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Él es un hombre mediocre que se transforma en una mujer al beber un elixir. Está atrapado en una vida rutinaria y se reprime por sus inseguridades que no lo dejan cumplir sus más profundos deseos. Cuando cae la noche, se transforma al sexo opuesto. Esta transformación le da nuevos poderes y una confianza desconocida para él. El elixir hace que cada noche esté llena de oportunidades. Ya no permite que nada lo detenga y se sumerge sin dudarlo en las noches llenas de sexo, pasión y deseo. Y le encanta. ¿Pero qué pasará cuando el elixir se termine?
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Seitenzahl: 34
Veröffentlichungsjahr: 2020
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B. J. Hermansson
LUST
Lázaro - Relato erótico
Original title:
Lasarus
Translated by LUST
Copyright © 2018 B. J. Hermansson, 2020 LUST, Copenhagen.
All rights reserved ISBN 9788726273496
1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0
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Es un día que comienza como cualquier otro; el aire es pesado y todo parece tedioso y sin sentido. Cuando logra arrastrarse fuera de la cama, lo recibe una incomprensible resistencia que se siente como una intensa presión. El día parece inmensamente gris y melancólico, nada puede hacerlo sentir remotamente diferente. Es un día común.
Es un persona mediocre que vive una vida nimia. Es relativamente joven, pero el tener una edad decente no es una ventaja cuando todo lo otro carece de sentido y se siente tan solo. Tiene un trabajo, hecho que debería darle una sensación de propósito e impulso interno. Cuenta con un techo sobre su cabeza y también paga sus cuentas a tiempo: vive una vida común e insignificante. Por supuesto, debería pararse erguido y sentirse satisfecho consigo mismo, o al menos, eso es lo que dice la sociedad: lo mínimo alcanza, ni más ni menos. El exceso debería rechazarse amablemente porque la codicia es un mal hábito. Está atorado en una espiral de insignificancia y ni siquiera entiende por qué, y además, no tiene la energía para cambiarlo. La fe en el cambio escapó de su cuerpo hace mucho tiempo para ocupar el de alguien más dispuesto.
Por la mañana, puede sentir su erección empujar contra la tela de su ropa interior que le queda floja en la cintura; quiere sobarla, acariciarla y permitirle ser, pero por la fuerza de la costumbre descarta la idea. En cambio, mira por la ventana con ojos cansados y entrecerrados. Todo lo que puede ver es el hormigón de los edificios y miradas vacías que marcan el inicio de otro día. Se viste lentamente, poniéndose una prenda a la vez que dejó prolijamente acomodadas sobre la silla la noche anterior. Luego sigue su rutina matinal, cierra la puerta y verifica el pestillo una vez más por las dudas. La fuerza de la costumbre, tiene que asegurarse de que esté bien cerrada, no porque importe, porque ya nada importa, pero aun así tiene que asegurarse.
Luego comienza su caminata matinal hacia el trabajo: atraviesa calles que se ven idénticas, pasando entre rostros que parecen dormir detrás de finos velos que los hacen experimentar el mundo desde su propia perspectiva. Nada es como él quiere que sea pero acepta cada día a medida que llegan, siguiendo la corriente día tras día, desde la mañana hasta la noche. Vive cada día sin encontrar un propósito, sin sentir que hace nada valioso. ¿Vive de verdad? Técnicamente respira, se mueve y tiene pensamientos y sentimientos, aunque no se encuentren en el lado positivo del espectro. Sin duda hace cosas, aunque no tienen ningún propósito o significado. Pero, ¿de qué vale un día cuando es tan nimio? Sabe que la vida debería ser más que eso y que no es justo para él. Lo sabe, no es estúpido, pero aun así se siente incapaz de actuar o pensar de manera correcta.
Mientras camina, un deseo lo golpea, un ansia que se apresura a reprimir. El deseo susurra: hombres
