Relación = Resultados - Laura Bicondoa - E-Book

Relación = Resultados E-Book

Laura Bicondoa

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Beschreibung

Todos buscamos lograr algo; a veces no sabemos identificar con claridad cuáles son nuestros deseos y otras no sabemos cómo llevarlos a cabo. En estas páginas, Laura Bicondoa comparte su fórmula R=R, con la que desde hace veinticinco años acompaña a personas a descubrir y concretar sus objetivos, para que todos podamos hacerlo. Esta fórmula no es una expresión de deseo, sino que contempla métodos concretos y maneras precisas de medir el avance hacia las metas. Te invitamos a ponerte en un lugar protagónico ya que el diseño de tu vida está en tus manos.

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Seitenzahl: 211

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Bicondoa, Laura

Relación / Laura Bicondoa. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Metrópolis Libros, 2024.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-631-6635-14-3

1. Relaciones Sociales. 2. Crecimiento Personal. I. Título.

CDD 158.2

© 2024, Laura Bicondoa

Primera edición, septiembre 2024

Dirección comercial Sol Echegoyen

Dirección editorial Julieta Mortati

Asistencia editorialEleonora Centelles

Coordinadora de ediciones Jacqueline Golbert

Jefa de corrección María Nochteff Avendaño

Corrección Virginia Avendaño y Patricia Jitric

Diseño y diagramaciónLara Melamet

Conversión a formato digital Estudio eBook

Hecho el depósito que establece la ley 11.723. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la autorización por escrito de los titulares del copyright.

Editorial PAM! Publicaciones SRL, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

[email protected]

www.pampublicaciones.com.ar

Dedicado a las R más importantes de mi vida:

Mis padres, mis abuelas y abuelos, mis hijos,mi compañero de vida, mi familia, todos mis amigos,mi equipo de trabajo, mis alumnos, mis clientes,y ustedes, lectores. Cada uno generó un impacto en mí,ha dejado una impronta, me ha transformado y forma parte de mi mapa de relaciones.

Estoy inmensamente agradecida por eso.

Este libro es una realidad gracias a todos ustedes

PRÓLOGO

La habilidad central de nuestra vida es convivir. Los seres humanos convivimos a través de nuestro conversar. Vivimos en miles de conversaciones —algunas necesarias, algunas irrelevantes— que sirven para llenar el vacío del tiempo. Unas pocas son indispensables.

Como seres humanos, más allá de a qué nos dediquemos, estamos enfocados en crear o producir algo. Deseamos ciertos contenidos, a los que comúnmente nos referimos como “cosas”, que la vida nos ofrece como posibilidad. Todo contenido existe en un contexto. Y pocas veces tenemos la habilidad de reconocer la conexión entre el contexto necesario con el contenido deseado.

De eso se trata esta conversación, que quizá sea varias. No es un libro solamente, porque no es mera información lo que brinda, sino más bien una experiencia de reflexión que busca provocar un cambio de conciencia.

 

Las relaciones son el contexto para producir cualquier cosa en la vida. Un resultado es el producto de un compromiso que tiene como contexto una relación.

 

Es fácil decirlo, pero ser verdaderamente capaz de crear el contexto de relación para producir las causas y condiciones que hacen que el resultado esperado emerja es un juego mayúsculo, y lleva por nombre “poder”.

Este libro es entonces, una experiencia sobre el poder. Y el poder es lo que hace que tengamos libertad, capacidad de decidir, de cambiar de opinión, de diseñar escenarios, y finalmente de alcanzar lo que sea que nos propongamos.

Algo más quiero señalar para quien se entregue a esta lectura. Recorrer cada página es, sin lugar a dudas, una experiencia de coaching en vivo. Y traigo ahora a un gran maestro, de los tantos que hemos compartido con Laura: el Dr. Fernando Flores —padre del Diseño Ontológico—, quien define al coaching como:

 

El arte de despertar sensibilidad en el otro, sobre las conversaciones que lo convierten en quien es y el efecto que tienen en su vida(Programa Presencial “Beyond Coaching”, Ciudad de México, 2018).

 

Como lector encontrarás aquí una expresión pura de esa sensibilidad. Vivirás la experiencia de leer y, en ese acto, de conversar con Laura en cada página. Tendrás la posibilidad de leer y escucharte a ti mismo mientras lees, creando una relación con la autora desde la cual también observar las posibilidades de expandir tu propio poder personal.

Un ser humano es una conversación donde el ser ocurre en el hablar, en el escuchar y en el hacer silencio. Todos tenemos acciones, la diferencia es si podemos diseñarlas o solo repetir las aprendidas. Eso es lo que distingue tener ciertos comportamientos “esperables” (como tienen todos los animales), detener acciones que pueden ser diseñadas y salirse de lo predecible.

Los humanos diseñamos haciendo declaraciones que sean diferentes de lo aprendido-automático. Los animales, en cambio, hasta donde sabemos, no pueden tener acciones diseñadas. No pueden, por ejemplo, predecir o anticiparse al futuro, sobre todo a largo plazo. Solo tienen comportamientos aprendidos. Los humanos, sin embargo, no solo tenemos comportamientos sino que también tenemos conductas, que pueden ser las mismas que incorporamos u otras, que podemos cambiar por medio de nuestra capacidad de aprender. La diferencia está en el grado de conciencia sobre el hacer. Por eso decimos que los humanos mueren (tienen conciencia de su finitud) mientras que los animales perecen.

Al vivir una vida que tiene un tiempo, producir resultados que se alineen con el propósito de nuestra vida es esencial para vivir con sentido. Y en muchos aspectos, este libro también es un libro sobre la mente. ¿Qué es la mente?, te preguntarás…

La mente es nuestra propia experiencia sobre el saber, la conciencia, la relación.

Percibimos la realidad a través de los sentidos y llamamos emoción a la reacción de nuestros sentidos ante lo que percibimos. La actividad de la mente está conectada con la visión de vida que tengamos. La mente no está en el cerebro, sino que está formada por nuestras creencias, valores, normas, combinaciones, intenciones, deseos, prejuicios y hábitos.

La mente no es una cosa en la cabeza. Es una forma de relación con el mundo. A la mente la experimenta un “yo” que no está separado de la máquina de la mente. Todo surge como parte de una experiencia. No se encuentra el “yo” en los pensamientos o conversaciones internas. Es una etiqueta —o conjunto de etiquetas— que tiene un flujo de cambio dinámico, constante e impermanente. El “yo” no es autónomo ni duradero, ni concuerda con la realidad. Es un constructo sensoperceptivo, por lo que puede convertirse en fuente de insatisfacción y sufrimiento. Fuera del cuerpo y de la conciencia, no hay “yo”.

¿Qué hay entonces más allá de nuestro mundo interno, de nuestro “yo”? ¿Cuál es el espacio en el que podemos hacer contacto entre nosotros, siendo diferentes observadores con múltiples percepciones y sentires?

Lo que hay “fuera” de nosotros o de la actividad automática de nuestra mente son nuestros resultados. Desarrollar las habilidades para acceder a nuestros resultados a través de diseñar las conversaciones que los hagan posibles es de lo que se trata el poder personal y el liderazgo, en todas sus formas.

Dijimos al comienzo de este prólogo que nuestra habilidad central es la convivencia. Convivimos a partir de cómo conversamos. Y el conversar es el contexto del relacionarnos. Estamos en relación cuando conversamos y esas conversaciones definen cómo son las relaciones que habitamos (con los demás y con nosotros mismos). De la misma manera, si dejamos de conversar la relación desaparece (al menos con el otro, aunque puede ser que yo siga relacionándome con él/ella conversando en mi mente).

¿Qué es indispensable entonces para todo aquel que quiera construir una vida con sentido?

Lo esencial es tener la competencia o cuerpo de habilidades para crear el tipo de relación que nos lleve al resultado que nos proponemos. Esa es nuestra libertad. Nuestro poder depende de eso.

Entonces, si nuestros resultados dependen de nuestras relaciones, que ocurren a través de nuestras conversaciones, nos preguntamos: ¿qué son las conversaciones? Las conversaciones no son “cosas”, son acciones que emprendemos, en primer lugar por nuestra naturaleza lingüística. Son acciones en el lenguaje, que luego se convierten en acciones en el cuerpo, el movimiento y la interacción. Su principal característica es la impermanencia. Según las conversaciones que tenemos serán nuestras acciones. Las acciones generan nuestro “ser”, lo sostienen o lo cambian. La persona que somos es una construcción de nuestras acciones, conversaciones y relaciones. El ser es el resultado de la acción.

Si a esta altura estás sintiendo cierto desánimo al conectar tus resultados con las conversaciones y relaciones que sirven de contexto, quiero darte una buena noticia, que ya profundizarás comenzando la exploración a la que este libro con simpleza y maestría te invita: El ser se refleja en la acción y al mismo tiempo la acción genera ser.

No somos seres fijos, no somos un producto final acabado. El ser se refleja en el hacer y el hacer modifica el ser. Podemos cambiar, pero solo accederemos a esa posibilidad si primero somos capaces de crear la habilidad de diseñar y medir nuestras acciones, relaciones y resultados en cada paso del camino hacia alcanzar un logro. Como bien expresa la autora:

 

El recurso para cambiar las relaciones es la calidad de las conversaciones que tenemos.

 

Finalmente, no creo que estemos en esta aventura misteriosa de la vida solo para producir resultados, aunque con ellos seamos capaces de fundamentar nuestra evolución (o involución). Quizá, desde una mirada más romántica, propongo la posibilidad de que estemos acá para un solo resultado: vivir con propósito. De aquí se desprende otra pregunta poderosa que Laura nos regala en esta aventura de reflexión y diseño de quienes somos: ¿para qué hacemos lo que hacemos? Y más aún: si el resultado hablase ¿qué estado de ánimo necesita? Y cierra con un mensaje al corazón:

 

La aventura de vivir es un misterio que nos pide que seamos autores originales, abrazando la incertidumbre.

 

Ya no voy a extenderme más sobre el regalo que es este libro. Al fin y al cabo, este es solo su prólogo. Deseo de corazón que mi humilde experiencia al leerlo te lleve, querido lector, a sentir que también puedas decir: “acá hay algo importante para mí”, y detenerte en cada pregunta, reflexión y ejercicio con el compromiso y con la determinación de quien sabe que la habilidad de “aprender a aprender” es hoy la principal fuente de poder personal.

Pero no quiero despedirme sin antes compartirte algo sobre mi propia vivencia acerca de quién es la autora… Conocí a Laura hace 30 años. Fue uno de los principales regalos (de tantos) que su madre Elena Espinal, extraordinaria coach que fundó el coaching profesional en la Argentina, me ha hecho.

Siendo sincero, te cuento que siempre sentí una profunda admiración por la forma de ser de Laura. Era, desde muy joven, una perfecta combinación entre fuerza, ímpetu, belleza, inteligencia y, sobre todo, capacidad de servicio. He tenido el privilegio de compartir con ella durante varios años la vida desde muy cerca. Y siempre me deslumbró la forma en que, desde la primera vez que nos encontramos, me declaró su amigo-hermano y me incluyó en su viaje sin exigencias ni pagos de peaje.

Laura me invitó a bailar, a estudiar, a salir por ahí y dejar que las metas las decida el momento. Me regaló sus conquistas, sus lágrimas, sus alegrías y sus esfuerzos. Y se convirtió en uno de mis mejores ejemplos de lo que puede la verdadera amistad: me vio más grande que como yo podía verme y no negoció con mis dramas, tragedias o desilusiones.

Juntos estudiamos coaching en el Instituto de Capacitación Profesional (ICP, en la primera promoción de la primera escuela de coaching profesional de la Argentina). Como no podía haber sido de otra manera, ella fue la abanderada y yo uno de los escoltas. Haber compartido ese tiempo a su lado me había devuelto la fe en mí.

Hoy vuelo mi propio vuelo, profesional y personalmente, y momento a momento, luego de algún giro que doy en el aire para calibrar el rumbo, nos volvemos a encontrar, volamos alguna que otra experiencia juntos, a veces ella marcando el norte, otras dejándose llevar por mi mirada. Pero por sobre todo, sabiendo que hay relaciones que han trascendido todo resultado medible. Han creado tal experiencia de lo que es el amor, la amistad, el compromiso o la confianza, que ya nada alcanza para medirlos.

Aunque sé —y también lo aprendí de ella— que “todo puede ser medido”, declaro con sinceridad que todo resultado que hemos logrado juntos no alcanza (o al menos yo no puedo hacerlo) para medir en palabras lo que esta extraordinaria mujer es capaz de regalar, no solo a mí, sino también a sus hijos, alumnos, amigos, clientes, al mundo entero.

Gracias, Laura, por el regalo que fuiste, sos y serás para mí. Gracias por ser el gran ejemplo de qué significa ser responsable cuando la habilidad para dar respuestas efectivas era lo que más necesitaba, cuál es el valor de ser riguroso, y por sobre todo, ayudar al mundo a creer que si todo lo podemos medir, al futuro lo podemos rediseñar.

Gracias por cultivar la fe en la vida para todos los que tenemos el privilegio de aprender a tu lado. En este mundo, al menos con vos, gana el amor.

 

MARCO LEONE

16 de enero de 2023

 

P. D.: Mi sincera gratitud a José Luis Valle, por ayudarme con la redacción y el sentido.

PARTE 1 RRESULTADOS

CAPÍTULO I: RESULTADOS

Empecemos por el final de esta fórmula: nada de lo que está escrito en este libro tiene sentido si no está conectado con un resultado, básicamente porque no hacemos nada en nuestra vida que no esté orientado a un propósito, y en estas páginas te presento mi forma de verlo.

¿Qué es “resultado”?

El resultado es la evidencia, la consecuencia de muchas de nuestras acciones. Puede que la palabra suene desafiante, pero déjame mostrarte cómo puede adaptarse fácilmente a lo que hacemos a diario.

 

La pregunta para llegar al resultado es simple: ¿para qué hacemos lo que hacemos? ¿Hacia dónde van nuestras acciones, emociones, pensamientos?

 

Todo ello apunta a algo, ya sea que nos demos cuenta o no. El hecho de no ser conscientes sobre esto nos lleva a perder foco y efectividad. Por eso quiero empezar a describir la fórmula en esta dirección. Una vez que sabemos lo que queremos (otra manera de definir resultados) podemos encontrar varios caminos que nos lleven a lograrlo.

 

Otras definiciones de resultado son:

Resultado es el fin por el cual organizamos nuestras acciones.

Resultado es el norte que nos orienta cuando estamos perdidos.

Resultado es la “visión” que hemos declarado y que podemos visualizar.

Resultado puede ser un deseo, algo que añoramos.

Resultado es lograr aquello que queremos.

Resultado es el producto de una prueba (o de muchas).

 

Los resultados tienen un poder enorme: organizan nuestra vida a su alrededor, nos enfocan, nos determinan, nos vuelven más sensibles, nos permiten diferenciar entre lo que es importante y lo que no requiere atención. Y también están ligados a nuestra identidad: siempre estamos logrando algo, pero… ¿eso que logramos es lo que de verdad queremos o es un reflejo de nuestra propia inercia?

Desde mi punto de vista, “resultado” es indisociable de otra palabra: “compromiso”. Si queremos saber a qué estamos comprometidos, basta con mirar qué estamos haciendo y tendremos la respuesta inmediata. El compromiso no tiene que ver con “querer” algo, sino más bien es el motor de nuestra acción. Querer es una expresión de deseo que puede quedarse en ese estado por tiempo indefinido; compromiso es acción observable, visible. Para avanzar en la integración de la idea de compromiso con la de resultados, voy a hacer una primera distinción.

Tener razón vs. Lograr el resultado

Con frecuencia, nuestras acciones están más orientadas a tener razón que a lograr un resultado. Tener razón es, sin duda, un resultado, y como la satisfacción es breve y el mantenerlo requiere grandes dosis de control, es posible que no sea el mejor tipo de resultado (más adelante comprenderás por qué digo esto).

 

Tener razón es un juego chico, donde uno gana y otro pierde; invita a la revancha, es individualista, solitario, autorreferencial.

 

Experimentamos un instante de satisfacción por haber ganado una “batalla”, pero estamos lejos de ganar la guerra. Este juego se alimenta de “mi punto de vista está bien y el de los demás está mal”, y consecuentemente nos aparta del resto de las personas: ¿yo o los otros?

Por suerte, existen algunas pistas para detectar si estamos en la búsqueda de “tener razón”: nos ponemos rígidos, alertas, a la defensiva; dejamos de escuchar y solo sintonizamos con nuestra conversación interna (aquella voz imparable que nos relata la vida y opina segundo a segundo sobre absolutamente todo y todos) que es experta en comparaciones, toma el pasado como referencia y trabaja para predecir y hacernos sentir que, de alguna manera, tenemos todo bajo control. El resultado en estos casos se vuelve tan acotado como las opciones de blanco y negro, dejando por fuera toda la escala de grises.

El tamaño del resultado determina qué es posible en el espacio relacional. Cuando nos encasillamos en tener razón, las relaciones se adaptan a ese contexto. Nuestras conversaciones serán acordes al tema, e invertiremos energía y fuerza, literalmente, para lograr el cometido.