Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
La historia del fútbol femenino estaba escondida hasta que el proceso de recuperación, atravesado por el empuje de los feminismos en la calle, empezó a tirar mitos y prejuicios a pelotazos para demostrarle al mundo que las mujeres amamos este deporte desde el inicio mismo del juego. Ahí estamos, en fotos viejas, en sepia, pateando una pelota y siendo felices desde el origen. En este tren de reparaciones históricas apareció Gladys Liliana Rodríguez. Conocí su trayectoria gracias a Lucila Sandoval y a las Pioneras del Fútbol Argentino, y entendí que estaba ante una ídola. Esa palabra tan usada en el fútbol parecía no incluir a mujeres hasta que conocimos a las Mundialistas del '71, a las que jugaron el primer partido en el país en 1913, a las Pioneras y a defensoras como Lili. Habilidosas, marcadoras raspadoras, incansables, gambeteadoras: futbolistas. Como tantas ella también enfrentó los prejuicios que indicaban que si eras mujer y jugabas al fútbol eras machona, varonera, tortillera, marimacho. Pero los salteó. El amor por la pelota fue más fuerte. "Un corazón no se endurece porque sí". Lili fue la zaguera de Boca durante años. Es inevitable pensar qué hubiera sido de ella y cuántos posters con su imagen se hubieran colgado en las casas argentinas si Lili hubiera sido varón, defensor central en el equipo de la mitad más uno, en el país más futbolero que hay en el planeta Tierra. No importa. Saltamos la grieta como Lili saltaba para rechazar centros en el área de Boca. Recordemos lo sembrado, como hacen las páginas de este libro. Lili fue también capitana, lideresa. Jugó el primer partido de una Selección en la era AFA, cuando la Asociación del Fútbol Argentino se dignó a aceptar la historia. Dio vueltas olímpicas. Hizo amigas, Mamó, creció, vivió, lloró y fue feliz con el fútbol de primera. Lili, como tantas, es parte de nuestro presente: por el recorrido, por la lucha, por faltar al trabajo para jugar, por bancarse lesiones para seguir pateando, por formarse en los potreros cuando los clubes no nos abrían las puertas, por defender los colores que vestía, por embarrarse en la cancha y en la vida, y por sobre todo por defender el amor: el amor al fútbol. Vamos a ponerle nombre propio y voz a todas nuestras heroínas. A colgar los posters que el patriarcado nos quiso sacar de nuestras paredes y a gritar los goles que no pudimos festejar por la invisibilización. En esa propuesta la historia de Gladys Liliana Rodriguez no puede faltar. Este libro entonces es un acto más de justicia.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 536
Veröffentlichungsjahr: 2022
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Biografía de Gladys Liliana Rodríguez
Gladiadora xeneize (1989/1998)
ULISES BARREIRO
Prólogo de Ayelén Pujol
Prefacio de Sebastián Martincic
Apéndice de Xiomara Cubero Marín
Una publicación del colectivo de investigadorxs
La historia del fútbol femenino estaba escondida hasta que el proceso de recuperación, atravesado por el empuje de los feminismos en la calle, empezó a tirar mitos y prejuicios a pelotazos para demostrarle al mundo que las mujeres amamos este deporte desde el inicio mismo del juego. Ahí estamos, en fotos viejas, en sepia, pateando una pelota y siendo felices desde el origen. En este tres de reparaciones históricas apareció Gladys Liliana Rodriguez. Conocí su trayectoria gracias a Lucila Sandoval y las Pioneras del Fútbol Argentino, y entendí que estaba ante una ídola (...) Vamos a ponerle nombre propio y voz a todas nuestras heroínas. A colgar los posters que el patriarcado nos quiso sacar de nuestras paredes y a gritar los goles que no pudimos festejar por la invisibilización. En esa propuesta la historia de Gladys Liliana Rodriguez no puede faltar. Este libro entonces es un acto más de justicia.
Ayelén Pujol
Barreiro, Ulises Pastor
Gladys Liliana Rodríguez / Ulises Pastor Barreiro. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Imaginante, 2022
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-8919-25-6
1. Biografías. 2. Fútbol. I. Título.
CDD 796.33
Edición: Oscar Fortuna.
Correcciones: Paloma Vidal Ruiz.
© 2022 Ulises Pastor Barreiro
© De esta edición:
2022 - Editorial Imaginante.
www.editorialimaginante.com.ar
www.facebook.com/editorialimaginante
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, incluidos reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expresa autorización por escrito del titular del copyright.
ISBN 978-987-8919-25-6
Conversión a formato digital: Libresque
Agradezco a las personas que hicieron posible desde distintos aspectos este libro: Jorge Amor Ameal, Mariano Aliani, Lucas Balbuena, Viviana Sandra Borjas, Cecilia Cigler, M. L. Barreiro Gromez, O. A. Barreiro Gromez, Xiomara Cubero Marín, Leandro Chialvo, Roberto S. Digón, Carla Mariela Gómez, Sebastián Juliá Francés, Dominique Gromez, Bettiana E. Iglesias, Alfredo Jonsson, Florencia Jonsson, Manuel Kil, Sebastián Martincic, Maximiliano Murad, Carlos Navarro, Liliana Gladys Rodríguez, Gloria Ramos, María Felicidad “Pico” Roblez, Pía Sanabria, Cecilia Sigles Relgis, Carlos Scalesi, Javier Stanco, Stephanie Simonetta, María Fernanda Trujillo, Rodrigo Insausti, María José Pautasso, Ayelén Pujol, Ludmila Pautasso, Dr. Javier Vaca y Claudia Vogel.
Además, no puedo dejar de mencionar a los siguientes colectivos de personas que colaboraron conmigo: las Pioneras del Fútbol Argentino, el equipo de investigadoras e investigadores de Leyendas Xeneizes, la Agrupación Nuevo Boca, la Peña “Somos Boca” de la ciudad de Chacabuco en la Provincia de Buenos Aires, el complejo de fútbol Arsenal Fútbol Club de Vicente López; y especialmente al Departamento Boca Ciudad del CABJ, que me dio el apoyo institucional necesario para terminar este trabajo.
Todes hicieron posible que esta investigación histórica alcance su publicación. En nombre de la familia xeneize, del fútbol femenino xeneize y de la historia del deporte en general: “Muchas gracias”.
por Ayelén Pujol
La historia del fútbol femenino estaba escondida hasta que el proceso de recuperación, atravesado por el empuje de los feminismos en la calle, empezó a tirar mitos y prejuicios a pelotazos para demostrarle al mundo que las mujeres amamos este deporte desde el inicio mismo del juego. Ahí estamos, en fotos viejas, en sepia, pateando una pelota y siendo felices desde el origen.
En este tren de reparaciones históricas apareció Gladys Liliana Rodríguez. Conocí su trayectoria gracias a Lucila Sandoval y las Pioneras del Fútbol Argentino, y entendí que estaba ante una ídola. Esa palabra tan usada en el fútbol parecía no incluir a mujeres hasta que conocimos a las Mundialistas del ‘71, a las que jugaron el primer partido en el país en 1913, a las Pioneras y a defensoras como Lili. Habilidosas, marcadoras raspadoras, incansables, gambeteadoras: futbolistas.
Como tantas ella también enfrentó los prejuicios que indicaban que si eras mujer y jugabas al fútbol eras machona, varonera, tortillera, marimacho. Pero los salteó. El amor por la pelota fue más fuerte. Un corazón no se endurece porque sí. Lili fue la zaguera de Boca durante años. Es inevitable pensar qué hubiera sido de ella y cuántos poster con su imagen se hubiera colgado en las casas argentinas si Lili hubiera sido varón, defensor central en el equipo de la mitad más uno, en el país más futbolero que hay en el planeta tierra.
No importa. Saltamos la grieta como Lili saltaba para rechazar centros en el área de Boca. Recordemos lo sembrado, como hacen las páginas de este libro. Lili fue también capitana, lideresa. Jugó el primer partido de una Selección en la Era AFA, cuando la Asociación del Fútbol Argentino se dignó a aceptar la historia. Dio vueltas olímpicas. Hizo amigas, Mamó, creció, vivió, lloró y fue feliz con el fútbol de primera.
Lili, como tantas, es parte de nuestro presente: por el recorrido, por la lucha, por faltar al trabajo para jugar, por bancarse lesiones para seguir pateando, por formarse en los potreros cuando los clubes no nos abrían las puertas, por defender los colores que vestía, por embarrarse en la cancha y en la vida, y por sobre todo por defender el amor: el amor al fútbol.
Vamos a ponerle nombre propio y voz a todas nuestras heroínas. A colgar los posters que el patriarcado nos quiso sacar de nuestras paredes y a gritar los goles que no pudimos festejar por la invisibilización.
En esa propuesta la historia de Gladys Liliana Rodriguez no puede faltar. Este libro entonces es un acto más de justicia.
Históricamente, la inclusión de la mujer en los deportes estuvo marcada por la lucha. Una lucha librada contra una sociedad que consideraba que las mujeres eran más débiles que los hombres y por lo tanto indignas de practicar cualquier deporte. Ya que requerían no sólo de destreza sino de una fuerza física que las mujeres no poseían, según ellos. La mujer no tenía lugar en un mundo en el que el hombre se consideraba así mismo como el ideal del deportista.
Uno de los ejemplos más claros de esta discriminación por el género se dio en el Maratón de Boston de 1967, donde Kathrine Switzer debió anotarse como KV Switzer para burlar la prohibición de participar que recaía sobre las mujeres y debiendo aguantar además los empujones de hombres del público que al reconocerla tocados en su orgullo masculino quisieron sacarla de la carrera, “acabaré esta prueba, aunque sea a cuatro patas, porque nadie cree que soy capaz de hacerlo”. Ésa fue la frase con la que Kathrine respondió ante los ataques y hoy bien puede ser tomada como símbolo de lucha por la igualdad de género en el deporte.
Historias así en el ambiente deportivo practicado por mujeres tenemos infinidades. Podemos recordar también un hecho mucho más cercano, sucedido en los Juegos Panamericanos de Lima del año 2019 cuando el equipo femenino de básquet quedó eliminado por un insólito error en la logística del equipo. Se le dio por perdido un partido en la fase de grupos y quedaron de esta forma eliminadas por no tener las camisetas con los colores correctos para disputar dicho partido, tirando por la borda el esfuerzo realizado por las jugadoras para llegar hasta esos juegos.
En cuanto al fútbol, el destrato que deben soportar las futbolistas por parte de dirigentes que sólo priorizan los intereses económicos y no les permiten usar los estadios principales enviándolas a disputar partidos oficiales que forman parte de un torneo organizado por la casa madre del fútbol argentino a canchas que por su estado ponen en riesgo la integridad física de las futbolistas. O las veces que por falta de médico de ambulancia o policías no pueden jugar los partidos en la fecha establecida para su disputa.
Incluso en muchas ocasiones no poseen ninguna instalación adecuada para entrenar. Esto también les pasó a las futbolistas xeneizes en su momento cuando fue vendida La Candela, las enviaron a entrenar en Parque Sarmiento, lugar donde también entrenaban las divisiones inferiores masculinas de fútbol. El primer día que las jugadoras quisieron comenzar con su entrenamiento se dieron cuenta de que todas las canchas que había para hacerlo estaban ocupadas por los chicos de inferiores, cuando preguntaron qué cancha podían utilizar, el coordinador de inferiores en aquel momento les dijo que ahí no había lugar para ellas. Por suerte apareció el encargado de mantenimiento de las canchas, nada menos que el Cholo Carmelo Simeone, marcador de punta y tres veces campeón en la década del ‘60 con la camiseta boquense, y les prometió que al cabo de una semana les acondicionaría una cancha, que se encontraba abandonada, para uso exclusivo del equipo femenino de la institución, incluso y bajo el expreso pedido de otra mega estrella de la historia xeneize como lo fue el Rata Antonio Ubaldo Rattin, que por aquel entonces se encontraba trabajando con las inferiores masculinas, les arreglaron unos vestuarios para que pudieran cambiarse y bañarse luego de entrenar.
El fútbol, esa pasión de multitudes que algunos hombres consideran como exclusivo del género masculino, es uno de los deportes más desiguales que existen, tanto en las herramientas con las que cuentan las chicas para desarrollarse como futbolistas como en infraestructura y organización y ni hablar del aspecto económico, donde una jugadora profesional no llega a ganar ni el 10% de lo que gana un futbolista varón por el mismo trabajo. En este último punto, quiero hacer una observación porque muchos tal vez puedan señalar, que no se pueden comparar los ingresos que genera un partido de hombres en cuanto a publicidad y venta de derechos de transmisión con respecto a los que genera uno de equipos femeninos, pero si desde los grandes medios sólo nos muestran y nos quieren vender el fútbol como algo exclusivo de los hombres dejando al fútbol femenino completamente invisibilizado esta comparación parte desde una desigualdad propia de una sociedad patriarcal que no quiere que la mujer tenga el lugar que merece y que ampliamente se ganó. Pero, el fútbol más allá de las desigualdades, no tiene género, no es de ellos ni de ellas, es de todos por igual.
Quién no soñó alguna vez en convertirse en jugador o jugadora, vestir la camiseta del club de sus amores, caminar por el túnel y subir esas escaleras que te llevan al mismo cielo, el césped de la Bombonera. Un estadio único, místico, un templo que late al compás del latido del corazón de cada hincha. Ese sueño del que hablamos fue el mismo que tuvo Gladys Liliana Rodríguez. Y ella lo cumplió. Por eso, su vida está repleta de historias y anécdotas y merece ser contada para que las nuevas generaciones de futbolistas la tomen si así la consideran como un ejemplo a seguir de lucha y perseverancia. El camino no fue nada fácil, como muchas de las chicas tuvo que empezar jugando a la pelota con varones, incluso su camino se vio interrumpido por un tiempo, pero Liliana tenía en su cabeza llegar y nada ni nadie podía interponerse en su sueño. Una defensora querida y respetada por sus compañeras, lo que la llevó a convertirse por muchos años en la capitana del equipo boquense. Siempre atenta y firme en la marca, una primera marcadora central tiempista, que ordenaba y transmitía seguridad y experiencia. Todo eso, y mucho más fue Gladys Liliana Rodríguez dentro de la cancha. Pero, afuera de la cancha también encontramos a una mujer extraordinaria, con una historia de vida brillante.
Pero, su historia hubiese sido desconocida para muchos lectores del club xeneize, si no fuese por el gran investigador histórico Ulises Barreiro, quien comenzó con este proyecto que ahora se materializa, y sale a la luz en formato de libro. Libro que transforma en dioses a los mortales que son nombrados en su interior, haciendo que sus historias duren por los siglos de los siglos. El autor de este libro, ademásun escritor fascinante, a quien tuve la suerte de conocer y con el cual compartí largas y emocionantes charlas sobre muchos temas y sobre todo de la historia de Boca Juniors, tiene la capacidad de no enfocarse, como muchos libros quieren imponer, solamente desde el lado del fútbol masculino, sino desde todos los deportes ya sean profesionales o amateurs, de equipos femeninos o masculinos. Porque la historia de nuestro club es mucho más amplia que la que muchas veces nos cuentan. Gracias a personas como Ulises Barreiro, y al resto del equipo de Leyendas Xeneizes, como Dominique Gromez, Stephanie Simonetta, Maximiliano Murad, Mariano Alliani, Leandro Chialvo, Javier Stanco, Matías Burgos, Dr. Jones, Carlos Scalesi, Dr. Javier Vaca, y Claudia Vogel, hoy podemos disfrutar de un libro sobre la Historia de Gladys Liliana Rodríguez en Boca Juniors, algo único, maravilloso, que se convierte en el primer libro de Boca Juniors dedicado a una parte de la historia del fútbol femenino en el Club de la Ribera. En esta ocasión, a lo vivido por Gladys Liliana Rodríguez. Además hay que mencionar a dos grandes de la reinvidicación del fútbol femenino y su historia, por el ámbito local Ayelén Pujol periodista y escritora que viene trabajando en esta línea, por el lado de Costa Rica a Xiomara Cubero Marín, también periodista y escritora que viene visibilizando a la mujer en el fútbol en el espacio de centroamerica. Agradezco a ellas su aporte y participación en el proyecto de trabajo sobre la biografía de Gladys Liliana Rodríguez.
Este equipo de trabajo y este autor, hoy nos vuelve a deleitar con un libro dedicado a la Biografía de una futbolista sensacional, como lo fue Gladys Liliana Rodríguez. Ulises Barreiro, hincha boquense que entiende lo que es el sentimiento, lo que es la identidad xeneize, trabaja incansablemente para llenar los vacíos que hay en la historia del Club Atlético Boca Juniors, como lo es por ejemplo este tema relacionado al fútbol femenino xeneize, por un lado, y a la igualdad de género por otro. Pero, vayamos paso a paso, y realicemos un breve recorrido por los comienzos del equipo femenino de nuestro Club Atlético Boca Juniors. Una especie de génesis que nos ayudará a comprender por qué hoy las Gladiadoras son el equipo más ganador de Argentina.
El equipo femenino de fútbol para cancha de 11 en Boca comenzó en el año 1988 gracias a la iniciativa de algunas jugadoras que por ese entonces participaban defendiendo los colores de nuestra institución en baby fútbol. María Inés Cisneros era quien dirigía y jugaba en esos equipos y fue una de las partícipes principales, junto a Laura Godoy, de esta idea de armar un equipo de fútbol de 11. El equipo se fue armando con jugadoras que jugaban en sus clubes de barrio y que por ese entonces participaban de mini torneos amistosos contra otros equipos femeninos. Este primer equipo femenino de fútbol once de Boca Juniors fue invitado a participar de un torneo disputado en la cancha del Club All Boys, torneo que tenía como intención promocionar la práctica del fútbol femenino y en el cual nuestras jugadoras se alzaron con el título de Campeonas, siendo éste el primer título interclubes logrado por el equipo femenino de Boca Juniors. Fue el puntapié inicial para que Boca Juniors tenga de manera oficial un equipo de fútbol femenino, ya que al ver el desempeño y entusiasmo con que las jugadoras se organizaban y defendían nuestra camiseta el presidente de la institución en aquel momento, Don Antonio Alegre, quedó complacido y a partir de allí apoyó la iniciativa. Alegre y sus compañeros de gestión fueron unos grandes directivos, que levantaron al club en varios aspectos, esos directivos fueron una “gran conducción”1como verán a lo largo de todo este libro.
Luego, de esta primera experiencia, el equipo continuó participando de diversos torneos amistosos y también formó parte de los torneos organizados por la Asociación Argentina Femenina de Fútbol, asociación presidida por Nils Altuna, quien más adelante, en el año 1991 fuera la delegada ante la AFA de nuestra institución y vicepresidente de la comisión de fútbol femenino de la misma AFA. Dicha Asociación Argentina Femenina de Fútbol fue creada en el año 1986 y tuvo como Madrina de Honor a Dalma Salvadora Franco, más conocida como Doña Tota. El torneo Metropolitano Femigol, como se lo llamaba, tuvo la particularidad de que varios de los partidos de local el equipo femenino boquense los jugó en la Bombonera como preliminar del partido de los hombres.
La inclusión del fútbol femenino dentro de la órbita de la Asociación del Fútbol Argentino se dio en el año 1991. En concordancia con una recomendación por parte de la Federación Internacional de Fútbol Asociación de que todas las asociaciones afiliadas debían darle un fuerte impulso al fútbol femenino. Este año también se llevó a cabo en China la Primera Copa Mundial de Fútbol Femenino organizado por la FIFA, la final ganada por Estados Unidos se jugó ante una concurrencia de 65.000 espectadores en el estadio Tianhe de Guangzhou. Es interesante mencionar que la Selección Argentina Femenina de Fútbol fue invitada a participar de este primer mundial organizado por la FIFA, incluso se preparó en forma muy seria bajo la dirección técnica de Carlos Randazzo y con un plantel integrado por varias jugadoras xeneizes entre las que se destacaba Gladys Liliana Rodríguez, pero en un acto de irresponsabilidad y falta total de respeto para con nuestras jugadoras y con todo el fútbol argentino en general, la invitación fue dejada en cajas de alguna oficina de Viamonte 1366, rompiendo con la ilusión de nuestra selección de participar en ese primer mundial oficial. Lamentablemente, no fue el único acto de indiferencia con el fútbol femenino en nuestro país. Habría que investigar también a dónde fue a parar el dinero destinado al desarrollo del fútbol femenino, del cual no se conoce el paradero.
Es necesario aclarar que, si bien el mundial del año 1991 es considerado el primer mundial femenino, ya había habido anteriormente otros mundiales no avalados por FIFA, pero que forman parte de la historia del fútbol femenino. El primero se dio en el año 1970 y se llevó a cabo en Italia, participaron siete selecciones. La final la jugaron las locales contra el seleccionado dinamarqués, que logró ganar el campeonato. Al año siguiente, se realizó el Mundial de México del cual participó nuestra selección, un grupo de futbolistas que viajó sin entrenador, sin ningún tipo de apoyo, sin auspicio ni dinero, pero con mucho coraje, logrando un triunfo histórico contra el seleccionado inglés por 4-1. Fue tal la magnitud de este triunfo que en el año 2019 una ley sancionada por la Legislatura porteña declaró el 21 de agosto, día en que se disputó aquel partido como “El día de la futbolista argentina”. Este segundo mundial no oficial lo ganó al igual que el anterior Dinamarca, en este caso imponiéndose ante su par de México. Llegamos al 27 de octubre de 1991, un día histórico para el actual fútbol argentino, con la participación de ocho equipos, da comienzo el primer torneo de fútbol femenino organizado por la AFA. En esa primera fecha, el debut absoluto de nuestro equipo no pudo ser mejor ya que se alzaron con una contundente victoria por once goles a cero ante el club Sacachispas, siendo una premonición de lo que sería con los años la exitosa historia de Las Gladiadoras. Ese primer torneo en el que el equipo fue dirigido por Mari Cisneros culminó con un emocionante empate en cuatro goles ante nuestro clásico rival. Finalizando de este modo en una segunda posición más que meritoria.
La primera gran alegría llegaría al año siguiente, 1992 será recordado por todos como el año en que el primer equipo femenino de Boca Juniors logra su primer título oficial de AFA. Bajo la dirección técnica de Eduardo Saturnini, con el apoyo desde la presidencia del departamento femenino de la sra. Caty Saldico, y un gran equipo que sobre 16 partidos ganó15 y perdió sólo uno, Liliana Marta Scalise y Liliana Gladys Rodríguez capitana y subcapitana de un equipo que tuvo entre sus filas jugadoras de la talla de Norma Altamirano, Laura Godoy, Fabiana Ochotorena, Elizabeth Villanueva, Patricia Luna, Carina Ricchezza, Sandra Borjas, Sandra LacubeyDanila Torres, entre otras. Entre 1993 y 1997, de esta racha de cinco años en el que el equipo no lograría coronar con un título su constante evolución táctica y técnica llegó a su fin con la llegada de Raúl Rodríguez Seoane a la dirección. Luego, de un 1997 de adaptación llegaría al año siguiente el segundo título de nuestro equipo femenino de fútbol. Después de ganar su zona en forma invicta y dejar en el camino a Deportivo Español en cuartos y a San Miguel en semifinal llegaría la gran final jugada el 30 de mayo de 1999 en cancha de Atlanta ante el rival de toda la vida. Con gol de la extraordinaria jugadora Rosana Gómez a los quince minutos del segundo tiempo luego de una gran asistencia de la jugadora Gabriela Bosón, Las Gladiadoras vencieron a River en la finalísima, rompiendo la hegemonía que habían impuesto en los últimos años. Motivadas por el campeonato logrado el año anterior, lo que vendría en los siguientes años sería simplemente brillante. Ganando en forma invicta los torneos de 1999, 2000, Apertura 2001 y Clausura 2002. Alcanzando en estos años un récord superlativo de 101 partidos invictas.
El alto nivel futbolístico alcanzado por las jugadoras xeneizes en esos años llevó a que para el año 2003 el seleccionado femenino tenga entre sus filas una enorme cantidad de jugadoras de nuestro club, motivo por el cual el equipo no participó del Torneo Clausura de ese año. Recordemos que en 2003 se llevó a cabo la cuarta edición del Campeonato Sudamericano de Fútbol Femenino, logrando nuestro seleccionado el segundo puesto, alcanzando de esta manera por primera vez la clasificación para disputar en los Estados Unidos la Copa Mundial de Fútbol. Otra racha tremenda de títulos se dio entre el Apertura 2003 y el Clausura 2008, donde Las Gladiadoras ganaron diez campeonatos en forma consecutiva bajo la dirección técnica de Gerardo Ríos entre el Apertura 2003 y la primera fecha del Clausura 2007, Claudio Guzmán en el resto del Clausura 2007 y Daniel Distefano en los títulos del Apertura 2007 y Clausura 2008. En esta etapa de 5 años y diez torneos sobre un total de 98 partidos se perdió solamente un partido. Luego, de dos subcampeonatos llegaría un nuevo título en el Apertura 2009 bajo la dirección técnica de Daniel Distefano, repitiendo con éste en el Apertura 2010 en el cual en los últimos partidos asumió la dirección técnica Marcela Lesich. Ya con Marcela como DT, los éxitos no pararon de llegar. Clausura y Apertura 2011, Apertura 2012, Clausura 2013, Torneo Inicial 2013 y Supercopa 2015.
La última gran alegría hasta el momento fue en el Torneo de Transición 2020/21, con Christian Meloni en el banco, en lo que fue el primer torneo femenino profesional del fútbol argentino. Creo que para aquellos lectores que saben poco sobre el fútbol femenino en la entidad de la Ribera se brindó un breve pantallazo sobre qué parte de la historia le tocó escribir a Gladys Liliana Rodríguez. Este libro aporta quince capítulos más a la rica historia del club xeneize, que en muchos objetos de estudio todavía no desarrolló producción impresa al respecto. Pero, desde el equipo de investigadoras e investigadores que conformamos Leyendas Xeneizes, venimos trabajando en esa dirección para hacer un aporte productivo a la historia del deporte global.
Conocer nuestro pasado, nuestra historia, nos ayuda a comprender nuestro presente y así proyectar un futuro mejor. Este libro sobre la biografía de Gladys Liliana Rodríguez aparte de dar a conocer la vida de esta exitosa futbolista xeneize, llega para enriquecer la bibliografía existente sobre la historia del club xeneize. Mi agradecimiento al consocio Ulises Barreiro por permitirme ser parte de este proyecto, y mis deseos de que las y los lectores, lo disfruten e inspire a la masa societaria xeneizea seguir en un futuro, escribiendo sobre otras futbolistas y sobre la historia de nuestro querido Club Atlético Boca Juniors.
Sebastián Martincic
Miembro del colectivo de investigadores
“Leyendas Xeneizes”
1 Rodríguez, Marcelo; “Con alma y corazón - El Fenómeno Boca - Bianchi”, Ediciones Fabro, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, página 21.
“Reconocer al género como un patrón social nos exige verlo como un producto de la historia. Anteriormente definí la practica de género como dirigida hacia lo formativo, como constituyendo realidad. Habitualmente pensamos en lo social como menos real que lo biológico, lo que cambia como menos real que lo que permanece. Pero hay una realidad colosal para la historia. Es precisamente la modalidad de la vida humana lo que nos define como humanos. Ninguna otra especie produce y vive en la historia, remplazando la evolución orgánica con determinantes del cambio radicalmente nuevas”.2
R. W. Connell
En esta obra, el autor narra la biografía deportiva de Gladys Liliana Rodríguez, una gran deportista que tuvo el fútbol femenino organizado xeneize en sus primeros doce años de vida, pero entendiendo el proceso social que está viviendo la humanidad, al menos en el hemisferio occidental del planeta, con respecto a la reivindicación de la mujer dentro de la sociedad. Este libro toca dos ejes que pueden ser polémicos en el campo de las ciencias sociales, uno es sobre los “hombres que hablan o narran sobre las mujeres” y el segundo sobre los “hombres que hacen investigación histórica sobre los objetos de estudios del mundo femenino”. Como en todo debate del campo de las ciencias sociales, nada ni nadie tiene una verdad absoluta, y nos pareció pertinente plantear nuestra postura al respecto, dado que en muchos posgrados de género de la República Argentina, este tema está insertado en los diseños curriculares de la actualidad. Por lo tanto, como investigadores y colaboradores de la Subcomisión de historia del Club Atlético Boca Juniors no podemos estar al margen de estos debates, más allá de nuestras posturas o de cómo nos atraviesen los valores de la masculinidad. Si usted lector o lectora se está aggiornando en el tema, podríamos decir brevemente que como la sexualidad, el género, no es una propiedad de los cuerpos o algo originalmente existente en los seres humanos, sino como muy bien lo define Michael Foucaultes “el conjunto de efectos producidos en los cuerpos, los comportamientos y las relaciones sociales”3, dado que todo eso realiza el despliegue de “una tecnología política compleja”4.
Por lo tanto, sin ahondar demasiado dado que no es mi campo, entiendo que se puede pensar el género como un producto y una representación que están inmersos en un conjunto de tecnologías sociales, de aparatos tecno-sociales o biomédicos, es haber ido un poco más allá de Foucault, como nos dice De Lauretis, dado que “no se tuvo en cuenta la instanciación diferencial de los sujetos femeninos y masculinos, y al ignorar las conflictivas investiduras de varones y mujeres en los discursos y las prácticas de la sexualidad, la teoría de Foucault, de hecho, excluye, si bien no impide, la consideración del género”5. Es un tema largo y para los que atravesamos las masculinidades, también es complejo. Pero estos debates son vigentes y atinados a la hora de hacer la biografía de una jugadora de fútbol femenino, no puedo dejar de mencionarlos. Al ser el autor de este libro, estoy atravesado por los valores de las masculinidades, y haciendo este trabajo vemos lo que nos dice la autora Teresa De Lauretis sobre cómo podríamos ser catalogados en el mundo de las modernas ciencias sociales con perspectiva de género.
Según esta autora, en los últimos tiempos hay una serie de escritos masculinos sobre el feminismo de filósofos, varones, escribiendo como “mujer”, críticos varones “leyendo como una mujer”, que no dejan de ser varones en el feminismo. Esta apreciación se denomina hommage6 y el fin de este proceder masculino en el campo del mundo femenino es en mayor parte de menciones breves o de escritos ocasionales: “Esos trabajos no avalan ni valorizan en los medios académicos el proyecto feminista per se. Lo que ellos valoran o legitiman son ciertas posiciones dentro del feminismo académico, esas posiciones que sirven o bien a uno o a ambos: a los intereses críticos personales y a los asuntos teóricos androcéntricos”7. Interesante problema, pero en este caso,no me considero como parte de ese colectivo que realiza hommage. Ésta es la biografía de una mujer a la cual respetamos y queremos como “ídola” de nuestra institución deportiva, quien desarrolló parte de su historia dentro del club xeneize. Por esto entendemos que es algo “revolucionario” hasta este momento en el “quehacer” histórico de nuestro club dado que no hay otra publicación al momento sobre un deporte que sea jugado por mujeres, ni sobre una biografía de una deportista femenina.
Por ende, como aportantes al patrimonio cultural de nuestra institución no podemos dejar de contar estas partes de la historia que se desarrollaron dentro del club de nuestros amores. Claro está que hay algo de hommage en todo esto,pero al menos buscamos cierta vigilancia epistemológica, a partir, principalmente del intercambio y el enriquecimiento que brinda el trabajo en equipo con un grupo de asesoras de género, con formaciones y perspectivas que puedan guiarnos en términos de masculinidades.
Por otro lado, dejamos planteadas las preguntas sobre ¿cómo haremos la historia del Club Atlético Boca Juniors dentro de 20 años? ¿Las mujeres escribirán sobre las mujeres deportistas? ¿Los hombres escribirán sobre los hombres deportistas? ¿Habrá un equipo intergénero de historiadoras, historiadores y transhistoriadores escribiendo todos en conjunto? ¿Habrá historia de géneros deportivos? ¿O ya no se diferenciará la historia escrita entre sujetos masculinos y femeninos?
En fin, interrogantes que no podemos predecir al momento. Sin duda esta nueva concepción de reescribir la historia de los humanos, tanto hombres como mujeres y la diversidad de géneros existentes, dentro de un club recién comienza. Entendiendo que hay un sistema dominador patriarcal, claro está, pero creemos que el objeto de estudio no es el femenino per se, sino un deporte practicado por un género, dentro de un club. Sostenemos que tanto mujeres como hombres pueden escribir la historia uno de la otra, y otra del otro. Claro está cada uno con su marco teórico conceptual, sobre la explotación y desigualdad existentes.
Dicha esta introducción al respecto sobre los “hombres que hablan o narran sobre las mujeres”, o sobre los “hombres que hacen investigación histórica sobre los objetos de estudio del mundo femenino”, que sin dudas es un interesante debate que está en boga en círculos académicos actuales;por otro lado, son debates que además no están ajenos al debate sobre cómo hacer una biografía deportiva, basada en el paradigma científico histórico, dado que la mayoría de las biografías carecen de un rigor histórico, y son tan sólo un conglomerado de datos cuantitativos y recuerdos. O, peor aún, un book de presentación de deportistas que quieren obtener cargos de manager general en los clubes.
En este caso, la deportista Liliana Gladys Rodríguez es una figura reconocida del fútbol femenino, por lo tanto, se la exime de presentar fuentes de muchos pasajes de su biografía. Motivo de esto es que todos esos datos y recuerdos están grabados en los periódicos de la época. Pero dejo abierto el debate que en Argentina, hace tiempo atrás, José Luis Romero en su publicación “sobre la biografía y la historia”8 en 1945 ya manifestaba. Dice que la biografía novelada, o la biografía histórica, no tiene que ser una subsidiaria de la historia. Luego, otros autores lo continuaron. Debates bellos, si los hay. Si bien tengo distinta mirada sobre “cómo hacer historia” con respecto a Romero, en este punto coincidimos.
Quiero a continuación, realizar un breve recorrido histórico sobre cuándo nace la concepción moderna del deporte, al menos en Occidente. Dado que hacer una línea de tiempo, en la previa de cualquier libro deportivo, nos permite que nuestras mentes tanto de mujeres como de hombres puedan cristalizar en qué período espacio temporal luego el libro se sitúa, y por ende, las mujeres u hombres del cual el libro hable. En este caso, la jugadora de fútbol Gladys Liliana Rodríguez, que entra en la era amateurs, de la historia del fútbol femenino en Argentina.
El concepto del deporte moderno nace entre los años 1850 y 1900, en el Reino Unido de Gran Bretaña (Inglaterra y Escocia), según una postura planteada por una línea de investigadores, principalmente provenientes de la Sociología. En la mayoría de los casos, su mirada encuentra que este concepto nace como una expresión de estatus y distinción de las clases altas o sectores privilegiados. Pero también es consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y de la disminución de la jornada laboral, de la urbanización y de la modernización de los transportes y de ese excedente de tiempo, “libre”, de algunos obreros con oficios. Si bien la postura es muy interesante, no hay que dejar de marcar que, de fondo, esta conceptualización del deporte maneja valores del etnocentrismo inglés como forjador, en este caso, del deporte moderno. Como afirma Sergio R. Quiroga, “el deporte mismo ha transformado al cuerpo en instrumento y lo integra dentro del complejo sistema de las fuerzas productivas”9. El deporte de alto rendimiento puede ser redefinido como una serie de ejercicios de actividades físicas y mentales de competencias organizadas, con los registros de los resultados, y el registro de sus participantes, donde todos comparten normas de competencia en común. De esta manera, el deporte de alto rendimiento implica lograr la máxima performance desde los aspectos físicos, psíquicos, éticos y educacionales10.
Ahora bien, si le gustó esta definición sobre cuándo comienza el deporte moderno, lamento decirle que abra su mente, porque le vamos a mostrar otro paradigma que hay. Existen investigaciones contrarias a esta línea, por eso volvemos a reiterar que en el mundo de las ciencias sociales, ningún debate se cierra para siempre. Lo que sucede es que hay consenso entre los actores sociales existentes, durante un momento determinado de la existencia humana, al menos en los círculos de las élites de poder. Dichas élites, están presentes siempre en todas las sociedades, dado que son la base de la estructura en la que se organizan los seres humanos.
En la otra línea de investigación al respecto de cuándo nace la concepción moderna del deporte, mencionaremos al autor Saúl García Blanco, quien basándose en estudios de Antropología, Educación y Semántica, y con la interpretación de un profesional de la Educación Física, establece que “el origen del deporte se encuentra enraizado en las actividades lúdicas de las sociedades primitivas”11. Además, entre otras cuestiones nos dice que el concepto de “deporte”12 no tiene su origen en el vocablo inglés, sino en el latín. Así, el autor otorga la paternidad de los actuales deportes, a excepción de los mecánicos, a juegos practicados por sociedades con procesos de urbanización y que disponían de tiempo libre. Inclusive hay literatura de 1870, de una novelista española, Emilia Pardo Bazán13, que ya en su época decía en sus novelas que “los deportes, como se los llama ahora”cuentan“con un oportuno arcaísmo”14. Todos estos datos pueden ser leídos de primera mano en el trabajo publicado por García Blanco. En definitiva, por lo menos ustedes lectoras y lectores, si pensaban que el origen del concepto moderno de la palabra “deporte” era inglés, conocen ahora otra corriente. Aunque nadie niega que la industrialización incentivó el deporte por varios motivos. Pero ese es otro trabajo de investigación que excede este libro.
Esta introducción al deporte nos gusta resaltarla en cada publicación deportiva que escribimos, o conferencia que damos, dado que nos parece una atinada introducción al objeto de estudio que luego se desarrolla. Porque nos hace ver que en historia nada es una verdad absoluta, sino que son interpretaciones de hechos ocurridos, los cuales algunos, tan sólo algunos quedaron registrados. Por otro lado, es un debate vigente en los cursos de Historia que se están dando en todos los clubes afiliados a la AFA, en donde surgen debates al respecto. Particularmente en Boca Juniors, falta una mirada de género en los cursos que se dictan sobre la historia del club, dado que en los mismos está invisibilizada la presencia deportiva de la mujer.
Siguiendo esta línea de investigación, sobre cuándo nace la concepción moderna del deporte, quiero situar al deporte del fútbol femenino, dado que al juego del balón lo jugaban hombres y mujeres, niños y niñas tanto en el antiguo continente, como entre pobladores originarios de algunas etnias en América, pero lógicamente con otras reglas de juego. Nos limitamos a enunciar este punto, porque eran juegos de pelota al fin, que podríamos decir que fue descendiente del fútbol actual.
Dentro de esta línea de pensamiento sobre el deporte moderno se plantea que “el deporte moderno, siendo un fenómeno característico de nuestra época, hunde sus raíces en las manifestaciones culturales de las sociedades más antiguas, cooperando incluso en el desarrollo de las mismas”15, este planteamiento es además avalado por una gran pléyade de estudiosos e investigadores humanistas, pertenecientes a todos los campos del saber científico, pero en el mundo académico de Sudamérica son poco conocidos. Desde Huizinga, C. Diem, Cagigal, hasta nuestro gran polígrafo universal Ortega y Gasset, quien consideró que las actividades deportivas practicadas por las y los jóvenes de las civilizaciones de antaño habidas dieron lugar al origen del Estado16.
Por lo tanto, vemos que el fútbol femenino dentro del club xeneize nace bajo el paradigma del deporte moderno. Aunque hay algunos casos anteriores a 1990 en que el club xeneize formó equipos de fútbol femenino para competiciones interclubes, o torneos interpeñas, pero no fueron áreas específicas creadas dentro del club por una parte, ni tampoco se dio en otros clubes del país mayoritariamente. Seguramente en el futuro, otras investigaciones nos podrán contar, y echar luz al respecto, paraclarificar estas circunstancias que al día de hoy son pocos estudiadas por las historiadoras y los historiadores de la actualidad. En el club de La Ribera podemos decir que para fines de la década de los ochenta, nace el fútbol femenino, organizado bajo el ala oficial de los dirigentes deportivos, lógicamente como lucha propia de las mujeres que llevaron adelante esa apertura deportiva, y la reivindicación de los derechos de las mujeres en el club. Campo esencial de disputa sobre la igualdad de género.
Por más de tres décadas, la familia xeneize tuvo muchas alegrías de jugadoras y dirigentes de la Comisión de Fútbol Femenino que fueron haciendo bien las cosas y dejando a lo largo de la historia a sus respectivos equipos en la cima del podio. Recordamos que en las clasificaciones finales de los torneos oficiales más allá de si fueron amateurs o de la era profesional, el Xeneize no bajó del tercer puesto. En esta obra la lectora y el lector irán descubriendo un interesante y glorioso pasado que la gladiadora Liliana Gladys Rodríguez dejó en la historia de la institución, mientras que en segundo plano se reconstruye brevemente la historia sobre el comienzo del fútbol femenino dentro del Club Atlético Boca Juniors.
Las socias y socios, como simpatizantes de la institución xeneize de la actualidad, al ver la gloriosa historia del fútbol femenino, entendemos que le darán más importancia a partir de su comprensión histórica. Siguiendo la biografía de Liliana Rodríguez, podrán reflexionar unos instantes y sentirán la mística que hay en la atmósfera futbolera femenina del club de La Ribera.
Este trabajo es sólo una primera aproximación histórica desde la familia xeneize al deporte del fútbol femenino en nuestro club por el momento. Fue netamente producido con ADN xeneize, y esperamos que sirva de puntapié inicial para que otras y otros en el futuro desarrollen por completo las biografías que faltan sobre las pioneras de la década del noventa, como las de Fabiana Ochotorena, María Elizabeth Villanueva, etc., además de que falta hacer la historia institucional del fútbol femenino dentro del club.
Coincido cuando el historiador Pierre Vilar17 dice:“Siempre he soñado con un tratado de historia”, dado que sería mucho más fácil que las y los investigadores puedan hacer historia del deporte. En este caso, la historia de la disciplina del “fútbol femenino”,tanto en Boca Juniors como en el resto delos clubes de la Ciudad de Buenos Aires, de Córdoba, Rosario o el pueblo de Roque Pérez, etc., para luego poder hacer una historia general del fútbol en la Argentina, por ejemplo. Este objeto de estudio está muy poco trabajado por los historiadores, las historiadoras o aficionadas y aficionados de la investigación histórica al día de hoy. Lentamente se está comenzando a trabajar en algunas casas de estudio de Periodismo, como en el caso de la Universidad Nacional de La Plata.
Si tuviéramos que describir en algunas palabras el dilema que en el momento actual se plantea en la teoría de la historia del fútbol femenino en Argentina, encontramos que explicar o narrar revela el contraste entre el enfoque cognitivista y el enfoque narrativista18. En este debate, encontramos al igual que en todas las controversias intelectuales, que la mayoría de los investigadores siguen las corrientes de moda, en parte por la presión social, en parte por la carencia de ideas propias19. De esta forma, por el momento el cruce entre narrativa y datos cuantitativos constituye la primera etapa de la historia del deporte del fútbol en la categoría femenina. Dado que por el momento en Argentina encontramos algunas biografías de futbolistas, narraciones de cuentos de futbolistas o exfutbolistas o algunos libros con datos cuantitativos sobre la historia del fútbol en el país.
En este caso, dentro de la historiografía xeneize, apuntamos a que sea una base para futuros trabajos, que narran la historia institucional del fútbol femenino dentro del club. Y que algunos detalles no se pierdan, dado que cuando no se entrevista a los actores en vida, hay material de su propio archivo que si no se consulta y se digitaliza, se pierde.
Sabemos que para hacer un trabajo de investigación histórica, una historiadora o historiador tiene que ser necesariamente selectivo. Así que en este caso nos centramos en seleccionar los grandes momentos de alegría que nos dio Gladys Liliana Rodríguez y que fueron quedando explayados en distintos medios, de los cuales solamente pudimos recopilar los que han quedado registrados en algunos medios gráficos como revistas, Actas del Club Atlético Boca Juniors, Memorias y Balances de los clubes, Archivos de diversos historiadores o en la historia oral de los propios actores históricos que lo vivieron20. En esta biografía, mantuvimos una serie de entrevistas con Gladys Liliana Rodríguez, y desde allí se pudo ir construyendo la base de esta obra.
Siguiendo con debates metodológicos, como dijo el célebre historiador Marc Bloch “la historia es la ciencia que estudia la obra de los hombres (y mujeres) en el tiempo”21. Para esto, sólo puede hacerse historia con una declarada vocación y un claro proyecto científico. Entonces, hay que ser crítico y crítica del documento bruto, de las supuestas experiencias vividas, de los juicios probables o relativos de los entrevistados. Todo debe cotejarse.
En la tarea del historiador o historiadora, no quiere decir que quienes escriben se sientan historiadores o historiadoras, como sucede en mi caso, dado que considero que cualquier humano puede hacerlo, pero con este enfoque. No basta con hacer revivir una realidad del pasado, sino que debe uno someterse al momento y la sociedad en cuestión, a un análisis de tipo científico. Es el sentido esencial de la investigación causal del historiador, que consiste en dibujar los grandes rasgos del pasado y su relieve histórico. La incertidumbre aparente de los acontecimientos particulares desaparece ante la información global de la que carecían los contemporáneos, información que nosotros en el presente tenemos.
Por eso, en este caso me propuse juntar y recopilar datos sobre Gladys Liliana Rodríguez, en conjunto con otros colegas,con quienes conformamos el grupo de investigación histórico llamado “Leyendas Xeneizes”, como Dominique Gromez, Stephanie Simonetta, Sebastián Martincic, Pía Sanabria, Javier Stanco, Leandro Chialvo, Claudia Vogel, Maximiliano Murad y Mariano Alliani. Además, del respaldo institucional que nos brindaron los dirigentesactualesde la Comisión Directiva del club xeneize, entre varios de los directivos actuales quiero agradecer a Carlos Navarro y a Carlos Scalesi, quienes en todo momento acompañaron la investigación.
Los datos que fuimos encontrando en diversas fuentes servirán para que esta compilación pueda ser utilizada como material de consulta en el futuro. Cuando se haga la historia general del Fútbol Femenino en Argentina, o la historia general del Club Atlético Boca Juniors, en este último caso, es donde las disciplinas deportivas femeninas no deberán estar ausentes, como ninguno de los deportes practicados en el pasado o en el presente sean amateurs o profesionales. Por otro lado, el libro aporta para enriquecer el debate sobre ¿por qué hacemos historia? Entendemos que tiene que haber una necesidad de las lectoras y los lectores. Tiene que existir la necesidad de un conocimiento histórico-sociológico, la cual es tan antigua y tan universal como la necesidad de un conocimiento de la naturaleza. Un grupo (socios y socias del Club Atlético Boca Juniors) sin ninguna conciencia de su pasado, se asemeja a un individuo amnésico22. La existencia del quehacer histórico no científico no significa que no se pueda llegar a conocer justamente un pasado, sobre el cual se estaba estudiando o investigando.
Hay que tener como investigadora o investigador histórico una comprensión imaginativa sobre las mentes de las personas que practican un deporte, y de las que lo siguen por interés propio, en términos de hábito deportivo y cultural. En este caso, la jugadora de fútbol percibe el mundo con un matiz especial de camaradería para con aquellos que practican el mismo deporte, esa sororidad que las hace únicas.
Esto no se da en la misma medida en otros deportes, o inclusive en el mismo deporte practicado por hombres, en los cuales se visualiza más a un rival que a un compañero o compañera practicando el mismo deporte. También se ve claramente en la violencia con que se mueven los propios actores.
Los autores, como el equipo de trabajo de esta investigación, no se sienten historiadores como dijimos, sino tan sólo recopiladores de hechos históricos. Luego, usted interprete lo que aparece aquí, ordenado a nuestra manera, eso sí. Pero este libro no es sólo una recopilación de datos cualitativos. Esperamos que en el futuro este trabajo pueda ser consultado por otros colegas del Club Atlético Boca Juniors, por investigadores o investigadoras que vengan por sus propios medios, dado que nadie es dueño de la “investigación histórica”, ni en el presente, ni en el futuro, y les sirva al menos como punto de partida para investigar la amplia historia que tiene esta disciplina deportiva en este caso del género femenino, en el club de La Ribera.
No se puede hacer historia si el historiador o la historiadora, o sus colaboradores o colaboradoras, no llegan a establecer algún tipo de contacto con la mente de aquellos sujetos sobre los cuales escriben23. Por eso en las tantas reuniones que mantuvimos con Gladys Liliana Rodríguez, fuimos como viajando en el tiempo y nos situábamos allá en la década del ‘90, más precisamente entre 1989 y principios del año 1998. Primero para fines de los ochenta, con el Plan Primavera, luego con el Plan Austral, luego con la década menemista, políticas neoliberales en la Argentina, pero el balón seguía rodando, el balón es tan noble que no le interesa eso llamado “política” con lo que los humanos se fanatizan. Estos puntos son importantes para entender las coyunturas vividas por Gladys Liliana Rodríguez, a la hora de ir a entrenar, de comprar sus alimentos, etc. Para poder hacer su historia deportiva.
Al hacer este tipo de acercamiento llegamos a la conclusión de que es imposible hacer una historia objetiva, dado que siempre se hace historia con un cristal analítico del presente para interpretar el pasado. Pues la autora o el autor o investigador o investigadora es un sujeto (mujer u hombre) de su época, fue educado con cierto tipo de valores, con cierto tipo de subjetividad, con ciertas pautas de convivencia que luego tiene que interpretar con esos cristales y ordena así los hechos del pasado para ser vertidos en un libro del presente. En este cristal también entra la masculinidad que atraviesa en el caso de los hombres que hacen historia, o escriben sobre historia, dado que eso determina desde qué punto de vista y marco conceptual el sujeto “hombre” escribe al respecto.
Por ende, creo que es fundamentalmente cambiar la educación de este sistema patriarcal, dado quefue un escollo para poder entender el pasado de una mujer; sin duda las futuras obras que escriban mujeres, para mujeres y hombres, podrán tener ese valor agregado, una plusvalía, del entendimiento de género. Entendimiento que a los hombres educados durante el siglo XX nos falta. No por esto, el trabajo histórico realizado deja de ser correcto. Todo lo contrario, sirve y aporta como fuente primaria y secundaria, para futuras investigaciones. Hacer historia es en verdad mucho más que utilizar datos cualitativos y cuantitativos, sino los matemáticos serían los encargados de la tarea, y no los historiadores, como queda demostrado.
En el capítulo final, por cuestiones metodológicas me pareció interesante tomar como objeto de estudio una disciplina poco investigada en el Club Atlético Boca Juniors, como dijimos por el paradigma patriarcal deportivo e histórico, disciplina deportiva cuya nobleza acompaña al juego, y a la transformación social que las mujeres del siglo XXI vienen llevando adelante. Por eso, decidimos entonces reflotar parte de la historia de un deporte tan popular como lo es el fútbol, donde la mujer día a día se va visibilizando más. Hoy por hoy lo denominamos fútbol femenino, tal vez algún día no tenga género el fútbol, y mujeres y hombres jueguen de la misma manera de forma mixta en los mismos equipos sin desigualdad o diferenciación de género. Creo que hay que apostar a eso, al fin y al cabo una mano en el área es penal, sin importar la sexualidad de quién toca el balón con la mano.
Analicemos una cuestión historiográfica sobre el quehacer histórico en torno al club de La Ribera. Para ver y corroborar la falta de perspectiva femenina que existe en el ámbito histórico. Dado que éste es un debate más que interesante. No pretendemos hacer un análisis profundo de la cuestión sino tan sólo una mención del tema que invite a la reflexión acerca de cómo se viene haciendo la historia del Club Atlético Boca Juniors. No pretendemos juzgar ningún libro y menos aún decir si es bueno o malo, como se reducen a veces las opiniones de los vendedores de libro. Ni mucho menos acusar a algún autor de “historiador patriarcal”, sino tan sólo que como todo hombre y mujer, es un hombre y mujer de su época, de los valores de su época, las vértebras de las ciencias sociales fueron patriarcales, y por ende las mujeres invisivilizadas. Los escritos producidos siguen esa lógica. Esperamos que en el futuro próximo, las socias de la institución xeneize comiencen a escribir la historia de estas disciplinas. Boca Juniors es para todos y todas las que participamos de esta investigación un sentimiento inexplicable, y hay que ser muy respetuoso con todas las personas que intentan plasmar algo de esta pasión en sus libros más allá de su condición social, o académica, e incluso de su cosmovisión al respecto del mundo que la o lo rodea.
Me limitaré a continuación a realizar un análisis de algunas cuestiones metodológicas aplicadas sobre cómo se debería hacer la historia institucional del club en el futuro, para una mirada más integral sobre materia de género y de disciplinas deportivas amateurs. Dado que las distintas disciplinas deportivas que tiene un club, practicadas por mujeres y hombres, con sus respectivas sub-comisiones, son las columnas pequeñas que lo mantienen en pie. En las ciencias sociales, sería hacer “el estado de la cuestión”, trabajo fundamental a realizar antes de encaminar una investigación histórica.
En la historiografía del club xeneize, muchos libros se abocan a una disciplina deportiva en particular, el fútbol masculino. Cuando uno lee esos libros, se remiten solamente a la historia de una disciplina y de un género en una institución deportiva, dejando de lado la vida de la institución y las demás disciplinas deportivas, como las de las mujeres dentro del club. En lo particular, recomiendo leer todos los libros abajo citados; son hermosos y expresan la pasión con que se vive la vida en azul y amarillo, la pasión del mundo Boca Juniors. Sabemos que todos fueron y son atravesados por distintos grados de masculinidad, de eso no hay dudas. En este análisis dejamos de lado las publicaciones denominadas “Historia de Boca Juniors”, realizadas por los grandes medios hegemónicos periodísticos como Diario Clarín, OléoDiario La Nación. Los consideramos resúmenes del deporte del fútbol masculino, trabajos realizados sobre la base de la hemeroteca propia de cada medio en particular, sin los rigores de la disciplina histórica científica. Tampoco se enfocan en la historia de la institución. Sino que tan sólo la comentan, con algunos datos sobre su fundación, etc. Datos que en muchos de los casos provienen de sus propias editoriales. Considero que todo esto es material descartable para vender ejemplares por parte de esas editoriales.
No realizan análisis historiográficos, sólo son publicaciones deportivas del fútbol masculino en Boca Juniors realizadas por la prensa especializada. Son lindos y evocan distintos momentos de la historia del club, pero no son motivo de análisis de este trabajo, el cual se encamina por otra vía. Esta cuestión no es solamente para el caso de Boca Juniors, sucede en casi todos los clubes. Una excepción que puedo mencionar es la del historiador del Club Atlético San Lorenzo de Almagro Adolfo Resnik, quien contempla todas las ramas deportivas del club a la hora de hacer la historia. En contrapartida de Adolfo Resnik, y su visión sobre la historia de un club, les puedo nombrar el libro publicado en conmemoración de los 110 años de historia de la Asociación Atlética Argentino Juniors “110 AAAJ”24 (2014), por Diego Fernando Lombardi Bellavista. Esta publicación no es un mal libro. Pero sucede que dentro del debate sobre cómo hacer historia de los clubes, este libro sigue el patrón de hacer historia del fútbol masculino del club e invisibiliza al 100% a la mujer. Colaboraron para realizarlo nueve personas, casi todas del ámbito periodístico y del sector del fútbol masculino específicamente, como Pablo Vicente de la redacción del diario Olé. El libro es bueno si uno quiere leer un resumen del fútbol masculino en Argentinos Juniors. Pero deja de lado la rica historia de los demás deportes practicados por mujeres y hombres dentro de esa bella institución deportiva denominada A.A.Argentinos Juniors.
Ante todo, queremos volver a manifestar y dejar en claro que respeto a cada hincha y socia, socio o periodista que escribió un libro sobre Boca Juniors. Como también a los autores que escribieron sobre sus respectivos clubes. Pero, dentro del debate sobre cómo hacer historia en el siglo XXI, muchos de ellos cayeron en el simplismo, que a los medios hegemónicos les gusta, de reducir a los clubes en meramente representantes de un solo deporte llamado fútbol “masculino”. Es hermoso el fútbol “masculino”, no porque lo jueguen los hombres, sino por el deporte propiamente dicho, pero no es el único deporte que vive en un club. Todos son libres de hacer el recorte historiográfico que quieran, pero si sus libros aclarasen en el interior que son conscientes de la existencia de las otras áreas del club no habría problema. Pero, lo omiten y en muchos casos se nota en la estructura que no se percatan de su existencia.
Pasemos ahora a realizar una breve revisión sobre la historiografía existente sobre el ClubAtléticoBoca Juniors, en donde veremos que casi en su totalidad se reduce al deporte del fútbol masculino. A las publicaciones anteriores a 1990 no las podemos culpar de no mencionar al fútbol femenino, dado que no existía de manera organizada. Pero sí podemos remarcar que no mencionaban al básquet femenino o a las bochófilas femeninas, entre otras actividades deportivas presentes, año más o año menos desde 1940 en adelante con la remera de Boca Juniors compitiendo. Con altibajos competitivos, pero presentes al fin, sea para partidos amistosos o torneos interclubes o encuentros federados. Por eso, la lectora o el lector que siga estos párrafos verá los años de publicación de los libros y deducirá solamente por el mismo cómo cada publicación fue dejando de lado deportes del área femenina, para centrarse en el “fútbol masculino”. No hubiera pasado nada si la tapa de los respectivos libros dijeranHistoria del fútbol masculino en Boca Juniors. Pero no, dicen en su mayoría Historia de Boca Juniors. Reduciendo a un carácter simplista masculino y de un solo deporte la gran historia xeneize realizada por hombres y mujeres dentro del club de La Ribera. En el primer tramo analizaremos las obras institucionales sobre el objeto de estudio del fútbol femenino dentro del clubxeneize, y luego analizaré algunas de las obras existentes sobre la historia del fútbol femenino en Buenos Aires. Por ende, esta biografía apunta a contribuir a la historia de la historiografía tanto del club xeneize como del fútbol femenino.
Comenzamos entonces con el estado de la cuestión de las obras existentes sobre la historia del fútbol femenino en obras publicadas sobre la historia del Club Atlético Boca Juniors. El estado de la cuestión es una cuestión metodológica que se hace siempre que se realiza historia científica, no importa el objeto de estudio de que se trate. En este caso, estamos ante fútbol femenino y biografías de fútbol femenino xeneizes. Quiero, con todas las publicaciones que iré sacando sobre la historia de Boca Juniors, mostrar cuál es la mejor forma de hacer historia xeneize, ya en el siglo XXI, donde Boca Juniors llegó con más de 100 años de existencia y ya es hora de hacer una historia científica del club, y no sólo hacer historia cuantitativa del fútbol masculino xeneize.
Entonces veremos unos cuantos libros de historia xeneize, y observaremos si el objeto de estudio de fútbol femenino aparece, y por ende las biografías de sus jugadoras. Iniciamos este análisis con el autor Horacio Rosatti (2012), quien realizó la historia del club publicada en cuatro tomos. Analizo brevemente el tomo I y el tomo IV, pero invito a las lectoras y lectores a que los lean ustedes, y que saquen sus propias conclusiones, a mi entender son cuatro agradables libros sobre la historia xeneize, especialmente destinados a sujetos que no saben nada de la historia del club. Todo libro escrito por alguien de Boca Juniors para el público de Boca Juniors vale la pena leerlo, como siempre digo. Pero, si usted es un fiel lector de la historia xeneize, encontrará grandes errores en su interior en los cuatro tomos, dado que metodológicamente no consultó todas las fuentes primarias existentes o documentos que el centro de Archivo y Documentación del club posee, y además basa muchos pasajes en entrevistas. Lo respeto, porque todos hacemos y cometemos errores a la hora de publicar un libro, el ser humano que no lo entienda así está dentro de una vestimenta empapada de soberbia. Además a las y los que tienen el ADN azul y amarillo nos genera placer su lectura.
En el tomo I (El período amateur)25, hace un breve recorrido sobre la composición sociológica de los vecinos y vecinas del barrio de La Boca. Luego hace el clásico recuento de la etapa fundacional del club, además de un panorama sociológico sobre la inmigración y el poblamiento de la zona boquense. También aborda el fútbol dentro del club entre los años 1905 y 1930. Ya pasando al tomo IV, “Historia de Boca Juniors - Una pasión argentina - De la crisis a la gloria”26, encontramos una historia del fútbol por un lado. Además, hace una caracterización del país en los momentos en que sucedían esos hechos deportivos que el autor narra (1998-2007). Luego pone un pie en la política, su visión sobre Mauricio Macri y los deportes, etc. Para explayarse sobre el beneficio o no del tema de “las sociedades anónimas en los clubes”, tema candente de los últimos tiempos. Quienes escribimos en esta obra lógicamente estamos en contra de convertir a los clubes en Sociedades Anónimas, dado que desde el vamos tiene muchos errores conceptuales. Uno es que no son “clubes de fútbol”, son “clubes atléticos”, en cuyo interior funciona el deporte del fútbol masculino y femenino entre varios deportes.
Siguiendo esta línea errónea y nefasta para el deporte argentino, miremos la visión del empresario Macri sobre los clubes y veremos que sólo ve clubes de fútbol… Por ejemplo, en el año 2005, durante el mes de mayo, el club xeneize cerró la inscripción de socios, informando por esos díasque“hasta nuevo aviso se encuentra interrumpido el ingreso de socios, debido a las normas dispuestas por la FIFA con relación a la capacidad del estadio, cuyos espectadores deberán estar todos sentados”27. Se puede hacer un viaje en el tiempo para ver qué mal manejaban un club y lo reorientaban a un simple club de fútbol si se lee el libro de Memoria y Balance del período 2004-2005. Creo que no hace falta dar más ejemplos para conocer la visión de Mauricio Macri y su colectivo de colaboradores. Queda claro cuál es su política de acción para con un club. Por entonces se podía decir que “
