Memoria de la nieve - Julio Llamazares - E-Book

Memoria de la nieve E-Book

Julio Llamazares

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Beschreibung

Publicado en 1982, Memoria de la nieve es el segundo libro que escribió Julio Llamazares. Su escritura está vinculada estrechamente a aquel paisaje perdido y reencontrado en su memoria. Como el propio autor señala: "Son símbolos de mi biografía: la nieve, los bueyes, las montañas, etcétera. Otros tendrían el mar, los cañaverales, el sol, como paisaje de su historia. Pero la mía es ésta, de esta simbología parte lo que digo, y surge lo mismo en prosa que en poesía. Ese título, resume muy bien no solo la poesía sino toda mi obra. Creo, además, que es una redundancia: la memoria es como la nieve, escribes sobre ella, y mientras escribes se va derritiendo. Es como si siempre escribiera sobre la nieve, no sobre el papel"

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Seitenzahl: 31

Veröffentlichungsjahr: 2019

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Julio Llamazares

MEMORIA DE LA NIEVE

A mis padres:

la memoria, la nieve.

NOTA A LA PRESENTE EDICIÓN

Querido lector: el libro que acabas de abrir se publicó por primera vez en 1982 por el Consejo General de Castilla y León, institución convocante de un premio de poesía, el Jorge Guillén, de cuya cuarta edición fue declarado ganador por un jurado integrado por Antonio L. Bouza, José Manuel Caballero Bonald, Fernando Celada, Jesús Munárriz y Carlos Sahagún. Tres años más tarde, en 1985, sería reeditado por Ediciones Hiperión en un volumen conjunto con La lentitud de los bueyes, mi primer libro de poesía, y con Memoria de la nieve, los dos poemarios que como tales he publicado hasta el día de hoy. Por fin, en 2009, la editorial Hiperión, que durante todo ese tiempo siguió reimprimiendo el libro, decidió ampliar el contenido de este incluyendo algunos poemas anteriores y posteriores a La lentitud de los bueyes y Memoria de la nieve y dándole un carácter de obra completa con el título de Versos y ortigas (Poesía 1973-2008), que es la edición que hoy está vigente.

El empeño de la editorial Nórdica (que al parecer responde a un viejo deseo de su fundador y dueño) por tener en su catálogo una edición ilustrada de Memoria de la nieve es la razón de que ahora se reedite en solitario sin la compañía de La lentitud de los bueyes y fuera del sello Hiperión, pese a que continúe al alcance de los lectores en la edición conjunta de esta editorial. Para mí es una satisfacción, más allá de la que me produce como poeta saber que mi poesía sigue interesando a alguien después de tantos años sin escribir un poema, volver a publicar en una editorial que se distingue por el cuidado de sus ediciones y por las ilustraciones con que acostumbra a enriquecerlas y embellecerlas después de mi Atlas de la España imaginaria, de 2015. Las que firma en esta ocasión Adolfo Serra son una prueba de lo que digo.

Solo me queda desearte que disfrutes de estos poemas que escribí recién llegado a Madrid hace treinta y ocho años pero de los que no cambiaría una coma si los volviera a escribir en este momento.

JULIO LLAMAZARES

«Todos los montañeses son sobrios, beben agua. Duermen en el suelo y llevan el pelo largo como las mujeres, atándoselo en la frente con una cinta para el combate. Comen generalmente carne de macho cabrío y sacrifican a Ares uno de ellos, y también caballos. Realizan hecatombes de cada especie al modo griego, tal como dice Píndaro: «de todo sacrifican en número de cien». Hacen competiciones gimnásticas, militares y de carreras de caballos, con pugilatos y combates, tanto de guerrillas como en formación por manípulos. Los montañeses se alimentan de bellotas la mitad del año, secándolas y triturándolas. Después las muelen y fabrican pan con la masa para conservarla largo tiempo. También beben cerveza. El vino, en cambio, escasea y, cuando lo consiguen, lo consumen al punto en fiestas familiares. En lugar de aceite, usan manteca. Comen sentados en poyos construidos en torno a las paredes, guardándose sitios de acuerdo con la honra y posición social. Las comidas se sirven en círculo y, mientras beben, bailan en corros al son de flautas y trompetas, saltando y poniéndose en cuclillas. Todos visten generalmente sayos negros, con los que también se acuestan sobre camas de paja. Utilizan vasos de madera, como los celtas. Las mujeres usan enaguas y vestidos bordados de flores (…).

»Así es la vida de estos montañeses, que, como dije, son los que habitan en el lado septentrional de Iberia…».

STRABON, Geographika, III, 3, 7.