Los horizontes más vastos del mundo - Claude Lévi-Strauss - E-Book

Los horizontes más vastos del mundo E-Book

Claude Lévi-Strauss

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"Brasil representa la experiencia más importante de mi vida, a la vez, por el alejamiento, el contraste, pero también porque determinó mi carrera". En 1935 un joven Claude Lévi-Strauss partió hacia Brasil para escapar de una carrera rutinaria como académico en Francia. En esa estadía, que se extendió hasta 1939, se desempeñó como profesor de sociología en la Universidad de San Pablo. Y ahí, con la curiosidad que lo caracterizaría toda su vida, descubrió la antropología, los estudios americanistas, a los poetas modernistas y a los pueblos indígenas. Las consecuencias de esa travesía son conocidas: sólido en sus investigaciones etnográficas, en particular sobre los caduveo, los bororo y los nambikwara, Lévi-Strauss se lanzó a una aventura que tuvo como resultado algunas de sus obras más importantes y significativas, con Tristes trópicos como su relato definitivo acerca de sus experiencias en Brasil. Este volumen incluye textos de ese período de efervescencia, que aparecieron en revistas, periódicos brasileños o estuvieron olvidados en cajones durante años, y que hasta ahora nunca se habían publicado en un libro. Además, contiene numerosos documentos iconográficos y recupera el estudio de cinco películas etnográficas que filmó junto a su primera esposa, Dina Dreyfus. Los horizontes más vastos del mundo ofrece un panorama fascinante de los años de formación de una de las figuras intelectuales más importantes del siglo XX.

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Veröffentlichungsjahr: 2025

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CLAUDE LÉVI-STRAUSS

LOS HORIZONTES MÁS VASTOS DEL MUNDO

Textos e imágenes brasileñas (1935-1942) seguidos de cinco películas realizadas junto con Dina Dreyfus

 

“Brasil representa la experiencia más importante de mi vida, a la vez, por el alejamiento, el contraste, pero también porque determinó mi carrera”.

En 1935 un joven Claude Lévi-Strauss partió hacia Brasil para escapar de una carrera rutinaria como académico en Francia. En esa estadía, que se extendió hasta 1939, se desempeñó como profesor de sociología en la Universidad de San Pablo. Y ahí, con la curiosidad que lo caracterizaría toda su vida, descubrió la antropología, los estudios americanistas, a los poetas modernistas y a los pueblos indígenas.

Las consecuencias de esa travesía son conocidas: sólido en sus investigaciones etnográficas, en particular sobre los caduveo, los bororo y los nambikwara, Lévi-Strauss se lanzó a una aventura que tuvo como resultado algunas de sus obras más importantes y significativas, con Tristes trópicos como su relato definitivo acerca de sus experiencias en Brasil.

Este volumen incluye textos de ese período de efervescencia, que aparecieron en revistas, periódicos brasileños o estuvieron olvidados en cajones durante años, y que hasta ahora nunca se habían publicado en un libro. Además, contiene numerosos documentos iconográficos y recupera el estudio de cinco películas etnográficas que filmó junto a su primera esposa, Dina Dreyfus. Los horizontes más vastos del mundo ofrece un panorama fascinante de los años de formación de una de las figuras intelectuales más importantes del siglo XX.

Edición de Samuel Titan y Carlos Augusto Calil.

CLAUDE LÉVI-STRAUSS (Bruselas, 1908 – París, 2009)

Fue uno de los exponentes más importantes del estructuralismo. Estudió filosofía y derecho en la Universidad de París y fue profesor de sociología en la Universidad de San Pablo. Entre 1950 y 1974 fue director de estudios de la Escuela Práctica de Altos Estudios en la Universidad de París, y en 1959 obtuvo la cátedra de antropología social en el Colegio de Francia. Entre sus obras se encuentran Las estructuras elementales del parentesco, Antropología estructural y Mito y significado. Fondo de Cultura Económica publicó El pensamiento salvaje, El totemismo en la actualidad y los dos primeros tomos de Mitológicas: Lo crudo y lo cocido y De la miel a las cenizas.

Índice

CubiertaPortadaSobre este libroSobre el autorIntroducción, por Samuel Titan y Carlos Augusto CalilTextos de Claude Lévi-Strauss1. El cubismo y la vida cotidiana (1935)2. El fascismo en Brasil (1935)3. Por un Instituto de Antropología Física y Cultural (1935)4. Los horizontes más vastos del mundo (1936)5. Contribución al estudio de la organización social de los indígenas bororo (1936)6. Sobre la civilización chaco-santiagueña (1937)7. La sociología cultural y su enseñanza (1937)8. Algunas muñecas karajá (1937)9. Los cuentos de Perrault y su significado sociológico (1938)10. Guerra y comercio en los indígenas de América del Sur (1942)Películas de Dina Dreyfus y Claude Lévi-StraussSobre las películas, por Samuel Titan y Carlos Augusto CalilLos trabajos de ganado en el corral de una granja en el sur del Mato Grosso (1935)La vida de una aldea bororo (río Vermelho, estado de Mato Grosso, diciembre de 1935)Los ritos funerarios de los indígenas bororo (río Vermelho, estado de Mato Grosso, diciembre de 1935)La aldea de Nalike [I], Serra da Bodoquena (estado de Mato Grosso, diciembre de 1935–enero de 1936)La aldea de Nalike [II], Serra da Bodoquena (estado de Mato Grosso, diciembre de 1935–enero de 1936)AgradecimientosCréditos

Edición de

SAMUEL TITAN Y CARLOS AUGUSTO CALIL

 

Traducción de

LUCÍA DORIN

Introducción Samuel Titan y Carlos Augusto Calil

EN UNA de sus últimas entrevistas, Claude Lévi-Strauss recordaba en estos términos sus años brasileños: “Brasil representa la experiencia más importante de mi vida, a la vez, por el alejamiento, el contraste, pero también porque determinó mi carrera”.1 Muchas veces destacado en otros contextos, este lugar central reservado a Brasil por la antropología está presente también en todos los relatos biográficos que le han sido dedicados. Inútil, por lo tanto, agregar más. Inútil también rehacer la cronología, ya bien establecida, de las etapas franqueadas por el joven profesor agregado de Filosofía que, por invitación de Georges Dumas, parte en febrero de 1935 hacia el Nuevo Mundo, como profesor de Sociología de la Universidade de São Paulo, institución fundada un año antes. Las felices consecuencias de esta travesía por el Atlántico sur son conocidas: sólido en sus investigaciones etnográficas, en especial, sobre los caduveo, los bororo y los nambikwara, Lévi-Strauss se lanza a una aventura intelectual, que concluirá con grandes obras, como Las estructuras elementales del parentesco, El pensamiento salvaje o La tetralogía de las mitológicas. ¿Y el relato definitivo de sus experiencias en Brasil no se nos ha entregado en las páginas extremadamente contundentes de Tristes trópicos, publicadas unos quince años después de su regreso a Francia en marzo de 1939?

Raymond Lévi-Strauss, Vista de San Pablo, hacia 1935-1938 (París, Casa de América Latina).

Ahora bien, como lo propio de la investigación y de la crítica es su carácter infinito, la estadía brasileña de Lévi-Strauss y el relato que ofrece en Tristes trópicos han sido objeto de varios estudios recientes. Las transformaciones sociales y las redes políticas en el origen de la colaboración universitaria franco-brasileña en el periodo de entreguerras; los recorridos singulares de los profesores franceses (en especial, Roger Bastide y Fernand Braudel) llamados a San Pablo; o, con respecto a Lévi-Strauss, sus dilemas y sus elecciones, sus silencios y sus énfasis; todos estos enfoques son objeto en la actualidad de nuevos estudios y de reinterpretaciones por parte de muchos investigadores e investigadoras.2

Los horizontes más vastos del mundo se inscribe en este contexto, pero su razón de ser es ligeramente diferente. Nuestro objetivo es bastante simple: en primer lugar, se trata de subsanar una vida textual e iconográfica que persiste a pesar de toda la importancia acordada por el autor a su estadía en Brasil, porque, al hacer de 1948 un año fundante, con la publicación de La vida familiar y social de los indígenas nambikwara y la defensa de su tesis de Estado sobre el parentesco, Lévi-Strauss relegaba al olvido una parte muy amplia de su producción anterior, en especial casi todo lo que había escrito y publicado en San Pablo. Hizo una excepción para su “Contribución al estudio de la organización social de los indígenas bororo”, publicada en 1936 en la Revista do Arquivo Municipal en San Pablo, y en el Journal de la Société des Américanistes en París, pero nunca introdujo ese artículo en sus libros de ensayos. Todo lo demás le parecía de poca importancia; es decir, todos los otros textos, pero también lo esencial de los fondos fotográfico y cinematográfico reunidos en Brasil. Aparte de las muy escasas fotos de ese periodo que figuran en sus escritos posteriores, ese fondo debía esperar la aparición de Saudades do Brasil (1994) para tener una circulación mayor; en cuanto a las películas, siguen siendo bastante poco conocidas hasta hoy, a excepción de algunos fragmentos incorporados a diversos documentales. Lejos de quejarse de esta invisibilidad, Lévi-Strauss declaraba en la entrevista citada más arriba: “Nunca le di mucha importancia a la fotografía. Fotografiaba porque había que hacerlo, pero siempre con el sentimiento de que eso representaba una pérdida de tiempo, una pérdida de atención”. Lo mismo para las películas:

Durante mi primera expedición con los bororo, llevé una cámara portátil muy pequeña. Cada tanto apretaba el botón y sacaba algunas imágenes, pero enseguida me asqueé, porque cuando uno tiene el ojo detrás del objetivo de la cámara, no se ve lo que está sucediendo […]. Además, les voy a hacer una confesión: las películas etnográficas me aburren.3

No estamos muy lejos de la famosa frase de apertura de Tristes trópicos sobre los viajes y los exploradores…

A pesar de estas afirmaciones inapelables, hemos considerado que el respeto debido al autor no nos imposibilitaba volver sobre sus años de formación, sobre esa “experiencia más importante de mi vida”. La lectura de la bibliografía ya significativa sobre Lévi-Strauss y sus colegas de la Misión francesa nos ha reafirmado en nuestra gestión: al revelar la complejidad de las relaciones entre los profesores franceses y la sociedad local o la riqueza de sus diálogos con sus pares brasileños, estos estudios confirman la intuición de que todo texto y toda imagen cuentan, aunque no sea más que con vistas a un futuro relato, capaz de integrarlas de una manera reveladora. Esta intuición quedó corroborada con la publicación, en 2019, de Antropología estructural grado cero, la recopilación de los textos neoyorquinos de Lévi-Strauss, fechados de 1941 a 1947, que se lee como un verdadera “prehistoria de la antropología estructural”.4

Claude Lévi-Strauss y Dina Dreyfus en su oficina, probablemente, en la calle Cincinato Braga, San Pablo, alrededor de 1935-1936. Sobre la pared, a la izquierda de Dreyfus, se ve un retrato de su marido, sin dudas pintado por Raymond Lévi-Strauss.

No se trata, por supuesto, de remontar esta “prehistoria” a 1935, al instante en que Lévi-Strauss, desde el puente del barco Mendoza, divisaba los contornos de la costa brasileña. El desafío es más bien dar a leer y a ver, más allá de un círculo de especialistas,5 esos años decisivos en los que ocurrió la transformación de Lévi-Strauss en etnógrafo y en antropólogo, de darle cuerpo textual y visual, pero también encontrar un poco de la atmósfera que presidió en esos momentos de ruptura, de perspectivas que se abren, de autorreflexión, como lo ha escrito Levi-Strauss: “Llegué en estado de abierta insurrección contra Durkheim y contra toda tentativa de utilizar la sociología con fines metafísicos. Por cierto, yo no podía ayudar a alzar las viejas murallas justamente cuando, con todas mis fuerzas, intentaba ampliar mi horizonte”.6

Para hacerlo, hemos reunido nueve textos publicados en portugués en Brasil, más uno inédito (“El fascismo en Brasil”), seguido de un estudio ilustrado de cinco de las películas etnográficas, realizadas junto con Dina Dreyfus, primera esposa de Lévi-Strauss. De estos textos, solo dos ya han sido publicados en francés: el ensayo sobre los bororo de Mato Grosso y el último, “Guerra y comercio en los indígenas de América del Sur”, que el autor volvió a publicar en Nueva York durante la guerra, un año después de su primera publicación en San Pablo, en 1942 (véase “Fuentes de los textos”). Para cinco de estos artículos, hemos podido hallar el texto original francés, manuscrito o pasado a máquina, en el Fondo Lévi-Strauss de la Bibliothèque Nationale de France (BNF). En cuanto a las películas, encontradas en 1977 (véase “Sobre las películas”), han sido objeto de una restauración digital por la Cinemateca Brasileira de San Pablo, con motivo de la publicación de este libro.

Al recorrer estos textos, en el orden cronológico que proponemos, se leerá en primer lugar un artículo sobre el cubismo que Lévi-Strauss había llevado en sus valijas y que publicó poco después de su llegada a Brasil, en 1935, y un texto del mismo año, que permaneció inédito, sobre el integralismo, la variante brasileña del fascismo: dos temas más que anhelados por parte de un joven profesor apasionado por el arte moderno y con simpatías políticas de izquierda. El movimiento hacia la etnografía se anuncia con un artículo de carácter programático, en el que Lévi-Strauss, antes de su primera expedición y ya en conflicto con su colega, Paul Arbousse-Bastide, guardián de la tradición sociológica francesa, preconiza la fundación de un instituto de investigaciones antropológicas cuyo modelo es ciertamente el Musée de l’Homme dirigido por Paul Rivet. Siguen dos textos, fruto de la expedición realizada junto a su esposa Dina Dreyfus en el Mato Grosso, en particular en territorio de los caduveo y los bororo, de noviembre de 1935 a marzo de 1936: un breve relato de viaje y de fascinación, “Los horizontes más vastos del mundo”, y el ensayo sobre los bororo, primer escrito surgido de un trabajo etnográfico. El texto siguiente, “Sobre la civilización chaco-santiagueña”, es bastante heterogéneo, ya que comprende un informe, una respuesta de los autores comentados y una réplica de Lévi-Strauss. El mismo año 1937, Lévi-Strauss publica un artículo bastante importante, “La sociología cultural y su enseñanza”, en el que es cuestión de análisis, todavía y siempre, Durkheim. Dos informes permiten ver un poco de sus actividades en San Pablo: “Algunas muñecas karajá”, de 1937, y “Los cuentos de Perrault y su significado sociológico”, de 1938. En lo que respecta al último texto, “Guerra y comercio entre los indígenas de América del Sur”, si bien se escapa del periodo brasileño, consideramos que tenía su lugar en esta selección: fue publicado en portugués en las páginas de la Revista do Arquivo Municipal en San Pablo en 1942, antes de su publicación al año siguiente, en Renaissance, la revista de la École Libre des Hautes Études en Nueva York. Cierra de este modo un ciclo de vínculos con Brasil, que no retomará sino muchos años después, con las traducciones al portugués de las obras de Claude Lévi-Strauss, transformado ya en una figura mayor de la antropología internacional.7

Más allá de esta lectura cronológica, los artículos invitan a otras interpretaciones y correspondencias. Tomemos, por ejemplo, el primer texto: “El cubismo y la vida cotidiana”. Se sabe que Lévi-Strauss lo escribió cuando tenía alrededor de dieciocho años; pero el archivo correspondiente en la BNF contiene tres manuscritos fechados con los años brasileños y algunos documentos iconográficos, posibles indicios de un reajuste a fines didácticos en San Pablo. Por lo tanto, se lo puede leer como una producción anterior a su llegada a la universidad. Pero notemos también que, en esas páginas, Lévi-Strauss se interesa en el cubismo, no a través de sus grandes representantes y sus hazañas estilísticas, sino más bien por su principio general de la sustracción analítica, la única capaz de liberar a la pintura de sus funciones de representación y de hacer así visible el objeto pintado como estructura construida a partir de elementos más simples. En otros términos, el joven Lévi-Strauss se interesa menos en la palabra de los pintores cubistas (en sus diferentes maneras) que en el verdadero éxito de sus investigaciones plásticas: la creación de una lengua, que pueda ir más allá de los “pequeños antros de Montparnasse”, para inmiscuirse en todos los pliegues de nuestra existencia social y, así, moldearla profundamente —aunque ese léxico, recordémoslo, todavía no era el suyo en 1935—. El cubismo se presenta entonces para el joven Lévi-Strauss como una forma de arte que, liberada de las tareas habituales de representación o de expresión, alcanza su más amplio significado social.8 Encontraremos este mismo orden de ideas en el origen de la fascinación de Lévi-Strauss por la pintura facial de los caduveo, objeto de una de las películas realizadas junto con Dina Dreyfus, en el Mato Grosso (véanse pp. 265 y ss.), unos meses después de la publicación del artículo sobre el cubismo en la Revista do Arquivo Municipal, así como también muchos de sus análisis en escritos posteriores. Entonces, estamos tentados de hablar del nacimiento de una sensibilidad de estructuralista en el espíritu de la pintura moderna.

Otros dos textos, “Por un Instituto de Antropología Física y Cultural” (1935) y “La sociología cultural y su enseñanza” (1937), también salen ganando cuando se los acerca a otros momentos fuertes de la carrera de Lévi-Strauss. Si el escrito de 1935 lleva obviamente la marca de Paul Rivet y del Musée de l’Homme, la idea de un “gran archivo antropológico americano” ya hace pensar en el diálogo del autor con la antropología estadounidense y en algunas líneas de fuerza de su trabajo, tanto intelectual como práctico y administrativo al frente del Laboratoire d’Anthropologie Sociale, fundado veinticinco años después en París. En cuanto al texto paulista de 1937 sobre la sociología cultural, debe leerse primero en paralelo con un escrito contemporáneo, parisino y encontrado recientemente, “Una ciencia revolucionaria: la etnografía”,9 y de un artículo de 1960, “Lo que la etnología le debe a Durkheim”, publicado en Anthropologie structurale deux. Si bien la polémica con Durkheim continúa allí, está más matizada; desde este punto de vista, es fascinante leer las últimas páginas del artículo, en las que Lévi-Strauss trata sobre uno de sus grandes temas futuros, la prohibición del incesto, y toma distancia respecto de la explicación de Durkheim.

La expedición de 1935-1936 ha proporcionado el material de los dos textos siguientes. “Los horizontes más vastos del mundo”, relato de viaje, bastante breve, nos parece, sin embargo, de un interés capital: se observa —casi en vivo, y de manera más directa que en otros textos de naturaleza más bien argumentativa— un poco del estado de ánimo del joven Lévi-Strauss. También se pueden ver los primeros pasos del estilo narrativo, a la vez, preciso y poético, científico y meditativo, que encontrará su más bella expresión en Tristes trópicos.10 En cuanto al artículo “Contribución al estudio de la organización social de los indígenas bororo”, publicado en 1936 en portugués, tiene una importancia inmediata en el recorrido de Lévi-Strauss: saludado por el gran etnógrafo germano-brasileño Curt Nimuendajú, también despertó el entusiasmo de Alfred Métraux, que, a su vez, se lo transmitió a Robert Lowie, uno de los mentores de Lévi-Strauss durante el periodo estadounidense.11

Se imponen tres aclaraciones a propósito de la publicación del texto sobre los bororo en el presente libro. Lévi-Strauss utiliza allí un sistema de notación fonética que corre el riesgo de volver las palabras bororo casi ilegibles para el lector no especialista. Hemos simplificado la notación a la luz de mejores prácticas actuales.12 En lo que respecta a las ilustraciones del artículo, hemos decidido no reproducir la fotografía de un aije, un rombo ritual bororo, cuya visión está prohibida para las mujeres. Queda visible en la edición, que se puede consultar en línea, y bajo forma de dibujo, en el capítulo XXII, “Los vivos y los muertos”, de Tristes trópicos. Última aclaración, esta vez sobre los dibujos que ilustran el ensayo sobre los bororo. Sin firma, se los atribuyen por lo general a Lévi-Strauss,13 hijo de un pintor y dotado de un verdadero talento de dibujante. Ahora bien, nos fue posible ver, en la casa de Monique Lévi-Strauss, cuatro láminas en colores que representan coronas bororo sobre hojas de palmera pintadas, que Lévi-Strauss le atribuía a su padre. Comparando estas cuatro láminas de dibujos con los del artículo de 1936, nos inclinamos a pensar que estos dibujos no son de Claude sino de Raymond Lévi-Strauss, que trabajaba en San Pablo, a partir de las piezas que traía su hijo14 del Mato Grosso. Reproducimos una de ellas, en la que se pueden ver seis coronas bororo, cuyos originales se encuentran en el Fondo Lévi-Strauss del Musée du Quai Branly - Jacques Chirac.

El primer texto del año siguiente (1937) es bastante curioso: un breve informe de Lévi-Strauss sobre un libro de los arqueólogos francoargentinos Emilio y Duncan Wagner15 desencadena una respuesta torrencial de los autores, reproducida por Lévi-Strauss, en el encabezado de su réplica a veces cáustica. Por supuesto, no podríamos juzgar la solidez arqueológica de los trabajos de los hermanos Wagner. Creemos que los comentarios de Lévi-Strauss parecen evocar algunos de los temas que abordará, de una manera o de otra, después de sus años brasileños: el diálogo, por ejemplo, con el difusionismo, ya presente en la conferencia parisina de 1937 que hemos citado más arriba; el interés por el neolítico, que volverá en El pensamiento salvaje, y en otras partes; o incluso la pregunta a propósito de la escala temporal en la que se inscribe la historia del continente americano. En esta última cuestión trabajaba Lévi-Strauss en 1937, en la víspera de su segunda expedición al Brasil central, como se puede ver en el capítulo XXIV, “El mundo perdido”, de Tristes trópicos: ¿de qué manera darle a la “historia precolombina de América” el “volumen que le faltaba”, o incluso cómo no “imponer a la América indígena esa ausencia de profundidad que caracteriza a la historia contemporánea del Nuevo Mundo”? ¿Y cómo no tomarse a mal (como tal vez lo hicieron los hermanos Wagner) cuando las pistas son “tan frágiles y tenues”, cuando el campo casi vacío “pone al investigador en un estado inestable en el cual la resignación más humilde lucha contra locas ambiciones”?16

Coronas bororo probablemente dibujadas por Raymond Lévi-Strauss, San Pablo, hacia 1936.

Coronas bororo fotografiadas por Claude Lévi-Strauss hacia 1936.

Retrato fotográfico de Raymond Lévi-Strauss, delante de un cuadro en el que figura el primer rascacielos de San Pablo, el edificio Martinelli.

Dos breves escritos —informes de conferencias— han sido compilados aquí para dar una idea de la vida pública de Lévi-Strauss como profesor en la Universidade de São Paulo (“Los cuentos de Perrault y su significado sociológico”) y como miembro de la Sociedade de Etnografia e Folclore (“Algunas muñecas karajá”). Esta clase de texto híbrido, donde se mezclan las palabras del conferencista y las del periodista, era bastante habitual en la prensa de San Pablo y en particular en las páginas del periódico O Estado de S. Paulo, propiedad de la familia Mesquita, bastante comprometida con la fundación de la universidad.17

Señalemos que el texto sobre las muñecas karajá probablemente sea el resultado de un viaje hecho en la Ford nueva del economista René Courtin, que terminó a 1.500 kilómetros de San Pablo a orillas del Araguaia, “en la choza de una familia de indios karajá”.18 Este artículo se inscribe también en el marco de la Sociedade de Etnografia e Folclore, fundada en 1937 por el escritor Mário de Andrade, entonces responsable del servicio cultural de la Municipalidad de San Pablo e impulsada por Dina Dreyfus.19 Personaje clave de las vanguardias artísticas en Brasil, desde la Semana de Arte Moderno de 1922, Andrade supo aprovechar la tensión política entre las élites liberales de San Pablo y el gobierno federal de Getúlio Vargas para dedicarse a la organización práctica de la cultura: nombrado secretario de Cultura, multiplica las iniciativas fundadoras, dedicadas especialmente al rescate de las tradiciones populares y del patrimonio amerindio. La palabra “patrimonio” es aquí capital, pero recordemos que no contradice, a los ojos de Andrade y de muchos intelectuales vinculados al modernismo brasileño, el deseo de hacer una relectura en el sentido de la modernización.20 De allí la atención acordada por Andrade a los medios técnicos contemporáneos —atención que da origen, por ejemplo, a las grabaciones fonográficas efectuadas durante la misión de investigaciones folclóricas realizadas entre febrero y julio de 1938, pero también otros esfuerzos de documentación fotográfica y cinematográfica—. Se entiende mejor, desde entonces, el apoyo material que Mário de Andrade brindó a la expedición dirigida en 1935-1936 por Dreyfus y Lévi-Strauss, así como también los términos del contrato que preveía la producción de películas etnográficas y su ingreso a las colecciones públicas de San Pablo. Para mayores precisiones, reenviamos al lector a la reseña “Sobre las películas” (véase p. 237), pero retenemos desde ahora dos puntos que conciernen a las cinco películas filmadas en el Mato Grosso: por un lado, el rol central de Dina Dreyfus en las relaciones amistosas y profesionales que se tejieron entre la pareja francesa y su amigo brasileño; por otro lado, el hecho de que esas películas siempre deben ser leídas como el resultado de las experiencias brasileñas de Dreyfus y Lévi-Strauss, pero también como el producto que se hizo posible gracias al clima cultural en Brasil durante la década de 1930.

Mário de Andrade, fotografiado por Lévi-Strauss, tomando nota durante una excursión de la Sociedade de Etnografia e Folclore, Mogi das Cruzes, 1936.

Dina Dreyfus brinda una conferencia en San Pablo hacia 1935-1938.

Finalmente, una palabra sobre el último texto, posterior al periodo brasileño, pero publicado primero en portugués en la Revista do Arquivo Municipal. Escrito en Nueva York, “Guerra y comercio en los indígenas de América del Sur” es el último elemento de la cadena bibliográfica que hemos tratado de reconstituir. Tiene, por consiguiente, función de cierre, pero significa también un nuevo impulso, porque, si Lévi-Strauss comienza su texto recordando a Jean de Léry, es decir, al autor de ese breviario del etnólogo que tenía en el bolsillo al momento de viajar a Brasil, puede releerlo a la luz de sus propias experiencias, en particular, con los nambikwara, que estudió durante su segunda expedición, en 1938. Y al igual que reconoce en los amerindios no solo la capacidad de “mantener provisoriamente los vestigios de un pasado que se deshace, sino también la de elaborar innovaciones audaces”, él también parece superar sus años de aprendizaje para permitirse ideas e hipótesis cada vez más audaces y promisoras de un futuro fructífero.21

Claude Lévi-Strauss en una sala de clases en San Pablo hacia 1935-1938.

FUENTES DE LOS TEXTOS

“O cubismo e a vida cotidiana”, en Revista Contemporânea, vol. 1, núm. 4, septiembre de 1935, pp. 120-124, y reproducido en Revista do Arquivo Municipal, año II, núm. XVIII, noviembre-diciembre de 1935, pp. 241-245. Original encontrado en la BNF.

“Le fascisme au Brésil”, 1935. Inédito, original encontrado en la BNF.

“Em prol de um Instituto de Antropologia Física e Cultural”, en Revista do Arquivo Municipal, año II, núm. XVIII, noviembre-diciembre de 1935, pp. 247-263. Original encontrado en la BNF.

“Os mais vastos horizontes do mundo”, en Anuário da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras, 1936, pp. 66-69.

“Contribuição para o estudo da organização social dos índios Bororo”, en Revista do Arquivo Municipal, año III, núm. XXVII, septiembre de 1936, pp. 8-79. Versión francesa de la época: “Contribution a l’étude de l’organisation sociale des Indiens Bororo”, en Journal de la Société des Américanistes, vol. 28, núm. 2, 1936, pp. 269-304.

“A propósito da civilização chaco-santiaguense”, en Revista do Arquivo Municipal, año IV, núm. XLII, 1937, pp. 5-21. Original encontrado en la BNF. // “Uma grande obra”, en O Estado de S. Paulo, domingo 11 de abril de 1937.

“A sociologia cultural e o seu ensino”, en Anuário da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras 1934-1935, 1937, pp. 175-184. Original encontrado en la BNF.

“Algumas bonecas karajá”, en Boletim da Sociedade de Etnografia e Folclore, año I, núm. II, 1 de noviembre de 1937, pp. 4 y 5.

“Os contos de Perrault e sua significação sociológica”, en Anuário da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras 1937-1938, 1938, pp. 71-74.

“Guerra e comércio entre os índios da América do Sul”, en Revista do Arquivo Municipal, año VIII, núm. LXXXVII, 1942, pp. 131-146, y en Renaissance, revue trimestrielle de l’École Libre des Hautes Études, t. 1, núm. 1-2, 1943, pp. 122-139.

1 Claude Lévi-Strauss, Loin du Brésil. Entretien avec Véronique Mortaigne, París, Chandeige & Lima, 2005, p. 11 (nueva edición en marzo de 2025).

2 Mencionemos en particular a las investigadoras que se volcaron a esos temas en este período: Gilda de Mello e Souza, Fernanda Arêas Peixoto, Emmanuelle Loyer, Luísa Valentini, Luciana Martins, Maria Luísa Lucas, Márcia Consolim, Silvana Rubino y Fraya Frehse, entre tantas otras.

3 Claude Lévi-Strauss, Loin du Brésil…, op. cit., pp. 21 y 22.

4 Vincent Debaene, “Préface”, en Claude Lévi-Strauss, Anthropologie structurale zéro, París, Seuil, 2019, p. 10 [trad. esp.: Antropología estructural grado cero, México, Siglo XXI, 2022].

5 En efecto, casi todos los textos reunidos en este volumen han sido detectados en las bibliografías y citados en los estudios sobre Claude Lévi-Strauss.

6 Claude Lévi-Strauss, Tristes Tropiques, París, Plon, 1955 [trad. esp.: Tristes trópicos, Barcelona, Paidós Ibérica, 1988, p. 63]; todos los fragmentos de Tristes trópicos citados en este libro han sido extraídos de esta edición.

Una de sus estudiantes en San Pablo da testimonio de ese estado de ánimo del joven profesor francés: “Cuando fue nuestro profesor, tenía veintisiete años, acababa de descubrir la etnografía, era tímido y odiaba a Durkheim”. Véase Gilda de Mello e Souza, “A Estética rica e a Estética pobre dos professores franceses”, en Exercícios de leitura, San Pablo, Editora 34, 2009, p. 16.

7 Señalemos que también ha sido retomado por Vincent Debaene en la selección citada más arriba.

8 Sobre esta cuestión, véase Gilda de Mello e Souza, op. cit., pp. 18 y 19.

9 Recuperado en Claude Lévi-Strauss, De Montaigne à Montaigne, París, EHESS, 2016.

10 Notemos que dos o tres fragmentos de este texto fueron retomados, bajo una forma tal vez menos trabajada, en la presentación del folleto Indígenas del Mato-Grosso, publicado para la exposición parisina en la Galería de Bellas Artes (Wildenstein) en enero-febrero de 1937 y reproducido por Benoît de l’Estoile en Le Goût des autres. De l’Exposition coloniale aux Arts premiers, París, Flammarion, 2010, p. 223.

11 Encontrarán una síntesis útil sobre la recepción del artículo sobre los bororo en Ian Merkel, Termos de troca. Intelectuais brasileiros e as ciências sociais francesas, San Pablo, Edusp, 2023, pp. 142 y 143 [trad. fr.: Les termes de l’échange, París, Poisson Volant, 2024].

12 Hemos conservado la ortografía de 1936 en tres casos, para evitar una contradicción entre la notación corregida de las palabras bororo y la glosa sugerida por Lévi-Strauss. De este modo, preservamos boe pokejewu (en lugar de boe opokejewu o boe pugejewu), tugoga (en lugar de itogoga) y aria (en lugar de aroia). Le agradecemos a nuestro colega João Kelmer (Cambridge University) por la revisión del vocabulario bororo. Señalemos también que hemos mantenido, en todas las citas de Tristes trópicos, la ortografía de Lévi-Strauss, por ejemplo, baitemannageo en lugar de baimanagejewu. Para la palabra caduveo, hemos conservado esta ortografía empleada por Lévi-Strauss en el conjunto del libro en lugar de kadiweu, la forma más habitual en Brasil en la actualidad.

13 Es el caso de Ian Merkel (por ejemplo, en Termos de troca…, op. cit., p. 141).

14 Los padres de Lévi-Strauss cruzaron también el Atlántico para instalarse en lo de su hijo, un joven paterfamilias. Raymond Lévi-Strauss parece haber logrado exponer y tal vez vender cuadros en San Pablo: existen notas sobre este tema en las páginas del periódico O Estado de S. Paulo.

15 Sobre ellos, existe un trabajo colectivo bastante útil: Ana Teresa Martínez, Constanza Taboada y Alejandro Auat, Los hermanos Wagner, entre ciencia, mito y poesía: arqueología, campo arqueológico nacional y construcción de identidad en Santiago del Estero, 1920-1940, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2011.

16 Claude Lévi-Strauss, Tristes trópicos, op. cit., pp. 274-276 y 282.

17 Fernanda Arêas Peixoto ha detectado otros textos lévi-straussianos de esta naturaleza. Sobre esta temática véase su artículo “Lévi-Strauss no Brasil: a formação do etnólogo”, en Mana, vol. 4, núm. 1, 1998, pp. 79-107.

18 Claude Lévi-Strauss, Tristes trópicos, op. cit., p. 118.

19 Sobre la Sociedade de Etnografia e Folclore, hay que leer el estudio imprescindible de Luísa Valentini, Um laboratorio de antropología. O encontro entre Mário de Andrade, Dina Dreyfus e Claude Lévi-Strauss (1935-1938), San Pablo, Alameda, 2013.

20 Este tipo de relectura en particular se encuentra en el origen de una de las obras más logradas de Mário de Andrade y del modernismo, la rapsodia Macunaíma (1928), en torno al héroe epónimo.

21 Remitimos al lector a los comentarios de Vincent Debaene sobre ese texto en la página 12 de Anthropologie structurale zéro, donde el editor retoma las ideas de Pierre Clastres y hace mención del artículo indispensable de Marcela Coelho de Souza y Carlos Fausto, “Reconquistando o campo perdido: o que Lévi-Strauss deve aos ameríndios”, en Revista de Antropologia, vol. 47, núm. 1, 2004, pp. 87-131.

Textos

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El cubismo y la vida cotidiana (1935)

LO QUE hace falta, decía Baudelaire, es crear un tópico. El cubismo puede reivindicar esa definición del éxito. Acéptenlo —y reconocerán que su aventura acabó siendo el triunfo más brillante—. El cubismo ha muerto, sin dudas. Pero no ha muerto como un derrotado. Los que lo sobreviven entre sus promotores solo abandonaron las fórmulas de 1920 para dedicarse a nuevas búsquedas, igual de apasionadas, igual de imprevistas. El cubismo ha muerto porque ha considerado que su tarea está terminada. Se ha apagado en la cima de una carrera cargada de gloria —y de honor—, consciente de haber transformado hasta las más lejanas resonancias de la creación artística, de haber modificado completamente la visión del esteta, como la de un pequeño almacenero, o la del usuario cotidiano del metro.

Sabemos hoy que de los pequeños antros de Montparnasse salieron, entre 1910 y 1925, las consignas destinadas a derribar nuestra representación del mundo, y cada afiche cotidiano que vemos, cada vidriera apenas percibida al pasar, cada utensilio en serie, prodigado por los negocios Uniprix, están allí para dar testimonio de que la revolución ha sido un éxito.

Que deje entonces de regocijarse, ese aficionado promedio, del espectáculo, por desgracia, cada vez más relajado de los salones de pintura, donde antes el burgués se ponía colorado delante de las telas de los fauves. El burgués está derrotado, reducido a merced de los que fueron su pesadilla. ¡Y solo sospecha que pidiendo en la mesa de su café parisino (de vidrio esmerilado y metal cromado) una cerveza de la Meuse o un Veramint, comprando su botella dominical en los negocios Nicolas, dejándose tentar por un traje que viste un maniquí Siegel, confiesa su fe inconsciente en Picasso, Lipchitz o Léger!

Foto no fechada, donde Lévi-Strauss juega con el contraste entre su Leica y las bailarinas del fondo.

Sin duda es necesario distinguir. Hay varios cubismos. ¡Qué diferencia entre la búsqueda tenaz, metódica, ascética propia del nórdico Léger y los artificios de erupciones imprevisibles del malagueño Picasso! Pero, sobre todo, hay dos influencias del cubismo: una es auténtica y fiel; la otra se reduce a un enorme contrasentido.

Pues la lección cubista no se entendió de inmediato. Al principio, se creyó que se habían encontrado nuevos temas decorativos, que iban a reemplazar a los de la preguerra. Los cubos, los triángulos, las esferas toman así una sucesión de piñas y de enredaderas de campanillas. Fue un error desastroso al que la catástrofe de la Exposición Internacional de Artes Decorativas aportó, en 1925, una consagración definitiva. Se perpetúa hoy en la disposición de los cafés nuevos donde se redondea, si me atrevo a decir, al cuadrado, las molduras que habría que haber demolido, y en esa falsa arquitectura moderna que toma la asimetría de las ventanas y la irregularidad de la fachada como muchos ornamentos destinados a reemplazar a las cariátides.