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La mayoría de las ciudades no están acondicionadas para las personas en silla de ruedas, con discapacidad auditiva o visual.
La eliminación de barreras arquitectónicas es cada vez más frecuente, pero beneficia, en especial, a quienes tienen problemas de movilidad. Después de realizar una prueba en el centro de cada ciudad, el informe reveló que los ciudadanos con discapacidades visuales y auditivas son quienes deben enfrentarse a dificultades más graves.
El libro transcribe literalmente e incorpora varias entrevistas realizadas a personas vinculadas con las minusvalías entre 2009-2013.
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Veröffentlichungsjahr: 2021
Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006.
Asientos de obra
Vida laboral
Un ejemplo de queja o reclamación
Consejos
Grados de minusvalía
Natación
El agua, entre 32 y 34 grados
Respiración por la boca
Apertura de los ojos bajo el agua
El crol, el mejor estilo
Ventajas de la natación en la Tercera Edad
Pautas a seguir en la piscina
Buceo
Todos los fondos marinos se pueden explorar
Un deporte para todos
Curso para obtener un título
Consejos para bucear sin peligro
Piscinas: dermatosis y hongos
Esquí náutico
Menos consumo de drogas
¿Es recomendable la competición?
¿Hay algún deporte desaconsejable?
Al elegir un deporte para niños o adolescentes...
Vela
Surf
Windsurf
La vela
Otros deportes
Galileo: Europa en órbita
Dispositivos "parlantes"
La resiliencia es una capacidad que se manifiesta:
Rasgos que potencian la resiliencia de las personas
Factores que favorecen la resiliencia
A cualquier edad se puede cambiar
El aprendizaje es posible
Ataque o huida
¿Conseguir el éxito o evitar el fracaso?
Motivación intrínseca y extrínseca
Cuando la motivación falla
La comtemplación, un placentero freno
Estrategias para la contemplación
Identificar para prevenir
Viejos y felices.
El cuerpo, para empezar.
La mente también alimenta.
Y con los demás…
La vejez, etapa de los descubrimientos
Una habilidad muy especial
Aprender a desarrollar la inteligencia emocional
Gestionar adecuadamente las emociones supone:
Muy unida a la autoestima
Eficacia y conciencia
La inteligencia emocional
Esfuerzo y asertividad
Una búsqueda inútil
¿Meta o entelequia?
Seamos positivos
Para ser felices...
Perjudica las relaciones
Liberarnos de los sentimientos de culpa
Para evitar el sentimiento de culpa, conviene...
Marcar los límites
Contar con nuestro espacio es imprescindible para
Cómo usar nuestro espacio
La necesidad de proteger la intimidad
La necesidad de compartir la intimidad
La generosidad bien entendida
Espacio personal y tiempo propio: se necesitan
Rafael de Lorenzo. Director del primer Tratado sobre Discapacidad en España
Enrique Varela Couceiro, director de Tecnología Accesible e I+D de la Fundación ONCE
Miguel Ángel Verdugo, director del Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca
Ana Peláez, representante española en la Comisión de Seguimiento de la Convención de la ONU de los derechos de las personas con discapacidad
Olga Babarro Bueno, primera guía turística con deficiencia auditiva
Jesús García, director del área de Accesibilidad Web de la Fundación CTIC
¿Es lo mismo usable que accesible?
Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006.
Preámbulo
Artículo 1. Propósito.
Artículo 2. Definiciones.
Artículo 3. Principios generales.
Artículo 4. Obligaciones generales.
Artículo 5. Igualdad y no discriminación.
Artículo 6. Mujeres con discapacidad.
Artículo 7. Niños y niñas con discapacidad.
Artículo 8. Toma de conciencia.
Artículo 9. Accesibilidad.
Artículo 10. Derecho a la vida.
Artículo 11. Situaciones de riesgo y emergencias humanitarias.
Artículo 12. Igual reconocimiento como persona ante la ley.
Artículo 13. Acceso a la justicia.
Artículo 14. Libertad y seguridad de la persona.
Artículo 15. Protección contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 16. Protección contra la explotación, la violencia y el abuso.
Artículo 17. Protección de la integridad personal.
Artículo 18. Libertad de desplazamiento y nacionalidad.
Artículo 19. Derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad.
Artículo 20. Movilidad personal.
Artículo 21. Libertad de expresión y de opinión y acceso a la información.
Artículo 22. Respeto de la privacidad.
Artículo 23. Respeto del hogar y de la familia.
Artículo 24. Educación.
Artículo 25. Salud.
Artículo 26. Habilitación y rehabilitación.
Artículo 27. Trabajo y empleo.
Artículo 28. Nivel de vida adecuado y protección social.
Artículo 29. Participación en la vida política y pública.
Artículo 30. Participación en la vida cultural, las actividades recreativas, el esparcimiento y el deporte.
Artículo 31. Recopilación de datos y estadísticas.
Artículo 32. Cooperación internacional.
Artículo 33. Aplicación y seguimiento nacionales.
Artículo 34. Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad.
Artículo 35. Informes presentados por los Estados Partes.
Artículo 36. Consideración de los informes.
Artículo 37. Cooperación entre los Estados Partes y el Comité.
Artículo 38. Relación del Comité con otros órganos.
Artículo 39. Informe del Comité.
Artículo 40. Conferencia de los Estados Partes.
Artículo 41. Depositario.
Artículo 42. Firma.
Artículo 43. Consentimiento en obligarse.
Artículo 44. Organizaciones regionales de integración.
Artículo 45. Entrada en vigor.
Artículo 46. Reservas.
Artículo 47. Enmiendas.
Artículo 48. Denuncia.
Artículo 49. Formato accesible.
Artículo 50. Textos auténticos.
Barreras
INDICE
Introducción
Capítulo 0: Superar la adversidad
Entrevistas
Capítulo 1: Las mejoras para los discapacitados no se están realizando al ritmo de las necesidades sociales
Capítulo 2: Las cosas están diseñadas para el ciudadano perfecto
Capítulo 3: Hemos tardado cuatro décadas en darnos cuenta de que las familias de los discapacitados también necesitan ayuda
Capítulo 4: Existen situaciones inadmisibles de vulneración de los derechos de las personas con discapacidad
Capítulo 5: La sordera reduce considerablemente las posibilidades de acceso a un empleo
Capítulo 6: Al diseñar la oferta turística, se piensa muy poco en las personas con discapacidad
Capítulo 7: En las herramientas de la Web 2.0 la accesibilidad es casi inexistente
Capítulo 8: ¿Es lo mismo usable que accesible?
DESARROLLO
Introducción
Mayores y personas con discapacidad son los principales beneficiarios, pero no los únicos, de la eliminación de barreras arquitectónicas. Ciudades para todos. Éste es el objetivo, todavía inalcanzable, para numerosas personas. Quienes tienen alguna discapacidad conocen de sobra cuáles son las principales barreras que les impiden una rutina normalizada, pero esta misma sensación la comparten las personas mayores, que por motivos de edad empiezan a descubrir las dificultades que entrañan algunas ciudades, y las personas con movilidad reducida temporal o en situaciones que les obligan a enfrentarse a los obstáculos de ciertas urbes. La accesibilidad universalsupone un beneficio para todas ellas. Por este motivo, cuando se construye, conviene pensar en términos generalistas y de igualdad.
La mayoría de las ciudades no están acondicionadas para las personas en silla de ruedas, con discapacidad auditiva o visual. Aumenta la inversión en accesibilidad, se tiene en cuenta en el diseño de los nuevos entornos de las ciudades y la Convención de la ONU sobre las Personas con Discapacidadla defiende como una prioridad. Pero los esfuerzos han de ser mayores, insisten en la necesidad de aplicar estos principios a los espacios porque "hacer accesibles nuestras ciudades favorece a la sociedad en general: a la persona en silla de ruedas, al joven que se ha roto una pierna y la tiene escayolada, a la mujer con una silla para el bebé o a la persona mayor que tiene dificultades de movilidad".
La accesibilidad universal todavía es "un reto pendiente" y, a pesar de los avances, las barreras físicas son "múltiples". La entidad asegura que "los bordillos son demasiado elevados o con obstáculos, hay socavones en medio de las aceras y papeleras o farolas mal colocadas en las calles".
No obstante, ocurre que en ocasiones determinadas actuaciones arquitectónicas no consiguen los objetivos esperados. Un entorno accesiblese diseña para utilizarse "con seguridad y eficacia" por el mayor numero posible de personas. Sin embargo, hasta que no se pasa por una situación que requiere de espacios adaptados, a menudo se obvia su interés. Con este objetivo, diversas asociaciones de personas con discapacidad organizan talleres de sensibilización con jóvenes estudiantes, para que conozcan los obstáculos que conlleva el tránsito por una ciudad para determinadas personas.
Las ciudades pueden ayudar al desplazamiento o entorpecer el tránsito. Las asociaciones implicadas, como COCEMFE, han propuesto una serie de normas para aplicar en los entornos públicos urbanizados. De la misma manera, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha elaborado una propuesta de modelo de ordenanza municipal sobre accesibilidad universal de estos espacios, entre otros. De acuerdo a sus estimaciones, se consideran las siguientes barreras y ayudas:
Barreras
Un escalón más alto de lo normal.
Un coche aparcado en un paso para peatones.
Actividades comerciales ambulantes y terrazas de hostelería en las aceras y áreas de uso peatonal.
Mobiliario urbano que obstaculiza el desplazamiento de personas con discapacidad visual o movilidad reducida.
Teléfonos de uso público y cajeros automáticos no adaptados.
Bocas de los buzones postales, papeleras y elementos similares situadas a una altura inferior a 90 cm o superior a 120 cm desde el suelo.
Fuentes para beber con una boca situada menos de 85 cm y más de 100 cm.
Obras en la vía pública sin señalizar ni proteger.
Ayudas
Botones de los ascensores con escritura braille.
Itinerarios peatonales accesibles con una anchura mínima de paso (1,80 metros) que permita la circulación de forma autónoma y continua de todas las personas.
Parques y jardines con instalaciones de uso público enlazadas mediante itinerarios peatonales accesibles.
Bandas para señalizar o delimitar el paso de peatones, antideslizantes en seco y en mojado, resistentes al desgaste del tráfico rodado y con un contraste elevado respecto al color dominante de la calzada.
Semáforos con avisadores sonoros.
Pavimento duro y estable, sin piezas sueltas.
Rejillas, tapas de registro, bocas de riego y otros elementos situados en el pavimento, enrasados y sin resaltes.
Ramas, arbustos o similares que no irrumpan en el ancho libre de paso ni por debajo de 210 cm.
Escaleras con iluminación en todo su recorrido, sin zonas oscuras, y con todos los peldaños de las mismas dimensiones en altura y profundidad.
La accesibilidades una cuestión universal. Aunque se tiende a pensar que sólo afecta a quienes tienen una discapacidad o movilidad reducida, ha de tener en cuenta a todas las personas porque la diversidad es una realidad. Varían la altura, las condiciones, las necesidades. Ninguna persona es igual a otra y, por ello, el entorno ha de estar preparado para atender a todas.Cualquier persona en algún momento de su vida puede sufrir un percance que le obligue a estar impedida o necesitar ayuda para realizar determinadas tareas. Es en esos momentos cuando se da cuenta del reto al que se enfrentan cada día quienes, por su condición, requieren medidas accesibles de continuo. Levantarse de la cama, cocinar, cruzar una calle, conducir un automóvil o acceder a una bibliotecason actividades cotidianas que, sin embargo, en ocasiones generan más de un inconveniente.Para solventar estos problemas, se recurre al denominado diseño para todos o diseño universal. Su misión es prevenir las barreras para que ninguna persona encuentre dificultades en el día a día. En lugar de pensar en unos pocos, se piensa desde el principio en todos.
Se persigue la vida independiente. En lugar de resaltar las diferencias, se apuesta por la igualdad de condiciones. Una mujer embarazada o una persona con una discapacidad transitoria pueden necesitar las mismas ayudas que otra persona con discapacidad permanente, por lo que el entorno debe estar preparado para todas ellas. Nadie ha de quedar excluido. El diseño para todos previene las barreras desde el principio. Crea un entorno útil. Su máxima es lo que se conoce como usabilidad, aplicada a cualquier contexto.
El diseño para todos rehuye las adaptaciones y busca la normalización. “Es el diseño de productos y entornos de fácil uso para el mayor número de personas posible, sin necesidad de adaptarlos o rediseñarlos de una forma especial”. Se trata de simplificar el acceso a los contenidos web y la realización de otras tareas cotidianas “a todas las personas de todas las edades y habilidades, con independencia de su discapacidad o de la tecnología de que dispongan”.
Reivindican la accesibilidad completa de las nuevas tecnologías, en general, y de Internet, en particular. Ambas están consideradas una excelente herramienta de integración, a pesar de que en la actualidad presentan algunas trabas -acceso, comprensión…- que las convierten, más bien, en motivo de exclusión.
Están consideradas una excelente herramienta de integración, pero algunas trabas las convierten todavía en motivo de exclusión. Internet es una oportunidad para acceder a la comunicación, al conocimiento, la formación, la cultura y el ocio, un instrumento para que todas las personas “puedan integrarse totalmente en la sociedad del siglo XXI”, muchos ciegos y deficientes visuales afiliados a la organización de la ONCE sufren importantes problemas a la hora de realizar actividades cotidianas”.
Realizar compras, reservar un billete de avión, efectuar operaciones bancarias o trabajar a través de la Red son gestiones que, por muy sencillas que parezcan, pueden complicarse si no se aplican los principios de accesibilidad y adaptación.
El diseño universal es aplicable en todos los ámbitos. En el hogar, permite que las personas mayores o con discapacidad lleven una vida independiente y segura. Pero además, si todas las viviendas dispusieran de un diseño que garantizara la accesibilidad, “además de encontrar una casa adecuada a su situación”, cualquier persona podría también acudir a una reunión familiar o de amigos sin dificultad, “lo que sin duda contribuiría a su plena integración social”, reconoce la publicación ¡Pregúntame sobre accesibilidad y ayudas técnicas!
Editada por el Instituto de Biomecánica de Valencia, Alianzas para el desarrollo económico y social (Alides), CEAPAT y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, esta guía recoge los criterios recomendados y exigibles de accesibilidad arquitectónica, accesibilidad urbanística, formación, aprendizaje y empleo, transporte, ocio y cultura, comunicación y participación social.
En el caso de la vivienda, detalla los requisitos que deben cumplirse en el exterior, entrada e interior –baño, cocina dormitorios, salón, vestíbulo y terraza- para garantizar autonomía y seguridad. Otros inmuebles en los que se detiene los edificios públicos, a los que acude cada día un buen número de personas con diferentes situaciones y necesidades, además de enumerar las condiciones que deben cumplir escaleras y rampas, ascensores y aparatos elevadores, puertas y pasillos, y vestuarios.
Estos últimos facilitan tanto la actividad laboral como la práctica deportiva, por lo que su diseño debe ser especialmente seguro y cómodo. De ellos depende que se pueda acceder al resto de las instalaciones y, por ello, deben contar con un itinerario de entrada accesible, pasillos y puertas de anchura suficiente y un pavimento estable, antideslizante y sin rugosidades distintas de la propia pieza. Incluso se contempla la existencia de un espacio libre que permita a las personas con movilidad reducida o silla de ruedas realizar una aproximación paralela al borde lateral de los bancos, el uso de perchas de color contrastado con los paramentos verticales y a diferentes alturas y la instalación de pestillos y tiradores fácilmente manejables en las taquillas. Otros emplazamientos sobre los que se realizan recomendaciones son:
Vado peatonal. Los vados se colocan para salvar las diferencias de altura entre las aceras y la calzada, lo que significa que han de facilitar una transición cómoda y sin riesgos. Para ello, tienen que contar con una anchura de paso mínima de 1,80 metros, aceras rebajadas y una franja señalizadora.
Fuentes y papeleras. Han de colocarse en número suficiente a las necesidades de la zona, estar fabricadas en un material resistente y situarse en los laterales exteriores de las aceras o sendas. Las fuentes, además, deberían disponer de un elemento de recogida de aguas para evitar las salpicaduras y las papeleras, tener un color contrastado.
Obras en la vía pública. Este tipo de obras implican, a veces, la apertura de zanjas o la colocación de vallas y andamios que alteran los itinerarios habituales del tráfico y de los peatones. Por este motivo, los pies del andamio deben colocarse junto a la fachada, las zonas de trabajo han de habilitarse preferentemente en la calzada, el contorno de las obras debe vallarse con balizas estables señalizadas visualmente con destellos luminosos y hay que indicar itinerarios alternativos si se obstaculiza el camino.
Documentos impresos. Si están encuadernados, la encuadernación debe permitir que el documento se abra sin precisar sujeción para mantenerlo abierto, el papel ha de ser mate de color hueso o pastel, el contraste entre el color del papel y la letra tiene que ser alto y la composición simple, con texto alineado a la izquierda, párrafos en bloque y espacio amplio en los márgenes izquierdo y derecho.
Teléfono. Fijo o móvil es uno de los principales instrumentos de comunicación. En la actualidad, existen modelos específicos para personas con discapacidad auditiva o visual, aunque se pueden conseguir teléfonos accesibles si el auricular se puede sujetar fácilmente, las teclas son grandes y de forma cóncava, incluye pantalla de alto contraste y la base es antideslizante.
¿Estaría dispuesto a desembolsar un dinero extra para instalar en la entrada de su casa una rampa que permita a su vecino, un joven en silla de ruedas, entrar y salir del edificio? Muchos asumirían, sin más, el coste de esa actuación. Sin embargo, otros se opondrían a pagar una obra que sólo beneficia a una minoría. Precisamente, para evitar situaciones de desigualdad, se ha elaborado la Ley de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal, en vigor desde finales del año pasado, y que, entre otros aspectos, obliga a las comunidades de propietarios a costear, quieran o no, las obras de adaptación.Ley de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal nació para garantizar los derechos de estas personas, adaptándolos a la realidad social actual y sirviendo de complemento a la Ley de Integración Social de los Minusválidos (Lismi) de 1982.
La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) de 1999 ya establecía que no era necesaria la unanimidad de los vecinos de una comunidad para realizar adaptaciones, sino que bastaba con las tres quintas partes de los propietarios. Además, se facultaba a los discapacitados a llevar a cabo estas actuaciones, aunque contasen con la oposición de los demás propietarios. Eso sí, a diferencia de lo que dice la Ley de Igualdad de Oportunidades, tenían que costearlas con su propio dinero.
La norma establece la obligación de las comunidades de propietarios para realizar las obras de adaptación necesarias, a instancias de los propietarios de viviendas en las que residan o trabajen personas con discapacidad, pagando, al menos, la cantidad equivalente a tres mensualidades.
Pese a esto, hay quienes dudan de esta supuesta ventaja, puesto que si estamos ante una comunidad media de 40 copropietarios, el gasto acumulado de tres meses no es más de 6.000 euros (para el supuesto de una cuota mensual de 50 euros en una comunidad de 40 copropietarios) y, evidentemente, eso sólo da para salvar un par de escalones. Conviene tener en cuenta que una rampa con silla mecánica supera esa cifra, igual que la instalación de un ascensor, pudiendo alcanzar los 72.000 euros.
La Ley de Igualdad de Oportunidades establece, asimismo, que los poderes públicos deben adoptar medidas contra la discriminación y compensar las dificultades que tienen las personas con discapacidad (según la ley, “aquellas a quienes se les haya reconocido un grado de minusvalía igual o superior al 33%”) para participar plenamente en la vida social.
Por ello, se han dispuesto una serie de calendarios de adaptación. En el plazo de dos años es preciso que se establezcan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación que deberán reunir tanto las oficinas públicas como los bienes y servicios a disposición del público, los productos tecnológicos, los medios de comunicación social o los transportes, así como los espacios urbanizados y edificaciones. Una vez decididas las condiciones, serán de obligado cumplimiento en todos estos sectores.
Conseguir que el viario, los edificios públicos y los transportes sean accesibles para todos los ciudadanos es una preocupación antigua. No ocurre lo mismo con el interior de las viviendas, aspecto que aún está relegado a un segundo plano. Y es que, para los poderes públicos, las casas entran dentro del ámbito de lo privado.
Es cierto que desde las administraciones públicas se fomentan las arquitecturas accesibles desde la edificación, y no como una solución improvisada a posteriori; si una persona minusválida solicita al constructor una serie de modificaciones en el interior de su casa, “éste no puede negarse y, en teoría, no tiene por qué repercutir en el precio final”. Además, explica que si el promotor no ha cumplido con las normas básicas de accesibilidad, el discapacitado podrá exigirle que costee y lleve a cabo la actuación necesaria, como puede ser la instalación de un ascensor con las medidas adecuadas. En este sentido, el porcentaje estimado para la adaptación de las viviendas de protección oficial para minusválidos es del 3%, aunque puede variar de acuerdo a lo estipulado en cada comunidad autónoma.
No existe un documento en el que se determinen actuaciones de obligado cumplimiento con las que hacer del interior de una vivienda un lugar accesible para una persona con movilidad reducida.
En líneas generales, conviene tener en cuenta las siguientes consideraciones:
Para los usuarios de sillas de ruedas, es importante contar con suelos que tengan el punto justo de dureza y que no sean incómodos porque dificultan los deslizamientos.
Muchas veces, la grifería es difícil de utilizar para personas con deficiencias motrices: las llaves monomando ahorran este problema. Lo mismo ocurre con enchufes, pomos, bañeras, ventanas (demasiado altas) y puertas (demasiado pesadas o con luces muy escasas). Así, los interruptores eléctricos, llaves de paso y calderas se situarán a una altura de 90 centímetros; la bañera se sustituirá por una ducha enrasada, y se colocará un lavabo sin pie.
Si el comprador de la vivienda necesita una silla de ruedas, se aumentará la anchura de las puertas hasta un mínimo de 80 centímetros.
A la plaza de garaje se le añadirá una franja en los laterales de 120 centímetros para impedir problemas de movilidad.
La seguridad es otra asignatura pendiente. A falta de que el Plan de Accesibilidad 2004-2012 sancione lo contrario, la legislación contra incendios no considera las necesidades específicas de las personas disminuidas.
La adaptación de la vivienda a las necesidades de las personas mayores, con discapacidad o movilidad reducida ha llevado a diversos fabricantes a diseñar ayudas técnicas específicas. Así han surgido también nuevos aparatos y sanitarios para equipar el baño y convertir esta estancia en un espacio libre de obstáculos. . El baño, diseñado con espacio suficiente para permitir maniobrar con una silla de ruedas, incluía lavabo regulable en altura, espejo basculante, mandos electrónicos de fácil manipulación, ergonómicos y situados a una altura accesible, grifería electrónica, un inodoro accionado por infrarrojos y barras de apoyo "firmemente ancladas" para utilizar este sanitario con seguridad.
Por su parte, la ducha, además de contar también con barras de apoyo, incorporaba un asiento, un termostato para ajustar la temperatura del agua y evitar quemaduras, así como la posibilidad de desinfección térmica automática. Por último, la estancia tenía instalado un sistema de alarma visual y acústica "para avisar de cualquier incidencia".
Al detalle. Éste es un ejemplo de cómo debería ser un baño sin barreras arquitectónicas, una estancia cada vez más reclamada por personas mayores, con discapacidad o movilidad reducida, que se ven limitadas en su propio hogar. Para todas ellas, fabricantes de sanitarios y mobiliario de baño han diseñado productos específicos que se adaptan a sus necesidades particulares. En el mercado existen mamparas con características especiales para facilitar el acceso a la ducha. La clave está en el sistema de apertura, que ha de permitir el paso sin obstáculos.Su modo de apertura está diseñado para espacios pequeños y usuarios mayores o con discapacidad. Dispone de dos ejes, uno en la pared y otro en la mampara, sobre los que la puerta puede girar en un ángulo de hasta 180º. De esta manera, se puede entrar a la ducha mediante un sistema similar al de las puertas giratorias.
Por otro lado, para salvar el desnivel habitual en los platos de ducha, las personas con silla de ruedas pueden optar por duchas de obra o platos extraplanos, a nivel de suelo y sin escalones. Además, el material del plato de ducha ha de ser antideslizante para evitar caídas y resbalones, y es preferible instalar puertas correderas, en lugar de cortinas.
En ese sentido, la grifería electrónica destaca como una de las soluciones más adecuadas, al garantizar una mayor seguridad en caso de descuido y un uso más sencillo mediante un sensor de movimiento. Estos modelos se adecuan a las capacidades físicas y de percepción de los usuarios. Además, el estudio ha permitido analizar el diseño óptimo y las características ergonómicas que deben tener los grifos para regular de manera fácil la temperatura y el caudal de salida.La altura de los sanitarios es un factor importante a la hora de utilizarlos. Por ello, existen lavabos e inodoros cuya altura se puede modificar de manera manual o eléctrica. El sistema Kinelift permite regular una altura de hasta 30 centímetros. Este dispositivo cuenta con un mando a distancia que, sin restar estabilidad ni resistencia, desplaza el lavabo o inodoro incluso durante su uso. Está pensado para personas de diferentes estaturas (pequeños y adultos) y aquéllas que necesitan una adaptación personalizada.
La instalación de estos elevadores se compone, generalmente, de un motor eléctrico y un mecanismo de deslizamiento vertical, en el que se apoya el sanitario y que permite variar la altura del mismo. Además, estos mecanismos aceptan la instalación de un colgador para la toalla o barras de apoyo. También son muy útiles los asientos inodoros con apertura higiénica y los lavabos suspendidos (sin pie), muy prácticos para que las personas en silla de ruedas dispongan de espacio suficiente para ésta.
Las barras de apoyo son una ayuda indispensable en algunos casos. En su mayoría, se colocan en el inodoro y en la bañera o ducha para dar estabilidad. En el caso del inodoro, su ubicación principal está en los laterales, de manera que las personas se puedan sujetar al sentarse y levantarse. En la ducha, se suelen instalar en la pared para agarrarse durante el momento del baño, mientras que en la bañera se colocan en los laterales para agarrarse al entrar o salir.
La grifería electrónica es aquella que detecta la presencia de las manos bajo el caño y, de manera automática, deja correr un chorro de agua. Este sistema garantiza que el grifo permanezca cerrado siempre que no haya cerca ningún objeto, por lo que su principal ventaja es el ahorro de agua que consigue. En un principio, los grifos electrónicos fueron pensados para su uso en baños muy concurridos, como los de un hotel u hospital, pero cada vez son más populares en los hogares.
Estos grifos se pueden instalar tanto en el lavabo como en el bidé, en la ducha o en el fregadero de la cocina. El funcionamiento de apertura es válido para cualquiera de estas opciones, ya que sólo depende de un sensor de infrarrojos incorporado en el grifo, que deja escapar el agua cuando detecta el corte de un haz de luz. También puede activarse a través de un radar que identifica la variación en la onda de una señal emitida. Este sistema ofrece un mayor campo de actuación.
En el caso de la ducha, el agua cae al detectar un cuerpo a una distancia mínima predeterminada. El sistema más empleado es el que se activa al pasar la mano debajo del grifo y se desactiva de la misma manera. La instalación se completa con un cierre de seguridad que evita la caída involuntaria de agua caliente o el bloqueo del grifo cuando este suministro se interrumpe y sólo cae agua fría.
En cuanto a la alimentación, la grifería electrónica suele funcionar con baterías alcalinas incorporadas de fábrica en el circuito. Generalmente emplea cuatro pilas, aunque algunos modelos funcionan con una única batería. En el caso de los grifos con detección por radar es necesaria una conexión a la red eléctrica.
La temperatura y el caudal de los grifos electrónicos se pueden regular durante la instalación, aunque disponen de una válvula termostática o palanca que permite graduar manualmente el caudal, así como la mezcla de agua caliente y fría. De esta forma, se reduce el consumo de agua al conseguir la temperatura deseada nada más abrir el grifo, sin necesidad de dejar correr un chorro.
La Fundación Ecología y Desarrollo asegura que este ahorro puede ser de hasta un 50% con respecto al resto de grifos. "Estos sistemas garantizan el uso de agua imprescindible, sin que por ello el usuario vea reducida su sensación de confort y la disponibilidad de agua", añade. Además, algunos modelos incorporan dispositivos de seguridad, que cortan automáticamente el agua si el grifo permanece abierto más de un tiempo determinado. Una medida muy útil en caso de que, accidentalmente, algún objeto caiga justo debajo del grifo.
Por otro lado, los grifos electrónicos se pueden desactivar mientras se limpia el sanitario o fregadero en el que están instalados y, al tener asegurado el cierre, reducen el riesgo de inundación o de fugas. Otra ventaja es que se mantienen limpios durante más tiempo y son más higiénicos, puesto que no es necesario manipularlos con las manos. Esta característica ha hecho que sean muy utilizados en grandes instalaciones y cocinas industriales, para evitar la acumulación de bacterias.
Los grifos electrónicos son alimentados a través de la corriente eléctrica o con pilas alcalinas. En el segundo caso, las baterías se colocan en una caja portapilas unida al grifo mediante un cable. Esta caja se coloca en un lugar discreto pero accesible, para que el cambio de las pilas resulte sencillo.
Cuando las pilas se agotan, el agua deja de caer, por lo que es conveniente tener siempre a mano un juego nuevo de baterías. No obstante, la mayoría de los grifos emiten una señal luminosa o acústica de aviso antes de que las pilas se agoten completamente, lo que puede ocurrir cada dos o cinco años.
En cuanto al precio, el coste medio de un grifo electrónico oscila entre 200 y 400 euros. Esta cantidad se justifica por los avances tecnológicos que incorpora la grifería, así como por su diseño, ya que suelen ser modelos muy modernos y vanguardistas.
Algunas cabinas de ducha disponen de asientos para garantizar un baño más cómodo. Se trata de modelos modernos que, en la mayoría de los casos, cuentan con función de hidromasaje y permiten el masaje lumbar a través del respaldo. Sin embargo, en ocasiones, los asientos de ducha son un elemento necesario. Las personas mayores o con movilidad reducida, por ejemplo, requieren de ayudas técnicas para garantizar seguridad y estabilidad durante el baño, por lo que en su caso son especialmente útiles los asientos abatibles que se fijan a la pared con tornillos -preferiblemente de acero inoxidable- y que disponen de recubrimiento antideslizante.
El uso de asientos en la ducha o en la bañera responde a cuestiones de comodidad o necesidad. Algunas cabinas se venden con asientos incorporados (uno o dos, según el modelo), aunque también se puede instalar un asiento con posterioridad. En el segundo caso, este complemento está pensado para personas mayores o con movilidad reducida, ya que les facilita estabilidad y seguridad durante el baño. Otra opción es construir un asiento de obra, que se ajuste a las necesidades de quien lo va a utilizar.
Las cabinas o columnas de ducha con asiento incorporado suelen contar también con función de hidromasaje. Su objetivo es, fundamentalmente, potenciar estas prestaciones mediante un hidromasaje lumbar. En el caso de las columnas, es aconsejable calcular la altura idónea antes de su colocación.
Respecto a las cabinas, se fabrican con uno o dos asientos (modelos duo), generalmente con respaldo para permitir un masaje corporal completo. Algunos diseños optan por asientos fabricados en madera tropical, como la teca, que aguanta bien la humedad. El principal inconveniente de este tipo de asientos es su altura, ya que no suele ser regulable, sino que viene marcada de fábrica. Lo mismo ocurre con la profundidad y la superficie del asiento, por lo que conviene asegurarse de que se adaptan a las necesidades de los futuros usuarios y usuarias.
Las personas mayores o con movilidad reducida pueden necesitar ayudas técnicas durante el baño que les garanticen una mayor seguridad y estabilidad. Para estos grupos, se comercializan asientos abatibles con cierre de seguridad, principalmente, en aluminio, poliuretano o acero inoxidable, unos materiales que resisten bien la acción del agua. Son modelos que suelen contar con barras de apoyo, respaldo y esquinas redondeadas para reforzar la seguridad.
Una característica importante de este tipo de asientos es el peso que son capaces de sostener. Éste depende del material con que esté fabricado el asiento, el tipo de pared y el agarre o fijación que se emplee. En este sentido, los tornillos de acero inoxidable son el material más seguro para garantizar la sujeción del asiento.
Otros rasgos de estos asientos son sus propiedades antibacterianas, su nula conductividad eléctrica, los acabados con recubrimiento antideslizante y su resistencia a la corrosión. Pero lo más importante es que sean asientos firmes que no ocupen demasiado espacio, ni siquiera cuando se trata de asientos fijos, en lugar de abatibles.
También existen asientos para bañera que permiten posturas cómodas a la hora del baño. Se pueden instalar antes del baño o fijar a la bañera. Además, son regulables en altura, tienen una amplia superficie de asiento y las patas están preparadas para soportar un peso superior a 100 kilogramos, según el modelo.
En baños pequeños o de planta irregular puede resultar especialmente útil construir una ducha de obra para aprovechar mejor el espacio. Cuando es así, se puede construir un plato de cemento alisado, que se prolonga hasta dar forma a un asiento. Lo ideal es recubrir esta zona con material cerámico de acabado suave, liso, para mayor comodidad. Sobre el asiento se puede instalar, además, una luz directa y cálida que garantice una buena visibilidad. Otra opción es construir de obra barras de seguridad, así como una o varias baldas para colocar los productos de higiene personal a la altura del asiento, sin necesidad de agacharse a recogerlos.
¿Se imagina la vida en una silla de ruedas? Acciones como ir al baño o levantarse de la cama se convierten en grandes pruebas que superar cada día. En función de la minusvalía física que padezca una persona, requiere ayuda para casi todo: para acostarse y levantarse, ducharse, sacar dinero en un cajero, ir al trabajo, salir de viaje, prepararse la comida o coger agua de la nevera.
Mónica Moreno padece una minusvalía del 85% por lo que la silla de ruedas es parte de su vida. Según sus propias palabras “la silla soy yo y yo soy la silla. Vamos siempre juntas”. Cada momento del día está determinado por su relación con la silla de ruedas. Acude solamente a lugares por los que puede circular con facilidad y acceder a los servicios sin problemas, es decir, a lugares por los que su silla cabe.
Actualmente utiliza un modelo que cuesta entre 24.000 y 30.000 euros. “La Seguridad Social asume el coste de la silla, pero no el de las baterías ni las reparaciones. Y cada cuatro años se realiza un chequeo para determinar quién necesita una nueva. Si en ese tiempo la silla se estropea, somos nosotros quienes asumimos los costes de reparación. Por no hablar del tiempo de las reparaciones que nos quedamos sin vehículo de transporte”. Las baterías tienen un coste aproximado de 360 euros -se cambian cada dos años- y el precio de las reparaciones de una silla eléctrica oscila entre 300 y 600 euros. Pero la silla es una herramienta fundamental para su desarrollo como persona. Otro apoyo es el que recibe de su familia. Para levantarse por la mañana Mónica necesita la ayuda de su madre. Su enfermedad, una dolencia neuro-degenerativa, le permite dar pequeños pasos, pero necesita la ayuda de alguien para vestirse y acudir al aseo. Por ahora puede contar con la familia.
No tiene derecho a una pensión debido a la situación económica de su familia -por encima de los máximos requeridos- por lo que sus padres únicamente perciben una ayuda por hijo minusválido (380 euros al mes). “Si se solicita, Asuntos Sociales envía una persona que te ayuda a levantarte y a acostarte. Pero la hora de acostarte es a las nueve de la noche y el fin de semana no existe servicio. Esa misma persona te ayuda a ducharte ¡una vez a la semana!”. Así pues, en su caso, su madre es quien asume todo el trabajo de ayudarla.
Después de un desayuno frugal, el autobús especial de la EMT (Empresa Municipal de Transporte de Valencia) la recoge para acudir a la Escuela para Adultos donde cursa segundo de secundaria.
Antes de esto, Mónica Moreno ha realizado “un montón de cursos del INEM y profesionales”, y estuvo un año y medio trabajando en una empresa consignataria del Puerto de Valencia. Ahora quiere prepararse y estudiar la diplomatura de Trabajo Social, en la especialidad de Integración Social. El motivo es obvio, pero esconde una crítica: “los organismos que gestionan las ayudas para minusválidos tienen buena voluntad, pero no se enteran de nada. La mayor parte de las veces me informo de las novedades, ayudas o subvenciones por los compañeros o por el trabajo que hacen las diferentes asociaciones de minusválidos. Así que mi objetivo es estudiar e integrarme en equipos que conozcan los problemas reales y den soluciones reales”.
Los problemas no son sólo de accesibilidad. Las obras en las ciudades suponen uno de los grandes inconvenientes para un minusválido. Para Mónica lo peor es “cuando en un paso de peatones hay rampa, puedes pasar perfectamente y cuando llegas al otro lado, descubres una zanja de medio metro y todo en obras. La salvación siempre son los garajes que cuentan con la acera rebajada”. Otro inconveniente son los excrementos caninos. “Tenemos que jugar con la silla para no recoger con las ruedas ningún “regalito”, porque luego es bastante desagradable”. Y todo por no hablar de quienes dejan el coche en un paso de peatones o aparcan sus vehículos en las plazas reservadas.
Algunos edificios públicos adaptados olvidan al cabo del tiempo el mantenimiento. Por ejemplo en L’Hemisfèric en Valencia, “el uso del ascensor se restringe a la persona con movilidad reducida, sin permitirse su uso a un acompañante y en otras, con motivo de alguna avería, ha estado sin servicio varias semanas. En la sala de proyección hay pocos espacios reservados para personas con sillas de ruedas”.
Ir a visitar a un amigo a su casa también puede ser una “misión imposible”. Si los edificios públicos tienen carencias, los edificios privados todavía no asumen ciertas normas básicas. El escalón de entrada a los portales puede resultar infranqueable para un minusválido y, en muchas ocasiones, acceder al ascensor requiere otro tramo de escaleras. A Mónica le han llegado a decir que “no ponían rampa porque era antiestético”.
La familia de esta joven de 28 años de edad ya se ha cambiado una vez de residencia y posiblemente vuelvan a mudarse otra vez. Actualmente puede acceder sin dificultad tanto al timbre de su casa como al ascensor, pero teme que un día se vaya la luz y requiera la ayuda de familiares y vecinos para salvar el tramo de escaleras hasta su casa. En la nueva residencia familiar esperan que el acceso sea directo desde la calle hasta la vivienda.
Como las clases acaban de comenzar, Mónica aprovecha las tardes para cientos de cosas, un día cualquiera acude a un centro comercial a realizar unas compras. “Para los que vamos en silla de ruedas”, reconoce “los centros comerciales son los mejores sitios a donde ir. Todo está en llano, hay servicios adaptados para, las cafeterías tienen mesas en los vestíbulos, todo es más fácil que en el centro de la ciudad”. Pero también hay problemas. Los cajeros automáticos están demasiado elevados, los ascensores suelen ser escasos y no permiten giros de sillas, no todas las tiendas están adaptadas y los usuarios ocupan las plazas de aparcamiento reservadas porque son las más cercanas a las puertas.
Otros lugares que necesitan cierta modificación son los teatros y lugares de pública concurrencia. Mónica denuncia que los teatros de su ciudad le obligan a entrar siempre por la puerta de servicio y una vez dentro del teatro, obligatoriamente, debe ocupar una de las plazas reservadas pague la entrada que pague. A esto hay que añadir que junto a la plaza de minusválido no se puede colocar el acompañante, por lo que deben separarse durante el tiempo de la función.
En cuanto a los cines, uno de los lugares de esparcimiento más habituales, Mónica se queja de que “siempre nos colocan en la primera fila, porque en realidad lo que llaman adaptación es dejarte aparcado en ese lugar”. Cuando Mónica queda con sus amigos por la noche cambia su silla eléctrica por una de mano, pero requiere la ayuda de otra persona para que la empujen. Este cambio se produce, precisamente porque la silla tradicional es más fácil de plegar y más rápido de montar si se usa un taxi o el vehículo de algún amigo. En el lado positivo sí son conscientes de que en los locales nocturnos “cada vez hay más servicios para discapacitados, aunque su uso depende de la minusvalía de la propia persona”. Esto es así, porque en ciertas minusvalías la persona afectada puede necesitar ayuda para las acciones más íntimas.
Viajes
Las opciones se reducen para viajes o escapadas de fin de semana. Muchos establecimientos hoteleros no están adaptados o lo están insuficientemente. Por otro lado, una persona con movilidad reducida que quiera unas vacaciones independientes debe pagar a un acompañante para que le ayude en sus quehaceres. Mónica reconoce que cuando ha pasado algún fin de semana con su anterior pareja, también minusválida, han tenido que contratar a una persona “para que le ayudaran a levantarse, en su aseo personal y cosas habituales”. Rosa, amiga de Mónica, pagó a un acompañante para poder realizar su viaje de fin de Carrera a Grecia, ya que necesita ayuda muy especial. Actualmente, su pareja realiza todas las labores que ella le requiere, pero espera poder contar con una persona contratada que supla a su madre cuando vivan juntos, ya que “no es justo que tenga él que hacerse cargo de la casa, el trabajo y mi cuidado. Yo no quiero ser una carga para nadie”.
La situación laboral de los minusválidos físicos es una de las asignaturas pendientes de los servicios sociales de la Administración Pública. “Del INEM sólo me han llamado 2 veces en varios años y para ofrecerme trabajos de mala calidad y peor pagados porque piensan que no puedes desarrollar un trabajo”. Del tema laboral Rosa, becaria en una consejería y licenciada en derecho, sí aporta su opinión: “la gente piensa que nos presentamos a cualquier trabajo y nosotros somos los primeros que sólo nos presentamos a puestos que podemos desarrollar. Si yo puedo manejar un ordenador y es lo que se pide de mí no tiene porqué haber ningún problema”. En este sentido, Rosa preferiría que no hubiera discriminación positiva y que se “cogiera a la gente por lo que vale, independientemente de su minusvalía o de cualquier otra etiqueta. Pero mientras las cosas no cambien tendremos que seguir reivindicando nuestros derechos”.
Mónica Moreno ha desarrollado siempre multitud de actividades. Además de acudir a clase y haber desempeñado trabajos variados, actualmente forma parte del grupo de teatro de la Asociación ASEM y sigue estudiando. Por eso señala ciertas actitudes que le molestan. “Cuando una vecina te ve por la calle siempre piensa que vas de paseo. Nunca te pregunta si vas al trabajo o a estudiar. La mayor parte de la gente piensa que tenemos una vida muy pobre y que nos apuntamos a cursillos para entretenernos. No entienden que tenemos los mismos problemas e inquietudes que el resto de personas. En mi caso, me gustaría encontrar un trabajo, como todos los jóvenes, y poder independizarme, como todos los jóvenes”.
Otra equivocación es confundir minusválidos físico con minusválido psíquico. “Y eso ocurre muy a menudo”. De ese modo, personas con todas sus facultades mentales en perfecto uso son tratadas como si fueran niños “porque tienen dificultades de habla o dificultades en el aparato nervioso o psicomotor”.
Y luego están las miradas y el modo de denominación. Para Mónica que un niño le mire “no me ofende, porque mira con inocencia, con curiosidad. Es peor la mirada del padre que te observa con pena, pero no le explica a su hijo por qué estoy aquí. Hay otras miradas que duelen también y mucho más si un minusválido tiene pareja también con una silla y le ven en alguna actitud cariñosa”.
En cuanto a la denominación más correcta, Mónica cree que “no importa el término que se utilice, sino el tono. Está claro que no nos gusta inválido, pero en ocasiones, expresiones políticamente correctas duelen más, en función de cómo se digan”.
