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"Cristina y el mar" relata las aventuras de Cristina, una niña que vive en Lima, la capital de Perú. Se puede leer independientemente del primer libro: "Una niña llamada Cristina". Es una historia corta, pero entretenida. Después de haber perdido su casa, que se derrumbó en un terremoto, Cristina, su hermano menor Eduardo, sus padres y su abuelita Angélica viven en casa de su tío Fernando situada al frente del mar. En el balcón experimenta la niña una profunda pasión por el mar, y ese lugar será testigo de las conversaciones con su hermano Eduardo y su abuelita Angélica. Ambos niños sienten gran curiosidad por saber cuál es el misterioso deseo del tío Fernando al apagar sus velas de cumpleaños. ¿Lograrán los niños descubrir el secreto? El libro es un buen material didáctico para personas con conocimientos intermedios del idioma español que deseen profundizarlos y ampliar su vocabulario. Al final de cada capítulo se pueden responder algunas preguntas sobre el texto, buscar expresiones similares y palabras nuevas.
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Seitenzahl: 30
Veröffentlichungsjahr: 2020
(Una historia para personas interesadas en ampliar su vocabulario de español/ Nivel A2)
¿Por qué he escrito este libro?
En realidad, a mí me fascina escribir. Esa fue mi motivación principal. Además, me encantan los idiomas. Y, por experiencia propia, sé lo importante que es leer en la lengua extranjera para adquirir un vocabulario más amplio.
¿A quién puede interesar este libro?
A todas aquellas personas con conocimientos intermedios de español. No es necesario entender todas las palabras. Por el contexto uno puede llegar a captar el significado de muchas de ellas. A pie de página se encuentran las explicaciones en alemán. Además, el lector puede responder a algunas preguntas para evaluarse a sí mismo. También hay ejercicios para rellenar.
"Cristina y el mar" es una historia corta pero entretenida. Aparte de las palabras y expresiones nuevas se muestra la forma de vida de los peruanos, específicamente de los limeños.
Este libro pertenece a mi colección de "Historias cortas en español". Sin embargo, se puede leer independientemente de mi primer libro "Una niña llamada Cristina". Claro que si desean saber más de la vida de la niña Cristina y su familia les invito a leer mi primer libro.
Las aventuras de Cristina continuarán.
¡Bienvenidos y hasta pronto!
Desde el balcón se podían contemplar[1] cada día unas maravillosas puestas de sol[2]. Cristina y su hermano menor Eduardo se sentaban[3] frecuentemente ahí a recordar las aventuras vividas juntos. Ya conocían el origen del reloj[4] de la abuelita Angélica y comprendían[5] perfectamente por qué ella lo llevaba consigo por todas partes.
El tío Fernando estaba como siempre esperando ansiosamente[6] los minutos que faltaban para que se ocultara[7] el sol. Los atardeceres eran todo un espectáculo. Los colores podían variar[8] y cambiar de intensidad. Al tío Fernando le gustaba mucho tomar fotos. No se cansaba de aumentar[9] su colección de fotos dedicadas[10] al balcón y al malecón, de donde él obtenía[11] las mejores vistas. Sin embargo, tenía que apresurarse[12] a eso de las seis de la tarde, ya que en Lima el sol se oculta rápidamente en el lapso de unos minutos.
En el balcón Cristina y Eduardo se podían refrescar[13] con la brisa del mar que acariciaba sus rostros. Roco, el perro del tío Fernando, estaba a menudo recostado[14] a los pies de los niños. Casi siempre reinaba un silencio absoluto. Sin embargo, el día de hoy sería diferente. Era el cumpleaños del tío Fernando y pronto vendrían las visitas.
“¡Dinos, tío Fernando! ¿Cuántos años cumples[15] hoy?”, preguntaron los niños con curiosidad, quienes no sabían exactamente la edad de su tío.
El tío Fernando era alto, moreno y delgado. Y muy deportista. Todos los días salía a correr al malecón[16] para mantenerse en forma. Era su rutina diaria y lo hacía temprano por la mañana antes de que el resto de la familia se despertara. Se ponía sus zapatillas[17] blancas y su gorra[18], aunque estuviera nublado. Después de media hora regresaba y se tomaba una taza de café solo. Y Roco, que lo acompañaba fielmente[19] todas las mañanas, salía al patio a beber agua para calmar su sed[20].
Mientras tomaba su cafecito, el tío de los niños leía el periódico para estar bien informado de los acontecimientos[21] actuales. El tío Fernando era una persona muy culta[22] a pesar[23] de no haber ido a la universidad. Es que leía mucho y veía todos los noticieros[24] en la salita[25]