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Dos amigos se unen para ayudar a un animalito desvalido. Krak y Croc han continuado con su amistad a escondidas de sus respectivas tribus, e incluso han aprendido uno la lengua del otro. Y ambos siguen intentando hacerse respetar en sus poblados, donde siguen siendo tratados como pequeñajos. La posibilidad de cazar un mamut les une de nuevo en una aventura, aunque no será como ellos han imaginado.
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Seitenzahl: 29
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Querido Lector
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Créditos
Aquí tenemos de nuevo a Krak y Croc, ¿os acordáis de ellos? Aquellos niños que vivieron hace miles de años, sí, esos que eran tan distintos pero tan amigos. Krak era una neardentalita y Croc un pequeño cromañón. Pues otra vez están con nosotros.
En esta ocasión viven una nueva y emocionante aventura; además tienen una alegre sorpresa.
Los chicos mayores del poblado de Croc han descubierto una enorme manada de mamuts que pasta plácidamente cerca del río. Así que todos se preparan para la gran partida de caza. ¿Todos? Bueno, no todos. Porque los cazadores cromañones piensan que Croc es demasiado pequeño, y que va a ser un estorbo. Pero él no piensa quedarse en el poblado. Desde luego que no. ¿Y qué pasa con Krak y los neandertales? Pues eso es lo que estáis a punto de averiguar dentro de esta historia. Y muchas otras cosas más. Ya os hemos dicho que Krak y Croc van a tener una sorpresa. Una sorpresa enorme.
En fin, esperemos que esta historia os guste, y que, cuando la terminéis, os parezca que también vosotros habéis sido compañeros de aventuras de Krak y Croc.
Un abrazo.
LA MAÑANA estaba clara y tranquila. Croc se había sentado junto a unos matorrales y de cuando en cuando miraba el collar que estaba haciendo y sonreía. Imaginaba cómo brillarían de gozo los ojos de Krak cuando se lo diera. Las cuentas eran de conchas rosadas, todas iguales.
Krak era su amiga secreta. En secreto jugaban y en secreto se veían. En secreto habían aprendido cada uno el lenguaje del otro.
Sucedía que Krak y Croc no eran de la misma tribu. Sus poblados estaban separados por un pequeño río.
Krak vivía en las montañas y Croc en las praderas. Además eran muy distintos. Los del pueblo de Croc tenían el pelo oscuro, eran delgados y más bien altos; los del pueblo de Krak solían ser pelirrojos, más bajos y más fuertes. Las gentes de Croc llamaban a las de Krak «los otros», y las de Krak también llamaban a las de Croc «los otros».
Mientras hacía el collar, Croc pensaba en Krak. Y, de pronto, oyó gritos y risas de gente que se acercaba.
Escuchó atentamente y oyó que decían: «Ut, ut, ut…», o algo parecido. ¿«Ut»? ¿Qué palabra era esa?
Poco a poco fueron saliendo gentes de las cabañas. Los gritos se oían cada vez más cerca: «Ut, ut». No, no era eso lo que decían, sino «mamut, mamut».
Croc se levantó de un salto, y los vio. Los chicos mayores iban corriendo. Eran de esos que ya cazaban solos, que no querían que él los acompañara porque decían que aún era pequeño.
Los ojos de Croc parecían lunas llenas: ¿Mamut? ¿Habían cazado un mamut?… No podía creerlo, porque eso era dificilísimo. Pero no, no habían conseguido nada.
Las gentes del poblado salieron de las cabañas y los chicos les explicaron que a orillas del río había una manada de hembras de mamut con sus crías.
—Están en el lado de «los otros», pero no las han visto. Si corremos, podemos llegar antes que ellos. Y cruzar el río es fácil, lleva muy poca agua —contó uno de los chicos.
Y entonces los hombres de la tribu corrieron a buscar sus lanzas…
—¡Vamos, vamos, vamos! —decían todos con voces de alegría.
