Princesa Abusada - James Amo - E-Book

Princesa Abusada E-Book

James Amo

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Beschreibung

Lyria era una princesa caprichosa,
mimada y arrogante.
Hija de un rey soberbio y malvado.
Traicionado por su guardia real,
la venganza fue perfecta.
Tomar a su hija y quebrantar…
… su voluntad en los calabozos.

Lyria lloró, imploró y se humilló
en aquella mazmorra.
Pero su carcelero se enamoró,
y esa podría ser su única posibilidad de vivir.

La oscuridad era su única compañera;
cautiva bajo la
Voluntad de soldados indolentes
y con la esperanza
casi a punto de desaparecer.

Un juego de poder en el que Lyria
solo tendría una ventaja:
Su sensualidad y belleza.

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Veröffentlichungsjahr: 2021

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Princesa Abusada

Usada por los Guardias del Rey

Por Amo James

© Amo James 2021.

Todos los derechos reservados.

Publicado en España por Amo James.

Primera Edición.

 

Índice

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

 

 

 

1

Cualquiera en el reino de Björg Land deseaba ser Lyria, una hermosa princesa de 23 años de edad, que había nacido en una de las familias más poderosas que hubiese conocido la civilización humana. El poder del rey Garpur, se extendía más allá de los territorios visibles por el ojo humano, y era temido por ser uno de los seres más déspotas y crueles que hubiese llegado a tierras inexploradas.

Una de las razones por las cuales Garpur había acumulado tanto poder, era por el hecho de haber explorado tierras con sus tropas, adueñándose de las riquezas de otros, ocupando nuevos territorios, y expandiendo su dominación a través de la crueldad y matanza indiscriminada.

Podía decirse que el rey Garpur se creía mucho más poderoso que los propios dioses, ya que, se sentía imbatible, indetenible, que nadie podría retarlo jamás, y que su expansión y dominación jamás pararía. Pero, a pesar de que era visto como un monstruo, era simplemente un ser humano más, el cual, utilizaba la manipulación y la intimidación para poder someter a todos a su alrededor, siempre cumpliendo su voluntad, y logrando sus objetivos principales, que eran alcanzar el mayor territorio jamás conquistado por el hombre.

En resumen, podría decirse que el rey Garpur quería ser el dueño del mundo, y en sus ansias de explorar nuevas tierras que nunca antes habían sido visitadas por otras civilizaciones, siempre encontraba minerales nuevos y recursos interesantes que podía aplicar para la tecnología de su reinado.

Había avanzado en el ámbito bélico de una forma increíble, logrando desarrollar armamentos que eran mucho más evolucionados que el de sus enemigos, por lo que era fácil derrotar a tropas pobres que solo llegaban a caballo intentando combatir con espadas que se rompían al combatir con los guerreros de Garpur.

Muchas personas habían escapado de Björg Land con la intención de tener una vida tranquila y normal en territorios lejanos, ya que, algunos se les arrebataba sus riquezas, y aquellos que trabajaban para el reino, sólo se les pagaba una miseria a cambio de largas jornadas laborales, por lo que, el tirano tenía que caer.

Desde la perspectiva de la mayoría de los habitantes de Björg Land, era un verdadero suplicio, una pesadilla habitar en un lugar como ese. Bajo los esquemas establecidos por el rey, las personas no podían optar por un futuro, no importaba cuánto se esforzaran, no importaba cuán temprano se levantaban a trabajar, el resultado siempre era el mismo. Oportunidades limitadas, arbitrariedad, robos indiscriminados, y tropas que utilizaban su poder para pisotear a los pobladores, los cuales, solían escapar con mucha frecuencia.

Pero no era tan sencillo como cruzar las puertas de Björg Land con sus pertenencias en la espalda, cualquiera que intentara escapar de allí, era visto como un traidor, por lo que, el castigo era la horca frente a todos, para de esta manera, enviarle una advertencia a todos los habitantes de ese lugar, de que no debían salir de allí.

Bajo estas condiciones de vida, muchas personas preferían morir, lanzándose a lagos, ahorcándose en ramas de árboles; quitándose la vida mientras cortaban sus venas con trozos de cristal, ya que, la presión era tan constante, que básicamente les había arrebatado las ganas de seguir luchando por vivir.

El rey Garpur era visto como una especie de demonio que se había posicionado en un lugar privilegiado, y gracias a sus habilidades bélicas, su inteligencia, y la capacidad de controlar absolutamente todo, había logrado establecerse como un rey imbatible, el cual, heredaría el trono a su única hija; Lyria. Era una princesa que sabía perfectamente lo que era capaz de hacer su padre, pero esto, no le generaba vergüenza, no lo juzgaba, y sólo disfrutaba de los beneficios de ser hija de un hombre tan poderoso.

Muchos de los pobladores, tenían la creencia de que Lyria en un futuro le daría la posibilidad al reino de tener una perspectiva diferente. Habría una nueva generación que disfrutaría de la libertad y la bondad de un corazón de una chica que dejaría atrás una etapa oscura que había liberado el rey Garpur. Pero bastaba con conocer a Lyria para entender que ella era simplemente una proyección más de las enseñanzas de Garpur, por lo que, simplemente le daría continuidad a todo lo que había iniciado su padre, sin cambiar ninguna de las condiciones del juego.

Eso podía evidenciarse en el comportamiento arrogante y déspota de la chica, a la cual, no le gustaba que le pusieran un dedo encima. Miraba con desdén a los pobladores cuando visitaba el pueblo, sentía rechazo y repudio por algunos de sus semejantes. A pesar de que era una chica común y corriente, se sentía superior a todos simplemente por ser la hija del rey.

Lyria se movilizaba siempre con un grupo de guardias que la custodiaban, creando un anillo de seguridad que evitaba que los pobladores se acercaran a ella a menos de 2 metros de distancia. Eso la mantenía segura, cómoda y tranquila, ya que, le encantaba pasearse por las calles del pueblo, pero detestaba que algunos se acercaran a saludarla, o tratar de interactuar con ella, así que, muchas veces los ignoraba como si no existiera.

Por otra parte, Lyria también tenía un esquema a seguir por parte de su madre, la reina Sviksemi, una mujer hermosa, deseable, muy imponente, y quien había servido de combustible para cada uno de los planes del rey Garpur. Se decía, que ambos eran uno solo, y que ninguno de los dos podría seguir viviendo si uno de los dos llegaba a caer.

Eran una pareja inseparable, ambos eran igual de malvados, y la tiranía, en muchas ocasiones, era orquestada por la propia Sviksemi, la cual, sentía un asco y repudio tremendo por cada una de las aldeanas del lugar.

Esto se debía en gran medida al hecho de que su esposo era un adicto al sexo sin ningún tipo de reparo, utilizaba a las chicas más hermosas de Björg Land para su satisfacción sexual. Enviaba por algunas de ellas utilizando su guardia Real, y las llevaba al calabozo principal de su castillo, y una vez que las tenía allí, ordenaba que fueran aseadas, y se le colocaba en ropas muy ligeras.

Todo esto, se llevaba a cabo en contra de la voluntad de las chicas, las cuales, temerosas, sabían que serían poseídas en contra de su voluntad por un rey malvado, demente, y cuyo apetito sexual, era insaciable.

Había tenido muchas discusiones con la reina Sviksemi, esta lo había amenazado de muerte en múltiples oportunidades, pero Garpur, simplemente ignoraba sus exigencias, y argumentaba que era una enfermedad, que no podía luchar contra ella, y su apetito sexual tenía que ser complacido sin ninguna restricción, o de lo contrario perdería la cabeza.

Era doloroso para la reina Sviksemi saber que su esposo follaba con mujeres más jóvenes que ella, más hermosas, sensuales y virginales, mientras ella sólo podía proporcionarle un pequeño porcentaje de ese placer que buscaba el rey. Parecía ser una excusa barata por parte del monarca, ya que, sólo le gustaba divertirse con un cuerpo nuevo cada semana, inclusive, las poseía varias veces antes de liberarla. Si la chica se mostraba muy renuente ordenaba la guardia real que fueran asesinadas, ya que, no le gustaba tener que luchar para poder tener sus cuerpos.

Cuando estas amantes aleatorias se comportaban como verdaderas sumisas, el rey Garpur utilizaba un par de monedas de oro como retribución, era el precio justo para pagar por un servicio sexual decente, y estas monedas de oro, servían para mantener a su familia durante un buen tiempo.

Podría decirse que en ese ámbito era el único en el cual Garpur era un poco generoso, ya que, de resto, su corazón era frío, cruel y déspota. La manera en que Sviksemi miraba a otras mujeres, era con desprecio y con asco, ya que, sabía que cualquier chica sería una potencial amante para Garpur en caso de que este fijara su atención sobre ellas.

Era una familia bastante retorcida, extraña, con valores muy distorsionados, y Lyria sabía que a pesar de que no se comportaba de la manera correcta, esa era la manera en que la habían criado. Creció siempre con todos sus caprichos a la orden del día, sólo bastaba con desear algo para que fuera cumplido y mediatamente por sus sirvientes.

No era fácil calcular el número exacto de personas que trabajaban directamente para cada uno de los miembros de la familia real, pero se decía, que bajo su mando, tenían al menos 200 personas que cumplían sus deseos constantemente. No era algo tan descabellado, ya que, el castillo tenía un tamaño increíble, era un edificio imponente y masivo, era la proyección del ego de Garpur, el cual, sentía que jamás sería derrotado, y aquel castillo podía ser visto desde las estrellas.

Cuando Lyria quería verse hermosa, se ordenaba la confección de vestidos de un día para otro, aquellos vestidos estaban elaborados con las mejores telas y pedrería, que empleaba diamantes y joyas invaluables, y si no se cumplía con las demandas de la chica, las costureras eran castigadas fuertemente con latigazos.

Esta era una de las peores pesadillas que podían presentarse ante estas mujeres que trabajaban para la chica. Cuando se le ocurría algún tipo de vestido en particular, y daba órdenes precisas acerca de su confección, cometer un pequeño error significaba un sufrimiento tremendo y castigos físicos que podían dejar de rodillas y devastadas a la víctima, mientras la carne viva quedaba expuesta después de decenas de latigazos. Parecían castigos innecesarios para personas inocentes que sólo habían tenido la poca fortuna de rodear a una familia que parecía estar completamente demente.