Vivir más, Vivir mejor - Felipe Larraín - E-Book

Vivir más, Vivir mejor E-Book

Felipe Larraín

0,0

Beschreibung

�Es posible vivir un siglo con calidad de vida? Este libro lo explora desde la econom�a, la sociolog�a y la geriatr�a, combinando ciencia, an�cdotas y consejos pr�cticos. Con lenguaje claro, invita a j�venes, adultos mayores y cuidadores a reflexionar y planificar una vejez plena y saludable.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 179

Veröffentlichungsjahr: 2025

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



I.S.B.N.: 978-956-12- 3802-2

I.S.B.N. digital: 978-956-12-3807-7

1ª edición: junio de 2025

© Diseño de portada: Genoveva Saavedra

Círculo dorado / Starline

Árbol / Freepik

Diseño de interior: Mirela Tomicic

© 2025 por Felipe Larraín B., Pedro Paulo Marín L. y Eduardo Valenzuela C.

Inscripción N° 2025-A-3919. Santiago de Chile.

© De la presente edición por Empresa Editora Zig-Zag S.A.

Santiago de Chile.

Derechos exclusivos para todos los países.

Editado por Empresa Editora Zig-Zag S.A.

Isidora Goyenechea 3365, oficina 902, Las Condes.

Santiago de Chile.

@zigzageditorial@zigzaginfantilcl

El presente libro no puede ser reproducido ni en todo ni en parte, ni archivado ni transmitido por ningún medio mecánico, ni electrónico, de grabación, CD-Rom, fotocopia, microfilmación u otra forma de reproducción, sin la autorización escrita de su editor.

Diagramación digital: ebooks Patagonia

www.ebookspatagonia.com

[email protected]

“A mi mujer, Francisca, y a nuestros hijos Felipe, María Francisca, José Tomás, Josefina y Agustín, que son mi inspiración y mi apoyo para seguir adelante.”

Felipe

“A mi querida esposa, Claudia, y a nuestros hijos Paulo, Diego, Sofia, Elisa y Cristóbal que nos aportaron ya 14 nietos”.

Pedro Paulo

“A mi esposa, Marita, con la que he envejecido desde siempre, y a nuestros hijos Antonia, Emilia, Teresa, Eduardo y Juan Francisco”.

Eduardo

Aquí no hay viejos

Solo, nos llegó la tarde:

Una tarde cargada de experiencia

Experiencia para dar consejos

Aquí no hay viejos

Solo nos llegó la tarde

Viejo es el mar y se agiganta

Viejo es el sol y nos calienta

Vieja es la luna y nos alumbra

Vieja es la tierra y nos da vida

Viejo es el amor y nos alienta

Aquí no hay viejos

Solo nos llegó la tarde

Somos seres llenos de saber

Graduados en la escuela

De la vida y en el tiempo

Que nos dio el postgrado

Subimos al árbol de la vida

Cortamos de sus frutos lo mejor

Son esos frutos nuestros hijos

Que cuidamos con paciencia

Nos revierte esa paciencia con amor

Fueron niños son hombres serán viejos

La mañana vendrá y llegará la tarde

Y ellos también darán consejos

Aquí no hay viejos

Solo nos llegó la tarde

Joven: si en tu caminar encuentras

Seres de andar pausado

De miradas serenas y cariñosas

De piel rugosa, de manos temblorosas

No los ignores ayúdalos

Protégelos ampáralos

Bríndales tu mano amiga

Tu cariño

Toma en cuenta que un día

También a ti, te llegará la tarde

Mario Benedetti*.

* Estos versos son parte de un poema que ha sido ampliamente difundido y comúnmente atribuido a Mario Benedetti, aunque no existen registros oficiales que confirmen su autoría.

ÍNDICE

PRÓLOGO

INTRODUCCIÓN

ENTREVISTAS

Entrevista a Edith Eger

Entrevista a Mariano Fontecilla

CAPÍTULO I LA ECONOMÍA DEL ENVEJECIMIENTO

Trabajar después de jubilar

El optimismo económico que conlleva la participación laboral

¿En qué trabajan los seniors?

¿De qué viven los adultos mayores en Chile?

El costo de vivir más

El golpe silencioso de la inflación en la vejez

La pobreza en la vejez: cuando los números mejoran, pero las carencias persisten

Pobreza por ingresos v.s pobreza multidimensional

Fotografía económica del envejecimiento en Chile

CAPÍTULO II ENVEJECER CON SALUD: ENTRE EL CUERPO QUE CAMBIA Y LA VIDA QUE SIGUE

“Envejecer es un privilegio, no una maldición.”

El cuerpo que cambia

¿Qué significa estar sano a los 80?

El paradigma del envejecimiento saludable

Factores protectores para una vejez sana

Fragilidad y dependencia

Prevenir para vivir mejor

Cerebro sano, memoria viva

Demencia: la epidemia silenciosa

La mejor medicina para la mente: nuevamente la prevención

Los SuperAgers: envejecer sin perder la chispa

Nuevos tratamientos: luces y sombras

Más allá de los fármacos: terapias no farmacológicas y entorno

Modelos de atención para una vida larga y digna

Atención geriátrica: especialidad pendiente

Los cuidadores: el otro pilar invisible

Políticas públicas: del tratamiento al acompañamiento

La medicina del futuro

Inteligencia artificial al servicio del diagnóstico

Robótica y asistencia personalizada

Ética y desigualdad: las otras fronteras

La sexualidad no se jubila

La intervención del tiempo

Envejecer bien: la frase que lo resume todo

La actitud importa: cómo pensamos también envejece

¿Cómo llegar bien a los 100?

CAPÍTULO III ENVEJECER ACOMPAÑADO

La importancia de los vínculos sociales

Envejecer en familia

Solidaridad intergeneracional

La familia vertical

La compañía de los demás

¿Todos los vínculos son satisfactorios?

La importancia de la amistad

Asociatividad y pertenencia

Los bienes del espíritu

El peligro de la soledad

¿Qué papel juegan las comunicaciones a distancia en la vejez?

¿Se puede vencer el aislamiento mediante la tenencia de mascotas?

Domesticar la soledad

Cómo enfrenta la muerte la sociedad longeva

Vencer el estigma social: el nuevo relato sobre la vejez

La sociedad longeva

¿Cómo se envejece bien acompañado?

EPÍLOGO

DECÁLOGO PARA VIVIR BIEN 100 AÑOS

BIBLIOGRAFÍA

PRÓLOGO

EL HORIZONTE DE UNA NUEVA VEJEZ EN CHILE

El sueño de prolongar la juventud, vivir más años y vivirlos en buenas condiciones es una aspiración que ha rondado a la humanidad desde tiempos inmemorables. Esto se ha reflejado en la literatura, la historia, la mitología, así como en las distintas religiones y diversas expresiones artísticas.

Mientras tanto, la medicina surgió casi intuitivamente en las primeras comunidades humanas buscando curar heridas o enfermedades, constituyéndose en uno de los primeros signos de la civilización, tal como indica la destacada antropóloga Margaret Mead. Tras esos primeros pasos, la ciencia médica ha mostrado enormes avances, los que han permitido entender y curar muchas enfermedades y mantener la salud, y también alcanzar más años de vida llegando a prolongar la vida hasta 100 años y más, algo imposible de imaginar en siglos pasados. Lo anterior se potencia con progresos en la biología, en la neurociencia, en la tecnología y últimamente en la inteligencia artificial, todo lo cual ha contribuido a un rápido cambio demográfico, que nos está haciendo vivir una vida cada vez más extensa.

Así es como ha avanzado el envejecimiento poblacional, un fenómeno global que se manifiesta con particular intensidad en Chile, transformando nuestra estructura demográfica, nuestro tejido social y nuestras perspectivas futuras. Chile se encuentra en una etapa avanzada de este proceso. Hoy el 18% de la población chilena tiene 60 años o más1, evidenciando la velocidad de esta transformación2, notablemente más veloz que en muchos países desarrollados. Mientras que Francia tardó cerca de 150 años en duplicar su proporción de personas mayores, Chile tuvo una transformación similar en menos de tres décadas. Esto ha generado que tanto nuestra sociedad como nuestras instituciones no hayan podido adaptarse a esta realidad con la misma velocidad que avanzan estos cambios.

Mientras estos números nos ayudan a dimensionar el fenómeno del acelerado envejecimiento poblacional, también nos permiten ver el gran progreso que ha experimentado la humanidad y los avances científicos. Un ejemplo de ello es la esperanza de vida. Chile ha experimentado un importante aumento en el último siglo, alcanzando los 81 años este 20253. Estos números sitúan a Chile a la vanguardia en la esperanza de vida en el continente, a la par de Canadá, y reflejan también el impacto positivo de políticas de salud pública y avances médicos trascendentales.

No obstante, la velocidad con la que Chile avanza hacia estructuras poblacionales más envejecidas trae consigo una serie de desafíos, como las enfermedades no transmisibles o crónicas, la prevalencia de factores de riesgo como el sobrepeso y el sedentarismo. Y, por supuesto, los factores socioeconómicos que rodean esta nueva situación. Estos indicadores subrayan la necesidad de intensificar esfuerzos en prevención y promoción de la salud para que los años ganados sean vividos con calidad y bienestar.

En Vivir más, vivir mejor, sus autores Felipe Larraín, Pedro Paulo Marín y Eduardo Valenzuela abordan desde una perspectiva multidisciplinaria, las profundas implicaciones que la nueva longevidad conlleva para los individuos, las sociedades y las economías. La obra analiza los desafíos y oportunidades de esta etapa vital, que ha dejado de ser una etapa más para convertirse en un periodo extenso y significativo de la vida. Porque si antes entendíamos la vejez como una etapa breve y final, hoy se extiende por largos años.

Este cambio nos obliga a repensar los paradigmas del envejecimiento, a derribar prejuicios y a generar un cambio cultural que implique construir una nueva mirada que no solo valore la experiencia y la sabiduría adquirida con los años, sino que también genere las condiciones necesarias para el continuo desarrollo personal y la participación activa en la sociedad.

Un claro ejemplo del cambio de perspectiva necesario es que el 58,3%4 de las personas declara que los adultos mayores no son capaces de valerse por sí mismos. Sin embargo, la realidad nos indica que el 77%5, es decir la mayoría, son personas autovalentes, que desarrollan sus actividades cotidianas de forma independiente, autónoma y autosuficiente. Solo un 16,7%6 de personas mayores de 60 años presenta dependencia moderada o severa. En otras palabras, son muchísimas las personas mayores que gozan de buena salud, autonomía y participan activamente en la vida social, económica y cultural, lo que subraya la importancia de que tanto nuestra mirada personal, así como la de las políticas públicas valoren su experiencia, sabiduría y resiliencia.

En este libro, sus autores presentan las múltiples dimensiones del envejecimiento poblacional en Chile, explorando no solo las cifras y las políticas públicas, sino también las vivencias y perspectivas de quienes transitan por esta etapa de la vida, por medio de las entrevistas realizadas a la renombrada escritora Edith Eger y al notable diplomático Mariano Fontecilla.

A través de sus páginas, es posible adentrarse en un análisis exhaustivo y multidimensional del fenómeno, poniendo énfasis en que nunca en la historia tantas personas habían vivido tanto tiempo, transformando la vejez en un destino común y no en una excepción. Si bien, este camino no es uniforme a todas las personas mayores, en los últimos años hemos visto varios ejemplos de quienes, a través de sus capacidades, nos muestran que se puede mantener una mirada positiva de la vejez. Algunos de ellos son la nadadora Eliana Busch, que a sus 89 años logró ganar la medalla de oro en la prueba de 100 metros libres del Campeonato Mundial Máster de Natación en Doha, Qatar; Miguel Alberto Zerené, el tenista más longevo de Latinoamérica, que, con sus 100 años, en 2024 obtuvo el tercer lugar en el Campeonato Mundial Senior de Tenis en Miami; o Crispina Castillo, que con sus 104 años mantiene un legado de perseverancia y amor por la alfarería de Quinchamalí. De esta forma, los autores analizan las implicancias de la economía en la calidad de vida de las personas mayores tanto como el aporte que significan, así como el potencial que tienen para seguir contribuyendo a nuestra economía.

Con proyecciones que indican un aumento exponencial de la población mayor a nivel mundial, el libro plantea la urgencia de repensar no solo cuántos años viviremos, sino cómo lo haremos y con qué recursos. Adentrándose así en las dimensiones financieras y laborales, dando cuenta del costo de vivir más años, la pobreza asociada, y el deseo de trabajar después de la edad de jubilación, tanto por necesidad económica, como por ser una fuente de optimismo y participación. En este aspecto necesitamos actualizar y mejorar las políticas públicas, ya que existe la necesidad de llegar a todos, entendiendo que en este tramo de la vida es decisiva la seguridad económica. Sin duda la pobreza es una condición especialmente gravitante en esta etapa de la vida; es por eso que buscar medidas para atenuar esta problemática, debe ponerse rápidamente en el centro de la discusión. El tema de la jubilación se ha convertido en uno prioritario en todos los países que están experimentando este envejecimiento poblacional.

Porque no son solo los años extras que nos han permitido la medicina y la ciencia, sino que se da al mismo tiempo con una dramática disminución de la natalidad, lo que nos lleva al envejecimiento poblacional y a preguntarnos qué y quiénes van a sostener la economía del país a futuro. Y la pregunta inevitable es qué hacer con 20, 30 o más años de vida sin estar activo laboralmente.

En un segundo ámbito los autores describen las patologías y riesgos asociados a esta etapa de la vida, como asimismo distintas variables que influyen y hacen de este largo período de la vida un envejecimiento saludable y con sentido, ya que en esta etapa lo central no está solo en la falta de enfermedades, sino también en la funcionalidad del cuerpo y la mente. Uno de los grandes temores de las personas mayores no es cumplir más años, sino que perder grados de autonomía y funcionalidad. Así es como el análisis nos lleva a identificar factores protectores para una vejez sana, como también abordando aspectos como la dependencia, los cuidados y la prevención.

Se destaca la necesidad de mejorar los servicios de salud, con más geriatras y profesionales capacitados para atender y acompañar integralmente a la persona, más allá de las patologías y síntomas que presenten. Incluyendo los factores psicológicos, donde la depresión es uno de los problemas más invisibilizados de esta etapa. Y la situación familiar y social, que generalmente son pasados por alto sin calibrar sus efectos en la salud de las personas mayores. En este análisis se pone de relieve la importancia de la prevención, a través de un estilo de vida saludable y activo, el cual se basa en una alimentación sana y equilibrada, en la actividad física, y en la vida en comunidad.

Es aquí donde se abre otro tópico fundamental de análisis: la importancia de los cuidados y de quienes cuidan. El rol de los cuidadores se vuelve esencial, ya que en su amplia mayoría son mujeres, familiares, y no remuneradas. Por eso, es necesario reconocer que los cuidadores también necesitan ser cuidados. Necesitan apoyo emocional, acceso a redes de contención, espacios de formación continua, y condiciones laborales dignas. Si bien hay iniciativas, resultan insuficientes ante la magnitud del problema.

Finalmente, en el tercer capítulo, sus autores analizan una de las grandes y tristes condicionantes de la vejez: la soledad. Se examina la dimensión social y relacional del envejecimiento, donde la familia y los amigos, hasta las relaciones intergeneracionales surgen como factores protectores y afectivos que ayudan a combatir la soledad y el aislamiento. Se enfatiza también en la nueva realidad familiar chilena, donde el cambio generacional le ha dado un nuevo rostro a la estructura familiar tradicional. La disminución de la natalidad, que implica menos hijos y nietos o el cada día mayor número de personas que no tienen ni desean tener hijos, abre importantes interrogantes y desafíos para las futuras generaciones de adultos mayores.

A su vez, el libro se hace cargo de una dimensión fundamental de la vida humana: la espiritualidad. Ella adquiere, especialmente en esta etapa de la vida, una relevancia aún mayor, al convertirse en una fuente profunda de sentido, consuelo y conexión con lo trascendente. La espiritualidad no se limita únicamente al ámbito religioso. Puede cultivarse de múltiples maneras, a través de la reflexión personal, el contacto con la naturaleza, el arte, la meditación, el diálogo significativo con otros o el compromiso con causas que trascienden el interés individual.

Asimismo, se describen otros lazos importantes, como los generados en y con la comunidad y su entorno. De esta forma, se presenta la necesidad de generar mayores posibilidades para que en esta etapa de la vida se desarrollen nuevas actividades que ayuden a las personas mayores, no solo a ocupar su tiempo, sino que les contribuyan a sentirse acompañados y realizados. La adaptación de nuestras ciudades, viviendas, centros comunitarios, transporte público, entre otras, son necesarias si queremos una mayor integración y participación real de las personas mayores.

Este libro es una invitación a que todos, como personas, y en conjunto, como sociedad, abracemos el envejecimiento como una oportunidad que exige un compromiso colectivo. Implica un cambio de mentalidad, políticas públicas innovadoras y sostenidas, y una ciudadanía activa y consciente. Porque el desafío de vivir eternamente puede seguir siendo una utopía, pero el desafío de construir un futuro donde el envejecimiento sea sinónimo de plenitud, dignidad, integración y participación es tarea de todos. Y un Chile donde envejecer sea sinónimo de dignidad, bienestar y plenitud debe guiar nuestros pasos como una oportunidad para el desarrollo individual y colectivo.

Algunos pasos en este sentido ya se han dado. Durante el Gobierno del expresidente Sebastián Piñera (2018-2022), se impulsó la adhesión de municipios a la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), iniciativa que busca generar condiciones para un envejecer activo, que promueva la participación e integración social. Gracias al trabajo mancomunado entre el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y el programa “Adulto Mejor”, Chile paso de tener sólo 2 comunas inscritas en 2017 a 209 en 2021, convirtiéndose en el segundo país del mundo con más municipios participantes, después de Estados Unidos.

Felipe Larraín, Pedro Paulo Marín y Eduardo Valenzuela nos presentan un texto con una mirada positiva, que busca eliminar los prejuicios respecto a la vejez y muestra los aspectos luminosos de esta etapa de la vida sin ocultar ni minimizar las dificultades, lo que lo hace atractivo de leer. Deseable sería que este libro fuese lectura en los jóvenes, a través de distintas instancias educativas, ya que les permitirá abrirse y relacionarse de mejor manera con las personas mayores, así como a comprender y preparar su propio camino hacia la vejez.

El llamado entonces es a convertir el aumento de la esperanza de vida en una verdadera conquista humana, donde cada etapa del ciclo vital sea vivida con propósito y en comunidad. Que las páginas de este libro sirvan de inspiración y guía en esta trascendental tarea.

Cecilia Morel Montes

Directora Fundación Futuro

Ex Primera Dama de Chile

1 Instituto Nacional de Estadísticas (2024) Censo de Población y Vivienda.

2 Según cifras del Censo 2017, las personas mayores de 60 años alcanzaban 11,4% y en el Censo de 1992 esta cifra era solo del 6,6%.

3 Según cifras del INE, la esperanza de vida en Chile pasó de 29 años en 1900 a 77 años en 2000, y llegará a 81 años este 2025.

4 SENAMA (2023) Encuesta Nacional de Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores.

5 Ministerio de Desarrollo Social y Familia (2022) Encuesta de Discapacidad y Dependencia.

6 Misma cita anterior.

INTRODUCCIÓN

Durante siglos, vivir más fue un privilegio reservado a unos pocos. Hoy es una realidad masiva. Nunca antes en la historia de la humanidad tantas personas habían vivido tanto tiempo. La vejez, que durante generaciones fue una etapa breve, casi un epílogo, ha adquirido una nueva densidad: ya no es un cierre, es un capítulo más. Y uno largo.

Los avances en medicina, nutrición y condiciones de vida han hecho posible este salto. Pero vivir más no es solo un triunfo de la ciencia, es también una sacudida para los equilibrios sociales, económicos y culturales que habíamos conocido. Envejecer ya no es la excepción. Es el destino común.

La Organización Mundial de la Salud estima que en 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá sesenta años o más. Serán 1.400 millones. Para 2050, la cifra superará los 2.100 millones. Y entre ellas, más de 426 millones tendrán 80 años o más. Cifras que, por sí solas, deberían bastar para cambiar nuestras preguntas: no es solo cuántos años viviremos, sino cómo lo haremos y con qué recursos.

Este fenómeno, que comenzó en los países de mayores ingresos, hoy se extiende con fuerza a naciones de ingresos medios y bajos. Dos tercios de los adultos mayores del mundo vivirán en esos países. En otras palabras, la vejez dejó de ser un asunto de élites o de longevos esporádicos. Es un nuevo eje del presente global.

Chile está en el corazón de este cambio. En 1960, solo el 7,4% de su población tenía más de sesenta años. Para 2017, esa cifra había crecido al 16,2%. Y en 2026, si las proyecciones se cumplen, más del 20% de los chilenos será parte del grupo que hoy llamamos personas mayores. Pero incluso esa expresión parece quedarse corta. Porque ¿cuándo empieza realmente la vejez? ¿A los 60, a los 80, con la jubilación, con la dependencia? ¿O es más bien una transición que se extiende y se transforma?

Las mujeres, como es habitual en las estadísticas demográficas, viven más: en Chile alcanzan los 84 años en promedio, frente a los 77 de los hombres. Pero esa diferencia también revela otra cosa: que el envejecimiento no es solo una cuestión biológica, sino también una experiencia marcada por género, clase y territorio, entre muchos otros factores.

Mientras la longevidad se expande, la natalidad cae. De 4,7 hijos por mujer en 1960 a apenas 1,3 en la actualidad. Esto no es solo una curiosidad demográfica, es el principio de un reequilibrio que desafía los modelos conocidos de crecimiento, seguridad social y distribución de recursos. Menos nacimientos, más personas mayores. Más vida, menos reemplazo.

En este nuevo escenario, se vuelve urgente hablar de economía. Porque el envejecimiento no solo cambia los cuerpos, también lo hace con las sociedades. Afecta el empleo, las pensiones, la salud, los servicios públicos. Modifica el consumo, el ahorro, la inversión. Redefine la demanda. La vejez, en suma, tiene costos y oportunidades que aún no hemos asumido del todo.