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Lo que habitualmente llamamos "carencias nutricionales" son apenas un síntoma de algo mucho más profundo: el ensuciamiento corporal crónico. Si uno se concentra en resolver este desorden "madre", luego, todo lo demás (incluso otros síntomas que seguramente uno padece, pero que no asocia con la causa central) remite solito; no por arte de magia, sino como fisio-lógica consecuencia. ¿Quién no ha sentido que debemos consumir mucho calcio para asegurar huesos fuertes y mucho hierro para evitar la carencia de glóbulos rojos? A modo de latiguillo, lácteos y cárnicos se han convertido en la armada terapéutica que evita osteoporosis y anemia. Pese a las ingestas récord de estos alimentos, los problemas, lejos de disminuir aumentan.
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Seitenzahl: 116
Veröffentlichungsjahr: 2022
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EL MITO DE LAS CARENCIAS
Calcio y osteoporosis
Hierro y anemia
Ácido fólico - B12
Minerales y asimilación
Cómo resolver el desorden
El proceso depurativo
Palmetti, Néstor Rene
El mito de las carencias / Néstor Rene Palmetti. - 2a ed. - Villa de Las Rosas: Néstor Rene Palmetti, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: online
ISBN 978-987-88-7062-5
1. Educación Nutricional. I. Título. CDD 613.2
Esta publicación está basada en experiencias, investigaciones y observaciones personales del autor, que no es médico. La intención de la obra es informar, no debiéndosela considerar sustituto de las opiniones de los profesionales del arte de curar, a quienes el lector deberá siempre consultar a propósito de cuestiones relacionadas con su salud y ante síntomas que lo ameriten. El autor declina expresamente toda responsabilidad ante cualquier efecto perjudicial para la salud que derive del uso o aplicación de la información aquí contenida.
El mito de las carencias- Segunda edición
Autor: Néstor Palmetti
ISBN 978-987-88-7062-5
© 2022 Néstor Palmetti (5885 Villa de Las Rosas, Córdoba).
Edición de autor. Libro de edición argentina.
Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723.
Para solicitar aclaraciones:
Néstor Palmetti
Técnico en Dietética y Nutrición Natural
Director del Espacio Depurativo
5885 Villa de Las Rosas - Traslasierra (Córdoba)
Tel (03544) 494.871 - 483.552
www.nestorpalmetti.com
Índice
INTRODUCCION
EL MITO DEL CALCIO Y EL HIERRO
CONSUMIR MUCHO CALCIO NO ES BUENO
LAS SALES INORGÁNICAS
MINERALES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
REDUCCIONISMO TOXICO
MITOS DEL AGUA: MINERAL O MARINA
CÓMO SE TRANSFORMAN LOS MINERALES
LAS DEFICIENCIAS METABÓLICAS
MINERALES Y REFINACION
EL CASO DEL ÁCIDO FÓLICO
EL EXCESO DE FOSFORO
LOS MINERALES DE LA VIDA
OSTEOPOROSIS: MITOS Y VERDADES
SUPLEMENTOS DE CALCIO: RIESGO DE INFARTOS Y ACV
EL CALCIO Y LA ACIDEZ
ASÍ EN LA SANGRE COMO EN LA CÉLULA
COMPENSAR O MORIR
LAS FUENTES DE CALCIO
ANEMIA: EL MITO DEL HIERRO
HIERRO Y FLORA
HIERRO, ANEMIA Y PARASITOS
LAS FUENTES DE HIERRO
CLOROFILA COMO FUENTE DE HIERRO
LA POLÉMICA B12
¿QUÉ ES LA VITAMINA B12?
NECESIDADES HUMANAS
ANEMIAS MEGALOBLÁSTICAS
LA CUESTIÓN NUTRICIONAL
CONCLUSIONES DE SENTIDO COMÚN
CÓMO RESOLVER EL DESORDEN
LA CAUSA PROFUNDA
¿CÓMO EMPEZAR?
LIMPIAR Y NO ENSUCIAR
EL PROCESO DEPURATIVO
EL COLAPSO INTESTINAL
EL LAVAJE COLONICO
EL COLAPSO HEPATICO
HÍGADO Y EMOCIONES
LOS CÁLCULOS INTRAHEPÁTICOS
LA LIMPIEZA HEPATICA PROFUNDA
EL NECESARIO DESPARASITADO
LOS ALIMENTOS ENSUCIANTES
LOS ALIMENTOS DEPURATIVOS
Los grupos esenciales
Los grupos complementarios
TABLAS ANEXAS
ACERCA DEL AUTOR
Con este primerCuaderno Depurativodamos inicio a una serie de publicaciones destinadas a aportar claridad sobre temas muy consultados, que justamente despiertan la atención de mucha gente afectada. Víctimas del condicionamiento a pensar siempre en términos de síntomas, tendemos a enfocarnos en dichas señales, sin advertir que generalmente la causa profunda del problema pasa por otro lado.
Estas publicaciones monográficas, breves y concisas, recopilan saberes de variadas procedencias y noticias relacionadas que aparecen en los medios de comunicación. La idea es que las personas adviertan que hayotras cuestiones a consideraryotro enfoque posible. Cuando uno enfoca sus energías en resolver la causa profunda, el síntoma remite por natural y fisio-lógica consecuencia. Si nos empeñamos en manipular síntomas, es inevitable quedar siempre “chapaleando en el barro” del desorden biológico que impide nuestra plenitud física y mental.
El primer tema abordado en esta serie es elmito de las carencias, que lleva a gran cantidad de personas a perder tiempo, dinero y esfuerzo en suplementaciones de escaso, nulo o hasta contraproducentes resultados. En primer lugar, porque pensamos que los estados carenciales son solo consecuencia de la falta de nutrientes. En segundo lugar, porque intentamos resolverlo, inclinándonos por el facilismo de las fuentes sintéticas o inorgánicas. Y en tercer lugar, porque mientras tanto nos “distraemos” del verdadero problema a resolver, perdemos tiempo y vamos agravando un desorden que luego “explotará” bajo otro síntoma.
En los próximosCuadernos Depurativosiremos abordando otras problemáticas. Las cuestiones parasitarias, tumorales, prostáticas, menopáusicas, tiroideas, nerviosas, reproductivas, intestinales, hepáticas, renales… En síntesis, un aporte a la claridad de conceptos y a una mejor calidad de vida.
Néstor Palmetti Técnico en Dietética y Nutrición Natural Director del Espacio Depurativo
INTRODUCCION
Cuando uno profundiza en el orden fisiológico, tanto corporal como nutricional, está claro que no necesitamos suplementos. Y menos aún cuando provienen de fuentes sintéticas o artificiales. Muchos se atiborran con cotidianas dosis de compuestos inorgánicos, sin imaginar que ello incrementa el desorden, al ser percibidas por el organismo como sustancias tóxicas que deben ser neutralizadas y eliminadas. Salvando las distancias, es como si pretendiésemos combatir un estado anémico ingiriendo limaduras de hierro, o la osteoporosis consumiendo polvo de tiza. Pero, lamentablemente, es lo que hacemos, pensando que cuidamos nuestra salud.
Por tanto resulta útil y conveniente comprender claramente por qué nos pasa lo que nos pasa, para evitar dar “manotazos de ahogado” (eso son los suplementos, los fármacos, las intervenciones invasivas... y hasta los productos y alimentos “naturales”, cuando son usados sin saber bien por qué y para qué), que obviamente no ayudan para nada a la verdadera resolución del problema.
Como veremos, lo que habitualmente llamamos “carencias nutricionales” son apenas un síntoma de algo mucho más profundo: el ensuciamiento corporal crónico. Si uno se concentra en resolver este desorden “madre”, luego, todo lo demás (incluso otros síntomas que seguramente uno padece, pero que no asocia con la causa central) remite solito; no por arte de magia, sino como fisio-lógica consecuencia.
EL MITO DEL CALCIO Y EL HIERRO
¿Quién no ha sentido que debemos consumir mucho calcio para asegurar huesos fuertes y mucho hierro para evitar la carencia de glóbulos rojos? A modo de latiguillo, lácteos y cárnicos se han convertido en la armada terapéutica que evita osteoporosis y anemia. Pese a las ingestas récord de estos alimentos, los problemas, lejos de disminuir aumentan.
Es más, a mayores ingestas, mayores problemas. Las alarmantes cifras europeas sobre osteoporosis y fracturas, evidencian el absurdo en un continente líder en el consumo lácteo1. En nuestras latitudes, la comparación con los hermanos chilenos también desnuda la incoherencia entre consumo cárnico y anemia. Mientras nosotros consumimos promedio 74kg de carne vacuna (persona/año) y ellos apenas 22kg, tenemos 33% de los niños menores de 2 años con anemia y ellos apenas 5% en tal condición2.
Respecto al calcio, ya veremos que la reserva ósea es un recurso, extremo pero habitual hoy día, al cual debe recurrir la homeostasis orgánica para preservar el equilibrio del pH sanguíneo en su fisiológica alcalinidad. Frente a una dieta predominantemente ácida, disolver huesos para evitar la acidificación, es el “mal menor”.
Además, el “atiborramiento” cálcico por medio de alimentos acidificantes (lácteos y derivados) agrava el problema y hace que el calcio, en exceso y desbalanceado en sus sinérgicos metabólicos (23 nutrientes necesarios), se convierta en un problema tóxico para la estructura corporal.
Algo similar ocurre con el hierro. Por un lado el organismo merma su disponibilidad sanguínea (hemoglobina) frente a la presencia de virus y parásitos que se nutren de él. A la espera que los “huéspedes” sufran inanición, el cuerpo lo encubre en formas no asimilables (ferritina) en el bazo. Por otra parte, la asimilación del hierro depende del orden en la flora bacteriana, la adecuada disponibilidad nutricional (vitaminas, enzimas, minerales, ácidos grasos) y es inhibida por los excesos (calcio, fósforo, mercurio) y la putrefacción intestinal.
Con puntos y evidencias en común, es poco serio seguir pensando en términos de “calcio para la osteoporosis” e “hierro para la anemia”. Nunca el problema es la carencia nutricional, sino más bien su exceso, la calidad de los alimentos aportantes, el orden de la química corporal y la falencia depurativa. Además de invitar a trabajar sobre las causas y no sobre las consecuencias, esto nos debe servir para combatir la letanía sobre el “imprescindible” consumo de suplementos de todo tipo.
Hace tiempo venimos advirtiendo sobre la falacia de basar la nutrición en recomendaciones de tablas con escaso fundamento fisiológico. Pero claro, la tendencia es tomar como válida la opinión de los “expertos”.
Por décadas la gente respetó a rajatabla las recomendaciones de consumir 1.300 miligramos diarios de calcio, atiborrándose de calcio y de lácteos. Sin embargo ahora un estudio suizo descubre que un tercio es suficiente y más de eso resulta poco saludable.
CONSUMIR MUCHO CALCIO NO ES BUENO
Recientes investigaciones aseguran que los adultos necesitarían la mitad de la cantidad de calcio diario recomendada actualmente. Asimismo, los suplementos de calcio aumentarían un 64 por ciento el riesgo de fractura de cadera. En tanto, el consumo de vitamina D aconsejado sería escaso. “Nuestro meta-análisis no respaldó la relación entre una ingesta de calcio superior a los 555 miligramos diarios y la disminución del riesgo de fractura de cadera”, dijo a Reuters Health el profesor Heike Bischoff-Ferrari, del Hospital Universitario de Zurich, en Suiza.
Esto contrasta con las guías actuales que aconsejan el consumo de entre 1.200 y 1.500 miligramos diarios de calcio a los adultos mayores, indicaron los investigadores. Los resultados se basaron en datos combinados de estudios que incluyeron a casi 180.000 mujeres y unos 68.600 hombres de más de 40 años. Asimismo, cuando los expertos combinaron la información de ensayos al azar controlados que incluyeron a más de 5.600 mujeres, en su mayoría posmenopáusicas de más de 58 años, hallaron que los suplementos de calcio aumentarían un 64 por ciento el riesgo de fractura de cadera.
Investigaciones previas no identificaron claramente cuál es el monto óptimo de calcio que debería consumirse a diario, indicaron los autores en un informe publicado en American Journal of Clinical Nutrition. El equipo de científicos sugirió que otras deficiencias alimenticias, que incluyen al fosfato y la vitamina D, afectarían la absorción de calcio y, en algunas ocasiones, influirían en la salud ósea. Estudios previos mostraron que el consumo de suplementos de calcio (citrato y carbonato de calcio) reduciría la absorción de fosfato, necesario para acumular calcio en los huesos, dijo Bischoff-Ferrari. El efecto combinado induciría la pérdida ósea, especialmente entre las personas mayores.
Fuente: Reuters - www.infobae.com
1. “La osteoporosis es el mayor riesgo sociosanitario al que se enfrentan las mujeres europeas. Se calcula que hasta un 68% va a padecer esta enfermedad, que es responsable de un millón y medio de fracturas cada año, y se ha duplicado la incidencia durante los últimos 27 años”. Thierry Bégué, secretario general de la Sociedad Francesa de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SOFCOT).
2. Una lamentable estadística muestra que mientras en la Argentina uno de cada tres lactantes es anémico, en Chile esto ocurre en aproximadamente uno de cada veinte chicos (Estudio CESNI). La Nación, 2.12.09
LOS MINERALES EN LA NUTRICIÓN
El estudio de los minerales es una visión totalmente parcial. Como bien dice el Dr. Shelton “Nos hemos acostumbrado tanto a descomponer los alimentos en factores nutritivos (proteínas, carbohidratos, grasas, minerales, vitaminas, etc.), que a menudo pasamos por alto la verdadera importancia de los alimentos completos”.
El tema de los minerales abarca una parte esencial en el estudio de la nutrición humana. Frases como “deficiencia de hierro” o “alimentos ricos en calcio” son frecuentes en cualquier análisis que se efectúe sobre los minerales y representan una visión fragmentada de nuestra dieta y bienestar nutricional.
La acción de los minerales en el interior del organismo siempre va unida a la presencia de otros elementos nutritivos. Por ello no podemos hablar de una deficiencia mineral, en el sentido estricto de la expresión, ni podremos recomendar un producto porque contenga un contenido mineral determinado. El estudio de los minerales debe abandonar la visión fragmentada de la nutrición ortodoxa. No se puede relacionar la aparición de una condición con una deficiencia mineral, ni deberían consumirse los alimentos en función de su contenido mineral.
Al iniciar cualquier investigación o estudio sobre los minerales, tenemos que tener presente un factor fundamental: debemos comprender que los minerales poseen una relación de interdependencia con los otros elementos nutritivos y con las acciones que lleva a cabo el organismo. Los minerales no pueden actuar por sí solos, sino que forman parte de todo el proceso nutritivo.
¿Qué son los minerales? Existen diversas definiciones, pero definiremos al mineral como un elemento orgánico, de origen natural, que forma parte de la corteza terrestre y que se transforma en una sustancia orgánica para que el organismo humano pueda asimilarlo y usarlo. Por un lado, hablamos de los minerales que el organismo puede utilizar y cuya presencia es fundamental para garantizar el perfecto desarrollo de nuestras funciones corporales. Y en segundo lugar, distinguimos entre un elemento inorgánico (forma mineral que posee en la corteza terrestre) y un elemento orgánico (forma mineral utilizable por el organismo humano). Esta diferencia, que analizaremos en profundidad más adelante, es crucial para comprender la nutrición mineral.
El Dr. Herbert M. Shelton ha llamado a los minerales los “constructores de bloques” del cuerpo. Son básicos para la regeneración de cada parte del organismo. Además, son necesarios para sostener cada función biológica. Sin minerales no podríamos movernos o pensar. Y constituyen nuestras principales reservas adaptativas, pues nos permiten soportar tensiones e imprevistos que puedan surgir. Sería imposible enumerar sus múltiples funciones e incluso hay innumerables funciones que permanecen ocultas en recovecos del laberinto humano.
El cuerpo debe obtener sus minerales en la forma de sales orgánicas que están presentes en todos los alimentos. El hombre consume su alimento y mediante los procesos de digestión, absorción, transporte y asimilación celular, es capaz de reorganizar estas sales minerales en su propia sustancia orgánica. Estos procesos complejos finalizan con el drenaje, por medio del cual los subproductos del desecho metabólico son eliminados y devueltos a su punto de origen: el suelo.
Los minerales inorgánicos pasan a ser parte de una estructura viva: los vegetales. Todas las partes de la planta representan el banco de alimentos de todos los organismos vivos del planeta, desde el más grande hasta el más pequeño. En una secuencia ecológica cuidadosamente programada,
