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REDACTARIO m. Conjunto de recetas, secretos y ejercicios para construir textos armoniosos y claros, enriquecerlos y consolidarlos, evitar sus vicios más comunes y comunicar mensajes de manera eficaz, vívida y admirable. Aprender a redactar sigue siendo una propuesta temible para la mayoría de nosotros. Nos recomiendan leer y escribir mucho, emular los textos admirados y desentrañar sus secretos por nosotros mismos; sin embargo, son pocos los cursos que presentan los temas con verdadera claridad y sencillez, y nos proporcionan a la vez herramientas para escribir mejor en cualquier situación. Siguiendo los pasos de su aclamado Abecé de redacción, pero con un enfoque práctico y sin detenerse en pormenores teóricos, Eric A. Araya presenta un libro puntual y directo para todo público, que permitirá a los lectores desentrañar los misterios de la buena redacción, así como sus errores y trampas más comunes. Este Redactario ofrece 33 recetas basadas en la experiencia del autor como docente, dispuestas de forma progresiva y metódica, que harán mucho más amable y exitoso el camino a la escritura diáfana, precisa y envidiable.
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Seitenzahl: 471
Veröffentlichungsjahr: 2021
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A Cosita y a Cosita Anaíssa
AGRADECIMIENTOS
A todos quienes de alguna manera contribuyeron al desarrollo de esta obra… A mi esposa, mi gran apoyo, desde siempre, desde antes de todo y nada. A mi madre, siempre presente, sin tiempo, sin distancia.
A Leonardo Crespo y a Miguel Amaranto, por su confianza y su inyección de fe a mi labor.
A todos mis alumnos, por ayudarme, sin saberlo, a elaborar este libro; especialmente a los que desde 2014 han fungido como tales, por ayudarme a afinarlo y ajustarlo.
Y por qué no, a Mingo, Travis, Yoko y Yumi, por estar siempre ahí, incondicionales.
A todos, infinitas gracias.
PRESENTACIÓN
Sin que yo lo supiera entonces, este libro comenzó a fraguarse en 2016, en el norte de México. Fue en un receso, café en mano. Entre referencias de libros, películas y música, también de política, y una que otra cháchara, todo propio de la camaradería, una alumna se encaminaba a encajar el primer móvil. Mientras sus ojos comenzaban a acrecentar un inusitado resplandor, fue planteándome con total entusiasmo lo que para ella era una idea “genial”: tener un libro con todo lo que trataba el curso que nos convocaba, el que ella estaba tomando. Así, tal cual, con la misma disposición, el mismo talante; tal vez un poquito más largo, ya que íbamos a medio camino.
Por supuesto, lo tomé (o eso creí) únicamente como un elogio; eso de que alguien me planteara semejantes ideas ya había sucedido antes. Por redes sociales me lo habían solicitado en no pocas ocasiones, por lo demás, y dos años antes ya me habían preconizado con una solicitud similar, aunque con la lectura como tema, con un ramillete heterogéneo de alumnos y con otra ciudad como escenario, aquella vez en el centro de México. Claro, en aquel lejano instante, en el centro, al calor del encomio, pensé en hacerles caso inmediatamente, cómo no. Comenzaría ese mismo día. Pero, horas después, ya con la mente fría, no tuve más remedio que desistir. Proyectos así implican mucho trabajo, además de muchas privaciones. Y hay que sumar que por aquel entonces yo estaba en pleno proceso de un titánico proyecto de investigación; asimismo, tenía otros tantos proyectos, literarios, acumulándose tenazmente y ciertas vicisitudes venían vapuleándome con rigor desde hacía algún tiempo. Eso sí, algún día lo haría; quién sabe cuándo. Sí, algún día.
¿Pero qué tenía en particular aquel curso? Consistía en un manojo de cápsulas, progresivas y de una sencillez considerable. Cada una era una pequeña fórmula, como una receta. Además, las cápsulas se apoyaban en ejemplos seleccionados de gente de letras. Esto último respondía, primero, a la precisión de evitarme la desconfianza de algunos —lo que sucede más seguido de lo que un editor divulgador y enseñador quisiera— y a, segundo, mi intención de brindar ejemplos que de verdad fueran ejemplificadores —valga justamente la redundancia—, además de excelsos y atrayentes.
Pues bien, para 2019 este libro comenzó a acosarme hasta el punto de tornarse en un espectro intolerable. La visión de aquella norteña había logrado inquietarme de verdad; sin quererlo (?), sus palabras habían sabido acoplarse cautelosamente en la inquietud original, para nunca marcharse, para quedarse esperando los momentos propicios de manifestarse; ese “quién sabe cuándo lo haré” se acercaba, con total desenfreno, a un “pronto lo haré”. Faltaba el tiempo y alguna señal, si no divina, al menos agraciada.
Y al final, esta señal llegó. Pero el tiempo siempre faltó, como podrán imaginar, y sigue faltando. El proyecto titánico tuvo que quedar postergado; y mientras escribo estas líneas, en plena pandemia, retomarlo y retomar otros tantos se ha convertido en mi nuevo espectro intolerable.
Y, así, después de poco más de un año, aquí está mi respuesta materializada. Se trata de una obra de carácter pragmático, en el total sentido de la palabra, es decir, en lo práctico, en lo lingüístico e incluso en lo filosófico (al menos en lo de práctica inteligente). Redactario es prácticamente un curso, uno que va directo al grano, y lo hace con sencillez, evitando a más no poder cualquier tipo de terminología. Es, pues, un libro para cualquiera, sin distinción alguna. Rehúye tenazmente de los barullos la gramática, de la ortografía; únicamente utiliza unos pocos términos totalmente inteligibles, incluso recordables, para el menos perito en el tema. Ejemplo de esto es que he llamado simplemente “nexo” a muchos asuntos, ignorando lo que la gramática suele entender como tal.
Hay en este libro, en un comienzo, una selección rigurosa de los contenidos necesarios para dar con la escurridiza redacción. Para tal, tomé todos los puntos de Abecé de redacción (una pormenorizada obra anterior mía); los filtré por medio de diversas actividades académicas, con diversos alumnos, para quedarme finalmente con los absolutamente necesarios en la práctica; y los agrupé en temáticas útiles y en los órdenes reales que, hasta donde he logrado avistar, exige el ejercicio real de la redacción. Para esto, por medio de en verdad muchísimas horas de lectura y especialmente relectura, y apoyándome en todos mis conocimientos y experiencias acumulados, recurrí a la colaboración de numerosos personajes de letras y de pensamiento. No vengo solo, pues, como anticipé; en esta cruzada me acompañan varios amigos —escritores, editores, traductores—, quienes, gracias al derecho de cita, me ayudarán a mostrarles las formas correctas y a dilucidar algunos “secretos”. He aquí también un trabajo de corpus. Disfrútelo.
Como sabemos, el lenguaje literario es elevado, contiene tintes muchos más eminentes que los utilizados en nuestra vida cotidiana; no obstante, he tomado las coincidencias, los puntos comunes entre uno y otro lenguaje. Así pues, no hay que temer a la grandilocuencia del lenguaje literario; no es impedimento para aprender, no aquí. Todo lo contrario: nos apoya particularmente con nuestro razonamiento verbal.
El libro busca comodidad y claridad para el que escribe, pero también inteligibilidad en quien lee. Obvio. La comunicación es la meta; y la comunicación no es unilateral, como sabemos. Nos debemos a los lectores, al menos estratégicamente. No tenemos que olvidarlo.
La redacción podría ser relativamente sencilla si nos enfocamos en lo que realmente importa. Ojo… No hay recetas mágicas; sí hay recetas, incluso recetarios, que dan muy buenos resultados. Con todo, siempre surge algo no contemplado, siempre algo nos deja en jaque, sea una excepción, un patrón infranqueable (escondido detrás de otro patrón), una jugarreta de nuestra mente, enmarañada entre las letras… La escritura siempre puede desbordarnos, y lo hará; a pesar de las reglas, siempre hay posibilidad de imprecisión. Así pues, este libro no abarca todo; esto es imposible. Sí abraza muchos parajes, los que en una primera instancia he considerado como los indicados.
Dicho esto, es claro que el libro está destinado a seguir creciendo. Inevitablemente lo hará. Más allá de las sugerencias que sus lectores puedan hacer, de alguna u otra manera alguien o algo me hará saber qué asunto debe ser incluido o qué asunto debe ser mejorado. En uno u otro curso seguiré descubriendo resquicios. Seguiré topándome con alumnos universitarios que no sepan siquiera una pizca de lo planteado en este libro. El libro está destinado a seguir creciendo.
Comencemos, pues, con estas 33 recetas prácticas y caladas, más suplementos. Y esperemos que la obra sea de total satisfacción para usted, y que, en su caso, se sienta con la total libertad de sugerirme mejoras.
ERIC A. ARAYA
ADVERTENCIA
Antes de avanzar por el camino de la redacción, debo advertir sobre dos situaciones que pueden sacar ronchas en algunos. Primero, en este libro utilizo tilde en el adverbio sólo, en los pronombres demostrativos y en la o que se presenta junto a cifras. Segundo, también aparecen usos de “coma aclaratoria”.
Este último punto tiene sus explicaciones particulares en las instancias indicadas, cuando son desplegadas en el libro, y se le suman, al igual que con todos los puntos, múltiples ejemplos de la mano de prestigiosas voces. De todos modos, al final del libro, después de las recetas, viene un apartado llamado GLOSA DE LA ADVERTENCIA INICIAL. Ahí encontrará una justificación, tanto para las tildes como para las comas, por si quiere enterarse.
CÓMO ABORDAR EL LIBRO
Como verá, los contenidos del libro se van acumulado de manera progresiva. Así fueron ideados previamente, y con total deliberación y estudio. De este modo, a pesar de que, por ejemplo, la puntuación es un gran pilar de la obra, no abordo el uso de comas, el uso de punto y coma…, sino que, de acuerdo con metas cognitivas y didácticas, planteo situaciones en las que estos contenidos surgen de manera auténtica y precisa al momento de intentar redactar.
En este contexto, primero, abordo únicamente aspectos clave en la composición de textos, en la elaboración de mensajes; por tanto, no rasgueo situaciones que no afectan este propósito puntual, como uso de mayúsculas o signos de interrogación y de exclamación, situaciones, por lo demás, de una simpleza accesible para cualquiera. Segundo, fiel a la realidad de que existen personas con cierta ventaja al momento de incursionar en la redacción, concedo un complaciente salvoconducto: quien esté un poco o bastante avanzado en asuntos de puntuación —gran parte de este Redactario— puede comenzar con las recetas 26 y 27, para luego tomar el orden natural. No obstante, recomiendo desde un comienzo asumir el libro en el dichoso orden natural.
Con el orden sugerido busco que el lector aborde primero la claridad en la enunciación (coherencia local, en la frase). Apunto a frases y oraciones congruentes, con sentido cabal. Al respecto, concibiendo una leve digresión, debo mencionar que hay un factor sobre el que no tengo control alguno: la contradicción entre lo escrito y lo ya estipulado con la experiencia o con lo que nuestra civilización hasta hoy haya logrado atesorar. En palabras sencillas: si lo que redacta es descabellado o peor, hablamos de harina de un costal forastero. Este sentido común es responsabilidad de cada quien. Por último, y retomando, en este orden de sentencias busco equivalencia y afinidad en el contenido (coherencia temática) e información lineal, bien distribuida (coherencia lineal, estructural). Me refiero a progresión y continuidad, de modo que todas las partes del texto estén perfectamente relacionadas, sin rupturas, incongruencias o vacíos. Así fue premeditado el libro, incluso desde antes de ser libro.
Respecto a los títulos, a pesar de que, reitero, el presente no es libro de puntuación, en muchos casos estos rótulos sí hacen alusión a los signos, pero sólo por un asunto de fácil búsqueda en el índice. Plasmar los títulos de acuerdo al escenario comunicativo puntual, especialmente lingüístico, sería aterrador para el lector e iría en contra del alma de este libro: sencillez, alejamiento de los tecnicismos. También hay aspectos estratégicos, como vemos.
En cuanto a marcas en algunas ejemplificaciones, todas las erradas han sido señaladas con una bolaspa, . En algunos casos, especialmente para contrastar con las erradas, para marcar los ejemplos correctos he utilizado una marca de verificación, .
También hay llamadas, algunas con números y otras con letras. Estas últimas derivan a las respuestas de los ejercicios y, en pocos casos, a explicaciones de situaciones complejas, para satisfacer a quien se interese en profundizar. Todo eso está al final. Y las numerales conducen a un pie de nota, con detalles, pequeños detalles, tipo apostillas, o, en su gran mayoría, a las fuentes de los ejemplos. Así pues, si usted lo considera o inevitablemente sucede, puede tomar algunos ejemplos como referencia o, por qué no, indirectas recomendaciones bibliográficas.
Asimismo, además de negrita, en muchas ocasiones recurro a la letra VERSALITA (no mayúscula) para remarcar. Da al rótulo un matiz distinto, muy útil para quien intenta explicar.
Hay ejercicios en toda sección o receta que lo permita. Obviamente, son insuficientes para una redacción decorosa. Son, eso sí, una excelente base. La corrección llegará con la práctica sostenida de lo planteado. Empirismo asistido; de eso se trata.
DIAGNÓSTICO
Antes de comenzar con nuestro REDACTARIO, debemos realizar este leve diagnóstico.
Veamos…
1. Redacte un leve texto, de entre 3 y 5 párrafos. Tema: mi experiencia en redacción y las expectativas sobre mi adiestramiento (de aquí en adelante).
2. En los siguientes textos, gran parte de la puntuación fue cambiada por ℗. Resuelva dónde va PUNTO Y SEGUIDO y dónde va COMA.1
[…] Solamente es el caballo que va y viene ℗ ellos eran inseparables ℗ corre por todas partes buscándolo y siempre regresa a estas horas ℗ quizá el pobre no puede con su remordimiento ℗ cómo hasta los animales se dan cuenta de cuando cometen un crimen, ¿no? […]
[…] Todo comenzó con Miguel Páramo ℗ sólo yo supe lo que le había pasado la noche que murió ℗ estaba yo acostada cuando oí regresar su caballo rumbo a la Media Luna ℗ me extrañó porque nunca volvía a esas horas ℗ siempre lo hacía entrada la madrugada ℗ iba a platicar con su novia a un pueblo llamado Contla ℗ algo lejos de aquí ℗ salía temprano y tardaba en volver ℗ pero esa noche no regresó… ¿Lo oyes ahora? Está claro que se oye ℗ viene de regreso. […]
[…] Demostró ser una joya de niñera ℗ qué meticulosa era a la hora del baño ℗ lo mismo que en cualquier momento de la noche si uno de sus tutelados hacía el menor ruido ℗ por supuesto, su perrera estaba en el cuarto de los niños ℗ tenía una habilidad especial para saber cuándo no se debe ser indulgente con una tos y cuándo lo que hace falta es abrigar la garganta con un calcetín ℗ hasta el fin de sus días tuvo fe en remedios anticuados como el ruibarbo y soltaba gruñidos de desprecio ante toda esa charla tan de moda sobre los gérmenes y cosas así. […]
[…] Por raro que parezca ℗ no fue en el agua donde se encontraron ℗ Garfio se subió a la roca para respirar y en ese mismo momento Peter la escaló por el lado opuesto ℗ la roca estaba resbaladiza como un balón y más bien tenían que arrastrarse en lugar de trepar ℗ ninguno de los dos sabía que el otro se estaba acercando ℗ al tantear cada uno buscando un asidero tropezaron con el brazo del contrario: sorprendidos ℗ alzaron la cabeza; sus caras casi se tocaban; así se encontraron. […]
[…] Algunos de los héroes más grandes han confesado que justo antes de entrar en combate les entró un momentáneo temor ℗ si en ese momento eso le hubiera ocurrido a Peter, yo lo admitiría ℗ al fin y al cabo, éste era el único hombre al que el Cocinero había temido ℗ pero a Peter no le dio ningún miedo […]
RESPUESTAS Y OBSERVACIONES
1. Guarde el texto, y revíselo una vez concluido este REDACTARIO. Se sorprenderá.
2. Como veremos, en la gran mayoría de los casos iba PUNTO Y SEGUIDO:
[…] Solamente es el caballo que va y viene. Ellos eran inseparables. Corre por todas partes buscándolo y siempre regresa a estas horas. Quizá el pobre no puede con su remordimiento. Cómo hasta los animales se dan cuenta de cuando cometen un crimen, ¿no? […]
[…] Todo comenzó con Miguel Páramo. Sólo yo supe lo que le había pasado la noche que murió. Estaba yo acostada cuando oí regresar su caballo rumbo a la Media Luna. Me extrañó porque nunca volvía a esas horas. Siempre lo hacía entrada la madrugada. Iba a platicar con su novia a un pueblo llamado Contla, algo lejos de aquí. Salía temprano y tardaba en volver. Pero esa noche no regresó… ¿Lo oyes ahora? Está claro que se oye. Viene de regreso. […]
[…] Demostró ser una joya de niñera. Qué meticulosa era a la hora del baño, lo mismo que en cualquier momento de la noche si uno de sus tutelados hacía el menor ruido. Por supuesto, su perrera estaba en el cuarto de los niños. Tenía una habilidad especial para saber cuándo no se debe ser indulgente con una tos y cuándo lo que hace falta es abrigar la garganta con un calcetín. Hasta el fin de sus días tuvo fe en remedios anticuados como el ruibarbo y soltaba gruñidos de desprecio ante toda esa charla tan de moda sobre los gérmenes y cosas así. […]
[…] Por raro que parezca, no fue en el agua donde se encontraron. Garfio se subió a la roca para respirar y en ese mismo momento Peter la escaló por el lado opuesto. La roca estaba resbaladiza como un balón y más bien tenían que arrastrarse en lugar de trepar. Ninguno de los dos sabía que el otro se estaba acercando. Al tantear cada uno buscando un asidero tropezaron con el brazo del contrario: sorprendidos, alzaron la cabeza; sus caras casi se tocaban; así se encontraron.
[…] Algunos de los héroes más grandes han confesado que justo antes de entrar en combate les entró un momentáneo temor. Si en ese momento eso le hubiera ocurrido a Peter, yo lo admitiría. Al fin y al cabo, éste era el único hombre al que el Cocinero había temido. Pero a Peter no le dio ningún miedo […]
¿Sorpresa? La puntuación es clave en la redacción; gran parte del proceso está centrado en la colocación de estos signos…
Ahora bien, por medio de este REDACTARIO tendremos la posibilidad de derribar ciertos mitos. Ya pudo ver uno. ¿Sí? ¿Aún no?
Ahora bien, para que no se sienta mal: si pensó que antes de pero iba coma, no está del todo mal. Antes de pero puede ir COMA, PUNTO Y COMA o PUNTO, o simplemente podría haber ausencia de puntuación; dependerá del caso puntual y de las intenciones del redactor. Pronto lo analizaremos…
1 Juan Rulfo, Pedro Páramo; J. M. Barrie, Peter Pan.
Nota 1: en los textos que tenían PUNTO Y SEGUIDO, la primera letra de la siguiente palabra fue cambiada por minúscula. ¿Por qué? Porque la idea es no soplar cuándo va PUNTO Y SEGUIDO. Nota 2: en el segundo texto hay un caso de DOS PUNTOS ([…] tropezaron con el brazo del contrario: sorprendidos […]). Considérelo un PUNTO Y SEGUIDO ([…] tropezaron con el brazo del contrario. Sorprendidos […]).
ICONCIBIENDO TEXTOS CLAROS Y ARMONIOSOS
La redacción basa gran parte de su ejecución en el orden. Sin este atributo, todo lo demás es infructuoso. En consecuencia, debemos comenzar a cultivarlo y convertirlo en un hábito.
El orden es clave, por lo demás, en nuestras vidas. Y la redacción no es la excepción. Por ejemplo, nuestras cocinas están (o deberían estar) ordenadas: un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Es así como preparar alimentos no se convierte en una hazaña cotidiana de grandes proporciones. Lo mismo con nuestras cómodas: un cajón para determinadas prendas, una, dos o más; tenemos posibilidades. Destinamos y dispensamos. Si no fuera así, si no tuviéramos un orden mínimo establecido, nadie sería capaz de encontrar con facilidad algo en ellas, ni siquiera nosotros mismos. Podemos alterar, claro está, pero no desordenar; y sí podemos también instaurar una nueva orientación.
Por otro lado, además del orden en asuntos discursivos, esta sección apunta a fomentar un orden en la cabeza. Y, como todos bien sabemos —imagino—, el orden se trata en el fondo básicamente de plasmación o ejecución de esquemas. Por ende, buscaremos encuadrar nuestras ideas, encajarlas y ajustarlas de acuerdo a criterios que nos permitan entregar un mensaje legible y ajustado a nuestras intenciones. Apuntamos a un párrafo claro, armonioso.
Ejecutaremos este orden de acuerdo a las normas y disposiciones que el lenguaje escrito demanda. Mucha atención: hay disparates que erradicar, disparates acumulados desde los orígenes de su contacto con la escritura.
RECETA 1ORACIÓN MÁS PUNTO Y SEGUIDO,PARA TEXTOS CLAROS Y LEGIBLES
El signo principal en la escritura es el PUNTO Y SEGUIDO( . ). Sí, leyó bien, el principal. Se emplea para indicar que todo lo anterior a él forma un sentido completo, y que procederá otro fragmento que en algún momento irremediablemente tendrá también sentido completo.
Indica los elementos principales del PÁRRAFO1 (y, por ende, del texto). De esta suerte, aglutina y desglosa los enunciados que lo integran: ideas, mensajes, expresiones independientes que tienen una misma unidad temática.
Es muy importante saber que los enunciados —marcados por los puntos—, aparte de ser independientes, tienen una misma jerarquía: ningún enunciado está por sobre el otro. No hay que olvidar esto. Por lo demás, si estos enunciados no están correctamente aplicados, con un punto, resulta totalmente infructuoso emplear otro signo. Tampoco hay que olvidar esto. Primero el punto; después el resto.
Ahora bien, ¿qué sucedería (o qué sucede) si no colocamos puntos? El caos, una legión difusa de oraciones (en el mejor de los casos), una maraña de ideas entremezcladas. Este caos, esta AGLOMERACIÓN,2 suele asumir la forma de sucesión prolongada de segmentos demarcados con comas.
El PUNTO Y SEGUIDO se escribe siempre sin dejar un espacio de separación respecto a la palabra o el signo que lo precede, y separado por un espacio de la palabra o el signo que sigue, a no ser que estos últimos sean de cierre.
Luego de éstos siempre se escribe con mayúscula.
AGLOMERACIÓN VS. REDACCIÓN MODESTA
Lo primero que debemos hacer es dominar el PUNTO Y SEGUIDO. Primero lo primero. Para empezar, veamos un ejemplo, uno que nos demuestre cómo acostumbramos a equivocarnos con este primordial requerimiento:
Muy buenas tardes, mi nombre es Eric, estoy aquí para ayudarles a redactar, espero que con estas recetas logren pronto su objetivo, gracias, hasta pronto.
Lamentablemente, así suele escribir la gente, en general. Sí, tal vez usted no vea el error, probablemente porque así también escribe o porque así son los mensajes que siempre lee (en sus círculos de amigos, en el trabajo, con la familia…), o por ambos motivos. Pero, lastimosamente, debo informarle que aquel parrafito está mal escrito, muy mal. Hay una aglomeración: no está indicada la ordenación lógica.
Lo peor de esta aglomeración es que —incluso si explicamos el quid a quienes la cometen— suele reaparecer una y otra vez en los textos. Y los esclarecimientos lingüísticos muchas veces entorpecen su erradicación. De este modo, aquí va una “técnica” sencilla para solucionar este error. Veamos…
Una forma sencilla de saber si debe ir PUNTO (en lugar de coma) es escribir o imaginar las oraciones en un listado vertical. Si un mensaje individual tiene sentido completo, es decir, si se entiende por sí solo, debemos utilizar PUNTO para zanjarlo. Punto. Veamos…
¿Tienen sentido completo?
1
Muy buenas tardes
|
Alguien nos saluda.
2
Mi nombre es Eric
|
Ese alguien se presenta.
3
Estoy aquí para ayudarles a redactar
|
Nos indica su objetivo.
4
Espero que con estas recetas logren pronto su objetivo
|
Nos plantea sus expectativas.
5
Gracias
|
Agradece.
6
Hasta pronto
|
Se despide.
¡Todos son comprensibles por sí mismos, todos tienen sentido completo! Así que por lo pronto:3
Muy buenas tardes. Mi nombre es Eric. Estoy aquí para ayudarles a redactar. Espero que con estas recetas logren pronto su objetivo. Gracias. Hasta pronto.
¿Puntos? Sí, puntos, por defecto. ¿Se ve “raro”? A ojos de quien está acostumbrado a leer sin descanso la aglomeración, seguramente sí. Pero este párrafo (con una unidad temática amplia) sí está correcto…
Por supuesto, este tipo de redacción —con la exclusividad de los puntos— es sumamente modesto, sin chispa, lacónico, parco. Es por eso que no podemos quedarnos aquí, a pesar de que nos garantiza navegar por una zona segura. Pero, por otra parte, esta franquicia del PUNTO Y SEGUIDO también podría tener sus ventajas estilísticas, como veremos un poco más adelante.
Ojo… Los enunciados también pueden ser negativos, interrogativos, exclamativos, imperativos…
[…] Yo sí estoy bien. ¿Y tú cómo estás? Espero que bien. No quiero que estés mal.
A este procedimiento lingüístico, al de concertar con puntos, lo llamaremos YUXTAPOSICIÓN de enunciados.4 Con éste, las oraciones de un párrafo, reiteramos, tienen la misma jerarquía; y la diferencia entre éstas radica en el orden y, tal vez, en la función que tienen en el párrafo (harina de otro costal). Pero lo importante es que ninguna está por sobre otra.
Por lo demás, si vemos la panorámica de un párrafo, sus oraciones se distribuyen así:
1
.
2
.
3
.
4
.
5
.
6
.
El lector va leyendo y asimilando una por una las oraciones. Asimila un mensaje sólo cuando ve un PUNTO Y SEGUIDO; y luego asimila el siguiente. Y así.
Ahora bien, para suplementar la anterior fórmula, la del listado vertical, aquí va un consejo muy práctico para no tropezar con la aglomeración: cuando tengamos la tentación de poner una COMA , probemos primero con un PUNTO. Si no queda mal (si no cercena o si no deja información incompleta al menos de un lado), definitivamente era PUNTO. Es todo.
Veamos ahora cómo los profesionales utilizan el PUNTO Y SEGUIDO:5
[…] La enfermera entró en ese momento. La tarde había caído bruscamente. La noche habíase espesado muy rápidamente sobre el vidrio del techo. El portero oprimió el conmutador y quedé cegado por el repentino resplandor de la luz. Me invitó a dirigirme al refectorio para cenar. Pero no tenía hambre. Me ofreció entonces traerme una taza de café con leche. […]
[…] Su madre había tenido meticulosos cuidados durante el tiempo que duró la transición de la infancia a la pubertad. Se preocupó por la higiene perfecta del ataúd y de la habitación en general. Cambiaba frecuentemente las flores de los jarrones y abría las ventanas todos los días para que penetrara el aire fresco. […] Tenía la maternal satisfacción de verlo vivo. Cuidó asimismo de evitar la presencia de extraños en la casa. Al fin y al cabo era desagradable y misteriosa la existencia de un muerto por largos años en una habitación familiar. Fue una mujer abnegada. Pero muy pronto empezó a decaer su optimismo. […]6
Lea (otra vez) entre punto y punto. ¿Lo ve? Así es como el lector entiende el mensaje, entre punto y punto, tramo por tramo.
EL PUNTO CERCENADOR
A veces sucede que algunos de quienes antes aglomeraban y después comenzaron a asimilar el uso del punto, ahora comienzan a poner puntos donde no corresponde. Ese punto cortará en dos retazos la oración, y dejará una o dos fracciones incompletas. Como sea, ese punto cercenará al menos un sentido completo.
Ahora bien, la solución es sumamente sencilla… Primero, reiterando el consejo previo, probemos un PUNTO en lugar de una COMA , siempre. En general, si no queda mal, definitivamente era PUNTO. Y si queda mal, posiblemente sea COMA .
Veamos en qué consiste eso de “quedar mal”.7 Primer ejemplo:
Pero lo hará sin duda pasado mañana
.
Cuando me vea de luto.
1
(pero) lo hará sin duda pasado mañana
|
Alguien en efecto hará algo en un tiempo determinado.
2
cuando me vea de luto
|
¿Qué sucederá cuando me vea así?
No tiene sentido completo. No se entiende por sí sola.
Así pues, no iba punto; iba coma (al menos en este caso):
Pero lo hará sin duda pasado mañana
,
cuando me vea de luto.
Otro ejemplo:
Y volvió a poner las manos sobre el velador
.
Con el semblante oscurecido por una niebla amarga.
1
(y) volvió a poner las manos sobre el velador
|
Alguien puso algo sobre algo.
2
con el semblante oscurecido por una niebla amarga
|
¿Qué pasa con ese semblante?
No hay sentido completo.
Iba coma:
Y volvió a poner las manos sobre el velador
,
con el semblante oscurecido por una niebla amarga.
EL ESTILO TELEGRÁFICO Y EL ESTILO SENTENCIOSO
Por estado de ánimo, por economía de lenguaje (atribuible a cualquier porqué) o por cualquier otra motivación, un texto puede tener un ESTILO TELEGRÁFICO.
¿Telegráfico? ¿Qué es esto? Simplemente la utilización exhaustiva y exclusiva de punto y seguido entre oraciones cortas:
El uso de punto es sencillo. No tiene complicaciones. Pronto lo dominarás. Solamente pon atención. El primer paso ya está dado.
¿Está mal? No, está correctísimo. ¿Mejor poner comas? ¡No!, ¡por ningún motivo!
Bien, pero el estilo telegráfico es muy feo, podríamos pensar. Tal vez. Pero es un estilo totalmente válido si su utilización es deliberada y si con ella no cercenamos nada.8 Así que no debemos temerle.
Ahora bien, en ciertos ámbitos, poner exclusiva o casi exclusivamente PUNTOS Y SEGUIDO es bastante ventajoso. Documentos como textos administrativos o judiciales son más eficientes si están enmarcados en un ESTILO SENTENCIOSO. Éste es similar al telegráfico en cuanto a puntuación, pero ostenta, en general, oraciones no tan cortas.
MANOS A LA OBRA
Redacte un texto utilizando únicamente PUNTO Y SEGUIDO. Recuerde que cada idea debe plasmar un mensaje completo. Tema: por qué necesito redactar bien.
Redacte un segundo texto, otra vez evitando las comas. Tema libre.
En los siguientes textos, resuelva en cuáles de los ℗ va PUNTO Y SEGUIDO.9A
[…] Tú has visto morir sólo a tu madre. ℗ yo los veo diñarla a diario en el Mater y el Richmond y con las tipas fuera en la sala de disección ℗ es algo bestial y nada más ℗ simplemente no importa ℗ tú no quisiste arrodillarte a rezar por tu madre cuando te lo pidió en su lecho de muerte. ¿Por qué? Porque tienes esa condenada vena jesuítica ℗ sólo que inyectada al revés ℗ para mí todo es una farsa bestial ℗ sus lóbulos cerebrales dejan de funcionar ℗ llama al médico Sir Peter Teazle y coge margaritas de la colcha. Síguele la corriente hasta que todo se acabe ℗ la contrariaste en su última voluntad y en cambio te molestas conmigo porque no lloriqueo como una plañidera cualquiera de casa Lalouette ℗ ¡qué absurdo! Supongo que lo diría ℗ no quise ofender la memoria de tu madre. […]
[…] Sentado a su lado ℗ Stephen resolvía el problema ℗ demuestra por álgebra que el espectro de Shakespeare es el abuelo de Hamlet ℗ Sargent miraba de reojo a través de sus gafas caídas ℗ los palos de hockey traqueteaban en el trastero: el golpe hueco de una pelota y voces en el campo. […]
[…] Una noche hacia las once los despertó el ruido de un caballo que se paró justo en la misma puerta ℗ la muchacha abrió la claraboya del desván y habló un rato con un hombre que estaba en la calle ℗ venía en busca del médico; traía una carta ℗ Anastasia bajó las escaleras tiritando y fue a abrir la cerradura y los cerrojos uno tras otro ℗ el hombre dejó su caballo y entró inmediatamente detrás de ella ℗ sacó de su gorro de lana con borlas una carta envuelta en un trapo y se la presentó cuidadosamente a Carlos ℗ quien se apoyó sobre la almohada para leerla. […]
[…] Algunos días charlaba con una facundia febril; a estas exaltaciones sucedían de pronto unos entorpecimientos en los que se quedaba sin hablar ℗ sin moverse. Lo que la reanimaba un poco entonces era frotarse los brazos con un frasco de agua de Colonia.
Como se estaba continuamente quejando de Tostes ℗ Carlos imaginó que la causa de su enfermedad estaba sin duda en alguna influencia local, y ℗ persistiendo en esta idea ℗ pensó seriamente en ir a establecerse en otro sitio.
Desde entonces ℗ Emma bebió vinagre para adelgazar, contrajo una tosecita seca y perdió por completo el apetito. […]
OJO…
Recuerde que, primero, si una secuencia entrega un mensaje completo, debe ir PUNTO. Segundo, si el punto hace que, o de lado izquierdo o de lado derecho, quede algo inconcluso, a medias, no debe ir PUNTO, sí (en general) COMA . Más adelante veremos esto último.
SUPLEMENTO. EL PUNTO Y SEGUIDO Y OTROS SIGNOS
El PUNTO Y SEGUIDO irá siempre detrás de COMILLAS, PARÉNTESIS y RAYAS DE CIERRE:
Dijo: «Así está bien».
Tras estas palabras se marchó, luego de dar un portazo. (Creo que estaba muy enojada).
En el café la esperaba Enrique —un muy buen amigo—. Éste, al verla llegar, sonrió.
No debemos escribir PUNTO tras los SIGNOS DE CIERRE de INTERROGACIÓN o de EXCLAMACIÓN, aunque con ellos termine el enunciado; así pues, está incorrectamente puntuada la secuencia siguiente:
¿Quieres darte prisa?. ¡Vamos a llegar tarde por tu culpa!. Pero ¿se puede saber qué estás haciendo?.
Sólo debemos escribir PUNTO si tras los signos de INTERROGACIÓN o de EXCLAMACIÓN hay PARÉNTESIS o COMILLAS DE CIERRE:
Se puso a gritar como un loco (¡vaya genio que tiene el amigo!).
Me preguntó muy serio: «¿De veras puedo contar contigo?».
Si el PUNTO de una abreviatura coincide con el punto de cierre del enunciado, sólo debemos escribir un punto, nunca dos:
A la boda fueron todos sus parientes: tíos, primos, sobrinos, etc. Fueron en total ciento veinte invitados.
Nunca debemos escribir otro PUNTO tras los PUNTOS SUSPENSIVOS cuando éstos cierran un enunciado:
Le gusta todo tipo de cine: negro, histórico, de aventuras... Es un cinéfilo empedernido.
RECETA 2PUNTO Y NEXO, PARA REALZAR O ACLARAR
Después de un PUNTO Y SEGUIDO siempre hay un vínculo, uno que une las oraciones que lo rodean. Muchas veces está implícito, por ser innecesario, ya que hay suma sencillez en la relación entre las dos oraciones. Otras veces el redactor sí los incluye… para enfatizar o para evitar alguna confusión.
¿Cuáles son estas relaciones, estos vínculos?10
Y (E)
Ni
O (U)
Pero
No obstante,
Sin embargo,
Es decir,
O sea,
Así que
Por (lo) tanto,
Por eso/esto,
suma o acumula
marca opción o elección
marca oposición
aclara
marca consecuencia
El más común, especialmente en las narraciones y las descripciones, es y. Pero suele estar sobrentendido.
En la mañana iré al parque. En la tarde me quedaré en casa.
En la mañana iré al parque. Y en la tarde me quedaré en casa.
En ambos ejemplos la pareja de oraciones dice lo mismo; y la puntuación es la misma. Lo único distinto es que el segundo ejemplo tiene una segunda oración encabezada con y. ¿Para qué? Para enfatizar sobre la idea de adición, de que la segunda oración se suma a lo escrito hasta el momento.
Por supuesto que hay otras posibilidades de puntuación antes de y (COMA o PUNTO Y COMA, o, de plano, ausencia de puntuación), al igual que en los demás casos. Pero estas posibilidades responden a otros criterios. Vamos paso a paso, receta a receta, comenzando con lo más sencillo y necesario.
Corroboremos con ejemplos de escritores:11
[…] hay que asegurarse de cada paso antes de dar el siguiente. Y debe conservarse el secreto […]
[…] lo había aplastado. Y en un tercer lugar había “matado a un corredor de pararrayos”. Y así aumentaba la lista […]
[…] les robaba manzanas de los bolsillos. Y bosquejaron toda clase de ridículos dibujos de la medalla detectivesca […]
[…] A todo le pones un número, tú. Y ésta es igual. […]
[…] Nadie sabe ya cuántos instrumentos lleva perdidos, empeñados o rotos. Y en todos ellos tocaba como yo creo que solamente un dios puede tocar un saxo alto […]
[…] y mañana es mucho después de hoy. Y hoy mismo es bastante después de ahora […]
[…] veo una palangana con flores rosadas y una jofaina que me hace pensar en un animal embalsamado. Y Johnny sigue hablando con la boca tapada a medias por la frazada […]
[…] Lo que tiene es sed, una sed, una sed. Y unas ganas de fumar, de fumar. […]
[…] debe de tener exactamente la dosis que le hace falta para tocar con gusto. Y justamente cuando lo estoy pensado, Johnny me planta la mano en el hombro […]
Ojo… Lo que viene a continuación de y se suma, como mínimo, a la oración anterior; sí, podría sumarse a segmentos mayores, dos o tres oraciones, o a todo el párrafo.
¿Cuándo se suma exclusivamente a la oración anterior? Lo veremos en la receta 5.
¿Y el caso de pero? A veces lo utilizamos también para enfatizar, y otras veces, para aclarar. Veamos…
Tengo ganas de descansar. Prefiero seguir hasta terminar.
Tengo ganas de descansar. Pero prefiero seguir hasta terminar.
Si bien el primer ejemplo marca claramente la oposición de la segunda oración respecto a la primera, los redactores bisoños (o los temerosos de que su mensaje no quede claro) se inclinan generalmente por agregar inexcusablemente el pero. Sin embargo, podemos ver que al menos en este ejemplo no hay posibilidad de malinterpretación. En otros casos, no obstante, la confusión sí está latente, por tanto, el pero es totalmente necesario.
A ver:12
[…] —No es forzoso que no coincidan. Pero no. Quiero las suyas, claro. […]
[…] Govoni se mece parsimoniosamente. Pero está en otra parte. […]
[…] A los seis meses se cansó de su musculoso e intentó volver. Pero no quise. […]
[…] Ojalá yo tuviera un recuerdo así. Pero no. […]
[…] Lo que no quiero para la humanidad, tampoco lo quiero para mí. Pero tengo que irme, borrarme, estar a solas conmigo, tratar de comprender este relajo cósmico […]
[…] Miguel no puede dejar de mirarlos, asombrado, todavía incrédulo. Pero ellos ignoran que padecen un testigo involuntario […]
[…] Entonces puedo pasármela sin estimulantes artificiales. Pero aborrezco la rutina monótona de la existencia. […]
[…] Estas cosas me interesan muchísimo, en especial desde que he tenido la oportunidad de observar la aplicación práctica que usted les da. Pero hace un momento hablaba usted de observación y deducción. […]
[…] Oí la disputa, y oí el golpe. Pero mis labios están sellados. […]
[…] —Es una espina. Puede usted extraerla. Pero tenga cuidado porque está envenenada.
[…] Jones y yo volvimos a nuestros cigarros y a nuestra conversación. Pero súbitamente oímos la voz de Holmes junto a nosotros. […]
[…] Puede aprovechar oficialmente todo el crédito que resulte de nuestra obra. Pero no procederá sino conforme a las instrucciones que yo le daré.
Ojo por segunda vez… Lo que viene a continuación de pero se opone, como mínimo, a la oración anterior; podría oponerse a segmentos mayores, dos o tres oraciones, o a todo el párrafo.
¿Cuándo se opone exclusivamente a la oración anterior? Lo veremos en la receta 5.
El caso de o es especial; muy pocas veces los redactores utilizan esta conjunción para encabezar un enunciado yuxtapuesto. Prefieren no utilizar puntuación, que también es correcto —al igual que con y—; pero eso es otro asunto, reitero. No obstante, la colocación forzosa de la o encabezando una oración yuxtapuesta es comprensible, ya que sin ésta no queda clara la relación.
Mañana aprenderé esto. Puedo hacerlo ahora.
¿=?
Mañana aprenderé esto. O puedo hacerlo ahora.
Esta vez, ambos pares no sugieren necesariamente lo mismo. Sin nexo, perfectamente se podría entender un pero (pero puedo hacerlo ahora). Es por eso que el segundo incluye o, para evitar cualquier posible confusión. Es absolutamente necesario.
Corroboremos:13
[…] —Ya lo hago. O al menos... al menos pienso lo que digo...Viene a ser lo mismo, ¿no? […]14
[…] Un hombre podía hacerse zampolit y convertirse en un paria entre sus pares. O ser oficial de navegación y avanzar hacia su propio mando. […]
[…] podía tomarse el tiempo para cumplir bien su trabajo. O tal vez habían enviado a comprarlo fuera. […]
[…] Sería como cambiar de montura, de un pura sangre a una vaca. O quizá lo asignaran a un mando de escuadrón para sentarse en una oficina a bordo de un buque auxiliar […]
[…] pero su misión principal sería molestar a los capitanes subalternos que no deseaban tenerlo allí. O podía tener un trabajo de escritorio en el Pentágono... […]
[…] Puede ser. O puede ser que hayan dado alguna ayuda técnica a los polacos... […]
[…] Era extraño que esos hombres vinieran de la Unión Soviética. O tal vez no tan extraño, pensó Ryan […]
Ojo por tercera vez… Lo que viene a continuación de o es disyuntiva, como mínimo, de la oración anterior; podría ser una disyuntiva de segmentos mayores, dos o tres oraciones, o de todo el párrafo.
¿Cuándo es disyuntiva exclusiva a la oración anterior? Lo veremos en la receta 5.
Por su parte, es decir casi siempre sirve para enfatizar, ya que, aunque tal vez no de manera rápida o consciente, es claro cuando queremos dar a entender que vamos a revelar de mejor manera o de otro modo lo que ya habíamos expresado.
La felicidad ya no cabe en mí. La dicha me invade.
La felicidad ya no cabe en mí. Es decir, la dicha me invade.
En algunos casos, cuando hay ambigüedad, no poner es decir podría dar un sentido de adición, es decir, de y.
Veamos cómo lo hacen los escritores:15
[…] Y Adán, y la manzana, y toda la restante culpa hereditaria estaban además allí. Es decir, que todo esto había que purgarlo, purgatorio infinito […]
[…] Pero para recalibrar esas últimas tres horas tenemos que volver al punto donde se quemó el fusible y avanzar desde allí. Es decir, que tenemos que recalibrar veintitrés horas. […]
[…] Los guarda el fabricante. O sea, que los tiene la Norton. […]
[…] creemos que la decisión de instalar una u otra marca de motor debe dejarse en manos del cliente. Es decir, instalamos el motor que solicita el cliente. […]
[…] Daremos una conferencia de prensa inmediatamente después. O sea, mañana a mediodía. […]
[…] Notará que los hijos del comandante se llaman Erica y Thomas. Es decir, que Thomas Chang es el hijo del piloto. […]
Ojo por cuarta vez… Lo que viene a continuación de es decir explica, como mínimo, a la oración anterior; podría explicar a segmentos mayores, dos o tres oraciones, o a todo el párrafo.
¿Cuándo explica exclusivamente a la oración anterior? Lo veremos en la receta 5.
Ahora vámonos con así que… Suele aparecer por la necesidad de evitar confusiones; los lectores a menudo no ven bien la relación, y muchas veces con justa razón: confunden consecuencia (por lo tanto) con explicación (es decir). Así, es mejor poner siempre el nexo:
Estoy aprendiendo mucho. Pronto redactaré muy bien.
¿=?
Estoy aprendiendo mucho. Así que pronto redactaré muy bien.
Sin un nexo, muchos lectores podrían entender que la relación es explicativa (es decir, pronto redactaré muy bien). Por tanto, se vuelve absolutamente necesario poner así que o similar.
Ejemplos:16
[…] por eso no ha venido a buscar su estuche. Por lo tanto, puedo contar con ese dinero […]
[…] Eres un matador peligroso. Por lo tanto, no voy a correr el riesgo de que te fugues de aquí […]
[…] Por lo menos dos meses. Por lo tanto, tengo por delante dos meses cruciales. […]
[…] tengo setenta años, de los que he pasado cuarenta en presidio. Así que, compréndalo usted, duermo mucho. […]
[…] Hay más compradores que mercancía. Así que los precios son altos. […]
[…] Muy a menudo, los mineros se matan o se roban entre sí. Así que toda esta gente va armada […]
[…] Sólo los alemanes son tan desconsiderados con los verbos. Por tanto,sólo falta descubrir qué es lo que quiere este alemán que escribe en papel de Bohemia […]
[…] en su casa no había nada que pudiera justificar unos preparativos tan complicados y unos gastos como los que estaban haciendo. Por tanto, tenía que tratarse de algo que estaba fuera de la casa. […]
[…] —Se notaba que el extremo no había estado en la boca. Por lo tanto, había usado boquilla. […]
[…] su cuenta en el banco, el Capital & Counties Bank, arroja un saldo favorable de doscientas veinte libras. Por tanto, no hay razón para suponer que sean problemas de dinero los que le atormentan. […]
[…] cuando trabajé como actor había aprendido todos los trucos del maquillaje, y tenía fama en los camerinos por mi habilidad en la materia. Así que decidí sacar partido de mis conocimientos. […]
[…] Aquella mujer, por lo que yo sabía, bien podía estar loca. Así que, con una expresión firme, aunque su comportamiento me había afectado más de lo que estaba dispuesto a confesar, volví a negar con la cabeza […]
Ojo por quinta vez… Lo que viene a continuación de así que es consecuencia, como mínimo, de la oración anterior; podría ser consecuencia de segmentos mayores, dos o tres oraciones, o de todo el párrafo.
¿Cuándo es consecuencia exclusiva de la oración anterior? Lo veremos en la receta 5.
En las disposiciones de toda esta receta, las oraciones de un párrafo se distribuyen así:
1
.
Y 2
.
Pero 3
.
1
.
Es decir, 2
.
Por tanto, 3
.
La única diferencia con la receta anterior es que en este caso marcamos siempre el nexo.
MANOS A LA OBRA
1. Redacte un texto utilizando únicamente PUNTO Y SEGUIDO, pero esta vez agregue algunos nexos (todos, salvo o). Tema libre.
2. En los siguientes fragmentos, resuelva qué nexo va en cada ℗. Considere pero, así que y es decir.17B
[…] Es muy profundo. Pero nadie sabe dónde se encuentra. […]
[…] —Pero nadie puede encontrarlo. ℗ ten cuidado y no te apartes del camino. […]
[…] Hay un pozo muy hondo por alguna parte. ℗ nadie sabe encontrarlo. […]
[…] El mapa más detallado puede no servirnos en algunas ocasiones por esta misma razón. ℗ ahora lo sé. […]
[…] Cada mañana se levantaba a las seis usando el «Que tu reinado...» como despertador. ℗ no puede decirse que aquella ceremonia ostentosa de izamiento de la bandera no sirviera para nada. […]
[…] Ya has visto que detrás de casa está la montaña. ℗ las piernas se me han ido fortaleciendo poco a poco. […]
[…] Siempre llevaba la cartera forrada y era distinguido. ℗ todo el mundo lo respetaba […]
[…] Comprenderás que haya engordado tres kilos desde que llegué. ℗ estoy en el peso ideal. Gracias al ejercicio y a comer bien a horas fijas. […]
3. En los siguientes fragmentos, resuelva cuándo enfatizar con y.18C
[…] Algún día acabarán. Cuando todo haya terminado, bastará con que reconsideremos el asunto. Bastará con que pensemos qué debemos hacer a partir de entonces. Ese día tal vez seas tú quien me ayude a mí. No tenemos por qué vivir haciendo balance. Si tú ahora me necesitas a mí, me utilizas sin más. ¿Por qué eres tan terca? Relájate. Estás tensa y por eso te lo tomas así. Si te relajas, te sentirás más ligera. […]
[…] —¡No, hombre! No pido tanto. Lo que quiero es simple egoísmo. Un egoísmo perfecto. Por ejemplo: te digo que quiero un pastel de fresa, y entonces tú lo dejas todo y vas a comprármelo. Vuelves jadeando y me lo ofreces. «Toma, Midori. Tu pastel de fresa», me dices. Te suelto: «¡Ya se me han quitado las ganas de comérmelo!». Lo arrojo por la ventana. Eso es lo que yo quiero. […]
OJO…
Hay muchas opciones. Para que y a comienzo de frase esté mal, debe notarse inequívocamente. El ejercicio sirve para ir practicando, y para ver, por qué no, si el criterio coincide con el del escritor.
4. Lea muy bien los siguientes fragmentos;19 luego responda las preguntas:D
• ¿A qué se suma la oración ennegrecida?
[…] John Clark apuró su cerveza. No tenía sentido coger el coche y volver a Washington hasta que Mary Pat llamase. Él no era más que una hormiga obrera. Sólo los altos mandos de la CIA andarían ahora por allí. Y así era en efecto. No iban a conseguir gran cosa, porque en momentos como aquéllos nunca se lograba gran cosa, salvo dar la impresión de ser importante y de estar abrumado… […]
• ¿A qué se opone la oración ennegrecida?
[…] Si algo más, algo de mayor envergadura, hubiese estado preparado cuando el avión se precipitó sobre el edificio, aquella «preciosidad» habría sido aún más... «preciosa». Ya nada podía modificar el hecho de que no había sido así. Perocomo ocurría siempre en acontecimientos semejantes, había mucho que aprender, tanto de su éxito como de su fracaso, porque las secuelas, planificadas o no, no podían ser más reales. […]
• ¿De qué es disyuntiva la oración ennegrecida?
[…] ¿Que todo esto le viene un poco grande a Ryan? Pues sí. Pero ¿se esfuerza por hacer bien las cosas? De eso no me cabe duda. ¿Es honrado? Creo que sí. O por lo menos tan honrado como pueda serlo cualquier presidente. […]
• ¿A qué se opone la primera oración ennegrecida y de qué es consecuencia la segunda oración ennegrecida?
[…] —En estos momentos, no estoy seguro de nada. Pero he hablado con los médicos y con las enfermeras del hospital y aseguran que esta religiosa no le puso ninguna inyección al «enfermo Cero». Por lo tanto, podría tratarse de un caso de transmisión por aerosol. […]
RECETA 3PUNTO Y UN NEXO NECESARIO, PARA AFIANZAR
Los nexos de la receta anterior servían para enfatizar o para aclarar. En esta receta, en cambio, su colocación es absolutamente necesaria, en vista de que hay casos en que la relación entre las oraciones es más compleja; se trata de más que sumar o acumular (y), de marcar opción o elección (o), de indicar oposición (pero), de aclarar (es decir) o de determinar consecuencia (así que). En estos casos los nexos son obligatorios, ya que sin ellos la relación entre dos ideas seguramente será confusa. Y todos estos nexos llevan una coma pospuesta, todos.
Ahora bien, ¿cuáles son estos vínculos?20
a continuación, acto seguido, además, ahora bien, al final, al mismo tiempo, al principio, análogamente, antes que nada/todo, ante todo, aparte de eso, a pesar de todo, a propósito, a saber, así, así y todo, asimismo, así pues, a todo esto, aun así…
bien, brevemente, bueno…
con todo…
de cualquier manera/modo, de hecho, de modo similar, del mismo modo, después, dicho de otro modo…
efectivamente, enseguida, empero, en breve, en cambio, en cierta medida, en cierto modo, encima, en conclusión, en conjunto, en consecuencia, en definitiva, en efecto, en ese caso, en fin, en general, en otras palabras, en otro orden (de cosas), en particular, en pocas palabras, en primer lugar, en resumen, en resumidas cuentas, en tal caso, en todo caso, entonces, en síntesis, en suma, entonces, es decir, es más, específicamente, esto es…
globalmente…
finalmente…
hasta cierto punto…
igualmente, incidentalmente, incluso…
lo más importante, luego…
más adelante, más tarde, más aun, mejor dicho…
no obstante…
o bien, o sea…
para comenzar, para finalizar, para ilustrar, para resumir, particularmente, por añadidura, por cierto, por consiguiente, por ejemplo, por el contrario, por ende, por eso, por esta razón, por fin, por lo que sigue, por (lo) tanto, por una/otra parte, por regla general, por último, por un/otro lado, primero, pues, pues bien…
quizá(s)…
sin embargo…
también, total…
vale (la pena) decir, verbigracia…
Los significados de estas ligaduras oracionales son de conocimiento general. Las hemos leído más de una vez, y al menos por ilación hemos podido interpretar sus significados. Veamos…
Después de tres recetas, ya puedes redactar algunos textos
.
En cierta medida, comienzas a convertirte en experto.
Seguramente hace unos momentos no lo hubieses creído
.
Así y todo, vas por muy buen camino.
Debes seguir aprendiendo
.
En definitiva, se trata de mejorar en lo personal y lo profesional.
Ojo… A pesar de que en los ejemplos están patentes únicamente dos oraciones, lo que viene a continuación de cada nexo podría tener un alcance mayor a exclusivamente la anterior oración, como sucedió con la receta anterior. Es la suma del sentido mismo del mensaje y del nexo lo que nos dirá cómo está el asunto.
¿Cuándo una oración está ligada exclusivamente a la oración anterior? Lo veremos en la receta 5.
Veamos a los escritores:21
[…] tú eres para él una curiosidad querida de la cual puede tomarse lo que se quiera para sí. En cambio, tú no eras para mí una curiosidad […]
[…] perdí la costumbre de hablar. De cualquier manera, nunca seguramente hubiera llegado a ser un gran orador […]
[…] Ni me cuido ni me he cuidado nunca, pese a la consideración que me inspiran la medicina y los médicos. Además, soy extremadamente supersticioso... […]
[…] no hallará otro medio para consolarse que darse de bofetadas o romperse los puños contra el muro de piedra. Pues bien, son precisamente estas crueles ofensas, estas burlas que se permite no se sabe quién, las que suscitan esa sensación de placer […]
[…] Levamos anclas y nos hicimos de nuevo a la mar con el alma compungida. Aun así, no quisiera culpar ni a Tifis ni a Calais ni a Zetes por esta decisión. […]
[…] estaría loco si supusiera que ella arde con una pasión igual por mí. Así pues, intentaré olvidar tus extrañas palabras […]
En estos casos, las oraciones se distribuyen de la misma manera en que lo hacen en la receta anterior:
1
.
En efecto, 2
.
Pues bien, 3
.
1
.
Ante todo, 2
.
Entonces, 3
.
La única diferencia con la receta anterior es que en este caso marcamos, sí o sí, el nexo, y que éste tiene siempre una coma pospuesta.
MANOS A LA OBRA
Redacte un texto utilizando únicamente PUNTO Y SEGUIDO. Agregue nexos complejos.
OJO…
Utilice los nexos del cuadro inicial. Pero no utilice y, pero, no obstante, sin embargo, así que, por lo tanto, por eso, es decir, o sea (los de la receta 2).
DOS VARIANTES ESTILÍSTICAS, PARA RESALTAR O ENGALANAR
Podemos anteponer y a nuestros nexos; marcamos el nexo principal pero también resaltamos la noción de ir añadiendo. Así de fácil. Y podemos hacerlo de dos maneras…
La primera simplemente antepone y al nexo en cuestión…
1
.
Y en efecto, 2
.
Y pues bien, 3
.
1
.
Y ante todo, 2
.
Y entonces, 3
.
Después de tres recetas, ya puedes redactar algunos textos.
.
Y lo más importante, ya vas tomando confianza.
Seguramente hace unos momentos no lo hubieses creído.
.
Y a pesar de esto, vas por muy buen camino.
Debes seguir aprendiendo.
.
Y encima, debes practicar mucho todo lo aprendido.
Ejemplos:22
[…] Quizá los descendientes de mis compatriotas, con lágrimas en los ojos, se reconciliarán con mi nombre”. Y en efecto, así fue, como si Gogol estuviera presintiendo. […]
[…] Perependev, que iba conmigo, comentó: «Si Chichikov estuviera aquí…». Y por cierto, debes reconocer que no te comportaste nada bien conmigo cuando jugamos a las damas, ¿te acuerdas? […]
[…]—Es la segunda vez que me contestas así —replicó su tía—. Y sin embargo, no eres tonta del todo. […]
[…] —También a mí se me ocurrió la idea. Y por eso, cuando los vi correr por la nieve, me acerqué y observé las huellas. […]
La segunda opción agrega una y y también una coma después de ésta; queda el nexo principal entre comas…
1
.
Y, en efecto, 2
.
Y, pues bien, 3
.
1
.
Y, ante todo, 2
.
Y, entonces, 3
.
Después de tres recetas, ya puedes redactar algunos textos.
.
Y, lo más importante, ya vas tomando confianza.
Seguramente hace unos momentos no lo hubieses creído.
.
Y, a pesar de esto, vas por muy buen camino.
Debes seguir aprendiendo.
.
Y, encima, debes practicar mucho todo lo aprendido.
A ver:23
[…] Rodeó la pista de tenis con la esperanza de encontrarla allí. Y, efectivamente, allí estaba. […]
[…] Ahora me llama “mi querido señor Flory”. Y, en cambio, la ha tomado con Ellis. […]
[…] no ha sabido cambiar lo bastante para eliminar espontáneamente a Víctor Massé. Y, sobre todo, porque no ha llegado a comprender que hay noches en que un ser de esencia algo delicada debe saber renunciar a un placer […]
[…] Y los días que me sentía con valor para pasar a su lado arrastraba a Francisca hacia allí. Y, en efecto, negaba el momento en que por el paseo, de pie y en dirección contraria a la nuestra, veía yo a la señora de Swann […]
En la práctica, no hay diferencia entre las dos opciones, con coma o sin ella; el mensaje es el mismo. No obstante, la segunda, además de menos fluida y con apariencia más sofisticada, remarca tanto el nexo como y; ambas relaciones están acentuadas.
MANOS A LA OBRA
1. Redacte un texto utilizando únicamente PUNTO Y SEGUIDO y varios nexos complejos. Esta vez también anteponga y a los nexos. Tema libre.
2. En los siguientes fragmentos, anteponga y a los nexos que inician oraciones.24E Luego lea el texto resultante, y determine dónde mantendrá la variante.
[…] las ciencias se diversifican de acuerdo a estos diversos órdenes que es propio a la razón considerar. Así, a la filosofía natural corresponde conocer el orden de las cosas que la razón humana considera pero no produce […]
[…] también a la metafísica la comprendemos dentro de la filosofía natural. En cambio, el orden que la razón al considerar produce en su propio acto, corresponde a la filosofía racional […]
[…] y el orden que los principios tienen entre sí y con respecto a las conclusiones. Por otra parte, el orden que la razón al considerar produce en las cosas exteriores constituidas por la razón humana, pertenece a las artes mecánicas. De este modo, en consecuencia, es propio de la filosofía moral, acerca de la cual versa la presente obra, considerar las operaciones humanas […]
[…] Esto resulta igualmente manifiesto a quien considere el orden de la divina providencia, que dispone perfectamente todas las cosas. En efecto, la perfección proviene en las cosas de la perfección de su causa […]
[…] el orden de la potestad desciende de Dios, según el Apóstol allí mismo indica. Por tanto, en cuanto las potestades proceden de Dios […]
3. En los mismos fragmentos del ejercicio 2, ahora anteponga y con una coma pospuesta a los nexos que inician oraciones.F Luego lea el texto resultante, y determine dónde mantendrá y.
RECETA 4PUNTO Y SEGUIDO MÁS UN NEXO POSPUESTO, PARA ESCONDER O DAR SORPRESA(O PARA IMPRESIONAR)
De la receta anterior podemos obtener ésta, que es una variante estilística, variante que podría convertirse en un aliño de gran riqueza.
¿Cómo es el asunto? Todos los nexos que tienen coma pospuesta (los de la receta anterior) pueden ir ubicados en otra posición que no sea el comienzo de una segunda oración. Y algo muy importante: deben llevar dos comas, una antes y otra después, salvo cuando van al final, caso en el cual sólo tienen una coma antepuesta. Veamos:
la forma más usual
posibles variantes
Quiero descansar. No obstante, prefiero seguir hasta terminar.
Quiero descansar. Prefiero ,no obstante, seguir hasta terminar.
Quiero descansar. Prefiero seguir, no obstante, hasta terminar.
Quiero descansar. Prefiero seguir hasta terminar, no obstante.
Ya es tarde. Por lo tanto, tenemos que irnos a dormir.
Ya es tarde. Tenemos , por lo tanto, que irnos a dormir.
Ya es tarde. Tenemos que irnos, por lo tanto, a dormir.
Ya es tarde. Tenemos que irnos a dormir, por lo tanto.
¿Dónde podemos colocar los nexos? Lo más usual es después del sujeto o de la parte de la oración (véase la receta 11) que encabeza la secuencia; pero, en realidad, pueden ir en cualquier lugar en que el sentido lo permita, incluso al final.
Esto es muy fácil. Es decir, no hay ninguna complejidad aquí.
➝
Esto es muy fácil. No hay, es decir, ninguna complejidad aquí.
Esto es muy fácil. No hay ninguna complejidad aquí
