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Mindfulsex te ayudará a recuperar tu esencia, autenticidad y transformar tu sexualidad, liberándote de bloqueos sexuales y llenándote de placer, a través de prácticas y experiencias que te llevarán al siguiente nivel, a transformar el sexo en amor. ¿Qué vas a descubrir sumergiéndote en este libro? Vas a conectar con tu sexualidad, descubriendo todo aquello que no te han enseñado en nuestra sociedad, desaprendiendo para aprender a conectar de nuevo desde el placer más profundo, teniendo la posibilidad de experimentar el éxtasis real, difícil de conseguir a través del sexo convencional. Integrarás en tu vida un conjunto de recursos internos que propician una mayor libertad en la experiencia afectivo-sexual, adquiriendo la capacidad de generar intimidad emocional, conexión profunda y desarrollar artes amatorias que realmente dejen huella.
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Seitenzahl: 299
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Mindfulsex
El sexo que revolucionará tu vida
Dra. Emma Ribas
Primera edición en esta colección: enero de 2023
© Emma Ribas, 2023
© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2023
Plataforma Editorial
c/ Muntaner, 269, entlo. 1ª – 08021 Barcelona
Tel.: (+34) 93 494 79 99
www.plataformaeditorial.com
ISBN: 978-84-19271-86-0
Diseño de cubierta: Chantal Martin StudioChantalmartinstudio.com
Fotocomposición: Grafime
Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).
A ti y a todas las personas abiertas al amor, la consciencia y evolución.
«Hay muchísimos sentidos secundarios que fluyen como afluentes de la corriente principal del sexo, alimentándola. Solamente la unión de los latidos del sexo y del corazón puede crear el éxtasis».
ANAÏS NIN
Conocí a la doctora Ribas en el estudio de radio, durante uno de los programas de L’ofici de viure (El oficio de vivir) en Catalunya Ràdio, el programa que dirijo y presento desde hace dieciséis años. Enseguida me llamó la atención lo buena comunicadora que era: Emma Ribas no solo sabía de lo que hablaba, sino que sabía hablar sobre lo que sabía. Iba al grano. Su tono era pedagógico. Su discurso lo comprendía todo el mundo. Y, por cierto, gesticulaba muy bien (aunque la radio aún no puede retransmitir la comunicación no verbal). El caso es que aquellas buenas impresiones iniciales se fueron confirmando y, programa tras programa, Emma Ribas fue transmitiendo sus conocimientos de una forma amena, sin afectación, y con sencillez. Hablaba «clar i català» (como decimos en catalán) de temas que a veces eran un tabú. Como el que protagoniza este libro. Porque, como reconoce la autora, aunque no lo parezca aún hay muchos aspectos en relación a la sexualidad que son un tabú.
Lo primero que me gusta de Mindulsex es que mantiene el espíritu pedagógico y la claridad marca de la casa. Lo segundo, su rigor. En una época en que abundan los contenidos sobre sexualidad en Internet, muchos de ellos escritos al tuntún (aunque, como sabemos, lo que abunda más en Internet es la pornografía), este libro ofrece una guía rigurosa (y explícita y práctica) para vivir la sexualidad de un modo consciente. Para disfrutar más y mejor. El sexo entendido como una expresión profunda de nuestro ser. Somos hijos e hijas de una generación en la que hubo mucha represión, y de lo supuestamente pecaminoso hemos pasado al sexo de gimnasio. También perduran muchos tics de la sociedad patriarcal. Y malentendidos: la idealización de la persona con la que se elige pasar la vida, de modo que deja de ser nuestro amante, sostiene Ribas, y pasa a ser nuestro compañero y el padre o la madre de nuestros hijos, «con lo que aquí los pensamientos impuros no parecen tener cabida». Mindfulsex ofrece alternativas saludables y gozosas. La pasión y la excitación no tienen que ser incompatibles con la ternura y la confianza.
Hay otros muchos aspectos que querría destacar del libro, pero solo citaré algunos, con la intención de no hacer ningún spolier y dejar que el lector y lectora se sumerjan en la lectura (y disfruten de ella, también con los ejercicios prácticos). Sostiene la autora que si queremos experimentar el placer sexual en toda su plenitud es menester un cambio de mentalidad. «Reducimos el sexo a la obtención del orgasmo, con lo que, en este proceso, en vez de centrarnos en nuestras sensaciones, en nuestro placer presente, lo hacemos en nuestra actuación para la consecución del fin». La doctora Ribas ofrece una aproximación al sexo desde una consciencia plena del presente. Sin olvidar nuestras mochilas, aquello que nos impide, a veces, el disfrute. Por ejemplo: las heridas de la infancia, o las disfunciones sexuales. El libro bebe de muchas fuentes; pero, sobre todo, y la más valiosa, de la propia experiencia de la autora como sexóloga, en la consulta. Son de agradecer los ejemplos a partir de las experiencias de sus pacientes. Y sobre todo es de agradecer la visión abierta de miras, sin cortapisas ni censuras, de la sexualidad que recomienda. Pero del mismo modo que contempla todo tipo de prácticas, la autora no se corta cuando tiene que criticar las posibles consecuencias de un abuso, pongamos por caso, del Satisfayer.
En suma, una nueva mirada del sexo, y de la vida. Porque si no estamos presentes durante el día a día, ¿cómo vamos a estarlo cuando hacemos el amor? Recuerdo un estudio de la Universidad de Harvard que publico la revista Science, hace más de una década, según el cual nuestra mente se pasa el 47 % del tiempo divagando. Dicho de otro modo, casi la mitad de nuestro tiempo estamos pensando en otra cosa: nos perdemos lo que tenemos justo delante de las narices. Los autores del estudio concluyeron que una mente que divaga es una mente infeliz. Las personas encuestadas, más de 15.000, se declaraban más felices cuando se centraban en el ahora y el aquí que cuando se despistaban. Su mente divagaba un 60 % mientras se duchaban o lavaban los dientes, un 50 % cuando trabajaban, y atención, un 10 % mientras hacían el amor. Se nota que el estudio tiene más de diez años. Hoy estoy convencido de que habría más gente que se confesaría despistada mientras practica sexo; nuestra mente cada vez es más errante. Por eso, y por mucho más, este libro es necesario. Ojalá lo lean las jóvenes generaciones, y las no tan jóvenes.
GASPAR HERNÁNDEZ
Periodista y escritor
El libro que tienes en las manos es fruto de un largo proceso de creación e investigación; nace inspirado de mi práctica como psicóloga y sexóloga clínica desde hace más de dos décadas. De hecho, es esta práctica la que me ha llevado a ser una firme partidaria de la vertiente más pedagógica de mi profesión, ya que, desde mi consulta, web y redes sociales, en colaboración con prestigiosos centros médicos, impartiendo conferencias, talleres (workshops)* o formaciones de máster y posgrado y participando en diversos programas de radio,* comparto y divulgo algunos de los instrumentos y conocimientos que he ido adquiriendo en estos años de ejercicio, en un afán por mejorar la vida del máximo número de personas; porque todo ser humano lo que desea, en última instancia, es ser feliz.
Estas líneas que estás leyendo son la conclusión lógica de haber sopesado las bondades de recoger y sistematizar mi experiencia y formación dentro de una de las áreas actualmente más en expansión en mi ejercicio laboral: el mindfulsex. Te presento un acercamiento a una nueva manera de plantearte la sexualidad, desvinculada de los apriorismos impuestos por siglos de tradición, pero también por una modernidad que parece haber confundido elementos tan dispares, pongamos por caso, como el erotismo y la pornografía.
Con esta obra vamos a construir conjuntamente toda una nueva filosofía sobre las relaciones sexuales, basada en un planteamiento más acorde con las propias necesidades de cada uno, y que expondré a lo largo del libro, a partir de los conocimientos teóricos y científicos que la apoyan, además del aval de mi propia experiencia clínica sobre el tema. Asimismo, en cuanto te adentres en su lectura comprobarás que, para aprovechar al máximo el libro, no es aconsejable mantener una postura acomodaticia y pasiva. Diseminados entre sus páginas, hallarás una serie de ejercicios prácticos que te invito a realizar para que adviertas e interiorices lo útil que puede serte el mindfulsex, y no solo en tus intercambios íntimos, sino también en relación contigo mismo. Así que quedas avisado: leer Mindfulsex implica hacerse partícipe y responsable de un deseo de cambio y, por lo tanto, hay que colaborar activamente en él.
¿Y por qué mindfulsex? En un momento de crisis sentimental, llamó a mi puerta el estilo de vida mindful —adjetivo inglés, que literalmente significa «lleno de mente» y que suele traducirse como «consciente»—. A grandes rasgos, significó para mí un aprendizaje de un saber estar por completo en el presente, a través de la incorporación en mi cotidianidad de la meditación, entendida a priori como un hábito más de salud y de higiene. Así inicié un trabajo personal profundo, en el que el mindfulness, o la práctica de la atención plena, terminó por convertirse no solo en una técnica para concentrarme y relajarme, sino, especialmente, en una forma nueva y diferente de vivir, actuando desde el presente, dejándome sentir y fluir, haciendo elecciones conscientes en todos los ámbitos de mi vida, también en lo profesional. La claridad mental y la expansión de la intuición que me proporcionó me dotaron de una serenidad y agudeza inestimables para hacer intervenciones psicológicas y terapéuticas sorprendentes y de mucho calado, y en poco tiempo advertí cómo aumentaba la eficacia de mis sesiones.
Gracias a los claros resultados positivos que se han dado y dan en mi consulta a lo largo de mi trayectoria profesional, soy una acérrima defensora de las técnicas de mindfulness aplicadas al sexo para incrementar la salud y felicidad de las personas. Mi propósito es que como sociedad podamos cambiar el paradigma de las relaciones afectivo-sexuales en tan solo una generación.
Ten en cuenta que, en el tiempo que he dedicado a la difusión de la filosofía mindfulness y mindfulsex, he tenido el privilegio de asistir al auténtico despertar sexual de adultos que ignoraban de dónde procedían sus problemas de pareja o no sabían cómo gestionar su baja autoestima, que eran incapaces de ser creativos en su práctica sexual, que no sabían desconectar de sus preocupaciones mientras tenían encuentros íntimos, que desconocían el equilibrio psicosomático y relacional, así como el autoconocimiento, que aporta el sexo en plenitud, que carecían de libido o que no eran conscientes de sus auténticas inclinaciones sexuales o su autodeterminación de género o que nunca habían experimentado una conexión real y profunda en sus relaciones sexuales, ni siquiera consigo mismos. Si tú, querido lector, seas de género masculino, femenino, no binario u otros,* te ves reflejado en una de esas tesituras, no lo dudes: Mindfulsex es la lectura que te hace falta para poder empezar a comprender que, en el fondo, tu problema no es tanto tuyo como de los condicionantes sociales con los que has crecido y, por tanto, para poder empezar a liberarte de los mismos. Si, en cambio, crees que nada de eso se aplica a ti, este libro te permitirá saber si estás realmente en lo cierto, además de ser una buena herramienta para adentrarte en terrenos que desconocías y mejorar así tus artes amatorias.
Mindfulsex es un libro con un elevado componente práctico. Los distintos ejercicios que encontrarás en él cuentan con diferentes grados de dificultad —aunque, tranquilo, ninguno es especialmente complicado— y tienen como objetivo introducir en tu vida el mindfulness y, sobre todo, el mindfulsex. Para que puedas apreciar cómo ambos van progresivamente mejorando tu cotidianidad conforme los vas aplicando con constancia y regularidad, es necesario que lleves un control de dichos ejercicios. Desde este momento, pues, te sugiero que tomes una libreta o un bloc de notas e inicies un diario/agenda, en el que consignes todas las técnicas que lleves a cabo, las veces que las hagas y los efectos mentales, emocionales y físicos que vayas notando según los vayas realizando de manera continuada.
Aprender a integrar el mindfulsex en tu existencia es una carrera de fondo, es decir, implica paciencia, resistencia y voluntad. En consecuencia, sus beneficios no se manifiestan de un día para otro, motivo por el cual es recomendable disponer de una perspectiva amplia y diacrónica de su incidencia en tu salud global. Ten en cuenta que, para no extenderme, describo cada práctica en detalle únicamente en un apartado en concreto de la obra, pero podrás volver a cualquiera de ellas —y, seguramente, deberás volver a ellas— las veces que creas que te hacen falta hasta que las sientas realmente integradas en tu rutina. En caso de que dispongas de pareja, además, te aconsejo que la invites a formar parte de este recorrido que tú mismo gestionarás. Porque es importante que seas tú quien se responsabilice activamente de introducir los cambios positivos en su propia vida y quien marque el ritmo que más se ajuste a tus necesidades, capacidades y valores. No hay dos seres humanos idénticos, cada lector deberá encarar la aventura de autoconocimiento y sanación que le propongo en estas páginas de modo absolutamente personal.
Sea cual sea tu caso, te doy las gracias por confiar en mí y te felicito por tu valentía y curiosidad: estás a punto de entrar en un mundo nuevo, uno que en realidad siempre estuvo al alcance de tu mano y que no sabías que tenías en ti, a pesar de verlo cada día reflejado en el espejo. Enhorabuena, porque vas a atravesarlo, igual que la Alicia de Lewis Carroll, y a partir de ahora ya nada volverá a ser igual que antes.
DRA. EMMA RIBAS
Psicoterapeuta y sexóloga
Cualquier especialista en salud mental te dirá lo importante que son las relaciones sexuales en la vida de un adulto. Y es que tu vida sexual es un reflejo de tu salud general, de tu bienestar emocional y relacional. ¿Sientes insatisfacción en este ámbito? ¿Crees que lo domina la rutina? ¿Sientes que no te compenetras bien con tu(s) pareja(s)? ¿Te ves a ti mismo como alguien con poca inventiva o iniciativa sexual?
No te angusties, no estás sola/o/e.
Quizás te sorprenda saber que la insatisfacción sexual es uno de los problemas más comunes de nuestra sociedad. Hay un conjunto de ideas erróneas sobre lo que es o, mejor dicho, sobre lo que se supone que tiene que ser el sexo, apoyadas en un enfoque coitocentrista y patriarcal del mismo, que impone conductas y metas en la cama que la mayoría de las veces se hallan muy alejadas de nuestras necesidades íntimas, lo que al final causa una profunda desconexión de nosotros mismos durante el acto sexual. Porque el sexo convencional, el basado en la educación sexual que hemos recibido —o sería más acertado decir que no hemos recibido—. Tanto en casa como en la cultura pop, el cine, las novelas rosas o el porno más mainstream se evidencia el gran problema sociológico que padecemos: la mujer es vista siempre como objeto y no como sujeto, por tanto, no se tiene en cuenta ni su persona ni su erotismo ni sus deseos, mientras que la sexualidad masculina se reduce al valor de sus órganos genitales, de sus erecciones; en definitiva, de su fuerza y duración, como si el sexo fuera una prueba gimnástica de resistencia. Es un modelo tan simplista y deformado que no es de extrañar que genere una amplia insatisfacción sexual, hasta el extremo de ser la causa última de muchas disfunciones.
De todos modos, como te señalaba antes, no debes preocuparte: primero, porque es posible cambiar la forma de relacionarte sexualmente para disfrutar con plenitud del sexo y también para ser capaz de generar una intimidad y una conexión profundas, que den un giro de 180º a tu vida sexual y la lleven al siguiente nivel. Y, segundo, porque ya has dado el primer paso en este camino al acercarte a este libro. Lo siguiente que tienes que hacer es adoptar una disposición mental y anímica libre de prejuicios que te predisponga a olvidarte de la sexualidad que te han enseñado o de aquellos patrones que hayas adquirido a lo largo de los años para abrirte a una nueva manera de concebirla, conocida como mindfulsex.
Este término nace de la fusión entre las palabras mindfulness y sex. Sex (discúlpame por la obviedad) es la forma inglesa del castellano «sexo», del latín sexus, y este a su vez de sectus, «cortar». Probablemente, es una referencia a la idea de la división en dos de la población: varones (seres humanos nacidos con órganos genitales masculinos y cuyas células tienen los cromosomas X y Y) y hembras (seres humanos nacidos con órganos genitales femeninos y cuyas células tienen dos cromosomas X y X). Sin embargo, el término también podría haberse originado de la idea bíblica sobre que la primera mujer (Eva) fue creada a partir de «cortar» una costilla al primer hombre (Adán). «Sexo» es asimismo un conjunto de prácticas placenteras, relacionadas con la condición orgánica, genital y reproductiva de los animales. En cuanto a mindfulness, puede ser traducido, aunque de forma un tanto inexacta, por «atención plena», y se trata de un concepto que nació vinculado a la práctica de la meditación. Sin embargo, más allá de una técnica, el mindfulness es sobre todo una filosofía vital, un modo de encarar nuestra cotidianidad basado en ser 100 % conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo. Un ejemplo te lo dejará más claro:
Imagínate que estás tomándote un té. Lo más probable es que no te limites a bebértelo, sino que a la vez estés trabajando, mirando el móvil o la televisión o haciendo alguna tarea del hogar. Estarás pensando en cualquier otra cosa que no sea el té, y como mucho te llegará de él su sabor. Pues bien, mindfulness sería si la acción de beber té fuera el foco principal de tu atención, que fueras consciente de su olor, de su temperatura, de su retrogusto, de su color, pero también de cómo mueves los labios para sorberlo, del ruido que haces al beber, de las sensaciones que obtienes al ingerirlo, de tu forma de coger la taza, del tacto de la misma... Incluso más allá: adquirir consciencia del efecto y de los beneficios que ingerir té produce en tu cuerpo, y tomarlo, así, con una actitud de agradecimiento hacia lo que ha propiciado que te encuentres en ese momento, bebiéndotelo, bien sean tanto las personas que te han ayudado a llegar hasta ahí como, en términos más generales, el universo, al haber tenido la suerte de haber nacido, de haber conocido el té y de poder estar tomándotelo. Es decir, el mindfulness significa vivir en el presente absoluto, que tu mente no se vaya hacia un sitio diferente, en el tiempo o en el espacio, al del momento que realmente estás viviendo; en este caso, al del momento de beberte un té.
Ya habrás adivinado, por lo tanto, en qué consiste el mindfulsex: una sexualidad lúcida y despierta, un hacer el amor teniendo plena consciencia del acto amatorio en sí mismo dejando la mente libre de cualquier pensamiento ajeno a la práctica sexual, incluido —y esto es esencial— la obsesión por alcanzar el orgasmo o por llevar a cabo algún tipo de actividad determinada en la cama. El mindfulsex supone disfrutar plenamente de la intimidad sexual, del erotismo, de la conexión, de tu cuerpo y del de tu pareja, gracias a esa atención total en el momento presente y a la magia que se crea en el proceso mismo de practicar el sexo.
Todos/as/es sabemos que, a menudo, las prisas, el estrés o el estado de ánimo propician que nuestros encuentros sexuales sean precipitados o insatisfactorios. Con el mindfulsex podemos acabar con todo eso, cuestionando los fundamentos sobre los que, como sociedad, hemos construido nuestra sexualidad e identidad. El mindfulsex apuesta por un cambio de paradigma sexual al aspirar a una sexualidad plena, que nazca del encuentro entre la ciencia y el placer. Si cambias tu manera de vivir la sexualidad, pronto verás cómo se revitalizan también otros ámbitos de tu vida. La energía sexual tiene un gran poder, pues es capaz de transformar de arriba abajo tu existencia y, al emplear recursos internos que todos tenemos, podrás desarrollar tu madurez afectiva y las de tus relaciones y crear un equilibrio en ti y con tus amantes, lo que producirá afecto y armonía entre vosotros. Ten en cuenta, eso sí, que cambiar tu forma de hacer el amor es un arte y un proceso de aprendizaje, de ahí que requiera paciencia y constancia: cuanto más experimentes y profundices a través del mindfulsex en una práctica sexual sin prisas y con total atención, mayores efectos beneficiosos notarás, y no solamente tú, sino también la persona —o personas— con la(s) que compartas intimidad. Para ello se requiere un cambio de mentalidad, estar abiertos a una nueva perspectiva que nos permita crear amor, vitalidad y regeneración.
¿Sabes que, mediante el mindfulsex, puedes aprender a generar química sexual y magnetismo erótico? ¿Que puedes integrar artes amatorias ancestrales y tener relaciones sexuales que dejen huella, consiguiendo —y ofreciendo— una experiencia inolvidable cada vez que compartas intimidad con alguien? ¿Que te permite explorar nuevas prácticas para reconectar a un nivel profundo contigo mismo y con quien elijas compartir tu intimidad?
Si el mindfulness nos ayuda a centrar la atención en el aquí y el ahora y silencia los pensamientos que nos distraen, al dejar las expectativas y los juicios de lado y conectar con la propia esencia, ¿no te parece que es la manera idónea de disfrutar con total plenitud de tus encuentros sexuales? Es más, gracias al mindfulsex, ahondamos en nosotros mismos y en nuestra pareja, lo que genera un espacio de intimidad emocional y física a través del cual llegaremos al descubrimiento de una sexualidad sincera, en conexión con los propios valores personales y, por tanto, desde el absoluto respeto hacia uno mismo.
Espero haber despertado tu curiosidad y que te estés preguntando ya cómo puedes iniciarte en la práctica del mindfulness, paso previo y complementario al mindfulsex. Siete son las actitudes fundamentales que tienes que adoptar para empezar en este ámbito de autoexploración física y mental, según consejo de la especialista en formación motivacional y coaching, Dekyi-Lee Oldershaw:*
Discernimiento y descripción más que juicio y análisis
Consiste en adoptar la posición de un testigo imparcial respecto a la propia experiencia, con una actitud benevolente y compasiva. Así, en lugar de juzgar, evaluar y analizar describimos lo que es sin darle connotación alguna para poder integrar el sufrimiento en vez de negarlo u ocultarlo. Consiste en saber responder, no reaccionar; en conectar más que en corregir.
Paciencia
Con ella, entendemos y aceptamos que, a veces, las cosas se desarrollan con su propio ritmo. La atención plena (mindfulness) nos ofrece la oportunidad de darnos el tiempo y el espacio que realmente necesitamos, obviando la precipitación de la vida moderna. ¿Para qué precipitarnos hacia ese hipotético y próximo momento mejor cuando, a la postre, estar en el presente significa que se está vivo de manera plena en cada instante de la vida?
Mente de principiante
Practicar la atención plena implica que nos demos la oportunidad de mirar las cosas como si fuera la primera vez, cual niños, evitando pensar tal y como hemos sido entrenados a hacerlo por nuestra educación, experiencias y cultura, ya que a menudo nos impide estar presentes en la experiencia. Una sugerencia: la próxima vez que te encuentres con alguien que conoces muy bien, trata de descubrir algo nuevo en esa persona.
Veracidad
El desarrollo de una confianza básica en ti mismo y en tus propios sentimientos es una parte integral de la práctica del mindfulness.
Sin esfuerzo
Casi todo lo hacemos con un propósito. ¡Pero el mindfulness es diferente! De hecho, darle una finalidad a la práctica de la atención plena puede acabar convirtiéndose en un auténtico obstáculo para adquirirla realmente. Aunque comporta voluntad, constancia y energía, al final, de lo que se trata es de la no-acción. No tiene otro objetivo que no sea ser uno mismo. Lo irónico del caso es que tú ya eres tú mismo.
Aceptación
Permanecer en conexión con uno mismo y reconocer, aceptar y abrazar lo que surja de nuestro interior y exterior. Como indican estas famosas palabras: «Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas fuerzan a la consciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete; lo que aceptas te transforma».
Soltar
Cuando observamos nuestra experiencia interna, descubrimos que hay ciertas ideas, emociones y situaciones a las que la mente parece querer aferrarse. Si son agradables, tratamos de prolongar nuestra experiencia; si son desagradables, de deshacernos de ellas. Durante la práctica de la atención plena, hemos de dejar a un lado, expresamente, la tendencia a alabar algunos aspectos de nuestra experiencia y a rechazar otros. Se trata de cultivar una actitud mental libre de apego y de aversión.
Como ves, son siete actitudes que todos poseemos y que has de dejar que afloren para adentrarte de manera adecuada en el camino del mindfulness y del mindfulsex.
Ejercicio
Yendo a un plano un poco más práctico respecto a la atención plena y al sexo consciente, permíteme proponerte tres sencillos pasos, que deberás seguir de igual forma que si empezaras una sesión de meditación, es decir, reservando un tiempo determinado para ti solo y un espacio que sea íntimo y cómodo.
Primer paso: respirar
Comenzamos la sesión con una respiración relajada y fluida para que el cuerpo y la mente se vayan aclimatando, los pensamientos diluyendo y el cuerpo pasando a un primer plano cada vez más presente. Nuestro objetivo aquí será tomar consciencia de las emociones sin juzgarlas, advertir nuestros pensamientos sin permitir que nos controlen y sentir las sensaciones, simplemente, sin regodearnos en ellas, pero también sin evitarlas.
Una vez controlada nuestra respiración, podremos pasar al segundo ejercicio.
Segundo paso: fortalecer
En este paso, te propongo fortalecer la musculatura pubocoxígea con ejercicios de Kegel, es decir, de contracción y relajación. Estos ejercicios te ayudarán a mejorar la intensidad de las sensaciones, lo que te producirá un aumento del placer orgásmico. Primero, hay que localizar los músculos del suelo pélvico en nuestra anatomía; para ello, cuando estés orinando, prueba a retener la micción y a volverla a soltar. Notarás que el ano, los intestinos y, en caso de que tengas, la vagina se contraen: has localizado la musculatura a ejercitar. Este ejercicio mientras orinas es tan solo para aprender la técnica, no como un hábito, pues podría generarte una infección urinaria. Una vez ya sepas dónde están localizados y cuáles son tus músculos pélvicos, puedes contraerlos y distenderlos en cualquier momento del día y en cualquier lugar.
Tercer y último paso: aprender
Aunque nunca nos lo hayan contado, hay que aprender también a sentir placer. Mientras estamos siempre dando vueltas a nuestros problemas, quehaceres o planes y con nuestra atención enfocada en el pasado o en el futuro, nuestro cuerpo permanece dormido: hemos de despertarlo. El mindfulsex requiere de un aprendizaje del placer, de las sensaciones y los sentidos. Y eso también implica una postura receptiva (las siete actitudes comentadas) y un tiempo a invertir. Toma en consideración, además, que no será un tiempo igual para todas las personas, pues cada uno de nosotros es un mundo y vamos a necesitar un número diferente de sesiones de práctica.
Lo importante, en definitiva, es tener muy presente que, cada vez que adoptamos algunas (o todas) de las actitudes descritas, o que tratamos de llevar a cabo alguno (o todos) de los pasos descritos en el ejercicio de arriba, estamos dando un paso más hacia la mejora del placer y hacia una sexualidad más consciente. Porque mindfulness en el sexo es presencia, entrega, apertura, soltura, dejar de hacer, aceptar, no generar expectativas, simplemente observar sin juzgar, viviendo la experiencia tal cual es, donde todo sucede por sí mismo, sin nada más que hacer: sin ningún otro lugar al que ir.
Es posible que, al leer la palabra «meditación», hayas creído que este es un libro basado en creencias budistas o en otro tipo de escuela de pensamiento oriental: zen, taoísmo, hinduismo... Quiero aclararte que no es así. Todo lo que voy a exponer, y con lo que vamos a trabajar, tiene una sólida base científica. El mindfulsex integra las neurociencias y las disciplinas de la salud más potentes y profundas que conocemos. Y, si bien es cierto que la meditación es una práctica arraigada en la cultura de Oriente que entró en Occidente a través de las religiones asiáticas, como el budismo tibetano o el zen chino, no es menos cierto que existen numerosos estudios en el terreno psicológico y neurológico que prueban los beneficios de meditar.
¿Has oído alguna vez el concepto de «plasticidad cerebral»? ¿Sabes qué son las neuronas espejo? ¿Conoces el ámbito de estudio de las neurociencias? ¿Te suena el concepto de neurobiología interpersonal? ¿Eres consciente de que el cerebro humano es uno de los campos más complejos y abiertos de la investigación médica?
Gracias a los avances tecnológicos, especialmente los relativos a la resonancia magnética funcional, en la actualidad se han logrado establecer las relaciones entre determinadas actividades mentales y su manifestación física en el cerebro con una precisión mayor que nunca. Ello ha supuesto la eclosión de una vasta área de investigación multidisciplinar, que se domina neurociencia, o más precisamente, «neurociencias», en plural, y que se dedica al estudio del sistema nervioso en todos sus aspectos: desde el celular hasta el anatómico, pasando por el molecular, el genético, el conductual, el patológico, el farmacológico, el psicológico y un largo etcétera.
Entre otras cuestiones, el desarrollo de las neurociencias ha permitido demostrar la extraordinaria plasticidad del cerebro humano, es decir, la capacidad de nuestro sistema nervioso para la modificación de su estructura y funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad de estímulos de su entorno, entre los que juegan un papel trascendental los diferentes procesos de aprendizaje.* De ello se han beneficiado áreas científicas como la psicología cognitiva, cuyo objeto de estudio son los mecanismos mentales implicados en la elaboración del conocimiento (percepción, memoria, formación de conceptos...). Es en este ámbito en el que se ha constatado que la práctica regular de la meditación y la adopción sostenida del mindfulness en todos los aspectos de nuestra vida —también en el terreno sexual— produce cambios neurológicos profundos, en especial, en la zona del cerebro dedicada a las funciones cerebrales superiores, aquellas que nos distinguen del resto de homínidos (del resto de especies de la Tierra, en realidad), tales como el lenguaje, la consciencia o el razonamiento abstracto. Ubicadas, grosso modo, en algunos puntos la corteza prefrontal, diversas investigaciones han probado que quienes han abrazado el estilo de vida mindful tenían más desarrollada dicha región prefrontal.*
Sin embargo, eso no es todo. No estoy desvelándote ningún secreto si te cuento la antigua relación que existe, en las culturas asiáticas, entre el acto de meditar y una visión de nuestros semejantes movida por el amor y la compasión. Pues bien, esto, que hasta ahora se atribuía a preceptos religiosos mezclados con la calma y la paz proporcionadas por una meditación profunda, recientemente se ha demostrado que tiene también una implicación neurológica. Y es que, al meditar, se activan las partes de nuestro cerebro donde se ubican las denominadas «neuronas espejo». ¿Sabes lo que son, aparte de uno de los descubrimientos más revolucionarios en el campo de las neurociencias de los últimos tiempos? Ahora te lo explico.
Por neuronas espejo se entiende un tipo particular de neuronas que se activan cuando un individuo ejecuta una acción pero también, y sobre todo, cuando observa esa misma acción siendo ejecutada por otro individuo, especialmente si se trata de un congénere. Su nombre viene, por tanto, de la capacidad que tienen estas neuronas de «reflejar» el comportamiento de los demás, el cual interiorizan como si el observador también estuviera realizándolo. De ahí que resulten esenciales tanto para los procesos de aprendizaje, cuya primera fase es la de la imitación, como para el desarrollo de nuestras habilidades sociales, puesto que rigen nuestras aptitudes empáticas. Y, justamente, es este ser capaz de ponerse en el lugar del otro, de experimentar sus pensamientos y sentimientos, lo que lo liga con las filosofías orientales y con su visión compasiva y bondadosa de las relaciones humanas.
En realidad, y a pesar de que somos fundamentalmente animales sociales, no existe un centro específico en nuestro cerebro dedicado a la conducta social, sino complejas redes neuronales que construyen sistemas para la evaluación de los otros.* Esto ha llevado la investigación neurológica al desarrollo de los conceptos de cerebro social y neurobiología interpersonal.
La neurobiología interpersonal plantea que no existen cerebros aislados y que el cerebro es un órgano de adaptación que desarrolla sus estructuras a través de la interacción con otros. [...] El aprendizaje por experiencia moldea directamente los circuitos responsables de procesos como la memoria, la emoción y la autoconsciencia. La maduración del sistema nervioso, genéticamente programada, es moldeada por la experiencia, especialmente la interpersonal.*
Esta definición se basa en las teorías del doctor en Psiquiatría Daniel J. Siegel, quien perfiló un nuevo marco de estudio de la mente,* cimentado en la idea de que no existen los cerebros aislados, sino que se trata, en esencia, de un órgano adaptativo cuya función primaria es la de relacionarnos con nuestro entorno y con los seres que lo habitan regulando el flujo de información y energía que obtenemos de ello y que, por tanto, va desarrollándose conforme interactuamos con nuestros congéneres. De este modo, nuestras experiencias interpersonales, es decir, nuestras relaciones con los demás, son las responsables de ir modelando nuestras conexiones neuronales y estructuras mentales. Es lógico que, desde esta perspectiva, se promueva la compasión, la bondad, la resiliencia y la empatía como métodos para alcanzar el bienestar psíquico. El concepto central de la neurobiología interpersonal es el de integración o vinculación armónica de los diferentes aspectos de un sistema, ya se hallen estos dentro de una sola persona o en un conjunto de individuos. En el primer caso, sería la interconexión que existe entre procesos mentales hasta el momento considerados de modo aislado como, por ejemplo, el pensamiento abstracto y las emociones o las sensaciones corporales y los razonamientos lógicos. En el segundo, supone que, en cualquier tipo de lazo relacional, las personas que lo integran son simultáneamente individuos con un yo diferenciado y seres sociales unidos a través de la comunicación empática. Nada como el cultivo de la atención plena para reforzar los procesos de integración, tanto internos (autorregulación emocional) como externos (conductas prosociales).
