Malvinas - Roberto Dunn - E-Book

Malvinas E-Book

Roberto Dunn

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Beschreibung

Con este libro se pretende dejar un enfoque y una visión lo más acertada posible, respecto al porqué y cómo se produjo la guerra, analizando además diferentes aspectos de la misma, describiendo la actual situación y tratando de realizar un aporte sobre la probable evolución del vigente conflicto de soberanía. Esta tarea la realizamos también con el propósito, de poder dejar un testimonio de la destacada actuación de la gloriosa Compañía de Ingenieros de Combate 601, en el contexto de la guerra, de la que muchos se sorprenderán. No sólo nos hemos dedicado a escribir sobre la guerra, sino que incursionamos en aspectos relativos a: la historia de las Islas; a nuestros fundamentos de los reclamos soberanos; al histórico y antiguo accionar del adversario británico, en el ámbito militar y diplomático; a cómo y porqué se tomó la decisión de recuperar nuestras islas militarmente; a quienes nos ayudaron; a quienes apoyaron a los británicos; a los errores más importantes que se cometieron en los distintos ámbitos, antes, durante y después de la guerra, y lo realizado por nuestros Veteranos de Guerra.

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Dunn, Roberto José

Malvinas, tu meta alcanzar, aunque estalle a pedazos la vida : otra visión de la soberanía y la guerra y la compañía de ingenieros de combate 601 / Roberto José Dunn. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2020.

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ISBN xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

1. Narrativa Argentina. I. Título.

CDD A863

Editorial Autores de Argentina

www.autoresdeargentina.com

Mail: [email protected]

PRESENTACIÓN

El rugido de voces de zapadoras combatientes de Malvinas

José Luis Speroni1

¿Por qué leer este libro? La respuesta es contundente, porque aporta un importante testimonio, lejos del ensalzamiento y panegírico, de manera amena nos ilustra sobre tan importante gesta de la historiografía argentina, de la cual fueron hacedores. Dado que, con relatos emotivos, fidedignos, cronológicamente establecidos y un importante material fotográfico, el coronel de Ingenieros Roberto José Dunn, por un lado, les da voz e imagen a quienes tienen algo trascendente que decir sobre su participación en la guerra de Malvinas, como integrantes de la Compañía de Ingenieros de Combate 601, y su posterior vivencia en relación con el hecho hasta hoy. Walter Benjamín valoriza la fotografía, las imágenes comunican más que las palabras que, muchas veces, no alcanzan. A su vez registran la emoción a lo dicho. Por otro lado, Dunn, a partir de su experticia como doctor en Ciencia Política, pone en contexto los hechos en amplias dimensiones de análisis, apelando a las vivencias y a una seleccionada bibliografía, que también nos acerca al presente. “Recién después de 38 años nos decidimos a escribir nuestra historia… Durante muchos años permanecimos callados y no hemos escrito, solicitado o reclamado nada; nuestro diario de guerra, que nos fue retenido por los británicos, fue nuevamente escrito dos veces al regreso, y junto con distinto tipo de documentación, referida a la actuación de la Compañía y a las experiencias de guerra, todo lamentablemente fue extraviado” (Dunn, 2020, pág. 26).

“Tuvimos que recurrir a muchos documentos oficiales, públicos y también reservados; se tuvieron en cuenta los testimonios escritos de veteranos de la guerra de Malvinas (VGM) fallecidos y por supuesto el relato verbal y escrito de quienes están vivos y participaron. Hubo que confrontar dichos documentos y comentarios, para acercarnos con el mayor grado de certeza a la verdad” (Dunn, 2020, pág. 27). Si tenemos en cuenta que la primera víctima cuando llega la guerra es la verdad. Una frase atribuida al senador estadounidense Hiram Johnson en 1917, fue tomada de Esquilo (525 a. C. - Gela, Sicilia, 456 a. C.), trágico griego. Esquilo vivió en un período de grandeza para Atenas, tras las victorias contra los persas en las batallas de Maratón y Salamina, en las que participó directamente. En cuanto a la verdad y la guerra, la Gesta de Malvinas no es una excepción, las voces zapadoras se alzan de manera valiente, de la misma forma en que lucharon, para contribuir a ese restablecimiento, con crudeza y bravura. Intentaremos develar este aporte a partir de distintas pinceladas, más o menos arbitrarias, que a modo de rayos de luz e intentando describir por iluminación, siguiendo un principio de la complejidad esbozado por Edgar Morin, donde el menor punto del holograma contiene la totalidad de la información del objeto representado. Los aspectos señalados son solo destellos que invitan al lector a construir su propio recorrido.

La guerra es un fenómeno político. En 1982 las instancias institucionales, previstas en la Constitución Nacional, para adoptar la decisión, planificar y realizar la conducción de la guerra no existieron, el poder del Estado estaba bajo la órbita militar, como en otras ocasiones desde 1930. Además, la planificación estratégica fue contraria, a lo que señalaba la doctrina, no se tuvieron en cuenta los conceptos más elementales, tanto en estrategia como en planificación y conducción. Pero, a pesar de todos los errores indicados, el comportamiento de las tropas en el terreno (aire, mar y tierra), en el marco táctico de las islas fue heroico y sobresaliente.

A modo de ejemplo mencionaremos dos detalles. En primer término, la doctrina de planeamiento vigente mencionaba la elaboración de hipótesis de conflicto, que orientaba todos los aspectos de las fuerzas desde tiempos de paz, personal, operaciones, logística, infraestructura, entrenamiento, información, etc., a generar las mejores condiciones para enfrentar el posible conflicto y su escalada a la guerra. En el caso que nos ocupa, no existió. Las simulaciones militares, que pueden ser corroboradas en las publicaciones militares existentes, no lo consideraban como un posible teatro de operaciones. En segundo lugar, el órgano de asesoramiento para la toma de decisiones, en los niveles de Gran Unidad de Combate y superiores, es un Estado Mayor. En el caso Malvinas, la Junta Militar, el 12 de enero, determinó que el general de división Osvaldo Jorge García —comandante del V Cuerpo de Ejército—, el vicealmirante Juan Lombardo y el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl —comandante de Instrucción—, constituyeran un equipo de trabajo para realizar un estudio de una operación militar en las Malvinas. Solo tres personas con sus colaboradores. La estrategia no había generado las mejores condiciones para que la táctica pudiese dar la batalla, lo que otorga un mayor valor a todas las acciones llevadas a cabo por oficiales, suboficiales y soldados que pisaron y combatieron en ese territorio nacional. Por eso afirmamos con énfasis que el desempeño de los combatientes ha sido insuperable, si lo confrontamos con los condicionamientos descriptos.

El planeamiento debe determinar las tropas necesarias en cada fase de la operación. El libro ilustra con claridad cuál fue el contexto en el cual se designa la creación de la Compañía de Ingenieros de Combate 601.

Relata el autor (Dunn, 2020):

Según el testimonio en vida, del entonces subdirector de la Escuela de Ingenieros, teniente coronel Alberto Cosme Tadeo Muñoz; el entonces director de la Escuela de Ingenieros, coronel Vicente Rogelio Belli, en una conversación sobre la necesidad de incrementar la cantidad de tropas de Ingenieros en Malvinas, le propuso al entonces comandante de Ingenieros, general Néstor Rubén Castelli, la participación de la Escuela de Ingenieros, y le habría manifestado que ‘la Escuela de Ingenieros no podía estar ajena a la participación ante este tan importante evento de la patria’” (pág. 98).

Relata el entonces jefe de la Compañía Demostración de la Escuela de Ingenieros, capitán Roberto José Dunn, lo siguiente: “El día 6 de abril de 1982, me encontraba en el Comando de Ingenieros, situado en ese momento en calle Carlos Pellegrini, de la Ciudad de Buenos Aires. Hacía 2 días que concurría a realizar trabajos de actualización de los Cuadros de Organización (efectivos, roles de combate y materiales) de elementos militares del Arma de Ingenieros. Siendo aproximadamente las 10:00 horas de ese día, el Comandante de Ingenieros ordena que me presente a su despacho, en ese momento pensé qué error habría cometido; al ingresar a su despacho, el comandante, a quien conocía de la Guarnición Militar-Campo los Andes-Mendoza, me saluda y me dice que me presente al director de la Escuela de Ingenieros porque mi Compañía debía marchar a Malvinas. Esa fue la primera orden que recibí” (pág. 98).

“Al llegar a la Escuela de Ingenieros, aproximadamente una hora después, en mi vehículo particular —continúa relatando el entonces capitán Dunn—, me presenté al director, quien estaba reunido con el subdirector y con el, en ese entonces, oficial de Inteligencia, mayor Jorge Luis Amaro Etienot. El director me manifiesta: ‘Su Compañía marcha completa a Malvinas y se le agregarán personal y equipamiento para conformar una Compañía de Ingenieros Independiente reforzada, similar a las existentes de Ingenieros de Brigada Independiente, tendrá que pensar en un plazo de partida lo más pronto posible, calcule no más de una semana’” (pág. 99).

Emocionante fue la despedida, y la rápida partida, así como el transporte para llegar a Malvinas, se enfatiza sobre los detalles de las cargas y su transporte en el Buque Córdoba y Formosa, con la consiguiente demora en la llegada del material. Un detalle pintoresco lo ofrece el entonces sargento de Ingenieros Lorenzo Del Valle Palavecino, durante la travesía marítima. Cuando la subunidad llega a Malvinas, Dunn describe que “la Sección Comando y Servicios pudo instalarse por fracciones en algunos galpones desocupados y se asignó de inmediato el sector para cocinar. Hubo que recurrir a instalar enseres de circunstancia para comenzar a cocinar y nuestro hábil y práctico cocinero el entonces cabo primero cocinero Alejandro Tachilez, como decimos en la jerga común, realmente se las rebuscó, porque no teníamos cocina de campaña y las ollas no habían llegado” (Dunn, 2020, pág. 109).

La misión fue cumplida en el marco de las limitaciones y carencias cuyas causas hemos señalado. Aquí un testimonio de manera simple y llana, describe Tachilez que “nuestros enseres y elementos de cocina… nunca llegaron… Tuve que utilizar tambores de combustibles… los cortábamos por la mitad, les colocábamos manijas de alambre y los quemábamos para descascarar la película de pintura que los cubría por dentro (nunca llegaron)… El material con que estaban construidos se oxidaba luego de utilizarlos, así que nos pasábamos bastante tiempo preparando todos los días las improvisadas ollas” (Dunn, 2020, pág. 182). Esta situación produjo intoxicación con sus consecuencias, aspectos que forman parte del relato.

En un ameno relato se refiere a la vida en campaña, las actividades operacionales y de guarnición, así como las vivencias personales, realizadas por la Compañía durante la estadía en Malvinas desde que llegaron hasta que se retiraron de la isla, mucho tiempo después que embarcaron hacia el continente el resto de los efectivos. Son interesantes las narraciones sobre las misiones al puente de Fitz Roy y su voladura, haciendo un análisis táctico y técnico de la tarea, prevista y ejecutada con éxito, a través de la información proporcionada por los involucrados y la bibliografía que trata el tema, haciendo salir a luz la verdad de los protagonistas.

Relata Dunn (Dunn, 2020): “La misión de voladura del puente fue ejecutada con la profesionalidad, eficiencia, el esfuerzo y el espíritu de combate propios del zapador… Resulta de especial importancia aclarar esto, porque al regreso de la guerra, en el Comando de Ingenieros, se opinó sin argumentos ni conocimiento, de todo lo ocurrido y aquí relatado; que el daño causado al puente no había sido de importancia. Por ello, y aunque hayan transcurrido muchos años, es nuestro deber, desvirtuar esta crítica, por el honor zapador de quienes participamos en la guerra, y del fallecido teniente Blanco; porque, como se suele decir, profesores a distancia siempre los hay, y en particular, de los que en este caso no pisaron la turba” (pág. 140).

Conmovedores son los recuerdos del último día de combate a partir del comentario de la vivencia: “Los cadáveres de los camaradas que habían muerto en el frente y habían sido evacuados… Esta fue una situación imborrable, por la emoción que nos causó observar los cuerpos embolsados, que se estaban cubriendo con la nieve... Esta situación límite de combate vivida ese día, cargada de sentimientos de impotencia, angustia y desazón, ha quedado como un hecho imborrable en nuestra memoria” (Dunn, 2020, pág.193).

La emoción llega a su nivel máximo con el dramático relato de la muerte en combate del soldado Daniel Alberto Ugalde en la palabra del entonces cabo primero de Ingenieros Juan José Villaverde, que era su jefe de grupo. Cuenta que el 14 de junio a las 9 de la mañana comenzó un gran bombardeo, “cuando el fuego de artillería llega donde yo me encuentro. Ugalde salta de su posición hacia donde yo me encontraba. En medio del salto y en el aire es impactado por un proyectil en el pecho” (pág. 196).

La otra cara de tan inefable dolor es el “cenotafio”, con los nombres de los héroes caídos durante la guerra. “Daniel Ugalde fue el primero en ser identificado, y está en dicho cementerio. El VGM Roberto Barrientos estuvo con su madre, Raquel García Ugalde, el día que recibió esta importante noticia. Raquel fue una luchadora incansable por lograr la identificación no solo de su hijo Daniel, sino de los demás caídos en suelo malvinense” (Dunn, 2020, pág. 232). El autor con palabras muy sentidas destaca su labor y enfatiza también la lucha llevada a cabo por el VGM Julio Aro. Este exsoldado combatiente, que integró las filas del Regimiento de Infantería 6, y el coronel británico Geoffrey Cardozo fueron nominados, el 11 de noviembre de 2020, al Nobel de la Paz por impulsar la identificación de los soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin. La nominación fue confirmada por el Comité Noruego, encargado de seleccionar a los candidatos y entregar ese galardón. En relación con esta auspiciosa noticia, Julio Aro, en una nota periodística da cuenta del valor de lo realizado: “El mayor premio ya lo hemos recibido, y es ese beso y ese abrazo de una madre que recuperó a su hijo” (https://www.pagina12.com.ar/304891-excombatientes-de-malvinas-nominados-al-nobel-de-la-paz).

Luego de la rendición, el personal del Arma continuó con sus actividades. “Al otro día, el 15 de junio, temprano, se ordenó que todos los oficiales y suboficiales que habían instalado campos minados debían permanecer para delimitarlos. Se impartió dicha orden y los británicos les asignaron un lugar para su alojamiento, en proximidades del taller” (Dunn, 2020, pág. 207). Esta importante y sacrificada labor continuó luego del embarque y regreso de las tropas al continente. “Las tareas de demarcación —continúa Eito— de los campos minados, entre el 15 de junio y el 8 de julio, resultaron riesgosas por los proyectiles no explotados o abandonados y también por las trampas explosivas colocadas por la propia infantería” (Dunn, 2020, pág. 216), produciéndose el accidente del cabo primero Cattay. “Luego de tres días de curaciones y observación, a Cattay le fue amputada la pierna desde debajo de la rodilla… Para nosotros, el cabo primero Néstor R. Cattay fue el último suboficial argentino en salir de Malvinas” (Dunn, 2020, pág. 219). También es importante resaltar que “el soldado Roberto J. Barrientos de nuestra Compañía y los soldados Pablo Ruiz Díaz y Osvaldo Calla de la Compañía de Ingenieros 10 fueron los últimos soldados en salir de Malvinas” (Dunn, 2020, pág. 219).

Con esas palabras describe el autor detalles de lo sufrido por los VGM. Luego de la contienda siguió una larga etapa de “ocultamiento, críticas y olvido”. Al referir al primer recibimiento oficial, sin rodeos aclara: “Este fue el comienzo de las críticas por desconocimiento, el ocultamiento, el olvido, el ninguneo y hasta la culpabilidad por la rendición en Malvinas… La indiferencia y el menosprecio generaron una clara actitud de ‘desmalvinización’, la que lamentablemente duró muchos años” (Dunn,2020, pág. 235). La contracara la encontramos a continuación de la narración, la cual transita por la situación de los VGM y, en particular, la de los miembros de la subunidad. “Sin dudas, la más importante Ceremonia de Homenaje a la Compañía de Ingenieros de Combate 601 fue la realizada en la Agrupación de Ingenieros 601, en Campo de Mayo, el 10 de junio de 2017” (Dunn, 2020, pág. 240).

La dimensión de la importancia de lo realizado la proporciona Sigmund Freud que, en El malestar en la cultura, sentencia que existen algunos seres a quienes no se les niega la veneración de sus coetáneos, pese a que su grandeza reposa en cualidades y obras muy ajenas a los objetivos e ideales de las masas. Este es el caso de nuestros VGM, y cada 2 de abril se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Creado por la Ley 25370 de noviembre de 2000, desde junio de 2006 es un feriado nacional inamovible. Esta consideración adquiere una valoración exponencialmente superior en el entorno descripto. Vaya este texto como sincero homenaje de manera personal y afectiva a todos los combatientes de Malvinas (oficiales, suboficiales, soldados, personal civil de las FF. AA.) que participaron en la contienda y ciudadanos que se trasladaron a las islas Malvinas para cumplir con tareas diversas.

Este reconocimiento tiene un destinatario particular: los integrantes de la Compañía de Ingenieros de Combate 601, con muchos de los cuales nos hemos relacionado, en distintas actividades a lo largo de los años. La lectura del libro permitió superar el dicho de la sabiduría popular “el que no sabe es como el que no ve”, porque aportó de cada uno de ellos un mayor conocimiento y posibilidad de compresión, pensamientos, emociones y acciones. De manera que se han acrecentado la consideración y estima, de todos y cada uno —los que están, los que partieron y sus familiares— por su valía, esfuerzo, coraje, profesionalismo, entereza, camaradería y resiliencia puesta al servicio de la nación.

El poema escrito por Francisco Romero cobra sentido y pertenencia con lo vivido, y narrado, por los zapadores en Malvinas. Francisco de Asís Marcelino del Corazón y de la Santísima Trinidad Romero, como lo nomina su partida de nacimiento. Como cadete de primer año de la Compañía de Ingenieros en 1910 escribió este sentimental texto. Al retirarse con el grado de mayor, sería uno de los más encumbrados filósofos latinoamericanos.

1 Coronel (R) del Arma de Ingenieros. Profesor de la Universidad Kennedy, Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales y en la Universidad Favaloro. Títulos de grado en Ciencia Política, Educación, Estrategia y Organización. Posgrados en maestría en Psicoanálisis y doctor en Ciencia Política. Integra la Junta Directiva de la Sociedad Científica Argentina. Miembro de Número del Instituto Nacional Belgraniano y del Instituto Argentino de Historia Militar.

Ingenieros

De luchar con el hombre y la tierra

nunca se cansa su potente brazo.

Se dan en ella fraternal abrazo

las armas de la paz y de la guerra.

Del mismo modo el enemigo aterra,

que el suelo marca con seguro trazo

lo mismo esgrime el azadón y el mazo,

que con calada bayoneta cierra.

Cuando después del trabajoso día

al sueño el campamento se confía

el ingeniero solo está despierto;

Y al alumbrar del sol la luz primera,

Hay siempre para el vivo una trinchera:

Hay siempre una sepultura para el muerto.

AGRADECIMIENTOS

Roberto José Dunn2

Este agradecimiento está referido a quienes fueron partícipes o colaboradores, en forma directa o indirecta, para poder escribir este libro. También hay un agradecimiento en el texto, referido a las ceremonias para las que fuimos convocados y a los homenajes recibidos.

Para mí es una satisfacción agradecer, siempre me ha gustado hacerlo y en este caso lo hago con el sentimiento y la alegría de reconocerles a los camaradas partícipes sus valiosos aportes. Les agradezco a todos los que, de distinta manera, colaboraron para que este libro pudiese llegar a su edición de la mejor forma posible.

El puntapié inicial para la realización del libro fue la ceremonia de la conmemoración de los 35 años de la participación de la Compañía de Ingenieros de Combate 601 en la guerra de Malvinas. Dicha ceremonia tuvo lugar el 10 de junio de 2017, en el cuartel de la hoy Agrupación de Ingenieros 601, ubicado en la Guarnición Militar de Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires. Por ello debo agradecer especialmente al entonces jefe, el coronel de Ingenieros Oscar Fernández, quien además de elegirnos y honrarnos, nos estimuló para escribir nuestra historia.

En esta ceremonia se comenzó a descubrir la actuación de esta Compañía y ese día surgieron voces como las del coronel José Luis Speroni y de otros camaradas, que proponían que se escribiese sobre lo actuado en Malvinas. Esta fue entonces una mecha que encendieron nuestros camaradas de Ingenieros, para el inicio de una compleja tarea de recopilar información y confrontarla, para asegurarnos de estar lo más próximos posible a la verdad.

En este cuartel nos encontramos todos los años los “zapadores” en actividad y retirados, convocados por la Comisión del Arma de Ingenieros, a cuyos integrantes quiero agradecerles la importante y destacada tarea que realizan para mantener en alto el espíritu de los Ingenieros y observo con alegría la gran amplitud de su convocatoria, la que también incluye a los soldados zapadores VGM.

Tengo que agradecer con cariño el especial incentivo que me dio Raquel García de Ugalde para que escribiera este libro; ella, siempre con su humilde y patriótica actitud malvinera, me motivó de manera especial para escribir esto, y además me proporcionó una valiosa información sobre sus vivencias en la lucha por la identificación de los restos de su hijo Daniel y de los demás VGM, que yacen en territorio malvinense.

Es indudable que a este libro, en lo que respecta a la actuación de la Compañía, nunca podría haberlo escrito solo, o mejor dicho, en forma aislada, y es por ello por lo que propuse conformar un equipo de trabajo, con la participación de varios VGM que integraron la Compañía, para que aportaran ideas de cómo llevar adelante la tarea. Se decidió entonces que participarían un oficial, uno o dos suboficiales, uno o dos soldados y un civil.

Quiero agradecerle a este especial equipo de trabajo que me acompañó y estuvo integrado por los VGM: el coronel Roberto Francisco Eito, el suboficial principal Roberto Onofre Romero, el sargento primero Juan José Villaverde, el ingeniero civil Alberto Gaffuri y al inolvidable, y lamentablemente fallecido por el COVID-19, soldado Roberto José Barrientos, quien se ofreció para representar a todos los soldados y lo hizo con gran dedicación. Luego la tarea de Barrientos fue asumida por el VGM Juan Carlos Peralta, a quien también deseo agradecerle por su valiosa participación. Este equipo aportó sus vivencias, material fotográfico y opiniones sobre cómo estructurar y desarrollar la tarea y finalmente tres de ellos leyeron el libro.

A ellos y a todos los que han dado su testimonio, los he molestado mañana, tarde y a veces en largas conversaciones de noche, para esclarecer muchos hechos. Les agradezco su importante labor y sepan disculparme por las molestias.

En el caso de Roberto Onofre Romero, fue quien se constituyó en un permanente y gran colaborador, con el que hemos tenido largas y fructíferas charlas e intercambios de opiniones, para poder entregar un mensaje valioso y sustancioso con este libro. Romero me incentivó y aportó ideas, para no escribir solo una historia de guerra, sino para investigar e incursionar también en lo histórico y lo actual, buscando dejar también un aporte más amplio sobre el conflicto de Malvinas y su evolución. Por ello y por sus fotografías aportadas, le estoy particularmente agradecido. Romero es un multidisciplinario y activo partícipe en aspectos relacionados con el conflicto de Malvinas y sobre nuestra soberanía nacional, y es además un estudioso del Tratado Antártico, participa activamente en cuestiones malvinenses relacionadas con nuestras tropas comando del Ejército, de las que formó parte luego y se preocupó especialmente por homenajear a las figuras del sargento de Ingenieros y Comando Mateo Sbert, muerto en el combate de Top Maló, y del sargento de Infantería y Comando Mario “el Perro” Cisnero, quienes ofrendaron sus vidas en Malvinas.

Agradezco el especial aporte del suboficial mayor de Ingenieros Juan Lallana, quien me entregó un esquema similar a un diario de guerra, el que por suerte conservó después de la guerra y donde anotaba las actividades realizadas.

Deseo resaltar mi agradecimiento por el valioso aporte que han realizado todos los que han relatado y dado testimonio de sus vivencias y que figuran en este libro. Ellos le han dado un especial toque carismático al texto. Hay también otros VGM, que han proporcionado datos y fotografías, tales como: Gabriel Felice, José Valdez, Néstor Cattay, José Luis Zigadlo, Luis Fernández, Héctor Mastrulli y Domingo Villareal, vaya para todos ellos mi agradecimiento.

Vaya también mi agradecimiento al actual director de la Escuela de Ingenieros del Ejército, el coronel de Ingenieros Javier Lorenzo Martos, por su búsqueda de antecedentes sobre nuestra Compañía y por las fotografías aportadas.

Agradezco los importantes aportes realizados por los camaradas VGM, el coronel de Ingenieros Santiago C. Perciavalle y el sargento de Ingenieros Ramón A. Zalazar, quienes integraron la Compañía de Ingenieros 10.

Quiero agradecer a los VGM pilotos integrantes de la Gloriosa Aviación de Ejército, quienes me hicieron llegar asimismo datos; ellos son mi compañero de promoción, el teniente coronel de Ingenieros Pedro Ángel Obregón y el capitán Guillermo Enrique Anaya.

Le agradezco a mi coterráneo de Rufino, provincia de Santa Fe, el destacado VGM, comodoro Jorge Nelson Barrionuevo, que combatió como piloto de la Fuerza Aérea, por sus importantes aportes realizados.

Le expreso mi agradecimiento al coronel de Ingenieros VGM Julio Argentino González, quien se desempeñó en forma destacada y fue distinguido por su labor durante la guerra como Jefe del COL (Centro de Operaciones Logísticas de Malvinas), en Puerto Argentino, y me comentó después de la guerra: “… mire, Dunn: a mí me designaron sin darme la misión, por lo que tuve que autoimponérmela..”. La información sobre logística que me comentó el coronel, con quien trabajamos y le proporcionamos algunos apoyos en Malvinas, y luego conversamos en varias oportunidades, me resultó importante.

Deseo agradecer algunos consejos sobre la estructura del libro y la importante presentación, realizada por el distinguido coronel de Ingenieros José Luis Speroni, por quien tengo un gran aprecio y afecto, y he tenido la suerte de tenerlo hace varios años como profesor en la universidad. Tengo un especial recuerdo de él por haber sido integrante del jurado, en la oportunidad de defender mi tesis doctoral en 1994. El coronel doctor Speroni, como me gusta llamarlo, quien como podemos observar en su presentación, tiene una larga e inmejorable trayectoria en el ámbito militar y civil, tanto como historiador, en diversas otras disciplinas y en especial en el ámbito académico, nos ha honrado con una sabia, elogiosa y emocionante interpretación de lo escrito.

Finalmente, quiero agradecer a mi esposa, Alicia Castro, quien me acompañó siempre en mi carrera militar en el país y en el extranjero y también en mis estudios, y me apoyó para llevar a cabo esta tarea. Me siento un agraciado, ya que a ella le gustan las formaciones y las marchas militares, y además, por suerte, también le gustan el fútbol y las carreras de autos.

Si me olvido de alguien, sepan disculparme.

¡¡¡Muchas gracias!!!

MALVINAS

TU META ALCANZAR, AUNQUE ESTALLE A PEDAZOS LA VIDA OTRA VISIÓN DE LA SOBERANÍA

Y

LA GUERRA Y LA COMPAÑÍA DE INGENIEROS

DE COMBATE 601 EJÉRCITO ARGENTINO

2 Nació en Rufino, Provincia de Santa fe, su abuelo paterno es de origen irlandés- República de Irlanda-; en esta ciudad cursó estudios primarios y parte del secundario y en el año 1971 egresó del Colegio Militar de la Nación como Subteniente del arma de Ingenieros. Obtuvo la especialidad de montaña, es Oficial de Estado Mayor y fue Jefe de la entonces Compañía de Ingenieros 9 y del Batallón de Ingenieros Anfibios 121. Se recibió de Doctor en Ciencia Política en el año 1994 y luego de desempeñar funciones en el área de Personal del Estado Mayor del Ejército, fue designado como Agregado de Defensa y Militar a las Embajadas Argentinas en la República Federal de Alemania, en la República de Austria y en Suecia. Pasó a retiro como coronel en el año 2003, está casado con Alicia Castro y tiene 3 hijos: Cristian, Alex y Geraldine.

PRÓLOGO

A 38 años de la guerra de Malvinas, un grupo de VGM de la gloriosa Compañía de Ingenieros de Combate 601, nos convocamos, habiendo previamente difundido esta tarea entre los camaradas, con la finalidad de escribir la historia de su participación en la guerra de Malvinas. Es importante para nosotros dejar un enfoque y una visión lo más acertados posible, respecto al porqué y cómo se produjo la guerra, analizando además sus diferentes aspectos, describiendo la actual situación y tratando de realizar un aporte sobre la probable evolución del vigente conflicto de soberanía.

Esta tarea la realizamos con esfuerzo y gran dedicación y con la grandeza del propósito de poder dejar un testimonio de la destacada actuación de esta Compañía en la guerra de Malvinas. No solo nos hemos dedicado a escribir sobre la guerra, sino que incursionamos en aspectos relativos a la historia de las islas; a nuestros fundamentos de los reclamos soberanos; al histórico y antiguo accionar del adversario británico, en el ámbito militar y diplomático; a cómo y por qué se tomó la decisión de recuperar nuestras islas militarmente; a quienes nos ayudaron; a quienes apoyaron a los británicos; a los errores más importantes que se cometieron en los distintos ámbitos, antes, durante y después de la guerra, y a lo realizado por nuestros VGM.

Hemos tratado de hacer constar los aspectos que consideramos más importantes, sin entrar en muchos detalles particulares o específicos, a los efectos de describir las distintas actividades y tareas que se realizaron y la actuación de las diversas organizaciones de la Compañía y en algunos casos la de otros participantes.

Esta Compañía fue creada el 6 de abril de 1982, por el Comando de Ingenieros, dependiente del entonces Comando en Jefe del Ejército Argentino, que hoy se denomina Estado Mayor General del Ejército, y el 12 de abril de 1982 al mediodía, pisó tierra malvinense en Puerto Argentino, donde permaneció en la isla Soledad, hasta el final de la guerra, cumpliendo innumerables tareas de apoyo de Ingenieros y constituyendo, el 14 de junio de 1982, la última línea defensiva de Puerto Argentino, mientras se acordaba la rendición. Luego de la rendición, personal de nuestra Compañía permaneció casi un mes más en Malvinas, para demarcar los campos minados.

A su regreso la Compañía fue disuelta, es por ello que, en el listado de veteranos del Ejército, el personal que la integró figuró erróneamente como perteneciente al Batallón de Ingenieros 601. Este aspecto fue reclamado en varias oportunidades, pero nos comentaban que tenían inconvenientes con el sistema informático.

La disolución de la Compañía, o desmovilización, como quiera denominarse, también trajo otras consecuencias, entre ellas, el desconocimiento generalizado de su existencia por parte de la mayoría del personal militar, en particular del Arma de Ingenieros, civiles, medios de comunicación y veteranos de otros elementos militares, que luego continuaron formando parte de la estructura del Ejército. Lo expresado, sumado a la errónea y triste política de ocultamiento de todo lo referido a Malvinas, ocasionó el olvido de sus VGM durante muchos años y hasta se llegó al cuestionamiento sobre su no participación en la guerra; y además, como ocurrió injustamente también, con otras organizaciones militares, que se le cargara una parte de responsabilidad en la derrota.

DEDICATORIA

Este trabajo está dedicado, a todos nuestros camaradas VGM que cumplieron, con sacrificio y valor, con su misión de servir a la patria, en especial para aquellos que padecen aún las heridas físicas y psíquicas de la guerra; a los que después de la guerra continuaron la lucha por los derechos de los VGM, a los que sufren las consecuencias del estrés postraumático; a quienes ahora no pueden acompañarnos por haber fallecido, y a sus familiares, los que también supieron apoyarlos durante la guerra, a su regreso, y aún lo continúan haciendo. Está también realizado en memoria de nuestro camarada VGM Daniel Alberto Ugalde, muerto en combate el último día de la guerra, y también dedicado a su querida madre, Raquel García Ugalde, una ferviente luchadora por la identificación de los restos de los VGM de guerra que yacen en territorio malvinense y que siempre nos acompaña con afecto en nuestros encuentros.

NUESTRA MOTIVACIÓN

El soldado de Ingenieros, “el zapador”, como es normalmente denominado en muchos ejércitos, es un hombre que se caracteriza por su sacrificada y silenciosa manera de trabajar, mañana, tarde y noche, para apoyar el combate de los camaradas de las otras armas y especialidades, y en la paz, es uno de los soldados que se ven con mayor frecuencia apoyando a la población con su capacitación y medios especiales, mediante la realización de diferentes de tareas. El “zapador” es un hombre normalmente callado y de muy bajo perfil. Nosotros podemos dar testimonio de todo esto.

Consecuentemente con lo expresado, recién después de 38 años nos decidimos a escribir nuestra historia, lo que no hace más que comprobar que hemos cumplido con esta última y especial característica del zapador. Durante muchos años permanecimos callados y no hemos escrito, solicitado o reclamado nada; nuestro diario de guerra, que nos fue retenido por los británicos, fue nuevamente escrito dos veces al regreso, y junto con distinto tipo de documentación, referida a la actuación de la Compañía y a las experiencias de guerra, todo lamentablemente fue extraviado.

Hemos participado con anterioridad en diversos homenajes, pero la hermosa y específica ceremonia de reconocimiento, realizada por orden del jefe del Estado Mayor General del Ejército, en la Agrupación de Ingenieros, el 10 de junio de 2017, para conmemorar los 35 años de nuestra participación en la guerra de Malvinas, oportunidad que nos reunió, con una importante concurrencia de VGM y familiares, para homenajear a nuestra Compañía, nos ha motivado también de manera especial para escribir este libro y poder dejar un testimonio en la idea de que no quedemos inmersos en la triste nebulosa del olvido.

INTRODUCCIÓN

Narrar simplemente la secuencia de los hechos que acaecieron, desde que fuimos convocados para participar en la guerra, hasta nuestro regreso, seguramente nos hubiera sido menos trabajoso y más rápido de realizar. Pensamos que esto solo nos traería el recuerdo de lo hecho y con quienes lo hicimos. Nuestra intención ha sido describir lo que hicimos, pero además nos hemos esforzado para proporcionar la información, que consideramos necesaria, para poder comprender de la mejor forma posible, los hechos ocurridos antes, durante y después de la guerra.

Nuestra tarea está también orientada a proporcionarles a los camaradas VGM, a sus familiares, a los militares, y al lector en general, una descripción lo mejor documentada posible respecto de ciertos aspectos históricos y hechos ocurridos, que consideramos muy importantes, para que dicho trabajo pueda ser utilizado de manera confiable, en las charlas, conversaciones, exposiciones, etc., que alguien pudiese tener en el ámbito que fuere.

Desarrollar este trabajo no ha sido tarea fácil, tuvimos que recurrir a muchos documentos oficiales, públicos y también reservados; se tuvieron en cuenta los testimonios escritos de VGM fallecidos y por supuesto el relato verbal y escrito de quienes están vivos y participaron. Hubo que confrontar dichos documentos y comentarios, para acercarnos con el mayor grado de certeza a la verdad. En el aspecto militar, en virtud del tiempo transcurrido, fue necesario consultar, con oficiales, suboficiales y soldados, diferentes versiones de un mismo hecho, para poder dilucidarlos, y hacer un esfuerzo para recordar muchas tareas y participantes. Deseamos aclarar que hay camaradas VGM a quienes se les solicitó no solo participar en la confección, sino que aportaran también algún relato o comentario escrito para ser agregado. Los que aquí figuran son los que quisieron hacerlo y lógicamente comprendemos que quienes no participaron habrán tenido sus válidas razones personales.

Con relación a la participación de nuestra Compañía en la guerra, es posible que alguien o una fracción militar integrante de esta haya realizado una tarea o producido un hecho, y que no figure aquí. Si se omitió algún hecho o se dejó de mencionar a alguien, lo hicimos solo por desconocimiento y sin ninguna otra intención. La decisión de comenzar a escribir este libro fue difundida con la mayor amplitud posible, hace aproximadamente 3 años. Para poder concretar la tarea, al principio nos convocamos muchos, y luego solo quedamos unos pocos; los que participamos, hemos tratado de hacerlo con la mayor dedicación y seriedad posibles.

La estructura de este libro contiene, en la parte militar, el relato y los comentarios de quienes participaron en la guerra, y en cuanto a los distintos aspectos tratados en los ámbitos político, económico, psicosocial y cultural, contiene información y comentarios obtenidos de diversas fuentes de información, las que fueron seleccionadas por considerarlas lo suficientemente confiables. En la idea de facilitarle al lector una mejor comprensión, hemos agrupado lo escrito de acuerdo a lo siguiente: la Parte I, referida a “El contexto histórico político del conflicto. La guerra y los apoyos Recibidos. La Parte II, referida a “La Compañía de Ingenieros de Combate 601. Su actuación, el olvido y los veteranos de guerra”. Y la Parte III, referida a “Lo acontecido después de la guerra y la actualidad”.

Esperamos que este libro pueda satisfacer las expectativas de nuestros camaradas VGM y de cualquier otro lector, que aspire a tener una visión más amplia y un enfoque distinto sobre algunos aspectos de la guerra y del importante y siempre vigente conflicto por la soberanía de nuestras islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y de sus respectivos espacios marítimos circundantes.

PARTE I

EL CONTEXTO HISTÓRICO POLÍTICO DEL CONFLICTO. LA GUERRA Y LOS APOYOS RECIBIDOS

CAPÍTULO I

RESEÑA HISTÓRICA DE MALVINAS

Mantener viva la memoria y la reivindicación legítima e irrenunciable de nuestros derechos soberanos sobre las islas Malvinas e islas del Atlántico Sur es tarea y responsabilidad de todos.

Por ello también, además de lo expresado, esta premisa es una motivación importante para escribir nuestro libro.

No pretendemos efectuar un análisis profundo de los fundamentos que avalan nuestros derechos sobre las Islas, porque no es el motivo principal de nuestro trabajo, pero sí queremos difundir a modo de síntesis dichos fundamentos, para que el lector simplemente los recuerde y tenga también una fuente y referencias fidedignas, cuando desee consultar aspectos esenciales que están muy bien documentados.

El pasado es vital para conocer, entender, interpretar y resignificar Malvinas. El reclamo soberano argentino se basa en antecedentes históricos, políticos, geográficos y legales, absolutamente sólidos e irrefutables. Ellos avalan nuestro posicionamiento frente a la comunidad internacional y los reclamos que durante décadas se han realizado y se realizan en organismos supranacionales como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, entre otros.

La importancia geopolítica, económica y estratégica de las islas es evidente, como también lo son nuestros derechos legítimos sobre ellas. Por eso la Cuestión Malvinas no debe abordarse con una mirada solo al pasado sino, fundamentalmente, hacia el futuro. Malvinas y las islas del Atlántico Sur constituyen enclaves marítimos estratégicos para la Argentina y no deben ser consideradas ajenas al territorio nacional.

Si alguien se interesa por profundizar la historia de nuestros derechos, entre las muchas publicaciones existentes, recomendamos el trabajo realizado por la Comisión Especial que desarrolló de manera oficial la Compilación islas Malvinas, por encargo del Senado de la Nación.

Dicha compilación en su parte inicial expresa lo siguiente: Documentos históricos de la soberanía argentina: períodos colonial y nacional: “porque entendemos que es desde este, nuestro presente, que debemos asumir la responsabilidad de mantener vivo el reclamo, de realizar todos los aportes que estén a nuestro alcance y de generar herramientas para que la sociedad argentina conozca y los elementos que sustentan la soberanía sobre las islas Malvinas. Es necesario mantener viva la Memoria de Malvinas en las escuelas, en los medios de comunicación, en lo cotidiano. Este creemos que fue el objetivo final de dicha recopilación, la que incluye cartas, oficios, notas, comunicaciones, relatos de viajes, informes, fragmentos de diarios personales, reales cédulas, leyes, decretos, nombramientos, proclamas, planes de colonización, mapas y planos, conservados en el principal repositorio del país”.

Desde el instrumento por el cual Louis Antoine de Bougainville restituyó al rey de España, Carlos III, las islas que nombró y que había ocupado ilegalmente; el nombramiento de Felipe Ruiz Puente como primer gobernador; la expulsión de los ingleses a principios de la década de 1770; el estado de la colonia durante la administración española y los viajes de exploración; hasta la toma de posesión del archipiélago, en nombre del gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por David Jewett; la llegada del gobernador Pablo Areguatí; el decreto del 10 de junio de 1829, instituyendo la Comandancia Política y Militar de Malvinas; los planes de colonización de Luis Vernet y su proclama al tomar posesión del cargo; el parcial del diario de su esposa, María Sáenz; el ataque de la corbeta de guerra norteamericana Lexington; y, finalmente, la usurpación inglesa, documentada en la intimación del comandante de la corbeta S. M. B Clío, John James Onslow, junto al relato de los hechos que ocurrieron en esos primeros días de enero de 1833.

Asimismo, se incorporan una serie de cartas inéditas recuperadas para el Patrimonio Cultural e Histórico de la Nación, entre el entonces gobernador de Buenos Aires y quien estaba a cargo de la Gobernación de Malvinas, constituyéndose estas en un elemento más del corpus documental que sustenta el reclamo soberano.

La primera de ellas escrita en Buenos Aires, el 18 de febrero de 1767, redactada por el gobernador de Buenos Aires Francisco de Bucareli y Ursúa a Felipe Ruiz Puente, primer gobernador de las islas Malvinas. En ella se consigna el envío de ocho prisioneros “a ración, y sin sueldo” como mano de obra para la flamante gobernación de Malvinas, creada cuatro meses antes por orden de Carlos III. La segunda escrita en Malvinas el 25 de abril de 1767. Carta dirigida por el gobernador de las islas, Felipe Ruiz Puente al gobernador de Buenos Aires Francisco de Bucareli y Ursúa. En ella, se explica la necesidad de levantar una capilla en Malvinas “para todo el pueblo”, pues solo se cuenta con una muy precaria, con una imagen de San Luis (debe tenerse en cuenta que Puerto Soledad se bautizó como Saint Louis cuando fue ocupado por los franceses) y solicita “un pequeño sagrario o tabernáculo con su copón correspondiente y una imagen de la Advocación que V. E. determinare para patrono de esta posesión”.

La tercera y última, redactada en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1767, es una carta por el gobernador de Buenos Aires al gobernador de las islas, Felipe Ruiz Puente. Desde Buenos Aires se envían los vasos sagrados y ornamentos para erigir una nueva capilla en dicha “colonia”, así como una imagen de la Virgen de la Soledad, para que sea declarada patrona de la población. Quizá sea esta la única pieza en donde se descubra el origen del nombre de la isla Soledad, como también la única pieza donde se menciona una Virgen Patrona de las islas Malvinas. La recuperación de las islas Malvinas no es ni será un proceso rápido, pero es nuestra obligación hacer los aportes que estén a nuestro alcance para acortar el camino hacia ese objetivo.

El futuro se construye con bases sólidas afincadas en nuestro pasado y este compendio es un aporte más a la edificación de un futuro que, más temprano que tarde, terminará con la injusticia de sabernos escindidos por la fuerza, de una parte inalienable de nuestro territorio nacional. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

CAPÍTULO II

SÍNTESIS DE LA SITUACIÓN DE MALVINAS EN NACIONES UNIDAS

La Cuestión de las islas Malvinas ha tenido un tratamiento continuo en el marco de la Organización de las Naciones Unidas desde los primeros años de existencia de esta organización multilateral.

Cabe notar, sin embargo, que durante los 75 años transcurridos desde que la Carta de las Naciones Unidas entrara en vigor, el tratamiento de esta cuestión de descolonización, que involucra una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, ha tenido diversas etapas que tratamos de sintetizar.

1. Los orígenes del tratamiento de la Cuestión Malvinas

Si bien en mayo de 1945 la delegación argentina había formulado una reserva genérica sobre las islas Malvinas en el marco de la Conferencia de San Francisco en la que se negoció la Carta de la ONU, fue en diciembre de 1946, durante la Primera Asamblea General, cuando se comenzaron a producir los primeros intercambios con el Reino Unido sobre esta cuestión.

En el origen de dichos intercambios estuvo la decisión británica de incluir a la Cuestión Malvinas entre los territorios coloniales sobre los cuales transmitiría información de conformidad con el artículo 73 inciso e) de la Carta.

Durante esta primera etapa, las intervenciones de las delegaciones argentina y británica se limitaban a no reconocer la soberanía de la otra parte sobre los archipiélagos disputados. En el caso de la Argentina, dichas reservas se formulaban en el marco de la Comisión de Política Especial y Descolonización (Cuarta Comisión) y en el Plenario de la Asamblea General. A modo de ejemplo, se cita la parte pertinente de la reserva formulada en 1950, conforme la cual el delegado argentino expresaba que “… la República Argentina no reconoce en modo alguno la soberanía británica en dichas islas y deja expresa constancia que los referidos informes facilitados por el Reino Unido en nada afectan los legítimos derechos y títulos de soberanía de la República Argentina”.

Las respuestas británicas a dichas reservas argentinas se circunscribían a argumentos vinculados con la soberanía y los títulos, poniendo énfasis entre otras cuestiones en la prescripción adquisitiva, y en ningún caso hacían mención de aspectos posteriormente utilizados como base de su argumentación, como es el caso de la libre determinación.

Durante los años 50, y en particular a partir de la segunda mitad de esa década, la Asamblea General asumió un rol cada vez más activo en materia de descolonización.

El impulso al proceso de descolonización logró consolidar las mayorías necesarias para adoptar importantes resoluciones. Es así como en diciembre de 1960 se adoptó la resolución 1514 (XV) (Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales) y al año siguiente se decidió crear a través de la resolución 1654 (XVI) el Comité Especial de Descolonización, encargado de analizar, informar, debatir y recomendar medidas para hacer efectiva la descolonización de los territorios no autónomos.

Es en el marco de este acelerado avance del proceso de descolonización, y de mayor protagonismo de la Asamblea General al respecto, que se puede identificar una segunda fase del tratamiento de la Cuestión Malvinas en Naciones Unidas, que sentará las bases del accionar de la Organización sobre el particular.

2. Los primeros pronunciamientos de las Naciones Unidas sobre la Cuestión Malvinas (1960-1964)

La Carta de las Naciones Unidas en su capítulo XI no había sido precisa acerca de cuál debería ser el fin último del proceso de descolonización. Cabe notar, al respecto, que el referido capítulo, que contiene solo 2 artículos (73 y 74), constituye una Declaración Relativa a Territorios No Autónomos, pero no establece obligaciones específicas para las potencias coloniales respecto de esos territorios, con la excepción del compromiso de informar al secretario general.

Esa omisión de la Carta fue subsanada de manera progresiva por la Asamblea General que, como fue manifestado precedentemente, desde las postrimerías de la década de los cincuenta y con mayor intensidad a partir de 1960, fijó las pautas del proceso de descolonización y estableció una serie de obligaciones y de pasos para seguir para poner fin al colonialismo. Esto impactó de manera evidente también en el tratamiento de la Cuestión Malvinas.

Es en ese marco en que las discusiones en el Comité Especial creado en 1961 y en la Cuarta Comisión se complejizaron, reflejando los desarrollos normativos en el seno de las Naciones Unidas, resultando cada vez más evidente la necesidad de realizar una distinción entre la mayoría de las cuestiones coloniales en las que existía un pueblo sometido a la dominación colonial de una potencia metropolitana y situaciones específicas en las que no existía un pueblo diferenciado de la metrópolis y en las que subyacían disputas de soberanía entre dos Estados miembros de las Naciones Unidas.

La resolución 1514 (XV) realizaba precisamente esa distinción al referirse a pueblos sujetos a subyugación, dominación y explotación extranjeras y no a cualquier población de un territorio colonial, reconociendo a los pueblos así definidos el derecho a la libre determinación (párrafo operativo 2), a la vez que reconocía que “todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas” (párrafo operativo 6).

Es en ese contexto en que, entre 1960 y 1964, las argumentaciones argentinas en el marco de las Naciones Unidas comenzaron a reflejar este debate doctrinario, realizando una distinción entre las situaciones coloniales tradicionales, en las que los pueblos sometidos a la relación colonial son un sujeto activo titular del derecho a la autodeterminación, de otras situaciones particulares como es el caso de la Cuestión de las islas Malvinas, que involucran disputas de soberanía y a las que la libre determinación no se aplica.

3. La resolución 2065 (XX) y subsiguientes pronunciamientos sobre la Cuestión Malvinas en la Asamblea General de las Naciones Unidas (1965-1988)

Las recomendaciones del Subcomité III, creado para analizar estas cuestiones, que inmediatamente hizo suyas el Comité Especial de Descolonización, sirvieron de base para que la Asamblea General tomase acción sobre la Cuestión de las islas Malvinas y estableciese la doctrina de las Naciones Unidas sobre la cuestión, que se encuentra vigente hasta nuestros días.

En septiembre de 1965, el canciller Zavala Ortiz, anunció a la Asamblea General que se presentaría un proyecto de resolución, recogiendo los principales elementos de las recomendaciones del Comité de Descolonización.

En tal sentido, el 18 de noviembre de 1965 la Cuarta Comisión adoptó un proyecto de resolución que elevó para consideración de la Asamblea General y el 16 de diciembre de 1965 la AGNU (Asamblea General De Naciones Unidas) adoptó por 94 votos, contra ninguno y 14 abstenciones su primera resolución sobre esta cuestión (resolución 2065 (XX).

Esta resolución establece claramente los parámetros del tratamiento de la Cuestión Malvinas en el seno de las Naciones Unidas, entre los que se destacan los siguientes:

La Cuestión de las islas Malvinas es un caso colonial especial y particular al que se aplica la resolución 1514 (XV).Se reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido.Se determina que la forma de poner fin a esta situación colonial es a través de negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido para resolver la disputa de soberanía.

En la búsqueda de dicha solución a la disputa, se deben tomar en consideración los intereses de la población de las islas. Al referirse a los “intereses” de la población y no a sus “deseos”, la Asamblea descartó que en esta Cuestión existiese un “pueblo” sujeto del derecho a la libre determinación, por lo que determinó de manera taxativa que el único camino para la descolonización del territorio eran las negociaciones bilaterales entre los dos Estados concernidos.

El efecto inmediato de la resolución fue el inicio de las negociaciones sustantivas entre la Argentina y el Reino Unido en 1966, cuyo desarrollo excede los objetivos de este artículo y que lamentablemente no condujeron a la solución pacífica y definitiva de la disputa de soberanía como se requería en dicha Resolución.