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El tema abordado en este cuaderno es el cáncer, que lleva a gran cantidad de personas a perder tiempo, dinero y esfuerzo en tratamientos de escaso, nulo o hasta contraproducentes resultados. Operando desde el miedo y la desesperación, usualmente damos "manotazos de ahogado" (eso son los fármacos, las intervenciones invasivas... y hasta los productos y alimentos "naturales", cuando son usados sin saber bien por qué y para qué), que obviamente no ayudan para nada a la verdadera resolución del problema. Y todo por no comprender debidamente la causa profunda; cuestión que pretende aclarar este trabajo, a partir de una recopilación de saberes de distintas procedencias.
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Seitenzahl: 158
Veröffentlichungsjahr: 2022
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El Cáncer
Los nuevos conceptos
Oxígeno - Acidez - Parásitos
Emociones - Nutrición
Herramientas y consejos
Cómo resolver el desorden
EL proceso depurativo
Palmetti, Néstor Rene
El Cáncer / Néstor Rene Palmetti. - 2a ed. - Villa de Las Rosas : Néstor Rene Palmetti, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: online
ISBN 978-987-88-7058-8
1. Cáncer. I. Título.
CDD 362.196994
Esta publicación está basada en experiencias, investigaciones y observaciones personales del autor, que no es médico. La intención de la obra es informar, no debiéndosela considerar sustituto de las opiniones de los profesionales del arte de curar, a quienes el lector deberá siempre consultar a propósito de cuestiones relacionadas con su salud y ante síntomas que lo ameriten. El autor declina expresamente toda responsabilidad ante cualquier efecto perjudicial para la salud que derive del uso o aplicación de la información aquí contenida.
El Cáncer- Segunda edición
Autor: Néstor Palmetti
ISBN 978-987-88-7058-8
© 2022 Néstor Palmetti (5885 Villa de Las Rosas, Córdoba).
Edición de autor. Libro de edición argentina.
Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723.
Para solicitar aclaraciones:
Néstor Palmetti
Técnico en Dietética y Nutrición Natural
Director del Espacio Depurativo
5885 Villa de Las Rosas - Traslasierra (Córdoba)
Tel (03544) 494.871 - 483.552
www.nestorpalmetti.com
Índice
INTRODUCCION
LA SUPERVIVENCIA CELULAR
EL VÍNCULO CANCER-TOXEMIA
PARTE I: LOS NUEVOS CONCEPTOS
EL OXÍGENO
LA ACIDEZ
LOS PARÁSITOS
LA EMOCIONALIDAD
LA NUTRICIÓN
PARTE II: LAS HERRAMIENTAS
TÓNICO HERBARIO
SU ORIGEN
LAS HIERBAS USADAS Y SUS EFECTOS
ACCIÓN DEL TÓNICO EN EL ORGANISMO
COMO SE OFRECE
FORMA ACONSEJADA DE PREPARACIÓN
FORMA ACONSEJADA DE CONSUMO
BAPLAROS
CONSEJOS DE UN HOSPITAL
CONCEPTOS GENERALES
SUGERENCIAS ALIMENTARIAS
ALIMENTOS ANTITUMORALES
ESPÁRRAGOS PROTECTORES
ENTREVISTA I: EL INCINERADOR
ENTREVISTA II: COMPRENDER EL PROBLEMA
CÓMO RESOLVER EL DESORDEN
LA CAUSA PROFUNDA
¿CÓMO EMPEZAR?
LIMPIAR Y NO ENSUCIAR
EL PROCESO DEPURATIVO
EL COLAPSO INTESTINAL
EL LAVAJE COLONICO
EL COLAPSO HEPATICO
HÍGADO Y EMOCIONES
LOS CÁLCULOS INTRAHEPÁTICOS
LA LIMPIEZA HEPATICA PROFUNDA
EL NECESARIO DESPARASITADO
CÓMO “NO ENSUCIAR”: ALIMENTACIÓN FISIOLOGICA
LOS ALIMENTOS ENSUCIANTES
LOS ALIMENTOS DEPURATIVOS
ACERCA DEL AUTOR
Con este tercerCuaderno Depurativoproseguimos con la serie de publicaciones destinadas a aportar claridad sobre temas muy consultados, que justamente despiertan la atención de mucha gente afectada. Víctimas del condicionamiento a pensar siempre en términos de síntomas, tendemos a enfocarnos en dichas señales, sin advertir que generalmente la causa profunda del problema pasa por otro lado.
Estas publicaciones monográficas, breves y concisas, recopilan saberes de variadas procedencias y noticias relacionadas que aparecen en los medios de comunicación. La idea es que las personas adviertan que hayotras cuestiones a consideraryotro enfoque posible. Cuando uno enfoca sus energías en resolver la causa profunda, el síntoma remite por natural y fisio-lógica consecuencia. Si nos empeñamos en manipular síntomas, es inevitable quedar siempre “chapaleando en el barro” del desorden biológico que impide nuestra plenitud física y mental.
El tema abordado en este cuaderno es elcáncer, que lleva a gran cantidad de personas a perder tiempo, dinero y esfuerzo en tratamientos de escaso, nulo o hasta contraproducentes resultados. Operando desde el miedo y la desesperación, usualmente damos “manotazos de ahogado” (eso son los fármacos, las intervenciones invasivas... y hasta los productos y alimentos “naturales”, cuando son usados sin saber bien por qué y para qué), que obviamente no ayudan para nada a la verdadera resolución del problema. Y todo por no comprender debidamente la causa profunda; cuestión que pretende aclarar este trabajo, a partir de una recopilación de saberes de distintas procedencias.
En los próximosCuadernos Depurativosiremos abordando del mismo modo otras problemáticas. Las cuestiones parasitarias, prostáticas, menopáusicas, tiroideas, nerviosas, reproductivas, intestinales, hepáticas, renales o el mito de las carencias nutricionales. En síntesis, un aporte a la claridad de conceptos… y a una mejor calidad de vida.
Néstor Palmetti Técnico en Dietética y Nutrición Natural Director del Espacio Depurativo
INTRODUCCION
Ante todo vale aclarar que esta publicación no pretende ser un tratado exhaustivo sobre el tema. No somos especialistas ni pretendemos asumir un rol que no nos corresponde. Pero en vista de las recurrentes consultas y demandas sobre el tema, creemos oportuno aportar una visión alternativa acerca de una cuestión que altera dramáticamente la calidad de vida de las personas. Una visión y un abordaje que demuestran cotidianamente su efectividad y que por tanto merecen ser puestas a consideración del interesado, a fin que tome sus decisiones con conocimiento de causa, tras escuchar todas las campanas y así pueda discernir con criterio propio. Por eso presentamos esta recopilación de saberes, de distintos autores y procedencias, con el único objetivo de generar el necesario “click” interno en las personas necesitadas de ayuda.
El cáncer es solo una manifestación (síntoma) de un desorden mucho más profundo llamado ensuciamiento corporal crónico. Si uno resuelve el ensuciamiento, el cáncer remite en consecuencia. Si uno no resuelve la causa de fondo, es inevitable seguir “chapaleando en el barro” del ensuciamiento orgánico. Y resolver el ensuciamiento es algo que puede (y debe) hacer uno mismo, ya que se trata de un proceso de autogestión casera.
Si bien esto puede parecer una afirmación disparatada, frente a una palabra que genera tanto temor, creo que bien vale la pena detenerse un momento a considerar seriamente esta posibilidad. Sobre todo teniendo en cuenta las falencias y limitaciones de las opciones convencionales y la total ausencia de riesgos de un abordaje basado en la depuración corporal. Como decimos habitualmente: no hay nada para perder y todo para ganar. Por cierto, algo que no puede decirse desde la ortodoxia.
LA SUPERVIVENCIA CELULAR
En primer lugar debemos comprender que la oncogénesis (generación de células tumorales) es un simple intento de supervivencia celular frente a condiciones agobiantes. Estas circunstancias las generamos nosotros mismos, por obvia desinformación. Lo bueno es que siempre estamos a tiempo para reaccionar y operar en el sentido contrario, restableciendo el orden fisiológico que libera a la célula de mutar a tumoral.
Las células poseen una gran capacidad de autogestión y autorregulación, mecanismo biológico perfeccionado a lo largo de millones de años de evolución, para permitir la correcta función y la apropiada replicación celular. Si la célula dispone de elementos básicos, todo esto está garantizado. En general, hablamos de oxígeno, alcalinidad, nutrientes y vibración energética. Todo esto se vehiculiza a través del líquido extracelular, fluido en el cual opera la célula y cuya limpieza es la condición básica para que todas las demás variables se expresen adecuadamente.
Ahora bien, si el líquido extracelular está ensuciado (tóxico), falto de oxígeno (anaerobio), excedido en acidez (ácido), con desorden nutricional (excesos y carencias) y dificultando la comunicación entre células (baja vibración electromagnética), es obvio que la célula funcionará inadecuadamente y su replicación será deficiente.
Por cierto el tema no termina allí. La inadecuada función (celular y orgánica) será apenas un primer síntoma del desorden interno. Con el paso del tiempo el proceso se va agravando, hasta llegar a un punto en el cual directamente queda en riesgo la misma supervivencia de la célula. Es en ese momento que la célula debe poner en marcha un mecanismo extremo: la conversióna célula tumoral (mutación). Esa célula tumoral es una especie de “todo terreno”, que puede sobrevivir en cualquier medio: sucio, ácido, de baja vibración y sin nutrientes (las células tumorales se las ingenian para procurarse nutrientes a través de los tejidos circundantes).
Comprendiendo esto, es sencillo comprobar que basta con restablecer las condiciones normales de funcionamiento, para que la célula deje de generar la mutación a tumoral. Liberadas del agobio, las células recuperan su normal función y su correcta capacidad replicativa. Por eso el tumor disminuye hasta desaparecer. En cambio, si el desorden sigue en aumento, es obvio que la proliferación tumoral estará garantizada y tras la metástasis1 también estará garantizado el derrumbe de la estructura corporal en su conjunto (muerte). Así de simple y contrapuesto: o resolvemos o agravamos.
Por tanto es obvio el efecto reductivo de pensar en tomar “algo” (llámese essiac, noni, pepitas de damasco, bicarbonato, uña de gato, crotoxina, lapacho o lo que sea). Y mucho menos agredir aún más al organismo, con drogas tóxicas o radiaciones que agravan el desorden. Lo más sensato y fisiológico es poner manos a la obra para restablecer el orden, drenando la toxemia crónicamente acumulada (limpiar) y evitando generar nuevos desechos (no ensuciar).
Así de simple: limpiar y no ensuciar. De eso se trata. Pero es algo que debe decidir y realizar el propio interesado. Son abordajes sencillos y caseros, pero que no pueden realizarse sin el pleno compromiso de la persona consigo misma. Y aunque parezca mentira, es más fácil que la persona se entregue pasivamente a procesos agresivos y devastadores, antes que activamente decida “tomar el toro por las astas” y modificar sus hábitos de vida insanos.
Pero claro, no todos están dispuestos a “hacerse cargo” de la responsabilidad y se prefiere dejar el tema en manos de terceros. Y esto es algo que debe respetarse, ya que en este plano prima el libre albedrio, como derecho inalienable de cada persona, que debe siempre ser respetado, aún cuando se trate del ser más querido. Nadie puede obligar a nadie a hacer algo determinado y ni siquiera a vivir, si es que interiormente no lo desea.
El abordaje que proponemos para resolver el desorden interno, es algo que debe llevarse a cabo desde la plena consciencia y con total compromiso del interesado. Cada uno es plenamente responsable de su destino, en el buen y en el mal sentido de lo que decidimos a cada momento. Por lo que hacemos o por lo que dejamos de hacer, somos plenos artífices de nuestro propio destino.
Lo que no tenemos derecho es a victimizarnos. Nadie es víctima de nada. Aún desde el desconocimiento, lo que nos ocurre es simplemente una oportunidad que nos brinda la existencia para que aprendamos y experimentemos algo más. Por eso se dice que la enfermedad hay que verla como una ocasión para crecer y evolucionar, agradeciendo y viendo al vaso “medio lleno” y no “medio vacío”.
Todo esto nos sirve también para comprender que la salud no es un derecho; es un deber. La existencia nos dota de una infinita sabiduría interna, que nos protege y que está a nuestro servicio en forma gratuita, permanente y eficientemente. Está en nosotros reconocerla y garantizar las mínimas condiciones para que ello ocurra. Nuestro único deber es ser higiénicos y ordenados. El resto lo hace el propio organismo con su infinita sabiduría. Solo de ese modo podemos considerarnos dignos representantes de la raza humana y buenos ciudadanos: limpios, ordenados y siempre dispuestos a colaborar con los demás. Solo así somos útiles a nuestros hermanos; de lo contrario somos un verdadero lastre social.
EL VÍNCULO CANCER-TOXEMIA
A continuación reproducimos un texto del libro “Cuerpo Saludable”, que brinda herramientas prácticas para depurar el organismo y de ese modo resolver la causa profunda de las enfermedades crónicas y degenerativas. En el caso del cáncer, su génesis y su lento desarrollo nos permiten entender que todo está en nuestras manos, tanto en la prevención como en su posterior tratamiento. La clave: Cuerpo Saludable y eficiente inmunología.
Conviene detenernos sobre una de las enfermedades graves que más temor genera por su virulencia y sus consecuencias: el cáncer. Si bien el tema excede el marco de esta publicación, nos referiremos al mecanismo de la génesis tumoral, a fin de mostrar la importancia de la Cuerpo Saludable en su desarrollo. Para ello utilizaremos algunos conceptos del Dr. Christopher Vasey, quien en su libro “Comprender las enfermedades graves”, realiza una didáctica explicación del fenómeno.
Mucho se habla de la grave exposición a las sustancias cancerígenas, como factor desencadenante de los tumores. Sin embargo, no basta con eliminar todas las sustancias cancerígenas conocidas para estar a salvo del cáncer. Una célula normal puede convertirse en cancerosa cuando el medio se degrada por sobrecargas y carencias. En este contexto, el destino de la célula cancerosa depende totalmente del terreno, pues una célula cancerosa no se convierte automáticamente en un tumor maligno.
Todo ser vivo, ya sea un microbio o una célula (cancerosa o no), sólo puede vivir en un organismo que lo acepta y le ofrecelas condiciones para su desarrollo. Cuando esto ocurre, los microbios se multiplican y se genera una infección; si se trata de una célula cancerosa, su multiplicación genera un tumor. Pero cuando el terreno no ofrece las condiciones necesarias, el microbio resulta inofensivo y es destruido, mientras que la célula cancerosa también es destruida por el medio hostil.
Conociendo el mecanismo reproductivo de las células, es interesante analizar cuánto se necesita para que una célula cancerosa se convierta en un tumor amenazante. Se sabe que la diferencia entre una célula cancerosa y una normal, está dada porque aquella se divide cada vez en dos células fértiles, mientras ésta se divide en una fértil y una estéril. Esa es la razón por la cual un tejido sano es estable y un tejido canceroso crece en forma rápida. Pero con el auxilio de las matemáticas, veremos cuan “lenta” es dicha velocidad y cuánto puede hacerse entre tanto. Tengamos siempre presente que la teórica multiplicación geométrica de las células cancerosas requiere de una condición esencial: que el sistema inmunológico de dicho organismo no cumpla su función, es decir que no actúe como debe, sea por toxemia corporal o por carencias nutricionales.
Una célula cancerosa se divide cuatro veces al año aproximadamente. Esto quiere decir que al cabo de un año, la célula original se habrá convertido en dieciséis células, cifra insignificante en un organismo compuesto por cinco billones de células.
Recién al tercer año, el tumor habrá alcanzado el número de mil células. Aún continúa sin representar peligro alguno, pues resulta inestable y mal asentado en los tejidos, pudiendo ser destruido y eliminado con facilidad. Si las condiciones del medio le son desfavorables, puede desaparecer espontáneamente. Es más, se sabe que tales tumores existen corrientemente en el organismo, pero no tienen efectos molestos si el sistema inmunológico funciona y el terreno está sano.
Para llegar al estadio del millón de células hace falta llegar al quinto año de desarrollo, siempre en la hipótesis de crecimiento libre, como consecuencia de la inacción del sistema inmunológico. Aún así estamos en presencia de un tumor que solo mide un milímetro, pesa un miligramo y resulta demasiado pequeño para ser detectado con las técnicas actuales.
Deberemos esperar hasta el octavo año para que alcance el estado de los mil millones de células; entonces mide aproximadamente un centímetro y pesa un gramo. Ha logrado crecer e instalarse sólidamente en los tejidos y recién ahora puede ser detectado. Aquí inicia la fase realmente peligrosa para el organismo, pues comienza su propagación: las células se desprenden del tumor madre (metástasis) y a través de los fluidos corporales van a colonizar otras partes del cuerpo.
Hacia el décimo año el tumor alcanzará la masa crítica del billón de células, pesará un kilogramo y medirá diez centímetros. Seguramente provocará la muerte del portador, pues el organismo no puede resistir semejante masa tumoral. Pero debemos reflexionar que para llegar a tal estado de gravedad, han debido transcurrir ocho años de evolución imperturbada; ocho años en el cuales el sistema inmunológico no cumplió su cometido; ocho años en los cuales la toxemia corporal brindó las condiciones adecuadas para que se reprodujera sin problemas!!!
Si bien la descripción del ejemplo es teórica, pues la velocidad de desarrollo de un tumor es totalmente dependiente de las condiciones del medio en que se encuentra, sirve para demostrar cuánto dejamos de hacer… y cuánto podemos hacer por nuestra salud!!! Cualquier mejora que introduzcamos en la calidad de los fluidos orgánicos, representa una reducción de las posibilidades de desarrollo del tumor. Cuanto más toxinas se expulsan y más se satisfacen las carencias, más vitalidad recuperan las células normales y más adversas se vuelven las condiciones para las células cancerosas.
Todo esto nos indica dos cosas. En primer lugar: el avance o retroceso del tumor depende de la tarea que el portador esté dispuesto a realizar sobre su terreno orgánico. En segundo lugar: nunca es tarde para comenzar a rectificar los errores que llevaron al desarrollo del tumor. Utilizando dichos populares, podemos decir que… “siempre algo es mejor que nada” y “más vale tarde que nunca”.
Dado el rol preponderante del sistema inmunológico en la velocidad de desarrollo de la masa tumoral, se ha convertido en paradigma culpar a las cuestiones emocionales y al estrés por su derrumbe funcional. Si bien se trata de una media verdad, es muy reductivo pensar que un problema emotivo sea la causa de la proliferación tumoral.
Para ayudar a comprender mejor, podemos valernos de una analogía mecánica. Sería como en el caso de una caldera que explota por exceso de presión (causa), responsabilizar a los remaches por no haber soportado la exigencia (consecuencia). Si se hubiese mantenido la presión en términos aceptables, los remaches estarían en su lugar y cumpliendo su cometido. En nuestro caso, un shock emocional no puede derrumbar un sistema inmunológico (consecuencia), si no estuviese previamente colapsado por la tremenda exigencia de un terreno adverso (causa). Incluso el estrés sólo puede hacer mella en un organismo intoxicado y con carencias de nutrientes.
Muchos pacientes que han sufrido extirpación quirúrgica y/o destrucción de células cancerosas mediante radioterapia o quimioterapia, piensan que ya está todo resuelto. Por cierto habrán aliviado al organismo del peso que esto representaba, pero no habrán resuelto el problema de fondo: la corrección del terreno, capaz de poner a raya el desarrollo del tumor. Es más, las terapias -altamente agresivas- habrán contaminado aún más el terreno y por lo tanto habrán empeorado las condiciones generales del organismo.
Si se comprende que síntomas y enfermedades no son más que la punta de un gran iceberg (la intoxicación corporal), es necesario que el paciente se haga responsable de su curación, ejerciendo su derecho natural a la plena salud. La mayoría de los enfermos no se responsabiliza de su estado, considerándolo un problema del terapeuta; más aún en el caso de las enfermedades graves. Normalmente se actúa como si la enfermedad fuese un ente externo que ha poseído al enfermo, a quién se lo considera víctima inocente de la mala suerte. El paciente baja los brazos y rápidamente se pone en manos de un especialista, olvidando que sólo él generó el problema y sólo él puede resolverlo, rectificando los errores. A lo sumo el terapeuta puede ayudar, recordando el camino de retorno al estado de equilibrio, pero es el afectado quién debe recorrerlo.
1. Diseminación de células neoplásicas (tumorales) a territorios a veces lejanos del tumor.
PARTE I: LOS NUEVOS CONCEPTOS
