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Las elecciones nacionales del 2018 y las locales del 2019 fueron las primeras elecciones realizadas después de la firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera firmado entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las farc. El punto dos de dicho Acuerdo se enfocó en la participación política y en el sistema electoral colombiano para promover la apertura democrática y con esto facilitar la transición del grupo armado a la vida legal. Si bien las reformas políticas que buscaban reglamentar lo pactado por el Gobierno se hundieron en el Legislativo, los cambios políticos e institucionales han incidido en la configuración de un nuevo escenario político y electoral con la presencia de nuevos actores. Con este punto de partida, el objetivo de En configuración permanente es analizar los resultados de las contiendas del 2018 y el 2019 —en los que se ve la configuración del poder político en los primeros momentos del posconflicto—, para contribuir al debate sobre las características del funcionamiento de la democracia en Colombia, especialmente en cuanto a sus posibilidades de mejora, y sobre la representación política en el país, prestando atención a la aparición de nuevos partidos y su desempeño, así como al desempeño de partidos existentes desde antes de la firma del Acuerdo. Estas páginas son un esfuerzo académico de reflexión que continúa con la tradición de la Universidad de los Andes y de la Pontificia Universidad Javeriana de analizar las elecciones y sus resultados, así como sus implicaciones políticas para el país.
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Seitenzahl: 617
Veröffentlichungsjahr: 2022
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En configuración permanente
Para citar este libro: http://dx.doi.org/10.30778/2022.29
En configuración permanente
Partidos y elecciones nacionales y subnacionales en Colombia, 2018-2019
Felipe Botero
Bibiana Ortega
Juan Federico Pino Uribe
Laura Wills-Otero
(edición académica y compilación)
Universidad de los Andes
Pontificia Universidad Javeriana
Nombre: Botero Jaramillo, Felipe, edición académica, compilador, autor. | Ortega, Bibiana, edición académica, compilador, autor. | Pino Uribe, Juan Federico, edición académica, compilador, autor. | Wills Otero, Laura, edición académica, compilador, autor.
Título: En configuración permanente : partidos y elecciones nacionales y subnacionales en Colombia, 2018-2019 / Felipe Botero, Bibiana Ortega, Juan Federico Pino Uribe, Laura Wills-Otero (edición académica y compilación)
Descripción: Bogotá : Universidad de los Andes, Ediciones Uniandes : Pontificia Universidad Javeriana, 2022.
Identificadores: ISBN 9789587983005 (rústica) | 9789587982978 (electrónico)
Materias: Elecciones – Colombia – 2018-2019 | Participación política – Colombia – 2018-2019 | Colombia – Política y gobierno – 2018-2019
Clasificación: CDD 324.9861–dc23
SBUA
Primera edición: julio del 2022
© Felipe Botero, Bibiana Ortega Gómez, Juan Federico Pino Uribe, Laura Wills-Otero (edición académica y compilación)
© Manuel Hidalgo, Jerónimo Ríos, Ingrid Johanna Bolívar, Sergio Fabián Lizarazo Vega, Juan Carlos Rodríguez-Raga, Juan Manuel de Jesús Palacios Luna, Alejandro Sánchez López de Mesa, Juan Carlos Arenas Gómez, John Fredy Bedoya Marulanda, Francisco Quiroz, María José Mejía, Juan Pablo Milanese, Juan Albarracín, Cristhian Uribe Mendoza, Camilo Alipios Cruz Merchán, Fabián Alejandro Acuña Villarraga, Maryluz Vallejo Mejía, Liliana Gómez Céspedes, Andrés Lombana Bermúdez, Gabriel N. Camargo Toledo, Mateo Villamizar-Chaparro, Cristina Echeverri-Pineda
© Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales; Pontificia Universidad Javeriana
ISBN: 978-958-798-300-5
ISBN e-book: 978-958-798-297-8
DOI: http://dx.doi.org/10.30778/2022.29
Corrección de estilo: Tatiana Grosch
Diagramación interior: Samanda Sabogal
Diseño de cubierta: Ossman Aldana
Imagen de cubierta: Mary Alfonso
Ediciones Uniandes
Carrera 1.ª n.º 18 A-12, Bloque Tm
Bogotá, D. C., Colombia
Teléfono: 601 3394949, ext. 2133
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Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales
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Conversión ePub: Lápiz Blanco S.A.S.
Hecho en Colombia
Made in Colombia
Universidad de los Andes | Vigilada Mineducación. Reconocimiento como universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento de personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949, Minjusticia. Acreditación institucional de alta calidad, 10 años: Resolución 582 del 9 de enero del 2015, Mineducación.
Pontificia Universidad Javeriana | Vigilada Mineducación. Reconocimiento como universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento de personería jurídica: Resolución 73 del 12 de diciembre de 1933 del Ministerio de Gobierno.
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en su todo ni en sus partes, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial.
Lista de recursos gráficos
Introducción
FELIPE BOTERO, BIBIANA ORTEGA, JUAN FEDERICO PINO URIBE, LAURA WILLS-OTERO
Sección I
Nuevos actores
1. La FARC frente a la democracia colombiana: una mirada tras las elecciones del 2018 y 2019
MANUEL HIDALGO, JERÓNIMO RÍOS
2. Mitologías regionales y política pueblerina: relatos biográficos de un alcalde turbaquero
INGRID JOHANNA BOLÍVAR, SERGIO FABIÁN LIZARAZO VEGA
3. Los ecos de la hegemonía bipartidista en el desempeño electoral del Centro Democrático en Colombia. Un análisis a nivel municipal de los resultados de las elecciones nacionales y subnacionales (2014-2019)
JUAN CARLOS RODRÍGUEZ-RAGA, LAURA WILLS-OTERO
Sección II
La visión desde el territorio
4. Votos con poder. Variaciones de particularismo electoral en dos municipios del Pacífico colombiano
JUAN MANUEL DE JESÚS PALACIOS LUNA
5. El secreto para hacer amigos. La coordinación entre las organizaciones que compiten por votos en el Valle del Cauca en las elecciones del 2018 y 2019
ALEJANDRO SÚNCHEZ LÓPEZ DE MESA
6. Estrategias, partidos políticos y configuración del poder político en Antioquia: elecciones subnacionales 2015-2019
JUAN CARLOS ARENAS GÓMEZ, JOHN FREDY BEDOYA MARULANDA
Sección III
La visión nacional
7. La dimensión espacial de los fenómenos electorales. Capacidad estatal y bastiones electorales en las elecciones a la Cámara de Representantes de Colombia
FRANCISCO QUIROZ, FELIPE BOTERO, MARÍA JOSÉ MEJÍA
8. Congruencia y enraizamiento partidario. Análisis de las elecciones para cuerpos colegiados 2018-2019
JUAN PABLO MILANESE, JUAN ALBARRACÍN
9. ¿La unión hace la fuerza? Coaliciones preelectorales y competencia partidista en las elecciones locales y nacionales en Colombia (2018-2019)
CRISTHIAN URIBE MENDOZA, CAMILO ALIPIOS CRUZ MERCHÁN, FABIÁN ALEJANDRO ACUÑA VILLARRAGA
10. Encuadres en pugna por la paz en Twitter: el caso de las elecciones subnacionales del 2019
MARYLUZ VALLEJO MEJÍA, LILIANA GÓMEZ CÉSPEDES, ANDRÉS LOMBANA BERMÚDEZ, JUAN FEDERICO PINO URIBE
Sección IV
La inclusión y sus obstáculos
11. La ley de cuotas en las elecciones nacionales de Colombia del 2018
GABRIEL N. CAMARGO TOLEDO, BIBIANA ORTEGA
12. Voto en blanco y procesos organizativos en la representación de negritudes en Colombia: elecciones del 2018
MATEO VILLAMIZAR-CHAPARRO, CRISTINA ECHEVERRI-PINEDA
Sobre los autores
Los ecos de la hegemonía bipartidista en el desempeño electoral del Centro Democrático en Colombia. Un análisis a nivel municipal de los resultados de las elecciones nacionales y subnacionales (2014-2019)
Tabla 1. Resultados del CD en las elecciones nacionales y subnacionales (2014-2019). Estadísticos descriptivos
Tabla 2. Correlaciones de los resultados electorales del CD entre las diferentes elecciones (2014-2019)
Tabla 3. Distribución del dominio electoral en los municipios de Colombia (1931-1982)
Tabla 4. Diferencias en el % de votos del CD entre municipios liberales y municipios no liberales (pruebas t)
Tabla 5. Diferencias en el % de votos del CD entre municipios conservadores y municipios no conservadores (pruebas t)
Tabla 6. Factores asociados con el desempeño electoral del CD (2014-2019)
Mapa 1. Porcentaje de votos por el CD para elecciones presidenciales, primera vuelta (2014)
Mapa 2. Porcentaje de votos por el CD para elecciones presidenciales, primera vuelta (2018)
Mapa 3. Control partidista (1931-1982)
Votos con poder. Variaciones de particularismo electoral en dos municipios del Pacífico colombiano
Tabla 1. Resultado de las elecciones de alcalde en Quibdó (2020-2023)
Tabla 2. Resultados de las elecciones de alcalde en Ipiales (2020-2023)
Tabla 3. Tipologías de particularismo por tipo de bien o servicio y temporalidad del intercambio
Tabla 4. Cifras comparativas de Quibdó e Ipiales
Tabla 5. Alcaldes de Ipiales (1989-2023)
Tabla 6. Alcaldes de Quibdó (1989-2023)
El secreto para hacer amigos. La coordinación entre las organizaciones que compiten por votos en el Valle del Cauca en las elecciones del 2018 y 2019
Tabla 1. Organizaciones y membretes partidistas en las elecciones legislativas del 2018 en el Valle del Cauca
Tabla 2. Matriz de incidencia
Tabla 3. Jugadores regionales
Tabla 4. Versión compacta de la matriz de incidencia
Tabla 5. Matriz de adyacencia
Tabla 6. Centralidad de los jugadores regionales (2007-2019)
Gráfico 1. Centralidad de los jugadores regionales (2007-2019)
Gráfico 2. Centralidad de los jugadores regionales (2007-2011)
Gráfico 3. Centralidad de los jugadores regionales (2014-2018)
Gráfico 4. Cambio en la centralidad de los jugadores regionales
Gráfico 5. Distribución de la centralidad de los jugadores regionales (2007-2011) / (2014-2018)
Gráfico 6. Centralidad en las elecciones del 2019
Gráfico 7. Evolución de la centralidad. Pares de elecciones
Gráfico 8. Evolución de la centralidad. Pares de elecciones (sin Nueva Generación y Fuerza Social)
Gráfico 9. Red egocéntrica de competidores de Nueva Generación (datos para todo el periodo y para las últimas dos elecciones locales)
Estrategias, partidos políticos y configuración del poder político en Antioquia: elecciones subnacionales 2015-2019
Tabla 1. Caracterización electoral de las regiones de Antioquia (2015-2019)
Tabla 2. Comparación de las dinámicas de competencia en las elecciones subnacionales de Antioquia por tamaño de distrito (2015-2019)
Tabla A1. Escaños y cuota de representación de los partidos políticos en las elecciones subnacionales en cuerpos colegiados (2015-2019)
Tabla A2. Partidos por categorías de competencia en las elecciones locales del 2015 en Antioquia
Tabla A3. Partidos por categorías de competencia en las elecciones locales del 2019 en Antioquia
Gráfico 1. Forma de coordinación entre niveles de los partidos políticos
Gráfico 2. Forma de coordinación local de los partidos políticos
Gráfico 3. Forma de coordinación departamental de los partidos políticos
Gráfico 4. Forma de coordinación entre niveles apoyada en coalición local de los partidos políticos
Gráfico 5. Forma de apoyos dispersos en coaliciones locales de los partidos políticos
Gráfico 6. Forma de competencia sin coordinación de los partidos políticos
Gráfico 7. Estrategias de los partidos políticos en las elecciones del 2015 para Alcaldía, concejo y asamblea
Gráfico 8. Partidos según la categoría de competencia en las elecciones del 2015
Gráfico 9. Estrategias de los partidos políticos en las elecciones para alcaldías, concejos y asambleas (2019)
Gráfico 10. Partidos según la categoría de competencia en las elecciones del 2019
La dimensión espacial de los fenómenos electorales. Capacidad estatal y bastiones electorales en las elecciones a la Cámara de Representantes de Colombia
Tabla 1. Estadísticas descriptivas
Tabla 2. Modelo espacial autorregresivo de dominación municipal
Tabla 3. Promedio de los efectos directos, indirectos y totales del efecto de un cambio marginal en cada una de las variables independientes
Tabla 4. Impacto de las variables independientes estadísticamente significativas sobre el índice de dominación
Mapa 1. Bastiones electorales a nivel municipal
Mapa A1. Ingresos tributarios y no tributarios per cápita en Colombia (2017)
Figura A1. Relación entre la medición del desempeño municipal y los ingresos tributarios y no tributarios per cápita de los municipios de Colombia (2017)
Congruencia y enraizamiento partidario. Análisis de las elecciones para cuerpos colegiados 2018-2019
Tabla 1. Partidos participantes en las elecciones del 2018 y 2019
Tabla 2. Magnitudes medias por corporación
Gráfico 1. Contraste entre la congruencia en elecciones legislativas y municipales/departamentales por partido
Gráfico 2. Distribución de los coeficientes locales por partidos (2018)
Gráfico 3. Distribución de los coeficientes locales por partido (2019)
¿La unión hace la fuerza? Coaliciones preelectorales y competencia partidista en las elecciones locales y nacionales en Colombia (2018-2019)
Tabla 1. Coaliciones preelectorales inscritas para las elecciones legislativas y presidenciales (2018)
Tabla 2. Número de candidatos inscritos según tipo de partido para elecciones regionales (2019)
Tabla 3. Número de coaliciones preelectorales en elecciones regionales (2019)
Tabla 4. Partidos políticos con mayor número de coaliciones en elecciones para alcaldía y gobernación (2019)
Tabla 5. Partidos políticos coaligados en elecciones para gobernador (2019)
Tabla 6. Declaración política de partidos y movimientos con personería jurídica respecto al Gobierno nacional
Tabla 7. Márgenes de victoria por tipos de coaliciones de elecciones para gobernaciones (2019)
Tabla 8. Discriminación entre tipos de candidaturas y tamaño del distrito de elecciones para gobernaciones (2019)
Tabla 9. Número efectivo de partidos y margen de victoria por tipo de partido y tamaño del distrito electoral de elecciones para gobernaciones (2019)
Tabla A1. Composición partidista de las coaliciones preelectorales para gobernador (2019)
Gráfico 1. Desempeño electoral de las coaliciones por partido político y su éxito electoral en elecciones para gobernaciones (2019)
Gráfico 2. Coherencia ideológica en las coaliciones y éxito electoral en elecciones para gobernaciones (2019)
Gráfico 3. Competitividad y coherencia de las coaliciones exitosas para gobernaciones (2019)
Encuadres en pugna por la paz en Twitter: el caso de las elecciones subnacionales 2019
Tabla 1. Información descriptiva de los análisis de concurrencia a nivel nacional
Figura 1. Red semántica de congresistas gobiernistas (centralidad de modularidad)
Figura 2. Red semántica de congresistas independientes (centralidad de modularidad)
Figura 3. Red semántica de congresistas de oposición (centralidad de modularidad)
La ley de cuotas en las elecciones nacionales de Colombia del 2018
Tabla 1. Estadísticas descriptivas del porcentaje de candidatas y elegidas de cada lista
Gráfico 1. Porcentaje de mujeres elegidas al Congreso
Gráfico 2. Porcentaje de mujeres candidatas y elegidas a la Cámara de Representantes según si aplica o no la cuota
Gráfico 3. Efecto de la cuota en el porcentaje de mujeres elegidas
Gráfico 4. Efecto de la cuota en el porcentaje de mujeres elegidas según el tipo de lista
Gráfico 5. Efecto de la cuota en el porcentaje de mujeres elegidas según la posición relativa en la lista
Gráfico 6. Porcentaje de listas con mujeres en la primera mitad de la lista
Gráfico 7. Porcentaje de listas cerradas
Tabla A1. Características de las leyes de cuotas en América Latina
Voto en blanco y procesos organizativos en la representación de negritudes en Colombia: elecciones del 2018
Tabla 1. Estadísticas descriptivas
Tabla 2. Voto en blanco y procesos organizativos
Tabla 3. Tipos de organización y votos en blanco
Tabla 4. Procesos organizativos afro y otros votos en el municipio
Tabla A1. Resultados con población en el 2018
Gráfico 1. Número de partidos compitiendo por la circunscripción afro
Gráfico 2. Descomposición de los votos en la circunscripción afro
FELIPE BOTERO, BIBIANA ORTEGA, JUAN FEDERICO PINO URIBE, LAURA WILLS-OTERO
LAS ELECCIONES NACIONALES del 2018 y las locales del 2019 fueron las primeras realizadas después de la firma, en el 2016, del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las FARC. El punto dos de dicho acuerdo se enfocó en la participación política y en el sistema electoral colombiano para promover la apertura democrática y con esto facilitar la transición del grupo armado a la vida legal. Si bien las reformas políticas que buscaban reglamentar lo pactado por el Gobierno se hundieron en el Legislativo, los cambios políticos e institucionales han incidido en la configuración de un nuevo escenario político y electoral con la presencia de nuevos actores, como la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), surgido a partir del acuerdo, y el Centro Democrático (CD), creado para oponerse a esas negociaciones de paz.
La participación de estos nuevos partidos en las elecciones del 2018 y 2019 se dio en un marco de creciente importancia de la política local y regional en la confrontación partidista y de un sistema electoral cada vez más complejo y dinámico, con figuras como las coaliciones partidistas e instituciones como la ley de cuotas y las circunscripciones especiales. Esta diversidad de factores que influyen en las elecciones locales y nacionales hace necesario un análisis periódico para comprender las particularidades de la democracia colombiana y la forma en que su estudio puede contribuir en general a la comprensión de los partidos y las elecciones en perspectiva comparada.
Con este libro buscamos contribuir al debate sobre la representación política en Colombia. Sus aportes son varios. En primer lugar, los diferentes capítulos centran su atención no solo en los partidos políticos sino en la naturaleza de la participación y representación de grupos poblacionales particulares. En segundo lugar, en su conjunto, el libro profundiza en las formas actuales de relacionamiento entre los partidos y los electores. Así mismo, ofrece elementos para entender la presencia del Estado y fenómenos como el particularismo y clientelismo, presentes en la vida política colombiana, que permiten dar una mirada más completa al fenómeno de la representación en Colombia. Este libro es un esfuerzo académico de reflexión que continúa con la tradición tanto de la Universidad de los Andes como de la Pontificia Universidad Javeriana de analizar las elecciones y sus resultados, así como sus implicaciones políticas para el país1. Este ejemplar articula los esfuerzos de académicos colombianos e internacionales que buscan entender el complejo comportamiento del sistema político colombiano y la manera como las reglas electorales condicionan y dan forma a la contienda por el poder local, regional y nacional.
Esta coedición entre profesores y profesoras de los departamentos de Ciencia Política de la Universidad de los Andes y de la Pontificia Universidad Javeriana muestra un trabajo conjunto de las dos instituciones sobre temas de interés común. La invitación a participar en el manuscrito a profesores y profesoras de otras universidades colombianas que también se especializan en los temas electorales es un llamado a la integración de conocimiento variado, que se aproxima al tema desde diferentes perspectivas analíticas.
En esta introducción exponemos los temas en torno a los cuales giran los doce trabajos acá incluidos. Además, identificamos puntos de encuentro entre algunos de los capítulos, lo que nos permite sugerir aproximaciones teóricas para analizar la competencia por el poder político. Igualmente, resaltamos aquellos temas que aportan hallazgos adicionales sobre problemáticas que se han abordado previamente, y otros que innovan con las preguntas que se hacen o con las estrategias metodológicas que aplican para responder a ellas. De esta manera recalcamos cómo el sistema de partidos y la competencia política en el país están en configuración permanente: a la vez que unos partidos pierden fuerza, aparecen nuevos actores en escena, el territorio y sus dinámicas juegan un papel central en la representación política, y hay esfuerzos de inclusión que enfrentan obstáculos institucionales y prácticos.
Nuevos actores
Una de las preocupaciones principales de los investigadores que participaron en el libro fue el análisis del surgimiento de nuevos partidos de izquierda y derecha, como el partido político la FARC, conformado por los integrantes de la guerrilla de la misma sigla2, quienes participaron en las elecciones presidenciales y legislativas del 2018, y en las de gobernadores, alcaldes, diputados y concejales en el 2019. La entrada de ese partido a la vida legal marcó un hito en la historia política y electoral del país.
Al respecto, Manuel Hidalgo y Jerónimo Ríos analizan la forma en que las elecciones nacionales del 2018 y las elecciones subnacionales del 2019 han permitido la incorporación política de la FARC. Específicamente, los autores se preguntan de forma exploratoria si después del Acuerdo de Paz, el partido que surgió, después de las desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), se ha podido incorporar a la arena electoral. Con este objetivo, los autores hacen una revisión de literatura sobre las transiciones de grupos armados en partidos políticos y reconstruyen el caso colombiano desde una perspectiva histórica en tres momentos. En el primero señalan la importancia de la participación política en las negociaciones de La Habana, las reformas que surgieron para permitir la participación de esta guerrilla y las críticas de partidos como el CD a estas. En el segundo y tercer momento reconstruyen el desempeño electoral de la FARC, señalando el escaso respaldo electoral y dificultades tales como la estigmatización de los excombatientes, las disidencias y la reactivación del conflicto. Hidalgo y Ríos llaman la atención en sus conclusiones sobre las dificultades del proceso de inserción política y los límites del acuerdo para institucionalizar el conflicto armado producto de un acuerdo soportado en un consenso más del Gobierno de Juan Manuel Santos que del Estado colombiano.
Esta mirada se ve complementada por el capítulo de Sergio Fabián Lizarazo e Ingrid Johanna Bolívar, quienes, a partir de un estudio de caso de la elección del primer alcalde excombatiente de las FARC-EP, exploran las continuidades entre la trayectoria biográfica y la campaña, las declaraciones y el programa de gobierno de Guillermo Torres. El propósito del texto es complejizar la comprensión de la participación electoral de los excombatientes en contextos transicionales a partir de sus distintas trayectorias de comunicación política. En consecuencia, los autores destacan tres recursos utilizados por el burgomaestre, a saber, el vallenato, la unidad de izquierda y su raigambre e historia local, los cuales permiten apreciar las continuidades entre su experiencia vital antes y después de su reincorporación a la vida civil.
La FARC no fue el único partido que se creó en el marco del proceso de paz. El CD fue otra organización que surgió en esa coyuntura. No obstante, los incentivos que indujeron su creación fueron diferentes, y su fundación se dio tres años antes de la firma del acuerdo final. En ese caso, el partido surgió como resultado de un clivaje o fractura política en torno a las negociaciones de paz y al manejo que el Gobierno de Juan Manuel Santos le dio al problema de la seguridad del país. Liderado por el expresidente Álvaro Uribe, el CD fue creado en el 2013 con el objetivo de participar en las elecciones nacionales del 2014 y aspirar a derrotar al presidente que buscaba su reelección, o, al menos, hacer oposición desde el Congreso de la República.
El análisis de este partido es abordado en el capítulo de Juan Carlos Rodríguez-Raga y Laura Wills-Otero, en el que analizan el desempeño electoral del CD entre el 2014 y 2019 e indagan en qué medida el mismo tiene una relación con el control territorial que tuvieron los partidos tradicionales Liberal y Conservador en el siglo pasado (1931-1982), por medio de los resultados electorales locales y nacionales. Este interés surge al notar que el declive electoral de los partidos tradicionales, si bien empezó a darse tras la expedición de la Constitución de 1991, tiene su momento más álgido justamente a partir del momento en que el nuevo partido irrumpe en la competencia en el 2014. Los autores exploran si el respaldo al CD es más fuerte en los municipios que durante gran parte del siglo XX tuvieron hegemonía liberal o en aquellos con dominio conservador. Por medio de modelos tipo panel identifican que el apoyo que recibe el CD es mayor en los municipios que históricamente han tenido trayectoria conservadora.
La visión desde el territorio
Estos interrogantes por el desempeño territorial de los partidos políticos también es uno de los temas que abordan varios capítulos de este libro, especialmente la importancia de analizar el territorio en sus dimensiones locales y regionales como el espacio geográfico en el que ocurren los procesos electorales. Varios análisis bajan la mirada al nivel local con el objetivo de comprender las dinámicas políticas que allí se dan, y los factores más inmediatos o contextuales que afectan diferentes expresiones o dimensiones de la competencia electoral. En ellos se busca identificar características propias de los territorios que expliquen fenómenos complejos que a veces no se replican en otros territorios. Por eso, muchos trabajos que han analizado fenómenos puntuales que se presentan en territorios con determinadas características son estudios de caso a profundidad. En algunos, el enfoque territorial se refiere a las dinámicas locales municipales y en otros, a dinámicas en espacios más amplios, como lo son los departamentos o las regiones.
En este sentido se retoma una tradición de trabajos que han llamado la atención sobre la importancia de entender el desarrollo de las elecciones y la democracia diferenciadamente en el territorio, los cuales han abordado temas tales como la presencia diferenciada del Estado a nivel regional (González et al., 2003), las limitaciones para el desarrollo de nuevas fuerzas políticas (García, 2000; Hoyos, 2007) y los patrones de competencia a nivel regional (Abadía et al., 2016). En este manuscrito incluimos capítulos que están alineados con esa tradición. Estos se basan en la estrategia metodológica de los estudios de caso a profundidad o de la comparación de dinámicas político electorales entre algunos (pocos) municipios. Los trabajos de Palacios, de Sánchez y de Arenas y Bedoya se centran en las regiones del Pacífico colombiano, el Valle del Cauca y Antioquia, respectivamente. Estos trabajos revelan una miríada de detalles de la política regional en la cual se refleja el rol decreciente de los partidos políticos nacionales en el nivel regional, mientras crece la importancia de las negociaciones y los acuerdos que establecen los políticos locales y las prácticas particularistas, como una de las principales formas de articular el poder político en los dos departamentos.
El capítulo de Palacios busca explicar, a partir del estudio de caso de dos municipios en las elecciones locales del 2019, por qué el clientelismo se impone ante otros tipos de particularismo como estrategia para ganar votos. El autor afirma que el predominio del particularismo es resultado tanto del nivel de dependencia de los recursos públicos como de la capacidad organizativa de las comunidades. Para esto el autor compara los municipios de Quibdó e Ipiales, los cuales comparten su alta dependencia de los recursos públicos para la generación de empleo e ingresos, lo que facilita que el clientelismo predomine en ambos, sin embargo, se diferencian en la presencia de formas colectivas de particularismo de cara a las elecciones locales del 2019. El principal aporte de este capítulo a la literatura comparada radica en que este se centra en las condiciones que pueden favorecer la prevalencia de uno u otro tipo de particularismo, y no en distinguir la política programática de la no programática. Esto supone un avance en la definición conceptual y empírica de los diferentes tipos de particularismo, a partir de una aproximación bidimensional en términos del tipo de cliente y la temporalidad del acuerdo particularista.
Por su parte, Sánchez utiliza en su capítulo el análisis de redes sociales para estudiar las alianzas entre los diversos jugadores regionales en las elecciones legislativas del 2018 y las de autoridades locales del 2019 en el Valle del Cauca. La competencia política en el departamento es compleja debido a la hiperfragmentación del sistema de partidos. La base de datos que construye Sánchez le permite mapear las alianzas entre distintos actores y también caracterizar el mercado electoral en elecciones subnacionales. Este análisis resulta interesante para entender las dinámicas de la política local y su relación con la política nacional. El trabajo exhaustivo de recolección de información permite identificar los focos de poder y cómo se organizan la multiplicidad de jugadores para disputar los diferentes cargos, tales como las alcaldías, la gobernación y los cargos del nivel nacional. Es un esfuerzo valioso en la medida que nos recuerda la importancia de prestar atención a las dinámicas regionales en las que el sistema de partidos difiere en gran medida del sistema de partidos a nivel nacional.
Arenas y Bedoya analizan la configuración del poder político en 125 municipios de Antioquia a la luz de los resultados de las elecciones regionales del 2015 y 2019, y de las de la Cámara de Representantes del 2018. Los autores describen las estrategias electorales de los partidos políticos, y concluyen que estas varían en función de su capacidad para actuar unitariamente, o alternativamente, en coalición con otros partidos. La apuesta de una u otra estrategia depende de las expectativas de los dirigentes sobre su capacidad como organización, la capacidad de sus rivales y la identificación de socios a nivel local. Como lo muestran los autores, las estrategias adoptadas por los partidos en las elecciones de Antioquia son variadas y cambiantes en el tiempo. El análisis de elecciones a cargos plurinominales en el nivel municipal, departamental y nacional, así como a cargos ejecutivos en los niveles subnacionales, revela la variedad de estrategias y permite entender qué variables de los diferentes contextos, en interacción con características de las organizaciones que compiten por votos, influyen sobre las decisiones que toman sus líderes. En otras palabras, la definición de la estrategia depende de la arena en la que se compite, así como del nivel de cohesión interna y fortaleza del partido que busca escaños. Los autores comparan los resultados de las elecciones del 2015 y 2019 y concluyen que, en las últimas, las coaliciones locales y los grupos significativos de ciudadanos tuvieron mayor cabida en la competencia.
La visión nacional
Ahora bien, los lectores de este libro notarán que los capítulos que abordan las contiendas nacionales también indagan sobre la forma en que los factores contextuales afectan el comportamiento de los actores, como políticos, organizaciones de la sociedad civil, candidatos y votantes, entre otros. Esta perspectiva no se centra, como en los capítulos a los que hicimos referencia antes, en estudios de caso sino en el universo de municipios del país, para encontrar patrones de comportamiento en el sistema político colombiano. Así, se complejizan las preguntas de investigación, ya que la información que se observa se desagrega, lo cual conlleva al aumento de los casos que se estudian, a la multiplicación de las posibles interacciones entre ellos y a la aparición de nuevas variables que en estudios agregados no se tienen en cuenta.
Un buen ejemplo de esto es el capítulo de Quiroz, Botero y Mejía, quienes indagan por la relación entre la capacidad estatal en los municipios del país y la formación de bastiones electorales en las elecciones para la Cámara. El capítulo tiene un objetivo doble. Por un lado, se dialoga con la geografía electoral con el fin de encontrar allí claves conceptuales y analíticas complementarias a las desarrolladas en la ciencia política para entender procesos como la competencia política. Como lo señalan los autores, si la geografía no importara no habría variación regional en los procesos político-electorales. Por el otro lado, los autores exploran las implicaciones de la presencia diferenciada del Estado en el territorio en las dinámicas políticas de los municipios. Los resultados del análisis de un modelo espacial autorregresivo sugieren que los municipios con mayor capacidad estatal tienden a tener niveles más bajos de concentración de votos en manos de pocos candidatos. La implicación de estos hallazgos abre una veta de investigación interesante sobre el papel del Estado como garante de la competencia democrática y eventualmente como mecanismo para mejorar la calidad de la democracia.
Por otro lado, Milanese y Albarracín analizan la congruencia internivel entre las elecciones de cuerpos colegiados nacionales del 2018 y las locales del 2019 como una forma de evaluar el desempeño del sistema de partidos colombiano. El concepto de congruencia implica analizar articuladamente las elecciones nacionales y las regionales. Mediante este abordaje analizan el nivel de coincidencia de los votos que se emiten por un mismo partido en los comicios de Senado y Cámara que se llevan a cabo simultáneamente, y la congruencia de estos votos con los que se emiten en las elecciones locales para los cuerpos colegiados, es decir, asambleas y concejos. Los resultados que se observan son un indicador del nivel de enraizamiento que los partidos políticos tienen en la sociedad, y eso a la vez contribuye a revelar el nivel de institucionalización del sistema de partidos. Por medio de un análisis de regresión lineal de mínimos cuadrados ordinarios y de regresión geográficamente ponderada, los autores encuentran que las elecciones a cuerpos colegiados se caracterizan por un alto grado de incongruencia. La explicación para que esto ocurra es la falta de raíces de los partidos y las dinámicas organizacionales que despliegan. Este capítulo hace una contribución teórica y empírica importante al mostrar una descoordinación creciente entre la competencia partidaria local y nacional.
El capítulo de Uribe Mendoza, Cruz Merchán y Acuña Villarraga realiza un análisis sobre las coaliciones preelectorales establecidas por diferentes partidos políticos y movimientos significativos de ciudadanos en Colombia de cara a las elecciones nacionales y locales del 2018-2019. En particular, los autores ofrecen información en torno a tres elementos: la composición, la frecuencia y el desempeño electoral de las alianzas preelectorales en Colombia a la luz de ambos comicios. Los autores concluyen que, dado el nivel de fragmentación del sistema de partidos, las coaliciones electorales fueron la principal estrategia de agregación de votos tanto en las elecciones nacionales como en las locales. Sin embargo, la naturaleza de las alianzas preelectorales varió en las elecciones nacionales y en las locales. En este sentido, los autores establecen que la polarización política, consecuencia del Plebiscito por la Paz del 2016, se hizo manifiesta en la composición de las coaliciones preelectorales tanto para elecciones presidenciales como para el Congreso. No obstante, en las elecciones locales fue una estrategia utilizada principalmente por los partidos mayoritarios, que les rindió mayores réditos a las coaliciones sin coherencia ideológica. Finalmente, los autores demuestran que el desempeño electoral de las coaliciones fue mejor que el de partidos o movimientos individuales, así como el de las coaliciones gobiernistas o coaliciones gobiernistas e independientes sobre las de oposición.
Desde una perspectiva distinta relacionada con el estudio de la relación entre las dinámicas locales regionales y nacionales, la del mundo digital, Vallejo, Lombana, Gómez y Pino estudian cómo los encuadres respecto a la paz en los trinos de Twitter de los congresistas son utilizados para apoyar y posicionar las campañas locales y regionales de sus partidos. Esta pregunta es abor-dada por medio de redes semánticas y el análisis retórico para ver la estructura temática de los congresistas en torno a la paz y a las elecciones. Con base en esto identifican los principales encuadres retóricos en torno a la paz de los congresistas que apoyaron, se declararon independientes o en oposición al Gobierno Duque. Los autores concluyen que los congresistas de gobierno y oposición son los que más recurren al tema de la paz en sus trinos nacionales y subnacionales, no obstante, lo hacen desde distintos lugares y con encuadres que reproducen a nivel subnacional en el periodo electoral sus visiones diferenciadas sobre lo que debería ser la paz.
La inclusión y sus obstáculos
Los capítulos mencionados hasta el momento tienen en común la relevancia de la diversidad territorial en las elecciones nacionales y locales, y la inclusión de variables que describen a los partidos políticos en sus niveles de enraizamiento y en sus dinámicas en la competencia electoral. Una contribución trasversal es el dinamismo y la capacidad adaptativa de los actores políticos, los cuales se observan en la facilidad de adopción y uso de figuras como las coaliciones, en el uso diferenciado de prácticas particularistas y en la adopción de nuevas tecnologías en sus actividades políticas. Además de los múltiples acercamientos respecto a lo territorial, los lectores también encontrarán importantes aportes teóricos y empíricos sobre el funcionamiento de las instituciones electorales para conseguir una participación más equitativa de las minorías. Un aspecto que es central en las democracias contemporáneas, ya que, como lo exponen Lublin y Bowler (2018), estas pueden contribuir a disminuir las asimetrías de acceso al poder de grupos históricamente excluidos. Los capítulos 4 y 5 analizan dos instituciones electorales de inclusión que tienen una amplia trayectoria en el sistema político colombiano: la ley de cuotas y las circunscripciones especiales para comunidades afro.
En su capítulo, Ortega y Camargo indagan sobre el efecto del diseño institucional en la elección de mujeres en Colombia. Los autores demuestran que a pesar de que la ley de cuotas ha logrado desde su aplicación garantizar una mayor inclusión de mujeres en las listas, no ha logrado aumentar el número de mujeres electas. Los hallazgos permiten establecer que la ley de cuotas no ha cumplido su objetivo de aumentar la representación de la mujer en el Congreso nacional. En especial, se estableció que el diseño institucional de la cuota genera que muchas de estas candidatas estén en posiciones poco favorables en la lista. Por esto, los autores sugieren reformar la ley de cuotas para incluir mandatos de posición y listas cerradas, además de incluir apoyo institucional a las nuevas candidatas por parte de los partidos, y los mecanismos de financiación de campaña.
El capítulo de Villamizar y Echeverri analiza las votaciones en la circunscripción afro en las elecciones legislativas del 2018. Los autores muestran que, ese año, el porcentaje de votos en blanco en la circunscripción fue el más alto que se ha presentado desde el 2006, llegando a un 47 %. No obstante, los autores muestran que al observar los datos electorales en el nivel municipal los resultados son variados. Según los autores, en los municipios en los que organizaciones afro y consejos comunitarios están activos, el voto en blanco es menor. La presencia de estos actores reduce la incertidumbre para los votantes dado que estos tienen acceso a información sobre la oferta electoral. En los municipios en los que el voto en blanco es menor, los resultados varían según las organizaciones que se observan: en presencia de consejos comunitarios hay menos votos en blanco que cuando son organizaciones sociales afro las que están presentes. El capítulo hace un aporte a los estudios que se han hecho sobre la difícil representación de las comunidades afro en su circunscripción especial.
Estos dos capítulos muestran un complejo equilibrio en el desempeño de las instituciones electorales para lograr la representación de minorías en las últimas elecciones. Si bien en los dos casos se identifica que han permitido su inclusión, este proceso enfrenta desafíos más allá de su diseño institucional, especialmente por el cumplimiento formal de la ley de cuotas sin que esto derive en una mayor participación de las mujeres en el poder político y por la insatisfacción reflejada en el voto en blanco, lo que muestra un nivel de desafección hacia esta institución.
Conclusión
Esta recopilación, más que seguir una línea general para estudiar las elecciones del 2018 y 2019 hace una apuesta ecléctica para analizar la política colombiana. De esta manera, este libro ofrece aportes teóricos y empíricos novedosos y rigurosos que están articulados a la literatura existente sobre partidos, prácticas políticas locales, instituciones electorales y creación de nuevos partidos políticos en la política comparada. Como se señaló, los artículos utilizan información cuantitativa y cualitativa novedosa, la cual es producto de una juiciosa sistematización de datos, utilizando desde técnicas computacionales hasta entrevistas. Más que tratarse de un aporte común, esta introducción resaltó que los capítulos hacen distintas contribuciones, que pueden sintetizarse en tres principalmente. En primer lugar, la comprensión del surgimiento y desempeño de nuevos partidos mostrando la importancia de las bases partidistas históricas y el intento de apertura política. En segundo lugar, el dinamismo de la política local y regional en contextos de fragmentación política y debilidad de los partidos nacionales. Finalmente, se realiza un aporte relevante para comprender los límites y alcances de instituciones que tienen como objetivo ampliar la participación de las minorías en la política.
Esperamos que esta compilación de investigaciones contribuya al debate público sobre las características del funcionamiento de la democracia en Colombia, especialmente en cuanto a sus potencialidades y posibilidades de mejora.
Referencias
Abadía, A. A., Manfredi, L. y Milanese, J. P. (2016). Elecciones regionales en Colombia 2015: Análisis de las nuevas gobernaciones y asambleas departamentales. Revista Uruguaya de Ciencia Política, 25(1), 1-26.
García, M. (2000). Elección popular de alcaldes y terceras fuerzas. El sistema de partidos en el ámbito municipal 1988-1997. Análisis político, 41, 84-97.
González, F., Bolívar, I. y Vázquez, T. (2003). Violencia política en Colombia. De la nación fragmentada a la construcción del Estado. Cinep.
Hoyos, D. (2007). Evolución del sistema de partidos en Colombia, 1972-2000. Una mirada a nivel local y regional. En D. Hoyos (ed.), Entre la persistencia y el cambio. Reconfiguración del escenario partidista y electoral en Colombia (pp. 21-48). CEPI.
Lublin, D. y Bowler, S. (2018). Electoral Systems and Ethnic Minority Representation. En E. S. Herron, R. Pekkanen y M. S. Shugart (eds.), The Oxford Handbook of Electoral Systems (pp. 159-174). Oxford University Press.
Notas
*Para citar esta introducción: http://dx.doi.org/10.30778/2022.30
1En esta tradición se destacan libros pioneros como Elecciones y democracia en Colombia, 1997-1998, editado por Ana María Bejarano y Andrés Dávila, y el Atlas electoral colombiano sobre las elecciones presidenciales de Colombia 1974-2002, elaborado por Rodrigo Losada, Fernando Giraldo y Patricia Muñoz, obras que se constituyeron en hitos de la profesionalización de la ciencia política y orientaron la forma en que se estudiaron las elecciones locales y nacionales en Colombia.
2En enero del 2021, el partido cambia su nombre a Partido Comunes, como resultado de su Segunda Asamblea Extraordinaria Nacional.
MANUEL HIDALGOJERÓNIMO RÍOS
Introducción
Este capítulo tiene como principal propósito analizar en qué medida las elecciones nacionales del 2018 y las elecciones departamentales y municipales del 2019 han facilitado la incorporación de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) al sistema político-electoral colombiano. Esto tras el acuerdo suscrito entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno nacional, en noviembre del 2016. En situaciones de postconflicto armado, y en particular tras la firma de un acuerdo de paz, una de las cuestiones clave es la transformación de grupos armados rebeldes en actores políticos pacíficos. En el hipotético caso de que el sistema cumpla unos mínimos estándares democráticos, experiencias comparadas muestran cómo los distintos grupos, en caso de realizar dicha transición, enfrentan un camino plagado de obstáculos y retos para integrarse con más o menos éxito al sistema político (Dudouet, Planta y Giessmann, 2016). Al efecto, un momento de interés para valorar los avances en dicha transformación son las primeras elecciones que tienen lugar tras la firma de un acuerdo de paz (Jarstad, 2008; Walter, 2015; Keels, 2017).
Para encuadrar el caso colombiano conviene hacer referencia por lo menos a dos tipos de literatura. Por un lado, existen numerosos trabajos que han abordado la transformación de grupos armados en fuerzas políticas (Manning, 2004; Berdal y Ucko, 2009; Dudouet, 2012; Maras, 2014; Hensell y Gerdes, 2016). En términos generales, para valorar su integración en el sistema se han destacado tres grandes tipos de factores. En primer lugar, los internos al propio grupo (Dudouet, 2012; Berti, 2013). Entre ellos se ha señalado el grado de centralización e institucionalización del grupo y cómo ello repercute en su cohesión interna (Zyck, 2009; Pearlman y Cunningham, 2012). Igualmente, se han destacado los mecanismos de comunicación y el compromiso del (tipo de) liderazgo con la conversión del grupo guerrillero en una fuerza política, a pesar de los problemas y las tensiones que puedan darse en su seno (Dudouet, 2012). Asimismo, aspectos programáticos adquieren importancia, ya que pueden revelar el interés por la vida democrática y su capacidad de adaptarse a esta. Al respecto, la experiencia política previa, en particular electoral, de aquellos que integran la nueva organización puede contribuir a dicha transformación (Manning y Smith, 2016). De la misma manera, se han subrayado los apoyos sociales a tales grupos, así como su comportamiento durante la lucha armada para explicar su posterior desempeño político. De hecho, varios casos de Centroamérica durante los años ochenta y noventa del siglo pasado manifiestan la trascendencia de estos elementos en la etapa inicial del postconflicto (Allison, 2006).
Un segundo elenco de factores alude al contexto institucional en el que emergen los nuevos partidos políticos (DeRouen y Bercovich, 2008; Hegre y Nygard, 2015; Walter, 2015). Entre otros, se han subrayado el carácter del conflicto armado y el tipo de acuerdo de paz alcanzado, cuestiones que pueden contribuir a que los nuevos partidos se inserten de una manera u otra en el juego político. En relación con esto son fundamentales las medidas que faciliten la seguridad y la participación de las nuevas fuerzas (Kaplan y Nussio, 2018). Medidas que, en algunos casos, pueden llevar aparejados cambios y/o reformas institucionales, incluso modificaciones de carácter constitucional (Ansorg y Kuntenbach, 2016). Más allá de estos ingredientes esenciales para que los nuevos partidos calibren sus oportunidades para participar, no deben pasarse por alto factores más amplios, que en última instancia remiten al propio funcionamiento del Estado y el régimen político. Entre otros, no pueden obviarse la capacidad estatal para imponer el orden en el territorio y aplicar las leyes, los recursos disponibles para la acción política, las reglas del juego democrático, entre ellas el sistema electoral, los cleavages y la competencia en el sistema de partidos, así como la cultura política tanto de las élites como de los ciudadanos (Manning, 2007).
Finalmente, se han resaltado factores de orden internacional, señalándose una pléyade de actores externos, que van de mediadores a donantes, pasando por expertos técnicos, que puede contribuir a la emergencia y el desarrollo de nuevas fuerzas políticas (Fortna, 2004). Distintos ejemplos muestran cómo el grado y el tipo de compromiso por parte de dichos actores puede variar, así como las áreas en las que cabe esperar su mayor participación: apoyo políticodiplomático, seguimiento y vigilancia de los acuerdos, y ayuda técnicofinanciera (Dudouet, Planta y Giessmann, 2016). No obstante, estos elementos resultan más relevantes cuando se trata de transiciones de regímenes dictatoriales a sistemas democráticos.
Por otro lado, desde los años noventa del pasado siglo una creciente literatura ha analizado el papel que, tras el final de un conflicto armado, las primeras elecciones pueden jugar en la construcción de la paz o en propiciar el retorno de la violencia. Dicho esto, la mayoría de los trabajos se ha centrado en casos de reconstrucción de países tras experiencias dictatoriales y la comisión de genocidios (Flores y Nooruddin, 2012; Brancati y Snyder, 2013; Joshi, Melander y Quinn, 2017). Sin embargo, puede suceder que dichas elecciones también ocurran en un contexto en el que el régimen cuente con rasgos y trayectoria democráticos y, por tanto, no tenga lugar una situación típica de “soberanía múltiple” (Joshi, Melander y Quinn, 2017) a la que se le da respuesta mediante unas elecciones negociadas en el marco de unos acuerdos. En este segundo tipo de situaciones, aunque la paz también ha sido alcanzada mediante consensos para incorporar a los grupos exguerrilleros a la vida político-social, las elecciones se efectúan con fines democratizadores. Este sería, por ejemplo, el caso de Colombia.
Este tipo de literatura ha abordado en particular dos tipos de cuestiones: el momento de celebración de las elecciones y las condiciones que facilitan u obstaculizan sus efectos positivos en la canalización del conflicto armado. Respecto al primer tema, el lapso de tiempo, Flores y Nooruddin (2012) han señalado que elecciones tempranas en nuevas democracias pueden acelerar el retorno de la violencia, mientras que retrasarlas al menos dos años, o un año en caso de democracias más establecidas, puede contribuir, todo lo contrario, a encauzar el conflicto. Otros estudiosos han indicado que, si bien celebrar elecciones rápidas tras el final de un conflicto armado puede contribuir a su retorno, ciertas condiciones, como victorias decisivas, desmovilización, misiones de mantenimiento de paz o reparto del poder e instituciones fuertes, pueden mitigar tales riesgos (Hatzell y Hoddie, 2007; Bracanti y Snyder, 2013). Por último, autores como Joshi, Melander y Quinn (2017) han puesto el énfasis en las disposiciones de acomodación previas a las elecciones, con el propósito de evitar que estas tengan un efecto desestabilizador. Así, se han desarrollado trabajos que abordan hasta qué punto son importantes aspectos como el reparto de cuotas de poder de manera transitoria, la amnistía o la liberación de prisioneros de guerra (Söderberg y Hatz, 2016; Dancy, 2018).
De lo anterior puede inferirse que el periodo temporal que lleva a la convocatoria de elecciones resulta relevante para la constitución de nuevas fuerzas políticas. Elecciones rápidas en situaciones fluidas de postconflicto armado pueden dificultar la creación de un nuevo partido, en particular, si el grueso de sus integrantes no cuenta con experiencia previa de participación democrática. Y el hecho de que existan instituciones con cierta robustez (entre otras, de seguridad, electorales, judiciales, de rendición de cuentas, etc.) puede no solo contribuir a que las nuevas fuerzas emerjan y participen con ciertas garantías en elecciones creíbles, sino que, con posterioridad a los comicios, no se produzcan retrocesos sustanciales en la resolución del conflicto. Es decir, es importante enviar señales positivas respecto a un tema fundamental en este tipo de escenarios: el compromiso creíble por parte de los que ganan respecto a lo pactado. Finalmente, las medidas indicadas por Joshi, Melander y Quinn (2017) igualmente pueden tener un impacto significativo en la incorporación de nuevas fuerzas políticas, si bien el alcance requiere ser analizado en cada caso. En otras palabras, los efectos resultan altamente contextuales.
Dado su carácter exploratorio y panorámico, este trabajo no pretende centrarse en uno o varios de los elementos señalados por la literatura o contrastar una hipótesis en particular; más bien, el argumento central del trabajo pretende enriquecer la discusión integrando en lo posible los distintos tipos de variables. Dicho esto, para explicar el caso de la FARC durante el periodo 2018-2019 se parte de la premisa de que factores internos, como el tipo de liderazgo, las fracturas internas, los aspectos programáticos o el desprestigio social de la extinta guerrilla, parecen tener una mayor fuerza explicativa, siendo especialmente relevante la fuerte deslegitimación con la que la sociedad colombiana percibe al otrora grupo armado. Si bien distintos trabajos de referencia sobre la transformación política de las antiguas FARC-EP han abordado en años recientes diversos aspectos mencionados por la literatura (Echandía y Cabrera, 2019; Ríos y Cairo, 2018; Reyes, Gómez y Mesa, 2019; Ugarriza y Quishpe, 2019; Cabrera y Echandía, 2019; Medina Gallego, 2020), acá se va un poco más allá y se aborda de manera más integral y con una perspectiva temporal mayor, aunque de manera preliminar, distintos elementos examinados por la literatura sobre la FARC.
El capítulo está dividido en cinco apartados. Tras esta introducción, en la siguiente sección se abordan las cuestiones fundamentales del acuerdo de paz del 2016 relacionadas con los incentivos y constreñimientos que tuvieron las FARC-EP para transformarse en una nueva fuerza política. En el apartado tercero, partiendo de factores contextuales e internos a la nueva organización, se examina el desempeño de la FARC en las elecciones legislativas y presidenciales del 2018. A continuación, se exponen los resultados de esta nueva fuerza política en los comicios regionales y locales del 2019. Finalmente, y con base en lo anterior, se concluye analizando de qué manera distintos factores ayudan a entender la limitada incorporación de la FARC al sistema de partidos y la vida política colombiana.
La participación política de las FARC-EP en el acuerdo de paz
La participación política es uno de los aspectos que generalmente están presentes en los acuerdos de paz con grupos armados (Fisas, 2010), tal y como revelan los últimos cincuenta procesos negociados que sistematiza el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame. Entre otras cuestiones, la participación política permite institucionalizar la violencia a través del conflicto democrático, e igualmente resignifica una confrontación entre enemigos en una disputa entre adversarios (Woodhouse, Miall, Ramsbotham y Mitchell, 2015). Lo anterior implica que, previamente, la sociedad, los partidos políticos y sus élites acepten, legitimen y reconozcan la posibilidad de integrar un discurso político o un nuevo corpus ideológico en su cotidianidad democrática.
En razón de lo antes indicado, buena parte de los partidos opuestos al entonces presidente Juan Manuel Santos no aceptaba que las FARC-EP se constituyesen “sin más” en un partido político y, mucho menos, que sus dirigentes pudieran concurrir como cualquier ciudadano a los diferentes procesos electorales. Por ejemplo, y más allá de opositores al acuerdo de paz, como el expresidente Álvaro Uribe, Marta Lucía Ramírez (líder del Partido Conservador) o Alejandro Ordóñez (procurador general de la Nación), algunas personalidades, en principio, afines al Gobierno de Santos, como Néstor Humberto Martínez (fiscal general de la Nación), Juan Carlos Pinzón (ministro de Defensa) o Germán Vargas Lleras (vicepresidente de la República), expresaron públicamente sus diferencias y reparos con algunos de los compromisos políticos suscritos con la guerrilla (Cairo y Ríos, 2019).
Durante el segundo periodo presidencial de Santos se politizó sobremanera la condición de reconocer espacios de participación política a las FARC-EP, de manera que, para sectores contrarios al acuerdo, permitir que los exguerrilleros formaran parte del espacio político-partidista de Colombia suponía el serio riesgo de emular las derivas socialistas de Cuba y Venezuela. De hecho, el término “castrochavizar” Colombia se popularizó hasta el punto de ser uno de los principales elementos de disputa para hacer oposición política al acuerdo de paz (Basset, 2018).
En todo caso, el consenso político sobre la necesidad de un acuerdo de paz fue notable durante el primer mandato (2010-2014) y también en parte del segundo periodo presidencial de Juan Manuel Santos (2014-2018), pues, a pesar de todo, la mayoría del Ejecutivo y del Legislativo estaban convencidos de lo importante que resultaba para el país un nuevo escenario político de transformación de la violencia (Wills-Otero y Hoyos, 2015). Un consenso que, si bien integraba a todo el centro político y a la izquierda, a su vez fragmentaba a la derecha colombiana entre detractores y defensores del acuerdo.
Conviene subrayar que la paz negociada con las FARC-EP se firma en noviembre del 2016 tras varios intentos fallidos (1984, 1991, 1999) realizados durante las presidencias de Belisario Betancur (1982-1986), César Gaviria (1990-1994) y Andrés Pastrana (1998-2002) (Pizarro, 2017). A estos se suma la aspiración de finalizar el conflicto desde la (fallida) estricta vía militar, tal y como ocurrió durante los dos periodos presidenciales de Álvaro Uribe (2002-2010) (Ríos, Hidalgo y Medina, 2021). De modo que el acuerdo de paz pone fin a uno de los últimos capítulos de la Guerra Fría en América Latina y a más de cinco décadas de violencia y lucha armada, abriendo la puerta a una profunda reforma institucional, estructural y territorial del Estado colombiano (Ríos, 2017).
En particular, los aspectos tocantes a la participación política de las FARC-EP se condensan en el segundo punto del acuerdo y, en menor medida, en el tercero (de un total de seis). Antes de proceder a plantear cómo fue la concurrencia electoral de la extinta guerrilla en las elecciones legislativas y presidenciales del 2018, y en las elecciones departamentales y municipales del 2019, resulta imprescindible identificar las cuestiones más importantes que al respecto fueron reconocidas a aquella.
Una de las prioridades para las FARC-EP fue la construcción de un marco jurídico que reconociera derechos y garantías al ejercicio de la oposición política en general, y de nuevos movimientos sociales en particular. Lo anterior en tanto que, en el imaginario colombiano, y muy particularmente en el de las FARC-EP, sigue muy presente el genocidio contra la Unión Patriótica desencadenado durante la segunda mitad de los años ochenta del siglo pasado. A tal efecto, el acuerdo reivindica la necesidad tanto de un estatuto de garantías para el ejercicio de la oposición política, con base en el artículo 112 de la Constitución, como de un sistema integral de seguridad para el ejercicio de la política, con el cual desarrollar el efectivo ejercicio de derechos y libertades de oposición política.
Otro elemento atañía a la creación y garantía de espacios mediáticos e informáticos para facilitar la visibilidad de su discurso político. Esto tanto por medio de la concesión de radios comunitarias en aquellos enclaves más afectados por el conflicto —lo que conduce a una democratización del espectro electromagnético—, como a través de la apertura de espacios en emisoras y canales institucionales y regionales, que la guerrilla consideraba imprescindibles para difundir algunas de sus demandas en el ámbito regional.
Además, se reconoce en términos de representación política, y de manera prioritaria y diferenciada, ciertas zonas del país que habían sido particularmente afectadas por la violencia. De hecho, el acuerdo de paz contemplaba la creación de dieciséis circunscripciones transitorias especiales para la paz, que debían elegir a dieciséis representantes a la Cámara por dos periodos presidenciales, hasta el 2026. Lo anterior, con el fin de integrar y dar voz en el Legislativo a ciudadanos de estos enclaves, si bien con la salvedad de que la libre concurrencia electoral no pudiera realizarse a través de partidos políticos con representación en el Congreso de la República ni por medio del partido heredero de las FARC-EP. Sea como fuere, y como se planteará con posterioridad, esta terminó siendo una medida muy controvertida, que colisionaba frontalmente con los intereses de los partidos tradicionales y que todavía no ha sido aprobada.
En lo referente a la participación política del punto tercero, conviene destacar algunos temas significativos para los intereses de la guerrilla en materia de reincorporación política. Así, se reconoce que las garantías de legalización, integración, participación y funcionamiento deben quedar plenamente satisfechas, en igualdad de condiciones respecto a los demás partidos políticos en cuanto a existencia, concurrencia o pérdida, si bien salvaguardando algunas excepciones por un periodo de diez años como, por ejemplo, el umbral electoral o el disponer de un número mínimo de afiliados.
En lo relativo a la financiación, en el acuerdo se blinda la obtención de financiación pública, en igualdad de concurrencia, hasta las elecciones del 2026, garantizándose a la nueva fuerza política un valor del 7 % del presupuesto para el funcionamiento de partidos y movimientos políticos hasta julio del 2022. Asimismo, con parte de dicha cuantía se debe poner en marcha un centro de pensamiento y de formación política. También se prevé la preponderancia de mecanismos de financiación estatal para las elecciones del 2018 y 2022, salvaguardando un acceso equitativo a los medios y garantizando el referido mecanismo integral de seguridad para el ejercicio de la política.
Otro aspecto para destacar, y que generó controversias entre los opositores al acuerdo, es el reconocimiento de una mínima representación institucional, tanto en la Cámara como en el Senado, con independencia del número de votos que la nueva fuerza obtuviera. Es decir, la guerrilla se aseguraba que su partido político dispusiera de por lo menos cinco congresistas y cinco senadores tras las elecciones del 2018 y 2022, pudiendo ser más en caso de que los resultados electorales así lo avalaran.
En conclusión, por todo lo anterior, el acuerdo de paz suscrito entre las FARC-EP y el Gobierno colombiano ofrece reconocimientos políticos que se orientan a mejorar la calidad democrática de Colombia, si bien muchos de sus detractores entendían todo lo contrario. Y esto se plasmó en los resultados del plebiscito del 2 de octubre del 2016, en el que se impuso por un muy pequeño margen de diferencia la respuesta negativa de la sociedad colombiana a ratificar los contenidos de dicho acuerdo (49,78 % a favor y 50,21 % en contra). Esto afectaba su legitimidad, aun cuando se integraron, en un segundo y definitivo documento, buena parte de las reclamaciones de la oposición a este (Basset, 2018). En cualquier caso, esta situación daba buena cuenta de cómo el aparente consenso político entre Gobierno y FARC-EP no integraba ni a los sectores partidistas más conservadores ni a buena parte de la sociedad civil, la cual rechazaba a las FARC-EP. Algo que se manifestó con mayor nitidez en los procesos electorales del 2018 y 2019.
La FARC y las elecciones legislativas y presidenciales del 2018
Colombia cuenta con una larga trayectoria electoral marcada por un longevo conflicto armado interno que en los últimos años ha comenzado a reconducirse, tal y como señalamos. Con anterioridad a la firma del acuerdo final, el país era considerado, y así al menos en la última década, como una democracia electoral por organizaciones como Freedom House1. Esto es, las elecciones cumplían unos mínimos estándares en términos de derechos políticos y libertades civiles, si bien se realizaban en un contexto de violencia. Además, se advertían problemas tales como inconsistencias normativas, falta de autonomía y limitación de recursos del Consejo Nacional Electoral (CNE), denuncias de compra de votos o financiación descontrolada de candidatos y partidos, fruto de la incidencia del narcotráfico. Para las elecciones del 2014, The Electoral Integrity Project (Norris et al., 2016) apreciaba un nivel de integridad moderado, traducido en 66,7 puntos sobre 100 en el índice de las elecciones presidenciales y 69,1 en el índice de las elecciones legislativas.
A tal efecto, y tal y como se ha señalado en la discusión de la literatura, resulta imprescindible analizar los factores contextuales de naturaleza político-institucional que han incidido e inciden en la participación electoral del partido heredero de las FARC-EP, hoy conocido como Comunes, y que durante el periodo 2018-2019 fue denominado FARC. Esto supone hacer referencia a elementos tales como los mecanismos de reconocimiento jurídico y financiero para la concurrencia electoral, las medidas de seguridad y protección para una correcta participación política y, en general, las “reglas del juego” democrático, como es el caso del sistema electoral, la cultura política, los cleavages, o la competencia del sistema de partidos y las posibles coaliciones electorales.
Conforme a lo dispuesto en el acuerdo de paz, una de las primeras medidas debía ser la de otorgar personería jurídica a la fuerza política surgida tras la desmovilización de las FARC-EP para las elecciones del 2018 y, con esto, la correspondiente cedulación de los exguerrilleros. Según la normativa aprobada, el nuevo partido FARC mantendría dicha personalidad jurídica al menos hasta julio del 2026, permitiéndosele, como se indicó, no cumplir determinados requisitos para su funcionamiento, a diferencia de otras organizaciones y partidos. Su reconocimiento se tradujo en cambios normativos, así como en la reglamentación de su acceso a los medios de comunicación, tal y como tienen otros partidos y movimientos reconocidos por la legislación. De ahí que la FARC accediese a espacios para propaganda electoral, aunque no es posible precisar ni el número ni en qué condiciones se le concedieron (MOE, 2018). Igualmente, dispuso de sitios para divulgación política, aunque bajo circunstancias precarias y con déficit de transparencia (OEI, 2018).
El reconocimiento legal de la FARC
