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Muñecas Vivientes
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Veröffentlichungsjahr: 2016
Muñecas Vivientes
R.A. Simone
––––––––
Traducido por Gonzalo Garcia L.
“Muñecas Vivientes”
Escrito por R.A. Simone
Copyright © 2016 Gold Egg Investing, LLC
Todos los derechos reservados
Distribuido por Babelcube, Inc.
www.babelcube.com
Traducido por Gonzalo Garcia L.
“Babelcube Books” y “Babelcube” son marcas registradas de Babelcube Inc.
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Muñecas Vivientes
Capítulo Uno
Capítulo Dos
Chapter Three | Capítulo Tres
Unase a la hoja informative de R.A. Simone
R.A Simone
David Bailey admiraba a su padre, pero normalmente se sentía más cómodo a una cierta distancia.
“Veré a una mujer mas tarde esta noche,” dijo Samson Bailey, el padre de David Bailey
mientras los dos se sentaban en la redonda y elegante mesa de roble de la cocina, comiendo Taco Bell, recién llegado.
“A lo mejor me quieres acompañar. Se llama Melissa.”
“Por qué?” Preguntó David.
“Pero solo si quieres. Ella conoce a algunas...mujeres jóvenes bastante interesantes que podrías querer conocer.”
David entornó los ojos. “Primero mi madre trata de arreglar las cosas para mi, y ahora tu.”
“Has heredado mucho de mi,” me dijo mi padre
“No estás muerto aun,” dijo David. “No pienso aprovecharme de ti, padre, pero de verdad espero que no sea por muchos años, y para entonces planeo hacer mas dinero que tú.”
El aroma de comida Mexicana sucedánea llenaba el aire. Chiles, cebolla, ajos,
comino, pimentón.
El sistema de sonido tocaba La Agonía Épica del Fantasma.
“Eso me haría muy orgulloso de ti,” dijo Papá. “Y a eso es a lo que me refiero-tu
heredaste mi obstinado orgullo.”
“Tu me has enseñado mucho, padre. Te has asegurado que aprenda de tus errores.
Tu me has dado un gran empujón que no habría conseguido de la mayoría de las familias.”
“Pero tu has sido exitoso aun si hubieses nacido en el barrio, como lo fui yo, dijo mi padre. “Una barrio blanco, pero barrio al fin y al cabo.”
Mientras mascaba sus tacos, a David le quemó la boca y sus ojos se pusieron llorosos.
“Esto es fantástico, Padre. No sabía que Taco Bell entregara a domicilio.”
El padre le guiño un ojo, y tragó su último trozo de un Burrito Supremo.
“Ellos lo hacen para mi.”
“Y esta salsa de que es?”
“Compro es salsa en la tienda Asia de Jay, importada de Tailandia, y se mezcla con
salsa picante marca Taco Bell del supermercado Nacional. Ves, te gusta, y tomo Dr. Pepper, no cualquier cola.”
“ A donde quieres llegar, papa?”
“Cómo está tu vida amorosa?”
Sacudido por un shock, David dejó de mascar. Finalmente, apuró una respuesta. “Huh?”
El papa lo miraba fijamente. “Vamos, es una simple pregunta.”
“Nunca la habías preguntado. Cómo va la tuya?”
“Simplemente genial, fabulosa. No podría estar mas contento. Una vez por semana, muero y voy al Cielo. Solo, que no lo llamaría amor. Al menos, no a lo que tú te refieres. Y es todo gracias a esta Melissa.”
“Entonces no estás por casarte? No, mi madre habría leído sobre esto en la
Columna de chismes del diario, y me lo habría dicho.”
Samson Bayley sacudió su cabeza lentamente, pero sonrió. “Dudo que algún día esté preparado para el matrimonio,” dijo en una voz baja pero no triste... “Lo he tenido todo, solo estoy tratando de saber donde te encuentras tu.”
David se encogió de hombros. “Honestamente, papá, no lo se. Todas las súper modelos de mi edad están saliendo contigo.”
“No aguantes la respiración esperando que me case con cualquiera de ellas.”
“Si Melissa te lleva al cielo una vez por semana.”
“No una súper modelo,” dijo mi padre. “Conozco algunas actrices, bueno, llegaremos a eso, si tu tienes interés.”
Mi padre siendo misterioso. David se encogió, y comió otro taco.
“Terminé con Georgina,” dijo. “Finalmente decidía que ella era solamente una busca fortunas.”
“Pensé que ella era agradable.”
“Tal vez ella me quería también. Pero tenía el mal hábito de hacer pucheros cuando me pedía algo y no podía o no quería dárselo inmediatamente. Y no solo por algunos minutos, si no por toda la tarde.
“ Y no te daba nada? Dijo papá.
David se echo para atrás para hacer espacio en su estómago. Miró fijamente a su padre.
El viejo no se veía tan viejo, después de todo. Con menos cabello en las sienes, pero algunos amigos de David habían perdido mas ya. Algunas mechas de pelo negro poniéndose grises. Su cara un poco más afilada y apretada de lo que recordaba de años anteriores.
Pero su cuerpo podría pasar por cercano a treinta. Aun musculoso sin ser abultado
como un físico culturista. Plano, estómago recortado. Piernas apretadas. Todavía debe hacer piques cortos tres o cuatro veces por semana.
Cada otro corredor que David conocía trotaba sin parar, y se enorgullecían de cuantas millas corrían cada semana. Su padre picaba fuerte cinco o seis veces, completando una milla como máximo, caminaba un poco para enfriarse, y estaba listo. Y parece en mejor estado físico que todos. Deja a papá que haga las cosas diferentes- y aun así, mejor- que cualquier otro.
David no tenía tiempo para correr. Sus negocios lo mantenían ocupado veinticinco
horas al día. Mas adelante, dijo para el. Afortunadamente, mas adelante, llegará antes que un ataque al corazón.
David no era juez para la atracción sexual, pero el sabía que la cara liviana de su padre, cuerpo trabajado, y el patrimonio multimillonario lo convertía en una presa grado AAA. Pero eso es un arma de doble filo, como se estaba dando cuenta, a medida que su patrimonio aumentaba.
Enamorándose de una mujer que adoraba sus retornos económicos mas que lo que amaba a David por el mismo, era un riesgo laboral de gran éxito.
“Eso es correcto,” dijo finalmente David. “Finalmente me frustré mucho, y la
eché.”
“Lo debería haber hecho la primera vez,” le dijo su padre. “Yo solía tener una regla de los quince minutos. Las dejaba estar molestas por quince minutos mientras las ignoraba haciendo algo útil o interesante. Si seguían molestas quince minutos mas tarde, ese era el fin de ellas. Afuera de la puerta. Y si estábamos afuera en una cita o en algo, la llevaba directo a su hogar. Alguna veces me iba de fiestas muy buenas.”
“Eres un ejemplo a seguir,” dijo David, riendo.
“Mas adelante, ni siquiera les daba quince minutos. Podían alegar un poco, mientras
rieran. Por eso esperaba que te engancharas con alguna mujer cuando aun eras
joven.”
“Mi madre me aconsejó que esperara a enamorarme.”
“Ella te enseñó lecciones de lo que aprendió,” dijo Papá. “Enamorarse muy temprano, y tu terminas embarazada y sin matrimonio. Quería decir, esperaba que encontraras verdadero amor antes. Si no en la secundaria, en la Universidad. O justo cuando empezabas en el mundo, antes [...]
