intercambiar entre compañeros. Todos los demás términos que no expresan ya una acción específica (como un pase de interfaz que se "filtra" a través de las líneas del oponente) son términos claros que conectan y fomentan la interacción y la creación de redes, que luego se fusionan automáticamente en una sincronía que permite al equipo jugar de acuerdo con los mismos pensamientos e intenciones y al final puede "fluir". En este sentido, el entrenador español ya puede crear solo por sus expresiones imágenes, que unen el equipo y dan un énfasis especial al sentido común.
Por lo tanto, especialmente en el fútbol español (aunque, en la historia del fútbol, esta idea ciertamente no se limita a España, sino que —como muchos otros conceptos de este tipo— también tiene sus orígenes en los Países Bajos), el pase es el medio por el que dos o más personas se relacionan para lograr un objetivo común. El pase es la esencia del juego colectivo. El pase es más que una mera acción técnica: es el fundamento y el reflejo último del juego colectivo y asociativo en cualquier deporte de equipo. En consecuencia, el pase también se entiende como "compartir el balón entre compañeros", a través del cual los jugadores pueden interactuar entre sí y experimentar la emoción y el placer de dominar el juego mediante la posesión del balón. La conexión entre jugadores creada por el pase exige que ambos se adapten a las características de su compañero respectivo. Cuanto más se conozcan los jugadores del equipo, mejor será su coordinación a través del pase. En su forma más extrema, todas las acciones técnicas del fútbol pueden entenderse como pases: como pase a uno mismo (regate), a un compañero o a la red (remate). Todos los componentes variables del juego se resumen en la organización global del equipo, cuyos puntos de referencia son el balón y el pase. No se trata de dar un pase por dar un pase. Los pases tienen una finalidad: eliminar a los rivales. Si eso no es posible, conservamos el balón, regateamos con él (asumimos duelo defensivos) y atraemos la presión del rival para poder jugar o superarlos con un pase.4
El pase es la repetición sistemática, constante y deliberada de la interacción entre todos los miembros del equipo, utilizando el balón para organizar al propio equipo, desorganizar al equipo contrario y conseguir el objetivo final: ¡marcar!
"Yo te paso el balón para que tú lo juegues como a ti te gusta y que luego me lo des a mi como a mí me gusta. Y como los dos estamos disfrutando mientras nos pasamos el balón, somos capaces de algo atractivo, algo que nos gusta, y lo intentamos hacer con todos los jugadores del equipo. O sea, cuando das un pase no solo das el balón, das una intención, das espacio, das tiempo, das energía, das alegría, das confianza, palabras que hacen que un equipo sea realmente un equipo."5
PACO SEIRUL·LO
"Cuando hago un pase, mi objetivo es que [mi compañero de equipo] tenga la mejor trayectoria posible, con su pie derecho o izquierdo, para tener ventaja. (…) Por supuesto, [mi compañero] tiene que estar en la posición correcta, ése es su trabajo. Pero si le paso a la izquierda, por ejemplo, puede que tenga más problemas para girar, así que le paso a su pie derecho". Esa es mi idea: jugar un pase que aporte una ventaja y no crear un problema."6
XABI ALONSO
El ambiente en la conferencia de prensa de presentación del 6 de octubre de 2022 estaba lejos del ambiente propio de un equipo que lucha por el descenso. Más bien, Xabi Alonso habló desde el principio del gran honor que supone estar en este club y de los ambiciosos objetivos que se ha marcado la entidad. Ninguna de sus palabras parecían forzadas ni preparadas: se trataba de alguien con grandes ambiciones que hablaba de ellas con claridad. Sin embargo, la situación de la liga en aquel momento podía parecer confusa: el Bayer Leverkusen era penúltimo con cinco puntos en ocho partidos. Para los medios alemanes fue un verdadero espectáculo que se presentara a un entrenador que ni siquiera conocía la palabra alemana "batalla por el descenso" (Abstiegskampf) y que además dejaba poco espacio para la duda: "Si no te atreves a correr riesgos, no conseguirás nada. Nada es seguro en la vida y menos aún en el fútbol. Si no lo intentas, nunca lo conseguirás. Estoy contento de estar aquí y motivado porque creo que podemos conseguir grandes cosas."7 La energía, la confianza y la ilusión que transmitía este entrenador en su presentación eran ciertamente contagiosas y formaban un fuerte contraste con la posición del equipo en la liga en ese momento. Al final, fue una coincidencia del fútbol que su debut como titular, al igual que su debut en la Bundesliga como jugador, fuera nuevamente contra el Schalke 04, aunque su debut como entrenador fue notablemente más exitoso (su resultado como jugador había sido 1–1).
“El modelo de juego está determinado por el contexto en el que interactúan constantemente jugadores, entrenadores, ideología del club y entorno.”8
DANIEL GUINDOS
"El fútbol es un juego comunicativo y social. Por ello, no es recomendable desvincular al jugador del contexto que afecta a su rendimiento, ya que las funciones de cada jugador dependen de una función común y son el resultado de una interacción constante."9
ÓSCAR CANO
Con el fin de profundizar en la filosofía del juego de Xabi Alonso y obtener una comprensión global del estilo de juego, en el siguiente apartado ofreceré una visión detallada del concepto de "modelo de juego". Esto se debe a que el término "modelo de juego" a menudo se utiliza de forma muy abstracta y unidimensional, olvidando elementos y componentes esenciales que el entrenador debe tener en cuenta al desarrollarlo, y esta base teórica facilita la comprensión de lo siguiente. Al establecer una base teórica sólida, podemos comprender mejor las complejidades del concepto del modelo de juego y su impacto en el rendimiento del equipo. Aunque en las próximas páginas se analizará en detalle el concepto de modelo de juego con todas sus facetas, como entrenadores debemos asegurarnos de no olvidar lo siguiente: "El juego lo juegan los jugadores. (…) No se trata sólo del juego; se trata de las personas."10 En consecuencia, el objetivo primordial de este marco teórico es facilitar el juego a los entrenadores y sus jugadores. Un papel central lo desempeña la comprensión personal del juego y del propio rol como entrenador, que Juanma Lillo, actual segundo entrenador de Pep Guardiola, definió para sí mismo hace mucho tiempo de la siguiente manera: "Quiero facilitar que los jugadores tomen conciencia de lo que son y de lo que hacen. (…) Se trata de todo. Nada puede descontextualizarse. Cómo uno vive, qué es uno, qué sentido le da a las relaciones, al comportamiento, a la interacción… Todo eso afecta a cómo juega un equipo."11
Dos cosas son esenciales para una comprensión básica de este libro: En primer lugar, es innegable que en un deporte circunstancial, caótico e imprevisible como el fútbol, no hay una única e irrefutable verdad. Esto también se aplica a la elección del estilo de juego que cada equipo selecciona. Por eso no es posible decir objetivamente qué estilo de juego es "mejor" o "peor" fútbol. Cada entrenador elige el enfoque que cree que le producirá más éxito, y a menudo este enfoque depende de sus propios puntos fuertes, así como de las capacidades percibidas de su equipo. Por lo tanto, en este libro no se trata de poner un tipo o interpretación particular del fútbol por encima de otro. Por un lado, mis investigaciones y la revisión de innumerables partidos lo han confirmado una vez más: Incluso en una interpretación más directa, como se ha visto ocasionalmente con el Union Berlin del ex entrenador Urs Fischer o el Union Saint-Gilloise de Bélgica con su ex entrenador Karel Geraerts, todos estos equipos tenían una idea muy buena y clara que, cuando se aplicaba bien, era muy difícil de jugar en contra, complicando que los rivales encontraran soluciones.
Además, cuando este libro analiza el fútbol, lo hace desde el ángulo y la lógica de la complejidad. Esto significa que las cosas que observamos a menudo tienen razones complejas y rara pueden atribuirse a relaciones lineales y causales. Para Juanma Lillo, el papel del entrenador es fundamental: "La ciencia intenta convertirnos en máquinas. En lo que respecta a mi trabajo [como entrenador], la empatía es esencial. En cualquier entorno laboral, una persona rinde más en un buen ambiente que en uno malo. Hay que concienciar a los jugadores de cosas que quizá no sean capaces de ver."12 En el fútbol, debido a la gran tradición de este deporte, todavía están muy arraigados ciertos patrones tradicionales de pensamiento, como la creencia de que el rendimiento futbolístico puede medirse únicamente por datos cuantitativos. Con frecuencia, se utilizan métricas como la distancia total recorrida, el número de aceleraciones y los sprints para evaluar el rendimiento de un equipo. A menudo se pasa por alto que todos estos valores deben analizarse en contexto, lo que significa que deben examinarse en circunstancias específicas: ¿Quién jugó contra quién? ¿Dónde? ¿Era un partido de liga normal o de copa? ¿Cuál era la posición de los equipos en la liga en ese momento? ¿Qué contexto tenía el partido? ¿Cuál es el estilo de juego de los dos equipos? ¿En qué punto de la temporada estamos? Toda esta información influye en los datos cuantitativos que se recogen hoy en día en casi todos los partidos de las ligas profesionales. Por lo tanto, el rendimiento no puede reducirse a elementos individuales y simples, ya que esto estaría más en consonancia con la mecanicista en la que las piezas individuales que no funcionan pueden sustituirse. El técnico español Juanma Lillo dijo una vez que casi parece como si lo que no se puede cuantificar no existiera en el fútbol.13 Todo esto hace que los futbolistas se comporten de forma bastante "robótica" y sólo actúen hasta un cierto punto. Afortunadamente, los mejores de este deporte nos demuestran casi semana tras semana que el fútbol puede funcionar de otra manera. Como señaló el legendario entrenador italiano Arrigo Sacchi, el fútbol "nace en el cerebro, no en el cuerpo".14 Esto va de la mano con la necesidad para el entrenador de estimular, a través de un entrenamiento con contenidos variables, la plasticidad del cerebro y, de este modo, favorecer la aparición de nuevas sinapsis y conexiones en el sistema nervioso central de los jugadores. Veremos lo que esto podría significar en la práctica en el capítulo dedicado a las propuestas de entrenamiento.
“La naturaleza es muy compleja, pero las leyes que la gobiernan son muy sencillas."15
JUAN MARTÍN MALDACENA
Sistemas complejos
En su libro La mente bien ordenada, el filósofo francés Edgar Morin define un sistema como algo que está "representado por un conjunto de elementos que interactúan para alcanzar un objetivo específico."16 En su libro Fútbol complejo, el preparador físico español Javier Mallo lo explica con más detalle: "Las características de un sistema dependen de la forma en que están configurados sus componentes, y tienen cuatro propiedades categóricas: Interacción, Totalidad, Complejidad y Organización."17 Las propiedades de un sistema no se pueden explicar sólo observando sus partes individuales, ya que no sólo cada cambio en estos componentes tiene un impacto en el todo, sino que también están determinados por las conexiones entre las partes y la estructura global.18 Por lo tanto, una parte del todo no puede entenderse de forma aislada de la totalidad a la que pertenece. Para ilustrar este punto, consideremos el corazón humano. Aunque un científico puede estudiar las propiedades físicas de un corazón aislado, no puede comprender plenamente su función sin tener en cuenta su papel dentro de todo el organismo. La función específica del corazón sólo se puede observar cuando se lo observa dentro del cuerpo, examinando la interacción con los demás órganos. Por lo tanto, surgen propiedades (o características) que las partes individualmente no tienen y que Aristóteles ya señaló hace mucho tiempo con la afirmación "El todo es más que la suma de sus partes". En el fútbol, esto se manifiesta de una manera diferente, como explica Juanma Lillo: "No es solo que lo que funciona con un jugador no funciona con otro; es que lo que funciona con un jugador no funciona con el mismo jugador en otro momento y en otras circunstancias."19 Las profesoras Natàlia Balagué y Carlota Torrents resumen así las propiedades de los sistemas complejos:20
Imprevisibilidad:
El comportamiento de un sistema complejo no puede predecirse de forma fiable a largo plazo.
Totalidad:
El todo es mayor que la suma de sus partes.
Interdependencia / Interrelaciones:
Existe una interacción constante entre todas las partes.
Emergencia espontánea:
La interacción de todas las partes crea un nuevo todo que es distinto de la suma de todas las partes.
Además, los ex directivos del Barça Isaac Guerrero y Xavier Damunt mencionan otras características de los sistemas complejos:21
Interrelación:
Un sistema está constituido por su relación con subsistemas y suprasistemas.
Irreductibilidad:
A pesar de estar relacionado, un sistema conserva su unidad, identidad y autonomía debido a una organización interna específica.
Dinamismo:
Aunque un sistema tiende naturalmente a la desorganización —lo que conduce finalmente a su decadencia y desaparición—, consigue mantener su equilibrio interno mediante procesos negentrópicos (la inversión del proceso entrópico, que permite que el caos vuelva al orden) de reorganización y adaptación.
Adaptabilidad:
Un sistema se reorganiza manteniendo su estructura interna a partir de las perturbaciones que interaccionan con él.
Variabilidad:
Dado que las propiedades emergentes provocan cambios permanentes, un sistema nunca queda completamente definido ni plenamente adaptado.
Los sistemas complejos se autorregulan mediante intercambios continuos, interacciones y circuitos internos de retroalimentación para mantenerse en equilibrio.22 Los científicos españoles Balagué y Torrents argumentan además que nuestro conocimiento de los componentes individuales de los organismos vivos es limitado sino entendemos cómo interactúan y crean relaciones entre ellos, obtenemos poca información sobre su comportamiento.23 La entrenadora portuguesa Marisa Silva lo expresa de esta manera: "Para entender al equipo como un todo, debemos entender las relaciones entre los jugadores y, del mismo modo, debemos conocer estas relaciones para entender al equipo."24 Para Davide Ancelotti, segundo entrenador e hijo de Carlo Ancelotti en el Real Madrid, el "verdadero reto [para un entrenador]es identificar, entre los innumerables vínculos que se crean entre ellos [los jugadores], los que hay que reforzar".25
Esto subraya una vez más las interconexiones que existen dentro de un sistema complejo. Por lo tanto, cada jugador individual puede describirse como un sistema complejo que, en función de y junto con la red de relaciones interpersonales con sus compañeros de equipo, forma otro sistema complejo (más grande) —el equipo— a través del entrenamiento conjunto y de una identidad (táctica) común.26 El colectivo actúa como un todo, generando diferentes sinergias y dando lugar a diferentes comportamientos que emergen constantemente.27 En su conjunto, no sólo en términos futbolísticos, un equipo de fútbol es ante todo un sistema social que "puede mostrar comportamientos extraordinariamente complejos en función de las posibles combinaciones de las numerosas posibilidades que ofrece cada uno de los diferentes componentes que lo integran".28 Esto también debe tenerse en cuenta en la gestión del equipo fuera del terreno de juego.
Para entender el fenómeno del fútbol, tanto el contexto más amplio como las interacciones entre los jugadores —así como las de éstos con su entorno— son cruciales. Javier Mallo lo expresa así en su libro Complex Football: "Por eso, cuantificar y modelizar el rendimiento de los equipos con datos objetivos es una tentación irresistible para quienes viven en el entorno del deporte pero no lo entienden realmente." Pero el principal objetivo de un entrenador en los deportes de competición es, en realidad, conseguir que los jugadores "trabajen juntos para lograr una organización táctica".29 Esto requiere una visión holística, como explica Juanma Lillo: "El juego es una unidad indivisible, no hay momento defensivo sin momento ofensivo. Ambos crean una unidad funcional. (…) Lo que pasa es que hay que saber reducir sin empobrecer. Y eso se aplica a todo. No puedes sacar las cosas de su contexto porque ya no son lo mismo, incluso si luego pretendes volver a ponerlas en su lugar. No puedes coger un brazo de Rafa Nadal y entrenarlo por separado. Si lo has hecho, reinsertarlo puede provocar un desequilibrio, un rechazo del organismo. (…) El fútbol es asociativo, combinatorio."30
"Estúpidos son aquellos que, sin pertenecernos, nos miran con sorna y se ríen de nuestras singulares costumbres. Tontos, porque aunque nos examinan de cerca, no ven nada. Otros expertos quieren aconsejarnos y explicarnos cómo funciona nuestro equipo. Observarán nuestro comportamiento dentro y fuera del campo; recopilarán cientos de datos y clasificarán todo lo que nos ocurra, comparándolo y evaluándolo con otros referentes. El último día, nos citarán y nos mostrarán su diagnóstico de lo que tenemos que cambiar o mejorar en una gran pizarra luminosa. Nuestro equipo se rompe en mil pedazos. Y estos eruditos creerán haber descubierto nuestros secretos. Pero el equipo nunca fue una mera suma de elementos diferentes, sino un espíritu común que lo domina todo y a su vez lo conecta. El equipo es un hogar, no sólo una casa.”31
ANDREU ENRICH EN MEDITACIONES DEL ENTRENADOR
El fútbol puede entenderse en términos de "dinámica autoorganizativa".32 Esto significa que el curso del juego no fue "impuesto" ni "prescrito" por nadie. Más bien, el desarrollo del juego surge de las interacciones de los jugadores en contextos ambientales específicos; es decir, a través de la información que proporciona cada acción táctica individual de los jugadores.33 Por lo tanto, el comportamiento táctico puede entenderse como la adaptación individual y colectiva de los jugadores a los requisitos de la tarea dentro en un entorno dinámico.34
El tema de la adaptabilidad es fundamental no sólo en el fútbol, sino también en la evolución: cuando hablamos de "supervivencia del más fuerte", no nos referimos literalmente a la supervivencia del más fuerte. De hecho, sobrevive el más adaptable, lo que también explica por qué los humanos (los supuestamente más débiles) sobrevivieron mientras que los dinosaurios (la especie supuestamente más fuerte) no lo hicieron. En cambio, se extinguieron. La adaptación suele producirse mediante el desarrollo de sinergias funcionales y ventajosas (cooperación entre individuos). El grado en que este proceso es beneficioso en el fútbol, y en particular en el juego real, se estudiará más a fondo en la sección "Intenciones compartidas". Lo que está claro, sin embargo, es que la versatilidad es muy superior a la unidimensionalidad. Por tanto, la cooperación y la competición no sólo son pilares de la evolución biológica, sino principios fundamentales en el deporte.35
Para que la interacción entre los jugadores no se produzca de forma arbitraria, el principio de organización es crucial en este sentido, ya que sin la existencia de relaciones organizativas entre los jugadores, estos solo podrían considerarse un grupo.36 Cuando se observa a un equipo, a menudo se pueden reconocer ciertos patrones en el terreno de juego que reflejan la naturaleza única de la organización del equipo. En este sentido, se puede hablar de hábitos, que, sin embargo, surgen de determinadas condiciones de relación.37
Las relaciones entre los jugadores influyen y determinan las interacciones del juego, que deben ser moldeadas por el entrenador para que la dinámica colectiva pretendida (tal y como la concibe el entrenador) pueda manifestarse de forma coherente por parte del equipo durante los partidos.38 Vítor Frade, el "padre de la Periodización Táctica", también señala que el tipo de juego que logra un equipo resulta de la interacción entre los jugadores y que estas relaciones pueden tener diferentes significados dependiendo de la identidad general del equipo.39
Este proceso no se produce inmediatamente, ya que el sistema (o en nuestro caso, el equipo) "debe pasar por fases inestables hasta que finalmente emerge una organización más eficaz".40 Aquí juega un papel decisivo el entrenamiento, en el que se deben estabilizar los comportamientos adecuados sin llegar a automatizarlos del todo, ya que en el fútbol siempre es necesaria la flexibilidad táctica y situacional para adaptarse a las distintas situaciones de juego y, por extensión, de entrenamiento.41 Por el contrario, se trata más bien de que los jugadores interioricen la idea de juego y se sientan seguros en ella para que posteriormente puedan actuar con más libertad y una intuición cada vez mayor (encarnación de la idea de juego).42 Esto es particularmente exitoso cuando los jugadores pueden identificarse con la idea de juego del entrenador.
El entrenador y analista táctico español Enric Soriano cita el ejemplo de Pep Guardiola a la hora de describir este proceso, esencial para la implantación del modelo de juego: "Haber conseguido que ese juego colectivo llegue a un nivel excelente a partir de conseguir que cada uno de sus jugadores se reconozca dentro del juego y reconozca a los demás, para que la socio-afectividad [conexión entre jugadores, nota del autor] se vea mucho más potenciada, jugando de manera armónica y eficaz."43
"Los creadores se gustan, los destructores se gustan, pero no tanto."44
ÓSCAR CANO
Por lo tanto, la interacción organizada de un equipo puede describirse como organización táctica, ya que los jugadores trabajan juntos hacia un objetivo de juego común. Los equipos con una buena organización ayudan a los individuos a parecer "mejores": los jugadores parecen más rápidos, siempre reciben el balón en el momento perfecto y (falsamente) parecen más en forma.45 Todo esto sucede a través de la interacción de los jugadores, por lo que el entrenamiento en sí no debería basarse en ejercicios repetitivos, ya que la finalidad de cada acción es crucial para la asimilación.46
El entrenador es quien, en función de las características de sus jugadores, debe desarrollar y configurar una idea de juego con diferentes patrones de juego que permitan la creación y puesta en práctica de "su fútbol".47 Partiendo de esta base, Xavier Tamarit define la idea de juego como la "cultura táctica" del entrenador, que está constantemente atento tanto al diseño como al proceso, en el juego y en el entrenamiento.48
Un equipo comienza con una organización prescrita, ya conocida y preparada, y luego se reorganiza en cada nuevo espacio y cada nueva fase del juego de acuerdo con ciertas reglas y directrices, en función de los imprevistos que puedan surgir. La capacidad de autoorganización permite al equipo adaptarse a cada situación de juego, que es por definición única e incomparable, y posibilita diferentes acciones de respuesta. Esta adaptación al contexto cambiante es esencial y permite al jugador realizar acciones motrices óptimas basadas en sus habilidades, rasgos y características, independientemente de si está en posesión del balón o intentando recuperarlo.
Comprender ciertos conceptos es esencial para estructurar el equipo como se desee. También es importante comprender que, para jugar como un equipo, cada individuo debe ser activo y actuar como parte de una unidad funcional, dada la imprevisibilidad y el caos que el propio juego conlleva.
La idea de organización básica, combinada con la idea de juego del entrenador, da lugar al concepto de modelo de juego, que, sin embargo, suele malinterpretarse en el fútbol. A menudo se habla de él como de un sistema o esquema de juego o incluso de una formación básica, pero en realidad se refiere más a la disposición posicional inicial del juego (formación básica) o en diferentes fases predecibles del juego (fase de iniciación / salida de balón, momento defensivo como la presión, etc.) y solo es visible durante un breve momento. Si bien esto responde a la organización posicional de los jugadores y, por tanto, del equipo, no hace justicia al concepto de "modelo de juego".49 A este respecto, es importante distinguir entre estructura (en el sentido de formación básica) y función, ya que la estructura por sí sola representa un aspecto muy rígido de un sistema, mientras que la función tiene en cuenta las relaciones entre todos los elementos. Por lo tanto, la interacción de todos los jugadores dentro de un sistema de juego es más importante que las habilidades de un jugador individual aislado del sistema.50 Al mismo tiempo, lo importante no es el sistema en sí, sino el significado que los jugadores dan al sistema.
Otros autores, respecto al modelo de juego, se refieren a la formulación de las ideas del entrenador, que se componen de principios generales en conjunción con otros subprincipios que articulan determinados comportamientos para diferentes momentos del juego y que de esta forma pretenden asegurar una organización cohesiva y formadora de identidad.51 Existen diferentes puntos de vista sobre la elaboración de este "árbol de principios", ya que algunos defensores de la metodología de la Periodización Táctica perciben una fragmentación en esta subdivisión y una multitud de subprincipios y otros sub-(sub)principios, lo que según ellos viola el principio de la "totalidad inquebrantable" y, por lo tanto, lo consideran un enfoque reduccionista lineal que es ajeno al juego por ser antinatural. A grandes rasgos, puede afirmarse que los principios del juego deben proporcionar al equipo puntos de referencia y directrices y, de este modo, dar forma al modelo de juego. El exitoso entrenador portugués José Mourinho, por ejemplo, afirma que a través de los principios claramente definidos y priorizados que ha implementado en su equipo, le ha dado un ADN propio (en el sentido de identidad).52
El entrenador portugués Nuno Amieiro considera que la identidad de un equipo no es más que la reafirmación constante de la organización que lo define.53 Esta organización la muestra el equipo en cada momento del juego y se repite constantemente.54 Al mismo tiempo, esta organización y, por tanto, el modelo de juego en su conjunto deben ser dinámicos y revisarse constantemente, ya que "el futuro debe mantenerse como elemento causal del comportamiento del juego".55 La flexibilidad del modelo de juego es esencial, ya que surgen diferentes interpretaciones y necesidades en función de los diferentes contextos, jugadores y condiciones de juego.56
Davide Ancelotti, actual segundo entrenador del Real Madrid, ve la organización como una posibilidad de "crear una situación en la que una determinada conexión pueda beneficiar al colectivo."57 Para él, el modelo de juego –y, por tanto, la idea y la organización– es una decisión fundamental del entrenador, que puede echar mano de todo el conjunto de recursos (existentes y los que aún están por inventar o desarrollar) para decidir con qué "traje" quiere vestir al equipo. Por lo tanto, debe entenderse bien y estudiarse con detenimiento. Cuando describe la naturaleza de un entrenador, a Ancelotti le gusta utilizar el ejemplo del camaleón, un animal capaz de cambiar constantemente de color para escapar de los peligros que lo rodean, para adaptarse a la realidad que le rodea. No está atado a una identidad. Hoy en día pueden tener lugar dos partidos completamente distintos entre el primer y el segundo tiempo, al igual que un mismo equipo puede jugar de forma completamente distinta según sus oponentes.58
El autor español Martí Perarnau, que ha pasado mucho tiempo con Pep Guardiola en el transcurso de sus proyectos de libros, considera que la idea de juego "no está grabada en piedra, sino que está constantemente influida por la competición, el rival, los incidentes y las adversidades dentro del equipo, por la forma física, la técnica y el bienestar, tanto individual como colectivo, por el calendario y sus exigencias. Las ideas de juego son flexibles y cambiantes a lo largo de todo el tiempo."59
La visión del entrenador español Óscar Cano sobre la organización de los jugadores remite indirectamente a la idea de sistemas complejos: "Precisamente, ese tejido de relaciones es el que determina la dinámica de la organización. Organiza el sistema y además permite la producción de nuevos elementos que formarán parte del mismo."60 La principal tarea del coach es reconocer, reforzar y potenciar estas relaciones y garantizar el máximo resultado para su propio equipo gracias a la sinergia resultante.
Cada idea de un entrenador depende en gran medida de los jugadores y de las interacciones e interpretaciones que se derivan de esa idea.61 Para Vítor Frade, es esencial que el juego tome forma primero en la mente de los jugadores, resaltando y mejorando sus características.62 Óscar Cano ve el modelo de juego como la organización de tendencias conceptuales que emergen de la interacción de las habilidades naturales de los jugadores.63 Juanma Lillo, segundo entrenador de Pep Guardiola en el Manchester City, comenta: "Se trata de despertar lo que el jugador ya tiene. No se trata de que lo incorpore, que es lo que la vanidad de los entrenadores nos hace creer. El futbolista es una realidad en sí mismo. Hay entrenadores a los que les molesta que el equipo juegue más como los futbolistas y no como ellos mismos."64
"Pero mis ayudantes están sometidos a la tiranía de las pizarras y sostienen que el juego solo está bien si las acciones se ajustan a los principios rectores del modelo. Un modelo que toma forma como una plantilla a través del corte y el plegado. Y a través de su precisión, amputa la singularidad del jugador para convertirlo en un mero patrón."65
ANDREU ENRICH EN MEDITACIONES DEL ENTRENADOR
Aunque Cano considera que el papel del entrenador es más bien el de un "facilitador", que se centra en los talentos y las habilidades naturales de cada jugador, a veces adopta una postura extrema. Sin embargo, es innegable que el modelo de juego refleja "la forma en que los jugadores se relacionan entre sí y cómo expresan su visión del fútbol".66 Fran Beltrán, exentrenador sub-18 del Real Madrid, deja claro que esto es fundamental: "Cuando un entrenador dirige un equipo, debe entender la naturaleza de los jugadores y los contextos en los que estos jugadores pueden marcar la diferencia."67 Por lo tanto, para Miguel Lopes, entrenador portugués y profesor en el máster de la "Periodización Táctica", el modelo de juego surge de las características de los jugadores dentro del contexto modelado por el entrenador.68
El entrenador italiano Antonio Gagliardi ve otra ventaja competitiva de futuro en el reconocimiento de las características individuales de cada jugador: "Esta combinación consiste en aportar dinamismo, fluidez y mayor libertad a sistemas más rígidos, teniendo en cuenta las diferentes características de los jugadores disponibles."69 Óscar Cano sigue un planteamiento similar y considera que el objetivo del entrenador es "encontrar los vínculos de refuerzo que surgen cuando sus jugadores combinan entre sí sus características. Más que establecer un procedimiento predeterminado, el compromiso se centra en componer un estilo que (…) tenga en cuenta las características [naturales] de los jugadores".70
En cualquier caso, el modelo de juego refleja "la personalidad del equipo (…) y, por tanto, el carácter del entrenador".71 El autor español Martí Perarnau compara el modelo de juego con una pieza musical: "La música siempre suena parecida, pero si comparamos la pieza tal como era al principio con cómo es al final, notamos que el ritmo, la armonía y la interpretación han cambiado mucho. (…) Un modelo de juego es, en definitiva, un marco fijo y móvil al mismo tiempo. Es una partitura que cambia a diario debido al rival, las experiencias y la evolución de la propia idea."72 A pesar de todo el énfasis en la flexibilidad, el punto antes mencionado de la "personalidad del entrenador" es esencial: un entrenador como Xabi Alonso o Pep Guardiola siempre perseguirá e intentará poner en práctica una determinada idea de juego debido a su carácter, y a su actitud y valores básicos. Algunos entrenadores actúan de forma más pragmática, mientras que otros pueden ser más idealistas; sin embargo, la identidad básica rara vez cambiará por completo.
En general, puede decirse que el modelo de juego se refleja en las acciones de los jugadores en el terreno de juego. Sin embargo, se crea a partir de la interacción entre la idea de juego de los entrenadores y las habilidades individuales de los jugadores. También puede verse afectado por factores externos, como el club, su historia o la liga.
Si nos fijamos en el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, se puede observar incluso una cierta tridimensionalidad: dentro de su idea de juego y su sistema de juego, los jugadores siempre asumen los mismos roles, que, independientemente del jugador individual, son relativamente fijos, vinculantes y están claramente definidos (1ª dimensión). Al mismo tiempo, el planteamiento específico del partido sobre cómo debe jugarse cada posición depende del rival y del espacio que éste ofrezca. Existe, por tanto, una estrategia o un "plan de partido" que influye en la ejecución e interpretación de la posición o el papel del jugador (2ª dimensión). Por último, las características, capacidades y cualidades de cada jugador influyen en la forma de ejecutar sus acciones. Existe una clara diferencia dependiendo de si Andrich o Palacios juegan junto a Xhaka en el centro del campo o si Xhaka no juega en absoluto. Hay menos diferencias cualitativas entre estas variaciones, como ha demostrado claramente Xabi Alonso con su frecuente rotación en la plantilla. Se trata más bien de las tendencias, características y comportamientos típicos que influyen en la decisión del entrenador: ya sea la tendencia de Boniface a desviarse repetidamente hacia la banda izquierda y abrir así espacio en el centro, o la contrapartida correspondiente cuando Patrik Schick juega como nueve tradicional. El cambio dinámico cuando Borja Iglesias asume este papel y el claro contraste cuando Adli, Wirtz y Tella crean estragos en la delantera con la máxima flexibilidad: todo esto no cambia el sistema fundamental, pero da forma al planteamiento general del juego del equipo. Los matices evolucionan debido a los atributos individuales, las tendencias y las habilidades de los jugadores, pero también debido a las interacciones y las sinergias emergentes que se desarrollan entre ellos.
El entrenador español Abel Mourelo destaca especialmente la conexión entre la idea del entrenador y los jugadores, así como la sinergia resultante:
"No solo tienes que entender el juego, también tienes que conocer a tus jugadores. Hay que conocer el juego. La capacidad observacional marca la diferencia para conocer al jugador. Cómo piensa, sus capacidades, potencialidades... Y lo introduzcamos dentro del juego. Que el jugador reconozca el juego y se reconozca en el juego."73
Aquí es donde entra el entrenador:
"[Levantar] contextos, sin perder su identidad, sin perder el elemento vertebrador de todo. (…) Exprimir capacidades al juego y potenciar a sus jugadores. Levanta talento oculto. Les hace romper con las creencias limitantes de los jugadores que han ido adquiriendo con la experiencia previa de vida. (…) Nos genera potencialidades, pero también limitaciones. Él es capaz de convencer y seducir al jugador y les hace ver que pueden ser mejores. ¿Cómo consigue que X jugador corra en presión? Pues porque a eso, ese jugador está disfrutando lo que hace. Genera contextos para que lo que normalmente no hacía el jugador, lo haga, ya que viene precedido de algo que le hace sentir feliz. Si tengo el balón, soy feliz, cuando no lo tengo voy rápido a por él."74
El comentario de Mourelo es crucial porque se refiere a un punto central que Xabi Alonso también ha subrayado una y otra vez, sin ir más lejos en su primera rueda de prensa: "Lo más importante que he aprendido de todos mis entrenadores es que los jugadores tienen que seguirte. Tienen que creer lo que dices y tienes que ‘alimentarlos’. Tienen que sentir que mejoran gracias a ti. Tienen que saber que estás ahí para ayudarles con tus conocimientos, tu orientación, tu motivación. Lo primero es liderar al grupo y luego puedes hablar de la táctica y la estrategia."75 Mourelo combina ahora dos aspectos clave: el liderazgo del grupo y el desarrollo del contenido: el "acercamiento al jugador" individual en relación con la aplicación práctica de la idea propia. También muestra lo importante que es que los propios jugadores estén convencidos de la filosofía central del entrenador, se impliquen plenamente en ella o, al menos, la ejecuten con gran entusiasmo. Esto garantiza que incluso los aspectos físicamente exigentes o desafiantes de la idea se lleven a cabo con alegría y compromiso, una mentalidad que puede no haber existido con otra idea. El propio Xabi Alonso define el fútbol como “una cuestión de estados emocionales”. Dependiendo del equipo, hay distintas formas de afrontar las dudas y los contratiempos: "Hay equipos que digieren esas cosas con naturalidad; a otros les cuesta más encontrar el camino y tienen que aprender que a veces duele mucho si quieres triunfar".76
Esto, junto con el punto anterior sobre las sinergias resultantes de las interacciones de los jugadores, nos lleva a otro tema apasionante dentro del amplio marco del modelo de juego: los roles de los jugadores.
El entrenador italiano Antonio Gagliardi ha afirmado en un artículo particularmente interesante que, tras el cambio de perspectiva de la posición a la función, ahora se ha producido un nuevo desarrollo y ""el 'rol' (…) ya no es una función (más o menos específica), sino la interpretación de un individuo dentro de una 'relación': es el movimiento constante y continuo del balón, los compañeros y los rivales lo que determina los espacios libres alrededor del jugador en posesión del balón".77
El concepto de "relaciones" entre jugadores –actualmente debatido con gran entusiasmo bajo el término "relacionismo"– está adquiriendo cada vez más importancia en el fútbol moderno. Sin embargo, como ya hemos visto en relación con la terminología española para el pase, la idea de "ser conectado jugando" y el aspecto socioafectivo de las acciones técnicas dentro del fútbol español existen desde hace tiempo. Esto era así mucho antes de que se hablara de un "juego basado en las relaciones". Por el contrario, en el fútbol siempre ha sido y es necesario tener un buen entendimiento en el campo dentro del equipo, tanto de las tendencias como de los comportamientos típicos de los compañeros de equipo. Profundizaremos en este concepto en el capítulo sobre "Intenciones compartidas".
Sin embargo, Gagliardi intenta definir mejor este término:
