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El método de Autoliberación es un sistema efectivo que posibilita a cualquier persona que lo siga con seriedad, alcanzar un profundo conocimiento de sí misma, comprendiendo las motivaciones últimas de su conducta y la raíz de sus tensiones y angustias, lo cual facilita una progresiva liberación del sufrimiento. Mediante esta formidable herramienta es posible evolucionar progresivamente, al tiempo que se van modificando las situaciones desfavorables del presente, se aclaran las zonas oscuras del pasado (comprendiendo así las tendencias y dinámica de la propia vida) y se pone uno en la situación de emprender una nueva dirección hacia el futuro.
El sistema de Autoliberación no es una terapia. Contrariamente, es una propuesta para aquellos que desean ir más allá de sus posibilidades actuales. No es, tampoco, un hito más en el aislamiento al que parece dirigirse el hombre contemporáneo. En relación a su claro propósito, el autor escribió (1990, Editorial Planeta): "El prefijo ‘auto’ tanto del sistema como del libro que deriva de él, ha motivado errores haciendo pensar que la Autoliberación pretende superar condicionamientos y opresiones por propio y aislado esfuerzo personal. Debo aclarar, opuestamente, que el valor del sistema de Autoliberación está en función de un mejor desenvolvimiento de la acción del individuo en el mundo social. Es atendiendo a este objetivo que el trabajo sobre sí mismo puede tener algún significado, del mismo modo que la capacitación personal tiene sentido si mejora las condiciones de trabajo físico o intelectual de un conjunto".
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Veröffentlichungsjahr: 2015
El método de Autoliberación es un sistema efectivo que posibilita a cualquier persona que lo siga con seriedad, alcanzar un profundo conocimiento de sí misma, comprendiendo las motivaciones últimas de su conducta y la raíz de sus tensiones y angustias, lo cual facilita una progresiva liberación del sufrimiento. Mediante esta formidable herramienta es posible evolucionar progresivamente, al tiempo que se van modificando las situaciones desfavorables del presente, se aclaran las zonas oscuras del pasado (comprendiendo así las tendencias y dinámica de la propia vida) y se pone uno en la situación de emprender una nueva dirección hacia el futuro.
El sistema de Autoliberación no es una terapia. Contrariamente, es una propuesta para aquellos que desean ir más allá de sus posibilidades actuales. No es, tampoco, un hito más en el aislamiento al que parece dirigirse el hombre contemporáneo. En relación a su claro propósito, el autor escribió (1990, Editorial Planeta): "El prefijo ‘auto’ tanto del sistema como del libro que deriva de él, ha motivado errores haciendo pensar que la Autoliberación pretende superar condicionamientos y opresiones por propio y aislado esfuerzo personal. Debo aclarar, opuestamente, que el valor del sistema de Autoliberación está en función de un mejor desenvolvimiento de la acción del individuo en el mundo social. Es atendiendo a este objetivo que el trabajo sobre sí mismo puede tener algún significado, del mismo modo que la capacitación personal tiene sentido si mejora las condiciones de trabajo físico o intelectual de un conjunto".
El presente libro está dividido en dos partes: la primera, titulada Mejoramiento conductual trata los temas de relajación, gimnasia sicofísica y autoconocimiento. La segunda, llamada Operativa desarrolla técnicas de catarsis, transferencia y autotransferencia; técnicas estas que van más allá del interés por el mejoramiento de conductas, para convertirse en instrumentos de cambio al servicio de una nueva dirección de vida si esa fuera la necesidad del experimentador.
La elección de temas.
Los tres temas de la primera parte pueden ser trabajados independientemente y en cualquier orden. Los temas de Operativa, en cambio, exigen dominio de todo lo anterior.
Es así es que los temas preliminares ofrecen posibilidades de acuerdo a particulares intereses. Ejemplificando, es posible que una persona que supere los treinta y cinco años se incline hacia la relajación y que alguien más joven pueda interesarse por el autoconocimiento. El segundo caso se explica porque las personas de edad menor pueden tener mayor urgencia en conocerse, ordenarse y articular claros proyectos de vida, antes que solucionar problemas de tensión. Esa tensión difícilmente sea interpretada por ellas como presión agotadora, sino más bien como un estímulo interesante para el desarrollo de las actividades cotidianas. Son numerosos los factores que pueden mediar para que se opte por uno u otro de los trabajos propuestos. Por ello, la primera parte del libro tiene una estructura que permite el desglose de temas.
Ahora bien, quien desee dominar el sistema completo de autoliberación, deberá acometer un aprendizaje progresivo de lo más simple a lo más complejo. Llevará entonces adelante un proceso ordenado, siguiendo el texto, tal cual está presentado.
El sistema de Autoliberación.
Está concebido como respuesta a las necesidades más profundas del ser humano. Esas necesidades son, sin duda, las del superar el sufrimiento. En esta perspectiva, la Autoliberación es la herramienta que permite superar el sufrimiento modificando conductas.
Si bien hoy se ha logrado una simplificación considerable de este sistema, gracias a prácticas y explicaciones teóricas sencillas, debemos observar que el mismo se deriva de una compleja filosofía que estudia a la vida humana con referencia a su sentido y sus posibilidades.
Sufrimiento y Autoliberación.
Mucha gente piensa que no sufre pero reconoce que padece tensión, temor, ansiedad, desencuentro con los demás y falta de sentido en la vida. Las dificultades enunciadas pueden ser compendiadas en la palabra "sufrimiento".
El objetivo que plantea la doctrina de Autoliberación es la superación del sufrimiento. Superar el sufrimiento equivale a lograr una creciente satisfacción consigo mismo.
Las tres vías del sufrimiento.
Se sufre por haber fracasado; por haber perdido oportunidades, objetos, personas queridas. Se sufre por falta de reconocimiento familiar y social. Se sufre por la dificultad de lograr aquello que se desea para uno mismo y los demás. Se sufre por temor, temor a perder lo que se tiene, temor a la soledad, a la enfermedad, a la vejez y a la muerte.
No solamente se sufre por las sensaciones negativas del presente, sino por recuerdos negativos y por imaginar acontecimientos negativos en el futuro. Por ésto se dice que lastres vías del sufrimiento son la sensación, la memoria y la imaginación en su uso distorsionado.
El sistema de Autoliberación debe tener en cuenta lo explicado y servir a la comprensión y trabajo sobre uno mismo de modo integral. Así es que nada puede hacerse con soluciones parciales como las que se ofrecen a diario y terminan fatalmente en frustración.
Teoría y práctica de la Autoliberación.
Se comprenderá que la teoría que va acompañando a las lecciones no está expuesta para obstaculizar el aspecto práctico, sino para dar la mayor comprensión posible de aquello que se ejecuta. Ello es necesario, tratándose de un trabajo integral según venimos comentando.
Demasiados "sistemas" sin fundamento han circulado en los últimos tiempos, justificados por opiniones de amigos de los autores, o por personas que pudieran impresionar al lector. Otro tanto se ha hecho para publicitar "métodos de felicidad", apoyándose en tablas de dudosa confección referidas a consumo de oxígeno, latidos cardíacos y cosas semejantes. Hay algunos planteos que, además de basarse en la opinión de terceros y en las conocidas tablas, utilizan la seducción de las palabras. Palabras antiguas, palabras de lugares remotos, a veces palabras nimbadas de aureola científica.
También están aquellos que utilizan los recursos técnicos como panacea. No estamos hablando de la resurrección neomesmeriana del orgón, con sus conductores dieléctricos y sus cabinas de carga bioenergética (ligeramente más sofisticados que las cubetas de Mesmer y del marqués de Pueysègur en el S. XVIII). Más bien, nos referimos a los trucos con medidores de resistencia galvánica de la piel, electromielógrafos, realimentadores electroencefalográficos, etc. En este campo el comercio ha ido lejos rozando la alegre irresponsabilidad.
Quién no conoce casos pintorescos como éste: Un señor nos coloca en los dedos los electrodos de un aparato medidor y nos hace descubrir las dificultades que padecemos. Cuando surge algún conflicto la aguja marca en el detector y el señor, entonces, nos dispara un shock eléctrico o nos apremia incesantemente. A fuerza de repetir este procedimiento inhibitorio termina "borrando" la información conflictiva de nuestra memoria... Concluye el tratamiento con una sonrisa reconfortante y alguna receta macrobiótica o vegetariana compensadora, según él, de nuestro desequilibrio de electrolitos sodio potasio y que se refleja en nuestro desorden simpático parasimpático (?). Si el señor es un gurú matizará sus explicaciones con el "prana", si es ocultista hablará de medicinas paralelas o de alternativa y si es diplomado nos deslumbrará con las teorías de moda. De esta manera, prácticas extravagantes ponen a las personas necesitadas de ayuda en situación de someterse a todo tipo de experimentos sin comprender realmente de qué trata aquello que se ven compelidas a realizar.
Teniendo en cuenta la desorientación general que campea en estas materias y en vista a la creciente orfandad interna que hoy se padece, consideramos de mínima responsabilidad con la inteligencia y en definitiva con nuestro prójimo, esclarecer sobre estos temas.
Por difícil que sea la tarea de explicar cuáles son los verdaderos problemas de fondo, cómo se los debe tratar y en qué deben consistir los procedimientos a usarse, no debe rehuírse cualquier oportunidad que se tenga a mano para hacerlo. Más simple hubiera sido para nosotros y más sencillo para nuestros lectores, si nos hubiéramos limitado a lanzar este libro como una secuencia de lecciones sin explicación alguna. No hemos optado por esa línea. Tampoco nos ha desmoralizado la posibilidad cierta de que se limite nuestro sistema aun núcleo más reducido de lectores. En todo caso, estamos convencidos de que nuestro propósito es genuino, que nuestro planteo en torno a la liberación del sufrimiento es integral y que nuestras prácticas deben ser acompañadas de explicaciones teóricas esclarecedoras en cuanto a objetivos generales y en cuanto a sentido particular de las prácticas mismas.
La fuente doctrinaria del sistema de Autoliberación.
Hace veinte años, algunos estudiantes y unos pocos profesionales nos agrupábamos en América del Sur, en torno a la enseñanza que impartía Silo. En el conjunto se destacaba algún siquiatra y jóvenes estudiantes de Sicología, Sociología y Antropología. Por aquel entonces, la Sociedad Sicoanalítica había entrado en una situación conflictiva que alejaba a sus adherentes más avanzados. En realidad, era el contexto social y cultural el que hacía crisis.
Nuevas corrientes en el campo de la Sicología hacían su aparición y métodos de conocimiento que en Europa hacía ya tiempo estaban dando frutos, en Sudamérica irrumpían novedosamente. Llegaban vientos renovadores mientras uno a uno caían nuestros viejos ídolos: no más tests de Binet, no más sicodiagnósticos de Rorschach, no más Ribot, Wundt, Weber y Fechner... La Sicología experimental se había convertido en estadística o en rama de la neurofisiología. Los gestaltistas habían desembarcado en esas playas tan alejadas del debate sicológico de altura. Wertheimer, koffka y Köhler, se sintetizaban con el conductismo gracias a Tolman y Kantor. Detrás de todo ello, nosotros veíamos una metodología gigantesca que, además, estaba influyendo en el campo de la Lógica, de la Gnoseología y hasta de la Etica y Estética. Era el método fenomenológico husserliano que hacia tiempo había producido su crítica del sicologismo y trascendia en Heidegger y en la Sicología de la Existencia. El panteón sicoanalítico se derrumbaba luego de las críticas de Sartre al esquema del inconciente basándose, precisamente, en la aplicaciónde la Fenomenología. Particularmente, discutíamos unos de los menos estudiados ensayos sartrianos, su magnífico "Esbozo de una teoría de las emociones".
¡Qué tiempos de desorden y qué desproporción había en todo! Mientras algunos consultábamos sobre el método fenomenológico y los planteos estructuralistas a colegas de los claustros universitarios, ellos respondían con viejas fórmulas tomistas...
Entre tanto, Vogt, Jacobson y Schultz acaparaban las prácticas del trabajo sobre uno mismo a fuerza de autohipnosis y relajación, mezclándose a veces con Patanjiali y los orientales en todo tipo de yoga. En ese tórrido clima de ideología y experiencias, Silo era un oasis. El no explicaba exactamente nuestro tema, que era la Sicología. Reducía todo problema al sufrimiento y sus vías, las formas de exploración de tales vías y las posibilidades de superación del sufrimiento. Por aquel entonces, el planteamiento nos resultaba emparentado con alguna forma original de budismo. Luego fuimos descubriendo que también lo estaba con algunas enseñanzas cristianas y mahometanas y por ello nos resultaba un tanto "místico". Con el tiempo empezamos a comprender que el siloísmo trataba, en realidad, los problemas de fondo del ser humano que necesariamente habían sido considerados por los grandes sistemas de experiencia interna, muy a menudo imbricados con la filosofía y las religiones.
Poco a poco, aprendimos a valorar temas sin precedentes en la historia de la Sicología, tales como la función de la imagen portadora de cargas; la estructuralidad de percepción y representación; la importancia de los sentidos internos en la producción, traducción y deformación de impulsos; las caracterizaciones y distinciones entre niveles y estados de conciencia; la acción del núcleo de ensueño en la formación de conductas; la acción de la protensión en la respuesta diferida y, por supuesto, el inédito aporte sobre el espacio y el tiempo de representación. Y cuando todo aquello fue llevado a la práctica y plasmado no como una terapia, no como un remedio para padecimientos síquicos sino como trabajo de crecimiento personal (y social), comprendimos que estábamos en presencia de una de las mayores enseñanzas de nuestro tiempo. Esto que hoy aparece como sistema de Autoliberación, es humilde tributario de aquella enseñanza.
Relación del sistema de Autoliberación con las corrientes sicológicas.
Hay relaciones, en primer término, en cuanto a lenguaje. No se ha visto la necesidad de acuñar neologismos para designar fenómenos sobre los que en Sicología hay aceptación general. A la sensación, percepción, imagen, etc., se las sigue designando aquí de la misma manera, a pesar de que tales fenómenos sean explicados de un modo nuevo.
No debe olvidarse, por último, que el sistema de Autoliberaciónsi bien acepta la presentación de los tópicos convencionales según lo hacen otras corrientes, se aleja considerablemante de ellas en cuanto a metódica e interpretación.
El presente libro como reconocida labor de equipo.
Este trabajo es resultado de los aportes del licenciado J. J. Pescio, la licenciada A. Martínez y E. de Casas, en sus estudios sobre catarsis y transferencia; de las experiencias de P. Gudjonsson del S.I. de Nueva York, en técnicas de relajación; de la tesis sobre electroencefalografía y niveles de conciencia de la sicóloga C. Serfaty del A.T.P. de Caracas; del estudio de P. Deno sobre aplicación de la expresión corporal en teatro y danza; de la síntesis sobre morfología simbólica, sígnica y alegórica de J. Caballero; de los estudios de simbólica aplicada de los arquitectos G. G. Huidobro y J. Swindom; de la notable colaboración del profesor S. Puledda, sobre autotransferencia y del pulcro trabajo realizado por el Dr. A. Autorino, plasmado en el vocabulario que acompañamos.
Por cierto que la experiencia y el talento de tantos otros colaboradores y amigos, se ha reflejado pálidamenteen estas páginas. Para ellos nuestro agradecimiento desde este lugar en el que damos los últimos retoques a este libro, lugar muy próximo al que sirviera de campo de experimentación al profesor Köhler.
Luís A. Ammann
Las Palmas de Gran Canaria, España, 20 de febrero de 1979
Diez años después de la primera edición de este libro, vuelvo sobre él para introducir algunos retoques.
En general, puedo decir que mucha gente ha trabajado satisfactoriamente con este material y que, hasta el momento, he recibido las mayores críticas de quienes no lo han leído completamente. Una de las objeciones, sin embargo, es atendible. El prefijo "auto" tanto del sistema como del libro que deriva de él, ha motivado errores haciendo pensar que la Autoliberación pretende superar condicionamientos y opresiones, pretende el develamiento del sentido de la vida y, en suma, el crecimiento humano por propio y aislado esfuerzo personal. Debo aclarar, opuestamente, que el valor del sistema de Autoliberación está en función de un mejor desenvolvimiento de la acción del individuo en el mundo social. Es atendiendo a este objetivo que el trabajo sobre sí mismo puede tener algún significado, del mismo modo que la capacitación personal tiene sentido si mejora las condiciones de trabajo físico o intelectual de un conjunto. Antes de escribir el libro aprendí claramente que la acción verdadera, la acción no contradictoria y liberadora es la que termina en otros y no en sí mismo. Después de todo el ser humano está esencialmente abierto al mundo, es mundo y no aislamiento, es historia y es sociedad. El beneficio, por tanto, que puede brindar el sistema de Autoliberación será medido por el resultado que obtenga en la superación del sufrimiento social al dotar a los individuos de herramientas que mejoren su acción.
Debo agregar que las explicaciones en torno al "aparato" del siquismo y al trabajo de los "centros" (con sus partes y sub partes), no tienen otra pretensión que la de enmarcar el sistema de prácticas. Según este punto de vista a esas explicaciones se las ha de considerar como simples figuras didácticas y no como descripiones de realidades síquicas. Desde luego, nunca creí que la estructura sicofísica se pareciera a un artefacto cibernético, pero traté de representarla así para lograr un acercamiento que, espero, no lleve a erróneas interpretaciones.
Luís A. Ammann
Córdoba, Argentina, 30 de Julio de 1990
Las prácticas de relajación llevan a la disminución de las tensiones musculares externas, internas y mentales. Como consecuencia de ésto, permiten el alivio de la fatiga, el aumento de la concentración y facilitan el rendimiento en las actividades cotidianas.
Recomendaciones.
1. Tomar en lo posible media hora cada fin de semana y en ese lapso practicar varias veces una sola lección. Ese es, en realidad el mejor de los sistemas.
2. Una vez que se haya aprendido y dominado una lección, recordarla por unos pocos minutos cada noche, a medida que se entre en el sueño. Si fuera el caso de padecer insomnio, esa sería una razón más para hacerlo.
3. Aplicar lo aprendido en cada lección semanal a las situaciones diarias que crean angustia, temor, cólera, ansiedad, o malestar en general (es decir tensión).
4. Al finalizar las prácticas de relajación, se dará una sola técnica para ser utilizada en la vida diaria. Esa técnica no será fácil de aplicar si no se domina el trabajo completo. Si en cambio, se han seguido paso a paso todas las otras técnicas, se estará en condiciones de aplicar una sola para eliminar las tensiones en cualquier situación.
5. Cuando se cuente con la técnica de relajación de la última lección, habrá que familiarizarse con ella, al irla aplicando en diferentes situaciones de la vida diaria. A medida que se observe que esa técnica va actuando automáticamente en cualquier situación tensa provocando la relajación, se irá logrando verdaderamente el objetivo propuesto.
Debe llegar el momento en que, sin proponérselo, se eliminen automáticamente tensiones en el instante en que éstas se manifiesten.
Es necesario insistir con cada práctica y, en especial, con la técnica unificada de la última lección, debido a que la tensión se ha hecho un hábito y no se la puede variar de un día para otro. Los resultados serán entonces, proporcionales a la dedicación.
Vamos a estudiar las formas de relajar el cuerpo.
Antes de comenzar con esta práctica, que es la base de todas las otras, es necesario conocer los puntos de mayor tensión del cuerpo.
¿Qué puntos tiene usted ahora en tensión?
Observe su cuerpo y descubra esos puntos tensos. ¿Tal vez el cuello? ¿Tal vez los hombros? ¿Algunos músculos del pecho, o del vientre?
Para aflojar esos puntos de permanente tensión debe, antes que nada, comenzar a observarlos.
Observe ahora su pecho, observe su vientre, observe su nuca, observe también sus hombros, y allí donde encuentre tensión muscular, no intente aflojarla, sino, auméntela. Es decir, tense aún más los músculos que están tensos.
Ponga más fuerza en el cuello, más fuerza en los hombros, más fuerza en los músculos del pecho, del vientre. Allí donde encuentre tensión, comience por aumentarla fuertemente, y pasados unos pocos segundos, afloje súbitamente la tensión que excedió. Pruebe una, dos, tres veces. Tense fuertemente los puntos de tensión y al cabo de un breve tiempo, aflójelos súbitamente.
Ha aprendido con ésto, la forma de relajar los músculos más tensos, y lo ha logrado haciendo algo contrario a lo que suponía, es decir, tensando aún más para luego aflojar.
Una vez que domine esta técnica, usted continúa por sentir simétricamente las partes de su cuerpo. Comienza a sentir su cabeza, al cuero cabelludo, los músculos faciales, la mandíbula. Luego va sintiendo los dos ojos al mismo tiempo, las dos partes de su nariz. Luego atiende a la comisura de los labios, a sus dos mejillas, y baja, mentalmente, por ambos lados de su cuello y al mismo tiempo. Se va fijando en sus dos hombros; después, poco a poco, va descendiendo por sus brazos, los antebrazos y las manos, hasta que todas estas partes vayan quedando completamente flojas, bien relajadas.
Vuelva a su cabeza y realice el mismo ejercicio. Pero ahora va a bajar por delante de su cuerpo, por sus dos músculos pectorales. Luego hacia el abdomen, va bajando simétricamente por delante como siguiendo dos líneas imaginarias. Llega al bajo vientre y ahí donde termina el tronco de su cuerpo, ahí debe dejar todo completamente bien relajado.
Ahora retrocede de nuevo. Sube a su cabeza mentalmente, pero esta vez comienza a bajar por la nuca. Ahora va bajando por dos líneas de la nuca, simétricamente. Al mismo tiempo, deciende por dos líneas de su espalda, por su omóplato hacia abajo, cubriendo toda su espalda, llegando a las partes últimas de su cuerpo. Sigue por sus dos piernas, a lo largo de ellas, llegando hasta la punta de los pies.
Al finalizar este ejercicio y cuando lo tenga dominado, deberá experimentar una buena relajación muscular externa.
Recuerde la primera lección y realice todos los desplazamientos que allí se indicaron, repitiendo varias veces como sea necesario hasta tener registro de un buen manejo de la técnica en cuestión. Un recurso es el de procurar efectuar el rélax cada vez más rápidamente, sin por ello disminuir la profundidad de la relajación.
Considerando el orden de las importancias es, desde luego, necesario dominar el rélax de los músculos faciales, los del cuello y nuca y los del tronco en general. Es secundario dominar el rélax de brazos y piernas. Habitualmente se piensa de otro modo y esto hace perder un tiempo considereble a los practicantes.
Recuerde: más importante que los miembros es su cabeza, su cuello y nuca, su rostro y desde luego, su tronco en general.
Vamos a tratar ahora el rélax interno. Nuevamente toma usted su cabeza por referencia. Ahora siente sus ojos, siente fuertemente los globos oculares, los músculos que rodean ambos ojos. Ahora está sintiendo sus dos ojos por dentro al mismo tiempo. Va experimentando la sensación interna y simétrica de ambos ojos, yendo hacia el interior de ellos, relajándolos, relájandolos totalmente.
Ahora "cae" hacia dentro de su cabeza... se deja deslizar al interior y va relajando completamente. Sigue como cayendo por un tubo hacia los pulmones, va sintiendo simétricamente los pulmones por dentro y los va relajando. Luego sigue bajando internamente por su abdomen, relajando todas sus tensiones; sigue bajando internamente, aflojando por dentro, por su bajo vientre en profundidad, hasta la terminación de su tronco, dejando todo en perfecto rélax.
Como puede comprobar, en este segundo tipo de rélax no hemos tenido en cuente los brazos y piernas. Se va desde los ojos hacia adentro, y luego como cayendo definitivamente hacia la terminación del tronco.
Practique varias veces este ejercicio, comprobando al finalizarlo si aún ha quedado algún músculo externo en tensión. Estos músculos externos tendrán que haber quedado en perfecto rélax y, por supuesto, se debe haber alcanzado un buen rélax interno. Esto le permitirá avanzar hacia los próximos ejercicios, algo más complejos.
Practique nuevamente la lección número dos y preocúpese por no detenerse en un punto más que en otro. Repita, tratando de dar más velocidad a los desplazamientos internos, sin perder profundidad. Si cree dominar los ejercicios, dispóngase a avanzar.
En esta lección número tres trabajaremos el rélax mental. Sienta nuevamente su cabeza. Ahí está el cuero cabelludo, más abajo el cráneo. Comience por "sentir" su cerebro por dentro.
Sienta su cerebro como si estuviera "tenso". Vaya aflojando esa tensión hacia adentro de su cerebro y hacia abajo, como si fuera descendiendo la relajación.
Concéntrese. Vaya bajando la tensión, como si la parte superior de su cerebro se fuera haciendo cada vez más suave, agradable. Siempre bajando, bajando hacia el centro de su cerebro, más abajo del centro, mucho más abajo, cada vez algo más algodonosa, más suave, más tibia.
Repita este ejercicio varias veces hasta comprender que progresivamente lo va dominando.
Repita la lección anterior varias veces hasta poder experimentar la relajación mental rápidamente.
He aquí un modo para verificar su progreso: dé unos pasos por su cuarto de trabajo; abra y cierre algunas puertas; coja y deposite en el mismo lugar algunos pequeños objetos. Regrese luego al punto en que inició las operaciones.
Se supone que partió a efectuar aquellos procedimientos, desde el registro interno de relax mental, estudiado en la lección anterior.
Cuando domine el modelo citado, podrá intentar experiencias cotidianas más complejas.
Usted ya domina las tres formas de rélax. Conoce el rélax físico externo, el físico interno y el mental. Está ahora en condiciones de aplicar estos tipos de rélax en la vida cotidiana de u modo veloz y eficaz.
Ha trabajado, hasta ahora, básicamente con los músculos y con las sensaciones internas. Pero en esta lección va a emprender un trabajo un poco diferente. Va a aprender a adiestrar las imágenes mentales. Son las imágenes, las que movilizan tensiones e, igualmente, estas imágenes pueden movilizar relajaciones.
Si, por ejemplo, imagina un incendio e imagina que usted está allí, podrá advertir con facilidad que sus músculos se tensan. Inversamente, a medida que va "apagando" ese incendio observará también cómo se va relajando la musculatura externa, y también registrará la relajación de sus sensaciones internas.
En esta lección número cuatro, vamos a comenzar a manejar cierta imagen de gran utilidad para el resto del trabajo: realizaremos la experiencia de paz.
Comience por imaginar una esfera transparente que, bajando desde lo alto, va entrando por su cabeza y termina alojándose en el centro del pecho, a nivel del corazón.
Algunas personas no pueden imaginar bien esta esfera al principio. De todas maneras, no es mayor inconveniente ya que sí pueden experimentar una agradable sensación en el pecho, sin el apoyo de la imagen esférica. Sin duda, con el tiempo, podrán visualizar correctamente esa esfera que va bajando y termina colocándose en el centro del pecho.
Tomando en cuenta esta imagen, una vez alojada en el lugar correspondiente, se la va expandiendo lentamente, como si creciera cada vez más, hasta los límites de todo el cuerpo. Cuando la sensación, que comenzó en el centro del pecho se ha extendido por todo el cuerpo hasta sus límites, sobreviene una cálida sensación de paz y unidad interna, que se la deja operar por sí sola.
Es importante que esta sensación se extienda hasta los límites de todo el cuerpo, es decir, irradiando desde el centro del pecho cada vez más hacia todo el cuerpo, hasta lograr una suerte de luminosidad interna. Cuando ésta coincida con los límites del cuerpo, la relajación será completa.
A veces la respiración se hace amplia, acompañando a las emociones positivas que se van presentando: emociones de agrado, emociones inspiradoras. Pero no preste mayor atención a la respiración, solamente déjela que acompañe a las emociones positivas.
En otras ocasiones surgen algunos recuerdos y algunas imágenes muy vívidas. Pero usted se interesa más por su registro de paz creciente.
Cuando el registro, que comenzando en el pecho se haya difundido por todo el cuerpo hasta los límites, se habrá dominado lo más importante del ejercicio. Entonces surgirá la experiencia de paz. Usted podrá permanecer en ese interesante estado unos pocos minutos. Luego, haga retroceder lentamente la sensación y la imagen hasta el pecho, cerca del corazón. Desde allí, llévela nuevamente hasta su cabeza, para ir haciendo desaparecer la "esfera" que utilizó desde el principio del ejercicio.
Con ésto queda terminada la experiencia de paz.
Recuerde: si no se ha relajado correctamente, según lo explicado en las lecciones anteriores, esta importante experiencia de paz no tiene oportunidad de manifestarse.
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