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Las formas de la memoria es un muestrario de textos que evidencia la relación fundamental que existe entre la memoria y la escritura; entre el tiempo y la literatura. Cada autora expone la manera en que el recuerdo modela, simultáneamente, la mirada personal y la relación con los demás. Layla Martínez describe en un relato un padecimiento moderno: el Súbito Envejecimiento; un personaje de Daniela Tarazona intenta descifrar el misterio del pasado a través de un hongo que se erige sobre un trozo de estiércol; Camila Fabbri le da consejos a su yo de veinte años; Samantha Schweblin compone un cuento sobre las secuelas de un fenómeno traumático; Clyo Mendoza explica por qué jamás aceptaría volver a la adolescencia; Luna Miguel argumenta que la esperanza de ser leída puede ser un recurso de supervivencia; Claudia Ulloa Donoso percibe la escritura y la lectura como un tango que sucede en un ritmo intemporal; Andrea Chapela cifra su juventud en la primera taza de café que compartió y Vanessa Londoño descubre en el flujo de un río la naturaleza cíclica del tiempo.
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Seitenzahl: 105
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Derechos reservados
© Andrea Chapela, 2025
© Camila Fabbri, 2025
© Layla Martínez, 2025
© Clyo Mendoza, 2025
© Luna Miguel, 2025
© Vanessa Londoño, 2025
© Samanta Schweblin, 2025
Licencia otorgada por Penguin Random House
Grupo Editorial, S.A.U.
© Daniela Tarazona, 2025
© Claudia Ulloa Donoso, 2025
Texto publicado mediante acuerdo con
VicLit Agencia Literaria
© 2025 Almadía Aljosan S.L.
Calle Alberto Bosch, 9
28014, Madrid, España
www.almadiaeditorial.com
@EdAlmadiaEs
@edalmadiaes
Edición digital: agosto de 2025
isbnebook: 978-607-2631-29-8
Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento.
Hecho en México.
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Para conmemorar el vigésimo aniversario de Almadía invitamos a nueve autoras que han sido parte de nuestro proyecto a escribir textos sobre el paso del tiempo; sobre el hecho de que, con los años, nosotros y quienes nos rodean nos hemos transformado, y por ello vale la pena brindar, reflexionar, gritar, llorar, festejar (o todas a la vez).
A las siguientes páginas las une la convicción de que las personas que día con día participan en la hechura y promoción de los libros, y quienes más tarde los leen, forman una comunidad que se vincula por medio de los gestos que permite la escritura. De esta manera autores, lectores y trabajadores de la industria editorial plasmamos la diversidad de formas en que el lenguaje fluye.
Creemos que en los textos que presentamos reverdecen la memoria y la imaginación colectivas, pero también brotan ahí el dolor, el placer, la energía, la incomprensión y el olvido, conceptos siempre ligados al curso del tiempo. Las palabras renuevan el sentido impredecible del juego y de la fiesta para los días que vendrán, lo que equivale a decir que crean, sin cesar, nuevas posibilidades de vida. Gracias por ser parte de esta aventura.
El equipo de Almadía
El 27 de enero de 1995, el día en que cumplía veinte años la mayor de sus hijas, el matrimonio formado por Adelina García y Roberto Robles cerró la puerta de su casa para no volver a abrirla nunca. A partir de entonces se instaló en la vivienda una rutina severa e inflexible que ocupaba toda la jornada, de la mañana a la noche, y no permitía la menor de las variaciones. Adelina García, la Madre, tenía a su cargo el cuidado del Huerto, que debía proporcionar la mayor parte de los alimentos que consumía la Familia. Era, por tanto, una Ocupación Importante, y como tal se le concedió la mayor parte de la jornada de su responsable, de seis a once de la mañana y de tres a seis de la tarde. Adelina afrontó su tarea con decisión, y por qué no decirlo, con arrojo. Levantó las baldosas del patio una a una y las sustituyó por surcos perfectamente alineados, construyó maceteros monstruosos que colgó de las ventanas con un complicado sistema de poleas, cubrió el suelo de la casa con treinta centímetros de tierra de cultivo y redactó un detallado censo de escarabajos y lombrices que incluía el nombre y las costumbres de cada uno de los individuos y que permitía predecir, con una exactitud pasmosa, la cantidad de turba que iban a remover en una jornada. Estas tareas, sin embargo, palidecieron al lado de la más ambiciosa de todas ellas: la instalación de un ingenioso sistema de riego que inundaba la cocina cada doce horas y que, unido a un método de climatización tan simple como eficaz que incluía una cantidad nada desdeñable de papel de aluminio, permitió el cultivo de especies ajenas a las sequedades y los calores de la meseta.
Roberto Robles, el Padre, era el encargado de los Suministros, lo que implicaba velar por que la Familia tuviese siempre una cantidad suficiente de Cualquier Cosa que Pudiese Necesitar. Fue considerada también una Ocupación Importante, y en consecuencia se le otorgó la mayor parte del tiempo de la jornada de su responsable, en el mismo horario que la Madre. No puede decirse, sin embargo, que Roberto acometiese su labor con entusiasmo. Lo primero que hizo fue elaborar un listado de Cualquier Cosa que Pudiese Necesitar, pero enseguida se vio abrumado por la complejidad de la tarea. Las Cosas que se Podían Necesitar eran ciertamente muchas y de naturaleza muy distinta. Unas se necesitaban en grandes cantidades y de otras bastaban unas pocas unidades, unas permitían varios usos y otras se consumían enseguida, unas podían almacenarse durante años y otras requerían armarios a salvo de humedades. Eso por no hablar de que no todas tenían el mismo tamaño, ni estaban hechas de los mismos materiales, ni cumplían la misma función, ni siquiera eran todas igual de necesarias. Y, por si eso fuera poco, dentro de la Familia había opiniones muy diversas sobre la categoría de Cualquier Cosa que se Pudiese Necesitar, por lo que el Buzón de Quejas y Sugerencias estaba continuamente lleno, y Roberto se veía obligado a dedicar una buena parte de su jornada al elaborado procedimiento de estudiar cuidadosamente cada una de las peticiones, redactar un informe y emitir un veredicto. Por supuesto, el veredicto era frecuentemente recurrido, así que el procedimiento volvía a empezar de nuevo.
Rosa Robles, la Hija Mayor, recibió el encargo de Dirimir los Conflictos, una tarea calificada de Ocupación Importante de Segundo Grado porque, aunque era considerada crucial para el Cultivo de la Armonía dentro de la Familia, no estaba previsto que exigiese tanto tiempo como las Ocupaciones Importantes y, por tanto, era compatible con la realización de otras Ocupaciones Importantes de Segundo Grado. Esta previsión, no obstante, enseguida se demostró equivocada. Como apuntó la Hija Mayor en un comentario que toda la Familia calificó de muy perspicaz, el objetivo del Cultivo de la Armonía requería Prevenir los Conflictos más que Dirimirlos, por lo que se aprobó de manera unánime que su tarea fuese a partir de entonces Prevenir y Dirimir los Conflictos y no solo Dirimir los Conflictos. Esto aumentó en gran medida su carga de trabajo, porque la Hija Mayor se vio en la obligación de redactar una detallada lista de Normas de Convivencia, establecer un buen montón de Reglas de Uso y colocar un buen puñado de Buzones de Quejas y Sugerencias, además de elaborar una gran cantidad de Procedimientos con sus correspondientes Manuales que explicaban de forma precisa pero sucinta cómo rellenar los Formularios. El aumento de la cantidad de trabajo no hizo, sin embargo, que su tarea pasase a ser considerada una Ocupación Importante en lugar de una Ocupación Importante de Segundo Grado, y la Hija Mayor siempre sospechó que eso se debía a que los encargados de las Ocupaciones Importantes tenían la última palabra en caso de haber agotado las vías de Recurso y Apelación en un Conflicto, pero no quiso rellenar un Formulario para elevar una Queja porque eso hubiese supuesto poner en marcha un nuevo Procedimiento, lo que aumentaba su carga de trabajo en vez de aligerarla, agravando paradójicamente el problema por el que rellenaba el Formulario.
Marisa Robles, la Hija Mediana, fue la encargada de Educación, una tarea calificada como Ocupación Importante de Segundo Grado a pesar de la oposición de su responsable, que alegó que se trataba de una tarea que contribuía al objetivo del Cultivo de la Armonía dentro de la Familia y, por tanto, debía ser calificada como Ocupación Importante. Rellenó un buen número de Formularios siguiendo atentamente las indicaciones de los Manuales, pero su Sugerencia fue rechazada cuando se demostró que la Educación no contribuía de ningún modo al mantenimiento de la Armonía, más bien todo lo contrario, producía una enorme cantidad de Conflictos. En lo que más tarde la Hija Mediana llamaría el Gran Cisma, que tuvo lugar solo unas semanas después del comienzo del Encierro, la Hija Mayor se unió al Padre y la Madre en la negativa a modificar la calificación de la tarea de Educación de Ocupación Importante de Segundo Grado a Ocupación Importante. Las consecuencias de este Gran Cisma no han sido adecuadamente estudiadas todavía, pero podría estar en el origen de las inusuales decisiones que tomó la responsable de Educación en la selección de las Materias de Estudio, que incluían una profunda dedicación a la Astrometría, cinco horas semanales de Sánscrito y un exhaustivo análisis de la poesía contemporánea china, la mayor parte de la cual permanece sin traducir.
Rita Robles, la Hija Menor, fue encargada de la tarea del Cuidado de los Gatos, una labor calificada como Ocupación Importante de Segundo Grado debido a un cálculo totalmente equivocado de las horas diarias que ocupaba. Como enseguida se dio cuenta la Hija Menor, cada uno de los seis Gatos tenía unos apetitos y preferencias completamente diferentes del resto. Mientras dos de ellos se alimentaban casi exclusivamente de budín de arroz y peras, los otros cuatro lo aborrecían, así que era necesario preparar una gran cantidad de empanadillas de aceitunas, tartas de apio y croquetas de calabaza todos los días. A eso había que añadir la oposición que demostraron al sistema de inundación de la cocina, que se convirtió en un boicot activo cuando empezaron a roer los cables y arañar el papel de aluminio y que supuso un constante quebradero de cabeza para la Hija Menor.
El tiempo que no se dedicaba a las Ocupaciones Importantes y las Ocupaciones Importantes de Segundo Grado se empleaba en los Cometidos Secundarios, que incluían el Lavado de la Ropa, la Elaboración de Conservas y el Cuidado Dental. La rutina se completaba con dos horas semanales dedicadas al Cultivo de la Armonía, en las que la Familia debía reunirse en el salón para intercambiar amables comentarios y afectuosas apreciaciones sobre el día a día que sin embargo pronto derivaron en agrias discusiones sobre el sentido de la obra de un joven poeta chino. Aunque no cabe duda de que la obra de este poeta no está exenta de polémica, no es difícil suponer que en estas discusiones subyacían motivaciones no directamente relacionadas con el uso de la metáfora y la metonimia y sí con el pobre desempeño de los responsables de las Ocupaciones Importantes, a lo que se añadían los rencores acumulados tras el ya mencionado Gran Cisma. Aunque la Madre y el Padre, como responsables de las Ocupaciones Importantes, negaron reiteradamente los escasos resultados de sus tareas, los datos no dejan lugar a dudas. Lo único que se producía en el Huerto eran unas coles descomunales, unas zanahorias raquíticas y una innumerable cantidad de algas de todas las variedades y tamaños, y los únicos Suministros que llegaban con regularidad eran la pasta de dientes, los zapatos de la talla treinta y siete y la harina de garbanzos, además de los ingredientes necesarios para la elaboración de la comida de los gatos. Los pobres resultados obtenidos por el Padre y la Madre en el desempeño de sus Ocupaciones y las tensiones que se derivaron de ello, convenientemente camufladas bajo apasionadas discusiones sobre poesía, son considerados la causa principal de los hechos que acabaron llevando al Gran Cuestionamiento, ya que produjeron un cambio crucial en la percepción que la Hija Mayor tenía del Padre y de la Madre.
La primera prueba material que tenemos del Gran Cuestionamiento es el famoso dibujo elaborado por la Hija Menor y fechado por ella misma el 5 de diciembre de 1995, casi un año después del encierro. De forma prácticamente unánime, todos los estudiosos consideran que las palabras “Mentira, mentira, mentira” que la Hija Menor escribió encima de lo que parece ser un retrato de los miembros de la Familia dentro de lo que se ha considerado una representación esquemática de la Casa es una prueba irrefutable del Cuestionamiento, pero lo cierto es que esto no es más que una suposición. Se desconocen las motivaciones que llevaron a la Hija Menor a realizar el dibujo y escribir las tres palabras encima. No sabemos, por ejemplo, por qué la Hija Menor no incluyó a los seis gatos en el retrato, cuando ella era precisamente la responsable del Cuidado de los Gatos, la Ocupación Importante de Segundo Grado a la que consagraba la mayor parte de la jornada. Tampoco sabemos por qué escribió las tres palabras encima de todos los miembros de la Familia, y no únicamente del Padre y la Madre. No parece
