La psicología comunitaria en Colombia - Carlos Alberto Arango Cálad - E-Book

La psicología comunitaria en Colombia E-Book

Carlos Alberto Arango Cálad

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Beschreibung

"La psicología como profesión y como disciplina en Colombia se ha desarrollado de una manera descontextualizada, ignorando los grandes y graves problemas sociales que influyen en nuestra cultura y subjetividad. Frente a esta situación ha emergido un movimiento profesional de psicólogos comunitarios que han unido sus esfuerzos para desarrollar una estrategia de acción en red denominada la Expedición Psicosocial Colombiana, orientada en primer término a romper el individualismo y aislamiento propio del ejercicio profesional y dar los primeros pasos para actuar colectivamente, construir comunidad entre psicólogos(as) e iniciar una conversación sobre la comprensión psicosocial de la realidad colombiana. En este contexto se realiza esta investigación, cuyo objetivo principal consiste en desarrollar participativamente una caracterización de la problemática psicosocial colombiana desde el conocimiento de la psicología comunitaria en los últimos 20 años. Para ello, se analizaron 341 publicaciones desde sus lineamientos teóricos y apuestas metodológicas, buscando identificar los aportes al campo de la psicología comunitaria. Este documento pretende convertirse en un referente bibliográfico en los procesos de formación académica de las y los psicólogos comunitarios en Colombia. Intenta reconocer los principales aportes al desarrollo de este campo de conocimiento y establecer los avances obtenidos en los proyectos de investigación e intervención realizados en los últimos años. Igualmente, busca ser un texto guía para profesores y estudiantes, investigadores y profesionales, interesados en estudiar, diagnosticar y transformar las realidades psicosociales de los territorios colombianos desde la perspectiva de la psicología comunitaria. Igualmente se constituye en el primer paso dado colectivamente por la Red Colombiana de Psicología Comunitaria para consolidar una disciplina que oriente el ejercicio profesional como un proceso solidario donde construyamos participativamente y de una manera crítica la nueva realidad que este país necesita. "

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Seitenzahl: 705

Veröffentlichungsjahr: 2019

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Arango Cálad, Carlos Alberto.

La psicología comunitaria en Colombia: caminando hacia una sociedad participativa / Carlos Arango Cálad, Daniel Campo Sarria, María Eugenia Delgado Gallego. — Cali: Programa Editorial Universidad del Valle, 2019.

384 páginas; 24 cm. -- (Colección psicología)

Incluye bibliografía.

1. Psicología de la comunidad - Cali (Colombia) 2. Psicología social 3. Participación comunitaria - Aspectos sociales - Cali (Colombia) 4. Bienestar social - Cali (Colombia) 5. Convivencia -Cali (Colombia). I. Campo Sarria, Daniel, autor, II. Delgado Gallego, María Eugenia, autora. III. Tít. IV. Serie.

302 cd 22 ed.A1654193

CEP-Banco de la República-Biblioteca Luis Ángel Arango

Universidad del Valle

Programa Editorial

Título:   La psicología comunitaria en Colombia: Caminando hacia una sociedad participativa

Autores:   Carlos Alberto Arango Cálad, Daniel Campo Sarria, María Eugenia Delgado Gallego

ISBN:   978-958-5599-67-3

ISBN PDF:   978-958-5599-68-0

Colección:   Psicología

Primera edición

Rector de la Universidad del Valle: Édgar Varela Barrios

Vicerrector de Investigaciones: Jaime R. Cantera Kintz

Director del Programa Editorial: Omar J. Díaz Saldaña

© Universidad del Valle

© Autores

Corrección de estilo: Luis Jaime Ariza T.

Diagramación: Jorge Alejandro Soto Perez

Carátula: Jorge Alejandro Soto Perez

Ilustración de portada: Hugo H. Ordoñez Nievas

Este libro, o parte de él, no puede ser reproducido por ningún medio sin autorización escrita de la Universidad del Valle.

El contenido de esta obra corresponde al derecho de expresión del autor y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad del Valle, ni genera responsabilidad frente a terceros.

El autor es el responsable del respeto a los derechos de autor y del material contenido en la publicación, razón por la cual la Universidad no puede asumir ninguna responsabilidad en caso de omisiones o errores.

Diseño epub:

Hipertexto – Netizen Digital Solutions

AGRADECIMIENTOS

El desarrollo de la presente obra se debe fundamentalmente a las publicaciones realizadas por los siguientes psicólogos y psicólogas colombianas:

Abello Llanos Raimundo

Acosta Carolina

Acuña Rivera Marlon Ricardo

Aguilar Rodríguez Daniel E.

Aguilera Torrado Armando

Alvarado García Alejandra

Alvarán López Sandra Milena

Álvarez Córdoba Álvaro Hernán

Álvarez Torres Jair Hernando

Álvarez Romero Marta Isabel

Amar Amar José Juan

Andrade Salazar José Alonso

Arango Calad Carlos

Arévalo Naranjo Liz

Arias Cardona Ana María

Arias Rodríguez Gina Marcela

Aristizábal Edith

Aristizábal Walter

Aroca Pérez Lina Juliethe

Ávila-Toscano José Hernando

Ayala Rodríguez Nelly

Balcázar Fabricio E.

Barrera Ariza Deyanith

Barrero Cuellar Edgar

Barrios Alvarino Betzy

Bautista C. Nelly Patricia

Belalcázar Valencia Jhon Gregory

Betancourt Johana

Betancourth Sonia

Bohórquez Marín Oscar Darío

Bojacá Santiago Patricia

Borelli Silvia

Botero Gómez Patricia

Botero Caicedo Yuli Andrea

Bravo Omar Alejandro

Britto Ruiz Diana

Builes Beltrán Claudia Y.

Buitrago Murcia Catalina

Burbano Heidy Mabel

Caballer Miedes Antonio

Cabrera Lozano Aida Milena

Cala Mejía María Fernanda

Calderón Ángela Catalina

Camino Leoncio

Campo Sarria Daniel

Cañón O. Óscar Enrique

Cárdenas Medina Miguel Ángel

Cardona Gloria del Pilar

Carmona Cobo Héctor Fabio

Carrasco Tapias Nayib Esther

Carvajal Germán

Castañeda Bernal Elsa

Castañeda Gamboa Gloria Irina

Castro Diana María

Castro María Clemencia

Cifuentes Ortiz Deisy Marcela

Condiza P. William

Córdova Osnaya Martha

Cortés Millán Germán Andrés

Cristancho Sergio

Cubides C. Humberto

Cuenca James

Dagua Paz Amparo

Del Portillo María Constancia

Delgado Gallego María Eugenia

Delgado Hernández Boris Geovanny

Delgado Zambrano Ángela Cristina

Díaz Gómez Álvaro

Díaz Pérez Ivonne Leadith

Díaz Arboleda Juan Sebastián

Díaz Rico María Elena

Díazgranados Silvia

Domínguez María Elvia

Duque Vargas Neil Humberto

Durán Palacio Nicolasa María

Echeverría Molina Judith

Echeverría Luz Marina

Echeverry Restrepo Liliana

Echeverri Londoño María Catalina

Erazo Caicedo María Isabel

Escobar Uribe Rita

Estrada Ángela María

Estrada María Victoria

Ferguson López Mayerlín

Flores Buils Raquel

Franco Gamboa Angélica

Franco Herminsul

Galindo Villareal Luisa Fernanda

Gallo Jairo

Gallo Restrepo Nancy Eliana

Garcés Marcela

García Peña John Jairo

García Renedo Mónica

Gil Beltrán José Manuel

Gil-Ramírez Nora E.

Giraldo Zuluaga Manuela

Gómez Gallego John James

González Constanza

González Gómez María Patricia

González Luna Javier

Granada E. Henry

Gutiérrez Karins

Haddad Daniela Andrea

Henao Daniel Mateo

Henao Gloria Helena

Herazo González Katherine Isabel

Hernández Bernardo

Hernández Reyes Edna

Hernández Nohema

Hernández Oscar Gilberto

Herrera Contreras José Alexander

Hiles Santamaría Eliana

Hincapié Gómez Ángela Esmeralda

Holgado Ramos Daniel

Ibarra Carolina

Idárraga Pérez Lina María

Insuasty Rodríguez Alfonso

Isaza Puerta Yessica Isabel

Jiménez Caballero Carlos

Jiménez Ruíz María del Carmen

Jiménez Ocampo Sandro

Jurado Alvarán Claudia

Ladino Francy Milena

Lasso Toro Patricia

León Romero Luis Eduardo

Lopera Chaves Margarita

López Morales Carmelina

López Gabriel

Lozano Ardila Martha Cecilia

Maca Urbano Deidi Yolima

Machetá Andres Mauricio

Madariaga Orozco Camilo

Maestre-Meyer Marla

Manjarrés Ricardo

Mantilla García Carolina

Marín Pava Paula Andrea

Martínez Ángela M.

Martínez Diana Marcela

Martínez Carpeta Mabel Lizbeth

Maya Jariego Isidro

Meluk Sonia

Meneses Ariza Julia Raquel

Messier Rodríguez Ivonne

Millán de Benavides Carmen

Mina Rojas Charo

Minotta Valencia Carlos

Molina Valencia Nelson

Moncayo Q. Jorge Eduardo

Mora Acosta Luis Ferney

Morales Herrera Milton Danilo

Morales Mantilla Sandra Milena

Moreno Camacho Manuel Alejandro

Moreno Fergusson María Elisa

Moreno Carmona Norman Darío

Mosquera Luis Alberto

Muñoz Lina Vanesa

Narváez Burbano Jonnathan Harvey

Neira María Victoria

Noreña Noreña Néstor Mario

Obando Olga Lucía

Ocampo Prado Miryam

Ojeda Rosero Dayra Elizabeth

Ordóñez Jorge

Ortega Delgado Ximena Natalia

Otero Álvarez Joel

Oviedo-Trespalacios Óscar

Páez-Zapata Esteban

Palacio Sañudo Jorge

Palacios Burbano Clara Inés

Palermo Alicia Itatí

Palomino Martha Liliana

Parra Valencia Liliana María

Parra Luis Héctor

Parra Marcela Alejandra

Pastrana Paula

Patiño Gaviria Carlos Darío

Peláez Toro Elizabeth

Peláez R. Martha Patricia

Peñabaena Niebles Rita

Pérez Gil Paola Andrea

Pérez Rosa Liliana

Pinzón Carlos Ernesto

Popayán Jaramillo Andrés

Posada Isabel Cristina

Quiceno Pérez Jhon Jairo

Quintero A. Carmenza

Quintero González Sandra Milena

Ramos Vidal Ignacio

Restrepo Sierra María Cristina

Reyes José

Reyes Natalia

Ricaurte Karen Melissa

Rivera Escobar Marinella

Rodríguez Díaz María Clara

Rodríguez Leonor Guzmán

Rodríguez Jorge

Rodríguez Marcela

Romero Mendoza Vanessa

Rosales Pérez José Carlos

Rosero Oliva David Francisco

Rosero García Luis Carlos

Rosero Arcos Víctor Hugo

Sabatier Colette

Sacipa Rodríguez Stella

Salamanca Liliana Andrea

Salamanca Londoño Raúl

Sanabria Tovar Hugo

Sanabria Tovar Manuel

Sánchez Villafañe Ana Lucía

Sánchez Pilonieta Alfonso

Sánchez Jaramillo Carlos Andrés

Sánchez Martínez Nubia Rocío

Sánchez Mendoza Vanessa

Sánchez Yalile

Sanz Gutiérrez Abby

Sarmiento Estefanía

Sierra Eloísa

Suárez Prieto Rosa

Tamayo Montoya Paula Andrea

Toro Manuel

Tovar Guerra Claudia Constanza

Traverso Yepes Martha

Varela Miriam

Vera Márquez Ángela Victoria

Villa Holguín Edison

Villa Gómez Juan David

Villarreal Tique Hermes

Vitonas Ruíz Ana Milé

Viveros Chavarría Edinson Francisco

Zambrano Guerrero Christian Alexander

Zapata Hernández Diana Patricia

Zapata Bermúdez Yolanda

Zuluaga Tapia Sandra Liliana

CONTENIDO

PRÓLOGOAVENTURAS EN RED:ENSEÑANZAS DE LA PSICOLOGÍA COMUNITARIA COLOMBIANA

INTRODUCCION

CAPÍTULO 1LA EXPEDICIÓN PSICOSOCIAL COLOMBIANA: UNA AVENTURA DE CONSTRUCCIÓN COLECTIVA

CAPÍTULO 2HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA COMUNITARIA EN COLOMBIA

CAPÍTULO 3VISIBILIZANDO NUESTRAS EXPERIENCIAS

CAPÍTULO 4LA CONSTRUCCIÓN DEL CAMPO DISCIPLINAR

CAPÍTULO 5LOS ENFOQUES TEÓRICOS

CAPÍTULO 6LOS ENFOQUES METODOLÓGICOS

CAPÍTULO 7PSICOLOGÍA COMUNITARIA Y REALIDAD COLOMBIANA

CAPÍTULO 8CAMINANDO HACIA UNA SOCIEDAD PARTICIPATIVA

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS AL PIE

PRÓLOGO

AVENTURAS EN RED: ENSEÑANZAS DE LA PSICOLOGÍA COMUNITARIA COLOMBIANA

Irma Serrano-García1

En la VII Conferencia Internacional, en Santiago de Chile, mi amigo Carlos Arango Calad me solicitó que redactara el prólogo de este libro. Para mí fue un honor no anticipado que acepté con gusto. Luego de leer el manuscrito me percato de la aventura en que me involucré. El Diccionario de la Real Academia Española incluye entre sus definiciones de la palabra aventura la de una “empresa de resultado incierto o que presenta riesgos”. También indica que puede referirse a una obra literaria “que centra su atención en los episodios sucesivos de una acción tensa y emocionante”. Les sorprenderá quizás esta descripción de una obra académica y de investigación, pero se percatarán al leer el libro de que el proyecto en que los autores y la autora se enfrascaron cumple perfectamente con estas características. Describe un esfuerzo de resultados inciertos y riesgosos y mantiene al lector o la lectora inmersos en la acción de su desarrollo y su implantación.

El contenido del libro trata fundamentalmente tres asuntos: a) la preocupación o la motivación de sus redactores y redactora por facilitar, mediante la contribución de la psicología comunitaria, la creación de una sociedad democrática, pluralista e incluyente; b) la descripción de un proyecto que desde la Red Colombiana de Psicología Comunitaria (de ahora en adelante la Red) han llamado Expedición Psicosocial Colombiana (de ahora en adelante la Expedición), que ha dado lugar a varias investigaciones cuyos resultados presentan; y c) las conclusiones y los retos futuros que su trabajo genera.

La preocupación

Los autores y la autora del manuscrito nos informan de sus preocupaciones desde el principio, al resumir lo que les motivó a iniciar el esfuerzo en Red, y luego en el capítulo sobre la historia de la psicología comunitaria en Colombia. Sus preocupaciones son principalmente las siguientes: a) la percepción de que la disciplina no responde a la realidad colombiana presente, en particular a la violencia que la permea; b) la ausencia de una formación pertinente y cabal de psicólogos y psicólogas comunitarios; c) la invisibilización de la disciplina en la academia, y en otros esfuerzos de compartir académico como congresos y publicaciones de la psicología en general; y d) la fragmentación de los propios psicólogos y psicólogas comunitarios en el país, que estiman ascienden a cerca de 15 000. Estas preocupaciones están sólidamente sustentadas con la información y el análisis que presentan.

El Proyecto: la Red y la Expedición

Partiendo del análisis mencionado, se propuso lo que he llamado “un proyecto” de cinco fases: a) la conformación de la Red, y las cuatro fases que componen la Expedición; b) la investigación para generar la caracterización del estado actual del conocimiento en psicología comunitaria en Colombia (2000-2016); c) el análisis participativo de los resultados; d) el aprendizaje y las proyecciones; y e) la evaluación.

La creación de la Red es en sí misma un logro singular que creo debería emularse en otros países, tanto los que tienen organizaciones establecidas como los que no. Se convocaron a la red “todos los psicólogos [y psicólogas] interesados en la aplicación de la psicología al reconocimiento y el fortalecimiento de los procesos comunitarios y la construcción de comunidad”. Esta composición es en sí cónsona con los valores de participación e inclusión que permean todo el trabajo descrito en el libro. Luego de varios años la Red cuenta con 480 integrantes, de los cuales 141 son investigadores e investigadoras con publicaciones. Estas personas se han configurado en nueve nodos geográficos y dos nodos temáticos.

Desde la Expedición se realizó una investigación cualitativa, con un enfoque participativo y psicosocial, de las publicaciones de sus integrantes centrada en tres áreas: a) la definición del campo de la psicología comunitaria en Colombia, b) los enfoques teóricos de la psicología comunitaria en el país, y c) los paradigmas y los enfoques metodológicos en la disciplina y en las intervenciones denle el período 2000-2016. Al terminar las investigaciones la Red convocó a un Taller Nacional, cuyo trabajo se presenta en el libro, para discutir, analizar resultados y prever próximos pasos.

Las investigaciones descritas son cuidadosas, minuciosas, rigurosas, y con una claridad paradigmática y metodológica de excelencia. Esa solidez dio paso a conversaciones profundas y detalladas en el Taller mencionado que auguran un futuro prometedor para la disciplina y la profesión en el país.

Enseñanzas

Como ya he indicado, el proceso que he descrito es en sí mismo uno del cual todos y todas podemos aprender. La energía y el compromiso, la iniciativa y la innovación mediante el uso de las redes sociales para crear la Red y la Expedición deben ser guía de trabajo similar en nuestros países.

Otra de las fortalezas del libro es la constancia mediante la cual se exhibe el compromiso con los valores de la psicología comunitaria. Estos, identificados en varias fuentes (Bond, Serrano-García y Chirs, 2017; Sánchez Vidal, Zambrano y Palacín, 2002; Serrano-García, Carvallo y Walters, 2009), incluyen aquellos que se destacan en este escrito: la gestión de la participación, la búsqueda de justicia social, la interdisciplinariedad y el respeto a la diversidad. La participación se respalda tanto dentro de la propia Red como en el análisis que se presenta de múltiples trabajos en los cuales se consideran la perspectiva y la inserción de las personas estudiadas. Aunque se indica que en el caso de la investigación-acción-participativa no siempre se completan todos los pasos, el solo hecho de que se identifiquen trabajos que la utilizan y contribuyan a fortalecer su desarrollo es un paso en la dirección correcta. La búsqueda de justicia social enmarca todo el trabajo. La preocupación reflejada en las investigaciones y en las intervenciones que realizan los psicólogos y las psicólogas comunitarios reflejan su búsqueda de la equidad, de la eliminación de la pobreza y sus múltiples manifestaciones, de la eliminación de la violencia y del estudio de otros problemas sociales del país. Se dedica espacio considerable al análisis de la multi, la inter y la transdisciplinariedad, y a recalcar la importancia y la dificultad que estos esfuerzos involucran, con énfasis en la deseabilidad de su concreción y su estudio. Por último, el respeto a la diversidad está presente en la gran variedad de poblaciones con las que se trabaja pero, en particular, en el involucramiento con los pueblos indígenas y originarios.

Otra fortaleza del libro es la contextualización sociohistórica de la disciplina y, en general, de los trabajos que como psicólogos y psicólogas realizamos. Desde el punto inicial, tratando de identificar cómo la psicología comunitaria puede contribuir al desarrollo de una sociedad equitativa en Colombia, hasta el análisis final en el Taller, los autores y la autora muestran cómo es necesario conocer y compenetrarse en los procesos histórico, político y social de un país y de sus circunstancias para contribuir al desarrollo de una disciplina pertinente y útil.

Como si eso fuera poco, el libro contribuye a mirar con lupa la definición de la disciplina. Un aspecto que lo hace particularmente innovador es cómo han revertido los procesos usuales en que lo disciplinario surge de la academia para incorporar las construcciones, las acciones y el análisis de quienes trabajan en comunidad. Es un proceso que va de la práctica a la teoría y que debería escudriñarse en otros lugares también. Sin embargo, esta mirada corre el riesgo de que se considere a la psicología comunitaria solo como el brazo aplicado de la psicología social. No creo que eso ocurre en este texto, pero es una consideración a tomar en cuenta ya que es notable la contribución teórica de la disciplina. Reciente evidencia de esto es el actual Handbook of Community Psychology (Bond et al., 2017) que, aunque lamentablemente está disponible solo en inglés, muestra los diversos conceptos y marcos teóricos que ha generado la psicología comunitaria alrededor del mundo. Las conferencias internacionales que comenzaron en el año 2006, de las cuales hay varias publicaciones, también lo demuestran (Almeida, Hinojosa, Soto, Inguanzo, Sánchez y Cuétara, 2011; Morais, Castellá, Cruz y Alfaro, 2016; Ornelas y Vargas-Moniz, 2008; Seedat y Suffla, 2017; Serrano-García, Pérez, Resto y Figueroa, 2012; Vázquez, Pérez, Figueroa y Pacheco, 2009).

Una contribución importante que no había visto tan destacada en publicaciones previas es la discusión de lo psicológico en la psicología comunitaria. Aunque la discusión es mucho más extensa de lo que puedo plantear aquí, creo que esta cita es indicativa del contenido presentado:

Al plantearse el proceso de desarrollar una psicología comunitaria, donde se busca explicitar los procesos psicológicos inherentes a los procesos de solución de los problemas concretos de la comunidad en su contexto social y cultural específico, se está intentando resolver los problemas inherentes al cambio individual a través de la inducción del cambio grupal colectivo o comunitario. [Las] resistencias o dificultades en el logro de este objetivo están estrechamente relacionadas con las diferencias de valores […] en el contexto de una sociedad cambiante donde se impulsa […] una cultura de masas. Los procesos psicológicos y sociales están enmarcados dentro de los procesos de cambio cultural […] (Arango, Campo y Delgado, 2019, p. 121)

Otra área de gran interés es la de los paradigmas y enfoques metodológicos. En primer lugar, es de notar que una quinta parte de las personas cuyos trabajos se analizaron no precisan su postura paradigmática. Esto puede deberse a falta de formación en esos temas, o a un énfasis en lo aplicado que opaca lo teórico, entre otras posibles razones. En mi país, por ejemplo, en muchas ocasiones se enseñan los métodos de investigación sin alusión a los paradigmas que los sostienen (Serrano-García, Walters, Díaz, Pérez, Figueroa, y Méndez, 2010). Las personas que sí mencionan o elaboran su paradigmas se refieren a los enfoques: fenomenológicos, socio-históricos, psicosociales, estructuralistas, emergentes y mixtos. Es impresionante el desarrollo de lo que los autores y la autora llaman paradigmas emergentes. Incluyen entre estos: teorías de la paz y la no violencia, psicología decolonial, teorías alternativas del desarrollo, perspectivas de derechos, enfoques de género, perspectivas de la educación popular, biología del amor, subjetividad política y el enfoque de territorialidad. Lo que hay que aprender de esta diversidad es cómo los psicólogos y las psicólogas colombianos que trabajan en comunidad se han aferrado a la interdisciplinariedad y la diversidad para hacer su práctica y su investigación pertinentes a su realidad.

Por último, quiero hablar un poco de los aspectos metodológicos. Es impresionante el dominio de la metodología cualitativa en los trabajos analizados. Dentro de la misma, la variedad de técnicas y estrategias es numerosa. Por mencionar solo algunas, se identifican: el análisis documental, los grupos focales, las entrevistas, las observaciones, las historias de vida, los diarios de campo, los conversatorios y los talleres. Sin embargo, pocas personas utilizan los métodos cuantitativos y mixtos. Los autores y la autora indican que esto es cónsono con la mirada paradigmática que procura responder a la construcción de las personas participantes de la investigación. Sin embargo, es mi parecer que lo cuantitativo, y particularmente los estudios de métodos mixtos, pueden contribuir significativamente al desarrollo de la investigación en el país. No tengo espacio para entrar en una polémica sobre este tema, pero hay múltiples autores y autoras de posturas construccionistas, etnográficas y psicosociales que apoyan la integración de las fortalezas de esta variedad de métodos (Creswell y Creswell, 2018; Martínez-Míguelez, 1999; Olsen, 2004).

Áreas de desarrollo

Los autores y la autora de este volumen reconocen que lo logrado es fundamento para lo que queda por lograr. Antes de mencionar algunas áreas futuras de desarrollo es necesario insistir en que el camino andado es impresionante, y no porque falte por hacer se debe minimizar lo alcanzado. La agenda de desarrollo debe surgir de los propios intercambios en la Red, pero me arriesgo a sugerir algunos caminos por explorar.

Creo que, en primer lugar, es necesario fortalecer la vinculación entre la teoría y la práctica de la disciplina. Como ya indiqué, una preocupación es que la psicología comunitaria se perciba solo como un brazo aplicado de la psicología social. También es necesario para fortalecer la profundidad del análisis de lo realizado y para contribuir a la profesión desde otras miradas. Este tema se vincula con el de la formación de los psicólogos y las psicólogas comunitarios.

Se desprende del recuento en el libro que esta formación está fragmentada, que en muchos casos es descontextualizada, y que hay un vaivén de programas que abren y cierran en diferentes instancias históricas. La vinculación con la academia debe fortalecerse. Meramente discutir este trabajo en foros académicos puede contribuir a ese acercamiento y yo recomendaría organizar foros de discusión en las distintas universidades y colegios para conversar sobre los resultados tan ricos de estas investigaciones. Estas discusiones pueden no solo contribuir a informar sino a gestar proyectos de colaboración e intercambio.

Otra área que me parece menester fortalecer es la relativa a la preparación en modelos mixtos de investigación. Los métodos cuantitativos pueden ser útiles para proveer “retratos” de grupos numerosos, para desarrollar miradas epidemiológicas, entre muchos otros usos. Al combinarse con técnicas cualitativas, como las que ya se dominan en el país, puede generarse una mirada más completa de los diversos asuntos bajo estudio.

Por último, es importantísimo atender el asunto de la invisibilización. Es impresionante la labor de los psicólogos y las psicólogas comunitarios del país. Es, además, considerable el número de colegas que ya tienen prestigio y reconocimiento a nivel internacional. Esto no debe pasar desapercibido ni desvalorizado. La profundidad y la seriedad de este escrito evidencia la calidad de la producción científica y profesional tanto como el compromiso con el país.

No puedo terminar sin expresar mi coincidencia con el llamado de los autores y la autora de fortalecer la solidaridad. Dicen ellos y ella que “Para poder construir comunidad entre los demás se hace necesario construir comunidad entre nosotros mismos.” Invito a quienes lean este libro a emular esta aventura de vinculación y movilización de los psicólogos y las psicólogas comunitarios colombianos en sus respectivos países, para lograr una contribución más integrada y solidaria a la justicia, la equidad y el bienestar humano.

INTRODUCCIÓN

La psicología como profesión y como disciplina en Colombia se ha desarrollado de una manera descontextualizada ignorando los grandes y graves problemas sociales que hacen parte de nuestra cultura y nuestra subjetividad. Frente a esta situación ha emergido un movimiento profesional de psicólogos comunitarios que han unido sus esfuerzos por actuar solidariamente desarrollando una estrategia de acción en red denominada Expedición Psicosocial Colombiana, orientada en primer término a romper el individualismo y el aislamiento propios del ejercicio profesional, y a dar los primeros pasos para actuar colectivamente, construir comunidad entre psicólogos e iniciar una conversación sobre la comprensión psicosocial de la realidad colombiana.

El presente documento recoge esta experiencia de trabajo que se constituye en el primer paso dado colectivamente por la Red Colombiana de Psicología Comunitaria para consolidar una disciplina que oriente el ejercicio profesional como un proceso solidario donde se construya participativamente y de una manera crítica la nueva realidad que este país necesita.

En este contexto se realiza la investigación “La psicología comunitaria en Colombia, abriendo caminos hacia una sociedad participativa”, ejecutada entre agosto de 2015 y julio de 2018 por el Grupo de Investigación en Educación Popular y el Grupo de Investigación en Desarrollo, Sociedad, Salud y Medio Ambiente, adscritos a la Universidad del Valle. Este proyecto fue ejecutado con recursos del fondo de convocatoria interna de la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle.

El objetivo general de la investigación se planteó en términos de “Desarrollar con la comunidad de psicólogos comunitarios una caracterización de la problemática psicosocial colombiana a partir del proceso de actualización del conocimiento de la psicología comunitaria entre los años 2000 y 2016”, lo cual implicaba el logro de dos productos simultáneos: el fortalecimiento de la Red Colombiana de Psicología Comunitaria y la caracterización del campo de conocimiento de la psicología comunitaria en Colombia.

La Red Colombiana de Psicología Comunitaria fue creada en octubre de 2014 y en la actualidad está conformada por 480 psicólogos y psicólogas, vinculados a cerca de sesenta grupos de investigación. Se han organizado nueve nodos regionales localizados en en Bogotá, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Eje Cafetero, Antioquia, Santander, el Caribe y Orinoquía; igualmente dos nodos temáticos, uno sobre las comunidades indígenas y otro sobre las comunidades rurales. Estos datos permiten afirmar que la Red se ha convertido en un sujeto colectivo con capacidad para abordar las problemáticas psicosociales del país y aportar a la construcción de un proyecto de nación centrado en la convivencia y la paz.

A partir de los documentos encontrados se pudo constatar que desde 1973 en Colombia se han venido realizando experiencias y estudios encaminados a construir alternativas a los discursos y las prácticas de la psicología tradicional, buscando replantear opciones al modelo clínico y asistencial. En la actualidad contamos con 231 investigadores que han realizado aportes a la psicología comunitaria colombiana, y con 341 publicaciones que evidencian una riqueza documental acerca de las reflexiones teóricas y las decisiones metodológicas llevadas a cabo por un grupo de profesionales comprometidos con el estudio y la transformación de la problemática psicosocial en nuestro país.

Para la caracterización del estado actual del conocimiento se revisaron las publicaciones encontradas con el apoyo del Atlas.TI. Una buena parte de estos documentos fueron remitidos por sus autores y el resto descargados de las bases de datos en psicología. La organización de la información se realizó a través de diez tópicos: formato, tipo de documento, autor, área de la psicología, metodología, problemática, región, enfoque teórico, población y contexto. El análisis de la información se centró solo en cuatro ejes temáticos, que corresponden a igual número de capítulos del presente informe: el campo de conocimiento, los enfoques teóricos, los referentes metodológicos y la problemática psicosocial.

La metodología utilizada es una combinación de la Investigación Acción Participativa y la Investigación Documental, involucrando a la comunidad de psicólogos comunitarios en la recolección, la discusión y el análisis de las publicaciones inventariadas. Con los integrantes de la Red Colombiana de Psicología Comunitaria se realizaron encuentros regionales buscando ampliar la información recogida y cualificar las reflexiones sobre el estado del conocimiento del campo. Al final de la investigación se llevó a cabo un encuentro taller nacional para animar una reflexión colectiva sobre la problemática psicosocial colombiana y las propuestas de abordaje desde la perspectiva de la psicología comunitaria.

El primer capítulo corresponde a la descripción del proceso de conformación de la Red Colombiana de Psicología Comunitaria y al desarrollo de la Expedición Psicosocial Colombiana como estrategia nuclear de trabajo colectivo. El objetivo principal apunta a construir participativamente un programa de investigaciones encaminado a la caracterización y a promover la reflexión sobre la realidad colombiana que se deriva de las experiencias de trabajo comunitario impulsadas por los psicólogos y las psicólogas del país.

El segundo capítulo habla sobre la historia de la psicología comunitaria en Colombia, ampliando la información contenida en un artículo con el mismo nombre publicado en el año 2006. Se detallan los avances de este campo de conocimiento desde el año 1973, cuando se empiezan a realizar investigaciones y procesos orientados a plantear una alternativa a la psicología tradicional que reconoce otras dimensiones de la realidad, y que incluye fenómenos y experiencias que anteriormente no eran considerados como parte del campo de la psicología.

El tercer capítulo hace referencia a la fundamentación del proceso investigativo, orientado por el enfoque psicosocial, y al desarrollo metodológico para su ejecución, basado en una combinación entre la Investigación Acción Participativa y la Investigación Documental. La investigación titulada “La Psicología Comunitaria en Colombia: caminando hacia una sociedad participativa” tiene como propósito visibilizar los aportes de los profesionales del campo de conocimiento y se constituye en el punto de arranque institucional de la Expedición Psicosocial Colombiana.

El cuarto capítulo explora el campo de la psicología comunitaria en Colombia en términos de un conjunto de problemas que plantean un grupo de especialistas y un acumulado de conocimientos que se genera alrededor de esos problemas, siguiendo los lineamientos de la “matriz disciplinaria” propuesta por Kuhn. El campo de conocimiento se asume como el conjunto de elaboraciones conceptuales y metodológicas que adoptan los psicólogos colombianos para dar cuenta de las realidades comunitarias enfrentadas en su ejercicio profesional cotidiano.

El quinto capítulo se centra en la caracterización de los enfoques teóricos más referenciados en las publicaciones de la psicología comunitaria en los últimos veinte años, buscando identificar los argumentos y los referentes conceptuales utilizados por los profesionales colombianos para sustentar las acciones realizadas y reconocer los avances discursivos que identifican el campo de trabajo. La pretensión es reconocer los “modelos” adoptados por los psicólogos para tomar decisiones académicas y operativas, así como señalar el tipo de relaciones que se establecen con otras miradas disciplinares.

El sexto capítulo aborda los enfoques metodológicos más utilizados por los psicólogos comunitarios en Colombia, en las publicaciones realizadas entre los años 2000 y 2016, en términos de ritos o estrategias de trabajo y en términos de los mitos o paradigmas que le dan sentido a estas decisiones operativas. Además, se trata de identificar los hechos o acontecimientos sociales, políticos, económicos y culturales que podrían estar determinando esta diversidad metodológica.

El séptimo capítulo presenta las memorias del Encuentro Taller Nacional realizado por la Red Colombiana de Psicología Comunitaria durante los días 2 y 3 de marzo de 2018, con el fin de reflexionar sobre la caracterización de la problemática psicosocial en Colombia y analizar las estrategias de abordaje desde la psicología comunitaria. Los resultados preliminares de la mencionada investigación fueron el insumo principal del evento y el pretexto para reunir a más de 250 psicólogos y psicólogas vinculados a la Red.

El octavo capítulo, sobre las conclusiones de la investigación, hace un balance general del proceso adelantado por el colectivo de psicólogos comunitarios colombianos durante el desarrollo de la estrategia de la Expedición Psicosocial Colombiana y de la investigación a la que dio lugar sobre el estado de conocimiento de la psicología comunitaria en Colombia. Aquí se abordan cinco temas centrales: la Expedición Psicosocial Colombiana, la comprensión de la problemática psicosocial colombiana, el estado de conocimiento de la psicología comunitaria en Colombia, la formación del psicólogo, y la agenda de investigación de la Psicología Comunitaria en Colombia.

En síntesis, este documento pretende convertirse en un referente bibliográfico para los procesos de formación académica de las y los psicólogos comunitarios en Colombia. Intenta reconocer los principales aportes al desarrollo de este campo de conocimiento y establecer los avances obtenidos en los proyectos de investigación e intervención realizados en los últimos veinte años. Busca, además, ser un texto guía para profesores y estudiantes, investigadores y profesionales interesados en estudiar, diagnosticar y transformar las realidades psicosociales de los territorios colombianos desde la perspectiva de la psicología comunitaria.

CAPÍTULO 1

LA EXPEDICIÓN PSICOSOCIAL COLOMBIANA: UNA AVENTURA DE CONSTRUCCIÓN COLECTIVA

EL PUNTO DE PARTIDA2

Acordes con el momento histórico que estamos viviendo en Colombia con relación al proceso conocido como de negociación de los acuerdos de paz en la Habana, y con las diversas manifestaciones orientadas a interrogarnos sobre los posibles aportes que podamos realizar desde la psicología para el apoyo de este proceso, nos planteamos el interrogante sobre ¿cómo interpretamos el problema de la construcción psicosocial de un proyecto concertado de nación, que tenga en cuenta las realidades locales y regionales que hacen parte de los contextos comunitarios atravesados o no por el conflicto armado?

En este contexto, los psicólogos que hacemos parte del Grupo de Investigación en Educación Popular de la Universidad del Valle estamos interesados en promover la elaboración participativa de un programa de investigaciones orientado a la reflexión sobre la realidad colombiana que emerge de las experiencias de trabajo comunitario acompañadas por los psicólogos en su ejercicio profesional.

En esta dirección proponemos la realización de una aventura de construcción colectiva que hemos denominado Expedición Psicosocial Colombiana.

En primer lugar, proponemos la figura de una expedición en el sentido clásico de las epopeyas históricas y que, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (1899), se entiende como una “excursión que tiene por objeto realizar una empresa en punto distante. Conjunto de personas que la realizan”. Se trataría aquí de realizar una expedición científica y de caracterizar al conjunto de personas que la realizan como expedicionarios. Se necesitan dos cualidades para que un viaje se constituya en expedición científica: la capacidad de observación y la capacidad de relación (Gómez, 1998, p. 19).

La idea de una expedición científica es una figura que ha calado profundamente en el imaginario popular, a la manera como lo hicieron la Expedición Botánica (1973-1816) presidida por José Celestino Mutis, la Comisión Coreográfica (1850-1859) dirigida por Agustín Codazzi, la Expedición Humana (1983-1997) dirigida por Jaime Bernal Villegas (Gómez 1998) y la Expedición Pedagógica dirigida por María del Pilar Unda Bernal, Rafael Pavón y Abel Rodríguez Céspedes, iniciada en 1999 y que continúa realizando actividades en la actualidad. Esta idea puede ser muy atractiva para incentivar la participación comunitaria, así como para producir una dislocación simbólica que incentive el desplazamiento de los(as) psicólogos(as) para que se familiaricen con los contextos regionales y puedan acompañar y aprender de las experiencias comunitarias diversas que se dan en nuestro país. Se trata, pues, del conocimiento de la geografía de Colombia, de sus regiones y de sus gentes, desde una perspectiva psicológica. Aunque se han realizado descripciones y caracterizaciones de orden geográfico, histórico, etnográfico y cultural, estos estudios han tenido una tendencia objetivante que mira los fenómenos desde la exterioridad del investigador y de manera ajena a las experiencias de las comunidades. Hace falta avanzar en una mirada que parta de las dinámicas psicosociales de los grupos, las etnias, las comunidades, que permita acceder a las interpretaciones y los significados compartidos que constituyen el sentido de comunidad y la trama que es necesario trenzar para fortalecer el tejido de la socialidad y la identidad colombianas.

En segundo lugar, se trata de comprender las realidades locales, regionales y nacionales desde una perspectiva psicosocial. Cuando adoptamos un enfoque psicosocial, entendemos que la realidad es una construcción social, que emerge de acuerdo con el tipo de relaciones o interacciones que entran en juego en un momento y en un contexto determinados, y donde, por lo tanto, como investigadores jugamos un papel determinante en la construcción, el mantenimiento o la transformación de ciertos tipos de realidades.

Esta mirada psicosocial nos invita a sospechar de las estrategias hasta ahora utilizadas por los investigadores para acercarnos a la comprensión de la realidad colombiana, la cual ha sido caracterizada como el problema de la violencia en Colombia. Frente a esta situación nos preguntamos: ¿hasta qué punto los paradigmas clásicos del conocimiento que adoptamos los psicólogos generan, mantienen o fortalecen los problemas que supuestamente pretendemos resolver?, ¿la pretensión del conocimiento como el ejercicio de la razón asertiva —donde un pensamiento racionalista, analítico, reduccionista y lineal vinculado a los valores de la expansión, la competición, la cantidad y la dominación ha impulsado la idea del control sobre la naturaleza y el comportamiento humano— tendrá algo que ver con el problema actual?, ¿no es este un pensamiento orientado por la codicia de poder? Consideramos que la racionalidad funcional e instrumental, centrada en la producción de conceptos cerrados o Ratioides, que convierte al comportamiento humano en un objeto a ser manipulado por otros, se encuentra en la raíz misma del problema de la violencia. Para abordar el tema de la convivencia en Colombia, y de la construcción de un proyecto concertado de nación, nos identificamos con la posición de Fritjof Capra (2003), quien propone una razón integrativa orientada por un pensamiento intuitivo, sensible, sintético, holístico, histórico, dialéctico y crítico, en el que se realicen los valores de conservación, cooperación, calidad y asociación, que respetan el proceso de la vida y la dignidad de los seres humanos. Consideramos que este sería un pensamiento orientado por la compasión, en el sentido budista del término; o, mejor, por el amor desinteresado hacia los demás. Por tal motivo, esta propuesta pretende ser un ejercicio de la razón sensible al servicio de la vida, donde la producción del conocimiento sea un acto estético que nos vincule cariñosamente con las personas involucradas en el proyecto común de vivir y conocer para amar (Arango, 2001).

En esta perspectiva, nos interesa desentrañar, caracterizar y comprender las dinámicas psicosociales que hacen posible la construcción de la convivencia y la resolución de los conflictos de una manera acorde con el fortalecimiento de los procesos comunitarios, por lo que el centro de atención radica en la comprensión de las experiencias comunitarias y su potenciación en el horizonte de la construcción de un proyecto concertado de nación.

Se trata entonces, en un primer momento, de construir el mapa de la nación colombiana que emerge de las experiencias de trabajo realizadas por los psicólogos en contextos comunitarios y, en un segundo momento, de promover el intercambio de experiencias y propuestas en la búsqueda de una comprensión psicosocial del país como totalidad y de la construcción de nación como un proyecto colectivo concertado participativamente con las comunidades. Se busca de esta forma llegar a desentrañar y comprender las formas en que nos vinculamos y establecemos alianzas en los esfuerzos colectivos por construir la convivencia y un sentido del nosotros como colombianos. Se busca la participación comprometida de los psicólogos en esta expedición. Se convoca a las psicólogas y los psicólogos a participar explicitando experiencias, produciendo informes y descripciones de experiencias de trabajo con las comunidades, que den cuenta en algún sentido de los procesos psicológicos, sociales y culturales y, mejor aún, psicosociales, de dichas comunidades, de tal manera que aporten a la caracterización comunitaria del grupo humano con el que han trabajado.

A esta empresa la consideramos una aventura de construcción colectiva, ya que de acuerdo con las investigaciones previamente realizadas en Colombia la convivencia es una dimensión creativa de la vida cotidiana (Arango, 2006). Esto significa que, si bien es necesario adoptar estrategias rigurosas de investigación y de sistematización para analizar, comprender y potenciar las experiencias comunitarias, generando así conocimiento científico, la construcción de las alternativas que se deriva de la aplicación del conocimiento queda en manos de las comunidades, de su capacidad creativa de autogestión y autodeterminación, en una perspectiva de recreación estética de la vida, que es irreductible y resistente a los procesos de instrumentalización, institucionalización y control por parte de las instituciones.

La elaboración de esta propuesta es el producto de la confluencia entre dos procesos psicosociales que se confrontan con una encrucijada histórica en Colombia: por una parte, encontramos el proceso histórico de conformación de la nación colombiana y, por otra, encontramos colateralmente el proceso de construcción de la psicología comunitaria como proyecto colectivo.

En un esfuerzo por acceder a un balance sobre el desarrollo de la psicología comunitaria en Colombia, Carlos Arango realizó en el año 2006 una convocatoria orientada a construir participativamente el inventario de publicaciones existentes en ese momento sobre el tema. Este ejercicio dio lugar a la elaboración de un artículo titulado “La historia de la Psicología Comunitaria en Colombia” (Arango, 2006, 2009, 2012; Arango y Ayala, 2010), el cual ha sido actualizado hasta el año 2017 y hace parte de esta publicación.

La caracterización de “La historia de la Psicología Comunitaria en Colombia” se constituye en una justificación sobre la importancia de avanzar en la caracterización psicosocial de la problemática colombiana, integrando a esta reflexión los desarrollos investigativos de los psicólogos y las psicólogas, y de las demás disciplinas de las ciencias sociales, que nos permitan acceder a la comprensión psicosocial de este proceso, por lo que se requiere hacer una actualización de los aportes realizados.

Adicionalmente, nos encontramos en un momento histórico crucial, signado por las negociaciones de paz en La Habana (Cuba) entre las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Estado colombiano, perfilándose un horizonte posible de superación concertada o negociada del conflicto mantenido a través de la confrontación armada, e instaurándose el desafío de construir vías alternas, democráticas y creativas de negociación entre los sectores en conflicto, y de construcción de estrategias de convivencia que valoren y respeten la diferencia haciendo posible diseñar y mantener nuevas formas de socialidad y de reconciliación en Colombia. Esta situación coyuntural se constituye en un contexto psicosocial favorable que convoca a todos los sectores sociales, culturales, artísticos y científicos a involucrarse en la elaboración de propuestas, el diseño de estrategias y la facilitación de procesos que hagan posible la reorientación del devenir histórico de la nación, y en este sentido nos interrogamos sobre los aportes que desde la psicología, como disciplina y como profesión, pueden hacerse a este proceso.

Por otra parte, en este mismo documento hicimos un primer acercamiento a la manera como se ha venido construyendo la psicología comunitaria en Colombia. Si hacemos un seguimiento a la manera como han venido emergiendo los programas de formación de pregrado en psicología nos encontramos con un panorama bastante inquietante, que es descrito igualmente en dicho capítulo.

Ahora bien, centrándonos en los aportes de la disciplina que mencionamos en esa revisión encontramos que la psicología comunitaria en Colombia cuenta una historia que se escribe a partir de las experiencias prácticas de los profesionales que se han vinculado a la suerte y el destino de los sectores comunitarios y los movimientos sociales y académicos, anticipándose en muchos casos al surgimiento y el desarrollo de los programas de formación profesional. La revisión realizada en este documento (Arango, 2012) permite afirmar que existe un importante cuerpo de publicaciones que amerita una revisión sistemática y un trabajo de reflexión colectiva entre sus actores para que puedan fortalecerse procesos de legitimación, tanto en lo práctico como en lo teórico, de tal manera que pueda formarse un desarrollo disciplinario respaldado por un colectivo de investigadores y académicos.

En esta perspectiva es importante igualmente que la psicología académica desarrolle en los profesores, las profesoras y los estudiantes actitudes orientadas al reconocimiento de lo diferente y de los trabajos de los otros, tanto en lo personal como en lo académico e investigativo, para generar procesos que habiliten al profesional a incluirse en las dinámicas y las tramas de la vida pública, en la construcción de una sociedad democrática, pluralista e incluyente.

Hacemos entonces un llamado a la visibilización de las experiencias de trabajo profesional que en la actualidad están realizando los psicólogos en los contextos comunitarios del país, a través de la conformación de la Red Colombiana de Psicología Comunitaria, así como de una red de grupos de investigación comprometidos con un proyecto común, orientado a crear las condiciones institucionales y organizacionales necesarias para que se haga posible la sistematización de las experiencias de trabajo profesional, así como el análisis psicosocial de las problemáticas y contextos trabajados, de tal manera que posibilitemos, por una parte, el conocimiento psicosocial de las diversas dimensiones que hacen parte de los contextos que conforman el país en su totalidad y, por otra, la organización interna de la comunidad psicológica comprometida con un programa de investigaciones diseñado participativamente por ella misma, que acompañe las experiencias comunitarias y facilite el intercambio necesario para convocar a la construcción de un proyecto concertado de nación como horizonte permanente de actuación profesional.

Este programa de investigaciones se constituiría en el plan de desarrollo de la psicología comunitaria en Colombia.

OBJETIVOS DE LA PROPUESTA

La Expedición Psicosocial Colombiana pretende construir y realizar un sueño colectivo de conocimiento orientado a la explicitación de los avances colectivos en la construcción del sentido de comunidad, y proyectado hacia la construcción de un horizonte compartido de significados sobre lo que es y puede llegar a ser la nación colombiana en clave psicosocial y comunitaria.

En esta dirección, nos planteamos los siguientes interrogantes:

¿Cómo interpretamos el problema de la construcción psicosocial de un proyecto concertado de nación, que tenga en cuenta las realidades locales y regionales que hacen parte de los contextos comunitarios atravesados o no por el conflicto armado?

¿Cuál es la lectura que estamos haciendo en la actualidad del proyecto colectivo de nación en Colombia?

¿Es una lectura basada en una percepción de conflicto?

¿Somos una cultura de la violencia?

O ¿existen otras lecturas de la sociedad colombiana?

¿Qué lecturas sobre la realidad colombiana realizan las comunidades que luchan por gestionar su desarrollo en los contextos locales y regionales?

El propósito central de la Expedición Psicosocial Colombiana se refiere a la construcción de un vínculo de colaboración permanente entre la comunidad psicológica y la población colombiana para la construcción de un proyecto concertado de nación.

Se pueden identificar tres elementos básicos constituyentes de este propósito.

1. La construcción de la comunidad psicológica, entendida como el conjunto de profesionales de la psicología que orientan sus acciones para la intervención en red frente a los problemas cruciales de la realidad social y cultural del país.

2. El reconocimiento de la nación colombiana como un conjunto de procesos comunitarios en transformación, donde se identifican las diversas etnias, regiones, culturas y conglomerados en permanente interacción.

3. La construcción de un vínculo de colaboración permanente entre la comunidad psicológica y la población colombiana a través del establecimiento de un programa de investigaciones en psicología comunitaria que se plantee como propósito central el problema de la construcción de un proceso concertado de nación.

Se trata de la aplicación del conocimiento psicológico existente al servicio del desarrollo comunitario y la construcción de comunidad, lo que implica la comprensión de las dinámicas psicosociales propias de los procesos comunitarios y la adopción de estrategias orientadas a la concertación entre experiencias desde los niveles microsociales o locales hasta los niveles regionales y nacionales, de tal manera que se propicie la reflexión sobre la construcción de un proyecto concertado de nación. La tarea consiste en desarrollar estrategias que promuevan la dinamización psicosocial de los tejidos comunitarios para que las comunidades lleguen a expresarse, reconocerse y valorarse, a la vez que consoliden procesos de fortalecimiento comunitario.

Entre los objetivos que se derivan de este propósito central encontramos:

• Reconocer la comunidad colombiana y sus dinámicas psicosociales a través de las experiencias de trabajo profesional de los(as) psicólogos(as).

• Promover la visibilización de los aportes profesionales de la Psicología Social y Comunitaria en Colombia.

• Facilitar el intercambio de experiencias de trabajo psicosocial relacionados con contextos territoriales y comunitarios específicos.

• Establecer líneas de investigación comprometidas con las problemáticas comunitarias que busquen el desarrollo de las potencialidades comunitarias para autogestionar soluciones acordes con sus realidades locales, regionales y nacionales.

• Impulsar la articulación entre proyectos y redes comunitarias hacia la construcción de un horizonte compartido de comunidad, sociedad y nación.

• Definir una agenda de trabajo para el desarrollo de la psicología comunitaria en Colombia.

ENFOQUE METODOLÓGICO

La estrategia metodológica que se propone para la realización de esta experiencia de construcción colectiva recoge los aportes de la Investigación Acción Participativa (IAP) como corriente epistemológica propia y apropiada para el desarrollo del conocimiento comprometido con la transformación social (Fals Borda, 1976, 1978).

En primer lugar, Fals Borda entiende que la IAP es una metodología que encuadra toda una filosofía de vida que busca ser consecuente frente a la realidad de donde surge el laberinto colombiano, constituyéndose en una postura ética. El autor lo expresa de la siguiente manera:

Gran parte de nuestro mundo contemporáneo (especialmente en occidente) se ha construido sobre la base del odio, codicia, intolerancia, patrioterismo, dogmatismo, autismo y conflicto. La filosofía de la IAP estimula lo dialécticamente opuesto a esas actitudes. Si el binomio sujeto/objeto ha de ser resuelto con una dialéctica horizontal, como lo exige la IAP, este proceso tendrá que afirmar la importancia de “el otro” y tornarnos heterólogos a todos. Respetar diferencias, escuchar voces distintas, reconocer el derecho de nuestros prójimos para vivir y dejar vivir (...) todo esto bien puede llegar a ser un rasgo estratégico de nuestra época. Cuando nos descubrimos a las otras personas, afirmamos nuestra propia personalidad, nuestra propia cultura y nos armonizamos un cosmos vivificado. (Fals Borda, 1990, p. 17)

En segundo lugar, la IAP emerge como una alternativa válida al enfoque positivista que resulta insuficiente a la hora de comprender y transformar la situación crítica que viven la mayoría de las comunidades latinoamericanas. La IAP se fundamenta en tres aspectos claves: (i) el rechazo a la concepción positivista que pretende explicar un caso particular por medio de una ley general, proponiendo en su lugar la comprensión de situaciones cotidianas y la participación conjunta en la elaboración de propuestas de acción; (ii) el cambio de papel del investigador como el único experto y manipulador por el investigador como un coproductor de cambio y conocimiento en alianza con la gente; y (iii) el alejamiento y la neutralidad del investigador son transformados por el compromiso humanista y político.

La IAP surge, pues, como una versión latinoamericana de resistencia a la hegemonía del paradigma positivista en la producción de conocimientos científicos, planteando una crítica frontal a los fundamentos éticos y políticos de la forma tradicional de hacer ciencia; además, consistente con un espíritu de cuestionamiento al colonialismo intelectual y con la necesidad de construir disciplinas propias y congruentes con la vida en el tercer mundo.

En tercer lugar, algunos autores van más allá y plantean que la IAP contiene elementos novedosos que retan al paradigma dominante en las ciencias sociales y abren la posibilidad de crear un nuevo paradigma (Moser, citado por Fals Borda, 1985); un elemento es el replanteamiento de la relación sujeto-objeto mediante el rompimiento de la relación tradicional de dominación-dependencia, lo cual conlleva a un nuevo tipo de sociedad, una sociedad participativa y democrática donde la relación fundamental sería sujeto-sujeto. El rompimiento de esa relación no solo opera a nivel científico sino en todos los niveles sociales (familia, escuela, comunidad, salud, trabajo, política) permitiendo la construcción de un nuevo tipo de sociedad. Nosotros consideramos que este replanteamiento epistemológico centrado en la relación sujeto-sujeto como el dispositivo central de la producción de todo conocimiento es el elemento clave para entender el replanteamiento de las nuevas epistemologías sociales que han emergido posteriormente, y la adopción de la perspectiva psicosocial como el horizonte de trabajo de las ciencias sociales que abandonan su énfasis en los objetos disciplinarios y se asumen como interdisciplinarias, transdisciplinarias e indisciplinarias. La relación sujeto-sujeto como fuente del conocimiento significa que toda forma de conocimiento es relacional; es decir, psicosocial.

Desde nuestro punto de vista, cuando se habla de investigación-acción-participativa nos referimos a un modelo peculiar de investigación-acción que se caracteriza por ser un procedimiento metodológico sistemático, insertado en una estrategia de acción definida, que involucra a los beneficiarios de la misma en la producción colectiva de los conocimientos necesarios para transformar una determinada realidad social (Arango, 1995).

Si analizamos cada uno de los términos utilizados en esta definición, podremos hacernos una idea global de su significado y sus características:

La IAP es una metodología de investigación porque en sí misma es una estrategia racionalmente orientada a la producción de conocimiento científico sobre la realidad social. Por lo tanto utiliza sistemáticamente técnicas de observación, recolección de información, descripción, análisis e interpretación de esa información, formulación de hipótesis explicativas de los fenómenos y diseño de estrategias de verificación o refutación de las hipótesis a través de la modificación de las condiciones relacionadas con el fenómeno estudiado. En tanto metodología de investigación, implica una teoría del conocimiento (epistemología).

Al ser investigación-acción es algo más que lo que propone el método científico:

No se trata simplemente de uno de los ángulos de visión del método científico, que son numerosos. No se limita a someter a prueba determinadas hipótesis o a utilizar datos para llegar a conclusiones. Adopta una visión de la ciencia social distinta de aquella que se basa en las ciencias naturales —en las cuales los objetos de la investigación pueden ser tratados legítimamente como “cosas”—, la investigación-acción concierne también al “sujeto” mismo —el investigador—. Su ángulo de visión es distinto de los métodos de las ciencias históricas porque la Investigación-Acción es un proceso, que sigue una evolución sistemática, y cambia tanto al investigador como las situaciones en las que este actúa; ni las ciencias naturales ni las ciencias históricas tienen este doble objetivo. En tanto Investigación-Acción se define como un proceso continuo de planificación, acción, evaluación y vuelta a empezar (Lewin) ceñido a prácticas concretas. (Kemmis y McTaggart, 1988, p. 56)

Adicionalmente, es una estrategia de acción, pues su principal interés es eminentemente práctico; es decir, que se organiza sobre la “acción” de un “colectivo de personas” que promueven el cambio social. Como muy bien lo señala De-Schutter (1981), se trata más de una estrategia metodológica para la acción que genera conocimiento que de una estrategia metodológica orientada a la producción del conocimiento. Desde este punto de vista, la producción del conocimiento está subordinada a la realización de acciones, y es en esas acciones donde se valida el conocimiento producido. La acción y/o la reflexión sobre la acción es el punto de partida para la producción de conocimientos que se orientan a la realización de acciones transformadoras de la realidad estudiada. Al integrar una metodología de investigación que es sistemática sobre procesos activos, se constituye en sí misma en una estrategia de acción definida, a través de la cual se generan conocimientos colectivos. Por lo tanto, no es solamente una estrategia de investigación sino también una estrategia de educación popular (Fals-Borda, 1990).

Entender la investigación como un dispositivo de educación popular, y de empoderamiento ciudadano y comunitario, implica asumirla como estrategia que crea ambientes colectivos de aprendizaje y construcción conjunta del conocimiento, abriendo la posibilidad de orientar los procesos de intervención social con un alto componente de participación ciudadana. La apuesta medular es crear espacios de interacción donde los actores sociales puedan reflexionar sobre sus formas de participación colectiva y potenciar la incidencia política en los asuntos comunes. Desde esta perspectiva, la estrategia de la Expedición Psicosocial Colombiana es asumida aquí como una gran estrategia de educación popular en el campo de la psicología comunitaria.

A través de esta estrategia de acción, los participantes en la investigación incrementan su capacidad de analizar, interpretar, conocer y transformar la realidad; es decir, actualizan su potencial como investigadores. Igualmente mejoran su capacidad de intervenir sobre la realidad; es decir, de comunicarse, de participar, de tomar decisiones, de organizarse y diseñar sus propias estrategias y proyectos de acción. Es de esta manera una estrategia de capacitación integral que tiene efectos formativos a nivel individual, grupal y social. Por lo tanto, la metodología busca crear las condiciones para que los participantes en la investigación lleguen a diseñar los proyectos de acción o intervención necesarios para la solución del problema o el mejoramiento de las condiciones mantenedoras de una situación problemática. Desde este punto de vista la IAP subordina el desarrollo de la investigación a la creación de proyectos de intervención comunitaria y, por lo tanto, a procesos de desarrollo integral.

La vinculación de los términos acción e investigación pone de relieve el rasgo esencial del enfoque: el sometimiento a la prueba de la práctica de las ideas como medio de mejorar y de lograr un aumento en el conocimiento acerca de los procesos investigados. La investigación-acción proporciona un medio para trabajar que vincula la teoría y la práctica en un todo único: ideas en acción. (Kemmis y McTaggart, 1988, p. 63)

Además de ser una estrategia de Investigación-Acción orientada a la solución de problemas, es participativa porque promueve la transformación de la realidad social. La dimensión participativa es la que le da un carácter emancipatorio a la investigación acción y permite diferenciarse de ella (De Miguel, 1993). Para ello introduce la necesidad de la transparencia y el compromiso en las exposiciones y los actos de los investigadores principales, en el horizonte de la democratización y el pluralismo, para gestionar el proceso investigativo, así como la introducción de la justicia y la equidad social en el uso del conocimiento. De esta forma, tanto los investigadores como los participantes de la investigación se involucran en un proceso comprometido con el conocimiento y la transformación de su realidad social que posibilita avanzar en el proceso de democratización de la sociedad. “La investigación participativa, en su sentido más genérico, puede comprender las estrategias en las que la población involucrada participa activamente en la toma de decisiones y en la ejecución de una o más fases de un proceso de investigación” (De Schutter, 1981, p. 104).

Al ser participativo, el proceso de investigación se constituye en un dispositivo de producción colectiva del conocimiento, controlado tanto por los investigadores como por los participantes. En este proceso se da un intercambio entre el saber científico y el saber popular. El saber científico aporta sobre todo la lógica de la investigación científica, permite a las comunidades con las que se trabaja tener acceso al conocimiento acumulado sobre el tema trabajado y facilita el proceso social de producción del conocimiento. El saber popular aporta la experiencia de la práctica, el conocimiento sobre la acción, las formas de representación social de la realidad, de las relaciones sociales, etc., que se constituyen en un momento dado en el objeto de la investigación para todos los participantes.

Objetivos de la IAP

• Cualificar y legitimar el saber popular frente al saber dominante. Es un objetivo de equidad social en la producción del conocimiento.

• Desarrollar la conciencia social, ideológica y política de la comunidad.

• Desarrollar la autonomía, la capacidad de conocimiento y de gestión y de auto-organización de la comunidad.

• Producir conocimientos con utilidad social inmediata. Promover el uso del conocimiento social en la construcción de nuevas formas de solución y de manejo de los problemas comunitarios.

• Impulsar el desarrollo integral de la persona, el grupo y la comunidad.

• Cualificar la racionalidad y la justicia de las prácticas sociales.

• Facilitar el cambio social.

Algunas características importantes de la IAP son (Arango, 1995):

• La comunidad participa en la elección y la definición del problema que se debe estudiar; por lo tanto, la IAP solo se aplica a situaciones o problemas prácticos de la vida real.

• Los participantes en la investigación son el principal recurso para la transformación de la realidad estudiada. Sus experiencias y saberes, su capacidad de análisis, su inventiva y creatividad, así como su motivación, son los recursos básicos de la acción social.

• Los investigadores tienen un compromiso explícito con los sectores sociales con los que realizan la investigación. Desde este punto de vista, no hay neutralidad científica y la objetividad debe ser construida explícitamente con todos los sectores involucrados en un clima pluralista y de reflexión crítica.

• El diálogo es la principal forma de comunicación y a través de la cual se crean, se definen y se resuelven las estrategias del proceso investigativo. Por lo tanto, es a partir del desarrollo de habilidades para el diálogo, de la reciprocidad y la creación de espacios de comunicación, como se implementa el proceso investigativo y de intervención. A partir de estos espacios de comunicación se construyen espacios de socialización, participación y organización comunitaria.

• No es una investigación acerca de otras personas. La Investigación-Acción es una investigación realizada por personas acerca de su propio trabajo, con el fin de mejorar aquello que hacen, incluyendo el modo en que trabajan con y para otros. Es una investigación que considera a las personas como agentes autónomos y responsables, participantes activos en la elaboración de sus propias historias y condiciones de vida, capaces de colaborar en la construcción de su historia y sus condiciones de vida colectivas. No considera a las personas como objeto de investigación sino que las alienta a trabajar juntas como sujetos conscientes y como agentes de cambio y de desarrollo.

Estas consideraciones sobre la naturaleza del conocimiento se traducen en criterios generales de procedimiento para investigar; es decir, en pasos del conocimiento que fundamentan los métodos y las técnicas de investigación (Arango, 1995), tales como:

La objetivación. Se parte de una realidad experimentada que debe ser convertida en objeto de investigación. A este proceso se le denomina objetivación. La objetivación se realiza en dos dimensiones; una interna y otra externa. La objetivación externa considera aquellos aspectos del fenómeno observables por los propios actores o por observadores externos a la acción. La objetividad interna se refiere a la racionalidad, la emocionalidad, la lógica que el sujeto encuentra, implícita o explícitamente, imprimiendo a su acción.

El análisis. Hace referencia a la tarea de denominación conceptual de la realidad, por cuanto esta labor permite discriminar, pensar, trabajar la realidad a nivel del pensamiento; permite reflexionar colectivamente y comunicarse con los otros teniendo una misma realidad como referencia.

La interpretación. Una vez se ha podido objetivar, reconstruir el objeto de conocimiento y nominarlo de tal manera que se pueda plantear la pregunta sobre su racionalidad, se pasa a un ejercicio de comprensión. La interpretación se asimila al proceso de formulación de hipótesis explicativas.

La validación de las hipótesis. Las hipótesis se validan mediante su uso, mediante su aplicación a nuevas realidades. En la medida en que las hipótesis son utilizadas para interpretar otros fenómenos probando su fuerza explicativa se tendrán hipótesis más o menos fiables. La validación está dada por el camino recorrido para su construcción, y por la historia de su utilización en manos de actores enfrentados a situaciones, fenómenos o episodios que requieren ser a su vez interpretados. Aquí juega un papel importante la IAP, ya que rompe el esquema hegemónico y propone una investigación basada en la acción. No se trata de explicar la realidad sino de producir un tipo de conocimiento de la realidad que permita implicarse en su transformación (ciencias explicativas versus ciencias implicativas).

Para la implementación de la IAP, Fals-Borda (1976) propone cinco etapas básicas que facilitan la comprensión del proceso investigativo por parte de la comunidad y garantizan que los resultados contribuyan a la transformación de la realidad estudiada:

a. Recolección de información con la comunidad.

b. Discusión de la información con la comunidad.

c. Toma de decisiones con la comunidad para la realización de acciones sociales.

d. Desarrollo de acciones sociales.

e. Evaluación y reorientación del proceso

En esta perspectiva, la IAP se constituye en una herramienta metodológica idónea y pertinente para adelantar procesos investigativos que permitan conocer los problemas y las realidades comunitarias enfrentadas por los profesionales de la psicología en los diferentes contextos locales, regionales y nacionales. Antes que nada se requiere de estrategias que interpelen y cuestionen las formas tradicionales de hacer investigación social, buscando que las comunidades participen en el conocimiento de la realidad estudiada y contribuyan a su transformación en la interacción solidaria con otros.

LA METODOLOGÍA DE LA EXPEDICIÓN PSICOSOCIAL COLOMBIANA

La Expedición Psicosocial Colombiana se asume como el marco valorativo, ideológico, metodológico e investigativo para orientar la construcción de un programa de investigaciones.