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La inteligencia del corazón: Cómo conectar con la intuición del corazón ofrece al lector una nueva visión, en alta definición, del corazón energético como centro de inteligencia intuitiva, creativa y unificadora del que podemos aprender a servirnos para obtener los consejos orientativos que necesitemos en cualquier momento. Como continuación y ampliación de su éxito anterior, los autores nos describen una serie de técnicas y pautas para vivir desde el corazón y conseguir reunir todas las piezas del rompecabezas que constituye nuestra búsqueda del sentido y de la plenitud en la vida. En este libro encontraremos información y herramientas sencillas para acceder a la intuición de nuestro corazón y optar por las mejores opciones para obtener un máximo de beneficios. Dichas decisiones son de gran importancia en estos tiempos de fuertes cambios y son capaces de aportarnos o malograr nuestra paz, felicidad y sensación de seguridad. Nuestros pensamientos y sentimientos influyen en la bioquímica que rige en gran parte nuestra salud -sobre cómo nos sentimos, tanto para bien como para mal-. Los pensamientos, las sensaciones, los sentimientos y las actitudes no son más que frecuencias vibratorias que podemos aprender a manejar si nos ponemos a ello de corazón. La humanidad necesita ahondar en la inteligencia, coherencia y conexión con el corazón para pasar de la separación a la cooperación y, así, hallar mejores soluciones para nuestros problemas tanto a nivel personal como global. "Este libro servirá para que muchas personas aprendan a dejarse guiar en la vida por la intuición del corazón con el fin de encajar las piezas de ese rompecabezas que se compone de nuestros objetivos y nuestra plenitud. Me encanta el HeartMath y, de hecho, sus métodos me han resultado muy útiles para conectar con mi corazón e intuición, hasta el punto de que el secreto de mi éxito radica en haber aprendido a escuchar a mi corazón y seguir sus pautas". Marci Shimoff, autora de Happy for No Reason, Love for No Reason y Chicken Soup for the Woman's Soul, todos best sellers número 1 del New York Times.
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Seitenzahl: 263
Veröffentlichungsjahr: 2018
Doc Childre, Howard Martin,Deborah Rozman y Rollin McCraty
La inteligencia del corazón
Cómo conectar
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Colección Espiritualidad y Vida interior
La inteligencia del corazón
Doc Childre, Howard Martin, Deborah Rozman y Rollin McCraty
1.ª edición en versión digital: diciembre de 2017
Título original: Heart Intelligence
Traducción: Alex Arrese
Maquetación: Natàlia Campillo
Corrección: M.ª Jesús Rodríguez
Diseño de cubierta: Enrique Iborra
© 2016, Doc Childre, Howard Martin, Deborah Rozman y Rollin McCraty
Original en lengua inglesa publicado por Waterfront Publishing
HearthMath, Quick Coherence, emWave y Heart Intelligence
son marcas registradas de Quantum Intech, Inc.
Inner Balance es una marca de Quantum Intech, Inc.
Heart Lock-In, Freeze Frame y Freeze-Framer son marcas registradas de Institute of HeartMath.
TestEdge es marca registrada de Heart-Match LLC.
Iphone, Ipod Touch y Ipad son marcas registradas de Apple Inc.
(Reservados todos los derechos)
© 2017, Ediciones Obelisco, S.L.
(Reservados los derechos para la presente edición)
Edita: Ediciones Obelisco S.L.
Collita, 23-25. Pol. Ind. Molí de la Bastida
08191 Rubí - Barcelona - España
Tel. 93 309 85 25 - Fax 93 309 85 23
E-mail: [email protected]
ISBN EPUB: 978-84-9111-302-7
Maquetación ebook: Mandala Estudio
Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada, trasmitida o utilizada en manera alguna por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o electrográfico, sin el previo consentimiento por escrito del editor.
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Índice
PORTADA
LA INTELIGENCIA DEL CORAZÓN
Créditos
Índice
DEDICATORIA
CAPÍTULO 1
CAPÍTULO 2
CAPÍTULO 3
CAPÍTULO 4
CAPÍTULO 5
CAPÍTULO 6
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 7
CAPÍTULO 8
CAPÍTULO 9
CAPÍTULO 10
CAPÍTULO 11
RECURSOS ADICIONALES
ACERCA DE LOS AUTORES
Dedicatoria
Dedicamos este libro a esa cada vez mayor cantidad de personas que desean conectar más profundamente con el corazón. En HeartMath consideramos que nuestra misión consiste en ayudar a las personas a sintonizar, de forma coherente, sus sistemas físico, mental y emocional con el sistema de orientación inteligente que aporta el corazón. Desde hace miles de años, los escritos y las enseñanzas hacen referencia a esa voz o a esa fuerza del corazón que nos indica el camino a seguir, la cual, si conseguimos descifrarla, nos ayudará a mantener el rumbo en estos tiempos tan cambiantes, al tiempo que conservamos el equilibrio, la coherencia y la conexión emocional con los demás. La misma voz puede servir para que la energía de separación de la humanidad se transforme en energía de cooperación y, así, obtengamos mejores soluciones para los problemas a los que hoy todos nos enfrentamos a nivel global. Estamos convencidos de que al lograr que la mente y el corazón se compenetren, además de desarrollar nuestra amabilidad, compasión y capacidad de amar, podremos establecer unas nuevas bases para crear un mundo tal y como queremos que sea. El propósito de nuestras investigaciones y herramientas consiste en simplificar dicho proceso de cooperación con otras personas de semejantes tendencias emocionales que constituyan piezas importantes en el rompecabezas de nuestra vida.
CAPÍTULO 1
ES EL MOMENTO DEL CORAZÓN
por Howard Martin
La mayoría de nosotros tenemos, desde hace tiempo, la sensación de que nuestra vida se acelera cada vez más. Pero ahora va más rápido que nunca –más cosas que hacer en menos tiempo, y cada vez hay más cosas que tiran de nosotros en distintas direcciones–. Con frecuencia nos sentimos inexorablemente bombardeados por las comunicaciones de «alta velocidad», así como por un exceso de información. Es como si todas estas nuevas tecnologías que se han diseñado para que todo funcione más rápido también nos aceleraran por dentro y, a menudo, nos cuesta seguirles el ritmo. Hay una palabra que describe cómo nos sentimos muchos: «abrumados».
Sin embargo, hay otra tendencia que está tomando fuerza y es que son muchas las personas que, con sus distintos orígenes, culturas y profesiones, se sienten impulsadas a realizar cambios positivos tanto en sí mismas como en el mundo. Se sienten estimuladas, o casi instigadas, por su intuición para descubrir nuevas posibilidades. Sienten deseos de crecer interiormente. Gracias a las conferencias que doy por todo el mundo, conozco a personas que ya están dando una respuesta a dichas inquietudes y consiguiendo cambios de extrema elegancia y belleza porque actúan siguiendo sus propias revelaciones internas, realizan cambios en sus creencias y valores, superan viejas estructuras, aceptan y acogen los cambios, y se esfuerzan asimismo por mejorar las cosas a nivel global.
Nuestra percepción de que la vida se complica cada vez más es un reflejo de la velocidad a la que está cambiando. La vida, la cual nos incluye a todos, nunca ha dejado de evolucionar, lo que ocurre es que ahora lo hace muy deprisa y en un momento de la historia único y de gran importancia. Mientras que caen los viejos sistemas, otros nuevos intentan emerger, y son muchas las sociedades y los gobiernos que están experimentando una transformación vertiginosa y, a menudo, caótica. Da la sensación de que, para evolucionar en esta época, es imperativo que los cambios y el crecimiento se sucedan con una rapidez cada vez mayor. Uno de los aspectos más importantes de dichos cambios actuales es la emergencia de una conciencia más centrada en el corazón, de una «inteligencia del corazón». Conseguir acceder a dicha inteligencia constituye la clave para mantener el control de la velocidad a la que se realizan dichos cambios tanto a nivel personal como planetario, al tiempo que conseguimos tener una vida cada vez más plena.
En este libro nos dedicaremos a explorar esa inteligencia del corazón: en qué consiste, qué investigaciones científicas se han realizado al respecto, cómo podemos desarrollarla y qué puede suceder a medida que aumente la cantidad de personas en las que se despierte esta poderosa fuente de recursos que todos tenemos dentro.
En los talleres que imparto, la gente suele comentar lo difícil que les resulta asimilar tantos cambios en tan poco tiempo. Asimismo, suelen compartir una profunda sensación de que constituyen el preludio de un mundo nuevo y muy distinto, conscientes de que es algo que tenemos que lograr entre todos. Me suelen preguntar cosas como: ¿cómo podemos crecer tanto a nivel individual como colectivo y conseguir un mundo mejor?, ¿cómo podemos asimilar tantos cambios sin desequilibrarnos a nivel personal?, ¿cómo podemos aprovecharnos de este impulso del cambio para tener una vida más plena?, ¿cómo encontrar solución a problemas que no parecen tenerla?, ¿qué puedo hacer yo o qué podemos hacer entre todos? Después de llevar más de cuarenta años dedicado a mi propio desarrollo personal, me doy cuenta de que las respuestas que propongo a este tipo de preguntas provienen del fondo de mi corazón y de que no son especulaciones mentales.
Me considero afortunado. De joven, me di cuenta de que el crecimiento continuo era la esencia de la vida y sentí que tenía que dedicar la mía a servir a los demás de alguna u otra manera. Pero, aunque por un lado fue maravilloso tener este tipo de revelación, también me resultó algo desconcertante. Yo era extremadamente ambicioso, engreído y propenso a chocar con los escollos que a la mayoría nos surgen a medida que maduramos. Me pregunté qué podría hacer para mantenerme fiel a mi deseo de crecer interiormente, cómo cambiar todo lo que sabía que tenía que cambiar sin dormirme en los laureles. Me planteé cómo vencer mis resistencias, superar mi vanidad y egocentrismo, además de cómo superar las pruebas de crecimiento que la vida puede plantearnos al intentar encontrar maneras prácticas y significativas de ayudar a los demás.
A medida que recorría el camino con amistades y siguiendo los dictados de la vida, comencé a darme cuenta de que, para avanzar, debía desarrollar voluntariamente ciertas cualidades que surgían de lo que yo consideraba «el corazón», tales como el cariño y la compasión, así como sustituir mis prejuicios por una mayor amabilidad. Los impulsos de mi corazón dieron nacimiento a un deseo genuino de empoderarme y descubrir maneras de vivir que me aportaran más equilibrio, amor y plenitud. Con el tiempo, dichos impulsos me llevaron a trabajar con Doc Childre y con otras personas para desarrollar el sistema HeartMath que Doc estaba creando.
HeartMath ha alcanzado un nivel de desarrollo y crecimiento que supera sobremanera todo lo que yo me hubiera podido imaginar cuando comenzamos con este proyecto. Incluso el mero hecho de darme cuenta de esto es algo que siempre agradeceré porque es una confirmación de que la vida puede superar cualquier expectativa si escucho y sigo los dictados de mi corazón. La práctica de desarrollar inteligencia de mi corazón es lo que sigue motivándome para mantenerme fiel a mis compromisos y lo que me ha llevado a una posición desde la que puedo ayudar a que los demás también lo consigan.
Básicamente, HeartMath es un sistema para despertar y desarrollar la inteligencia del corazón que incluye una serie de herramientas enfocadas en dicho centro que empoderan a las personas, las conectan con la facultad orientativa de la intuición de su corazón y destapan el potencial de lo que realmente son. Para poner el sistema de HeartMath al alcance de los demás utilizamos libros, tecnologías y talleres de formación que proporcionamos a los miles de individuos interesados en el desarrollo personal, en cuidar de su salud o en mejorar su nivel de rendimiento. HeartMath trabaja con empresas del Fortune 500, con los sistemas de seguridad social y de servicios sociales, tales como instituciones del sector educativo, así como con las fuerzas armadas y fuerzas de seguridad de los Estados. Ya son millones de personas las que se han visto beneficiadas de este proceso, de las cuales hemos aprendido mucho, pero no sólo de ellas sino también de nosotros mismos. Parte de dichos conocimientos es lo que vamos a compartir en estas páginas.
Como veremos en los siguientes capítulos, en HeartMath la ciencia desempeña desde el principio un papel primordial. Antes de fundar oficialmente dicha entidad, Doc ya se había dado cuenta de que, si queríamos ofrecer un sistema que se llamara «inteligencia del corazón», necesitábamos establecer puentes entre la perspectiva filosófica y espiritual del corazón, y sus aplicaciones prácticas en la vida diaria, por lo que optó por la ciencia como uno de los pilares sobre los que construir dichos puentes.
Cuando la ciencia nos ayuda a comprender alguna cosa mejor, nos la creemos y la utilizamos con más interés. Aunque muchas personas quieren creer y fiarse del corazón, por lo general, les cuesta distinguir entre lo que éste les dice y sus propios condicionamientos mentales o emocionales. Si la ciencia pudiera aportar nuevos conocimientos sobre el corazón, las emociones y la mente, a mucha gente le resultaría más fácil aceptar y llevar a la práctica lo que, de forma intuitiva, ya saben y sienten.
Desde que se inauguró a principios de los años noventa, el Centro de Investigaciones HeartMath ha ayudado a que muchas personas comprendan que el corazón desempeña un papel más amplio que el de simplemente bombear sangre por el cuerpo. En los siguientes capítulos descubriremos que el corazón también constituye un importante centro de procesamiento de información, la cual él distribuye por todo el cuerpo, y que puede ejercer asimismo una gran influencia en el cerebro. En el laboratorio, cuando nuestros investigadores comenzaron a observar las conexiones entre el estado emocional, el corazón y el cerebro, descubrieron que un parámetro llamado «variabilidad de la frecuencia cardíaca» (VFC) no sólo reflejaba el estado emocional de los individuos sino que, al analizarlo, se abría una puerta de incomparable valor para comprender cómo se interconectaban el corazón, el cerebro y las emociones.1 Con el paso de los años, el laboratorio de HeartMath se ha convertido en uno de los referentes de la investigación en este campo.
Las investigaciones sobre la VFC nos permitieron refinar las técnicas para mejorar la comunicación entre el cerebro y el corazón, así como para autogenerar un estado físico y emocional extremadamente beneficioso llamado «coherencia fisiológica» o, más simplemente, «coherencia del corazón». Descubrimos que dicho estado se activaba mediante sentimientos positivos de amor, interés por los demás, cariño y otras emociones positivas tradicionalmente asociadas con el «corazón». Este importante hallazgo sobre el vínculo entre las emociones y el ritmo cardíaco se publicó en el American Journal of Cardiology en 1995 así como, más adelante, en otras revistas científicas de esa misma especialidad.2 Subsiguientes estudios sobre cómo activar la coherencia del corazón en las personas nos llevaron a desarrollar nuestra tecnología de VFC (empezando con el Freeze-Framer®, seguido del emWave® y el Inner Balance™ Trainer), aparatos que ya se utilizan en más de cien países para que el individuo desarrolle por sí mismo sus destrezas de autorregulación emocional y autoempoderamiento.
Las ciencias sociales también desempeñaron un papel importante en nuestras investigaciones. Establecimos unos protocolos de pre y postevaluación con el fin de establecer el grado de efectividad de nuestros programas en entidades y centros sanitarios y educativos. Cuando el personal de dichas empresas practicaba los métodos de HeartMath, se observó que, entre otros parámetros de rendimiento, destacaban los resultados que se obtenían en la reducción del nivel de estrés, la mejora de la salud, la reducción de los gastos médicos, los mejores resultados en los exámenes, así como una mayor capacidad de mantenerse en un estado de positividad emocional.
El incremento de la coherencia del corazón también se traduce en una mayor conexión entre las personas. Los investigadores registraron una serie de casos en los que cuando una madre sentía amor por su bebé sus ondas cerebrales se sincronizaban con el ritmo cardíaco de éste, al igual que también se sincronizaban los ritmos cardíacos de parejas felices al dormir juntos.3
Asimismo descubrieron que cuando se produce un aumento de coherencia del corazón a nivel fisiológico entre los miembros de un equipo se incrementa la sincronización y el rendimiento –una especie de coherencia grupal.
Cualquiera que haya visto a un equipo en una competición deportiva o haya asistido a un concierto excepcional sabe que en ese grupo de personas sucede algo especial que transciende los niveles normales de rendimiento. Es como si los jugadores estuvieran sincronizados y consiguieran comunicarse a un nivel invisible de energía. Muchos equipos deportivos, entre los que se encuentran los olímpicos y los profesionales, saben muy bien la importancia que tiene dicha coherencia para el grupo. Tanto si lo llaman «espíritu de equipo» como «unión», todos saben instintivamente que existe una «energía de grupo» palpable que repercute positivamente en su rendimiento. En los equipos de élite se valora altamente la cohesión del equipo, hasta el punto de que el entrenador o capitán siempre se involucra personalmente para resolver cualquier conflicto o desavenencia entre los componentes del grupo, con el fin de evitar que dicha energía de equipo se vea afectada negativamente. Son bien conscientes de que un desacuerdo o un conflicto en el seno del grupo puede afectar negativamente al equipo en su conjunto, de la misma forma que saben que, para que surja dicha coherencia grupal, los componentes tienen que conectar con la energía del corazón.
Curt Cronin, excomandante CDR (SEAL) del sexto equipo de los Navy Seals, junto con su socio Dr. Jay Ferraro, Ph.D, ambos preparadores titulados del método HeartMath, preparan a jugadores y equipos de la liga nacional de fútbol americano mediante las técnicas de HeartMath con la tecnología emWave HRV para enseñarles a conectar con la energía del corazón y monitorizarles las pulsaciones con el fin de desarrollar la coherencia grupal. A continuación incluimos un caso que ilustra a la perfección lo que puede suceder cuando se alcanza un alto nivel de coherencia grupal. Es un extracto del libro Second Wind: The Memoirs of an Opinionated Man escrito por Bill Russell, una leyenda del baloncesto americano:
De vez en cuando, sucedía que un partido se caldeaba hasta tal punto que acababa convirtiéndose en algo más que un juego meramente físico o incluso mental. Era algo mágico. Es una sensación difícil de describir y de la que, desde luego, nunca hablé cuando era jugador pero que, cuando se producía, sentía claramente que yo jugaba desde un nivel del todo distinto. No es que sucediera a menudo y podía durar desde cinco minutos hasta todo un cuarto del partido, o incluso más. Se necesitaban más de tres o cuatro jugadas para que se produjera, y era algo que no sólo me pasaba a mí y a mis compañeros de los Celtics, sino que abarcaba también a los jugadores del equipo contrario e incluso a los árbitros.
En ese nivel tan especial pasaban cosas rarísimas. Por ejemplo, aunque pareciera que el partido en un momento dado echara chispas, por alguna razón yo no sentía la tensión de la competición, lo cual ya es todo un milagro por sí mismo. Aunque estuviera esforzándome al máximo, dándolo todo y con ataques de tos al correr, no sentía molestia alguna. El juego se desarrollaba tan rápidamente que todos los cortes, fintas y pases salían sorprendentemente perfectos aunque, al mismo tiempo, nada de todo eso me pareciera sorprendente. Es como si jugáramos a cámara lenta. En esa especie de embelesamiento casi intuía cuál iba a ser la siguiente jugada y desde dónde se iba a hacer el siguiente lanzamiento. Incluso antes de que el otro equipo se acercara botando la pelota, yo lo sentía con tal claridad que me entraban ganas de gritarles a mis compañeros: «¡Que van a atacar por ahí!», sólo que yo sabía que, si se lo decía, todo cambiaría. Pero no me fallaban nunca esas premoniciones y en esos momentos siempre sentía que no sólo conocía a los Celtics como la palma de la mano, sino también al equipo contrario, y que asimismo todos ellos me conocían a mí. Aunque en mi vida de baloncestista he tenido muchos momentos de emoción o de alegría, sólo fue en estas raras ocasiones cuando me entraban repeluznos.
Las cinco o diez veces que alcanzamos ese nivel tan especial al terminar el partido, me daba literalmente igual quién hubiera ganado. Si habíamos perdido, seguía sintiéndome tan arriba y tan libre como un águila.
A la mayoría nos ha pasado alguna vez que hemos entrado en una habitación y nos hemos sentido de inmediato exultantes a causa de las vibraciones positivas de las personas que estaban presentes, de la misma manera que, en otras ocasiones, hemos entrado en un sitio y hemos notado que algo se mascaba en el ambiente a pesar de que, aparentemente, todos los presentes se mostraban cordiales.
Lo que sentimos en esos momentos es una especie de biocomunicación de corazón a corazón, o de transferencia de energía y, para investigarlo, HeartMath se planteó detectar dicha biocomunicación de corazón a corazón entre una persona y su mascota.4 Para ello se monitorizó a Josh, un niño de doce años, y a Mabel, su perro, instalándoles a cada uno una grabadora portátil de VFC. Una vez sincronizados ambos dispositivos, colocamos a Mabel en uno de nuestros laboratorios. Entonces, Josh entró en la sala, se sentó a poca distancia de su perro y empezó a irradiarle voluntariamente amor. En el gráfico siguiente podemos observar cómo se sincronizaron los ritmos cardíacos de ambos cuando Josh empezó a enviarle amor a su perro de forma voluntaria. Se produjo una transmisión de energía a través de la conexión emocional y el gráfico refleja fielmente la conexión y el amor que se manifestaron entre sí en ese momento.
Al realizar un experimento semejante con una mujer llamada Ellen y su caballo Tonopah, el laboratorio observó el mismo incremento de coherencia entre ambos mientras Ellen practicaba la técnica de HeartMath denominada Heart Lock-In® y enviaba amor a Tonopah (véase gráfico arriba) desde dentro del picadero. También en este caso Ellen y su caballo habían establecido una conexión de forma invisible.
Cuando enseño estas diapositivas en mis presentaciones, hay personas a las que se les saltan un poco las lágrimas porque les toca alguna fibra profunda en el corazón. Lo sé porque a mí me pasó la primera vez que vi dichos gráficos. Gracias a esta investigación podemos observar que, cuando la gente practica la coherencia cardíaca, se genera un campo energético que facilita que los demás se conecten también con el corazón y se cree una coherencia social.
En la actualidad gran parte de nuestras investigaciones se concentran en la ciencia de la interconectividad, con el propósito de facilitar una mayor interconexión en el mundo a nivel de corazón así como de explorar el potencial de la coherencia global. Dado que es un hecho bien documentado que tanto a los animales como a los seres humanos nos afectan los cambios en el campo magnético (energético) terrestre, nuestro equipo de investigación está realizando pruebas sobre la hipótesis de que la humanidad interactúa, activamente, con dicho campo magnético.
De momento, nuestros estudios han descubierto que la variabilidad de la frecuencia cardíaca o los ritmos cardíacos de los habitantes de distintas zonas del planeta se sincronizan efectivamente a lo largo de períodos de treinta días, lo cual es indicativo de que la humanidad está sincronizada con ciertos ritmos del campo magnético. (En capítulos posteriores nos ocuparemos de los interesantes estudios sobre la coherencia global y social).
La emergencia de la conciencia del corazón
La emergencia de una nueva conciencia del corazón va mucho más allá de lo que la ciencia en general o la de HeartMath en particular pueda haber descubierto hasta el momento. Es algo que se palpa en el ambiente. Cada vez aparecen más conferenciantes, artículos, libros y programas que hablan del corazón. En el mundo empresarial se habla cada vez más de la importancia del corazón tanto para los cargos ejecutivos como para la atención al cliente. Cuando la gente dice que habla desde el corazón, que le hace caso al corazón, que conecta con el corazón o que sigue los dictados de su corazón, todo eso es claramente indicativo de que está en aumento la conciencia energética de la importancia del corazón en las decisiones que tomamos en nuestra vida.
Cada vez me encuentro con más referencias al corazón y a las cualidades asociadas a él en campos en los que jamás me lo habría imaginado, como, por ejemplo, en la publicidad y en el mundo de la empresa. Independientemente de si es porque lo que les motiva es incrementar sus ventas, los anunciantes utilizan más abiertamente frases e imágenes relacionadas con el corazón y con mensajes sobre el amor, la atención por los demás y la compasión. Movimientos como el Purpose Driven Marketing (marketing orientado a un propósito) y Conscious Capitalism (capitalismo consciente) son ejemplos de corrientes basadas en el corazón que están cambiando las técnicas comerciales.
Una nueva interpretación del «corazón», que va más allá de su caracterización meramente filosófica y con frecuencia melosa, está cada vez más cerca de comprender que el corazón es una inteligencia dinámica, conectiva y creativa. Al interconectar y alinear de forma coherente los aspectos físico, emocional, intuitivo y espiritual del corazón, se puede desarrollar una nueva forma de percibir, pensar, actuar y relacionarse –lo que nosotros llamamos «vivir centrados en el corazón».
Este libro tiene como propósito ayudar a comprender qué es la inteligencia del corazón y cómo la podemos utilizar en la práctica para elevar nuestro nivel vibracional, lo cual nos permite gestionar la energía, desarrollar nuestro potencial superior y llevar una vida en la que nos sintamos realizados. Vamos a compartir prácticas y conceptos clave, algunos de los cuales pueden resultarte innovadores mientras que otros puede que ya los hayas aplicado en tu propio proceso personal. Vamos a profundizar sobre los beneficios de aprender a recurrir a las capacidades de discernimiento y orientación de nuestro corazón con el fin de avanzar, en estos tiempos de tanta transformación, con una mayor claridad, holgura y armonía.
Obviamente, los paradigmas no se pueden cambiar de un día para otro, pero, a medida que incrementamos la energía planetaria del corazón así como nuestra comprensión de la inteligencia del corazón, podremos refinar y progresar en dicho proceso de forma colectiva. En mis viajes por Estados Unidos, Europa y Asia veo que cada vez hay más personas, de campos profesionales muy distintos, en las que se perciben las cualidades de una vida basada en el corazón. Aunque resulte difícil de cuantificar, percibo que, en medio de todos los conflictos y luchas que están produciéndose, se está manifestando una nueva conciencia y esperanza que se deja entrever en momentos casuales e inesperados. Con frecuencia observo un cambio cualitativo en la forma en que la gente se comunica, lo cual queda reflejado en su amplitud de miras, su respeto a nivel general y su espíritu de colaboración. Observo que existe una nueva sincronía con valores esenciales que la gente utiliza para tomar decisiones y enfocar sus acciones, todo lo cual resulta especialmente evidente en cómo la gente reacciona, o no reacciona, ante los retos. Hay veces en las que ya no parece que los modelos emocionales normales y predecibles sigan prevaleciendo.
El texto siguiente recoge algunas de las opiniones de Doc sobre el cambio planetario que estamos experimentando y que me han ayudado a comprender lo que vengo observando.
Al mismo tiempo que el mundo conecta cada vez más con el corazón, es evidente que aumenta también la tensión a nivel global. Por todo el planeta circulan ondas de turbulencias emocionales fruto de nuestras respuestas colectivas al terrorismo, las guerras, la sucesión de las sequías, inundaciones, tornados y demás cambios de la Tierra, así como a la inestabilidad generalizada en el mundo. Dichas oleadas de tensión se ven intensamente potenciadas y amplificadas por los medios de comunicación, los cuales mantienen vivo un desasosiego colectivo capaz de enturbiar nuestra forma de pensar, sentir y reaccionar a las interacciones de la vida –sobre todo a nivel emocional.
Por otro lado, tanto los medios de comunicación como Internet nos aportan una visión del mundo que está generando más amor, dedicación y compasión por los retos que afronta la humanidad a unos niveles que nunca antes se habían vivido en este planeta en un mismo momento. Dicha influencia se refleja en los miles de causas sociales que surgen sin cesar gracias a la conectividad que nos facilita Internet en la actualidad. Hay cada vez más gente que se interesa activamente por los problemas a nivel global como pueden ser la desigualdades sociales y económicas, las reformas sanitarias y políticas, la ecología, etc. La voz del pueblo, la voz de su corazón, se está alzando y se hace escuchar cada vez más. Independientemente de sus creencias religiosas o espirituales, en gentes de todas partes del mundo está cada vez más despierta la conciencia del corazón.
Al ser cada vez mayor el número de los que conectan con la inteligencia del corazón, se está generando una energía de conexión que facilita que más personas también lo consigan. Cuando uno asume su responsabilidad y deja de prejuzgar y compartimentar, le da fuerza a ese impulso de energía que constituye la conciencia del corazón, lo cual, a su vez, reduce esa capa de energía densa que separa nuestro espíritu de nuestra propia humanidad y que impide que se manifieste nuestro potencial superior. Para esto se requiere autoempoderamiento y ahora, más que nunca, disponemos de más facilidades y posibilidades de conseguirlo. Con el paso del tiempo, la tonalidad general de la conciencia colectiva pasará, gradualmente, de la supervivencia a la prosperidad a medida que la humanidad desarrolle más las cualidades de amabilidad, compasión y cooperación en toda esta aventura evolutiva.
Es la aventura del descubrimiento del poder del corazón.
1. McCraty, R., Atkinson, M., Tomasino, D., & Bradley, R. T. «The coherent heart: Heart-brain interactions, psychophysiological coherence, and the emergence of system-wide order». Integral Review, 2009, 5(2): 10-115.
2. McCraty, R., et al., The effects of emotions on short-term power spectrum analysis of heart rate variability. Am J Cardiol, 1995, 76(14): 1089-1093.
3. McCraty, R., «The Energetic Heart: Bioelectromagnetic Communication Within and Between People», en Bioelectromagnetic Medicine, P. J. Rosch y M. S. Markov, eds. 2004, Marcel Dekker: Nueva York, pp. 541-562.
4. McCraty, R., «The Energetic Heart: Biomagnetic Communication Within and Between People», en Bioelectromagnetic and Subtle Energy Medicine, 2.ª ed., P. J. Rosch, ed., 2015.
CAPÍTULO 2
ATRIBUTOS DE LA INTELIGENCIA DEL CORAZÓN
por Deborah Rozman
Visualiza la inteligencia del corazón como ese flujo de conciencia, comprensión y orientación intuitiva que experimentamos cuando la mente y las emociones se sincronizan de forma coherente con el corazón. Gracias a este tipo de inteligencia, el poder del amor universal se manifiesta en las interacciones de nuestra vida adoptando unas formas prácticas y asequibles que nos indican que existe un camino más directo hacia nuestra plenitud.
Doc Childre
Son muchos los aspectos de la inteligencia del corazón que vamos a abordar en este libro desde distintos ángulos. La mayoría de la gente, al hablar del corazón, se refieren a algo más que meramente el órgano físico. Una vez, mientras enseñaba meditación en una clase de niños de siete años en una escuela pública, les pregunté: «Señalad con el dedo vuestro verdadero yo», y todos apuntaron al corazón porque todos sentían que eso es quien realmente son. Independientemente de la raza, la religión o el grupo étnico al que se pertenezca, desde siempre todos los pueblos coinciden en que en el corazón es donde se origina su existencia, su intuición y su sabiduría. En la mayoría de las lenguas existen metáforas sobre el corazón del tipo: «Sigue a tu corazón», «Pregúntale a tu corazón» o «Entrégate a ello de corazón». Para muchas culturas de la Antigüedad como, por ejemplo, las de Mesopotamia, Egipto, Babilonia y Grecia, el corazón era el manantial de donde manaba la inteligencia, y sostenían que era el principal órgano capaz de influenciar y determinar nuestros sentimientos, nuestra moral así como nuestra capacidad de tomar decisiones, por todo lo cual le concedían una gran importancia emocional y moral a su comportamiento. A lo largo de miles de años, las distintas culturas de todo el planeta, sin saber nada las unas de las otras, coinciden en que el corazón es la sede de la inteligencia y es quien nos guía en la vida.
