La última década de Foucault - Stuart Elden - E-Book

La última década de Foucault E-Book

Stuart Elden

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Beschreibung

Una guía imprescindible de la ingente obra que Foucault produjo entre 1974-1984. El 26 de agosto de 1974, Michel Foucault terminó de trabajar en Vigilar y castigar y ese mismo día comenzó a escribir el primer volumen de su Historia de la sexualidad. Poco menos de diez años más tarde, el 25 de junio de 1984, tras la aparición del tercer volumen, el filósofo moriría produciéndose así un cierre forzoso y prematuro de su gran y último proyecto. Se trata de los diez años más fascinantes de su carrera iluminados a través de losescritos, artículos, conferencias y cursos impartidos en el Collège de France, gran parte de los cuales han permanecido inéditos.

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Seitenzahl: 582

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Título original: Foucault's last decade

© Stuart Elden, 2016

This edition is published by arrangement with Polity Press Ltd.,

Cambridge

© De la traducción del inglés: Albert Fuentes

© De la presente edición: Editorial Melusina s.l.u.

www.melusina.com

Reservados todos los derechos de esta edición

Primera edición: septiembre de 2024

Fotografía de cubierta: Michel Foucault, March 5, 1976

© Sophie Bassouls. All rights reserved 2023 / Bridgeman Images

Diseño de cubierta: Araceli Segura

isbn: 978-84-18403-93-4

Contenido

Agradecimientos

Abreviaturas

Introducción

1. El pervertido, la histérica y el niño

2. La guerra de las razas y la población

3. La voluntad de saber y el poder de la confesión

4. De las infraestructuras a la gubernamentalidad

5. El retorno a la confesión

6. Los placeres de la Antigüedad

7. Los dos planes históricos de la Historia de la sexualidad

8. Decir la verdad al poder

Agradecimientos

El impulso inicial para trabajar sobre los cursos de conferencias de Foucault me lo dio Paul Bové, quien me pidió que escribiera una reseña sobre Les Anormaux para la revista que dirige, boundary 2, y luego me invitó a la Universidad de Pittsburgh en 2001, donde hablé sobre Il faut défendre la societé. Durante los años siguientes, redacté conferencias, reseñas y artículos sobre cada uno de los cursos que Foucault impartió en el Collège de France a medida que se iban editando. Algunos de esos textos los publiqué con la intención de revisarlos algún día y reunirlos en un libro. El texto que está leyendo ahora es una versión ampliamente revisada y transformada de esa idea inicial. Deseo manifestar mi agradecimiento, por el entusiasmo con el que recibieron este proyecto, a varios amigos, en especial a Ben Anderson, Neil Brenner, Sharon Cowan, Jeremy Crampton, Mick Dillon, Sophie Fuggle, Ben Golder, Colin Gordon, Peter Gratton, Bernard Harcourt, Laurence Paul Hemming, Jean Hillier, Alex Jeffrey, Morris Kaplan, Mark Kelly, Léopold Lambert, Stephen Legg, Eduardo Mendieta, Catherine Mills, Adam David Morton, Clare O’Farrell, Chris Philo, Sverre Raffnsøe, Alison Ross, Stephen Shapiro, Alex Vasudevan, Nick Vaughan-Williams y Michael Watts. Eduardo leyó todo el manuscrito y me obsequió con múltiples comentarios útiles. Muchos de los lectores de mi blog «Progressive Geographies» siguieron el proyecto y les estoy agradecido por su interés. Algunos de los recursos elaborados durante esta investigación pueden consultarse en www.progressivegeographies.com/resources/foucault-resources.

El Departamento de Política y Estudios Internacionales y el Centro de Investigación en Humanidades de la Universidad de Warwick me ayudaron financiando varias de mis visitas a archivos. En Polity Press, Emma Hutchinson entendió el proyecto y veló por que la propuesta llegara a buen término y firmásemos un contrato de edición. John Thompson y Pascal Porcheron me brindaron su apoyo cuando el proyecto fue cambiando de forma; y los informes de tres lectores anónimos contribuyeron a afinar el argumento general del libro, así como a mejorar muchos detalles. Susan Beer realizó un trabajo estupendo revisando el original.

A lo largo de los años, he impartido conferencias sobre la obra de Foucault en numerosas instituciones, y estoy agradecido a las personas que asistieron a ellas en Australia (Universidad de Melbourne, Universidad de Monash, Universidad de Tasmania), Canadá (Memorial University, Terranova), Francia (Abbaye d’Ardenne, Caen), Suecia (Universidad de Estocolmo), Italia (Universidad de Palermo; Monash University, Prato Centre), Reino Unido (Universidad de Aberystwyth; Bath Royal Literary and Scientific Institution; Universidad de Birkbeck; Universidad de Durham; Universidad de East London; King’s College, Londres; Universidad de Lancaster; Universidad de Leeds; Universidad de Leicester; Universidad de Manchester; Nottingham Contemporary Gallery; St Catherine’s Foundation; Universidad de Staffordshire) y Estados Unidos (Congreso de la Asociación Americana de Ciencias Políticas, San Francisco; Universidad de Arizona; Universidad de California, Berkeley; Universidad de Pittsburgh; Purchase College, Universidad del Estado de Nueva York).

Quiero manifestar mi agradecimiento al personal de la Biblioteca Británica, del Institut Mémoires de l’édition contemporaine (imec), de la Biblioteca Bancroft en la Universidad de California (Berkeley), de la Bibliothèque Nationale de Francia, de la Bibliothèque et Archives nationales du Québec, de la State Library of Victoria, y de las bibliotecas de la University of Warwick, la Universidad de Durham, la Universidad de Columbia, la Universidad de Cornell, la Monash University, la Universidad de Melbourne y la Universidad de Nueva York. James Bernauer, Dario Biocca, Mark Blasius, Peter Brown, Jeremy Carrette, Arnold I. Davidson, Arturo Escobar, Keith Gandal, Colin Gordon, Bernard Harcourt, David Horn, David Levin, Sylvère Lotringer, Mark Maslan, Michael Meranze, James Miller, Joseph Pearson, Paul Rabinow, Jamin Raskin, Jonathan Simon y Jerry Wakefield respondieron amablemente a mis preguntas en persona o por correspondencia. Varias de las personas ya mencionadas, así como Natalie B (@160B), Sebastian Budgen, Graham Burchell, Michael Eldred, Mikkel Ibsen, Yoav Kenny, Patricia López, Jacob Lunding, Ted Stolze, Andrea Teti y Philippe Theophanidis, me ayudaron a encontrar textos y grabaciones. Estoy especialmente agradecido a Daniel Defert por su amabilidad a lo largo de los años y por una extensa conversación que mantuvimos en París en abril de 2015.

Varios fragmentos del capítulo 1 aparecieron en «The Constitution of the Normal: Monsters and Masturbation at the Collège de France», boundary 2, 28(1), primavera de 2001: pp. 91-105. Una versión previa del capítulo 2 se publicó con el título «The War of Races and the Constitution of the State: Foucault’s “Il faut défendre la société” and the Politics of Calculation», en boundary 2, 29(1), primavera de 2002: pp. 125-151. Ambos textos se reeditan aquí con la autorización de Duke University Press. El argumento general del libro fue presentado en parte en «The Problem of Confession: The Productive Failure of Foucault’s “History of Sexuality”», Journal for Cultural Research, 9(1), 2009: pp. 23-41. Algunos pasajes de ese artículo se reproducen aquí con la autorización de Taylor and Francis.

Como siempre, mi mayor deuda de gratitud es con Susan por su amor y por el apoyo que me ha prestado.

Abreviaturas

Para facilitar la consulta de las fuentes, los textos fundamentales se refieren mediante abreviatura. Para los textos en los que un libro se tradujo al inglés en un solo volumen, como ocurre con los cursos de conferencias, se ofrece en primer lugar la página de la edición francesa, seguida de la página de la edición inglesa después de una barra. Así pues, «PP 105/103» remite al curso Le Pouvoir psychiatrique, p. 105 del texto francés, p. 103 de la traducción inglesa, Psychiatric Power. He modificado con frecuencia las traducciones existentes.

En el texto, se emplean los títulos ingleses [castellanos] para libros disponibles en traducción; los títulos franceses para obras no traducidas o manuscritos inéditos, si bien se ofrece una traducción del título la primera vez que se cita.

[Nota del traductor: Este libro cuenta muchas historias. Una de ellas, muy interesante y que quedó recogida en un magnífico libro de esta misma editorial (François Cusset, French Theory, Barcelona: Melusina, 2005), es la recepción del pensamiento y de los textos de Foucault en el mundo anglohablante, reflejada en el exhaustivo recorrido bibliográfico de las fuentes empleadas. Por ello, hemos decidido conservar las referencias a las ediciones en inglés de los textos de Foucault, acompañándolas de las ediciones correspondientes en español. Así, recuperando el ejemplo anterior, «PP 105/103» se convierte en esta edición en «PP 105/103/110», donde el último de los guarismos remite a la traducción española consignada en la siguiente bibliografía. Del mismo modo, en el listado de referencias, se incluyen ediciones en español de las que no existe o existía traducción inglesa cuando apareció este libro en 2016. Por último, este traductor desea dejar constancia de su agradecimiento a FMB por los empujones durante los meses de otoño de 2023 y a Andreu Espasa por conseguirle un libro cuando ya había abandonado toda esperanza de encontrarlo. Let these words answer for what is done.]

A Les Anormaux: Cours au Collège de France (1974-1975), eds. Valerio Marchetti y Antonella Salomoni, París: Seuil/Gallimard, 1999; trad. inglesa de Graham Burchell, Abnormal: Lectures at the Collège de France 1974-5, Londres: Verso, 2003; trad. castellana de Horacio Pons, Los anormales, Madrid: Akal, 2001.

ABHS «About the Beginning of the Hermeneutic of the Self: Two Lectures at Dartmouth», ed. Mark Blasius, Political Theory, 21(2), 1993: pp. 198-227.

C Daniel Defert, «Chronologie», en Dits et écrits 1954-1988, eds. Daniel Defert y François Ewald, París: Gallimard, 4 vols., 1994, vol. I, pp. 13-64; trad. inglesa de Timothy O’Leary en Christopher Falzon, Timothy O’Leary y Jana Sawicki (eds.), A Companion to Foucault, Oxford: Blackwell, 2013, pp. 11-83; trad. castellana (incompleta, dado que solo cubre hasta diciembre de 1970) en OE, III, pp. 25-63.

CMPP «Considérations sur le marxisme, la phénoménologie et le pouvoir: Entretien avec Colin Gordon et Paul Patton», Cités, 52, 2012: pp. 101-126; trad. inglesa de Michel Foucault, Colin Gordon y Paul Patton, «Considerations on Marxism, Phenomenology and Power. Interview with Michel Foucault; Recorded on April 3rd, 1978», Foucault Studies, 14, septiembre de 2012: pp. 98-114.

CV Le courage de la vérité: Le gouvernement de soi et des autres II: Cours au Collège de France (1983-1984), ed. Frédéric Gros, París: Gallimard/Seuil; trad. inglesa de Graham Burchell, The Courage of Truth (The Government of the Self and Others II): Lectures at the Collège de France 1983-4, Londres: Palgrave, 2011; trad. castellana de Horacio Pons, El coraje de la verdad. El gobierno de sí y de los otros, II. Curso del Collège de France (1983-1984), Madrid: Akal, 2014.

DE Dits et écrits 1954-1988, eds. Daniel Defert y François Ewald, París: Gallimard, 4 vols., 1994. Se incluye la referencia al número de volumen y, también, el número correspondiente del texto para facilitar la consulta de las referencias a las dos ediciones de estos textos y a las bibliografías de las traducciones inglesas.1 Así, «DE#81 II, 99-104» remite al texto 81, vol. II, pp. 99-104.

DF Arlette Farge y Michel Foucault, Le désordre des familles: Lettres de cachet des Archives de la Bastille au XVIIIe siècle, París: Julliard/Gallimard, 1982.

DP Un diálogo sobre el poder, ed. Miguel Morey, Madrid: Alianza, 2007.

E Roger-Pol Droit, Michel Foucault, Entretiens, París: Odile Jacob, 2004; trad. castellana de Rosa Rius y Pere Salvat, Entrevistas con Michel Foucault, Barcelona: Paidós, 2006.

EW Essential Works, eds. Paul Rabinow y James Faubion, trad. de Robert Hurley y otros, Londres: Allen Lane, 3 vols., 1997-2000.

FL Foucault Live: Interviews 1961-84, ed. Sylvère Lotringer, Nueva York: Semiotext[e], 1996.

GSO Le gouvernement de soi et des autres: Cours au Collège de France 1982-1983, ed. Frédéric Gros, París: Gallimard/Seuil; trad. inglesa de Graham Burchell, The Government of the Self and Others: Lectures at the Collège de France 1982-3, Londres: Palgrave, 2010; trad. castellana de Horacio Pons, El gobierno de sí y de los otros. Curso del Collège de France (1982-1983), Madrid: Akal, 2011.

GV Du gouvernement des vivants: Cours au Collège de France 1979-1980, ed. Michel Senellart, París: Gallimard/Seuil, 2012; trad. inglesa de Graham Burchell, On the Government of the Living: Lectures at the Collège de France 1979-80, Londres: Palgrave, 2014; trad. castellana de Horacio Pons, Del gobierno de los vivos. Curso del Collège de France (1979-1980), Madrid: Akal, 2016.

HB Herculine Barbin dite Alexina B, París: Gallimard, 1978; trad. inglesa de Richard McDougall, Herculine Barbin: Being the Recently Discovered Memoirs of a Nineteenth Century Hermaphrodite, Nueva York: Pantheon, 1980; ed. castellana de Antonio Serrano, Herculine Barbin, llamada Alexina B., Madrid: Talasa, 2007.

HDS «Il faut défendre la société»: Cours au Collège de France (1975-1976), eds. Mauro Bertani y Alessandro Fontana, París: Seuil/Gallimard, 1997; trad. inglesa de David Macey, «Society Must Be Defended», Londres: Allen Lane, 2003; trad. castellana de Horacio Pons, Hay que defender la sociedad. Curso del Collège de France (1975-1976), Madrid: Akal, 2003.

HS I Histoire de la sexualité I: La Volonté de savoir, París: Gallimard, 1976; trad. inglesa de Robert Hurley, The History of Sexuality I: The Will to Knowledge, Londres: Penguin, 1978; trad. castellana de Ulises Guiñazú, Historia de la sexualidad, I: La voluntad de saber, Madrid: Siglo xxi, 2019.

HS II Histoire de la sexualité II: L’Usage des plaisirs, París: Gallimard, 1984; The History of Sexuality Volume II: The Use of Pleasure, trad. inglesa de Robert Hurley, Londres: Penguin, 1985; trad. castellana de Martí Soler, Historia de la sexualidad, II: El uso de los placeres, Madrid: Siglo xxi, 2019.

HS III Histoire de la sexualité III: Le Souci de soi, París: Gallimard, 1984; trad. inglesa de Robert Hurley, The History of Sexuality Volume III: The Care of the Self, Londres: Penguin, 1986; trad. castellana de Tomás Segovia, Historia de la sexualidad, III: El cuidado de sí, Madrid: Siglo xxi, 2019.

HSu L’Herméneutique du sujet: Cours au Collège de France (1981-1982), ed. Frédéric Gros, París: Gallimard/Seuil, 2001; trad. inglesa de Graham Burchell, The Hermeneutics of the Subject: Lectures at the Collège de France 1981-2, Londres: Palgrave, 2005; trad. castellana de Horacio Pons, La hermenéutica del sujeto. Curso del Collège de France (1982), Madrid: Akal, 2005.

IV La inquietud por la verdad. Escritos sobre la sexualidad y el sujeto, ed. Edgardo Castro, trad. de Horacio Pons, Madrid: Siglo xxi, 2013.

MG Michel Foucault, Blandine Barret-Kriegel, Anne Thalamy, François Béguin y Bruno Fortier, Les machines à guérir (aux origines de l’hôpital moderne), Bruselas: Pierre Mardaga, edición revisada de 1979 (edición original, París: Institut de l’environnement, 1976).

MP Microfísica del poder, ed. de Edgardo Castro, trad. de Horacio Pons, Madrid: Siglo xxi, 2022.

NB Naissance de la biopolitique: Cours au Collège de France (1978-1979), ed. Michel Senellart, París: Seuil/Gallimard, 2004; trad. inglesa de Graham Burchell, The Birth of Biopolitics: Lectures at the Collège de France 1978-9, Londres: Palgrave, 2008; trad. castellana de Horacio Pons, Nacimiento de la biopolítica. Curso del Collège de France (1978-1979), Madrid: Akal, 2009.

OE Obras esenciales, ed. y trad. de Miguel Morey, Julia Varela, Fernando Álvarez Uría y Ángel Gabilondo, Barcelona: Paidós, 3 vols., 1999.

OHS L’origine de l’herméneutique de soi: Conférences prononcées à Dartmouth College, 1980, eds. Henri-Paul Fruchaud y Daniele Lorenzini, París: Vrin, 2013; trad. castellana de Horacio Pons, El origen de la hermenéutica de sí: Conferencias de Dartmouth, 1980, Ciudad de México: Siglo xxi, 2016.

OMDV Mal faire, dire vrai: Le function de l’aveu en justice, eds. Fabienne Brion y Bernard E. Harcourt, Louvain-la-Neuve: Presses Universitaires de Louvain, 2012; trad. inglesa de Stephen W. Sawyer, Wrong-Doing, Truth-Telling: The Function of Avowal in Justice, Chicago: University of Chicago Press, 2014; trad. castellana de Horacio Pons, Obrar mal, decir la verdad. Curso de Lovaina, Buenos Aires: Siglo xxi, 2014.

P/K Power/Knowledge: Selected Interviews and Other Writings 1972-7, ed. Colin Gordon, Brighton: Harvester, 1980.

PP Le pouvoir psychiatrique: Cours au Collège de France (1973-1974), ed. Jacques Lagrange, París: Seuil/Gallimard, 2003; trad inglesa de Graham Burchell, Psychiatric Power: Lectures at the Collège de France 1973-4, Londres: Palgrave, 2006; trad. castellana de Horacio Pons, El poder psiquiátrico. Curso del Collège de France (1973-1974), Madrid: Akal, 2005.

PPC Politics, Philosophy, Culture: Interviews and Other Writings 1977-84, ed. Lawrence D. Kritzman, Londres: Routledge, 1990.

QC Qu’est-ce que la critique? Suivi de la culture de soi, eds. Henri-Paul Fruchaud y Daniele Lorenzini, París: Vrin, 2015; ¿Qué es la crítica?, ed. Edgardo Castro, trad. de Horacio Pons, Madrid: Siglo xxi, 2018.

RC Religion and Culture, ed. Jeremy R. Carrette, Londres: Routledge, 1999.

SP La société punitive: Cours au Collège de France (1972-1973), ed. Bernard E. Harcourt, París: Gallimard/Seuil, 2013; trad. castellana de Horacio Pons, La sociedad punitiva. Curso del Collège de France (1972-1973), Madrid: Akal, 2018.

SKP Space, Knowledge and Power: Foucault and Geography, eds. Jeremy W. Crampton y Stuart Elden, Aldershot: Ashgate, 2007.

STP Sécurité, Territoire, Population: Cours au Collège de France (1977-1978), ed. Michel Senellart, París: Seuil/Gallimard, 2004; trad. inglesa de Graham Burchell, Security, Territory, Population: Lectures at the Collège de France 1977-8, Londres: Palgrave, 2008; trad. castellana de Horacio Pons, Seguridad, territorio, población. Curso del Collège de France (1977-1978), Madrid: Akal, 2008.

SV Subjectivité et vérité: Cours au Collège de France, 1980-1981, ed. Frédéric Gros, París: Gallimard/Seuil; trad. castellana de Horacio Pons, Subjetividad y verdad. Curso del Collège de France (1980-1981), Madrid: Akal, 2020.

SVe Saber y verdad, ed. y trad. de Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría, Madrid: La Piqueta, 1985.

SYP «El sujeto y el poder», en Hubert L. Dreyfus y Paul Rabinow, Michel Foucault: más allá del estructuralismo y la hermenéutica, trad. de Rogelio C. Paredes, Buenos Aires: Nueva Visión, 2001.

TY Tecnologías del yo, ed. Miguel Morey, Barcelona: Paidós, 1990.

VC Surveiller et punir: Naissance de la prison, París: Gallimard, 1975; trad. inglesa de Alan Sheridan, Discipline and Punish: The Birth of the Prison, Londres: Penguin, 1976; trad. castellana de Aurelio Garzón del Camino, Vigilar y castigar, Madrid: Siglo xxi, 2018.

VFJ La verdad y las formas jurídicas, trad. de Enrique Lynch, Barcelona: Gedisa, 1986.

Material de archivo

banc «Manuscripts and Tapes», Bancroft Library, Universidad de California, Berkeley.2

bnf «Archives et Manuscrits», Bibliothèque Nationale de France, París.

imec «Fonds Michel Foucault», l’Institut Mémoires de l’édition contemporaine, l’Abbaye d’Ardenne, Caen (antiguamente en París), http://www.imec-archives.com/

Los números de catálogo reproducen el código de cada archivo.

Otros textos

Los textos clásicos se refieren empleando las convenciones habituales. En general, he utilizado las ediciones bilingües de la «Loeb Classical Library».

Para los Padres de la Iglesia, he empleado P. Migne (ed.), Patrologia Graeca, Imprimerie Catholique, 161 vols., 1857-1866; J. P. Migne (ed.), Patrologica Latina, París: Imprimerie Catholique, 217 vols., 1841-1855, A Select Library of Nicene and Post-Nicene Fathers of the Christian Church, eds. Philip Schaff y Henry Wace (segunda serie), T&T Clark: Edimburgo, 14 vols., 1886-1900. [En esta traducción, las ediciones citadas quedan recogidas en el apartado de notas. (N. del trad.)]

Nota

Foucault y sus editores no son sistemáticos en la transliteración de los términos griegos. Yo he tratado de serlo y, por tanto, he corregido las traducciones. Los cambios fundamentales son tekhnē en lugar de techne, khrēsis y no chrēsis, kharis y no charis, parrēsia y no parrhēsia. [Aquí, sin embargo, he procurado mantener la coherencia remitiéndome a las transliteraciones más empleadas en las traducciones disponibles en español de la obra de Foucault. (N. del trad.)]

1. Véase Richard A. Lynch, «Michel Foucault’s Shorter Works in English», en Christopher Falzon, Timothy O’Leary y Jana Sawicki (eds.), A Companion to Foucault, Oxford: Blackwell, 2013, pp. 562-592.

2. Véase Alain Beaulieu, «The Foucault Archives at Berkeley», Foucault Studies, 10, 2010: pp. 144-154.

Introducción

El 26 de agosto de 1974, Michel Foucault terminó los trabajos de Vigilar y castigar y ese mismo día empezó a escribir el primer volumen de Historia de la sexualidad.1 Transcurridos casi diez años, el 25 de junio de 1984, poco después de que aparecieran los volúmenes segundo y tercero, murió.

Esa década, que es el objeto de este libro, es una de las más fascinantes en la carrera de Foucault. Da comienzo con la puesta en marcha del proyecto sobre la sexualidad y llega a su fin con su cierre obligado y prematuro. Sin embargo, en 1974, mientras escribía las primeras líneas del primer volumen, tenía en mente algo muy distinto de cómo quedaron las cosas en 1984. El volumen introductorio, en un gesto insólito entre sus ensayos, vierte una serie de afirmaciones sobre lo que habrá de venir. Pero, de lo que había prometido, Foucault terminó escribiendo muy poco y no publicó nada. Antes bien, llevó su trabajo en direcciones muy distintas, y estudió y escribió sobre textos a los que nunca antes había dedicado ni una sola línea, correspondientes a épocas que no habían sido objeto de su interés en sus ensayos anteriores.

Este libro ofrece un relato intelectual detallado de ese proyecto final sobre la historia de la sexualidad. Es la historia de un proyecto abandonado —la versión original, temática, del estudio sobre la sexualidad, tal y como se presentó en el primer volumen de la serie en 1976— y la historia de un proyecto inconcluso —su versión histórica en un sentido más propio, que quedó incompleta en el momento de su muerte, en 1984—. Es la historia de esa serie o, si se prefiere, de esas dos series. Por ello, se remite a toda la obra publicada de Foucault, incluidas sus conferencias en el Collège de France, y al material inédito archivado en Francia y California. Opera de forma textual y contextual, ofreciendo una lectura atenta de las obras de Foucault y poniéndolas en relación con su activismo político y sus proyectos colectivos en el Collège de France y en otros ámbitos. La argumentación de esas obras se reconstruye cuidadosamente, colmando lagunas y proponiendo relaciones entre textos publicados, materiales para clases y conferencias, y proyectos inéditos.

El amplio material del que disponemos hoy en día hace posible, pero también mucho más complicado, abordar este proyecto. Foucault publicó siete libros en esa década: de cinco de ellos fue autor, de los dos restantes fue el editor. Los libros que editó fueron Politiques de l’habitat (1800-1850) y las memorias de Herculine Barbin; además de estos títulos, también fue coautor del estudio Le désordre des familles con Arlette Farge. Durante un tiempo, parecía que deberíamos conformarnos con estos materiales. En la carta que escribió dieciocho meses antes de su fallecimiento que, a falta de un documento formal, se interpretó legalmente como su testamento, Foucault dejó clara su postura sobre esta cuestión: «Nada de publicaciones póstumas» (C 64/84/-).2 Más importante si cabe, el cuarto volumen de la serie Historia de la sexualidad, Les Aveux de la chair [Las confesiones de la carne], que Foucault estaba revisando cuando murió, permanece inédito.3 Sin embargo, se han seguido publicando títulos con el nombre de Michel Foucault. Diez años después de su muerte, una colección de cuatro volúmenes, Dits et écrits, fue publicada y editada por su compañero Daniel Defert y por su colega François Ewald, con quien había compartido largos años de carrera.4 La obra se realizó en estricta interpretación de los deseos de Foucault: solo se incluyeron textos publicados en vida o que fueron autorizados por él mismo y que, como consecuencia de retrasos en su publicación, aparecieron tras su muerte. Así pues, no una publicación póstuma, sino una antología póstuma.5 Aunque hubo importantes omisiones en estos volúmenes, incluso si nos atenemos a los criterios de los editores,6 una de sus contribuciones clave fue incorporar obras que habían sido publicadas originalmente en distintas lenguas, y traducirlas al francés o reconstruir los originales franceses. Además de varios textos tardíos que se habían difundido en inglés —algunas conferencias y numerosas entrevistas—, la antología recoge textos publicados en portugués, castellano, alemán, neerlandés, japonés e inglés, de los que no existía edición previa en francés. Asimismo, si bien se habían editado antologías de las obras breves de Foucault en inglés, y otras lenguas, esta fue la primera edición de estas características en francés. Su ordenación cronológica resultó reveladora: al tiempo que la hacía más compleja, puso en cuestión la interpretación dominante de la obra de Foucault según líneas temáticas sencillas, y desestabilizó en sus mismos cimientos aquellas lecturas que se centraban en las discontinuidades entre sus obras más importantes. Si los libros publicados en vida eran las cimas, estas obras más breves revelaban la labor paciente efectuada en los valles.7

Del mismo modo, a partir de 1997, empezaron a publicarse los cursos que impartió anualmente en el Collège de France. Se trata de una institución singular, y los cursos también lo eran. En lugar de alumnos, se dice que los profesores tienen oyentes; y en vez de enseñar, se espera de los docentes que presenten las investigaciones que están llevando a cabo. Por ello, estas lecciones nos brindan una perspectiva valiosísima sobre el desarrollo del trabajo de Foucault y, una vez más, nos ayudan a precisar con gran detalle sus proyectos planeados, abandonados o incompletos. De entrada, para esquivar las restricciones legales, los albaceas de Foucault no usaron los apuntes que se conservaban de las clases, sino las grabaciones de audio que se hicieron en su momento, a las que durante años se pudo acceder en varios archivos. Además de permitir la existencia misma de estos volúmenes, la ventaja de este enfoque estriba en que los textos publicados reproducen fielmente las palabras que Foucault pronunció, junto con sus improvisaciones, desarrollos y aclaraciones. Esta fidelidad a la palabra oral se traduce en que las notas vienen firmadas por los editores, quienes también son responsables de la puntuación y de la división entre párrafos. Dado que la expresión oral puede resultar a veces un tanto incómoda de leer, los editores se reservaron cierta libertad en la formulación de las frases. Y, lo que es más importante: como consecuencia de las deficiencias en la grabación, hay pasajes con elipsis debidas a una pronunciación inaudible. Sin embargo, aun a pesar de todos estos problemas, disponemos hoy de los cursos en un formato mucho más accesible que el de las cintas parisinas.

Con todo, a medida que la serie de volúmenes progresaba, se autorizó a los editores a interpretar la restricción sobre las publicaciones póstumas de una forma mucho más laxa. Los manuscritos foucaultianos y, en algunos casos, otros materiales preparatorios, se citaron en las notas de los editores o en el aparato bibliográfico. Para algunos de los primeros cursos no había cintas disponibles, de modo que varios volúmenes se editaron basándose solamente en el manuscrito o en las transcripciones realizadas en su momento, revisadas por el propio Foucault. El segundo de esos cursos, Théories et institutions pénales (Teorías e instituciones penales), impartido en el año académico 1971-1972, del que solo han sobrevivido los apuntes preparatorios, fue el último en publicarse.8 La diferencia entre el estilo oral y el escrito es importante. El estilo de Foucault como profesor queda resumido, en un pasaje que se reproduce al principio de cada curso, por medio de una descripción del periodista Gérard Petitjean, procedente de un artículo publicado en 1975 en el que también abordaba el estilo docente de Lacan, Barthes, Derrida y Lyotard, entre otros.9 Pero Petitjean no atina del todo: «Sin efectismos oratorios. Es depurado y extremadamente efectivo. Sin la menor concesión a la improvisación».10 Si nos fijamos en los apuntes empleados para los dos primeros cursos, de los que no existen grabaciones de audio —los cursos de 1970-1971 y 1971-1972— y los comparamos con aquellos que sí se transcribieron, podemos observar que las lecciones de Foucault con frecuencia se basaban en un trabajo previo mucho menos desarrollado de lo que parecería indicar su expresión fluida. En efecto, como declaró el propio Foucault unos años después, ya en 1982:

Me parece que hay unas cuantas personas que graban las clases. Muy bien, eso es absolutamente parte de los derechos fundamentales. Aquí las clases son públicas. Con la salvedad de que, a lo mejor, ustedes tienen la impresión de que todas mis clases son escritas. Pero lo son menos de lo que parece, y no tengo transcripciones y ni siquiera grabaciones. Ahora bien, el caso es que las necesitaría. Entonces, si por casualidad alguno de ustedes tiene (o sabe de alguien que tiene), ya sea grabaciones ... o, claro, transcripciones, y tiene la amabilidad de decírmelo, me haría un favor. Sería sobre todo para los cuatro o cinco últimos años. (HSu 378/395-396/369-370)

Los cursos nos proporcionan una perspectiva muy valiosa sobre el desarrollo del proyecto de investigación de Foucault desde 1970 hasta la fecha de su muerte, como ocurre de forma muy parecida con los programas académicos de Martin Heidegger recogidos en su Gesamtausgabe.11 Sin embargo, el editor de Foucault en Gallimard, Pierre Nora, informa de una conversación en la que el propio Foucault se mostraba bastante desdeñoso con respecto al material de sus conferencias: «Hay mucha basura, pero también mucho trabajo y maneras de enfocarlo que podrían ser de utilidad para los chicos».12En efecto, Foucault desechó gran parte de ese material, sin llegar a desarrollar nunca muchos de los análisis y ejemplos con vistas a su publicación. No obstante, hay numerosos indicios que apuntan a las direcciones que tomarían sus publicaciones, y que probablemente habrían tomado de haber vivido el tiempo suficiente para completar los proyectos esbozados y planeados. En torno al mes de junio de cada año, salvo cuando se lo impidió la enfermedad en 1983 y 1984, Foucault redactaba resúmenes de sus cursos, que se publicaron en el Annuaire du Collège de France. En ellos, solía incidir en aspectos del curso que, retrospectivamente, consideraba importantes, aunque les hubiera restado importancia en un primer momento, u omitía otros que previamente le habían parecido cruciales: el resumen de Hay que defender la sociedad, por ejemplo, apenas menciona la raza. Hasta que no se editaron los cursos completos, esos resúmenes, las versiones piratas, las grabaciones y los testimonios presenciales constituían todo lo que nos era dado saber sobre las conferencias de Michel Foucault. Hoy día disponemos de una enorme cantidad de documentación previamente inaccesible. Otros materiales, más breves, han aparecido en distintos formatos con la promesa de que son solo el principio; muchos autorizados, algunos no. El mandato de «nada de publicaciones póstumas» se acató fielmente en primera instancia, luego se interpretó generosamente y, hoy en día, se ignora por completo. Existen más materiales disponibles en distintos archivos de París, Caen y Berkeley. Otros, sin embargo, todavía no son consultables.

Todos estos materiales a los que hemos podido acceder en tiempos recientes nos permiten establecer relaciones y distinguir continuidades donde antes parecía haber cesuras y divisiones. Por ello, plantean un reto fundamental para la periodización de la obra de Foucault que ha dominado gran parte de la bibliografía anglófona. Nos permiten constatar que Foucault frecuentó caminos durante mucho más tiempo de lo que creíamos, y que solía regresar al punto de partida para encaminarse en otras direcciones. Su interés largamente alimentado por la confesión, tanto en su relación con los mecanismos de poder como por su papel en la producción de verdad y subjetividad, es uno de esos hilos conductores principales. Podemos vislumbrar algo de sus prácticas de trabajo y modos de análisis, si bien quedan todavía muchas dudas que despejar y varios textos clave permanecen en archivos. También reviste importancia el hecho de que estos materiales nos permiten entrever cómo se desarrollaba su método de investigación cuando colaboraba con otros investigadores, como ocurrió en sus seminarios en el Collège de France y planeaba hacer también en Berkeley. Por último, disponemos, en grabaciones de audio y de vídeo que en gran medida ya han sido transcritas, de un registro incompleto de sus prácticas como profesor y conferenciante.

Si bien se han producido avances, embellecimientos, apropiaciones y aplicaciones fascinantes de muchas de las ideas analizadas en este libro desde la muerte de Foucault, incluidas la biopolítica, la gubernamentalidad, la sexualidad y el cuidado de sí, son temas para otros proyectos. Aquí, en cambio, el propósito consiste en reconstruir en la medida de lo posible lo que el propio Foucault pretendía hacer. Es este un libro sobre Foucault y no sobre los foucaultianos, una contribución a los estudios de Foucault, no sobre los estudios en sí.13 Por ello, se hace hincapié de forma continua en lo que Foucault escribió, dijo e hizo. No es una biografía y no se abordarán los aspectos puramente personales de su vida. He hecho consultas a algunos de sus conocidos, pero solo sobre su escritura y actividad como docente. Su vida en un sentido más amplio solo se discute en relación con la incidencia que tuvo sobre su labor. El libro aspira a esbozar de qué modo el plan temático para la Historia de la sexualidad fue abandonado; cómo ese abandono llevó a Foucault a trabajar sobre la gubernamentalidad y las tecnologías de sí; cómo llegó a escribir el estudio histórico de corte más cronológico en el que estaba trabajando cuando falleció; y abrir algunas de las posibilidades que dejó inexploradas o no desarrolló del todo. Se discuten aquí algunas inquietudes clave de su trabajo durante ese período y lo que sostuvo en obras bien conocidas pero injustamente desatendidas. Al proporcionar un perfil de su trabajo durante esa década, el libro pretende demostrar de qué manera, en mayor o menor medida, todas esas inquietudes estaban relacionadas con ese proyecto más general. Lo que podrían haber parecido vínculos aislados de gran interés, o aparentes desvíos, con frecuencia eran trabajos preparatorios. En este sentido más amplio, lo que se ofrece al lector es un libro sobre un libro, una historia de la Historia de la sexualidad. Esta investigación es, en consecuencia, un ejercicio en la historia del pensamiento.14

Este libro se acompaña de otro estudio que rastrea la aparición de Surveiller et punir, conocido en inglés como Discipline and Punish [Vigilar y castigar], a partir de los primeros cursos de conferencias en el Collège de France: Foucault: The Birth of Power.15 Examino allí las Lecciones sobre la voluntad de saber, del curso 1970-1971, y La sociedad punitiva, de 1972-1973.16 Esos cursos desarrollan temas clave —medida, investigación, examen— en periodos históricos muy distintos: la antigua Grecia, de la Edad Media hasta el siglo xvii, y los siglos xix y xx. Es bien sabido que esta fase de su obra exhibe un interés cada vez mayor por la cuestión del poder, que opera en paralelo a sus trabajos anteriores sobre el saber y que, lejos de sustituirlos, complementa sus análisis arqueológicos con un enfoque genealógico. Todos estos cursos, y especialmente el tercero, allanan el camino para la escritura de Vigilar y castigar entre 1970 y 1974. Otros materiales, en particular las conferencias que dictó en 1973 en Río de Janeiro sobre «La verdad y las formas jurídicas», en las que se sirvió del material preparado para el Collège de France, avalan este relato.

Foucault no solo trabajó en este proyecto. En su curso de 1973-1974, El poder psiquiátrico, da uso a sus innovaciones conceptuales sobre el poder para refundir los análisis planteados en Historia de la locura en la época clásica, ensayo publicado en 1961. Retoma temas anteriores y los vuelve a examinar, replantea sus focos de interés y profundiza en algunos de sus ángulos ciegos. En otros trabajos, sobre todo en las importantes conferencias que impartió en Río en 1974, vuelve a temas examinados en su libro de 1963, El nacimiento de la clínica, y examina aspectos de la arquitectura hospitalaria, la salud pública y la gestión de enfermedades. The Birth of Power también estudia su activismo político, especialmente en el «Groupe d’information sur les prisons», así como sus proyectos paralelos sobre la salud y los psiquiátricos. Esos proyectos políticos reflejan fielmente sus intereses más académicos. Todos ellos —sobre la disciplina, sobre la locura y sobre la enfermedad— se leen a través del prisma doble del poder y el saber que, a su vez, se interpretan a través de esos tres conceptos. Como afirmó el propio Foucault en 1973, «en su formulación histórica, medida, investigación y examen eran medios para ejercer el poder y, al mismo tiempo, normas para instaurar el saber [savoir]» (DE#15 II, 390; EW I, 18).

En esta productiva relación entre investigación académica y compromiso político, Foucault se define como un artificiero, un artificier, es decir: un experto en demoliciones, un pirotécnico, un zapador, un ingeniero militar (E 92/73-74). Afirma querer que sus libros funcionen como herramientas, «como una especie de bisturí, de cóctel Molotov o de galería de minado [galeries de mine], y que luego queden carbonizados como los fuegos artificiales [feux d’artifice]» (DE#152 II, 725). Los libros deben tener un solo propósito: «un asedio, una guerra, la destrucción». Su objetivo no es destruir cosas, sino sortear un problema, atravesar un bloqueo, cruzar un muro, ya sea derribándolo o saltándolo. Un artificiero es, «en primer lugar, un geólogo, alguien que mira con atención los estratos del terreno, los pliegues y las fallas» (E 92/74); lleva a cabo una labor de reconocimiento, vigila, envía informes. ¿Qué se necesita? ¿Qué puede hacerse? ¿Qué puede lograrse? «El método, al fin y al cabo, no es más que esta estrategia» (E 92/74). Esta descripción es válida para su trabajo no solo sobre la locura, la medicina y la disciplina, sino también la sexualidad.

Así pues, los capítulos de este libro tienen su punto de partida en ese estudio sobre la época anterior de Foucault, pero se han redactado para que funcionen como estudios independientes. Los dos capítulos iniciales de este libro esbozan los temas de sus conferencias de mediados de la década de 1970 y describen sus intereses centrales y cómo se relacionan con las cuestiones del sexo, como saber y como disciplina. El tercer capítulo aborda cómo cristaliza todo ello en el programa de trabajo propuesto en el primer volumen de Historia de la sexualidad. Los argumentos de dicho texto se analizan en detalle, pero también acudo a fuentes disponibles más allá del propio libro para apuntar en qué sentido preveía Foucault desarrollar esas ideas. La parte final de este tercer capítulo analiza los problemas que encontró el proyecto de Foucault con la idea de confesión, lo que le llevó a replantearse la orientación del mismo. En consecuencia, muestra que la cuestión de la norma y la normalización en general, y la política y la ética en particular, fueron motivo de inquietud intelectual en los últimos años de su vida. En el capítulo 4 se analiza su trabajo sobre la gubernamentalidad, así como una serie de proyectos en los que colaboró. El capítulo 5 retoma el tema de la confesión, de nuevo un interés primordial en la escritura de Foucault y sus declaraciones públicas a finales de los setenta y principios de los ochenta. En el capítulo 6 se rastrea de qué forma profundizó Foucault en su indagación histórica mediante un análisis de la Antigüedad pagana, mientras que en el capítulo 7 se describe la manera en que ese trabajo le condujo al segundo y tercer volúmenes en la versión publicada de la Historia de la sexualidad. El capítulo final analiza sus últimos cursos y el libro que escribió en colaboración con Arlette Farge. Este ensayo no presenta unas conclusiones no solo porque el trabajo de Foucault finalizara de forma extremadamente abrupta con múltiples proyectos inconclusos e inéditos, sino también porque las huellas archivísticas siguen siendo incompletas y se prevén nuevas publicaciones póstumas. En cambio, sí ofrece un breve resumen de las investigaciones que desarrolló durante esa década final, mostrando las continuidades y transformaciones de sus intereses.

1. Entrevista con Daniel Defert, 25 de marzo de 1990, citado en James Miller, The Passion of Michel Foucault, Londres: HarperCollins, 1993, pp. 240-241 [ed. esp.: James Miller, La pasión de Michel Foucault, Santiago de Chile: Andrés Bello, 1995, p. 323].

2. Claude Mauriac (Le temps accompli, París: Grasset, 1991, p. 43) informa de que Daniel Defert le mostró esta carta un mes después de la muerte de Foucault, y que estaba en contra de lo que Max Brod había hecho por Franz Kafka.

3. En 2018, dos años después de la aparición de este libro, Gallimard publicó el título y, un año después, en 2019, se editó en castellano: Michel Foucault, Historia de la sexualidad, IV. Las confesiones de la carne, trad. de Horacio Pons, Madrid: Siglo xxi, 2019. (N. del trad.)

4. Hay constancia de que ya en 1986 se habían iniciado los trabajos para un proyecto de estas características. Véase Pierre Nora, «Il avait un besoin formidable d’être aimé», L’Evénement de jeudi, 18-24 de septiembre de 1986, p. 83. Defert afirma que lo habló con Foucault incluso antes de su muerte: Florian Bardou, «Daniel Defert: Michel Foucault n’a jamais cessé d’être present», http://yagg.com/2014/06/23/daniel-defert-michel-foucault-na-jamais-cesse-detre-present/

5. Sobre la edición, véase Daniel Defert, «Je crois au temps...», Review Recto/ Verso, 1, 2007: pp. 1-7.

6. Véase Stuart Elden, «Toolkit: The Uncollected Foucault», Foucault Studies, 20, 2015.

7. Es una pena que no exista una traducción inglesa completa. En la antología Essential Works, en tres volúmenes, solo se recoge una selección de textos, muchos de los cuales ya se habían traducido antes al inglés para otras compilaciones, y se renuncia a una presentación cronológica en favor de una organización temática de los trabajos. [La traducción española, Obras esenciales, en tres volúmenes ordenados temáticamente, tampoco recoge la totalidad de los escritos de la edición francesa. (N. del trad.)]

8. Théories et institutions pénales: Cours au Collège de France (1971-1972), Bernard E. Harcourt (ed.), París: Gallimard/Seuil, 2015. [Existe edición en castellano: Teorías e instituciones penales, Madrid: Akal, 2021.]

9. Gérard Petitjean, «Les Grands Prêtres de l’université française», Le nouvel observateur, 7 de abril de 1975, pp. 52-57.

10. Ibíd., p. 55.

11. Véase Stuart Elden, Speaking Against Number: Heidegger, Language and the Politics of Calculation, Edimburgo: Edinburgh University Press, 2006. Aunque se ha debatido mucho sobre los cursos, quizá el mejor resumen de los mismos como un todo se encuentre en Guillaume Bellon, Une parole inquiète: Barthes et Foucault au Collège de France, Grenoble: Ellug, 2012.

12. Citado en Nora, «Il avait un besoin formidable d’être aimé», cit., p. 83.

13. Por ello, se incluyen referencias a fuentes secundarias solo cuando aportan información o puntos de apoyo, pero no para dejar constancia de debates o desarrollos de las ideas de Foucault. Entre otros, algunos de los títulos que me han parecido de utilidad son: Hubert L. Dreyfus y Paul Rabinow, Michel Foucault: Beyond Structuralism and Hermeneutics, Chicago: University of Chicago Press, 2ª ed., 1983 [ed. esp.: Michel Foucault: Más allá del estructuralismo y la hermenéutica, Buenos Aires: Nueva Visión, 2001]; Gilles Deleuze, Foucault, París: Minuit, 1986, traducido al inglés por Séan Hand como Foucault, Londres: Athlone, 1988 (en estas notas, en lo sucesivo, las referencias a los números de páginas de las ediciones francesa e inglesa se citarán separadas por una barra) [ed. esp.: Foucault, Barcelona: Paidós, 2015]; Clare O’Farrell, Michel Foucault, Londres: Sage, 2005; Mark Kelly, The Political Philosophy of Michel Foucault, Londres: Routledge, 2008; Colin Koopman, Genealogy as Critique: Foucault and the Problems of Modernity, Bloomington: Indiana University Press, 2013. Hace unos años abordé cuestiones más temáticas y teóricas en Mapping the Present: Heidegger, Foucault and the Project of a Spatial History, Londres: Continuum, 2001.

14. Mi inspiración aquí es Theodore Kisiel, The Genesis of Heidegger’s Being and Time, Berkeley: University of California Press, 1993, donde se reconstruye de qué forma y por qué Heidegger terminó escribiendo Ser y tiempo como lo hizo y por qué lo dejó inconcluso.

15. Stuart Elden, Foucault: The Birth of Power, Cambridge: Polity, 2017.

16. Leçons sur la volonté de savoir: Cours au Collège de France, 1970-1971, suivi de Le savoir d’Œdipe, ed. Daniel Defert, París: Gallimard/Seuil, 2011; traducido por Graham Burchell como Lectures on the Will to Know: Lectures at the Collège de France 1970-1, Londres: Palgrave Macmillan, 2013 [ed. esp.: Lecciones sobre la voluntad de saber, seguido de El saber de Edipo, Madrid: Akal, 2015]; Théories et institutions pénales; SP.

1. El pervertido, la histérica y el niño

Cuando tomó posesión de su cátedra en el Collège de France, Foucault no se limitó a dar conferencias. Dedicó gran parte de las horas lectivas a formar un seminario de investigación. Foucault quiso restringirlo a un grupo reducido de colaboradores comprometidos, pero la dirección del Collège no se lo permitió e insistió en que el grupo debía tener un formato abierto. Aunque ello limitó el alcance de las investigaciones que pudo llevar a cabo, el entorno de trabajo resultó ser productivo. El primer año encontraron un caso en los Annales d’hygiène publique et de médicine légale, la historia de Pierre Rivière.1 Al ahondar en la investigación, descubrieron unas notables memorias redactadas en primera persona, así como testimonios e informes médicos y legales. En 1973, Foucault y sus colegas publicaron los documentos, acompañados de varios comentarios, en un pequeño libro.2 Jean-Pierre Peter, que mantenía relaciones con la escuela de los Annales, desempeñó un papel crucial, ya que suya fue buena parte de la labor de archivo, incluido el hallazgo de las memorias originales de Rivière en Caen.

Rivière no fue el único caso que estudiaron Foucault y sus colegas. En el curso de Los anormales, a principios de 1975, Foucault deja constancia de la labor de Peter por haberle facilitado el material que se analizaría en las conferencias (A 94/102/103). En 1971 y 1972, Peter había publicado sendos artículos en la Nouvelle Revue de psychoanlyse que se inspiraban en el trabajo desarrollado en el seminario de Foucault.3 En el primero de dichos artículos, «Le Corps du délit»,4 Peter menciona a vuelapluma a la mujer anónima de Sélestat, quien asesinó y se comió a su hija durante una hambruna en Alsacia en 1817; al pastor Léger, quien asesinó y se comió a una muchacha,5 y a Henriette Cornier.6 Todos estos casos los abordó Foucault en Los anormales.7 «Le Corps du délit» es la traducción francesa del latinismo corpus deliciti, es decir, las pruebas relativas al hecho y las circunstancias de un crimen, pero también el objeto sobre el que este crimen se cometió (esto es: el cadáver). El texto apareció en un número de la revista dedicado a los Lieux du corps. En él, Peter se interesaba por la naturaleza corporal de los crímenes, dando la misma importancia al cuerpo del criminal, y el modo en que la medicina actúa sobre él, que al de la víctima. Hay algunas expresiones que prefiguran afirmaciones que Foucault haría en años posteriores de la misma década de 1970, especialmente en las conferencias de Río de Janeiro de 1974 sobre la medicina y en Los anormales, pero, a su vez, también hay pasajes que se apoyan explícitamente en El nacimiento de la clínica de Foucault, como, por ejemplo, el análisis de la medicina y el espacio.8

En el segundo artículo se presentan dos documentos de archivo hallados por Peter. El número de la revista está centrado en los Destins du cannibalisme. Hay una breve nota de Peter en la que presenta los dos textos y, a continuación, una reproducción de los expedientes del «Affaire de Sélestat» [El caso de Sélestat] y del «Procès de Léger» [El juicio a Léger].9 El primer caso es un texto que C. C. H. Marc había traducido en la década de 1830.10 Foucault se referirá más adelante al caso de Sélestat como «el primer monstruo registrado» (A 94/102/103). El segundo procede de Examen médical des procès criminels..., de Étienne-Jean Georget.11 Sin motivo que lo justifique, la reproducción que ofrece Peter se interrumpe dos párrafos antes del final del texto de Georget. Proporciona la acusación legal, algunas declaraciones y un análisis somero del caso. Según lo describe Foucault, Léger «mató ... a una niña, la violó, cortó sus órganos sexuales y se los comió, y le arrancó el corazón para chuparlo» (A 94/102/103-104).

Los casos de Sélestat, Léger y Cornier nos dan cierta idea de cómo trabajaba Foucault. El trabajo meticuloso, paciente, documental en el que se apoyaban sus cursos y, posteriormente, sus libros, era posible gracias al trabajo colectivo que se desarrollaba en sus seminarios. Encontramos varios ejemplos de ello en los cursos de El poder psiquiátrico y Los anormales. Dichos ejemplos pueden enmarcarse en varias categorías, incluidas lo monstruoso y lo perverso; las mujeres como histéricas y prostitutas; y la constante preocupación por los niños. En el primer volumen de Historia de la sexualidad, Foucault los mencionará como tres de los sujetos privilegiados de la sexualidad, pero la presentación de esos ejemplos en los cursos todavía no presenta una definición tan nítida. Foucault define su trabajo en los casos como «dossiers» (por ejemplo, en PP ٢٣٩/٢٣٩/٢٣٩): una catalogación de una serie de casos, a la que se adjuntan las pruebas periciales y el trabajo de archivo. En buena medida, su análisis de hombres, mujeres y niños se basa en una estrategia parecida a la del volumen de Rivière: presenta las pruebas documentales del caso, apoyándose en informes médicos, psiquiátricos y legales, para luego derivar aspectos y principios más generales. De hecho, Foucault se refiere explícitamente a los análisis de la documentación relativa al caso Rivière como un análisis complementario (A ١٩-٢٠/٢٠-٢١/٣٢-٣٣).

Lo monstruoso y lo perverso

El análisis preliminar del curso de Los anormales se centra en el papel de la pericia psiquiátrica en los juicios a criminales (A 3-11/1-11/15-24), especialmente la relación entre «lo grotesco» y el doblete psicológico-ético (o psicológico-moral) del «delito». Por «grotesco», Foucault no entiende «una simple categoría de injurias ... [ni] un epíteto injurioso ... [sino] una categoría del análisis histórico político» (A 12/11/25). Esta concepción de lo grotesco se relaciona con lo que Foucault denomina «lo ubuesco», una categoría derivada de la obra de teatro de Alfred Jarry, Ubú rey.12 Con lo ubuesco se pretende designar a alguien que por su carácter grotesco, absurdo o cruel se asemeja al protagonista de la obra. Foucault moviliza la noción de lo grotesco para examinar la soberanía, acudiendo a ejemplos de la historia del Imperio romano, como Nerón. Asimismo, toca brevemente las relaciones entre lo grotesco y el poder administrativo o burocrático, sin limitarse a lo que podemos encontrar en las obras de Balzac, Dostoyevski, Courteline o Kafka, pues también aborda lo grotesco burocrático moderno en el nazismo y el fascismo (A 12-13/12-13/25-26). Con todo, estas categorías permiten el análisis del monstruo político, y Foucault traza paralelismos entre actos monstruosos, como el vampirismo, la antropofagia y la necrofilia, y la literatura sobre dichas figuras. A veces, retomará estos temas, en especial en el análisis de María Antonieta y Luis XVI (A 87-93/94-100/95-102). Sin embargo, con carácter más general, la noción de lo grotesco servirá de guía para los textos que se leerán durante el curso (A 14-15/14-15/28).

Foucault aborda en detalle la relación entre locura y crimen, en relación con el Artículo 64 del Código Penal francés de 1810, que declaraba que no concurría crimen ni delito si el acusado se hubiere hallado en estado de demencia en el momento de los hechos juzgados, o sometido a una fuerza frente a la que no pudiera ofrecer resistencia. Una vez más, la pericia psiquiátrica y médica adquirió una posición central en la administración de la justicia. La doble función del peritaje psiquiátrico consiste en relacionar delito y criminalidad, por una parte, y al autor del delito con el personaje del delincuente, por otra. Una tercera función consiste en la creación del doctor-juez, como consecuencia de las facultades legales que terminaron adquiriendo el psiquiatra o el doctor. Por un lado, el juez se convirtió en una suerte de médico, porque la sentencia no solo versaba sobre el tema legal definido como tal por la ley, sino también sobre el individuo con esos rasgos de carácter así definidos. El juez podía dictar una serie de medidas correctivas y de rehabilitación del individuo. El bajo oficio de castigar deviene así el bello oficio de curar (A 22/23/35).

Así pues, la creación del personaje del delincuente lleva a un examen del concepto del «individuo peligroso», otro tema sobre el que Foucault había planeado escribir un libro (véase el capítulo 5). Tal y como ocurre en Vigilar y castigar y en las conferencias de Río de 1974 sobre la medicina, Foucault compara a continuación el tratamiento respectivo de los leprosos y de las víctimas de la peste. La exclusión de los leprosos es reemplazada por el confinamiento, la observación y la formación de un saber en el caso de la peste. Es un desplazamiento desde una reacción negativa a otra positiva. Se trata, para Foucault, de la invención de las tecnologías de poder positivas, la noción de disciplina: es el nacimiento de las estrategias administrativas y políticas.13 Foucault apunta de qué forma esas estrategias podrían interpretarse como un arte de gobierno de los niños, los locos, los pobres, etc. Aun siendo breve, se trata de una de las primeras ocasiones en las que identifica su objeto de estudio en tales términos.14 Por «gobierno», Foucault quiere que se entiendan tres cosas: una teoría jurídico-política del poder; el aparato del Estado con sus elementos subsidiarios en diversas instituciones; y las organizaciones disciplinarias (A 45/48-49/55-56). Si bien las tres cosas son importantes, Foucault centra su interés en la última: lo que denomina el dispositivo de «normalización», que esboza sirviéndose de los términos planteados por Georges Canguilhem en Lo normal y lo patológico (A 29-48/31-52/39-59). («Dispositif» se convertirá en un importante término técnico en la obra de Foucault y lo abordaremos con detalle en el capítulo 3). Esta formación paulatina de un saber y un poder de normalización es un elemento crucial en la manera en la que se defiende la sociedad, lo que vincula este período del trabajo de Foucault con investigaciones anteriores y posteriores (A 311/328-329/301). En el manuscrito del curso, Foucault cierra la primera lección sugiriendo que le gustaría emprender «la arqueología del surgimiento del poder de normalización». En el discurso que pronunció, dice sencillamente que le gustaría estudiarla (A 24/26/38).

El ámbito en el que el dispositivo de «normalización» se aplica es el de la anomalía o anormalidad [anomalie]. En la segunda lección, señala que la normalización se «intentó practicar en el dominio de la sexualidad» y que este será el objeto de su análisis (A 48/52/59; véase 155-156/167-168/157-158). Sin embargo, los prolegómenos de la discusión remiten en parte, y con toda claridad, al análisis de Vigilar y castigar, con la comparación del patíbulo y la prisión, y el breve análisis de las lettres de cachet (las cartas que portaban el sello del rey) se relaciona con su proyecto de largo alcance temporal sobre dichos documentos; un proyecto que completaría más adelante, ya en 1982, con el libro Le Désordre des familles (véase el capítulo 8). En este curso, la noción de anomalía presentaba tres elementos: el «monstruo humano», el «individuo que corregir» y el niño masturbador. La categoría de «monstruo humano» se forma en relación con la ley —«monstruo» es un concepto jurídico—, pero su propia existencia supone una violación de las leyes de la naturaleza y también de las de la sociedad. Aparece en el dominio de lo que Foucault denomina lo «jurídico-político». El monstruo es a un tiempo un fenómeno extremo y un fenómeno extremadamente singular; es el caso límite, la excepción que solo hallamos en casos extremos. Para Foucault, el monstruo aúna lo imposible y lo prohibido (A 51/56/62). En lo fundamental es concebido como una mezcla: «Vemos que se comunican entre sí la figura del individuo monstruoso y la del desviado sexual» (A 56/60/66). Foucault sugiere que cada época propendía a tener su forma de «monstruo privilegiado», una tipología particular sobre la que se hacía especial hincapié. En la Edad Media, era el hombre bestial —hombres con cabezas de vacas, hombres con pies de aves—. El monstruo es una mezcla, un mélange de dos especies. Estos monstruos transgreden las tablas de clasificación, distorsionan las leyes de la naturaleza, rebasan los límites de lo posible (A 56-61/62-65/68-71). En el Renacimiento, el monstruo privilegiado lo constituían los gemelos siameses: uno que es dos, dos que son uno (A 61/66/70-71). Pero en la edad clásica se privilegia un tercer tipo de monstruo: el hermafrodita (A 62/66-67/73).

El tratamiento de la cuestión del hermafrodita resulta particularmente detallado e interesante. Foucault señala que los hermafroditas eran «considerados como monstruos y ejecutados, quemados y sus cenizas se lanzaban al viento» (A 62/67/73). Primero analiza el caso de Antide Collas, de 1599, quien fue acusado de ser un hermafrodita. Los médicos confirmaron que presentaba dos sexos, y que el segundo sexo era la consecuencia de sus relaciones con Satán. Collas fue quemado vivo en Dôle. Foucault afirma que fue una de las últimas personas condenadas a la hoguera por el mero hecho de ser hermafrodita. Se abrió entonces un período en el que al hermafrodita se le permitía elegir su sexo, «comportarse de la manera del sexo así determinado y, en particular, que usara la ropa correspondiente [les vetêments]». Luego, refiere la limitación de los actos permitidos: servirse del sexo secundario le valdría al hermafrodita una condena por sodomía. Se dieron varios casos de esta naturaleza, como el de un hermafrodita que había elegido el sexo masculino y había mantenido relaciones sexuales con un hombre, o el de dos hermafroditas que vivían juntos y de los que se supuso que también habían mantenido relaciones sexuales (A 62-63/67-68/73-75). El curso aborda, a continuación, dos casos posteriores con cierto detalle: el caso Marie/Marin Lemarcis (el «hermafrodita de Ruán»), de principios del siglo xvii, y el caso Anne Grandjean, de 1765. El primero nació niña, se convirtió en hombre y se casó con una viuda que había tenido tres hijos. Pero un examen médico no encontró indicios de virilidad, de forma que Lemarcis fue condenado a la horca, a ser quemado vivo y a que sus cenizas se arrojaran al viento, mientras que a la viuda se le obligó a presenciar la condena y a ser azotada. Sin embargo, tras presentar Lemarcis recurso, un médico reconoció algún signo de masculinidad, con lo que fue absuelto, se le ordenó que se vistiera de mujer y se le prohibió vivir con ninguna otra persona de uno u otro sexo, so pena de perder la vida (A 63/68/74-75). El interés de Foucault se debe en parte a que el hermafrodita era visto como un monstruo. Uno de los médicos —Riolan— cree que «lo es porque es contrario al orden y la regla corriente de la naturaleza, que separó el género humano en dos: varones y mujeres. Por ende, si alguien tiene los dos sexos a la vez, hay que tenerlo y reputarlo por monstruo». De ahí que el examen sea importante para determinar su comportamiento y su capacidad de contraer matrimonio y con quién (A 66/71/77-78). Se observa aquí una tensión evidente que no se dio ni en el caso de Collas ni en el de Anne Grandjean.

Bautizada como niña, a los catorce años percibió que sentía «atracción por personas de su mismo sexo». Decidió vestirse con indumentaria masculina, se fue a vivir a otra ciudad y se casó con una tal Françoise Lambert. Denunciada a las autoridades, fue examinada por un cirujano, que determinó que era mujer y, por tanto, fue condenada: «utilizó ... el sexo que no era dominante en ella». Se la condenó a la picota, fue azotada y marcada a fuego, pero se la liberó tras presentar recurso. Se le impuso vestir ropa femenina y evitar a Françoise y a cualquier otra mujer. La diferencia entre esos dos casos parecidos, como señala Foucault, estriba en que a Lemarcis se le prohibió convivir con ninguna otra persona y a Grandjean solo con mujeres. De ahí que a esta última se le permitiera tener una sexualidad y una relación sexual que a la primera se le había prohibido (A 66/71-72/78-79). Foucault se sirve de los dos casos para apuntar que, durante esa época, se produjo un cambio fundamental en el tratamiento del hermafrodita. El hermafroditismo deja de considerarse como una «mezcla de sexos» y pasa a ser visto como la presencia simultánea de dos sexos en un solo organismo e individuo. El Dictionnaire de médecine, de esa misma época, declaraba que todas las historias de hermafroditas eran leyendas: lo que hay son individuos con rasgos sexuales predominantes, pero con los órganos sexuales mal formados, lo que les impide engendrar (ya sea en otro cuerpo o en el propio). Lo que recibía el nombre de hermafroditismo era en realidad una malformación física acompañada de impotencia. En el caso de Grandjean, por tanto, no era un hermafrodita, sino una mujer con «gustos perversos [a la que] le gustan las mujeres: esta monstruosidad no de naturaleza, sino de comportamiento, es lo que tiene que provocar la condena» (A 67/73/80).

Foucault señala que esta historia muestra la disociación del complejo jurídico-natural de la monstruosidad hermafrodita, porque la anomalía somática es una mera imperfección, es decir, la monstruosidad ya no se concibe como un fenómeno jurídico-natural, sino jurídico-moral: se trata de una «monstruosidad no de naturaleza, sino de comportamiento» (A 68/73/80). Ya en el siglo xix