Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
He hecho el amor sin pedir permiso ni perdón. Algunas de mis historias de amor han sido breves y fugaces. Otras han derivado en un encuentro, una relación duradera o incluso un matrimonio. En algunos casos, mis amantes han tenido mi edad, otras veces han sido mucho mayores. He hecho el amor con estos hombres incluso cuando mi conciencia, o alguna otra persona, me ha dicho que no lo haga. Pero en lugar de escuchar o ceder, decidí continuar. Amar y ser amada. Ellos nunca se negaron. Porque mis amantes deseaban mi cuerpo tanto como yo anhelaba el de ellos...
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 29
Veröffentlichungsjahr: 2020
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
B. J. Hermansson
LUST
Amantes - Relato erótico
Original title:
Älskare
Translated by LUST
Copyright © 2018 B. J. Hermansson, 2020 LUST, Copenhagen.
All rights reserved ISBN 9788726273502
1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0
No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
He tenido muchos amantes, demasiados, según aquellos que no quieren el amor y envolverse en los maravillosos brazos de un hombre. Me gustaría compartir con ustedes mis experiencias con algunos hombres elegidos porque sin sus labios y su contacto...
Dos ojos oscuros y amables, y una boca que presiona mis labios con timidez. Yo también lo beso de forma tentadora. Practica un deporte de equipo, patea la pelota en la dirección contraria y rueda hacia los arbustos entre las hojas y la mugre. Le digo a mis amigos que él va a ser mi amigo. Me saca la pelota de las manos y me mira sin decir una palabra.
Su nombre es Martin y es mi primer beso. Se termina antes de que llegue a conocerlo. No nos dijimos ni una palabra. Tengo nueve años y suena el timbre; se acabó el recreo.
Al principio, eras solo alguien pero luego te transformaste en un nombre. Aprendí la forma en que te movías, reías, sonreías. Aprendí el sonido de tu voz y la manera en que entrecerrabas los ojos cuando reías.
¿Recuerdas cuándo nos conocimos, Emil? Todavía no había palabras, esas no llegarían hasta más tarde. La primera vez fue cuando jugamos a frisbee, un juego con el propósito de conocer a nuestros nuevos compañeros de clase. Tú me viste y yo te vi. El frisbee estaba en mi mano y por una vez, no se me escapó.
Desde el inicio, veía algo en ti: una curiosidad, cierta seducción, algo alegre y persuasivo, excitante y seguro. Luz y oscuridad, seguridad e inseguridad.
Algo, un poco de todo.
Me di cuenta de que todos hablaban de ti; eras el tipo de persona con la que la gente quiere estar o tener cerca. Pronto me comenzaste a gustar y nos imaginaba juntos. Rodaríamos por el césped y nos hundiríamos en aguas susurrantes, y era hermoso. Sabía que tus ojos estaban ocupados mirando a alguien más, Emil, o a varios más, de hecho.
