Club Atlético Boca Juniors - Ulises Barreiro - E-Book

Club Atlético Boca Juniors E-Book

Ulises Barreiro

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Beschreibung

¡Qué maravilla esta obra! Son canciones que l@s boster@s de años hemos cantado cuando éramos pib@s. Estribillos y tonadas que nos emocionaban y nos alegraban, y hasta a veces se nos caían algunas lágrimas. La cantaban nuestros viejos bosteros conocidos: vecinos, padres, abuelos, tíos, todos, absolutamente todos, alguna vez oímos atentamente las nuevas letras para poder memorizarlas. Algunas nos han marcado más que otras, por ahí encontrarás una que te marcó una época, un partido o, quién sabe, un campeonato, y hasta las habrá aquellas que en algún momento de nuestra vida privada las cantamos y nos marcaron alguna vivencia personal. Te acordarás alguna de cuando te llevó el viejo o la vieja, el tío o la tía, el vecino o la vecina, y seguro vas a volver a encontrar la alegría que Boca le daba a tu corazón. Esa que se repetía en una racha adversa, como algunas veces hemos tenido, pero no importaba, ibas igual porque "si no te veo, se me parte el corazón", como dice la canción que emana de nuestras almas.  Estás canciones que recopilaron los muchachos son para que recuerdes alguna que en el trajinar de la vida se nos olvidó, o que las dejamos de lado por considerar que "no" nos traían suerte. Esas canciones de tanto tiempo, de tantas batallas, tantas alegrías, y también alguna tristeza.

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Seitenzahl: 389

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Ulises Barreiro – Manuel Kil

Club Atlético Boca Juniors

Más de cien años sin parar de cantar

Una publicación

de

“A lo largo del libro podremos ir descubriendo varios factores que contribuyen a engrandecer la historia de la historiografía del Club Atlético Boca Juniors, por un lado dentro desde lo que llamamos historia culural xeneize, desde el colectivo de investigadoras e investigadores históricos que conformamos Leyendas Xeneizes, esta obra sirve para contribuir a reforzar este aspecto histórico de nuestro cub. Por, otro lado, servirá en algún momento para cuando se escriba la historia del Jugador Nº 12, para completar aspectos de esa obra, que sin duda será muy larga la publicación, dado que casi va de la mano con la historia misma del club.”

Barreiro - Kill

Barreiro, Ulises Pastor

Club atlético Boca Juniors : más de cien años sin parar de cantar : cancionero de Boca Juniors / Ulises Pastor Barreiro ; Manuel Kil. - 1a ed. - Villa Sáenz Peña : Imaginante, 2023.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-8999-64-7

1. Clubes de Fútbol. 2. Argentina. I. Kil, Manuel II. Título

CDD 796.33409

Edición: Oscar Fortuna.

Conversión a formato digital: Estudio eBook

© 2023 de sus respectivos textos: Ulises Barreiro y Manuel Kil

© De esta edición:

2023 - Editorial Imaginante.

www.editorialimaginante.com.ar

https://www.instagram.com/imaginanteditorial/

www.facebook.com/editorialimaginante

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, incluidos reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expresa autorización por escrito del titular del copyright.

A la memoria de: Toto Caffarena, Lázaro Juanita, Mario Kil (que hicieron de Boca Juniors a Manuel Kil), José Barrita (El Abuelo), La Raulito, Fernando Di Zeo, Saturnino Cabrera, Diego Armando Maradona, Matías Burgos Sosa (Tomatito) y a las 71 víctimas del genocidio de la puerta 12 del gallinero (aunque uno de esas almas era de River Plate, pero era un vecino de la República de La Boca, y eso lo hace distinto), y a tantos otr@s que llevaban al Club Atlético Boca Juniors en el corazón y que hoy alientan desde la Cuarta Bandeja…

 

Agradecimientos a Roxana Kriguer, Damián Lifsitz, Luis Didomenila, Dominique Gromez, Mario Francisco Fortunato, Juan Carlos Altavista (Minguito), Diego Román Kil, María Esther Duffau (La Raulito), Curly, Lucía B. Badaloni, Cachito Laudonio (el Loco Banderita), M. L. Barreiro, O. A. Barreiro, Maximiliano Murad, Martín Bustamante, Mariano Alliani, Leandro Chialvo, Javier Stanco, Pablo Salatino, Rafael Di Zeo, Mauro Martín, Atilio Pozzobón (actor del programa Telecómicos, quién se sacaba desaforadamente la camisa y debajo tenía la casaca azul y oro), Maximiliano Murad, Oscar Fortuna, Camila Ansaldo, Adriana Bravo, José Beraldi, Héctor Pérez Della Valle, María Celeste Concilio, Mariano Alliani, Claudia Vogel, Julio Degrazia, Denisse Ladevezze, Gorosito (gran amigo de Manuel Kil), Gino D’Alessandro, Emilio D’Alessandro, los hermanos Sonesi, Sebastián Pagano, Marcos Rosica, Alejandro Yospe, Simón Yospe, Pablo Geri, Cachito Anmoda, el gallego Zenden, Julio Wiñesky, Javier Stanco, Roberto Mouso y la familia Rubiolo.

SILENCIO…

CANTA

LA MEJOR HINCHADA

DEL MUNDO

Dedicado a todos los sujetos anti Club Atlético Boca Juniors que existen en el planeta Tierra y en toda la Vía Láctea… Especialmente a “l@s plumífer@s” psicótic@s que viven del ecosistema cultural del C. A. Boca Juniors.

Prólogo de Emilio D’Alessandro

Me siento honrado de haber sido invitado a participar en este libro de Manuel Kil y Ulises Barreiro, dos íntimos amigos que comparten el amor por Boca Juniors, a los que les estoy eternamente agradecido por dejarme ser parte de este trabajo colaborativo que encabeza el equipo de Leyendas Xeneizes, y que en esta ocasión manifiestan los autores antes mencionados.

 

¡Cien años sin parar de cantar!

 

¡Qué maravilla esta obra! Son canciones que l@s boster@s de años hemos cantado cuando éramos pib@s. Estribillos y tonadas que nos emocionaban y nos alegraban, y hasta a veces se nos caían algunas lágrimas. La cantaban nuestros viejos bosteros conocidos: vecinos, padres, abuelos, tíos, todos, absolutamente todos, alguna vez oímos atentamente las nuevas letras para poder memorizarlas. Algunas nos han marcado más que otras, por ahí encontrarás una que te marcó una época, un partido o, quién sabe, un campeonato, y hasta las habrá aquellas que en algún momento de nuestra vida privada las cantamos y nos marcaron alguna vivencia personal. Te acordarás alguna de cuando te llevó el viejo o la vieja, el tío o la tía, el vecino o la vecina, y seguro vas a volver a encontrar la alegría que Boca le daba a tu corazón. Esa que se repetía en una racha adversa, como algunas veces hemos tenido, pero no importaba, ibas igual porque “si no te veo, se me parte el corazón”, como dice la canción que emana de nuestras almas.

¡Hubo otras que se transformaron en gritos de guerra! Esas que cantábamos cuando volvíamos de madrugada, como siempre, despertando a los vecinos anti Boca para decirles: ¡Acá está el campeón, volviendo de La Bombonera, ese templo que nunca descendió, al que le habrás dedicado muchas horas de tu vida! Seguramente las más felices, porque no importa el resultado, importa estar ahí, en nuestro puesto de combate, para que el mundo hable del Templo y de sus canciones y estribillos, y lo que no sale en los audios o en los libros. El incesante agitar de sus banderas, esas banderas que enarbolamos orgullosos, no importa ni la lluvia, ni la distancia, ni el frío, ni el calor. Ahí estaremos siempre, cantando, gritando, alentando hasta perder la voz, si fuera necesario, y eso que la perdemos seguido, al punto de volver disfónicos a nuestros hogares.

 

Estás canciones que recopilaron los muchachos son para que recuerdes alguna que en el trajinar de la vida se nos olvidó, o que las dejamos de lado por considerar que “no” nos traían suerte. Esas canciones de tanto tiempo, de tantas batallas, tantas alegrías, y también alguna tristeza.

Manuel Kil es un genio, genio que la Hermandad Bostera1 y el destino implacable me lo cruzaron en el camino, para que podamos forjar está amistad indeleble, fuerte como nuestra juventud, como dice nuestro himno. En cuanto a Ulises Barreiro, es uno de los investigadores históricos más profesionales que he conocido, que tiene un pasado y presente dedicado casi por completo al sentimiento por el Club Atlético Boca Juniors. Ambos forman una dupla maravillosa, para poder contar en palabras y en estrofas ese sentimiento que experimentamos los sujetos que acudimos a los estadios de todo el mundo a ver la camiseta del glorioso Club Atlético Boca Juniors. Podrán encontrar una magnífica periodización temporal, información acerca de cómo se fueron cantando las canciones (algo nuevo en lo que se refiere a materia de cancioneros) y mucho sobre el folclore tribunero en el fútbol; luego, unos capítulos de perspectiva sociológica, más que interesante, que atraviesa, de lo macro a lo micro, la vida en la tribuna xeneize, incluidos diversos debates sobre la metodología de la investigación.

Cuando la memoria me falla, estoy seguro de que puedo acudir a ellos para que me recuerden algunas letras o alguna tonada, para refrescar y acordarme de “ese” partido y volver a emocionarme como si fuera hoy… Esta obra es un aporte a las futuras generaciones de xeneizes, que habrá de acá en cien años; ellos y ellas, gracias a este obra, podrán saber qué se cantó en el pasado y, con base en eso, no perder la identidad histórica de las canciones, y seguir creando nuevas letras y melodías para seguir siendo siempre los más grandes.

Estos recuerdos son para todos. Si sos del Gran Rosario (provincia de Santa Fe) y nunca cantaste una volviendo de madrugada, para hacerle bulla a los vecinos anti Boca, porque no eres xeneize, ahí te darás cuenta de todo lo que te estuviste perdiendo en esta vida… Si eso sucedió, estás a punto de cambiar esa historia… Este libro ayudará, en ese caso, a que encuentren la identidad y la pertenencia con el club de La Ribera.

Cómo dicen siempre Manuel Kil y Ulises Barreiro: ¡¡¡Aguante Boca!!!

1 Hermandad Bostera es un grupo de asociados xeneizes que, sin ser una agrupación política, se reúnen anualmente para reforzar vínculos y lazos de compañerismo. Abocados a este sentimiento por el azul y amarillo del club de La Ribera, Hermandad Bostera reúne socios y socias de toda la República Argentina.

Prefacio

Los autores de esta obra somos asociados del Club Atlético Boca Juniors, y es desde esta perspectiva que escribimos este libro, que tiene varios motivos: primeramente, como todo sujeto xeneize sabe, Boca Juniors es tradición en todos los aspectos; es ese legado de sentimiento, de historia y de patrimonio cultural que una generación de asociadas, asociados e hinchas le va transmitiendo a otra. Así veremos, a lo largo de los capítulos de este libro, cómo se fueron dando las canciones que la parcialidad local —el “Jugador Nº 12”— le fue dedicando primeramente a sus ídolos y luego al club de sus amores. Todas las canciones marcaron y reflejaron los valores de su época. Desde un perfil sociológico, las canciones nos dicen mucho de una sociedad; en este caso, de la masa de seguidores del fútbol masculino del Club Atlético Boca Juniors.

A lo largo del libro podremos ir descubriendo varios factores que contribuyen a engrandecer la historiografía del Club Atlético Boca Juniors: por un lado, dentro desde lo que llamamos “historia cultural xeneize”, desde el colectivo de investigadoras e investigadores históricos que conformamos Leyendas Xeneizes, esta obra sirve para contribuir a reforzar este aspecto histórico de nuestro club; por otro lado, servirá para cuando se escriba la historia del Jugador Nº 12, para completar aspectos de esa obra, que sin duda será una publicación muy larga, dado que casi va de la mano con la historia misma del club.

Pasando al estado de la cuestión, como metodológicamente se hace, encontramos que anteriormente a esta publicación hay solamente dos publicaciones que se dedicaron a canciones entonadas por la parcialidad boquense, aunque sus enfoques fueron distintos a los trabajados en este libro. Cronológicamente, primero fue la de querido y recordado autor Roberto Jorge Santoro, con su libro Literatura de la Pelota2, publicado allá en 1971 (por desgracia, este escritor no pudo continuar con sus publicaciones de esta índole, dado que fue secuestrado y presumiblemente asesinado, ya que aún hoy permanece desaparecido, por las Fuerzas Armadas que gobernaban durante la dictadura cívico-militar, allá en el año 1977). Luego, hubo otros autores colocaron canciones xeneizes en sus libros, pero lo hicieron solo en pequeños pasajes, no enfocaron todos sus trabajos a las canciones xeneizes como objetos propios de esas publicaciones. Recién en el año 2016 aparece la publicación de Daniel Palermo y Raúl Rodríguez titulada Cancionero de Boca – La mitad más uno, hermosa obra que reúne muchas canciones de la tribuna xeneize, como además canciones musicales compuestas por autores o bandas musicales para Boca Juniors.

Después pasamos ya a la obra de uno de los autores de este libro, Manuel Kil, titulado Para vos, Jugador Nº 123, hoy disponible en su tercera edición. En su libro, Manuel Kil, a modo de experiencias biográficas vividas, va narrando canciones que le tocó cantar o escuchar, momentos y personajes que fue conociendo a lo largo de más de cincuenta años de seguir a Boca Juniors por diferentes estadios del continente americano. Encontramos en el mismo año de publicación, el 2020, el libro Canten, putos de Manuel Soriano4, quien es hincha de Boca Juniors, equipo al que hace referencia gran parte del libro, donde fundamentalmente analiza los cantos de las hinchadas en la década del 80, específicamente. Este es, a modo de resumen, el famoso “estado de la cuestión” que a muchas y muchos investigadores históricos les gusta que figure en los libros.

Sabemos que los cantos que nacen en una hinchada, luego son siempre tomados por las demás hinchadas, por eso repetimos que hay muchas publicaciones al respecto de este tema, pero no había ninguna específicamente xeneize. Lo más cercano en el tiempo que hay es el bello libro de Manuel Soriano, el cual citamos acá e invitamos a su lectura, pero no se enfoca en la cultura xeneize. Después, hay muchas otras publicaciones que son del aspecto deportivo, etnográfico, etc., y en ellas suelen aparecer algunas canciones o algunas biografías, pero muy escuetamente. Por eso, desde este punto, esta obra es original en todo su aspecto. Porque en esta publicación se analiza en tiempos modernos al menos desde un plano sociológico y antropológico, mediante cancioneros y con trabajo de campo realizado también están las publicaciones que analizan a la sociedad por la vida de las hinchadas, como sucede por ejemplo con el buen libro Haciendo amigos a las piñas, del autor José Garriga Zucal5, quién analiza en particular a la hinchada de Huracán. Luego, hay una infinidad de trabajos etnográficos que estudian a las hinchadas y sus comportamientos, pero por lo general se enfocan en las hinchas del ascenso. Claramente, Boca Juniors está ausente en esos trabajos, porque a Boca Juniors no se lo puede estudiar, sino tan solo sentir y llevar en el corazón.

Hay pocos libros que traten de la hinchada de Boca Juniors en particular, solamente dos autobiografías de Paquinco (una de Aníbal Bogado y Sergio Caccialupi6, titulada La vida de Paquinco; otra de Yanina Caccialupi, titulada Paquinco: La leyenda continúa), integrante del Jugador Nº12 por muchos años, y uno del AGRAVIANTE Grabia (pseudoperiodista pesetero), que sacó un libro para facturar, dado que mucho de lo que cuenta es falso o inexacto, o pone fotos y nombres debajo que no se corresponden con las personas retratadas… En fin, todo sea por ganar unos billetes, habrá pensado, pero tanto este sujeto como la mayoría de los periodistas anti Boca Juniors de Olé y de otros medios solo quieren prensa para facturar o para vender libros, como sucede con los sujetos publican libros de River Plate y de Boca Juniors sin tener una postura de identidad tomada. En la vereda de enfrente estamos los autores de este libro. De esta manera, esta obra está apuntada a comenzar a llenar ese vacío cultural que los xeneizes tenemos con respecto a la historia del Jugador Nº 12.

Volviendo a la temática de las canciones que la familia xeneize entonó y cantó, si leen las letras podrán ver con atención que las primeras canciones que se comienzan a dar, los hinchas se las dedicaban a sus ídolos, a las figuras de sus equipos, a los jugadores donde ellos sentían pertenencia y territorialidad con el club, con los colores y con el barrio de La Boca.

Comenzando con el himno de Boca Juniors, luego se crearon canciones en formato de tangos y dedicadas a jugadores como Mario Boyé, Severino Varela, Natalio Pescia, etc. Estas canciones, muy características de su momento histórico, eran cantadas en la tribuna por los simpatizantes de esa época. Por desgracia, no nos fue posible conseguir todas las letras de los tangos, los pocos discos que quedan están en manos de coleccionistas.

Ya en la década del 40 veremos cómo aparecen las canciones en formato de rimas, para Mario Boyé, entre otros. Si pasamos a la Argentina política de 1955, en toda esa franja de tiempo, las canciones se tornan a los ritmos de la Marcha Radical y la Marcha Peronista, por ejemplo. Y para finales de los 60, ya comienzan las canciones de insultos y agravios entre las hinchadas argentinas. Dentro de este apartado verán las canciones de Boca Juniors, lo que no significa que la hinchada boquense era agraviante, sino que esas eran las normas y leyes que manejaba esa sociedad, etnográficamente hablando. Luego, con la dictadura cívico-militar, cesaron las canciones políticas en las tribunas, y se comenzaron a cantar y adaptar las canciones de entretenimiento. Sabemos que el régimen militar quiso apolitizar a la sociedad, acallar los sentimientos políticos de los ciudadanos civiles, y entonces comenzaron a escucharse canciones adaptadas de Palito Ortega, etc. Caída la dictadura militar, ya se comienza a ver el paradigma moderno de las canciones de cancha, que son atravesadas por la homofobia, el racismo y la discriminación. Finalmente, pasados los primeros quince años de este siglo XXI, vemos un cambio en la conducta tribunera, en los valores de la hinchada de Boca Juniors, en particular, ya que los cantos se vuelven a centralizar en el apoyo al equipo, en el apoyo a la institución, y no en los valores que marcaron las canciones de las tres décadas anteriores (1980-2010). Hay que recordar siempre que el Jugador Nº 12 es parte de la sociedad argentina y latinoamericana; por lo tanto, cuando crean canciones con ingenio, las letras son el producto de los valores de la sociedad humana. En ese período en particular, no se puede endemoniar o santificar a una hinchada por sus canciones, porque la hinchada está conformada por sujetos que viven, de lunes a domingo, en una sociedad que está atravesada por los valores de su época, y por su composición social y económica, en muchos de los casos.

Una aclaración relacionada a la línea del tiempo: en materia de publicaciones anteriores, lo que se denomina “el estado de la cuestión”, cuando descubrimos que las canciones que describimos fueron publicadas en alguna otra obra con anterioridad, se le colocará una cita al pie, donde el lector encontrará en qué obra y en qué año fue publicada esa canción; eso ayudará a seguir construyendo la historicidad de los cancioneros de tribuna.

Los dos autores del libro (que han alentado por años a Boca Juniors, sin mirar los partidos en más de una ocasión, estando de espaldas al campo de juego y a los arcos) reúnen más de 580 canciones compiladas, algunas ya casi olvidadas por el paso del tiempo, y porque sus protagonistas ya no están. Pero, por fortuna, el Jugador Nº 12 nunca olvida, por eso tenemos esas bellas banderas que dicen “Podrán imitarnos, pero igualarnos jamás” o “Los dueños de la historia”. En este libro podrán descubrir canciones y ver de qué canción original se adaptó, o bien qué autor la creó. Tratamos de ser lo más certeros posible con todos los datos recabados. Ambos autores tenemos juntos más de sesenta años de cancha… Mire, lectora o lector, si no tendremos conocimiento sobre el objeto de estudio que estamos escribiendo. Terminar de escribir este trabajo fue motivado por varios factores, pero hay uno que es fundamental: que los hinchas memoriosos, los de ayer, los de hoy y los de siempre, disfruten de estos recuerdos, porque todos somos el Jugador Nº 12, los que van al estadio, los que van al entrenamiento, los que van a una biblioteca a buscar información sobre la historia de Boca Juniors, los que van a ver un partido en la TV, los que van simplemente a las inmediaciones del estadio, pero sin entradas, porque el solo hecho de estar allí los gratifica. En fin, todos somos el Jugador Nº 12.

Desde ya, los autores de este libro estamos en contra de esos valores de racismo, discriminación y homofobia, que marcaron las décadas del 70 y del 80, pero que se prolongaron hasta el 2010. Pero, al hacer historia, no podemos no contar esas canciones que esa sociedad cantó, por ese motivo leerán letras que, a los ojos de la sociedad del 2022, parecerán agraviantes e insultantes, pero tan solo es para saber qué se cantaba en ese momento histórico, y no significa que estemos de acuerdo con sus contenidos. Esperemos que disfruten de este espacio de historia cultural xeneize, que marcó distintos aspectos de la historia de Boca Juniors y de los sujetos que fueron al estadio a lo largo el tiempo, de los sujetos que no pararon y no paran de cantar, desde 1905 hasta la actualidad. “Dale Boca, viva Boca”, como diría el arquero cantor Musimessi. A disfrutar de la lectura, hermanas y hermanos xeneizes.

2 Esta obra traía canciones de la hinchada de Boca Juniors y también de otras hinchadas. Hasta donde sabemos, fue la primera publicación de que se tiene registro sobre cantos de fútbol realizados por las hinchadas argentinas. Esta obra que leerán será un aporte a esa bibliografía existente, que completará un poco más la historia del deporte en general y, en particular, la gloriosa historia del CABJ.

3 En el año 2022 se publicó la tercera edición de la obra y ya está agotada nuevamente.

4 Soriano, M. (2020). Canten, putos: historia incompleta de los cantitos de cancha. CABA, Argentina: Editorial Gourmet Musical.

5 Garriga Zucal, J. (2007). Haciendo amigos a las piñas: Violencia y redes sociales de una hinchada de fútbol. San Martín, Argentina: Editorial Prometeos Libros.

6 Sergio Caccialupi, padre de Yanina Caccialupi, Sergio fallece y finalmente continúa con la investigación Yanina, que publica el libro en homenaje a su padre.

Capítulo 1 El Jugador Nº 12… El Jugador que nadie tiene…

Período temporal: 1905-1930

 

La parapsicología nos enseña que los colores son vibración, que el yin y el yang son conceptos de expansión, que el frío y el calor son una interacción entre distintas situaciones que nos rodean (entre ellas, pisar el suelo descalzo, estar descamisado, etc.). Entonces, desde el paradigma de la parapsicología, ¿cómo explicamos la sensación que nos da, que nos remite, ver estos colores de nuestra vida, el glorioso azul y amarillo…? Si es frío es yin, nos dicen los parapsicólogos, entonces el Boca Juniors es el yang, porque es el calor de nuestras vidas… Analizando el período histórico que comienza en 1905, encontramos que, desgraciadamente, hay poca información sobre las canciones que el público asistente cantaba en los encuentros de fútbol masculino. Sin embargo, reunimos las siguientes a modo de anuario, para que el tiempo no olvide sus letras. Como siempre decimos, hay que hacer un viaje mental dentro de la dimensión espacio-tiempo para poder entender las canciones, lo que significaban esas palabras, esos vocablos, en esos momentos históricos, y los valores que esos sujetos ponían en juego.

Pareciera que el Jugador Nº 12, desde el principio de los tiempos, tuvo ese don mágico y misterioso que se necesita para crear y componer una canción. La diferencia entre una canción y muchas otras no son cuestiones semánticas y nada más, sino que estamos ante una diferencia importante que se manifiesta de forma compleja7. Los y las xeneizes que crearon las canciones de Boca Juniors, el himno, etc., tuvieron ese don y esa creatividad que no todos pueden desplegar. Compusieron canciones, primeramente con formatos de marchas, luego de tango y folclore, y finalmente con los formatos modernos que las sociedades fueron marcando a lo largo del tiempo. Siempre compusieron las canciones con un profundo sentimiento de amor, que se materializaba en la felicidad de luego cantarlas en las calles de La Boca o en el estadio de Boca Juniors.

Pasemos a ver estas primeras canciones que encontramos en este período de la historia del club.

José Benincasa: jugador de Boca Juniors, luego de Peñarol de Montevideo, compañero de otras glorias de la leyenda xeneize tales como Américo Tesoriere8, que decía con amor “Buca”, porque no le salía la palabra en castellano “Boca”. Benincasa era jugador uruguayo; por esos tiempos, otros jugadores uruguayos también vistieron la casaca azul y amarilla, como Armando Artigas, Carlos Scarone, Juan Delgado y otros9. Vale aclarar que esta canción, que reproduciremos un poco más abajo, se cantaba con melodía y ritmo de tango, por el público que se acercaba a la casilla de madera donde se cambiaban los jugadores, en la vieja cancha de la calle Ministro Brin. Su paso por el club fue breve, pero pegó hondo en los hinchas de ese momento, a tal punto que a Armando Dedovich, un jugador de la reserva, en un momento, por su buena técnica para recuperar la pelota, le pusieron de apodo “Benincasa”. Por otro lado, cuando se inaugura la cancha de madera, en la actual dirección de Brandsen 805, una de las puertas del estadio se llamaba José Benincasa en honor a este jugador10, quien, según las crónicas, fue fundamental en la campaña que Boca Juniors realizó para evitar el descenso del equipo de fútbol. Una anécdota interesante es que cuando los jugadores se marchaban luego de los partidos, los hinchas despedían a Benincasa tirando fósforos prendidos al campo de juego, procesión que el antiguo Jugador Nº 12 hacía con motivo de homenaje. Volviendo a esta canción con letra de tango, no tenemos crónicas de que se haya cantado en los tablones de madera de ese momento, aunque no podemos descartar esa hipótesis todavía, motivo por el cual se sigue investigando. Pasemos a ver las estrofas de la canción que la muchedumbre le cantaba a Benincasa.

 

“La defensa está formada

por Capelletti y Benincasa,

defensa que no fracasa

y que el público aplaudió”

 

En referencia a la línea de forward, la el tango seguía con la siguiente estrofa, que decía:

 

“Esta línea de ataque formada

por Repetto, Coliá y Calomino,

Bertolini y Artigas, que vino

con lealtad su concurso a prestar”11

 

Como vemos, desde los primeros tiempos, el Jugador Nº 12 les cantaba a sus jugadores a manera de homenaje. “Pasan los años, pasan los jugadores, los dirigentes mañana ya no están… yo quiero al club, quiero la camiseta, las camarillas se tienen que acabar…”12, diría una versión moderna de ese sentimiento que llevaba pocos años cristalizado en materia de club, pero muchos en materia de territorialidad hacia el barrio. Pero, tal vez, de ahí desprendemos algunos datos que nos hacen ver a qué jugadores se les hacía tributo en el estadio por ese entonces, como a Benincasa, Tesoriere y Calomino. Al respecto de estos dos últimos, el propio Ernesto Sábato escribió unas estrofas sobre estos jugadores y Boca Juniors:

 

“¡Qué equipo, pibe! El gran Tesoriere… Nunca hubo, ni volverá a haber, oíme bien lo que te digo, ni volverá a haber, eh, un arquero como Américo Tesoriere. Te lo dice Humberto J. D’Arcángelo, que ha visto ‘fóbal’ del grande, arreglándose la corbata y mirando hacia la calle Pinzón… Y lo mismo te digo de Pedro Bleo Journal, famoso Calomino, el ‘güin’ más veloz que ha pisado las canchas nacionales, el inventor de la célebre bicicleta, que luego tantos y tantos han querido imitar”13.

 

Es una belleza ver estas estrofas escritas por un gran hombre del mundo de las letras, como fue Ernesto Sábato, que rescata el patrimonio histórico y cultural del CABJ, inmortalizando al xeneize en sus escritos. No quedan dudas de que la hinchada de ese momento histórico cantaba canciones a favor de Tesoriere y Calomino; serán otros trabajos los encargados de dar con esas canciones en el futuro.

 

1920: En referencia a uno de los primeros ídolos que tuvo el fútbol masculino en Boca Juniors, el arquero Américo Tesoriere, la hinchada de Boca Juniors le cantaba la siguiente canción:

 

“Tenemos un arquero

que es una maravilla,

ataja los penales…

sentado en una silla”

 

Sin dudas, en el mundo y el mar de las hipótesis, podemos inferir que habrá salido algún “Tesoriere, Tesoriere, Tesoriere”, desde el Jugador Nº 12 presente en el estadio, pero habría que buscar este registro en alguna revista de la época (por el momento, aún no está comprobado).

 

1938: Por este entonces, ya comenzaban algunos cantitos entre las hinchadas. Así, en los encuentros entre Boca Juniors y River Plate, La Nº 12 entonaba las siguientes canciones:

 

“River tenía un carrito,

Boca se lo quitó,

River salió llorando,

Boca salió campeón”14

 

“Zapallo, verdura,

River a la basura”15

 

Otra canción que también se cantaba por esas épocas era:

 

“Vea, vea, vea,

qué cosa más fulera,

ahora los de River

toman leche en mamadera”16

 

Otra canción con el mismo ritmo era:

 

“Vea, vea, vea,

qué cosa más fulera,

el baile que les dimos,

allá en Avellaneda”

7 Tweedy, J. (2021). Como componer una canción. Barcelona, España: Editorial Contra.

8 Su apellido muchas veces está mal escrito, por ejemplo en la página del club CABJ, como en internet en Wikipedia aparece escrito como Tesorieri, pero se escribe realmente Tesoriere.

9 Chaponick, H. (1956). Historia de Boca Juniors (tomo I, p. 184). CABA, Argentina: Editorial Eiffel.

10 Chaponick, H. (1956). Historia de Boca Juniors (tomo I, p. 185). CABA, Argentina: Editorial Eiffel.

11 Chaponick, H. (1956). Historia de Boca Juniors (tomo I, p. 184). CABA, Argentina: Editorial Eiffel.

12 Canción que comenzó a sonar por la década del 90, tomada de los acordes de Alberto Cortez de su tema musical “Castillos en el aire”, canción que sonó por primera vez allá por 1980.

13 Sabato, E. (1996). Revista La Maga (nº 24), página 22.

14 Soriano, M. (2020). Canten, putos: historia incompleta de los cantitos de cancha (p. 46). CABA, Argentina: Gourmet Musical Ediciones.

15 Fuentes orales.

16 Soriano M. (2020). Canten, putos: historia incompleta de los cantitos de cancha (p. 46). CABA, Argentina: Gourmet Musical Ediciones.

Capítulo 2 Período temporal: 1940-1959

“Los límites territoriales ya de por sí son una ilusión y una conquista ambiciosa del ser humano, pero enterarme de esto fue una sorpresa para mí”.

Matías Kvesa17

 

Según algunos estudiosos del cuerpo humano, el cerebro se compone de varias partes, entre ellas de la corteza cerebral18, del cerebro límbico, del cerebro reptiliano19, la parte límbica y demás cuestiones. En el cerebro límbico encontramos a las emociones, es allí donde reside el inconsciente, allí está todo lo que uno siente y también esas emociones colectivas; allí estaría la emoción auriazul que sentimos las y los xeneizes cuando vemos estos colores que amamos, cuando vemos algo de pertenencia a nuestra institución. Esto es lo que denominamos, en frases y banderas, como “sentimiento inexplicable”, porqué realmente no es explicable.

Ante todo, hay que recordarles a las lectoras y lectores que al ecosistema del Club Atlético Boca Juniors no se lo puede comprender desde la racionalidad del pensamiento, racionalidad que en el mundo occidental está presente desde el siglo VI a. C.20, sino todo lo contrario, hay que posicionarse en un pensamiento mítico, pensamiento que nos hará poder comprender este amor, que supera a la descripción del fanatismo, que sienten los y las seguidoras del club xeneize, del club de La Ribera. Por eso tendrá que ir adquiriendo conocimientos de sociología, de psicología, de metafísica, de geografía humana, de historia, de antropología y de otras ciencias que los humanos fueron desarrollando. Por eso nos pareció atinada la descripción sobre los límites territoriales que nos dice Matías Kvesa, dado que muchas canciones de las hinchadas están atravesadas por el concepto de territorialidad, como iremos viendo a lo largo del libro. Por último, esta obra aporta el dato de que ya para la década del 40 el Xeneize era un club de reconocimiento mundial, por si quedaban dudas; pero no solo el club, su hinchada también y, por supuesto, el equipo de fútbol masculino, como verán en la declaración de la leyenda xeneize Mario Francisco Fortunato. Club, hinchada y equipo forman una trilogía exitosa que nos acompaña hasta en la actualidad. Pero si usted se pregunta si cantar canciones sobre fútbol o clubes era cosa de sujetos poco instruidos, le contamos que no era así; grandes figuras del paradigma literario argentino han hablado al respecto. Iremos viendo a varios a lo largo del libro, pero ahora citaremos a gran escritor Manuel Mujica Lainez, que en un poema habla sobre hinchas de San Lorenzo y de Boca Juniors:

 

“… el ómnibus panzudo de relajadas cintas, de cuyo estribo penden los racimos de hinchas que pregonan la gloria de Boca y San Lorenzo; los niños que, jugando, tienen poses de lienzo y en la fronda rodean el galope esculpido del general, que extiende su dedo entumecido; el estadio sin fin y con una voz sola, que hierve y se derrama con eficacia de ola en torno del balón y de las camisetas”21.

 

Como vemos, el Xeneize y el Ciclón llegaron a lo profundo de la mente de este célebre escritor y pensador, pero claro, ¿cómo habría un mortal que no haya oído hablar del club de La Ribera, si nació después de 1905? Hasta el sujeto más abstraído y pensador del planeta, si conoce la magia auriazul, no puede escapar de las garras tentadoras de la pasión xeneize.

Un dato a tener en cuenta es que las transformaciones que se dan en los contenidos de las canciones que los sujetos cantan en las tribunas están relacionados a las migraciones internas, es decir, las que se dan entre ciudadanos en la República Argentina, en este caso. Así, el capitalismo industrial estuvo asociado a la distribución del ingreso en los salarios de los trabajadores, que tuvieron más chance de tener dinero para espectáculos deportivos, en una época en la que los Estados comienzan a emplear más ciudadanos (entre 1950 y 1970, por ejemplo)22. El hijo de un gran dirigente xeneize estudió estos temas: se trata de Juan José Llach, hijo de Antonio Jaime Llach, dirigente de larga trayectoria en la historia boquense. Así podemos ver, cuando se estudia el desarrollo de la historia del Jugador Nº 12, cómo se van dando las jefaturas y demás cuestiones en torno a varios factores. Y si se sigue la línea del tiempo, además verán cómo van cambiando los patrones culturales de los valores que implícitamente se cantan en las canciones.

Pasemos a ver lo que pudimos encontrar sobre las canciones que se cantaban en la hinchada xeneize entre 1940 y 1950.

Manuel Mujica Lainez, hombre de letras, que se acordó de la existencia del club de La Ribera23. Ya de adulto se radicó en el pueblo de La Cumbre, en el valle de Punilla, en la provincia de Córdoba, dónde también en la actualidad vive el exjugador Fabián Carrizo.

 

1941: Una dedicada a Mario Boyé, uno de los mejores delanteros que pasó por la institución xeneize. El Jugador Nº 12 le cantaba con el ritmo de la canción “Salud, dinero y amor”:

 

“Yo te daré, te daré una cosa,

te daré, niña hermosa,

una cosa que empieza con ‘B’:

¡BOYÉ!”

Ya para la década del 40 había hinchas y socios que iban al estadio con casacas de Boca Juniors24.

 

1943: Por estos tiempos sabemos que la hinchada de Boca Juniors cantaba en los estadios. Inferimos qué canciones se cantaban pero no lo sabemos a ciencia cierta, no tenemos datos precisos (como libros que citaran las canciones). Ese es uno de los motivos de esta publicación: inmortalizar en el tiempo esas canciones. Pero sí, como buenos investigadores históricos, podemos citar a revistas que ya anunciaban sobre el aliento del publico boquense en el año 1943. Así encontramos que “… el tradicional Jugador Nº 12 de Boca Juniors ha demostrado frente a Banfield, en primer lugar, y contra Platense, más recientemente, que mientras el equipo responda a sus esperanzas, jugándose sin concesiones en procura de la victoria, él estará allí, firme en los tablones, volcando la influencia indiscutible de su aliento a lo largo de los 90 minutos”25. Esto nos demuestra que en esa época ya se cantaba durante todo el partido como sucede en la actualidad. Es maravilloso poder viajar en nuestras mentes hacia el año 1942, estar allí, dentro de esos partidos, en esa sociedad, cantando con esas y esos hermanos xeneizes.

 

1943: Por este año, regresaba de trabajar Mario Francisco Fortunato26 desde Brasil, porque se le había vencido la licencia de trabajo allí, en el club Botafogo de Río de Janeiro, y declaró a la revista Boca…! lo siguiente, con respecto a la fama mundial que tenía el club de La Ribera y su Jugador Nº 12 en Brasil:

 

“Sin lugar a dudas que nuestra querida institución es, sin exagerar, la que más se conoce en casi todo el mundo donde el fútbol ocupa un lugar destacado como deporte. Les diré más: en Brasil se habla muchísimo no solo del team y del club, sino especialmente de su hinchada, a la que se conoce también allí como Jugador Nº 12. Es motivo de grandes y repetidas notas en diarios y revistas, los que se ocupan principalmente de ese detalle”.27

La revista Boca…!, en una nota al crack Mario Francisco Fortunato, exjugador de fútbol y director xeneize en cinco ciclos distintos, resaltaba que Fortunato manifestaba que en tierras cariocas había ya en 1943 admiración por el Jugador Nº 12 y el club xeneize28. Fortunato fue, es y será realmente un crack del club de La Ribera, debería tener su estatua en el salón de los ídolos de Boca Juniors.

 

1943: A otro crack xeneize, en la década del 40, se le cantaba con el ritmo del tema “Siento ruido de pelota y no sé lo que será”, del filme Pelota de cuero.

 

“Severino, Severino…

Oh, el hincha Severino, Severino, Severino”

Desde la aparición de la gloria de Toto Caffarena hasta la actualidad, es que la parcialidad xeneize se autopercibe como el “Jugador Nº 12”. En este caso, el anuncio es del año 1948, publicado en la revista Mundo Boquense29.

 

1943: Ya para ese entonces, el Club Atlético Boca Juniors llevaba gente en grandes cantidades cuando jugaba de visitante. Por ejemplo, cuando jugaba en La Plata se estima que viajaban unas 10 000 personas a ver a Boca. En relación a esto, cuando jugaban con Estudiantes de La Plata, el diario El Día, en 1943, publicó una nota en la que los directivos de Estudiantes solicitaban al público local que llegase antes al estadio, dado que, de otro modo, la parcialidad xeneize coparía el viejo estadio pincharrata ubicado en las calles 1 y 57. La nota decía “Temen que Boca cope el estadio”30; esto nos muestra lo que movía el fútbol masculino de Boca Juniors ya en esa época, pero también en otros deportes Boca Juniors llevaba gente. En las finales de bochas, por ejemplo, Boca Juniors podía llevar hasta 1000 personas, como sucedió en una final ante el CASI en San Isidro.

 

1944: Recién apreciamos la fama del club xeneize en Brasil, pero eso no es todo; viendo estos ejemplos que escribimos en este libro, podrá entender por qué en la actualidad hay tantos consulados xeneizes desparramados por todas las ciudades del mundo (por ejemplo, en el consulado de Texas ya superaron los cien asociad@s boquenses). Eso tiene sus orígenes en 1944, cuando un boxeador norteamericano, Roscoe Toles31, escribía una carta desde los EE. UU. a la mutual de jugadores veteranos de Boca Juniors, manifestando su amor por el club de La Ribera. Toles, boxeador negro, que por ese tiempo luchaba contra la barbarie racista, tanto abajo del ring como sobre él, había adoptado el amor a Boca Juniors. Nos pareció atinado transcribir la carta, para comprender mejor el fenómeno de la pasión que mueve el ecosistema Boca Juniors:

 

“Asociación Mutual de Exjugadores del C. A. Boca Juniors.

Queridos amigos, señor presidente y miembros de la Comisión Directiva:

Tengo gran placer en escribir estas pocas líneas, como gran admirador, amigo y socio honorario nº 1 de Boca Juniors. Yo espero que estas pocas líneas encuentren a los muchachos jugando fuerte, con éxito y triunfando en cada match del año que viene. Tengo la esperanza de recibir una carta diciéndome que Boca Juniors ganó el campeonato, yo sé que lo van a ganar.

No tengo mucho más que decir, solo sé que no regresaré a Buenos Aires y por esto estoy un poco triste. Afortunadamente, vuelvo a reunirme con mis compatriotas en esta gran pelea. Esto es todo, por esta vez. Donde quiera que vaya, siempre llevaré a Boca en mi corazón.

Desde el fondo de mi corazón, les deseo salud y felicidad eterna.

Sinceramente de ustedes, su socio nº 1, Roscoe Toles.

Mi dirección en U.S.A. es calle San Antonio nº 1729, Detroit (Michigan), U.S.A.32.

 

Problemas de historiografía boquense:

La carta la publicó la revista Boca…!, por lo que no creemos que haya sido un invento; sin embargo, nos surgen algunas dudas, como: ¿escribía en castellano Rosco Toles?, ¿o algún amigo se la escribió y él solo se la dictó? Demasiado romántico para un boxeador del mediados del siglo XX, dado que es un deporte para sujetos, por lo general, poco expresivos con la pluma y los sentimientos. No caben dudas de que, durante su paso por Buenos Aires, las peleas que tuvo lo llevaron a La Boca, y esa barriada popular lo enamoró. Sumado a esos colores, lo mandó a dictaminar: “Donde quiera que vaya, siempre llevaré a Boca en mi corazón”, al mejor estilo de las estrofas modernas que se cantan en los estadios. De todas formas, a pesar de estas dudas, es hermoso ver a un sujeto que viva en Detroit y ame a Boca Juniors.

 

1946: Por la década del 40, los primos rivales del xeneize, River Plate, ganaban diez títulos en fútbol masculino, eso hacía que la parcialidad plumífera cantará “River Campeón… River Campeón…”, mientras que la parcialidad xeneize le retrucaba, a modo de broma, “… de la bolita y el pimpón”33. Ya por este tiempo existía la modalidad de tapar el cantito de la otra hinchada con uno propio. Hay que seguir investigando, porque seguramente aparecerán muchas otras canciones de este estilo.

 

1947: Ya en este año, Pablo Rojas Paz, que escribía sobre fútbol en medios gráficos y firmaba con el seudónimo “El Negro de la Tribuna”, se refirió al Jugador Nº 12 con estas palabras: “Al hablar de Boca Juniors se dice que es un cuadro que tiene 12 jugadores; el team de once players, como es reglamentario, se ve esta vez reforzado por la intervención de un elemento foráneo, si se quiere, al equipo, pero fuertemente ligado a él. Y esto es lo que ha dado en llamarse ‘la hinchada’”34. Claro que coincidimos con el Negro de la Tribuna cuando, además, agrega que “el hincha es el personaje más interesante del mundo del deporte”35. De esta manera, todas las canciones que ustedes seguirán leyendo fueron escritas, pensadas y cantadas por las y los hinchas xeneizes, este Jugador Nº 12 que describía Pablo Rojas Paz.

 

1952: Ya vimos, en la publicación del libro de Ulises Barreiro36, sobre los tintes políticos partidarios vividos en el club entre 1950 y 1953. En este punto, la mayoría de la parcialidad xeneize (al menos, la que asistía al estadio) acompañaba los cambios de la “nueva Argentina”37 propuesta por Juan Domingo Perón y su equipo de políticos. Así, en pleno auge del segundo gobierno peronista, la parcialidad peronista de Boca Juniors cantaba:

 

“Boca y Perón, un solo corazón”

Boca Juniors ya estaba consagrado para la década del 50 en materia de prensa federal, y tenía renombre por toda la República Argentina. Este anuncio es del diario El Litoral, de la ciudad de Santa Fe, del año 1953. El inicio de esta fama a nivel nacional la encontramos desde 1920 en adelante, previa a la gira de 192538.

 

1954: Durante esta temporada, en la cual Boca se consagró campeón luego de diez años sin festejar un título en fútbol masculino, salió este tema, con la música de Santos Lipesker. Dos versiones sonaron, durante esta temporada y en los años venideros, esta es una de las dos versiones que hubo:

 

“Sí, sí, señores, yo soy de Boca,

sí, sí, señores, de corazón,

porque este año,

desde La Boca, desde La Boca,

salió el nuevo campeón”

 

1954: Las parcialidades antiperonistas cantaban el siguiente estribillo con el ritmo de la marcha de la UCR, mientras que las peronistas lo hacían con el ritmo de la marcha peronista:

 

“Dale Bo… Dale Bo…”

 

1954: Se jugaba una nueva edición del superclásico, y los máximos referentes de ambos clubes eran Labruna, por el lado de River Plate, que venía jugando en River desde 1939, hacía 16 temporadas, mientras que por el lado xeneize estaba Alberto José Armando, quien había asumido como presidente de Boca Juniors en diciembre de 1953. En la previa del clásico, durante la semana, se puso caldeado el tema, por lo que la parcialidad xeneize se descargó durante el partido jugado el 18 de julio de 1954, encuentro que ganó River Plate por 1 a 0.

 

“Sol y luna, sol y luna, sol y luna, sol y luna…

La poronga de Armando en el culo de Labruna”39

Por estos tiempos ya aparece el Jugador Nº 12 organizado. Se llamaba “La Barra de Guise” y eran socios y socias que se juntaban para viajar a alentar al equipo de visitante y de local40, además de reunirse en cantinas de La Boca durante la semana.

 

1954: La canción “Sinceramente”, del cantante Santos Lipesker, sonó por primera vez en ese año, pero sigue muy vigente y se canta hasta en la actualidad. Hacía diez años que el Xeneize no salía campeón, así que el título de 1954 fue muy festejado. La hinchada boquense, en este caso, fue la primera que cantó esta canción, dado que después sonó en otros estadios.

 

“Sí, sí, señores,

yo soy de Boca,

sí, sí, señores,

de corazón,

porque este año, desde La Boca,

desde La Boca,

salió el nuevo campeón”

 

1955: El golpe militar (mal llamado en la historia argentina como “Revolución Libertadora”) al segundo gobierno de Juan Domingo Perón también influyó en las canciones que se componían y cantaban en los estadios; así, la hinchada de Boca Juniors cantaba, con la base de la marcha peronista, la canción que veremos abajo. Esta canción ya fue publicada en el libro de Martín y Juan Caparrós, pero esa es una de las razones por las que vimos necesario escribir este cancionero, al que consideramos fundamental para la historiografía xeneize, ya que reúne muchas canciones que se fueron publicando en distintos libros, junto a otras que permanecían en el olvido de la memoria popular, de esa historia oral que se transmite de generación en generación, pero que no estaba impresa. De esta manera, nos aseguramos de que estos ritmos sean recordados por muchos años más. Así, en el año 1955, sonaba a modo de mensaje político subliminal:

 

“Y dale Boca, dale Bo…

Y dale Boca, dale Bo…

Y dale Boca, dale Bo…

Y dale Boca, dale Bo…”41

 

1958: Por estos años, José “Pepino” Borello42 ya se había consagrado como delantero indiscutido, entonces, La Nº 12 entonó:

 

“Chupe, chupe, chupe,

no deje de chupar…

Las piernas de Borello,

producto nacional”43

 

Al comienzo, el joven futbolista Borello fue resistido, pero luego fue amado, sobre todo hacia el final de su ciclo en Boca Juniors. No importa cómo comienzan las cosas, sino cómo acaban…

17 Kvesa, M. (2021). Extraña armonía: cuentos cortos y relatos (p. 64). Morón, Argentina: edición del autor, a cargo de La Imprenta Digital S.R.L.

18 La corteza cerebral es la encargada, entre varias funciones, de principalmente organizar la función del pensamiento, hacer análisis, cálculos y cuestiones matemáticas. Allí reside la intuición, mora el registro de la creatividad, el registro de las emociones, el sistema de creencias de cada ser; es decir, reside gran parte del pensamiento.

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