Oso tramposo - Alfredo Gómez Cerdá - E-Book

Oso tramposo E-Book

Alfredo Gómez Cerdá

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Beschreibung

Cómo un oso tramposo quiso engañar a su mujer para que hiciese todas las tareas de la casa por él. Bombo es un joven oso que se acaba de prometer con la preciosa osa Selma. Su padre, al enterarse de la noticia, le propone que regale a su novia un obsequio muy especial que le proporcionará el mago Cucufate. Al volver de su viaje de novios, Bombo le dará un singular espejo mágico a Salma. Lo que ella pensaba que era un detalle de su amado es en realidad una trampa que hará que termine dudando de su propia valía.

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Seitenzahl: 54

Veröffentlichungsjahr: 2022

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1

UNA GRANNOTICIA

Cae la tarde sobre el bosque.

Los rayos del sol, que ya se han vuelto oblicuos y un poco nostálgicos, en retirada, pintan las copas de los árboles de color dorado. Lo hacen con brochazos grandes y brillantes, abriéndose paso entre algunas nubes, que, al verse salpicadas, también cambian de color.

Algunos animales que viven en los árboles trepan a las ramas más altas y asoman la cabeza entre el follaje para despedir al sol. Es el rito más antiguo.

«Descansa, y mañana no te olvides de nosotros. Te estaremos esperando».

El joven Bombo, un oso robusto y bien plantado, no cesa de hacer cabriolas en la puerta de su casa. Parece realmente contento, feliz. De vez en cuando, erguido, se lleva las patas delanteras al pecho y las coloca a la altura de su corazón, después suspira y emite unos gruñidos muy chocantes, ya que a los osos nunca se les ha dado bien suspirar.

Entra en su casa dando volteretas.

—¿Qué te ocurre, hijo mío? —le pregunta Madre Osa, sorprendida, mientras prepara la cena.

—¡Deja de hacer el oso! —le reprocha Padre Oso, repantigado en el sofá.

Bombo se incorpora y da un salto enorme, abriendo al mismo tiempo sus cuatro patas. A punto está de darse un coscorrón contra el techo.

—¡Hoy es el día más feliz de mi vida! —dice al fin.

Madre Osa lo mira con curiosidad y deja de vigilar la olla que está sobre el fuego, de la que sale un olor de esos que despiertan el apetito. Padre Oso lo mira con desconfianza y lo único que mueve son las pupilas de sus ojos.

—¡Sí, sí, sí…! —afirma una y otra vez, como si se hubiera vuelto loco.

—Me tienes en ascuas —le dice su madre.

Bombo se coloca en el centro de la habitación, sonríe de oreja a oreja y les da la buena nueva.

—¡Selma me ha dicho que sí!

Madre Osa lo ha entendido a la primera y corre a abrazar a su hijo.

—¿Qué significa que Selma te ha dicho que sí? —le pregunta Padre Oso, confuso, que se ha incorporado en el sofá.

—¡Me voy a casar con ella!

Y Bombo vuelve a enloquecer de alegría. Agarra a su madre y comienza a bailar.

—¡Qué felicidad! —exclama ella, pero se separa de su hijo porque teme que el guiso de la olla se le queme.

La noticia hace reaccionar al fin a Padre Oso. Se levanta del sofá y le da un abrazo a su hijo, pero sin demasiado entusiasmo. Cuando las dos cabezas están muy juntas le dice algo al oído.

—Tenemos que hablar.

—¿De qué tenemos que hablar? —le pregunta Bombo.

—¡Chist!

Padre Oso le hace señas para que baje la voz, dándole a entender que la conversación debe ser entre ellos dos.

—Son cosas de osos —añade, mirando cómo Madre Osa sigue pendiente del guiso.

Bombo no entiende nada y se encoge de hombros.

Padre Oso se ha llevado a Bombo a un extremo de la habitación, lejos del fogón de la cocina. Parece que quiere decir algo importante a su hijo. Vigila con el rabillo del ojo a Madre Osa, que está sacando unos platos de la alacena.

—Cuando hace años anuncié a mis padres que me iba a casar —Padre Oso habla muy bajito, con tono de misterio—, ¿sabes lo que ocurrió?

—No.

—Mi padre me llamó y me llevó a un rincón de la casa.

—Lo mismo que has hecho tú. —Bombo piensa que se trata de un juego, o de una tradición, o de ambas cosas—. ¿Y qué te dijo el abuelo?

—Lo mismo que te voy a decir yo ahora.

Bombo abre unos ojos como platos, pues sin duda está esperando una revelación extraordinaria.

—Dímelo ya —le apremia.

—Mañana haz una visita al mago Cucufate.

Bombo se siente desconcertado. No acaba de entender la recomendación de su padre.

—¿Pero qué te dijo el abuelo? —insiste.

—Me dijo eso, que hiciera una visita al mago Cucufate, que es lo mismo que yo te acabo de decir.

—¡Ah! —exclama Bombo, sin acabar de entender.

Padre Oso cambia de tono y piensa que tiene que interesar a Bombo de otro modo.

—¿Quieres hacer un buen regalo a Selma? —le pregunta intencionadamente.

—¡Sííí! —Eso Bombo lo tiene muy claro.

—Pues mañana haz una visita al mago Cucufate. Vive en un lugar muy retirado. Yo te explicaré cómo llegar. Él te preparará un regalo especial para ella, pero… ¡muy especial! Es experto. Ya lo hizo con tu abuelo y conmigo. Cuando Selma lo vea le encantará. Y a ti…, bueno, tú ya lo irás descubriendo.

Madre Osa ya ha colocado la mesa: tres platos, tres vasos, tres cubiertos, tres servilletas… En el centro, sobre una base de madera, coloca la humeante olla. Al ver a Padre Oso hablando a Bombo de aquella forma, alza el cazo y le recrimina:

—¡Déjate de secretitos!

Padre Oso se limita a guiñar un ojo a su hijo, a pesar de que los osos no son muy diestros en guiñar ojos.

—¡Chist! —vuelve a decirle—. No debe enterarse nadie, ni siquiera tu madre. ¡Ah! Y por supuesto tampoco debe enterarse Selma.

—¡Vamos, vamos! —les apremia Madre Osa—. ¡A comer antes de que se enfríe!

Los tres se sientan a la mesa y Madre Osa sirve los platos.

Cuando llena el plato de Bombo le mira con ternura, piensa que el tiempo ha pasado rápido y que su hijo ya es todo un oso.

Cuando llena el plato de Padre Oso no puede evitar mirarlo con desconfianza y preguntarse qué le habrá estado diciendo con tanto misterio.

Cuando, por último, llena el suyo, siente que la felicidad de su hijo también le hace feliz a ella. Le brillan los ojos y en su hocico se ha dibujado una sonrisa.

Hace un rato que la noche ha caído sobre el bosque.

Algunos animales ya se han ido a dormir. Otros, por el contrario, se desperezan: abren sus alas, afilan sus garras, se pasan la lengua por sus colmillos… En el bosque no hay un momento de descanso.

2

UN OSOCONTENTOY FELIZ

Un oso contento y feliz es algo que no pasa desapercibido, por eso todos los animales del bosque se sorprenden al ver a Bombo, muy de mañana, saltando de alegría y hasta ensayando pasos de baile, como si fuera un acróbata o un famoso bailarín.