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"Los oligarcas no son solo cosa de los malvados rusos. En España, controlan los resortes del poder y en ocasiones tapan sus miserias bajo falsa apariencia de filantropía. Grandes constructoras, familias de alta alcurnia, fortunas surgidas a la vera del franquismo, «hombres hechos a sí mismos»… conforman un poderoso grupo que copa contratos públicos, recibe ayudas estatales, controla cadenas de distribución, monopoliza ámbitos enteros de la economía, se codea y apoya a la realeza, gusta de paraísos fiscales… e incluso llega a decidir sobre medios y periodistas que se atrevan a mostrarse críticos. Algunos optan por la discreción; otros, sin embargo, tienen una gran proyección pública, todo el mundo los conoce y muchos los admiran, a pesar de que en realidad ejercen su poder con una sumisión total a los intereses de Estados Unidos, con la entrada de fondos buitres norteamericanos en bancos, compañías estratégicas y la vivienda, explotan a sus trabajadores y los subcontratan en otros países en busca de mano de obra esclavizada. De un viejo conocido como Florentino Pérez a Amancio Ortega, pasando por Ana Patricia Botín o Juan Roig, Fonsi Loaiza aborda las tramas de intereses y redes clientelares de los auténticos amos del cortijo español, cuyo único objetivo se llama «poder». Un poder que les permita ser cada vez más ricos, mientras el resto de los ciudadanos ve cómo su vida es cada vez m"
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Seitenzahl: 325
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Akal / Afondo
Fonsi Loaiza
Oligarcas
Los dueños de España
Los oligarcas no son solo cosa de los malvados rusos. En España, controlan los resortes del poder y en ocasiones tapan sus miserias bajo falsa apariencia de filantropía. Grandes constructoras, familias de alta alcurnia, fortunas surgidas a la vera del franquismo, «hombres hechos a sí mismos»… conforman un poderoso grupo que copa contratos públicos, recibe ayudas estatales, controla cadenas de distribución, monopoliza ámbitos enteros de la economía, se codea y apoya a la realeza, gusta de paraísos fiscales… e incluso llega a decidir sobre medios y periodistas que se atrevan a mostrarse críticos. Algunos optan por la discreción; otros, sin embargo, tienen una gran proyección pública, todo el mundo los conoce y muchos los admiran, a pesar de que en realidad ejercen su poder con una sumisión total a los intereses de Estados Unidos –con la entrada de fondos buitres norteamericanos en bancos, compañías estratégicas y la vivienda–, explotan a sus trabajadores y los subcontratan en otros países en busca de mano de obra esclavizada.
De un viejo conocido como Florentino Pérez a Amancio Ortega, pasando por Ana Patricia Botín o Juan Roig, Fonsi Loaiza aborda las tramas de intereses y redes clientelares de los auténticos amos del cortijo español, cuyo único objetivo se llama «poder». Un poder que les permita ser cada vez más ricos, mientras el resto de los ciudadanos ve cómo su vida es cada vez más difícil.
Fonsi Loaiza (San Fernando, Cádiz, 1990) es un periodista combativo que se ha formado en las universidades públicas de Sevilla (licenciado en Comunicación), en Andalucía, y Pompeu Fabra (másteres en Comunicación Social y en Periodismo Deportivo) y Autònoma, en Cataluña (doctorado en Medios de Comunicación y Cultura). Como autor ha escrito la biografía no autorizada Florentino Pérez, el poder del palco (2022), Qatar: sangre, dinero y fútbol (2022) y Machismo, mafia y corrupción en el fútbol español (2023), publicados en Akal en esta misma colección, así como el ensayo contra el machismo Siempre saltando vallas. Deporte femenino y medios de comunicación (Piedra Papel Libros, 2019). En su actividad en redes sociales Fonsi Loaiza ha logrado propagar un mensaje incómodo contra el establishment y cuenta con más de 250.000 seguidores en X.
Diseño de portada
RAG
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© Fonsi Loaiza, 2024
© Ediciones Akal, S. A., 2024
Sector Foresta, 1
28760 Tres Cantos
Madrid - España
Tel.: 918 061 996
Fax: 918 044 028
www.akal.com
ISBN: 978-84-460-5617-1
A la memoria de los trabajadores fallecidos por culpa de este sistema capitalista criminal. A mis abuelos Ragüe, Lali, Pepe y Pepa, que lo sufrieron. A Zhanet, que lo padece a diario.
PRESENTACIÓN
El mundo tiene más de 8.000 millones de personas, pero solo 3.000 familias concentran el 13% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, por lo que tienen en sus manos unos 14 billones de dólares, según datos de Oxfam.
En España, según Forbes, el patrimonio de las 100 familias más ricas en 2023 ascendía a los 200.000 millones de euros, lo que supuso un enriquecimiento del 37% respecto al año pasado. Mientras, el 26,5% de la población española (13 millones de personas) está en riesgo de pobreza o exclusión social, y el 50% de los hogares tiene dificultades para llegar a fin de mes. Estos números, que muestran una insultante desigualdad, se suelen difundir con frecuencia. Lo que se hace menos es contar quiénes son estos multimillonarios, cómo consiguen su dinero, qué relación tienen entre ellos y, algo que es muy importante, cómo influyen en los que gobiernan cuando son elegidos y, antes, en conseguir que sean elegidos.
El discurso con el que nos machacan es el de hombres y mujeres emprendedores, familias con generaciones dándolo todo por una empresa que es toda su vida. Y, por supuesto, el mérito. El mérito de sus cachorros para conseguir seguir siendo multimillonarios con el dinero de sus padres.
Una de las cosas que más nos llamó la atención es que estos «emprendedores», cuando se desenvuelven en países cuyo gobierno no es de nuestra simpatía política (Rusia, Venezuela, China), pasan a llamarse «oligarcas», «caciques», «plutocracia».
En los libros especializados en política comprobé que se llama y llamamos «oligarcas» a unas personas de Rusia cuando se trata de «magnates empresariales que controlan recursos suficientes para influir en la política nacional». Las condiciones son que utilicen tácticas monopolísticas para dominar una industria, que posean suficiente poder político para promover sus propios intereses y que controlen múltiples empresas, que coordinan intensamente sus actividades.
Es evidente que de esos tenemos algunos en nuestro país, y así surgió este libro, Oligarcas. Los dueños de España. Ahora podemos repasar qué individuos cumplen los requisitos de oligarca si fuera ruso y, sorpresa, descubrimos que son esos modelos de emprendedores que tanto admiran políticos y portadas de periódicos y revistas.
Este nuevo libro de la colección A Fondo lo ha escrito Fonsi Loaiza, el periodista ya conocido y reconocido en esta editorial por sus anteriores éxitos en sus trabajos e investigaciones sobre el fútbol. Es evidente que meter el dedo en el ojo de los oligarcas, como se hace en este trabajo, solo lo podía llevar a cabo un periodista valiente como él. Valiente y riguroso dando los números, y valiente dando los nombres.
Nombres que, cuando aparecen en la prensa, es para contarnos que logran que sus empresas triunfen por el mundo, que crean muchos puestos de trabajo o que hacen donaciones solidarias desde sus fundaciones. Pero en este libro se descubren cosas muy diferentes de Amancio Ortega, Ana Botín, Juan Roig, Florentino Pérez o Rafael del Pino. O de las familias March, Koplowitz, Masaveu, Abelló... y otros apellidos que también les sonarán bastante, como los Franco Martínez-Bordiú y los Borbones.
En estas páginas encontrará cómo defraudan a Hacienda (33 millones de pago por impuesto de patrimonio fue una de las condenas, 9,4 millones la de otro) u operan para que sus clientes no paguen (creando 680 entidades offshore en Panamá para ellos), cómo explotan a sus trabajadores (el empleado de una de las empresas necesitaría 450.000 años para ganar el patrimonio del oligarca) o subcontratan mano de obra esclava en el Tercer Mundo (33 talleres clandestinos subcontratados en Brasil). Cómo construyeron sus emporios a la sombra del franquismo (declarando la empresa del oligarca como de interés preferente en la industria cárnica y el monopolio de la exportación), cómo han comprado políticos y gobernantes para lograr que hagan las leyes a su medida o se vayan de rositas cuando las violan. Hasta bautizan las sentencias dictadas expresamente para ellos con su nombre («doctrina Botín»).
Si bien es verdad que ya sabíamos que los muy ricos eran esos que cita, y que las cifras de su fortuna ya las imaginábamos, en estas páginas encontrarán algunas sorpresas y pautas de comportamiento.
Por ejemplo, comprobaremos todos los vasos comunicantes entre las familias de oligarcas. Intercambios de accionariado entre sus empresas, y también de fluidos, porque tienen hijos fruto del emparejamiento de miembros de las mismas. «Dios los cría y ellos se juntan», dice el refrán. El dinero siempre se va con el dinero.
Y otro detalle que Loaiza investiga con precisión: la connivencia entre política y oligarcas. Los ciudadanos creemos que elegimos a los gobernantes y legisladores, pero este libro nos descubre que eso es irrelevante. Aquí comprobaremos la asistencia de esos políticos a ágapes, bodas y demás invitaciones de los oligarcas (nueve ministros del Gobierno de Pedro Sánchez acudieron simultáneamente a una de estas invitaciones), la concesión de contratos públicos a sus empresas (durante 25 años, los oligarcas constructores se repartieron ilegalmente las concesiones públicas de obras), la instalación de oficinas bancarias del oligarca en los edificios de todas las universidades públicas o incluso subvenciones y ayudas a fondo perdido (590 millones de pesetas de fondos europeos en 1989).
Todos estos favores se devuelven perdonando deudas de los partidos con el banco del oligarca, con donaciones directas a los partidos o al rey emérito para su regularización fiscal, o con nombramientos como altos cargos de esas empresas cuando dejan la política (políticos de UCD, PSOE y PP terminaron en los consejos de administración del banco de uno de los oligarcas, junto con algunos abogados del Estado).
Uno llega a la conclusión de que ellos se lo guisan y ellos se lo comen, por mucho que nosotros votemos. Si hasta volvimos al trabajo después de la pandemia a los pocos días de que lo «pidiera» una oligarca bancaria.
Mientras los «mortales» pagamos impuestos y reciclamos para salvar el planeta, los oligarcas evitan a Hacienda con su ingeniería fiscal y vierten toneladas de CO2 a la atmósfera desde sus jets privados.
En los medios de comunicación nos presentan a sus hijos, herederos multimillonarios, como jóvenes emprendedores y ejemplos de meritocracia. No olvidemos que algún directivo de un grupo de comunicación fue consejero de la constructora de un oligarca, amigo de otra banquera oligarca y del jefe del Estado, de familia oligarca, e imputado por financiación ilegal a un partido político gobernante. El círculo perfecto.
Un oligarca bancario compró un día en 2015 todas las portadas de ABC, La Razón, El Mundo, El País, La Vanguardia, El Periódico y 20Minutos. En realidad, ese día fue solo el único que nos dimos cuenta.
Estas familias, como la banca, siempre ganan. Cuando gana un partido político o cuando gana otro, cuando llega una pandemia o sin pandemia, cuando se sobreviene una crisis económica o cuando la economía funciona bien. Estoy seguro de que, si mañana se desencadena una guerra atómica, lograrán también hacer negocio.
No acaban aquí los descubrimientos de este libro. Si alguno piensa que nuestros multimillonarios tienen algún tipo de orgullo o sentido patrio, se equivoca. Algunos logran permisos de la UE para recoger nuestros datos y después trabajarán para el Pentágono.
Los oligarcas no dudan en llevarse sus empresas fuera de España si creen que así pueden pagar menos impuestos, y, por supuesto, también sus fortunas (21 filiales en paraísos fiscales tiene alguno y 585 millones de euros de impuestos «esquivados»).
Y todavía más, tampoco dudan en vender su país. De hecho, como también revela Loaiza, los fondos buitres estadounidenses controlan ya noventa mil millones de acciones en empresas del Ibex. BlackRock tiene control total o parcial en Banco Popular, ACS, Iberdrola, Repsol, BBVA, Banco Santander, Caixabank, Banco Sabadell, Red Eléctrica, Enagás, Telefónica, Grifols... Nuestros oligarcas les venden las empresas con la única condición de que los dejen seguir con algunas migajas del accionariado.
Termino confesando que, con Oligarcas. Los dueños de España, me he acordado de Pablo Neruda y de uno de sus poemas de Canto general. En él hablaba de
la dictadura de las moscas,
moscas Trujillo, moscas Tachos,
moscas Carias, moscas Martínez,
moscas Ubico, moscas húmedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas borrachas que zumban
sobre las tumbas populares,
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tiranía.
Creo que este libro nos cuenta algo parecido, la dictadura de las moscas húmedas de sangre humilde que zumban sobre las tumbas populares, moscas Ortega, moscas Botín, moscas Roig, moscas Pérez, sabias moscas entendidas en tiranía.
Pascual Serrano
PREÁMBULO
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Todo viene de los libros. La Revolución francesa sale de la Enciclopedia y de los libros de Rousseau, y todos los movimientos actuales societarios comunistas y socialistas arrancan de un gran libro; de El Capital, de Carlos Marx. Y sabed, desde luego, que los avances sociales y las revoluciones se hacen con libros y que los hombres que las dirigen mueren muchas veces como el gran Lenin de tanto estudiar, de tanto querer abarcar con su inteligencia. Que no valen armas ni sangre si las ideas no están bien orientadas y digeridas en las cabezas. Y que es preciso que los pueblos lean para que aprendan no solo el verdadero sentido de la libertad, sino el sentido actual de la comprensión mutua y de la vida.
Federico García Lorca, discurso leído con motivo de la inauguración de la biblioteca pública de Fuente Vaqueros (septiembre de 1931)
Oligarcas. Los dueños de España nace con el espíritu de poner cara y ojos a los grandes capitalistas, que no se presentan a las elecciones, pero tienen más poder que el presidente de Gobierno de turno, al modo de la denuncia que promulgaba el dramaturgo comunista Bertolt Brecht: «Las oscuras fuerzas que te vejan / tienen nombre, dirección y rostro».
La codicia de estos personajes millonarios se basa en un sistema y una estructura de poder capitalista en los que una dependienta de clase obrera de Zara en un centro comercial en Galicia tendría que trabajar 4,5 millones de años doblando ropa y ahorrando todo el dinero de su sueldo para acumular la fortuna que tiene Amancio Ortega. Una cajera del Mercadona en una tienda en Valencia tendría que trabajar cuatrocientos cincuenta mil años pasando códigos de barras sin gastar un euro para hacer la fortuna de Juan Roig. Una limpiadora de Clece de Florentino Pérez en una residencia de mayores en Madrid, privatizada por Ayuso, tendría que estar barriendo ciento cincuenta mil años para lograr el dinero del presidente del Real Madrid. Estos mercaderes de la plusvalía aparecen en todos los medios de comunicación como los grandes benefactores de la humanidad, personajes a imitar. Este libro trata de desmontar toda esa ideología perpetrada por los oligarcas españoles y sus satélites mediáticos.
Corinna Larsen, examante de Juan Carlos I, fue beneficiaria y conocedora por dentro del poder de la elite española. Relató su experiencia y describió a estos oligarcas que viven de parasitar lo público: «España funciona como una oligarquía. Hay 100 personas que controlan el país y todos están involucrados entre sí». A Corinna le pagaron los gastos de alojamiento con fondos públicos de Patrimonio Nacional en la finca de La Angorrilla, que Franco utilizaba como pabellón para sus monterías de caza y donde fotografiaron a Juan Carlos I de cocinero en una barbacoa familiar, con una gorra al revés y pantalón corto de color amarillo chillón, junto al hijo menor de Corinna. La examante también denunció en Reino Unido a Juan Carlos I por acoso y amenazas. Sin embargo, los tribunales británicos señalaron que los actos previos a la abdicación de Juan Carlos I no pueden ser juzgados por su inmunidad.
La red de oligarcas fue alentada por el franquismo, goza de impunidad y ejerce su poder con una sumisión total a los intereses de Estados Unidos, con la entrada de fondos buitres norteamericanos en bancos, compañías estratégicas y la vivienda, y sin una red empresarial pública en sectores esenciales del país. Es verdad que la clase política en España ha funcionado como manijeros y los oligarcas como los amos del cortijo. Sin embargo, toda esta oligarquía española está sometida como una colonia. Amancio Ortega es casero y se forra con sus inquilinos Amazon y Facebook en Estados Unidos, Ana Patricia Botín es más gestora de un banco de BlackRock que propietaria del Santander, Florentino Pérez construye obras para el complejo militar industrial estadounidense, Ferrovial de Rafael del Pino ha debutado en el Nasdaq de la Bolsa de Nueva York y Juan Roig partica en fondos de Silicon Valley.
Para no pagar impuestos, estas empresas y oligarcas han montado todo un entramado de sociedades offshore con filiales en paraísos fiscales. El Banco Santander contaba en 2023 con 187 filiales de estas y ACS de Florentino, con 82. La compañía Ferrovial anunció a principios de 2023 que cambiaba su sede fiscal a Países Bajos para pagar menos impuestos. Su máximo mandatario es Rafael del Pino y Calvo-Sotelo, sobrino del expresidente Leopoldo Calvo-Sotelo. Del Pino atesora la segunda mayor fortuna de España, con 12.275 millones de euros de patrimonio familiar, y ha recibido todo tipo de ayudas estatales. Así funcionan los oligarcas españoles y sus «paguitas».
Florentino Pérez, Villar Mir, los Entrecanales y Rafael del Pino han formado el conocido como «Cártel de las Constructoras». ACS, FCC, Acciona, Sacyr, OHL y Ferrovial fueron condenadas por amañar durante 25 años miles de licitaciones públicas en España. Estas empresas se reunían semanalmente e intercambiaban información sobre su estrategia para repartirse cientos de millones de los concursos públicos. La Audiencia Nacional libró a estas multinacionales de la inhabilitación y la prohibición para recibir más contrataciones por parte del Estado español. En el primer semestre de 2024 lograron su récord histórico de contratos, con 242.000 millones de euros en todo el mundo.
En España, de las cacerías con Franco en la dictadura se ha pasado al palco del Bernabéu de Florentino Pérez, con la misma estructura económica caciquil para los negocios. El reparto del «botín» para estos oligarcas va de las sagas de banqueros, pasando por las familias franquistas de los Abelló, los March o los Daurella, y la aristocracia y la realeza de la Casa de Alba y los Borbones, los empresarios Juan Roig, de Mercadona, y Amancio Ortega, de Inditex.
En España, la oligarquía controla los resortes del régimen y tapa sus miserias con falsa filantropía. La banquera Ana Patricia Botín tiene asegurada la mayor pensión por jubilación del Ibex, ha sido asesora del FMI en la pandemia y pidió a los españoles que hicieran como ella y bajáramos la calefacción a 17 grados en casa, mientras estrenaba un jet privado. El empresario Amancio Ortega disfruta a sus ochenta y siete años de una fortuna de 93.930 millones de euros y se ha convertido en la persona con mayor poder económico de España y en el mayor rentista de todo el mundo. Ortega lava su imagen con donaciones publicitadas por medios de comunicación y dirigentes políticos, mientras se tapa el esclavismo en la industria textil del que abusa Inditex fuera de España. Juan Roig es la tercera fortuna del país, con 11.230 millones de euros. No ha ocultado su capitalismo despiadado. Tuvo que declarar como testigo en el juicio de la «caja B» del PP de Bárcenas y admitió financiar a la fundación FAES del expresidente José María Aznar. Los éxitos empresariales de Mercadona no hubieran sido posibles sin el franquismo, que aupó a Cárnicas Roig, de su padre, y sin los favores políticos desde la Transición.
A estos privilegios de las familias oligárquicas y franquistas, y de Florentino, Rafael del Pino, Ana Botín, Amancio Ortega y Roig dedicaremos los próximos capítulos.
I
EL CÁRTEL DE LAS CONSTRUCTORAS Y LAS FAMILIAS OLIGÁRQUICAS EN ESPAÑA
No es el dinero, no es el valor del dinero, es que el dinero nunca llega solo, no cae del cielo. El dinero es lo que hay que hacer para conseguirlo, para conseguir que se reproduzca deprisa, la gente a la que te obliga a tratar, a la que tienes que suplicar, a la que tienes que hundir, lo que hay que hacer para mantenerlo.
Rafael Chirbes, Crematorio[1]
De ahí que todos los déspotas teman el pensamiento y la libertad, porque el reconocer esa instancia les obliga a confesarse no a solas, sino en voz alta, lo cual significa ser persona, actuar como persona cuando se manda. Pero mandar, ¿no es algo que habrá de desaparecer, que estamos buscando que desaparezca?
María Zambrano, Persona y democracia[2]
Los hijos que no tendremos
porque falló la memoria
y se repite la historia,
siempre caen los buenos y cunde la fobia.
Mami, que yo no soy mala,
que aquí los malos son ellos.
Tú sabes que no me callo.
Me mira a la cara y se tiran al cuello.
Mami, que voy pa’ la mani,
que a lo mejor ya no vuelvo,
porque ahora soy terrorista
si estoy sentaíta gritando en el suelo.
Mami, que nadie recuerda
la guerra de mis abuelos
y a obrero que se levanta
lo llevan al matadero.
Mami, que voy pa’ la mani,
que a lo mejor ya no vuelvo.
Mami, que voy pa’ la mani,
que a lo mejor ya no...
Gata Cattana, A cappella
LA SANCIÓN A LAS GRANDES CONSTRUCTORAS POR FORMAR UN CÁRTEL
En julio de 2022, la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) multó con 204 millones de euros a las principales constructoras de España por repartirse las adjudicaciones públicas durante la friolera de 25 años, de 1992 a 2017[3]. El cártel español de la construcción alteró las licitaciones públicas destinadas a la obra de infraestructuras de interés general como hospitales, puertos, aeropuertos o carreteras, y lo han conformado Dragados (57,1 millones de euros de sanción), FCC (40,4 millones de sanción), Ferrovial (38,5 millones de sanción), Acciona (29,4 millones de sanción), OHL (21 millones de sanción), Sacyr (16,7 millones de sanción) y Lantania (empresa no incoada, anteriormente denominada Travis Gestión de Activos). Las multas por los amaños son irrisorias respecto a los beneficios obtenidos y al volumen de negocio que se han repartido (138 mil millones de euros) apenas suponen el 0,1% (204 millones).
La actividad del Cártel de las Constructoras se remonta al año 1992, en plena burbuja de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, cuando España era «el país en el que resultaba más fácil hacerse rico», según palabras de Carlos Solchaga, ministro de Economía del Gobierno de Felipe González. Desde entonces, las constructoras se reunieron semanalmente en una de las oficinas centrales de las empresas miembro, en turnos por orden alfabético inverso, para analizar las licitaciones de obras públicas que se habían publicado en distintos organismos y plataformas: primero, en la sede de Travis; luego en las de Sacyr, OHL, Ferrovial, FCC, Dragados, y, por último, en la oficina de Acciona, y así sucesivamente. Decidían en privado quién se presentaría y con quién para repartirse todo el pastel. Este ha sido el funcionamiento fraudulento del bloque de poder del hormigón en España hasta la fecha. En el informe de la CNMC, de 161 páginas, se incluyen entre los amaños las obras en la urbanización del Campus de la Justicia de la Comunidad de Madrid en 2006 en la zona de Valdebebas, los metros de Sevilla y Málaga, los hospitales de Salamanca, Palencia, Murcia, autovías en Zaragoza, construcciones en el aeropuerto de Barajas, Tenerife o Palma de Mallorca, y se expone como hechos acreditados:
Estas reuniones semanales sirvieron de foro para intercambiarse una información estratégica a existencia de intercambios de información estratégica de empresas potencialmente competidoras Las empresas del G7 obtienen una clara ventaja competitiva ilícita frente a los competidores, en costes e información, y reducen la variedad de ofertas técnicas a disposición del órgano de contratación, por lo que afectan negativamente también a la Administración. En esas reuniones, las empresas se comunicaban entre sí la decisión de compartir una parte o la totalidad de los trabajos que componían las ofertas técnicas que presentaban en los procedimientos de contratación de obra y edificación licitados por diversas Administraciones Públicas en España. Las reuniones servían igualmente para realizar el seguimiento de los trabajos encargados en grupo. Además, las empresas intercambiaban en estas reuniones otra información comercialmente sensible, como su intención o no de concurrir a licitaciones o la intención de formar UTEs y sus miembros lo que no era inherente al hecho de compartir trabajos que formarían parte de sus ofertas.
El grupo tenía como objeto realizar esencialmente dos tipos de prácticas:
• Compartir, a espaldas de las entidades licitantes, algunas partes de las ofertas técnicas que serían presentadas a las licitaciones.
• Compartir información comercialmente sensible respecto de la presentación de cada empresa a esas licitaciones y el modo en que esta se produciría.
Las entidades comparten información comercialmente sensible sobre su posición respecto de un elevado número de licitaciones que se convocan por diversas Administraciones y se toma la decisión de compartir parte de los trabajos que formarán parte de las ofertas que cada empresa presentará a las mismas de un modo sistemático. El volumen de negocios agregado de todas ellas asciende a un total de 138.793.941.515 euros, por lo que su aptitud para afectar a la competencia queda fuera de duda. Además, nos encontramos con una conducta que ha tenido una duración de 25 años y se ha mantenido uniforme en sus elementos esenciales, a pesar de las constantes reformas sobre la contratación del sector público, que precisamente generan una evolución tendente, entre otros objetivos, a incrementar la competencia y la transparencia en los procesos de contratación pública.
Tabla 1. Volumen de negocio de las constructoras vinculado a las licitaciones públicas.
ENTIDADES INFRACTORAS
VNMA (€)
ACCIONA
18.664.606.607
DRAGADOS
40.127.733.095
FCC
25.652.419.667
FERROVIAL
24.452.262.667
OHL
13.671.633.333
SACYR
10.602.386.087
Fuente: Informe de la CNMC.
Tabla 2. Sanciones para las empresas responsables del Cártel de las Constructoras
EMPRESAS
SANCIÓN (€)
ACCIONA
29.400.000
DRAGADOS
57.100.000
FCC
40.400.000
FERROVIAL
38.500.000
OHL
21.500.000
SACYR
16.700.000
Fuente: Informe de la CNMC.
LOS JEFES DEL CÁRTEL DE LAS CONSTRUCTORAS
El máximo accionista de la constructora FCC es el magnate mexicano Carlos Slim, de 84 años, que cuenta con un patrimonio estimado en 93.754 millones de euros; ocupa la posición catorce de los más ricos del mundo, según Forbes. Las hermanas Koplowitz cedieron poder ante él. Aunque Esther Alcocer Koplowitz es la presidenta y Esther Koplowitz Romero de Juseu la vicepresidenta, su papel es testimonial y representativo, no ejecutivo. Entre los mayores patrimonios españoles de la construcción convergen los líderes de este cártel conformado por las empresas de Rafael del Pino, Florentino Pérez y Entrecanales, que alteraron las adjudicaciones de obras públicas. En ACS, de Florentino, varios de los hombres más fuertes de su accionariado cuentan con un patrimonio superior a los 150 millones de euros; destaca uno de los Albertos, que estuvieron casados con las hermanas Koplowitz, herederas de Construcciones y Contratas, antes de su fusión como FCC.
El marqués de Villar Mir, de OHL, condecorado repetidamente por el dictador Franco y miembro de sus gobiernos en la dictadura como director general, participó activamente como socio de este cártel y falleció con un patrimonio de 300 millones de euros en julio de 2024. Villar Mir fue elegido vicepresidente de España en 1975 en el primer reinado de su íntimo amigo Juan Carlos I, que en 2011 lo nombró marqués. El yerno de Villar Mir, López Madrid, fue imputado junto al excomisario Villarejo como autores del apuñalamiento a la doctora Elisa Pinto, destacada dermatóloga con clientes con mucho poder. El excomisario Villarejo ha utilizado como coartada de testigo de descargo a Eduardo Inda para acreditar que no la apuñaló.
Villar Mir aparecía en la caja B del PP con sumas importantes de dinero a cambio de concesión de obras públicas, así como en la lista de financiadores de Hazte Oír, germen de la aparición de los ultraderechistas de Vox[4]. Su obituario en el diario ABC lo firmó su yerno Javier López Madrid, «compiyogui» de Felipe VI y Letizia Ortiz, al que mandaron ánimos en sus procesos judiciales por las tarjetas black. «La vida de un gigante», tituló. «En estos años de mentiras y posverdades donde nada es lo que parece, hemos estado la familia unida trabajando en la convicción de que es la mejor manera de honrar este legado tan extraordinario. No recuerdo un solo día, incluido los previos a su fallecimiento, que Villar Mir no hubiera dedicado unas horas al trabajo», expuso. Villar Mir pudo eludir la justicia y murió sin ser juzgado. El juicio sobre el acoso y apuñalamiento del excomisario por encargo de su yerno López Madrid a la doctora Pinto ha sido aplazado hasta al menos 2025. Uno de los abogados alegó que sufría una enfermedad y que no podía acudir a las sesiones.
Tabla 3. Mayores fortunas españolas de la construcción.
NOMBRE
EMPRESA
PATRIMONIO
Rafael del Pino
Ferrovial
12.275
Familia Entrecanales
Acciona
5.485
Florentino Pérez
ACS
1.670
Familia Molins
Cementos Molins
1.215
Francisco Martínez Cosentino-Justo y hermanos
Cosentino
910
Alberto Cortina Alcocer
ACS
545
Familia Amenabar
Grupo Amenabar
415
Julio Sorigué Zamorano
Sorigué
340
Miarnau Montserrat
Comsa
290
Familia Quesada Ibáñez
Pavasal
285
Juan Miguel Sanjuán y Jover
Satocán, Sacyr
280
Serratosa Luján
Zríser
240
José Manuel Loureda
Sacyr
225
Manuel Salinas Lázaro
Tasal
205
Familia Batuecas Torrego
ACS
175
Pedro José López Jiménez
ACS
160
Porras Fontiveros
Myramar
155
Fuente: El Mundo, «Los más ricos de España». Datos en millones de euros.
En esta lista de los más poderosos de las contratas emergen otros constructores, como la familia Molins, apellido ligado al desarrollismo del franquismo, tanto que Casimiro Molins, que fue 71 años miembro del consejo de administración y 36 años presidente hasta su muerte en 2017, se casó con Dolores López-Rodo, hermana del ministro franquista Laureano López Rodó. El dueño del gigante almeriense Cosentino aparece como uno de los más adinerados de la construcción. También es dueño de encimeras Silestone y ocultó el origen de la silicosis, enfermedad laboral que afecta a 1.856 operarios, por lo que fue condenado a solo 6 meses de prisión[5]. Mariano Rajoy le otorgó la Medalla al Trabajo, el presidente Juanma Moreno, la de hijo predilecto de Andalucía, y Felipe VI, la de Reino de España.
Se debe agregar que otras familias se han enriquecido en base también a esta burbuja inmobiliaria de la construcción, como la familia García Baliña con Finsa, del sector maderero; Fernando Roig, de Pamesa; la familia Roca, Soriano Manzanet y Colonques Moreno, de Porcelanosa; Michavila Heras de Torrecid con la cerámica, o encimeras Neolith de los hermanos Esteve Román. Todos estos apellidos, en patrimonio, oscilan desde los 1.900 millones de euros de Roig a los 500 de los Esteve Román.
BARRA LIBRE. SIN INHABILITACIÓN POR AMAÑAR LAS ADJUDICACIONES PÚBLICAS Y «LIBERALES» DE PACOTILLA
En la resolución de la CNMC se puso de manifiesto la responsabilidad de estas grandes constructoras por infracción de falseamiento de la competencia. El artículo 71.1.b) de la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, dispone «que quedan sujetas a la prohibición de contratar con las entidades que forman parte del sector público las personas que hayan sido sancionadas con carácter firme por infracción grave en materia de falseamiento de la competencia». Estas grandes constructoras alteraban las adjudicaciones públicas y pagaban los informes técnicos necesarios para presentarse a una licitación.
En 2023, la Audiencia Nacional libró de toda sanción y levantó la prohibición y cualquier tipo de veto a estas constructoras para recibir contratos públicos[6]. Estas mismas constructoras consiguieron la suspensión de otra multa de la CNMC por formar otro cártel de las adjudicaciones públicas de las carreteras con el Ministerio de Fomento bajo el mandato de la ministra Ana Pastor, del PP. En las adjudicaciones de obras públicas no ha habido ningún tipo de criterio de libre competencia y de mercado, y ha prevalecido la expresión castiza me lo llevo calentito, patrimonializando el Estado, repartiéndose el pastel y viviendo de «papá Estado» como liberales de pacotilla, que parasitan y saquean lo público para su interés.
Al economista británico Adam Smith se le ha impuesto la etiqueta de padre del liberalismo sin haberse llamado nunca a sí mismo liberal. Hoy, alguno de sus textos podría ser acusado de peligroso radicalismo por el actual deslizamiento ideológico hacia la derecha, con el que se ha monopolizado y robado hasta el significado de palabras como liberal. Este vocablo en castellano etimológicamente proviene del latín liberālis y significa, de acuerdo con la primera acepción de la RAE, generoso o que obra con liberalidad. Un epíteto, que, según Marx, en su estudio sobre la Constitución de La Pepa en 1812, salió de España para difundirse por toda Europa. Este neologismo prosperaría en la Francia de la monarquía orleanista de 1830-1848, tal como documenta Toni Domènech[7]. Esta corriente política del liberalismo «ha dado fuerzas a un régimen de monarquía constitucional, protegiendo una aristocracia de ricos mediante un sistema censitario y que inició la realización de un nuevo proyecto imperialista», explicaba Domènech. Este liberalismo del laissez faire lo considera una forma de dominio burgués e históricamente enemigo de la democracia, al desligar la libertad de las condiciones materiales de existencia.
«El programa de mercado libre de Adam Smith y, en general, de la economía política clásica preutilitarista tiene muy poco que ver con el del discurso neoclásico del siglo XX del que se alimenta el neoliberalismo: El mercado libre no significaba para Smith un mercado abandonado a su pretendida espontaneidad autoorganizadora, sino un mercado constituido e intervenido política e institucionalmente de suerte tal, que rentistas agrarios, magnates financieros, oligopolistas, monopolistas y demás gentiluomini fueran republicanamente embridados», defienden Domènech y Daniel Raventós.
Adam Smith estaría mucho más cercano en algunos aspectos a las ideas de Marx que al lenguaje de los nuevos dirigentes autodenominados liberales como Ayuso o Milei, con su falsaria concepción de la libertad, antidemocrática, que preconiza la intervención mínima del Estado en pro de la libertad del dinero y de los propietarios y el derecho del interés personal. Según Smith: «Cuando la regulación es a favor de los trabajadores, es siempre justa y equitativa; no siempre es así cuando es a favor de los amos». En alguno de sus pasajes podría estar describiendo a estos caudillos del Cártel de las Constructoras que opera con la estructura de los mercados oligopólicos:
El interés de los empresarios en cualquier rama concreta del comercio o la industria es siempre en algunos aspectos diferente del interés común, y a veces su opuesto. El interés de los empresarios siempre es ensanchar el mercado, pero estrechar la competencia. […]. Cualquier propuesta de una nueva ley o regulación comercial que provenga de esta categoría de personas debe siempre ser considerada con la máxima precaución, y nunca debe ser adoptada sino después de una investigación prolongada y cuidadosa, desarrollada no solo con la atención más escrupulosa sino también con el máximo recelo. Porque provendrá de una clase de hombres cuyos intereses nunca coinciden exactamente con los de la sociedad, que tienen generalmente un interés en engañar e incluso oprimir a la comunidad, y que de hecho la han engañado y oprimido en numerosas oportunidades[8].
Las constructoras Ferrovial, ACS, FCC, Acciona, Sacyr y OHLA están presididas respectivamente por Rafael del Pino Calvo Sotelo, que percibió 5,37 millones de salario el último curso; Florentino Pérez Rodríguez, con 7,6 millones anuales; Esther Alcocer Koplowitz, recién nombrada; José Manuel Entrecanales Domecq, con un sueldo de 7,43 millones; Manuel Manrique Cecilia, con 8,10 millones, y Luis Amodio, con 770.000 euros tras la venta de la constructora y el fallecimiento del que fue su presidente, Villar Mir. Mientras, el sueldo medio de trabajadores, contabilizando incluso el de los puestos directivos en la estadística, en Ferrovial es de 54.437 euros, en ACS y Acciona de 51.000 euros, en Sacyr de 43.000 euros, en FCC de 28.000 euros y en OHLA de 24.000 euros[9], con una desigualdad salarial de hasta 75 veces más. La hucha para la jubilación de los directivos en la Bolsa española la lidera Florentino Pérez con la mayor pensión de 50,45 millones de euros. También aparecen en la lista de este sistema de retiro de oro otros directivos de las constructoras, como Entrecanales, con 26,69 millones de euros, o Manuel Manrique, con 14,36 millones de euros.
En el primer semestre de 2024, las constructoras ACS, Ferrovial, Acciona, FCC, Sacyr y OHLA pulverizaron el récord de contratos en su historia, con 242.000 de euros de enero a junio. Tras mudarse a Estados Unidos, Ferrovial subió un 45% la remuneración de su consejo de administración y los miembros de su cúpula cobraron más de 25,5 millones de euros[10].
LAS FAMILIAS OLIGÁRQUICAS
Los monopolios y grandes financieros se han estructurado en castas familiares con orígenes en el franquismo que siguen vigentes en España. Este desarrollo capitalista fue llevado a cabo por la oligarquía española con todo el aparato burocrático del Estado durante la dictadura de Franco, el trabajo forzado en condiciones de esclavitud de presos republicanos, y la explotación de la clase trabajadora a partir del plan de estabilización y la entrada de mercados como el de Estados Unidos, con los que se beneficiaron estas familias hasta con la Coca-Cola.
Los Entrecanales
Empresarios madrileños de orígenes leoneses detrás de Acciona (casi el 60% de las acciones), resultante de Entrecanales y Távora, una de las constructoras más beneficiadas por el dictador Franco y que utilizó mano esclava republicana[11]. Los Entrecanales controlan su participación accionarial con sociedades en Países Bajos, han sido grandes defensores del monarca Juan Carlos I y han compartido mesa y mantel en las «cenas del amor» del Clan de la finca de la Dehesilla, donde se reunía la clase dominante en la Transición para el reparto del pastel. Juan Carlos I ha sido cicerone y conseguidor en foros empresariales en Arabia Saudí o Marruecos con los Entrecanales, el sexto patrimonio de España con 5.485 millones de euros.
Los Entrecanales aparecieron en los «Malta Files», investigación periodística publicada por José Leal en el diario El Mundo, donde se destapó el uso de paraísos fiscales por el conglomerado empresarial en Malta y las Islas Vírgenes. De tradición patriarcal, siempre heredan el puesto de máximo ejecutivo los hombres, y se han emparejado con otras ramas de familias de poder, como los Domecq, señoritos jerezanos con un patrimonio de 350 millones de euros, De la Rica, Marsans o Primo de Rivera.
A una parte de la familia, Teresa, Cruz y Delfina Entrecanales, se la vio en actos de apoyo a UPyD de Rosa Díez[12]. José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, pidió a los empresarios incorporarse a la vida política, alentó la irrupción de Ciudadanos y acudió en 2015 al encuentro del Foro Puente Aéreo con Albert Rivera, cuando se pensaba que podía llegar a formar parte de un hipotético gobierno. Un miembro de la familia, Andrés Varela Entrecanales, fundó Globomedia con Emilio Aragón y José Miguel Contreras, y es vocal del consejo de administración del grupo Prisa.
Los March
Mecenas en la sombra del ascenso empresarial de Florentino Pérez, que empezó como empleado de lujo de los March, cuentan con un patrimonio estimado en 5.075 millones de euros y 17 cotos privados de caza con 30.285 hectáreas en Baleares, Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León. El banquero March fue uno de los instigadores del golpe de Estado y principal mecenas del fascismo en la guerra de España; puso al servicio de Franco todo su poder económico para armamento y le facilitó el traslado a África y la ayuda militar fascista italiana. «¿Cuál es el poder que lo dirige en la sombra? Cuando un hombre levanta la mano, Franco obedece. Este hombre es Juan March», señaló The Sunday Express sobre la influencia en la dictadura franquista. Se había enriquecido con el comercio de contrabando de tabaco bajo el reinado de Alfonso XIII. Si el mecenas March apostó por el general Franco para blindar sus negocios, sus nietos apostarían más tarde por Florentino para gestionar su empresa; un idilio que duró veinte años, desde 1996 hasta 2016, cuando los March y Florentino decidieron ir por separado.
