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Alejandro Rodríguez Urzúa dejó su marca y herencia en la región del Bío-bío de forma clara y de definitiva, a través de una multiplicidad de actividades no limitadas al mero acto de proyectar. Su vida estuvo llena de matices que pasaron por la arquitectura, la docencia y la política. Hace 40 años fue secuestrado y hecho desaparecer, entre muchos hombres y mujeres, por la fidelidad a sus convicciones. A pesar de ello, su testamento permanece vigente. Sus obras construidas, discretas y austeras, nos dan cuenta de un trabajo prolijo y bien planteado, de un diseño que ha trascendido décadas y que sigue despertando admiración. El manejo de los materiales, la funcionalidad, la imagen y la composición son resueltas en un balance y equilibrio expresivo que hace identificar de inmediato una obra suya. Sus obras son la concreción de su pasión por la arquitectura, de su vocación por el servicio público y de sus fuertes ideales sociales. La investigación que origino este texto contó con el aporte de los arquitectos Miguel Lawner, Osvaldo Cáceres, Pedro Tagle, Sonja Friedmann, Ernesto Vilches, Viviana Fernández y de la familia Rodríguez Whipple. Esta publicación se encuentra enmarcado en el proyecto Alejandro Presente: Memoria desde la arquitectura que aspira ser un reconocimiento póstumo para el arquitecto Alejandro Rodríguez Urzúa, con la convicción que estamos ante una posibilidad histórica de reconocer, prestigiar y consolidar a uno de los mejores arquitectos de la segunda mitad del siglo XX en Chile. Su obra es paradigma de nuestra modernidad local y modelo de estudios para las actuales y futuras generaciones de arquitectos.
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Seitenzahl: 56
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Alejandro Presente | Memoria desde la Arquitectura
© Alexander Bustos - Luis Darmendrail - Patricio Zeiss
© Editorial Dostercios
Contacto: [email protected]
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo de los autores.
I.S.B.N. 978-956-362-162-4
I.S.B.N. digital 978-956-6142-13-3
Diseño editorial y diagramación: Patricio Ortega - Estudio Invasivo
Redacción: Alexander Bustos
Corrección de estilo: María Concha
Imagen de portada:Rodriguez junto a la casa Woywood. Archivo Familia Rodríguez Whipple
Diagramación digital: ebooks Patagonia
www.ebookspatagonia.com
Concepción, julio de 2016
Proyecto financiado por Fondart Regional 2015, línea Conservación y Difusión de Patrimonio Cultural.
ÍNDICE
Palabras a Alejandro
Microbiografía
Introducción
El escenario: Concepción en la década de 1950
La preparación: El arquitecto integral
La acción desde la arquitectura: Consolidando la modernidad
La acción desde el gremio y el partido: El cambio promovido desde las instituciones
Alejandro Presente: Memoria desde la Arquitectura
Palabras al cierre
Bibliografía
Procedencia imágenes
Ningunos niños matarán ningunos pájaros, ningunos errores
errarán, ningunos cocodrilos
cocodrilearán a no ser que el juego
sea otro y Matta, Roberto
Matta que lo inventó, busque en el aire a
su hijito muerto por si lo halla a unos tres metros
del suelo elevándose:
yéndose de esta gravedad.
Ningunas nubes nublarán ningunas estrellas, ningunas
lluvias lloverán cuchillos, paciencias
ningunas de mujeres pacienciarán
en vano, con tal
que llegue esa carta piensa Hilda y el sello
diga Santiago, con tal que esa carta
sea de Santiago, y
el que firme sea Alejandro y
diga: Aparecí. Firmado: Alejandro
Rodríguez; siempre y cuando
se aclare todo y ningunas
muertes sean muertes, ningunas
Cármenes sean sino Cármenes, alondras en
vuelo hacia sus Alejandros, mi Dios, y
los únicos ningunos de este juego cruel sean ellos, ¡ellos
por lo que escribo esto con mi
sintaxis de niño contra el maleficio: los
mutilados los
desaparecidos!
Ningunos | Gonzalo Rojas
PALABRAS A ALEJANDRO
Por Marcelo Rodríguez
Autoridades universitarias, equipo gestor de la muestra Alejandro Presente, Memoria desde la arquitectura, conformado por Patricio Zeiss, Alexander Bustos y Luis Darmendrail, académicos, amigos y colegas de Alejandro Rodríguez Urzúa, estudiantes de arquitectura y a todas las personas que asisten, buenas tardes.
A nombre de nuestra familia, representada en este acto por sus hijos Alejandra, María Soledad, Gonzalo y Marcelo, quien les habla, además de sus nietas María José, Claudia y Francisca, y sus bisnietos Bastián, Antonia, Tristán y Tadeo, todos aquí presentes, y los que no pudieron llegar, Pablo, Martín, Valentina, Pascuala, Galo, Camilo y José, y juntos con nuestra madre Carmen Whipple, quien falleciera en mayo de 1991, siempre presente y con nosotros, queremos sinceramente agradecer de manera muy especial al equipo gestor de este magnífico trabajo, como también a todas las demás personas e instituciones que directa o indirectamente lo hicieron posible.
Nosotros, los Rodríguez Whipple, somos una de tantas familias que sufrieron el horror de la dictadura en carne propia, al perder a nuestro padre Alejandro tempranamente a sus 49 años edad de una forma tan brutal como inexplicable, y hemos tenido que aprender y acostumbrarnos a sobrellevar nuestras vidas ligadas al dolor permanente de su ausencia sin duelo.
Nuestros hijos, a excepción de María José y Claudia, las dos primeras en nacer, y nuestros nietos, no tuvieron la posibilidad de conocer al Cano, o Canito para las más chicas. Tampoco a nuestra madre, la Nanita, su compañera de toda la vida, que nos dejó hace tiempo, sin antes terminar de educarnos y guiarnos con su ejemplo, que fue decisivo para no perder nunca la esperanza en el ser humano y en tiempos mejores que los que nos marcaron para toda la vida.
El próximo año se cumplen cuatro décadas desde que fuiste detenido y ciertamente asesinado por los servicios secretos de la Dictadura. Fuiste un padre ejemplar, colmaste de amor a la Nana, como tu le decías, tienes una familia grande, por ahora somos 18, de los cuales varios estamos aquí en tu homenaje, tuviste y tienes muchos amigos que hoy también nos acompañan, estamos en Concepción, la ciudad que elegiste para vivir y para trabajar, prosperar en familia, tu ciudad, y estamos frente a tu trabajo, parte de tu obra expuesta en estos muros, tu legado que todavía permanece y que seguirá existiendo mientras haya personas como Patricio, Alexander y Luis, que cultiven la memoria de la forma en que lo han hecho contigo.
Alejandro, siempre estás presente, te seguimos buscando...muchas gracias.
Concepción, 19 de noviembre de 2015
MICROBIOGRAFÍA
Por María Soledad Rodríguez1
Alejandro, mi padre, nació el 28 de enero de 1927 en Santiago, creció en el barrio Brasil con sus padres, siendo el menor de tres hermanos.
Era un excelente lector, estudiaba en el INBA, período en que se hizo comunista, haciendo un camino diferente a sus hermanos. Estando en el colegio también conoció a mi mamá, Carmen, y pololearon siete años. Se casaron el 50 cuando él estaba por terminar la carrera de arquitectura en la Universidad de Chile, tuvieron cinco hijos.
Como arquitecto hizo docencia y se apasionó por sus obras, nos fuimos a vivir a Concepción, donde proyectó y realizó la “Casa del Arte” de la Universidad de Concepción, y fue uno de los gestores de la carrera de arquitectura de la UTE en esa ciudad. Tuvo una intensa vida política y profesional, fue Presidente del Colegio de Arquitectos de Concepción, y fue electo Regidor.
Le gustaba comer caldillo de congrio, cultivó el gusto por las comidas de sabores intensos, que mi madre cocinaba. Eran un matrimonio cariñoso, los recuerdo haciéndose regalos y dejándose pistas con dibujos para encontrarlas en algún rincón de la casa…
Era un hombre macizo, vigoroso y cálido. Un padre cercano y afectuoso, en Santiago nos llevaba al cine los domingos y en Concepción, salíamos de paseo el fin de semana al Puente Tres, íbamos a Ramuntcho, o Cocholgüe.
Regresó a Santiago al ser invitado por el Presidente Allende a hacerse cargo de CORHABIT. Después del Golpe entregó su cargo y con el tiempo levantó una oficina de arquitectura en Bellavista.
Junto a mi madre construyeron nuestra casa en Isla Negra, que alcanzamos a disfrutar en familia. Una tarde de invierno salió a una reunión desde su oficina, y desde esa fecha dejamos de verlo.
Él era Alejandro Rodríguez Urzúa, detenido y desaparecido el 27 de julio de 1976. Yo soy su hija, María Soledad Rodríguez y lo recuerdo. Recuérdalo tú, recuérdaselo a otros.
1 | Para realizar esta microbiografía, Karen Bascuñán entrevistó a María Soledad Rodríguez Whipple, quien grabó una cápsula radial en septiembre de 2014 en los estudios de Radio Universidad de Chile, donde posteriormente fue mezclada y emitida en el programa “Los Latidos de la Memoria”, www.loslatidosdelamemoria.cl
