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Matilde Marín en Pharus II. Paisajes y ficciones fotográficas se embarca nuevamente en un viaje visual que documenta y recrea faros del mundo. La artista ilumina con tonos rojizos los faros e indica de esa manera que son la vuelta al hogar –en el viaje inverso a Pharus. Del hemisferio Sur al Norte– y va desde Islandia hacia el sur más austral de Argentina. En este desplazamiento sus imágenes documentales y paisajes ficcionales Marín presenta esas guías físicas en el mar, que por su visualidad revelan ahora espacios de fascinación y son la ocasión para imaginar nuevos relatos que revitalizan esos símbolos de la memoria y la historia. Laura Malosetti Costa expresa que los faros evocan conceptos y narrativas como las del viaje, el naufragio, la tragedia y son resultado tanto de experiencias de la artista como de sus lecturas literarias. Adriana Musitano analiza las puestas en abismo que duplican parcialmente los faros en sus reflejos y observa que Marín asombra con imágenes que fundan un espacio utópico al crear ficciones fotográficas que unen el paisaje de las Salinas Grandes de Argentina con lejanos lugares. Los faros y constelaciones de este ebook iluminan nuestro planeta y el planisferio los muestra en relación con los puntos cardinales, mares y continentes. Marín narra el retorno al hogar y también su viaje a Egipto al conocer el lugar dónde estaba el primer faro de Alejandría. Se suman las fotografías de sus amigos.
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Seitenzahl: 44
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Paisajes y ficciones fotográficas
Matilde Marín
Pharus ii
Pharus ii
Paisajes y ficciones fotográficas
Matilde Marín
Cuando el ojo narra y desvía
Francisco Marguch
Matilde Marín en Pharus II. Paisajes y ficciones fotográficasse embarca (literalmente) en un viaje visual que documenta y recrea faros del mun-do. Es la segunda obra de Marín que Bosquemadura E-DITORIAL DE ARTE publica para ofrecernos otras perspectivas que de alguna manera resig-nifican aquel primer ebook: Pharus. Del Hemisferio Sur al Norte(2021). Esa obra lleva al lector a recorrer un trayecto en imágenes, mapas y mares, que comienza en los extremos australes de Argentina y se detiene en di-versas ubicaciones costeras hasta alcanzar regiones boreales, ofreciendo una experiencia tanto estética como reflexiva.
Este segundo libro digital hace que el ojo se tense: la imagen orien-ta y también desorienta, invita al desvío. Pharus II. Paisajes y ficciones fotográficas hace el recorrido inverso a aquel primer libro: es la vuelta al hogar, va desde el Este y el Norte hacia el Sur y Oeste. En este desplaza-miento –a través de imágenes documentales y ficcionales– Marín pre-senta faros que no solo son las guías físicas en el mar, sino que desde su visualidad revelan ahora espacios de fascinación para imaginar nuevos relatos, que revitalizan esos símbolos de la memoria y la historia.
Laura Malosetti Costa en su ensayo –Marchar, navegar, viajar, sin te-mor a las tempestades. Las alquimias fotográficas de Pharus– señala que las fotografías de los faros especialmente las de la primera parte del libro,
en blanco y negro, aunque austeras de adjetivación, evocan conceptos y narrativas como las del viaje, el naufragio, la tragedia.
Las fotografías de los faros, con su imponencia y simbolismo,cuando abren la visión al color y quiebran lo esperable, crean una suerte de atmós-fera onírica que empuja y deja percibir el movimiento de un mundo casi cinematográfico. Sobre estos aspectos reflexiona el ensayo de Adriana Musitano, De la puesta en abismo a los paisajes ficcionales, pensando en la imagen surrealista como paradigma de lectura fructífero para conocer aún más estas nuevas creaciones de Marín. Hablando de la imagen su-rrealista, André Breton nos dice:
No oculto que para mí la imagen más poderosa es la que presenta el grado más elevado de arbitrariedad; la que exige más tiempo para ser tradu-cida al lenguaje práctico, sea porque encubre una enorme dosis de contra-dicción aparente, sea porque uno de sus términos haya sido escamoteado curiosamente, sea que anunciándose de un modo sensacional termine resolviéndose débilmente (cerrando bruscamente el ángulo de su com-pás), sea que deduzca de sí misma una justificación formal irrisoria, sea que entre en el orden alucinatorio, sea que, con la mayor naturalidad, preste a lo abstracto la máscara de lo concreto o viceversa, sea que implique la nega-ción de alguna propiedad física (Breton, 1963: 53. Cursivas nuestras).
La experiencia a la que nos convoca Matilde Marín al mirar y ver es-tos faros adquiere hacia el final del libro a través de sus palabras una di-mensión personal que los faros del mundo convocan y nos comparte su aventura en la búsqueda de imágenes e historias. Matilde señala otra di-mensión colectiva, cuando suma los faros que ella llama “de los amigos”,
imágenes que llegaron hasta la artista desde esa red de afectos electivos, porque sus amigos, en sus viajes, al ver faros la recordaban y se lo hacían saber con fotografías y palabras. Así la obra artística de Marín se acompa-ña con registros y pequeños mensajes.
Bosquemadura destaca la maestría compositiva y plástica de Marín, que deja ver algo nuevo, diferente, imágenes casi alucinatorias, oníricas, vivas, llenas de sorpresas en el acercamiento de lo distante y cercano. Queda en lectoris espectadorisencontrar esas y más formas de leer, obser-var y pensar desde y con estas fotografías.
Córdoba, 29 de agosto de 2024
NOTAS
Breton, A. (1963). Los manifiestos del surrealismo. Buenos Aires: Nueva Visión.
Marín, M. (2021). Pharus, del Hemisferio Sur al Norte . Córdoba: Bosquemadura.
Faro de Hraunhafnartangi
Raufarhöfn, Islandia.
Faro Castle Breakwater
Isla de Guernsey, Gran Bretaña.
Torre de Hércules
Galicia, España.
Faro de Finisterre
Galicia, España.
Faro de Ponta do Sinó
Isla de Sal, Cabo Verde.
Faro de Alejandría
Egipto.
Faro de Gardur
Gardur, Islandia.
Torre del Puerto de Yanbu
Arabia Saudita.
Faro del Cabo de Buena Esperanza
Sudáfrica.
Faro Punta Medanosa
Santa Cruz, Argentina.
Faro San Juan de Salvamento
Isla de los Estados, Atlántico Sur.
Torre de Ushuaia
Tierra del Fuego, Argentina
Faro de Cabo Vírgenes
Santa Cruz, Argentina.
Faro del Castillo del Morro
La Habana, Cuba.
Faro Molo de Abrigo de Iquique
Iquique, Chile.
Faro del Puerto de Jeddah
Arabia Saudita.
Faro Hornby
Sidney, Australia.
Faro Macquarie
Sidney, Australia.
F1
Faro de Hraunhafnartangi, Raufarhöfn, Islandia
F2
Faro de Gardur, Islandia
Constelación de Orión
F3
Faro Castle Breakwater, Isla de Guernsey, Gran Bretaña
F4
Torre de Hércules I, Galicia, España
F5
Torre de Hércules II, Galicia, España
F6
Faro de Finisterre I, Galicia, España
F7
Faro de Finisterre II, Galicia, España
Marchar, navegar, viajar, sin temor a las
tempestades.
Las alquimias fotográficas de Pharus
Laura Malosetti Costa
Desde hace casi dos décadas Matilde Marín ha encarado una vida de artista viajera, con todo lo que ello implica. Una vida de aventuras, si-guiendo los pasos de crónicas y relatos antiguos, de imaginaciones poéti-cas, de vidas literarias y de relatos de travesías tan reales como fantasio-sas. Es una exploradora curiosa y sensible, romántica, aunque lo disimule con cuidado.
Construye historias en imágenes fascinantes que invitan a saber más y se completan con los relatos fruto de sus viajes e indagaciones histó-ricas y literarias. Acentúa el enigma de lugares lejanos, inhóspitos, pe-ligrosos, mediante puntos de vista inusuales de efecto sorprendente y alquimias fotográficas: nubes aún más oscuras, soledades aún más ate-rradoras, descentramientos y abstracciones geométricas, y luces aún más potentes.
Tiene una bellísima manera de comunicar y comunicarse. Desde hace varios años la he invitado a mi cátedra a contarnos a los estudiantes y a mí el devenir de su proyecto Pharus y todos quedamos siempre prenda-dos de sus aventuras y enamorados de sus imágenes, siempre misterio-sas, a menudo en blanco y negro.
El proyecto Pharus ha nacido de varias maneras. Matilde evoca el mo-mento –en 2005– en que leyó que se desactivaban los faros del mundo porque los navíos serían guiados desde ese momento de otro modo gra-cias a la comunicación satelital, el GPS y las nuevas tecnologías que cada vez evitan con más eficacia que los seres humanos pierdan su rumbo en la tierra, el agua y el aire.
Sin embargo, creo que ese proyecto nació mucho antes, a partir de sus lecturas de infancia, de los libros de aventuras de Julio Verne, Emilio Salgari, Robert L. Stevenson, Jack London y de muchos otros. Libros de piratas, naufragios e historias de amor, que invitan a imaginar miedos so-brecogedores en medio del mar, sensaciones extremas, soledades largas y aventuras inesperadas.
Nació también de su fascinación con el Egipto antiguo, evocado en imágenes y libros de historia y aventuras. Descubrió que en griego Faro –Pharus– significa “la luz que guía el destino de los hombres” y se enamo-ró de esa metáfora. Leyó que el primer faro se construyó precisamente en la isla de Pharos para guiar a los barcos y evitar que naufragaran en la peligrosa llegada al delta del río Nilo desde el Mediterráneo, frente a Alejandría, en el siglo III a.C.; que en lo alto de esa esbelta torre se encen-día fuego durante las noches y que por eso se llaman así los faros en casi todas las lenguas. Y así fue creciendo este proyecto. Va creciendo, sigue en marcha.
Matilde Marín viaja y sueña con muchos otros viajes. Lee y evoca mu-chos libros de viajeros de las más diversas geografías y épocas: desde Homero (su preferido) a Bruce Chatwin en la Patagonia, de Kapuczinski
a Rimbaud y Tabucchi. Remito al texto de nuestra artista, en este mismo volumen, “Pharus, donde nacen las luces”.
Viajar –con el cuerpo o la imaginación– es vivir y aprender a ser en el mundo.Nagivare necesse, vivere non necesse, esta frase atribuida por Plutarco a Pompeyo, en el primer siglo de nuestra era, figuraba en la tapa de cada ejemplar del semanario cultural Marchade Montevideo (fundado por Carlos Quijano y Juan Carlos Onetti en 1939 hasta su clausura en 1974).
Marchar, navegar, viajar, sin temor a las tempestades, está también en el corazón de Matilde Marín, no solo en el proyecto Pharus. Está tam-bién en el registro de sus travesías pampeanas y patagónicas, en su pro-yecto Cuando divise el humo azul de Ítaca(2012), en suSuite Bogotá - Berlín(2010-2017), por citar solo algunos ejemplos.
Matilde viaja a los más lejanos confines para encontrar faros anti-guos, va a lugares peligrosos, llenos de historias. Reencuentra faros sobre los que ha leído, descubre faros que no imaginaba… Sus amigos le en-viamos nuestras fotos de todos los faros (grandes o pequeños) que en-contramos en nuestros viajes. Y así ha ido construyendo este conjunto fascinante que nos recuerda nuestra pequeñez, la contingencia de la pre-sencia humana en el planeta, los peligros del agua y las rocas, el deseo de viajar, la luz guiando en la oscuridad aquellos barcos que se aventuraban a mares y tierras incógnitas de donde no se sabía si se podría regresar alguna vez.
Tiene asuntos pendientes y proyectos para el futuro, aún no conoce la isla de Pharos, y tiene una fascinación especial por llegar a esos luga-res que fueron concebidos como el fin del mundo: en el extremo sur de
América, en el borde del mar frente a Portugal, en el borde de Australia; lugares míticos y fascinantes donde permanecen en pie faros antiguos, donde alguna vez hubo un faro destruido por las inclemencias del tiem-po y faros que se destruyeron y reconstruyeron. Lugares que nos recuer-
