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Había querido escuchar esas palabras por mucho tiempo, pero él nunca las había pronunciado. Tampoco había demostrado ningún interés en hacerlo. Siempre parecía preferir acurrucarse a su lado, ver series mediocres de televisión y dar paseos largos y románticos. Un día ella simplemente se harta. Quiere placer sexual. Necesita dejarse llevar por su lujuria y su pasión, y disfrutarlo. Más que todo, quiere sentirse deseada. Una tarde, decide ingresar a un sitio porno por falta de inspiración. En la pantalla aparece una mujer. Es una sesión en vivo y la mujer la alienta a seguir sus pasos, a encender su cámara web y tocarse frente a otras personas lujuriosas. ¿Lo hará? ¿Tiene el coraje suficiente? No puede evitar sentirse seducida y tentada por un mundo que puede ser el inicio de algo fascinante y erótico.
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Seitenzahl: 24
Veröffentlichungsjahr: 2019
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B. J. Hermansson
LUST
Ardiente como el infierno
Original title:
Kåtslag
Translator: LUST Copyright © 2019, 2019 B. J. Hermansson and LUST, an imprint of SAGA Egmont, Copenhagen All rights reserved ISBN: 9788726273601
1. E-book edition, 2019 Format: EPUB 2.0
All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrievial system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
Él era más o menos el exacto opuesto de sus anteriores novios. Ellos continuamente intentaban convencerla, le rogaban, la atosigaban y toqueteaban. Para ser honestos, también se había cansado de eso con el tiempo, pero al menos la había hecho sentir sexy y hermosa de vez en cuando. Sin mencionar sentirse necesitada y deseada. Por qué eso se había terminado, ya no se acordaba. El permitirse sentirse deseada, sin ataduras y sin necesidad de reciprocidad, era lo mejor. Le encantaba y lo extrañaba. Pero en cambio, este muchacho sólo quería acurrucarse juntos y quedarse así por horas. De preferencia frente a una película o una serie. Charlar sin palabras. Le había cocinado comidas sofisticadas, la había invitado a cenar, siempre le preparaba el desayuno y los fines de semana los pasaban dando largos paseos tomados de la mano. Los días se transformaron en semanas y las semanas en meses. A medida que su vida avanzaba, lo único que cambiaba eran los días de la semana.
Al principio, esta cercanía se había sentido perfecta. No había apuro, se tomaban su tiempo y disfrutaban su flirteo amoroso. El problema eran las otras cosas, las que ansiaba, pero que de hecho nunca se habían dado. Cuantas más cosas parecían atascarse, más deseaba el otro lado de la moneda. Su relación se desfiguraba en alguna forma de tranquila satisfacción. ¿Cómo podría estar feliz y querer su vida, pero al mismo tiempo estar tan incomprensiblemente insatisfecha? Con el tiempo, las pequeñas frustraciones crecieron hasta ser prominentes y notorias. ¿Acaso él no podía simplemente caer a sus pies, hacerla sentir única, irreemplazable o incluso adorarla? Ella, con tanto para dar y él, con el carácter y rasgos tan perfectos. Él, a quien en algún momento ella había querido entender, al derecho y al revés.
