Aprende economía - Iñaki Jiménez Largo - E-Book

Aprende economía E-Book

Iñaki Jiménez Largo

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Beschreibung

¿Por qué algunos youtubers pagan sus impuestos en Andorra? ¿Cómo nos afecta la increíble subida de los precios? ¿Cuál es el futuro de las pensiones? ¿Qué papel desempeñan las brechas de género en el mundo de la economía? Este sencillo libro te ayudará a responder estas y otras preguntas a través de unas explicaciones amenas y comprensibles para cualquier lector que no esté familiarizado con el mundo económico. El autor aprovecha noticias de actualidad para explicarnos con ejemplos cotidianos algunos conceptos económicos que, a priori, pueden parecer complejos. Sin duda, este es el valor añadido del libro: acercar a cualquier persona al fascinante mundo de la economía para que pueda tomar las mejores decisiones posibles en su día a día. En él se desarrollan temas que nos afectan directamente, como la subida de los tipos de interés y sus repercusiones, la situación de la brecha salarial entre hombres y mujeres, el funcionamiento del ascensor social en España, etc.

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Seitenzahl: 237

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Dedicado a mis pequeños saltamontes:todos los alumnos que han pasado por mis manosy me han convertido en la persona que soy.

ÍNDICE

Prólogo

1. Vamos a hablar de impuestos

Nieve y youtubers

El clásico: Barça-Madrid

2. El problema de la inflación

Una semana de tres días

Halcones y palomas

Una película de miedo: estanflación

3. Pongamos que hablo de pensiones

Houston, tenemos un problema

Manos a la obra

Europa y sus deberes

4. El ascensor social en España

La mejor inversión del mundo: la educación

El mercado laboral español

5. Mujeres, hombres y viceversa: la brecha salarial

Humo de color lila

Suspenso en el IBEX-35

Economía es femenino

Una de langosta que pagamos entre todos

De brechas va el tema

Crisis y mujeres

Otras brechas de género

6. Liberalismo económico vs. Política económica conservadora

No confundas el tocino con la velocidad

El liberalismo como filosofía

7. ¿Puede aumentar el poder adquisitivo durante una pandemia?

Empeñado en dar una noticia positiva

Teoría de la recuperación en forma de K y poder adquisitivo

Desigualdad poscovid

¿Es bueno romper cristales?

8. Una noticia nostálgica: me quedo con mis pesetas

Las comparaciones son odiosas

Mías, son mías

9. No sé hacer dos cosas a la vez

La especialización y la división del trabajo

Me estás alienando

Mayo y la motivación

10. Progresividad en frío: me he quedado congelado

Inflación y subida de impuestos encubierta

Soluciones para no congelarnos

Una visión positiva es posible

11. Objetivos del sector público y política económica

Seis ingredientes para un buen pastel

Un pastel a gusto de todos

12. Allá va la despedida

Créditos

PRÓLOGO

Queridos lectores, me encuentro delante del ordenador dispuesto a escribir mi cuarto libro sobre economía, con el mismo objetivo que perseguía en los anteriores: hacer entender a cualquier persona el fabuloso mundo de la economía.

Tengo muy claro que no soy el economista que más conocimientos tiene sobre esta disciplina, y por ese motivo intentaré reforzar aquello para lo que me he entrenado durante más de veinticinco años: la experiencia y cercanía explicando economía en las aulas.

No obstante, en este libro voy a utilizar un recurso que me va a facilitar enormemente la tarea a la hora de explicar diferentes conceptos económicos.

Voy a usar algunas de las noticias que he ido comentando estos años en la radio junto a mis compañeros David Cervelló y David Morales (los David, como yo los llamo).

Todos tenemos algún profesor o compañero de trabajo que nos ha marcado para siempre. En mi caso, fue un profesor de macroeconomía que tuve en la facultad de Económicas en los años noventa.

Jesús, así se llamaba ese profesor, venía cada día a clase con el periódico bajo el brazo. Leía una noticia de actualidad y a partir de ahí era capaz de desarrollar una magnífica clase, conectando los contenidos que quería explicar con la realidad económica que mostraba el diario el día que nos tocaba clase con él.

La verdad es que Jesús fue el profesor que marcó mi forma de divulgar y de dar clase a mis queridos jóvenes. Tengo que confesarte que durante el semestre tuve serias dudas sobre si esa metodología, que resultaba atractiva y estimulante para los estudiantes, después me permitiría poder contestar con acierto al examen final de la materia. Una cosa era divertirse en las clases y sentir devoción por aquella forma de divulgar, y otra muy diferente era enfrentarse al examen final de macroeconomía.

Mis dudas se disiparon en el mismo momento en el que nos entregaron la prueba. No solamente habíamos dado todo el contenido, sino que entendíamos perfectamente cómo aplicar esa teoría a las situaciones hipotéticas que se nos pudieran plantear en el examen. En efecto, Jesús había logrado que sus alumnos estuvieran bien preparados para el examen y además que se sintieran atraídos por esa materia.

Pues bien, a lo largo de mi carrera docente yo también he tratado de conectar la teoría con la realidad económica, siguiendo el ejemplo de aquel profesor que me cautivó e hizo que la economía se convirtiera para mí en algo útil, vivo y cotidiano.

Y con ese ánimo, querido lector, quiero afrontar el reto de explicarte algunos conceptos económicos a través de una conexión con las noticias de economía que he ido comentando en la radio durante el último año. Creo que, si lo consigo, podrás comprender mucho mejor algunos conceptos que a priori parecen complejos o alejados de las personas que no son expertas en esta materia. Mi objetivo es que adquieras lo que los pedagogos modernos llaman un aprendizaje significativo.

Me daré por satisfecho si, cuando acabes de leer este libro, he logrado alguno de estos tres objetivos: despertar tu curiosidad por la economía, enseñarte conceptos que pueden serte útiles a lo largo de tu vida y hacerte pasar un rato agradable.

Sin más preámbulos, te invito a que te adentres en el fascinante y complejo mundo de la economía a través de la lectura de este sencillo libro.

1

VAMOS A HABLAR DE IMPUESTOS

Cuando hablo de fiscalidad en mis clases empiezo por aclarar que este término nada tiene que ver con las atractivas series de fiscales y abogados que aparecen en televisión.

La fiscalidad está relacionada con algo menos atractivo, pero no menos importante, que es la función del sector público consistente en obtener ingresos a través de los diferentes impuestos que pagamos los ciudadanos y las empresas.

Esta función es fundamental, porque si el Estado no obtiene recursos económicos tampoco podrá gastar en bienes y servicios públicos que todos apreciamos, como educación, sanidad, infraestructuras...

Poco después les digo a mis alumnos que estaré muy contento si en el futuro ellos pagan una gran cantidad de impuestos al Estado. En ese momento su cara se transforma y automáticamente se alzan varios brazos interrogativos que se preguntan por qué su profesor quiere tan desdichada situación para sus pupilos.

Les aclaro que yo les tengo un gran cariño, pero que algunos de los impuestos que pagarán se llaman progresivos, pues consisten en que cuanto mayor es la riqueza de una persona mayor será el porcentaje de impuesto que pagará.

Empiezo así por establecer una primera clasificación de los impuestos, dividiéndolos en proporcionales y progresivos.

Los impuestos progresivos son un mecanismo de redistribución de la riqueza, ya que permiten que aquellas personas afortunadas que disponen de un gran nivel de renta tengan que pagar más que los que tienen rentas más humildes.

De alguna manera, el Estado mete más la mano en el bolsillo de las personas ricas y menos en el de los que tienen rentas más bajas.

Un ejemplo muy claro sería el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF). En España se puede llegar a pagar hasta un 47 % de retención para aquellas rentas que superan los 300.000 euros. A medida que aumenta tu renta, también aumenta la retención que te practican.

A algunas personas esto les puede parecer un atraco (y se puede entender, ya que el Estado se lleva más de la mitad de sus rentas, teniendo además en cuenta que también deben cotizar a la seguridad social) y a otras les parece un mecanismo de solidaridad que hace que los más afortunados aporten más a la caja común que los que tienen rentas más humildes.

Sin entrar en discusión, es lógico pensar que aquellos que tienen que pagar porcentajes tan altos de impuestos busquen estrategias legales para intentar que la carga impositiva que soportan sea más leve.

Pero volviendo a mis queridos alumnos, la explicación que les doy de por qué me alegrará que en el futuro paguen muchos impuestos se basa en algo tan sencillo como que si pagan muchos impuestos debe ser porque sus finanzas no van nada mal. La explicación anterior sobre la progresividad del IRPF es un buen ejemplo para justificar ese deseo tan extraño de su profesor de economía.

Los impuestos proporcionales, en cambio, aplican el mismo porcentaje independientemente de la situación del sujeto pasivo (el que tiene que pagar).

Un ejemplo sería el IVA (impuesto sobre el valor añadido). Cuando adquirimos algunos bienes o servicios su precio se incrementa a través de un porcentaje fijo (el IVA general en España es del 21 %). Es otra forma de que el Estado obtenga ingresos fiscales. Pero fíjate que en este caso no importa la situación económica del consumidor o de la empresa que adquiera esos bienes y servicios.

Cuando vas a comprar al supermercado pagas IVA por los productos que adquieres, y seguro que el cajero que te cobra nunca te ha preguntado sobre tu situación económica. Todos pagamos el mismo porcentaje de IVA, seamos ricos o pobres.

Si bien es cierto que existen diferentes tipos de IVA (general 21 %, reducido 10 %, superreducido 4 %) e incluso algunos bienes y servicios exentos (la educación es uno de ellos), todos pagamos el mismo porcentaje independientemente de nuestra riqueza.

Lo mismo pasa con los impuestos especiales (tabaco, alcohol, hidrocarburos), en los que pagamos todos lo mismo sin depender de nuestra situación.

Cuando llenamos el depósito de nuestro vehículo o compramos una botella de ginebra no hay distinción en función del nivel adquisitivo del consumidor.

Seguramente en este momento te estarás haciendo una pregunta. ¿Si no consumo, no debo pagar IVA? Así es, aunque difícilmente vayas a poder pasar sin adquirir ningún bien o servicio durante tu vida.

En efecto, este tipo de impuestos en los que solamente pagas si consumes se llaman indirectos, mientras que aquellos en los que pagas por el simple hecho de generar riqueza, como pueden ser el IRPF o el ISS (impuesto sobre sociedades, que pagan las empresas), se llaman directos.

NIEVE Y YOUTUBERS

Después de haberte hablado brevemente sobre los impuestos y sus tipos, voy a comentarte una noticia que fue de actualidad hace un tiempo. Se trata de los incentivos fiscales que pueden tener algunas personas para pagar impuestos en un lugar diferente al que han nacido y reducir su carga fiscal.

Uno de los casos de los que se habló más fue de los youtubers y su afición por afincarse en Andorra.

¿Qué incentivos fiscales tiene tributar en Andorra? A continuación te explicaré qué ventajas obtienen las personas que pueden pagar sus impuestos en ese bello país.

Quiero dejarte claro que no haré ningún juicio de valor sobre si esa actitud es correcta o no, porque en todo caso no sé qué postura adoptaríamos cada uno de nosotros si cada año nos tocase pagar casi la mitad de nuestra renta al Estado.

Me es muy fácil decirle a alguien que le deseo esa situación porque significa que ha tenido suerte en sus finanzas, pero otra cosa es vivirla en persona y ver cómo nos sienta renunciar a casi la mitad de nuestra renta.

A continuación, te explicaré qué diferencias existen entre los diferentes impuestos que pagamos en España y en Andorra.

Andorra tiene el IVA más bajo de la Unión Europea. De hecho, no se llama así, sino IGI (impuesto general sobre productos y servicios), y es de un 4,5 %, en comparación con el 21 % que pagamos en España de tipo general.

Debes darte cuenta de que esto supone un gran aliciente para las personas ricas, ya que suelen consumir más bienes y servicios porque tienen más capacidad de compra. No es lo mismo cargar el precio de un producto con un 21 % que con un 4,5 %, así que ya tienes el primer aliciente para que algunas personas ricas quieran tributar en el paraíso blanco (lo de blanco lo digo por la nieve).

El impuesto que pagan las empresas en Andorra, es decir el ISS, es de un máximo del 10 % frente al 25 % que se paga en España. Ahí tienes otro incentivo fiscal del que goza Andorra.

Pero quizá el impuesto más significativo que provoca que muchos intenten adquirir la residencia en el país vecino es el IRPF. En Andorra, el tipo que se paga a partir de 40.000 euros de renta es del 10 %, mientras que en España se puede llegar a pagar hasta un 47 % (en el caso de rentas superiores a 300.000 euros).

Andorra siempre ha sido un lugar elegido como paraíso fiscal. Seguro que recuerdas el caso de tenistas famosos, motoristas o cantantes que tenían su domicilio en Andorra para pagar menos impuestos.

No dudo que hay otros elementos que hacen de Andorra un lugar fantástico de residencia, como un entorno natural privilegiado, una gran actividad comercial y todo tipo de servicios básicos y de ocio, pero no seamos ingenuos, si además podemos quedarnos con una mayor parte de la renta que generamos, pues mejor que mejor.

Aunque no todo es tan sencillo. Para poder pagar impuestos en Andorra, o en cualquier otro país, es necesario que acredites que pasas más de la mitad del año viviendo allí (183 días). Esto, que resultaría imposible para cualquiera que tenga un trabajo presencial por cuenta ajena en Barcelona, Madrid o cualquier otra ciudad española, es mucho más sencillo de demostrar en el caso de estos deportistas o profesionales liberales que están viajando constantemente o pueden desarrollar su profesión desde cualquier lugar del mundo.

Recordad el caso de magnífico actor Gerard Depardieu, que cuando en el año 2013 contempló cómo François Hollande subía el IRPF en Francia al 75 % para los que ganaran más de un millón de euros, decidió mudarse a Bélgica para eludir el pago de tantos impuestos (y no fue el único, lo que provocó que una medida que pretendía recaudar más impuestos lograse todo lo contrario, es decir, una reducción de la cantidad de ingresos mediante impuestos debido al efecto huida de muchos ricos).

Pues bien, en el caso de los youtubers es fácil demostrar que para trabajar no necesitan estar afincados en ninguna ciudad española. Les basta con una cámara y una buena conexión a internet, y eso, hoy en día, es fácil conseguirlo en cualquier lugar.

La diferencia es que mientras que aquellos deportistas y cantantes intentaban marcharse a Andorra haciendo el mínimo ruido posible (de hecho, pretendían que nadie se enterase, porque creían que esta actitud no beneficiaría su imagen en España), los youtubers no se esconden y muestran sin pudor sus chalés, orgullosos de haber sido lo suficientemente inteligentes para eludir el pago de tantos impuestos.

¿Es esto más honesto que lo que hacían antes, o por el contrario supone una ofensa, puesto que la mayoría de youtubers tienen sus suscriptores y por tanto sus fuentes de ingresos en España?

Como siempre, querido lector, no voy a intentar influenciar tu opinión, porque, como te he dicho anteriormente, es necesario verse en esa situación para saber cómo obraríamos al respecto.

Para tener residencia en Andorra se deben cumplir algunos requisitos, como tener un domicilio de compra o alquiler, demostrar que vives un mínimo de 183 días al año, ser administrador de una empresa (la mayoría de youtubers lo son) o realizar una inversión de 15.000 euros.

Pero ¿qué consecuencias tiene para España y para Andorra esta práctica?

La verdad es que Andorra está encantada con la afluencia de youtubers que en los últimos tiempos han decidido optar por tributar allí.

Por un lado, como pagan los impuestos en Andorra y son personas ricas, la recaudación impositiva del país ha aumentado, ya que, aunque el impuesto que pagan de IRPF es bajo (10 %), son personas que tienen rentas muy altas y, por tanto, un 10 % de mucho dinero es una buena recaudación.

En segundo lugar, al ser personas con un alto poder adquisitivo tienen un alto nivel de gasto (mansiones, coches de lujo...), de modo que Andorra se nutre del IGI (como el IVA andorrano) en cada una de esas adquisiciones tan caras.

Pero no todo es positivo. Según un informe del organismo independiente Tax Justice Network (está formado por investigadores y activistas que denuncian los efectos negativos de los paraísos fiscales y la elusión impositiva), esta práctica que se desarrolla en Andorra resta quince millones de euros a la caja fiscal del resto de países debido a la elusión fiscal.

No debes confundir elusión fiscal, que consiste en aprovechar vacíos legales o estrategias para pagar menos impuestos, con la evasión fiscal, que consiste en esconder ingresos para pagar menos, o con el fraude fiscal, que es vulnerar la ley (por ejemplo, con dinero negro) parar pagar menos impuestos.

Debes saber, por tanto, que la elusión fiscal supone utilizar los resquicios legales para que, actuando dentro de los márgenes legales, logremos pagar menos impuestos. Por tanto, es una práctica legal, a diferencia de la evasión o el fraude fiscal. Otra cosa diferente es si a ti te parece moralmente correcto o no. Pienses lo que pienses, tu opinión es totalmente respetable.

No quiero acabar este primer apartado sin comentar que no todos los youtubers españoles tributan en Andorra. De hecho, algunos se han manifestado por los medios de comunicación de forma notoria remarcando que ellos siguen pagando sus impuestos en España.

Dejo abierto aquí otro debate. ¿Son demasiado altos los tipos impositivos de algunos tributos en España y por ese motivo algunos marchan fuera? ¿Se recaudaría menos con tipos más bajos, o al evitar la huida de algunas rentas altas acabaríamos recaudando más?

EL CLÁSICO: BARÇA-MADRID

Un ejemplo muy claro de dos comunidades autónomas donde el nivel impositivo es diferente son Cataluña y Madrid.

La verdad es que no siempre tener impuestos altos significa tener una mayor recaudación, y menos aún cuando tenemos ciudades dentro del mismo territorio que ofrecen al ciudadano la posibilidad de tributar un menor porcentaje de sus ingresos.

Esto puede provocar que muchas empresas o personas físicas con altos ingresos puedan preferir localizar su actividad en aquella comunidad autónoma que le permita ahorrar en el pago de sus impuestos.

Así pues, tener impuestos más bajos que las comunidades de tu alrededor puede suponer un incentivo para captar empresas y ciudadanos con altos ingresos, que acaban pagando en tu territorio e incrementando la recaudación fiscal de tu comunidad.

Este es el caso de Madrid, que goza de un bajo nivel de impuestos si lo comparamos con otras comunidades autónomas, especialmente con Cataluña.

Este hecho, entre otros, podría explicar que, tras la reapertura de la actividad económica en el último trimestre de 2020, Madrid liderara la recuperación del PIB (producto interior bruto, que creció un 25,5% durante el cuarto trimestre) y que una de cada cuatro empresas que se creaban en España se establecieran en la capital de España. Durante ese duro año en que nos azotó la pandemia más de 400 empresas catalanas trasladaron su sede a Madrid.

Aunque la fuga de empresas catalanas a la comunidad madrileña se ha estabilizado, sigue existiendo un balance positivo para Madrid. Si estuviéramos hablando de un clásico fiscal diríamos que Madrid gana por goleada.

Os voy a mostrar algunos ejemplos para poner de manifiesto las diferencias que existen entre estas dos comunidades.

El impuesto de patrimonio está exento en Madrid, mientras que llega a ser del 2,75 % para los catalanes que tienen más de 10.000.000 de euros.

La conclusión a la que podemos llegar es que las personas más ricas (este impuesto afecta a los más pudientes) salen mucho más beneficiadas si residen en Madrid que si, por ejemplo, optan por la magnífica ciudad de Barcelona. Y no nos engañemos, a pesar de que en Madrid se paguen menos impuestos, si los que más tienen deciden pagarlos allí el resultado final es que la capital española acaba teniendo más ingresos fiscales.

Además, las personas con más recursos económicos tienen más facilidad para emprender y crear empresas, que a la postre acaban generando puestos de trabajo y efectos positivos para la economía. A este fenómeno por el que de forma indirecta las empresas contribuyen a mejorar la sociedad (creando puestos de trabajo, realizando bienes y servicios útiles...) Adam Smith le llamaba «la mano invisible del mercado». También puede llamarse a esos efectos positivos «externalidades positivas».

Ignacio Aguado (exvicepresidente de la comunidad de Madrid) dice que lo que tienen que hacer el resto de las comunidades es imitar lo que está haciendo Madrid, y defiende una política económica liberal (en la que se pretende liberar a los agentes económicos del pago de muchos impuestos), encabezada por Isabel Díaz Ayuso.

Por otro lado, Pere Aragonès (president de la Generalitat de Catalunya) opina que las rebajas fiscales de Madrid las pagan otras comunidades, por lo que esta política fiscal deja mucho que desear en términos de solidaridad entre los diferentes territorios. Este argumento se basa en que si todas las comunidades autónomas tuviesen bajos los impuestos ya no sería atractivo mudarse de una a otra y, por tanto, el resultado final sería que el conjunto de los territorios reduciría sus ingresos fiscales y en consecuencia mermaría la capacidad de los gobiernos autonómicos para realizar gasto social.

Dejando a un lado las discusiones políticas, en las que no quiero entrar, voy a seguir repasando las diferencias que existen entre Cataluña y Madrid en otros impuestos.

En el impuesto de sucesiones y donaciones también existen ventajas para algunas comunidades autónomas. En cuanto a sucesiones, en Madrid, Andalucía, Cantabria, Extremadura, Galicia y Murcia prácticamente no se paga impuesto sobre sucesiones (Madrid lo tiene bonificado al 99 %). Para las donaciones a cónyuges, ascendientes o descendientes existe una bonificación del 100 % en Cantabria y del 99 % en Madrid, Andalucía y Murcia. En Cataluña, en cambio, la tarifa va del 5 % al 9 % según la base liquidable de la donación (a partir de 600.000 euros un 9 %).

Si nos centramos en el impuesto de transmisiones patrimoniales, que se paga cuando compramos un inmueble de segunda mano (recuerda que si es nuevo pagarás el IVA), en Madrid se paga un 6 %, mientras que en Cataluña es del 10 % del valor del inmueble (un 11 % a partir de un millón de euros). Así que también el hecho de aumentar nuestro patrimonio mediante la adquisición de solares, pisos, etc., resulta menos gravado en Madrid que en Cataluña.

En el caso del IRPF también existe una mayor presión fiscal en Cataluña que en Madrid, y para el próximo año no se espera que el panorama cambie.