3,99 €
Rebeca no es una mujer corriente y sin embargo puede ser cualquiera de las que se cruzan contigo a diario. Tú misma podrías serlo. A lo largo de los 22 relatos que contiene este libro, Rebeca y su amante favorito dan rienda suelta a todos sus caprichos con la privilegiada complicidad de saberse deseados, saciados y muy satisfechos. Una historia de amor en la que el respeto y el arte de la comunicación sensorial guían el placer de los instintos.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Veröffentlichungsjahr: 2016
© Pedro García Gallego
© Rebeca
Fotografías: MANBA NERA
Modelos:
Beloved (capítulo 14)
Celia M. (capítulo 13)
Laura H. (capítulo 8)
Ixy Wild (capítulos 9 y 17)
Silja K. (capítulos 2 y 6)
Venus (capítulos 10, 18 y 19)
Mistery (capítulos 1, 5, 16, 20 y 22)
Maria Luisa Ares (portada y capítulos 3, 4, 7, 11, 12, 15 y 21)
ISBN papel: 978-84-686-8580-9
ISBN digital: 978-84-686-8635-6
Impreso en España
Editado por Bubok Publishing S.L.
Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.
A todas las mujeres que se sienten bonitas sin
necesidad de tener que mirarse al espejo y, en especial,
Los jadeos de ella eran tan intensos y escandalosos como también lo eran las acometidas que estaba recibiendo en su zona más íntima. Le entusiasmaba recibirle por detrás, a cuatro patas, sobre la cama. Abandonada al placer parecía invitar a su atractivo acompañante, arqueando un poco la espalda y exponiendo todo su sexo húmedo e impaciente por ser penetrado.
Aquellas manos que tanto admiraba de su amante, sujetaban con fuerza sus caderas y dirigían tan singular combate. Una danza sincronizada acompañada por gemidos, respiración acelerada, deseo, embestidas y mucha pasión se estaba librando sin otra pretensión que la de satisfacer los deseos más ocultos de ambos contendientes. El pie izquierdo de su amante estaba firme en el suelo, mientras que el derecho lo apoyaba sobre la cama, con el fin de tener mayor comodidad de movimientos y dominar a su hembra desde un lugar privilegiado. El ritmo acompasado, al principio, comenzaba suave para ir acelerándose sin previo aviso — ni lógica alguna — al mismo ritmo que se incrementaba la excitación. De repente se ralentizaba la acción para prolongar más la duración del orgasmo de ella, que no dejaba de gemir y desbordaba deseo en su mirada demandando nuevas dosis de sexo duro. Sus propios gritos implorando ser follada, como una puta, la despertaron del mejor de los sueños. Rebeca estaba exhausta, pero feliz, después de haber disfrutado de semejante intercambio de sexo, sudor y jadeos en exclusiva.
¿Que llevas puesto?
— Los shorts negros que tanto te gustan... y nada más.
— Ummm, ¡cómo me excitas! ¿Y dónde tienes, ahora mismo, la mano derecha?
Rebeca no se cansaba nunca de escuchar esas dos preguntas tan habituales cuando conversaba con su amante favorito. Le parecían excitantes y aunque no la sorprendían siempre le gustaba escucharlas de sus labios.
— ¿A que no me haces una visita...?
— En veinte minutos estoy allí.
