Cuadernos Cátedra Calvino - Rafael Gaune - E-Book

Cuadernos Cátedra Calvino E-Book

Rafael Gaune

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Italo Calvino se preguntaba en su libro ¿Por qué leer a los clásicos? sobre qué convierte a un autor o a una obra en un clásico. Para él, existían múltiples factores, los que articuló en catorce definiciones que nos ofrece al inicio de esa recopilación de ensayos póstumos. Todas ellas son contundentes, sutiles e inteligentes. Sin embargo, podemos destacar la número 11: "Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él". Esta cátedra, entonces, entiende a Calvino como un "clásico" que nos permite definirnos, no ser indiferentes, pero al mismo tiempo contrastarlo a través de las problemáticas contemporáneas que serán abordadas por humanistas en diálogo con este autor al que nunca estamos "leyendo", sino siempre "releyendo".

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Seitenzahl: 203

Veröffentlichungsjahr: 2022

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EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

Vicerrectoría de Comunicaciones y Extensión Cultural

Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, Santiago, Chile

[email protected]

www.ediciones.uc.cl

CUADERNOS CÁTEDRA ITALO CALVINOSOBRE FÁBULAS Y SEIS PROPUESTAS

Rafael Gaune y Claudio Rolle

Editores

© Inscripción N° 2022-A-4313

Derechos reservados

Mayo 2022

ISBN N° 978-956-14-2967-3

ISBN digital N° 978-956-14-2968-0

Diseño: Soledad Poirot Oliva

CIP-Pontificia Universidad Católica de Chile

Cuadernos cátedra Italo Calvino : sobre Fábulas y Seis propuestas / Rafael Gaune y Claudio Rolle editores. -- Incluye bibliografía.

1. Calvino, Italo, 1923-1985 -- Crítica e interpretación

2. Literatura italiana -- Siglo 20 -- Historia y crítica

I. Gaune Corradi, Rafael, editor

II. Rolle, Claudio, editor

2022 853 + DDC23 RDA

Diagramación digital: ebooks [email protected]

Índice

“…Lo he reconocido por su silencio”Rafael Gaune y Claudio Rolle

I. CÁTEDRA ITALO CALVINO 2020

Presentación a Alessandro PortelliNancy Nicholls

Fábulas italianas:Italo Calvino y la cultura popularAlessandro Portelli

II. LAS SEIS PROPUESTAS DESDE EL MILENIO

Levedad Macarena Areco

Rapidez Rafael Gaune

Exactitud Adriana Valdés

Visibilidad Olaya Sanfuentes

Multiplicidad Patricio Lizama

Consistencia Wolfgang Bongers

Autores

Bibliografía

“… Lo he reconocido por su silencio”

Rafael Gaune y Claudio Rolle

Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Es un gusto poder escribir sobre Italo Calvino, quien “pasó ya de este mundo”, como se decía en una época, hace 35 años (37 años cuando aparece este libro). Lo hacemos, buscando dialogar entre nosotros y con él sobre su legado, sobre esas propuestas para el próximo milenio, desde ya entrado el mileno, trascurrido casi un quinto de su primer siglo. Hemos querido recordarlo desde esta naciente cátedra Italo Calvino que busca reunir los esfuerzos, las energías y la imaginación de quienes dan vida al trabajo universitario. ¿Por qué Italo Calvino? Porque al alero de su figura y obra esperamos proyectar y difundir el pensamiento de intelectuales y creadores que en sus creaciones hagan confluir los intrínsecos vínculos entre la literatura, las letras y los tiempos históricos. En ese sentido, Italo Calvino (1923–1985) se presenta como una figura tutelar en esta aventura de la curiosidad y el aprendizaje, del estudio y la creación, pues es un autor que reúne en su vasta producción y elegante escritura los temas que nos convocan y que nos interesa exteriorizar en charlas abiertas a la comunidad universitaria y al público en general.

Por eso, antes de comenzar nuestros diálogos sobre Fábulas italianas y Seis propuestas de Calvino, queremos agradecer el compromiso y la confianza puesta en esta cátedra por la Pontificia Universidad Católica de Chile, con sus Facultades de Letras e Historia, Geografía y Ciencia Política, con el apoyo de la Embajada de Italia en Chile por medio del Instituto Italiano de Cultura, así como de Ediciones UC. Han creído y respaldado un modo de entender la preservación de valores y su integración en la vida futura respaldando una idea que, en cierto modo, el propio Calvino nos insinuó. En efecto, Italo Calvino se preguntaba en su libro ¿Por qué leer a los clásicos? sobre qué convierte en un clásico a un autor o una obra. Para él, existían múltiples factores que articuló en catorce definiciones que nos ofrece al inicio de esa recopilación de ensayos póstumos. Todas ellas son contundentes, sutiles e inteligentes. Sin embargo, podemos destacar la número 11: “Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él”i. Esta cátedra, entonces, entiende a Calvino como un “clásico” que nos permite definirnos, no ser indiferentes, pero al mismo tiempo contrastarlo a través de las problemáticas contemporáneas que serán abordadas por humanistas en diálogo con este autor al que nunca estamos “leyendo”, sino siempre “releyendo”.

De esta forma, Calvino vive entre nosotros con sus obras, con su poliforme creatividad, con su fantasía desbordante y con su presencia silenciosa y exacta en las palabras que nos ha dejado en su escritura, que pervive y que se renueva en sus lectores. Ernesto Ferrero, quien trabajó con él durante muchos años en la editorial Einaudi, recuerda a Calvino a partir de una anécdota:

“era brusco, Calvino, de pocas palabras. Por timidez, por la costumbre del silencio que le venía de los antepasados, quizás un reflejo defensivo frente a un padre y a una madre autoritarios que habría sido inútil enfrentar. Lo había escrito él mismo: la palabra es una cosa hinchada, blanda, un poco asquerosa mientras que todo tipo de comunicación debería estar conformado a un máximo de precisión, de economía. En la primavera de 1984 Calvino está en Sevilla con su mujer Chichita, argentina de nacimiento. En un hotel de la ciudad, Jorge Luis Borges, ciego desde hacía tiempo, se encuentra con algunos amigos. Llegan también los Calvino. Mientras Chichita conversa amablemente con el compatriota, Italo está como de costumbre a un lado, de modo que ella considera oportuno advertir: ‘Borges, está también Italo…’. Apoyado en el bastón, Borges levanta el mentón y dice tranquilamente lo he reconocido por el silencio”ii.

Un silencio que genera una extensa y variadísima escritura, a la cual se entrega con pasión y generosidad, dando su vida en este oficio que entendía de un modo particular, declarando “la literatura no es otra cosa sino este inventarse reglas y luego seguirlas. Con el lenguaje es lo mismo. La literatura nace de la dificultad de escribir, no de la facilidad… Excava en ese punto, trabaja, roe tu hueso con paciencia”iii. Su obra sin confines le valió la invitación a dar las conferencias Norton de poética en la Universidad de Harvard. La invitación oficial le llegó a inicios de junio de 1984, según escribe Chichita, en los mismos meses de ese encuentro con Borges. Recuerda que Calvino, siempre preciso, estaba inicialmente complicado por la amplitud y libertad de la invitación. Allí fue cuando definió el tema a tratar: algunos valores literarios a conservar en el próximo milenio. Comenzó de este modo a perfilar un legado, una herencia, un testamento, que es lo que hoy nos reúne y alimenta nuestra reflexión, estimula el diálogo más allá del tiempo y el espacio, más allá de la muerte por la vida que la literatura lleva consigo, como expresión de vida y de amor a la vida. Queremos citar, en estos últimos momentos de esta breve introducción, este legado y cómo nos alcanza, citando nuevamente a Ruth Calvino:

“[…] a mediados de agosto de 1985, un mes antes del viaje a la Universidad de Harvard, Calvino comenzó a manifestar una inquietud y un cansancio que no hacían sino aumentar con el paso de los días. Su intención era escribir la versión definitiva de Seis propuestas para el próximo milenio antes de llegar a Cambridge (Massachusetts) y no lo lograba. Corregía, cambiaba de lugar párrafos y páginas enteras, no terminaba nunca de ‘torturar’ el texto de los cinco ensayos que había completado. Después de lo cual, lo dejaba todo como antes o casi. Se me ocurrió que una solución para Calvino podría haber sido la de concentrarse en otro de sus muchos proyectos. A mi pregunta ‘¿Por qué no abandonas las conferencias y terminas El camino de San Giovanni?’, respondió: ‘Porque ésa es mi biografía, y mi biografía todavía no ha…’. Se interrumpió. ¿Estaba por decir ‘todavía no ha acabado’? ¿O pensaba quizás ‘esa no es toda mi autobiografía’?”iv.

Ahora sabemos qué sucedió y cómo estas propuestas se convirtieron en un legado o testamento de un escritor, editor y lector de excepción, como fue Calvino. Como ocurriera en 1966 con Violeta Parra y sus últimas composiciones, que mutan en postreras composiciones, estas propuestas para el próximo milenio se han convertido en una invitación a leer el futuro con la conciencia de la larga tradición, como una suerte de sombra de tarde.

Terminamos recordando que Ernesto Ferrero nos dice que Calvino le dijo: “Lo que cuenta es lo que somos, es profundizar nuestra propia relación con el mundo y con el prójimo, una relación que puede ser, a la vez, de amor por lo que existe y de voluntad de transformarlo”v.

La inauguración de la cátedra Italo Calvino UC se realizó el 13 de noviembre de 2020, que, debido al contexto mundial de pandemia producida por el Covid–19, se efectuó en formato online. La apertura estuvo a cargo del destacado historiador italiano Alessandro Portelli, especialista en historia oral y profesor emérito de la Università di Roma, La Sapienza. Antes de su exposición titulada “Fábulas italianas: Italo Calvino y la cultura popular”, hemos efectuado un seminario el 30 de octubre de 2020 titulado Seis propuestas para el próximo milenio. Una lectura colectiva. En este, las expositoras y los expositores invitados presentaron las propuestas –levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad– de Calvino a partir de lecturas que se abrieran hacia el presente, las inquietudes personales y los diversos campos del saber humanista. Se concluyó ese encuentro con una reflexión de lo que pudo haber sido “consistencia” (aquel texto no concluido por el italiano). Fue sumamente interesante que esos textos, redactados para ser leídos en Harvard, escritos antes de la muerte de Calvino (1985), nos hablaban con una tremenda actualidad. Fueron instantes en donde desde Chile, en plena pandemia y ad portas a un proceso constituyente, nos estábamos haciendo cargo de las recomendaciones de Calvino para enfrentar ese “próximo milenio” que experimentamos actualmente cargados de esperanza y optimismo.

I. CÁTEDRA ITALO CALVINO 2020

Presentación a Alessandro Portelli

Nancy Nicholls

Instituto de Historia,Pontificia Universidad Católica de Chile

Presentar a Alessandro Portelli implica hablar de un intelectual multifacético, una figura reconocida a nivel internacional por sus destacados e influyentes aportes a la historia oral, que no solo ha dejado su huella en la academia sino también en un público amplio. Profesor de literatura angloamericana en la Universidad de Roma La Sapienza desde inicios de la década del 80, actualmente detenta el título de profesor emérito otorgado por dicha universidad. Sus variados intereses en el campo de la investigación, que comprenden, además de la historia oral, la música, la cultura popular y el folclore, han tenido expresión también en el Circolo Gianni Bosio, un colectivo que fundó junto a otros en 1972. En este centro, del cual Portelli es actualmente su presidente, tienen lugar estudios, proyectos, enseñanza y un archivo sonoro, todo centrado en la cultura popular; pero, tan importante como lo anterior, en un espacio abierto a la comunidad que nutre de memoria y permite soñar. Como escribe el propio Portelli: “El Circolo Gianni Bosio es una infinidad de voces que hablan, cantan y cuentan de igualdad, libertad, dignidad, que basan en la memoria la certeza de que otro mundo es posible”vi.

Si nos centramos en sus importantes desarrollos en el campo de la historia oral, creo relevante señalar que esta no siempre ha sido reconocida y legitimada en los círculos académicos, lo cual es cierto aún hoy en distintas geografías de nuestro planeta. Es en este contexto donde adquieren todo su peso las investigaciones de Portelli, quien a inicios de la década del 90 no solo desafió a los críticos de la historia oral, sino que también situó a esta como un género dentro del quehacer historiográfico, otorgando sólidos fundamentos teóricos y metodológicos a su prácticavii.

Sería largo enumerar todas las obras escritas por el profesor Portelli, así como difícil escoger las más trascendentales e influyentes, ya que a lo largo de su carrera han sido muchas las que han alcanzado esta condición. De modo que las que aquí enumero son solo una pequeña muestra seleccionada bajo el prisma de mi subjetividad, y pensando además en aquellas que han sido mayormente divulgadas en nuestro país, dejando una huella. La orden ya fue ejecutada. Roma, las Fosas Ardeatinas, la Memoria, publicada en el año 1999, tal vez sea una de las más conocidas entre profesores y estudiantes en nuestro medio. Se trata de una investigación acuciosa, premiada por su lucidez y profundidad, que penetra en los terrenos de la memoria colectiva, en sus disputas, mitos y tergiversaciones. Escojo también Historias orales. Narración, imaginación y diálogo, publicada en italiano en el 2007 y traducida al español en el 2016, porque constituye una excelente recopilación de sus múltiples investigaciones, que abordan desde la complejidad que encierran los relatos falsos hasta los usos y abusos de la memoria, así como el lugar que ocupa el olvido tanto en la memoria colectiva como en la individual. Y cómo no mencionar Lluvia y veneno. Bob Dylan y una balada entre la tradición y la modernidad, que habla de la relación entre una canción de Bob Dylan y una balada que hunde sus raíces en el siglo XVII, pero que es a la vez “un libro sobre el significado de la Historia […] partiendo naturalmente, de aquella esencial forma de la oralidad compartida que es la canción popular”viii.

Conocí el trabajo de Alessandro Portelli cuando era estudiante de posgrado y mi tutor de tesis, Paul Thompson, me recomendó leer La Muerte de Luigi Trastulli. La memoria y el acontecimientoix, al estar de acuerdo con su apreciación de que se trata de una obra prominente en el ámbito de la historia oral. En ella, su autor busca comprender por qué la memoria colectiva obrera sobre la muerte de un joven obrero de las acerías de Terni en un enfrentamiento con la policía antidisturbios en 1949 había transformado el evento, incorporando a la narración invenciones, errores y leyendas. De modo que no era el acontecimiento mismo ya finalizado el objeto de análisis, sino su memoria en un tiempo de larga duración, que era abordada ella misma como un evento histórico relevante. Pienso que uno de los mayores aportes de Portelli al trabajo de la historia oral es el haber puesto de relieve y demostrado analíticamente a través de sus investigaciones que las fuentes orales informan más que de los acontecimientos históricos –es decir, el plano de la factualidad– sobre su significado. Son fuentes que, por lo tanto, se caracterizan por su expresividad. Portelli lo explica claramente al señalar que las fuentes orales: “Informan no solo los hechos, sino lo que estos significaron para quien los vivió y los relata; no solo respecto de lo que las personas han hecho, sino sobre lo que querían hacer, lo que creían hacer o sobre lo que creían haber hecho; sobre las motivaciones; sus reflexiones, sus juicios y racionalizaciones”x. Lejos de ser una fuente fallida en su estatus de objetividad (la cuestión de la objetividad atribuible a las fuentes documentales también es abordada por él), los testimonios orales, a través del lente de Portelli dejan al descubierto la complejidad, la contradicción, la mutabilidad, las diversas capas de significados, incluso aquello que ha permanecido oculto consciente o inconscientemente; todos, aspectos propios de la experiencia humana y de su memoria. Al afirmar que estos conocimientos son tan relevantes para la historia como los hechos mismos que les dieron origen, se ha abierto un camino hacia un campo en la historia oral que indaga en el simbolismo, en los imaginarios, en los deseos que coexisten con los eventos históricos mismos, incluso que los inciden.

Frente a la crítica más recurrente hecha a la historia oral, escéptica de la capacidad de esta de representar los hechos históricos, debido a la fragilidad de la memoria y de su recurso a la invención y a la fantasía, la perspectiva de análisis de Portelli ve que el alejamiento de los hechos que se produce en la memoria, más que una problemática, representa una oportunidad, la de comprender e interpretar el porqué de la producción de relatos erróneos. Paralelamente, como ocurre con la memoria hegemónica falsa de la matanza en las Fosas Ardeatinas perpetrada en marzo de 1944xi, su investigación nos alerta que la historiografía puede subirse al carro de las narrativas hegemónicas falsas –en este caso, que la culpa por la matanza la tendrían los partisanos que no se presentaron al llamado de los nazis– sin probar su veracidad. Portelli destaca que la memoria de los hechos históricos –como ocurre con esta memoria falsa que circuló en la ciudad de Roma y cuyo núcleo se mantuvo inalterable en el tiempo– provoca efectos en las vidas de las personas y en las conductas tanto individuales como colectivas, lo cual tiene una particular resonancia para nosotros, ya que nuestras memorias colectivas del pasado reciente se han elaborado en un campo de disputas que no ha estado libre de manipulaciones, mitos y tergiversaciones.

La modalidad de trabajo en el campo de la historia oral privilegiada por Portelli ha sido posible gracias a que en ella han confluido la historia, la antropología, la lingüística y la literatura, otorgando de este modo un lugar relevante al análisis narrativo, al cómo se cuentan las historias. La “oralidad” y la “narratividad” de las fuentes orales cobran relevancia en este cometido. Los tonos y ritmos de la voz, las pausas y los silencios, pero también los imaginarios y representaciones disponibles en el espacio público que se cuelan en los relatos, los modismos y dialectos tienen una significación que debe abordarse en el trabajo interpretativo. Este terreno, al cual no se ha puesto aún la suficiente atención en los desarrollos en base a fuentes orales en nuestro país, es digno de transitarse en razón de su fecundidad. Recuerdo algunos momentos de entrevistas que he realizado, en los que el cómo se narran los eventos otorga significado a aquello que se indaga. Así, por ejemplo, hace ya varios años una mujer me relataba su experiencia como dirigente en la Unidad Popular con mucho detalle, pero al momento de llegar al día del golpe y a su posterior detención, mencionaba sucintamente que había estado presa y había sido torturada. Rápidamente, sin mostrar mayor emoción en su rostro, y no dejando espacio para preguntas, comenzó a rememorar su exilio, moviéndose con cautela de una zona que evidentemente era traumática para ella. Como dice Portelli, al referirse a las fuentes orales: “… se trata de discursos en los que hay grandes variaciones de la ‘velocidad’ narrativa, es decir, de la relación entre la duración de los acontecimientos y la duración de la narración. Un narrador puede referir en pocas palabras hechos y situaciones que duraron mucho tiempo, para luego detenerse ampliamente en episodios de breve duración”xii.

Quisiera referirme brevemente a cómo nos relacionamos en Chile con la prolífica producción de Portelli. En nuestro país, el inicio de la historia oral puede ubicarse en el contexto de los años 80 en dictadura, cuando en el ámbito de las poblaciones sus habitantes, junto a educadores populares –en su mayoría, historiadores– comenzaron a rememorar el origen de sus barrios y en un trabajo colectivo, que tenía tanto de elaboración de memoria como de historia e identidad y política, escribieron las llamadas “historias locales”. La metodología fue muy sencilla y, acorde a esos tiempos, se usaron papelógrafos y líneas de tiempo en talleres colectivos bajo las premisas de la educación popularxiii. Nadie –ni siquiera los propios educadores populares– comprendió en esos momentos que lo que se estaba llevando a cabo era un ejercicio de historia oral. Mucha agua ha pasado bajo el puente y hoy la historia oral tiene una presencia también en la academia. Entre los historiadores, investigadores de otras disciplinas y estudiantes, la huella de Alessandro Portelli es innegable. Ha abierto la mirada hacia ámbitos de la historia, como los imaginarios, las emociones, las utopías y los sueños tanto individuales como colectivos, propiciando además estudios interdisciplinarios. El imaginario, entendido como conjunto de imágenes –esquema referencial, al decir de Cegarraxiv– no guiado por la racionalidad y cuyo objetivo es dar sentido a la realidad sensible, es palpable a menudo en las narrativas orales. Así, por ejemplo, los testimonios del Archivo de la Represión de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC)xv, me mostraron lo importante que pueden ser los imaginarios colectivos en la historia. En el contexto de las protestas populares (1983-1986), en varias poblaciones de Santiago se esparció el rumor de que unas serían atacadas por otras. Este rumor fue esparcido por carabineros y civiles en un acto de control socialxvi en medio de la noche del 11 de septiembre de 1973 y abarcó al menos a ocho poblaciones santiaguinasxvii. Atrapados en él por varios días, pobladores y pobladoras se imaginaron que lo peor podía pasar, que sus casas serían incendiadas, que les cortarían las mangueras y así no podrían combatir el fuego, que los niños y niñas serían seriamente afectados. El miedo en aquellos días fue potente. Armados de cadenas y palos, los pobladores hicieron vigilancia días y noches en un estado de “psicosis colectiva” que solo se esfumó después de comprobar que el rumor había hecho andar una fantasía similar a las pesadillas pero que, al igual que aquellas, no se materializaría en la “realidad”xviii. Las fuentes orales, en este caso, hicieron posible penetrar en los alcances que tuvo este rumor en las vidas de pobladores y pobladoras, y particularmente en cómo el imaginario fue decisivo en sus comportamientos.

En los últimos años, las voces populares, las de las militancias políticas, las de las mujeres, han complejizado nuestra comprensión del pasado reciente, particularmente el de la dictadura, permitiendo que emerjan las zonas grises y problematizando las figuras de víctimas y victimarios, colaboradores y testigos pasivos. A ellas se han sumado muchas otras memorias subalternas o marginadas del discurso hegemónico, expresadas en relatos orales que son un fruto de los estudios de generaciones jóvenes, las cuales, desde un presente cargado de complejidad y contradicción, buscan comprender al ser humano en la historia. Los estudiantes, por ejemplo, visitan la dictadura y también los tiempos de la Unidad Popular, apelando al interés que las narraciones de sus padres, madres, abuelos y abuelas han provocado en ellos. Se interesan cada año en mayor número por temáticas de género, abordando la subjetividad de las comunidades LGBTIQ+, recorriendo un camino que hasta hace unos pocos años era considerado tabú. La cultura en su dimensión más amplia es recogida también en sus investigaciones y, finalmente, tanto las movilizaciones protagonizadas por la sociedad civil desde el inicio del siglo XXI como, en particular, el estallido social de octubre del 2019, son temáticas que captan su atención. En todos estos estudios, lo que prima es la búsqueda por el sentido de los eventos históricos para sus protagonistas y testigos, bajo la premisa expuesta por Portelli y referida más arriba, sobre la capacidad de las fuentes orales de informar sobre los significados de los hechos acontecidosxix.

Para terminar, pienso que una presentación de Alessandro Portelli no puede dejar de lado su pasión por lo que hace, que está anclada en su interés por la gente sencilla, aquella que no deja grandes huellas en la cultura escrita, sino que se expresa primordialmente a través de las narrativas orales, de la música popular y del folclore, expresiones de las cuales, según sus palabras, siempre está aprendiendo. Pasión que, además, se entrelaza con su compromiso con un sentido de igualdad y una búsqueda por la construcción de espacios democráticos y la utopía de un mundo mejor. Recuerdo haberlo escuchado en una presentación de su libro La orden ya fue ejecutada…, que hizo en Chile en el Instituto de Historia de nuestra universidad. En ella, contó cómo un símbolo nazi dibujado en un memorial en la ciudad de Roma lo había impulsado a realizar la investigación cuyos resultados presentaba. Esta relación, a mi juicio, habla de un intelectual comprometido con su entorno, con las luchas políticas de su presente que emprende desde las trincheras de la historia, la literatura y el folclore. De ello, también hemos aprendido de este maestro.

Fábulas italianas: Italo Calvino y la cultura popularxx

Alessandro Portelli

Università di Roma, La Sapieza