Cambio de época - Alejandro Marchesán - E-Book

Cambio de época E-Book

Alejandro Marchesán

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Beschreibung

Siglo XXI. ¿Otro cambio de época? Es posible que iniciado este siglo XXI, varios siglos después de Leonardo, no encontremos alguien de su perfil y genialidad. Sin embargo, lo que sí resulta probable, es que estemos frente a un cambio de época como pocas veces hemos visto. Ineludible es citar a Heráclito al referir "la única constante es el cambio". Ahora bien, más allá de verlo como constante, quizás necesitemos dar un paso adelante de reflexión respecto a cómo tratamos con el cambio y cómo nos afecta. En este aspecto, el autor plantea dos preguntas muy movilizadoras: - ¿Lo hacemos de manera fragmentada viendo los cambios en la misma época?, o - ¿Podremos animarnos a considerarlos como brazos de palanca que dan lugar a la modificación organizacional del sistema social? En su nuevo lanzamiento, Alejandro Marchesán nos desafía a la consideración de un tema tan atrapante como insoslayable. Nada menos que la ocurrencia de un Cambio de Época que demanda nuevas preguntas, reflexiones y propuestas para ser capaces de navegar los nuevos mares de un mundo, donde la complejidad y los desafíos impensados, deben ser superados con coraje pero especialmente con un horizonte compartido. Sin duda un libro atrapante que ha llegado para producir un punto de inflexión.

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Seitenzahl: 339

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Marchesán, Alejandro Gustavo

Cambio de época / Alejandro Gustavo Marchesán. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Leven Anclas Editorial, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-46664-7-5

1. Liderazgo. I. Título.

CDD 158.4

Corrección de textos: Mariela Calvillo Diseño de cubierta, interior y diagramación: Michelle Kenigstein

1a edición: agosto de 2017 2a edición: agosto de 2019Edición en formato digital: septiembre de 2022

2019, 2022, © Alejandro Marchesánamarchesan@ceopra.com.arwww.ceopra.com.arwww.aminternacional.com.ar

© 2019, 2022, Leven Anclas Editorial

Tel.: (5411) 2034-6265

[email protected]

ISBN 978-987-46664-7-5

Conversión a formato digital: Libresque

Cada libro escrito es especial en sí mismo.

Este es especial por tratar con el fenómeno humano ante cambios deseados, que generan un Cambio, no necesariamente buscado.

Un Cambio de Época ocurre.

Simplemente sucede y emerge imperceptible.

Hasta que un día, el amanecer de la comprensión y la consciencia respecto al tiempo, es otro.

En este amanecer, deseo dedicar este libro a:

Marcelo Torrent, Fernando Ruiz Toranzo,

Marcelo Canosa y Hugo López.

Cuatro líderes en servicio y Directores Regionales con quienes, venimos construyendo juntos, la realidad en la cual queremos vivir, llamada CEOP.

Cuatro caballeros.

Cuatro amigos.

…Ustedes son la prueba viviente respecto a lo importante que es

con quiénes compartimos nuestros sueños y camino.

Les dedico con gratitud este libro,

por compartir el horizonte de la educación

y navegar juntos, los mares de la complejidad,

con “realismo entusiasta”.

Agradecimientos

A Mary, Cris y Sol

Ya que, sin su amor incondicional y compañerismo

muchas cosas, serian difíciles de pensar

y, en algunos casos, simplemente inviables.

Gracias por su inspiración y apoyo.

A mi bella Carito

Por la felicidad que su existencia logra en la mía,

y, la bendición que me significa amarla sin reservas.

Como dice su joven madre… es lo más.

Al Pocho y a Perlita

Por la inspiración que son.

Por su hambre de aprendizaje que no tiene límites.

Por enseñarme que la vida es para ser vivida.

Hay páginas de este libro que les pertenecen.

A mis queridos amigos, Carlos y Lili Peñafort

Porque a través de los años, vuestro amor, cariño y

hospitalidad, fueron una marca de fuego respecto a lo

que es el servicio y el valor de la amistad.

A Miguel Suárez

Por el regalo de Dios que es nuestra amistad y la

posibilidad de servir juntos.

A Michelle, mi editora

Por tu sensibilidad al escuchar,

sin dejar de desafiarme cada vez que podemos elevar la vara.

A Fabián

Por tu inspiración y apoyo para que este libro salga a la calle.

A Marie

Por tu dedicada revisión en el cuidado de textos.

A la “Chinchu”

Por su presencia incondicional, cariño y “tiernos ronquidos”,

en las horas y horas de investigación y escritura.

Con ella, la soledad no tiene lugar.

Y, finalmente, gracias a “la conversación”

ya que, gracias a ella,

siempre habrá un futuro diferente esperándonos.

Prólogo

Un cacique indio norteamericano, pensaba que todos éramos esquizofrénicos pues según él, en nuestra mente, habitaban a la misma vez un perro malo y otro bueno. Lo increíble, es que parece que mis dos perros se han alineado porque ambos piensan en conjunto que este es un gran libro y digno de ser leído.

Alejandro Marchesán, nos invita, durante el camino que recorre con sus ensayos, al ejercicio de abrir los ojos y considerar algunas cosas que están sucediendo delante nuestro pero que, por diversas razones, quizás no estemos percibiendo con claridad en cuanto al impacto que están teniendo. Tal como él lo expresa, esta es una época de grandes cambios (el factor visible), que nos están advirtiendo que, lo que realmente está sucediendo es que estamos ante un cambio de época (el factor invisible).

Cuando recordamos el planteo de la tercera ola descripta por el futurólogo Alvin Toffler, bien podríamos, al parafrasear su idea de ola, que este cambio de época planteado por Marchesán estaría refiriendo a una cuarta ola y mostrando entonces, el advenimiento de un nuevo horizonte para la humanidad.

Hoy por hoy, estamos en presencia de la posibilidad de un nuevo “Renacimiento”, al considerar dos factores de gran importancia, que se han conjugado para que el mismo se produzca en este momento histórico de la humanidad. El primero, la explosión de las modernas neurociencias que se combinan con la inmensa posibilidad que tenemos, como segundo factor, de difundir información a todos lados y a gran velocidad gracias a la existencia del Internet y de las redes sociales. Los avances neurocientíficos ponen a todas las generaciones actuales, delante de la oportunidad única de adentrarse en el conocimiento de su propio mundo interior de una forma sólida y relativamente sencilla de comprender. Y este fenómeno de accesibilidad a los nuevos conocimientos de neurociencias, ocurre para la gran mayoría de las personas, haciendo que la idea de Blas Pascal pueda ahora desarrollarse a pleno. ¿Cuál fue esta poderosa idea? “Es peligroso mostrarle al ser humano con mucha claridad lo mucho que se parece a los animales, sin mostrar al mismo tiempo su capacidad de grandeza. Pero también es peligroso que sólo se enfoque en esta última sin que pueda ver a la par sus propias miserias. Pero aún más peligroso que las dos primeras opciones es el que ignore ambas situaciones, a la vez que es muy beneficioso que tome conciencia de cuál es su verdadera condición”.

La conclusión a la que podemos llegar al contar con estos nuevos conocimientos, es que las características de la biología de nuestro cerebro, poseen ciertas particularidades que la hacen imperfecta, siendo por esta causa, que nuestra vida personal, social, laboral y familiar sean cajas de resonancia de las mismas. Debido a estas fallas, nos dejamos llevar fácilmente por las primeras impresiones, juzgamos incorrectamente las ideas y conductas de los otros, cedemos a nuestros instintos y emociones, no logramos crear familias armónicas, las relaciones laborales se vuelven complejas y llenas de malos entendidos, los países entran en guerra por cuestiones banales, el clima emocional en las escuelas se ha vuelto negativo, entre muchas cosas más. Pero también, es muy importante saber, que la solución a estos problemas está dentro del mismo lugar que se generan, o sea nuestro cerebro, por lo que todos somos seres perfectibles gracias a la gran herramienta civilizadora tal como lo es la educación.

La educación, en palabras del autor, es la esperanza y, con la misma, seremos capaces de modificar paulatinamente el funcionamiento del cerebro a nuestro favor. Por supuesto, necesitamos que esta nueva educación tome como punto de impulso inicial el diseminar todos los nuevos conocimientos neurocientíficos de una forma amena y fácil de comprender, en todos los niveles educativos así como también en las empresas, pues éste es un lugar en donde la mayoría de los adultos pasan gran parte de su vida.

Es conveniente aceptar que todos, como seres humanos, mostramos resabios de nuestro comportamiento animal, pues en realidad no somos más que una rama dentro del gran árbol de la evolución. Entonces, el trabajo de humanizarnos y neutralizar a nuestro animal interior, debería ser prioritario para individuos y sociedades que deseen lograr una convivencia pacífica y perdurable y así, poder evitar el malogrado destino de incontables civilizaciones que nos han precedido y que han fracasado en la mayoría de los casos, debido a su propia decadencia más que a causa de enemigos externos. Todas estas civilizaciones que nos han precedido y, aún la nuestra, han crecido y se han desarrollado inspiradas en una filosofía de vida basada en la supervivencia y con un flujo de Hacer-Tener-Ser. Esta búsqueda, ha implicado, la construcción de nuestro ser a partir, especialmente de lo que lleguemos a tener y, su consecuencia ha sido el egoísmo y la competitividad que favoreció el desarrollo de la globalización y la sociedad de consumo, factores que nos han alejado de nuestra posibilidad de crecimiento personal.

Pero existe otra filosofía denominada Ser-Hacer-Tener que nos permiten ver al otro y pensar en el futuro. Esta es la parte de nuestra mente que ama la paz, el placer, lo constructivo, la cooperación, el altruismo y la creatividad.

Deseo entonces, que con la lectura de cada uno de estos ensayos que presenta Cambio de Época, el lector vaya recorriendo los vericuetos de este camino señalado y al finalizar, con seguridad saldrá del mismo con aires renovados y fortalecido para sumarse al grupo de seres humanos que buscan hacer de este mundo un lugar agradable para todos. Y espero, al igual de lo que ocurrió conmigo, sus dos perros también terminen moviendo la cola como una demostración de sincera felicidad.

DR. CARLOS A. LOGATT GRABNER

Presidente

Asociación Educar para el Desarrollo Humano

Ensayo de Introducción¿Cambio de Época?

Conocida es la reflexión atribuida a Leonardo Da Vinci (1452-1519) al significar que: “No estamos en una época de cambios, estamos ante un cambio de época”. Resulta interesante y, un tanto imprescindible, profundizar en el contexto histórico de su reflexión para ampliar la comprensión de su mención y pretendida significación.

Leonardo es el emblema de una época que, precisamente había dado inicio y se la reconoce como “Renacimiento”. Nombre dado a un extenso y variado movimiento artístico, cultural, humanístico, literario y científico que se produjo en Europa Occidental. Este período histórico que sucede a la Edad Media (siglos V a XV), comprende todo el siglo XVI aunque sus precedentes se encuentran en el siglo XV y su mayor apogeo e influencias se dejan notar en el siglo XVII. Un movimiento de altísimo impacto que fue favorecido y se extendió por toda Europa gracias al invento de la imprenta de Gutemberg en 1440 como por la creación de Universidades y escuelas, que expusieron y transmitieron los cambios no solo en lo artístico y cultural sino en lo social, económico, político, religioso y, especialmente, en lo referido a una nueva concepción del hombre y del mundo, pasando a ser una época más antropocéntrica, que tomaba distancia de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media.

¿Qué cambios ocurrieron que significaran tal punto de inflexión en el sistema imperante para llegar a catalogarlo un cambio de época en el decir de Leonardo? Entre ellos, podemos citar:

El resquebrajamiento y descomposición del sistema feudal dominante.El inicio de la Edad Moderna (siglo XV a fines del XVIII) con el emergente y consolidación de los estados europeos.El desplazamiento transoceánico poniendo en un fluido contacto a Europa con América.El ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo.La transformación de las costumbres religiosas y el quebrantamiento de la hegemonía de la iglesia católica. En esa nueva época que se gestaba, se llevaba a cabo la Reforma Protestante de Lutero.El surgimiento de las primeras modalidades del sistema económico y social, conocido como capitalismo y junto con ello, el comercio como destacada fuente de generación de riqueza, que más adelante, se extendería al ámbito industrial.La unificación de territorios por parte de los reyes, con el propósito de centralizar aún más el poder, aprovechando el ocaso de la clase feudal.El surgimiento de la ciencia moderna, que trae consigo un cambio en la manera de pensar y forma de vivir de los habitantes de Europa occidental.

Podríamos decir que el Renacimiento genera un cambio de actitud donde, no son pocos los referentes en distintos ámbitos del quehacer social, entre ellos Copérnico, Galileo, Miguel Ángel, Rafael, Batista y claro, el mismísimo Leonardo, identificado como emblema de este cambio de época.

Leonardo, genio multifacético, artista, pensador, investigador, científico, inventor, ingeniero, arquitecto, matemático, geólogo y astrónomo que, con su curiosidad “sin límites”, realizaba una lectura amplia de los sucesos del momento y llegaba a desafiar la coyuntura con el decir que se estaba frente a un cambio de época y no solo cambios dentro del mismo tiempo. Los cambios que sucedían, eran sustanciales y modificaban el sistema social de ese período histórico para dar sentido a la emergencia de uno bien diferente.

Eran mucho más que algunos cambios aislados. Eran cambios determinantes que configuraban un nuevo horizonte para la humanidad. Desde el enfoque sistémico, eran cambios que modificaban el sistema toda vez que los efectos sucedidos, rompían con la linealidad esperada. En otras palabras, los efectos a partir de los cambios (causas) que sucedían, generaban modificaciones cualitativamente mayores a las esperadas en una linealidad de causa-efecto. Al respecto, y trabajando este campo, Rafael Echeverría escribe: “Conocido es el ejemplo ofrecido por el meteorólogo Edward Lorenz (1917-2008) –padre de la Teoría del Caos, que estudia los sistemas complejos– cuando nos advierte que el latir de las alas de una mariposa en el Amazonas puede producir un ciclón en Texas […] Constatamos que se rompe el supuesto de linealidad. Ello conlleva consecuencias importantes a nivel de la organización de un fenómeno complejo. Muchas veces no se requiere de intervenciones masivas para producir efectos equivalentes al nivel superior de la organización”.1

La manera que socializamos como humanidad es un sistema complejo y en él, van sucediendo cambios todo el tiempo. Podríamos arriesgar que la mayoría de las veces acontecen en línea a lo esperado con las causas que producen ciertos efectos. Cambios dentro de la misma época o tiempo, sin embargo, como en el caso del período que consideramos del Renacimiento, ya no eran cambios en la permanencia de la época sino un cambio mismo de época. Hoy y a la distancia podemos apreciar el inmenso desplazamiento que sucedió y significó pasar de la Edad Media a la Modernidad aunque claro, ningún cambio de época es tajante y deja atrás totalmente lo vivido. Así las cosas, la época moderna aparecía conviviendo con antecedentes de la Edad Media. Se necesitaron muchos años para afirmar que la Edad Media era historia aunque, ya instalados en el siglo XXI de la denominada Edad Contemporánea, la que sucede a la Modernidad luego de la Revolución Francesa en 1789, no dejamos de escuchar con cierto humor que: “esta persona es de la Edad Media”. Ante el cambio de época entonces, persiste una inercia de comportamientos, costumbres y manera de socializar. No quedan dudas que lo que fue ya no es, aunque nuevamente, no se sepa exactamente como “es” el advenimiento de la nueva época.

Siglo XXI ¿otro cambio de época?

Es posible, que iniciado este siglo XXI, seis siglos después de Leonardo, no encontremos alguien de su perfil y genialidad. Sin embargo, y quizás como nunca antes después del cambio mencionado precedentemente sobre el Renacimiento, es probable que estemos frente a un cambio de época como pocas veces hemos visto.

El cambio está muy presente en nuestro lenguaje. Ineludible es citar a Heráclito (535 A.C – 484 A.C) al referir “la única constante es el cambio”. Sin embargo y quizás, allí está el aprendizaje y necesitemos dar un paso adelante de reflexión respecto a cómo tratamos con el cambio. En este paso, nos preguntamos:

¿Lo hacemos de manera fragmentada viendo los cambios en la misma época?, o¿Podremos animamos a considerarlos como brazos de palanca que dan lugar a la modificación organizacional del sistema social?

No son pocos quienes vienen advirtiendo y convocando a pensar desde la segunda pregunta como opción mencionada. Claramente, puntos de inflexión en el sistema social que modifican la forma en que están organizados los sistemas, la manera de socializar de los seres humanos y también la consideración de un caos emergente, global y local, que conlleva necesariamente un nuevo orden.

El caos que inspira un nuevo orden para probablemente luego con el transcurrir del tiempo, volver a generar un nuevo caos – orden – caos – orden y así sucesivamente.

En mi opinión, la tendencia es quedarnos en la opción a), lo cual nos lleva a ser nosotros mismos constructores de una ceguera que lejos de permitirnos aprender y superarnos, nos hace repetir los mismos problemas a través de los años, y en muchos casos, profundizarlos con costos impensados en el dominio del desarrollo sustentable como sociedad y humanidad.

La propuesta entonces, es ubicarnos en la inquietud de la segunda opción para considerar algunos cambios cuya naturaleza, alcance e impacto, puedan estar generando un cambio de horizonte en este iniciado siglo XXI.

La inquietud y compromiso de este libro, es abordar algunos de aquellos que puedan generar cierto valor agregado para toda persona que esté comprometida con un estilo de liderazgo en servicio. El liderazgo en servicio2 no es una posición, una jerarquía o el indicador de que mucha gente lo sigue o “cree” en él sino, una manera de ser y hacer en el mundo contribuyendo en la generación de valor para un mejor vivir y convivir. De allí entonces que toda persona que se comprometa con este horizonte, deviene en un líder que sirve y por lo tanto, este libro es para ella.

Este libro es diferente. Trata con una organización distinta a la manera clásica de escribir en cuanto a cierta linealidad o correlatividad de temas. Es un ejercicio y propuesta de Ensayos3 para el líder que sirve en una nueva época que nos revela este siglo XXI.

El siglo XXI tiene que ser observado y tratado con mentalidad de siglo XXI y así superar uno de los grandes límites que estamos teniendo para dejar atrás una época donde nos quedamos sin respuestas. ¿Qué límite? El de observar y querer vivir, convivir y gestionar en el siglo XXI con mentalidad, inquietudes, recursos y modalidades del siglo XIX o XX. Al respecto, y en el ámbito de la Administración Pública, bien vale mencionar la reflexión de Nathalie Loiseau4 en su visita a la Argentina en Junio de 2017 al decir: “Tenemos burocracias del siglo XXI, pero que siguen con mentalidad del siglo XIX” […] No puede ser más un Estado vertical, un sistema de toma de decisiones de arriba hacia abajo y después imponer decisiones que no se comprobaron ni se consultaron con la ciudadanía. Es algo cada vez menos aceptado”. Para luego enfatizar que el líder cumple o se espera que cumpla un rol estratégico en este nuevo Estado. Agrega que: “Ya no se espera del líder actual, sólo la capacidad de acumular conocimiento. Lo que se necesita es una capacidad de reflexión, de proyección en el futuro, de adaptación, porque los cambios son muy rápidos. Diría que un punto clave es la inteligencia colectiva, la capacidad de construir con otros, incluso con perfiles muy diversos, proyectos y reformas. No necesitamos inteligencia solitaria” .5

Los ensayos que podrá leer en este libro no tienen ninguna pretensión de cubrir el tema en cuestión. Por el contrario, partimos de la inquietud de asomarnos al fenómeno de cambio de época desde la declaración de ignorancia que abra la consideración, la reflexión, la pregunta y luego, recién luego, arriesgar algunas miradas de la observación del fenómeno en cuestión que relacionamos con un cambio de época.

Ante el cambio de época podríamos comenzar diciendo: que significa el cambio de época. No significa que no podamos hacerlo en forma de “afirmación”. Pero elegimos un camino cuya génesis es la pregunta y no la respuesta. Esto es:

¿Qué significa el cambio de época iniciado este Siglo XXI?

Así como el desplazamiento de la Edad Media a la Modernidad fue muy importante, lo está siendo el paso a la Posmodernidad en la era contemporánea que se la ubica a partir de la revolución francesa, a fines del siglo XVII y hasta nuestros días. La época emergente de la modernidad frente a la Edad Media, si bien fue un gran progreso en muchos y variados campos, no todas fueron luces ya que, como sabemos, toda luz genera su sombra. Cierto orden genera indefectiblemente un desorden o caos. De la misma manera, los puntos de palanca sucedidos en los últimos años del siglo XX (1980-2000) y los primeros 16 del siglo XXI, responden al mismo acontecer y patrón. Luces y sombras, las cuales, no se trata de negar, de sólo explicar y menos aún resistir desde la inocencia que refiere en las palabras de “no puede ser que suceda lo que está pasando” o “los tiempos pasados fueron mejores”.

¿Y qué viene pasando?

Así como realizamos un sobrevuelo del emergente de la modernidad dando un paso adelante de la “organización social de la edad media”, proponemos a continuación considerar algunos aspectos que pueden responder a la caracterización del punto de inflexión o palanca que oficia una ruptura de la linealidad de la época moderna o la denominada modernidad tardía. Lo que mencionaremos a continuación tiene la pretensión de generar atención focalizada y no destacar todos los hechos más objetivos o situaciones subjetivas que entendemos como tales puntos de inflexión.

La diversidad como nuevo paradigma de lo complejo en términos de socialización. Dejamos atrás la dialéctica del blanco-negro para ingresar a una dimensión cromática que incluye al blanco-negro. Sobre este particular, nos extenderemos más en el ensayo denominado “Mundo Complejo”.En relación con el punto anterior, nuestro devenir ocurre en una hermenéutica constante, reconociéndonos como seres interpretativos que construyen hipótesis en todo tiempo y todo dominio del quehacer social. Esto supone un rompimiento tajante con el absolutismo o imperio de la verdad y la razón, aún inclusive en el mismo campo científico donde la referencia es la penúltima verdad. Ya Ortega y Gasset anticipaba que: “…la verdad científica, posee la admirable calidad de ser exacta, pero es incompleta y penúltima. No se basta a sí misma…”.6La generación exponencial de información al punto de llegar a no poder utilizar todos los datos que se generan. Como lo presentan Durán Barba-Nieto: “Entre 2014 y 2016, la humanidad creó tanta información como toda la que pudo acumular desde la prehistoria hasta 2014. La cantidad de información existente ese año (2014) fue de cinco zettabytes, o sea de un cinco acompañado de veintitrés ceros. […] Entre 2014 y 2016 esa información se duplicó y llegó a diez zettabytes. […] La capacidad cibernética para procesarla se incrementa a una velocidad cada vez mayor”.7El cambio incesante de la así llamada realidad con ciudadanos informados on line.Incapacidad para distinguir y gestionar el cambio por parte de los líderes.El colapso de esquema y partidos políticos tradicionales, tanto en propuesta como en gestión.Desmitificación de la autoridad con severos cuestionamientos del dogma y el autoritarismo.La consolidación de la narco economía. Las últimas estimaciones de la ONU indican que las ventas minoristas de drogas pueden llegar hasta 320.000 millones de dólares o 0.9% del PIB global. Esta organización, estima que en los países de las Américas, los ingresos anuales provenientes de las drogas ascienden a 150.000 millones de dólares.Vinculado al ítem anterior, el consumo de drogas es un problema que escala de manera alarmante. La Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Argentina (Sedronar 8) acaba de culminar un Estudio de Consumo de Sustancias en población de 12 a 65 años donde se indica que se duplicó el consumo de drogas ilegales en los últimos 7 años (2010-17). También informa que en la población entre 12 a 17 años, el porcentaje que alguna vez consumió alcohol en el último mes pasó del 21% en el 2010 al 34% en el 2017 siendo, el alcohol, la primera sustancia que prueban los más jóvenes.El incremento de la violencia en sus múltiples rostros y formas.El Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de Estocolmo 9 (SIPRI, por sus siglas en inglés), dedicado a la investigación de los conflictos, las armas, su control y desarme, informa que el gasto militar en el mundo en 2014 ascendió a 1,8 billones de dólares.El emergente de las llamadas por Byung-Chul Han10, enfermedades de época o infartos del alma. “Toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, existe una época bacterial que, sin embargo, toca su fin con el descubrimiento de los antibióticos. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia gripal, actualmente no vivimos una época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería bacterial ni viral, sino neuronal”. Entre ellas, se destacan: la hiperactividad, el trastorno por déficit de atención, el síndrome de desgaste ocupacional o burnout, el distrés crónico o incapacidad adaptativa, el trastorno de ansiedad, ataque de pánico y, la depresión, que constituye un reto para la salud pública dada su alta prevalencia, siendo, según la OMS, entre el 8 y el 15% el número de personas que la sufren a lo largo de su vida. Con ocasión del Día Mundial de la Salud 2017, la OMS ha puesto en marcha una campaña de un año de duración con el lema “Hablemos de la depresión”.11Las importantes corrientes migratorias y la interpelación internacional frente a los derechos humanos universales.Los dramáticos cambios ecológicos, ambientales y climatológicos con su correspondiente impacto en el hábitat y los recursos naturales.Las nuevas modalidades de comunicación a partir de las diferencias generacionales.La necesaria resignificación de la empleabilidad humana en el contexto de la robótica como mano de obra.La crisis de educación en Latinoamérica que se encuentra por debajo en términos de propuesta ante la demanda de la nueva época, especialmente por su incapacidad de preparar a los niños y jóvenes en competencias genéricas que les permitan enfrentar los desafíos de la nueva época, por ejemplo las referidas a la emocionalidad, la neurosicoeducación, el gestionar la diversidad, trabajar con otros y tantas otras.La causa del terrorismo globalizado y la lucha contra su proceder cada vez más difuso y escurridizo.La tecnología, los nuevos dispositivos electrónicos y las redes sociales que inciden ambiguamente en los seres humanos y la manera en que socializan, al tiempo que “formatean” un nuevo ser humano en alineación a la época.Y qué decir de las controversias que Diana Cohen Agrest12 plantea en su libro ¿Qué piensan los que no piensas como yo? 10 controversias éticas13. A saber: el matrimonio homosexual, la homoparientalidad, el aborto, la eutanasia voluntaria y suicidio asistido, la prostitución, la venta de órganos, el alquiler de vientre, la pena de muerte, la tenencia de drogas y el perfil genético de los delincuentes.

La frustración de avanzar sin horizonte

Como mencionamos, citar estos cambios, cuales puntos de inflexión de la humanidad es inicialmente importante, a los efectos de visualizar que su presencia e impacto no suceden en la preservación del mismo paradigma en que se fueron gestando sino que estos, están modificando y, probablemente, ya hayan modificado el paradigma imperante. Por supuesto que estos puntos citados, son algunos y no todos, los que deben estar sucediendo en el mundo y generando la trasformación de época que arriesgamos a plantear. En este cambio de época se despiertan muchas reflexiones, inquietudes, preguntas, emociones y sensaciones. Una de ellas, comparada con la época que abría el renacimiento al suceder a la Edad Media. En aquel entonces, pareciera al mirar a la distancia de los siglos que su inicio auspiciaba libertades y maneras de vivir, desde su antropocentrismo, que sería todo lo mejor que la raza humana podría alcanzar y aún más.

Hoy, en los primeros pasos de una época que se la reconoce como posmodernidad, seguida a la modernidad en esta era contemporánea, quizás las emociones y sensaciones son un tanto distintas de aquellas que iniciaban la era moderna. La modernidad ofrecía un horizonte, cosa que en este tiempo nos cuesta un poco más visualizar. Y esto no es un tema menor ya que un navegante sin horizonte puede seguir navegando dado su coraje pero dando vueltas en círculo. Esta mención no pretende ser pesimista sino consciente de la necesidad que tenemos de construir juntos el horizonte que nos permita avanzar en esta época para no quedar años y años dando vueltas en círculos, generando más y más frustración.

El exceso y colapso de una época antropocéntrica

¿Será entonces y quizás, que el tiempo antropocéntrico que profesaba la fe en la razón, ha fracasado y colapsado? ¿Qué pasó con ese hombre moderno y emprendedor, capaz de hacer casi de todo y sin límites? Sin duda que, el hombre pre moderno, pasivo y sin hacerse cargo de su vida y devenir, era una de las grandes sombras de la humanidad, vista ésta como un defecto de responsabilidad. De igual manera, el exagerado antropocentrismo propuesto por la modernidad, resultó ser una enorme y contradictoria sombra de exceso de protagonismo y resolución autorreferencial.

El sujeto moderno, fue empujado a ser un emprendedor para su autorrealización que, en el decir de Ulrich Brockling, “podrá liberar potencialidades desconocidas, pero conduce también a sobreexigencia permanente”. En esta exigencia le cabe la tarea de hacer todo lo que esté a su alcance para convertirse en un “empresario de sí mismo”14, llegando este objetivo, a convertirse en un ideal. Este autor advierte y critica la acción por la acción misma o relacionada con el emprender constante y vacío de sustentabilidad. Carente de límites.

¿Podríamos decir que una modernidad que en su exceso y falta de límites referenciales, dio a luz una posmodernidad con sus luces y sombras pero, a diferencia del nacimiento de la modernidad, tiene más sombras que luces y una de sus consecuencias “naturales y previsibles” es la perdida de horizonte?

En el decir de Byung-Chul Han, hemos llegado, en la modernidad tardía, a concebir un sujeto del rendimiento donde se transforma de sujeto a proyecto, donde la violencia comienza a manifestarse como una coacción interna antes que externa y conforma una sociedad de la autoexplotación hasta quedar abrazado (burnout). De manera contundente, Han sentencia que “El proyecto se revela un proyectil, que el sujeto de rendimiento dirige contra sí mismo.”15

Se trata de “realismo”

No se trata de pesimismo, que en el decir de Giovanni Sartori (1924-2017) conlleva el peligro que arrastra rendirse o abandonar. Tampoco de optimismo o el “tranquilismo” donde se esconde el peor mal, el de no hacer nada esperando que cambie por sí mismo. Sartori entonces, se definía como realista. Muy en línea con la reflexión de William G.Ward (1812-1882) “El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas”.

Enfatizo el ser un “realista” entre comillas, para tener el cuidado de no tomar las cosas creyendo que somos capaces de observarlas como son, en vez de observarlas como fenómeno que ocurre y con el cual (o los cuales), elegimos desde nuestra responsabilidad y compromiso, tratarlos y relacionarnos.

Y es aquí, donde la responsabilidad del liderazgo se torna estratégica e indelegable para facilitar la co-creación de un horizonte compartido que permita avanzar y superar la autorreferencialidad de nuestra socialización. Un horizonte delineado por la sustentabilidad del sujeto actor y las distintas relaciones sociales ya que, ni en lo personal, ni en lo colectivo, la manera de vivir y socializar está siendo sustentable.

El libro que tiene en sus manos es un ejercicio de observación, responsabilidad y compromiso para buscar darnos cuenta y hacernos cargo en una época que ya no es la que hasta hace poco parecía ser y tampoco sabemos, exactamente, como es –ni será– en poco tiempo más.

¿Fin o principio?

Devenimos en esta Época, que algunos pensadores denominan posmodernidad y que la RAE, ya define como un movimiento de fines del siglo XX que se caracteriza por su oposición al racionalismo y, entre otras cosas, por su culto al individualismo y la falta de compromiso social. Pareciera ser que tiene mucho sentido al ver el mundo en el cual estamos viviendo y los distintos cambios que van sucediendo y algunos de ellos hemos planteado al solo efecto de ponerlos en la reflexión y la conversación. Ahora bien, luego de las diferentes consideraciones en esta introducción, quizás la pregunta más relevante en términos de posibilidad podría ser ¿fin… o principio?

Desde esta “pluma” y propuesta, decimos principio y para avanzar en este principio hemos elegido una serie de temas que desarrollaremos para la consideración del liderazgo de época. El liderazgo del siglo XXI. Necesario para guiar y guiarnos en los mares de esta época que con sus luces y sombras se hace presente para desafiarnos en nuestra humanidad y capacidad de vivir y convivir en sociedad donde, seamos capaces de aprovechar lo bueno de lo nuevo y superar todo aquello que pueda ser disruptivo de una forma de vivir, socializar y cuidarnos como especie y como único hábitat que es nuestro planeta.

Dijimos que el navegante necesita horizonte para avanzar y no dar vueltas en círculos pero también necesita coraje ya que horizonte sin coraje es parálisis. Anticipando su coraje para avanzar, permítame invitarlo a dar vuelta la página para compartir algunas variables a considerar para construir juntos un horizonte de navegación en los mares de esta nueva época… los mares del siglo XXI.

ALEJANDRO MARCHESÁN

Pilar, Buenos Aires

Invierno de una nueva época

Junio de 2017

1 ECHEVERRÍA, R. (2017), “Enfoque Sistémico” Columnas Ontológicas en la Biblioteca de la FICOP (www.ficop.org).

2 MARCHESÁN, A, El Líder que Sirve, Editorial LevenAnclas. Se puede solicitar el libro a [email protected]

3 El ensayo es un tipo de texto en prosa (i) que analiza, interpreta o evalúa un tema. Las características clásicas más representativas de un ensayo son: - Es un escrito serio y fundamentado que sintetiza un tema significativo. - Posee un carácter preliminar e introductorio que abre el espacio a una consideración más profundo. - Presenta argumentos y opiniones sustentadas.

(i) es la forma que toma naturalmente el lenguaje escrito, para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, a medida y cadencia determinadas. Se identifica con lo contrapuesto al ideal y la perfección.

4 Directora de la Escuela Nacional de Administración francesa, de la cual egresó el nuevo presidente Emmanuel Macron.

5 Columna de Diálogos a fondo, diario Clarin del 25 de Junio de 2017.

6 ORTEGA Y GASSET, J, ¿Qué es la filosofía?, ed. póstuma, 1957.

7 DURAN BARBA, J-NIETO, S. La Política en el Siglo XXI, Penguin Random House Group Editorial, 2017.

8www.argentina.gob.ar.

9www.sipri.org

10 BYUNG-CHUL HAN, La Sociedad del Cansancio, Herder Editorial, España 2012.

11http://www.who.int/topics/depression/es/

12 Doctora en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y Magister en Bioética por el Centre for Human Bioethics, Monash University, Australia.

13 COHEN AGREST, D, ¿Qué piensan los que no piensan como yo? 10 controversias éticas, Editorial Sudamericana, 2008.

14 BROCKLING, U. El self emprendedor, Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Chile, 2015.

15 BYUNG-CHUL HAN, Topología de la violencia, Herder Editorial, España, 2016.

Ensayo 2Un mundo complejo

No es lo mismo hablar de cambio y gestión del cambio en la modernidad, que en la época que nos toca vivir. Hoy, el cambio, que en el decir de Heráclito es la constante y trasfondo de cualquier época y cultura, sucede en un contexto complejo.

Si bien, la socialización es en sí, un sistema complejo, desearía ensayar una reflexión en cuanto a la diferencia existente entre el período comprendido entre el siglo XVI y pasada la mitad del siglo XX, con el período a partir de la mitad del siglo XX hasta nuestros días.

La primera, la modernidad, caracterizada por una dimensión antropocéntrica y un gran despliegue del conocimiento, las ciencias, la razón y ciertas verdades indiscutibles, dio a luz un mundo que denomino “mundo difícil”. ¿Que hace que algo sea difícil? Seguramente, podríamos plantear muchas respuestas ante esta inquietud. Sin embargo, propondré la siguiente consideración en forma de nueva pregunta: ¿Diría el lector que algo es difícil si conoce qué es y sabe cómo hacerlo? Es probable que no, más allá que, aún conociendo que es y cómo hacerlo, pueda significar, por ejemplo un determinado esfuerzo. ¿Qué estamos poniendo en consideración entonces al decir que “algo es difícil”?

Lo que estamos significando refiere a la relación con el conocimiento de ese algo y cierta capacidad de acción respecto de ese algo.

Solemos escuchar a un interlocutor que jugar al golf o hablar en inglés es “difícil”. Entonces, quien expresa tal opinión es porque no solo conoce sobre la existencia del golf como deporte y el inglés como idioma sino que sabe jugar al golf y hablar en inglés. Ante lo cual, el interlocutor interrumpe y dice: “¡NO!, ¿no acabo de decir que no sé jugar golf ni hablar en inglés?! Pero, ¿cómo alguien podría decir que algo es difícil, si no sabe cómo hacerlo?

¿No sería más apropiado decir: no sé jugar golf ni hablar en inglés?

En cambio, decimos que es difícil. Decir que es difícil tiene su luz y su sombra. Su luz sería que lo que estamos haciendo (o procurando hacer) es una declaración de ignorancia que abre las puertas al aprendizaje pero, no necesariamente, esa es la inquietud del juicio “es difícil”. La sombra es que desde el juicio “es difícil” el foco está en la “esencia” del golf y el inglés con una especie de estructura autónoma que permite que algunos lo jueguen y lo hablen y otros muy poco o nunca jamás.

Mundo difícil

En una síntesis, proponemos considerar que si algo “es difícil” responde a la condición de ignorancia del fenómeno y especialmente a la incapacidad de operar frente y con ese fenómeno. Como mencionamos antes, sería más poderoso quizás, declarar ignorancia. El no sé qué abra la posibilidad de aprender si está el compromiso para hacerlo. Como no siempre suele estar el compromiso, nos amparamos en el juicio “es difícil”, trasladando cierta culpa a lo pequeño de la pelota en el golf o lo intrincado del inglés como idioma en lugar de asumir la responsabilidad frente a la denominada dificultad.

Lo difícil entonces, quedaría, en un primer nivel de pensamiento acotado a la relación con el conocimiento.

Venimos de vivir y convivir durante casi 5 siglos en un mundo difícil donde la relación con el conocimiento y la razón fueron determinantes, con un mundo partido entre quienes tenían más conocimiento y razón como observadores y aquellos que ignoraban o aún pensaban o creían diferente. Por cierto, estos últimos, se constituían en enemigos de los primeros y viceversa.

El conocimiento como acceso al saber hacer, esto es un bien saber para un bien hacer, se constituía en piedra angular de un sistema que definía al conocimiento como una de las fuentes de poder más importantes.

Con Rene Descartes (1596-1650) y su postulado filosófico en latín “cogito ergo sum”, traducido al español como “pienso luego existo”, se impulsa e inaugura la etapa del racionalismo occidental y uno de los principios más destacados de la filosofía moderna donde el pensamiento y la existencia, siendo “absolutamente indudables” (cuando su reconocido Discurso del Método se apoyaba en la duda), daban lugar a la generación de nuevas certezas.

La filosofía racionalista cartesiana, encuentra antecedentes y expresiones previas como por ejemplo la de Gómez Pereira 1 en 1554 al decir: “Conozco que yo conozco algo. Todo lo que conoce es; luego yo soy”. En todo caso, la modernidad, muy identificada con la filosofía cartesiana y sus antecedentes, construye un castillo para el mundo de esa incipiente época y los aproximadamente 500 años posteriores, donde el juego era el pensamiento antropocéntrico, la verdad racional (ya no metafísica) y el conocimiento que confiere acceso a la acción para que aquello que era difícil dejara de serlo.

Claro que esto, auspiciaba un tiempo de luces. No es casual y menos aún inocente, que estas semillas diesen lugar a un movimiento denominado el Iluminismo o la Ilustración desde la mitad del siglo XVIII, donde su manifiesta intención era disipar las tinieblas de la humanidad al encender las luces de la razón. Llegando al punto, de reconocer al siglo XVIII, como el Siglo de las Luces y de la consolidación de una nueva fe en el progreso que estas generarían.

Pero, como distinguimos, toda luz genera su propia sombra. Y esta vocación basada en la razón y apropiación de conocimiento, no fue la excepción.

El mundo difícil del cual provenimos es un mundo de blancos y negros.

Un mundo cuyo sendero es como un camino de baldosas, de mosaicos, de cerámicas y azulejos blancos y negros. Sin más opciones que esas dos.

Hemos sido “educados” a pararnos en uno de ambos. O en el negro, o en el blanco.

Hace ya unos años en la Argentina se habla de la famosa “grieta”, muy referida ésta al campo político pero que dada su profundidad, se ha extendido (desde la motivación política de blancos y negros) a distintos ámbitos del quehacer social.