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Estás esperando a tu hijo pero él ya está en ti. Empiezas a transitar un período muy particular de tu vida, tal vez tu primer embarazo, tal vez no. Sea como fuere, estás distinta, y desde el principio sabes que es un momento único. El embarazo es un momento de crisis para todo tu ser, y como tal, abre nuevas oportunidades para sentir, para aprender. Surge una nueva sensibilidad que te hace receptiva a trabajar con tu cuerpo y por lo tanto a recibir los beneficios de la práctica del yoga, tanto para ti como para el niño que está por nacer. Estás consagrada a la creación de una nueva vida, no sólo con tu cuerpo, sino también con tus emociones, tu mente y tu espíritu. El yoga te ayudará a tener el mejor de los embarazos y de los partos posibles, y desde el comienzo mismo proporcionará al niño un medio positivo para su crecimiento. No olvides que estar en la mejor forma física y espiritual te ayudará a conservar la salud durante el embarazo y aumentará la posibilidad de un parto natural y una rápida recuperación. Realizar de manera regular estos ejercicios te ayudará a evitar el estrés, a descargarte de la tensión crónica y a proteger la espina dorsal, de modo que el cuerpo se podrá acomodar con facilidad a los cambios del embarazo. Te dará flexibilidad y libertad de movimientos, cada vez te encontrarás más cómoda en las diferentes posiciones y aprenderás cómo respirar para hacerle frente a las contracciones. Cuando llegue el momento de dar a luz sabrás instintivamente cómo emplear el cuerpo, dejándote fluir en todo momento. La sesión diaria de ejercicios te calmará y te centrará, hará que crezca la conciencia que tienes del niño, y te dará tranquilidad y paz interior, puesto que te sientes a gusto contigo misma y con tu energía vital, con tu energía creativa.
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Veröffentlichungsjahr: 2016
Izamendía, Mabel
Yoga en tiempos de maternidad. - 1a ed. - Buenos Aires : Pluma y Papel, 2012.
E-Book.
ISBN 978-987-648-071-0
1. Yoga Físico. I. Título
CDD 613.704 6
© 2016 de esta edición Marcelo Caballero
Primera edición eBook revisada: Marzo 2016
www.pampia.com
www.ebookargentino.com
Alberdi 872, C1424BYV, C.A.B.A., Argentina
Director Editorial: José Marcelo Caballero
Coordinadora de edición: Marcela Serrano
Ilustraciónes de cubierta: Departamento creativo Pampia.com
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Hecho en Argentina – Made in Argentina
La vida moderna y sus exigencias nos hacen olvidar con frecuencia que el cuerpo es el templo de nuestro espíritu hasta que se presentan determinadas situaciones y empezamos a escucharlo, a veces a través de un dolor o un malestar difuso, a veces por algún estado de bienestar o energía inusual.
En el caso de un embarazo incipiente, los senos se sensibilizan y te invade una vaga sensación de que algo distinto le está pasando a tu cuerpo. Son las primeras señales de que en tu interior está anidando un nuevo ser.
Intuitivamente, las mujeres conocen que están embarazadas desde el momento en que el espermatozoide penetra en el óvulo, en el lugar de la gestación, es decir, en el tercio superior de las trompas de Falopio (conducto que relaciona los ovarios con la matriz). Ésta es la zona de tu organismo con más aporte sanguíneo, a través de la irrigación vascular, y con más receptores sensibles de su cuerpo, por ello se habla de un conocimiento intuitivo. Intuición es experiencia sensible, es lo que sabemos sin saber que lo sabemos.
Este “conocimiento” del embarazo se produce durante las primeras semanas, tu cuerpo envía mensajes, previos a la falta menstrual y se agregan también otros síntomas que confirman el hecho. Tendrás mucho sueño, náuseas a todo o a algo, vómitos, congestión mamaria y todo hace sentirte rara.
En el primer trimestre, el crecimiento es en las intimidades de los tejidos de la madre. El desarrollo del embrión ocurre dentro de la pared del útero y todo el ser femenino está fascinado con esa vida que se está gestando en su cuerpo y provoca cambios biológicos trascendentes. Todo en la mujer está atento a esto: su cuerpo, sus sentidos, sus afectos. ¡Es que irrumpe la vida en la vida!
Encontrarte en la mejor forma física te ayudará a conservar la salud durante el embarazo y aumentará la posibilidad de un parto natural y activo, seguido de una rápida recuperación.
En muchas sociedades primitivas, las mujeres viven en armonía con la naturaleza y utilizan su cuerpo de maneras que estimulan la flexibilidad, la resistencia y la buena salud. Y con ello se preparan en forma natural para el parto y la maternidad. Muchas de nosotras, en cambio, necesitamos aprender cómo usar nuestro cuerpo de modo natural y la clave para ello podemos encontrarla en la realización de los ejercicios apropiados.
Durante los nueve meses de embarazo, tu cuerpo va cambiando continuamente. Las secreciones hormonales relajan y reblandecen los ligamentos que sujetan las articulaciones, de modo que tu esqueleto se hace más flexible y capaz de dilatarse, cosa que precisará en el momento del parto. Hay también un aumento general de los fluidos corporales y ello tendrá como consecuencia que tu corazón deberá trabajar mucho más para permitir que el mayor volumen de sangre se vea bombeado por todo el cuerpo, y para que no le falte el suministro a la placenta ni tampoco a tus órganos vitales. También tus riñones tendrán una sobrecarga de trabajo, puesto que deben filtrar y excretar productos de desecho no sólo tuyos, sino también de tu hijo. Además, tu digestión se hará más lenta a causa del reblandecimiento hormonal de los músculos del conducto digestivo.
Es un momento ideal para empezar a practicar el yoga, un sistema filosófico hindú originado en la India, en el siglo II a. C., que empezó a conocerse en el mundo occidental en el siglo XVIII como filosofía existencial o como simple técnica de relajación y concentración.
El yoga (del sánscrito unión) busca la liberación espiritual a través de la liberación del yo, de ataduras materiales, establecidas por ignorancia o ilusión. Cuando la liberación se produce, el yo vuelve a encontrarse en su estado de pureza y de conciencia inicial.
Este proceso de liberación se divide en ocho fases distintas. Las dos primeras son etapas de preparación ética. En la primera de ellas, el yama (la fase de restricción), se pide al sujeto que prescinda de la avaricia, de la mentira, de la ira y del deseo. En la segunda o niyama (fase de la observancia), el sujeto debe conseguir hábitos de limpieza corporal y una vida austera, y tiene que dedicarse al estudio y la oración. Las dos fases siguientes son etapas de preparación física. En la tercera, o asana (posturas), el sujeto debe llevar a cabo una serie de ejercicios que lo capacitan para poder mantener una misma postura durante un período muy largo, evitando a la vez cualquier distracción física. En la cuarta fase, pranayama (control de la respiración), el sujeto realiza una serie de ejercicios –sobre todo de carácter respiratorioorientados al control de los ritmos corporales y a la relajación.
En la quinta etapa, pratyahara (o abstracción) se intenta conseguir un control sensorial que impida que los objetos del mundo distraigan la concentración mental. Estas cinco primeras fases constituyen las llamadas fases externas del yoga. Las tres últimas son las fases internas.
En la sexta fase, dharana (o atención), el sujeto debe concentrarse en un objeto externo durante un largo período, meditando sobre él. Puede tratarse de un objeto físico del entorno, de una parte del propio cuerpo, o de una entidad divina. En la séptima fase, dhyana (o meditación concentrada), el sujeto se dedica a la contemplación continuada de un objeto, olvidando el propio yo. En la octava y última fase, samadhi (o recuperación), el sujeto y el objeto de meditación deben percibirse como una sola entidad. Cuando se haya alcanzado esta última fase se habrán cumplido todos los prerrequisitos para que el individuo pueda liberarse del ciclo de reencarnaciones.
Las fases aquí enunciadas tienen cierta similitud con el desarrollo de esta obra. Observa el tipo de prácticas que se van presentando a través de los capítulos y encontrarás una primera parte dedicada a parar y predisponer tu ánimo y tu entorno; luego a un tomar conciencia de tu cuerpo y la nueva vida que anida en ti; para pasar luego a las asanas o posturas; luego el pranayama o respiración; la relajación; y por último, la meditación.
El aumento de la flexibilidad que sobreviene en el transcurso del embarazo implica que tu cuerpo responderá con más rapidez al yoga y al ejercicio que en cualquier otro momento, proporcionándote una oportunidad única de aumentar tu flexibilidad. La práctica del programa del yoga básico que aquí recomendamos, mejorará todas tus funciones corporales vitales, incluida la circulación de los fluidos, la eliminación de residuos y la respiración, y además hará que aumente tu nivel general de salud y de energía.
Realizar de manera regular estos ejercicios te ayudará también a evitar el estrés, a descargarte de la tensión crónica y a proteger la espina dorsal, de modo que el cuerpo se pueda acomodar con facilidad a los cambios del embarazo. A medida que vayas descubriendo un mayor grado de flexibilidad y libertad de movimientos, cada vez te encontrarás más cómoda en las posiciones y durante los movimientos propios del parto, e irás adquiriendo al mismo tiempo confianza en tu capacidad para hacer frente a las contracciones. Cuando llegue el momento de dar a luz, sabrás instintivamente cómo emplear el cuerpo, dejando que fluya con las contracciones del útero, a medida que te dejes ir.
La sesión diaria de ejercicios te calmará y te centrará, hará que crezca la conciencia que tienes del niño, y te dará tranquilidad y paz interior, puesto que te sentirás a gusto contigo misma y con tu energía vital, con tu energía creativa.
Estás esperando a tu hijo pero él ya está en ti. Empiezas a transitar un período muy particular de tu vida, tal vez éste sea tu primer embarazo o tal vez no. Sea lo que fuere, estás distinta, y a poco de confirmar tu embarazo sabes que es un momento único. También es cierto que para cada mujer cobra significados propios, y arranca resonancias inesperadas del fondo de cada historia de vida.
El embarazo es un momento de crisis para todo tu ser, y como tal, abre nuevas oportunidades para sentir, para aprender. Surge una nueva sensibilidad que te hace receptiva a trabajar con tu cuerpo y por lo tanto a recibir los beneficios de la práctica del yoga, tanto para ti como para tu niño que está por nacer. Estás consagrada a la creación de una nueva vida, no sólo con tu cuerpo, sino también con tus emociones, tu mente y tu espíritu. El yoga te ayudará a tener el mejor de los embarazos y de los partos posibles, y desde el comienzo mismo, proporcionará al niño un medio positivo para su crecimiento.
En las mamás que acuden a sus primeras sesiones se advierte rápidamente que están naturalmente centradas, perciben su eje interno, y están a la escucha de su cuerpo. Están en estado de plenitud y entregadas a la corriente de la existencia, acomodadas en el cuenco de una barca sobre un río que las conducirá al encuentro con ese ser, hasta hoy oculto en su interior. A su vez, y con mayor intensidad las primerizas, no saben todavía muy bien lo que les va a ocurrir, pero cuentan con una certeza profunda: va a nacer un ser hermoso.
El amor y la aceptación al propio hijo trae la posibilidad de amarse y aceptarse a sí misma, y cuando amamos a alguien o a algo, empezamos a comprender, queremos comprender, y así nos surge esa actitud de escucha. Una predisposición natural y esencial de madre que la práctica del yoga nos ayuda a desarrollar.
Por momentos te encontrarás con una mujer distinta, desconocida, a la que deberás conocer para responder adecuadamente a las nuevas situaciones que se presenten. Una sensibilidad diferente para ver tu entorno, una manera de moverte en el espacio que requiere de otros tiempos y ciertos recaudos. Subir o bajar una escalera requerirá más atención, empujar o mover algo pesado se tendrá que descartar. También será conveniente que evites las aglomeraciones, los lugares demasiado ruidosos.
La práctica del yoga te permitirá desarrollar esa nueva sensibilidad, esa conciencia de ti misma y de tu energía vital. En este camino se inscribe la lectura de obras especializadas en la gestación y el nacimiento, la consulta con tu médico y tu partera para aclarar dudas e inquietudes acerca de los procesos fisiológicos que se están produciendo en tu organismo y de cómo abordar el parto.
Es importante, por supuesto, tener la orientación de un médico especialista que acompañe los procesos de gestación, parto y posparto, como así también de un técnico en Yoga Terapéutico especializado en embarazadas, que pueda disipar cualquier duda que surja durante la práctica de los ejercicios, y también otros aspectos como la alimentación adecuada, actividad y reposo, y cómo hacer frente a la vida cotidiana y profesional de la mujer durante el período de gestación.
Aquellas mamás que antes de quedar embarazadas practicaban 15 yoga sólo tendrán que ir dejando las posturas que se van haciendo difíciles de realizar y adoptar las que se describen en este libro. Muchas de ellas están modificadas según las necesidades que presenta el nuevo estado.
En la práctica de las posturas fís siempre hablando de un embarazo n mal, no existen contraindicaciones importantes, pero debemos evitar las posturas boca abajo que ejerzan gran presión sobre el abdomen. Por supuesto que de existir una amenaza de aborto u otra patología, directamente estas asanas serán sustituidas.
Para facilitar su uso, el desarrollo de esta obra adopta la estructura de una sesión de yoga, es decir que en ella nos proponemos partir de un primer escalón: la toma de conciencia de tu cuerpo y tu respiración, para luego pasar a trabajar las distintas posturas o asanas, los esfínteres, la respiración y la relajación. El ritmo de una sesión se desarrollará siempre más o menos igual. En el Capítulo 7 encontrarás un esquema básico de una sesión. El tiempo de duración de la sesión lo marcará cada persona según su propio ritmo.
Aquí encontrarás una guía completa para tu práctica diaria de yoga pero, si cuentas con alguien a tu lado que pueda acompañarte, será mucho más rica la experiencia. Tengas o no tengas compañía, puede resultar muy útil registrar en un grabador una sesión completa, con las posturas seleccionadas y su descripción, además de los temas de relajación, después de una lectura completa del libro.
Puede ser que tu compañero tenga interés en participar de tus prácticas y preparación para el parto. Cada día más hombres comparten este entrenamiento. Al principio él puede leerte las descripciones de las distintas posturas y los pasajes destinados a la relajación. Es muy posible que poco a poco se vaya interesando en las distintas prácticas y, ambos realicen cotidianamente una sesión de yoga. Este espacio compartido, además de permitirles conocer la felicidad de respirar y meditar juntos como parte de la misma relación amorosa, ayudará a que sean un equipo sólido y armonioso para transitar el parto y la futura crianza del bebé.
Sí, transitar ambos el parto. Porque él te ayudará a recordar ciertas posturas y el tipo de respiración, te apoyarás en su voz, en sus ojos, en el ritmo de su respiración, para encontrar la manera más apropiada de responder a las exigencias del momento.
Las sesiones para futuras mamás dirigidas por un maestro ofrecen la posibilidad de intercambio, disminuyendo la sensación de aislamiento experimentada por algunas mujeres en esta etapa. Todos los pequeños problemas, todas las preguntas son expresadas en presencia de alguien que tiene las mismas preocupaciones. La mujer embarazada necesita sentirse rodeada de afecto, apoyada y acogida.
Las sesiones de yoga para embarazadas crea un espíritu de unión, de apoyo y fortalecimiento que, sin duda alguna, colabora y embellece este tiempo de espera.
Una vez que termines de leer este libro, comienza a practicar lo antes posible. Pon el tiempo de tu lado y dedícalo para la conciencia, el abandono, la distensión, el control respiratorio y el conocimiento de tus propios mecanismos físicos y psíquicos. Así como si templaras una guitarra comienza a afinar tu comprensión y tu sensibilidad para transitar el embarazo en forma armoniosa y saludable en vistas de un nacimiento feliz, en el que puedas ser verdadera protagonista de este gran momento de la existencia.
