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«Fraile Aldao» es un poema dramático en dos actos del escritor uruguayo Yamandú Rodríguez. Se trata de una intensa tragedia que narra la historia de José Félix Esquivel y Aldao, más conocido como fraile Aldao, convertido en fraile dominico, luego en militar y, finalmente, en caudillo y líder del Partido Federal de Mendoza (Argentina). Yamandú pone en escena la crueldad que Domingo Faustino Sarmiento hizo célebre con su biografía sobre el general Aldao.
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Seitenzahl: 75
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Yamandú Rodríguez
POEMA DRAMATICO EN 2 ACTOS RENACENTISTA Poema en 1 acto El DEMONIO de los ANDES Poema en 1 acto SEGUNDA EDICIÓN
Saga
El fraile Aldao
Copyright © 1935, 2021 SAGA Egmont
All rights reserved
ISBN: 9788726681635
1st ebook edition
Format: EPUB 3.0
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This work is republished as a historical document. It contains contemporary use of language.
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Con la inquietud de una superior manifestación de cultura, nace en Montevideo, con universal destino, la BIBLIOTECA “JOSE ENRIQUE RODO”, la que dará cabida, exclusivamente, en sus ediciones, a lo más escogido do las letras nacionales.
Abre sus rumbos hacia una finalidad de elevadas directivas, colocando por encima de toda solicitación utilitarla, un serio propósito espiritual y un noble afán de divulgación seleccionada, de los más calificados valores de la literatura uruguaya.
En todos los grandes centros intelectuales del mundo, donde el pensamiento realiza su alta función social; en todos los países, donde las letras, en sus distintas manifestaciones, fundamentan un valor civilizador y dan carácter de personalidad a la nación misma, existen organismos editoriales, — y algunos con carácter de institución pública, — dedicados exclusivamente a la difusión de libros de los escritores nativos más caracterizados y de mayor influencia en la cultura ambiente.
Y estas empresas de propagación bibliográfica, no sólo realizan una siempro beneficiosa misión educadora, quizá la más alta que comprende el concepto humano; no sólo vincula con facilidad de nexo al pueblo con sus pensadores, sabios, novelistas, dramaturgos y poetas, sino que, además, desprende fuera de fronteras, poderosas corrientes que contribuyen a dar perfil de prestigio a la fisonomía moral del país de origen.
Y nuestra república, que por glorioso destino es cuna de grandes hombres do letras — tanto, que sus obras han contribuído profunda y brillantemente a dar carácter al pensamiento americano, — requ ere necesariamente y en forma organizada y de efectiva permanencia, una Biblioteca do escritores nacionales, los más notables y calificados.
Varias han sido las iniciativas de carácter editorial que han habido en nuestro país; pero indudablemente, fuerza es destacarlo, el más extraordinario esfuerzo en tal sentido es el realizado por CLAUDIO GARCIA y Cía., La Editorial LA BOLSA DE LOS LIBROS, que lleva ya impresos más de medio millón de volúmenes, correspondientes a edicionea de centenares de libros de distinto carácter y de autores de nacionalidad varia. Y el mismo espíritu animador de toda esa cuantiosa obra editorial, es el que mueve esta patriótica iniciativa dando vida a la BIBLIOTECA “JOSE ENRIQUE RODO”, en cuyas ediciones, que serán mensuales, cabrán todas aquellas obras, ya publicadas o inéditas, cualquiera sea su tendencia, su carácter, su orientación literaria, filosófica, histórica, política, etc., y cualqutera su época, siempre que se ajusten a una máxima condición sustancial: que sean obras de selección, gratas al espíritu y al entendimiento, altas en concepto y en belleza, y, fundamentalmente, dignas del espíritu civilizador de la República.
LA DIRECCION.
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Yamandú Rodríguez nació en Montevideo el año 1895, siendo sus padres, Don Ventura Rodríguez, militar y diplomático y Doña Adelina de Andrade Taborda Fueron sus abuelos el General Don Ventura Rodríguez, hijo del Coronel de Artigas, Don Ramón Santiago Rodríguez, y Don Gerardo de A. Taborda, hijo del Doctor Francisco de Andrade Taborda, uno de los primeros médicos que tuvo Montevideo.
Se inició en las letras con su poesía “Raza Gaucha’’, la que obtuvo el primer premio en un concurso de “La Razón”. Editó su primer libro de versos, “Aires de Campo”, en 1915 y en el año 1917 estrenó en el Teatro “18 de Julio” de Montevideo, con éxito clamoroso, el poema dramático “1810”, un intenso episodio romántico de la epopeya de Mayo. Varias fueron las ediciones de esa obra, habiendo sido traducida al italiano, portugués y japonés.
Más tarde se estrena en el “Nacional” de Buenos Aires el poema "El Matrero”, el que paseó triunfalmente por los escenarios de América, inspirando al notable músico argentino, maestro Boero, la ópera del mismo nombre estrenada en el Teatro Colón de Buenos Aires con prestigiosa resonancia. Más tarde estrena en el Teatro “París” de la misma ciudad sus poemas breves “Renacentista” y "El Milagro”, culminando su labor teatral con el estreno del intenso drama “Fraile Aldao”, al que la crítica más calificada ha juzgado como uno de los más brillantes valores del teatro americano.
En prosa ha publicado “Bichitos de Luz”, "Cansancio” y “Cimarrones”, libros de cuentos nativistas y novelas breves.
Su última obra, profusamente difundida en la República Argentina, ha sido “Los Kennedy” o "El Mensaje a la Juventud”.
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Mi refugio hogareño de estudio abre sus balcones a la luz naranja de un tibio crepúsculo de Enero. El sol, viejo taumaturgo chino, con su brujería de colores, repuja de esmaltes y nácares rosas, un cielo azul, que abre ante mí su telón al occidente.
Hora de encantamientos y evocaciones, pero con una aguda complicación para mi espíritu, que, trémulo y afinado, vive aún la emoción de un reciente sacudimiento. Fumo y el humo finge absurdos arabescos; figuras imposibles, laxas, desdibujadas, pero que para mi imaginación, en crisis febril, adquieren vida con esfumados relieves de escenas reales. Diría que en ellas traduzco mi pensamiento, en ese instante torturado por una impresión, ácida y angustiosa, pero también, profunda en belleza, para lo perceptivo en el concepto de un alto valor literario.
Hace unos instantes que Yamandú Rodríguez acaba de ofrecerme, como generosa confirmación de vieja amistad fraterna, la lectura de su vigoroso poemo dramático “Fraile Aldao”, escenificado con calificada maestría, movido con figuras de la Historia, y que fuera representado con éxito resonante y categórico.
Vibro aún en la inercia brusca de una fuerte impresión espiritual, oyendo—música de asombro en laidos del autor,—las escenas prietas de situaciones de áspera intensidad, de esa tragedia sentimentalybárbara que se desarrolla en la obra, donde la extraña figura del Fraile Aldao es fundamento central.
Me obsede el sombrío perfil humano de ese personaje, familiar en la gesta libertadora de América, y filtrado en sangre de odios, con el que Yamandú Rodríguez, recortando su figura de capitán de la gloria y del crímen, ha hecho sustancia teatral de sólido valor y con afirmaciones de epopeya; figura torva la de aquel Fraile Aldao, curita un día de blancos hábitos, que, tocado por el incendio de la emancipación, puso punta, filo y recios gavilanes en su crucifijo de acero, y hubiera sido capaz, en una hora de su heroísmo temerario y de leyenda, nuevo Roldán, de partir de un solo tajo los Andes para que pasaran los ejércitos libertadores! Aquel mismo, que más tarde bebió en la trágica copa del tirano, el ardiente licor de la sangre de los degüellos y las brutales ejecuciones!
Y esa figura singular, roja filtración de la Historia, es el trazo de impresionante vigor con que Yamandú Rodríguez fundamenta este nuevo poema dramático, donde confirma la reciedumbre de su talento de poeta y da nueva y gallarda prestancia a su ya alta jerarquía de dramaturgo, veterano del Exito.
No puede ser más real, más humano, más angustiosamente humano, el motivo que mueve la obra, en el aspecto de la intriga dramática y del hondo proceso pasional, que da fuerza de emoción al episodio.
Epoca sombría aquella, la de don Juan Manuel, donde, conculcados todos los derechos, ahogada la libertad, ultrajado el honor y escarnecida la virtud política, sólo tenían privanza, en el crimen, en el agravio y en la depradación, además de la servil cortesanía paniaguada — el caudillejo bárbaro y prepotente, de espadaytrabuco, acreditado en los fueros del pillaje y de la “refalosa”.
Y es en aquellas noches negras de la tiranía, y con uno de los sostenedores más exaltados y feroces, donde ubica y se inspira el autor para llevar a la escena, una de las piezas de contextura más calificada en el teatro americano, en la que sustancia un juego de valores literarios, de ponderada escuela lírica, y es nota de culminación en la comediografía moderna, ya que en tal género de obras, está siempre en acecho peligroso el melodrama enfático y declamatorio, del que Rodríguez, con maestría segura se ha evadido por rutas lejanas.
“Fraile Aldao” es una intensa tragedia, es una pavorosa tragedia de sentimientos y situaciones. En toda la obra “emana”, “flota”, “alienta” el espíritu invisible del Terror. La muerte hace ronda por todas partes, encarnada en la sombría figura de su personaje protagonista, del curita de Chacabuco, del héroe de Maipo, de la hiena de la gobernación de Mendoza, cuyas entrañas parecen abrirse a las ansiedades rojas del crimen, cuando el alcohol embrutece sus sentidos en las libaciones viscosas de las orgías y el bandido interior, se asoma por el brillante cristal de sus negras pupilas.