El Servidor de Gaia - Victor Perez - E-Book

El Servidor de Gaia E-Book

Victor Perez

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Beschreibung

El mundo estaba a punto de quebrar.
Una terrible maldad es responsable.
Y ya sabe el rostro tras el mismo.
Ahora, Joshua debe actuar.

El Druida. El Servidor de Gaia.
Solo iba a ser incapaz…
… pero debía intentarlo.
Era su responsabilidad.

Y entonces encontró esperanza.
Nathaniel, un cambiaformas ancestral.
Una criatura viva más de medio siglo.
Y su única posibilidad de ganar.

Juntos deberán luchar…
… y unir fuerzas.
Pero, ¿y si unieran algo más?

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Veröffentlichungsjahr: 2020

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El Servidor de Gaia

Romance Homosexual entre el Druida y el Cambiaformas

 

Por Victor Perez

 

© Victor Perez 2020.

Todos los derechos reservados.

Publicado en España por Victor Perez.

Primera Edición.

 

 

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Índice

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

 

 

 

1

El mundo era un caos.

No había mejor manera de definir lo que estaba pasando actualmente en la tierra y Joshua lo sabía. Desde que tenía memoria, los druidas habían sido los que habían protegido el templo de Gaia en la isla de Creta en Grecia, esperando que los orbes llegaran al mismo con el propósito de proteger a la humanidad, pues cada especie sobrenatural se encargaba de tener uno, el cual resguardaría con mucho recelo para entregarlo en el momento adecuado.

Pero el problema en esa ocasión era que el templo había sido atacado antes de que pudieran hacer algo. Los Nocturnus habían llegado de repente, masacrando a todo druida que estuviera a su paso y destruyendo cualquier vestigio de dicha civilización existente.

Pero no habían podido dar con Joshua, él había estado en ese momento recolectando hierbas sanadoras en otro lado para cuando comenzó el ataque, lo cual le facilitó la huida de dicho lugar escondido por la humanidad, aunque hoy en día eso no importaba nada.

La cantidad de Nocturnus que había en esa ocasión era demasiada, al punto de que ya la humanidad descubrió de la existencia de los mismos y también de las criaturas sobrenaturales. El mundo estaba conmocionado, varios países habían perdido distintos gobiernos a causa de la anarquía que estaba siendo instaurada en sus países por causa de esta epidemia.

Aunado a esto, varios seres sobrenaturales eran tratados como parias por diversas sociedades, aun cuando estos habían demostrado que querían pelear contra los Nocturnus, le era muy difícil a los mismos demostrar que sus intenciones no eran similares a las de estas criaturas oscuras.

Varios representantes se reunieron con líderes de todo el mundo para explicar sus razones de seguir peleando por los Nocturnus, aunque a varios les interesaba contar con el apoyo de gente que tenía experiencia peleando esos seres sobrenaturales, no muchos consideraban apropiado pelear con “demonios”.

La gente no se confiaba de las buenas “intenciones de aquellas cosas”, llegando a presentarse serias protestas a nivel internacional en contra de lo que muchos consideraban que eran aberraciones y asesinos en serie. Sin embargo, había poco que los gobiernos pudiesen hacer ante la aparición de las criaturas oscuras con las que no podían lidiar y que parecía ser que estos seres conocían mejor.

Tan ocupados estaban en tratar de pelear con aquellos monstruos, que varios gobiernos tenían por ignorar las quejas de su gente con el propósito de favorecer a esas cosas. Había que entender un poco a los humanos, pues a ellos les costaba asimilar los cambios tan radicales a los cuales habían sido expuestos y Joshua entendía en parte de dónde provenía dicha actitud.

Esto se debía a que varios asociaban la aparición de los seres sobrenaturales con la nueva guerra contra los Nocturnus, lo cual había causado desgracia y destrucción masiva a la tierra. También estaban los fatalistas, lo que decían que los Nocturnus habían llegado aquí por obra y gracias divina, así que la humanidad debía aceptar el destino, indiferentemente de cual fuese.

Los bandos estaban definidos, los Nocturnus quería causar el mayor desastre posible para que Nyx llegara al planeta tierra, borrando a toda la humanidad y los seres sobrenaturales entendían que en esta ocasión no habría marcha atrás con sus decisiones. Joshua había recibido la noticia de que una comisión de los vampiros y hombres lobo llegaría esa semana al templo, pero con tristeza comprendió que era probable que no hubiera nadie allí para conseguir eso.

La única razón por la cual no se había ido de las ruinas de aquel templo, era porque tenía la obligación de enterrar a sus amigos druidas en el mismo, lo cual le llevó cierto tiempo, pues los restos de varios de ellos se encontraban esparcidos por todo el lugar. Aunque había sido entrenado para manejar sus emociones, Joshua no pudo evitar derramar varias lágrimas al cargar con los cuerpos de sus compañeros.

Su maestro Fun La, le había dicho que llegaría el día en el que los Nocturnus podrían querer atentar contra los druidas, más que todo por su participación en cada guerra y que en caso de que aconteciera, él o cualquiera que sobreviviera, tendría la obligación de volver a reconstruir el conocimiento de su raza para que no se perdiera.

Los druidas a diferencia de otras razas, no estaban en distintas comunidades del mundo o tenían su propia civilización, no habían sido bendecidos con ese tipo de cosas, por su parte, ellos estaban dispersos en cada país del mundo, viviendo como nómadas en varias zonas y compartiendo sus conocimientos al mejor estilo de los monjes del planeta tierra. Los druidas eran una especie que se podía reproducir por si misma, sin necesidad de tener que recurrir a los humanos; no que no pudiesen, pero su civilización era muy heterogénea.

Pocas veces un druida terminaba enamorándose de un humano y el coito era visto con el propósito de sólo promover la especie cuando era necesario, lo cual hacía que varios de estos vivieran constantemente en el celibato. Ahora que todos los que conocían habían desaparecido de su hogar, Joshua se preguntaba si habría alguien destinado para él en el futuro y que ojalá el mundo fuera un sitio distinto para cuando esta pesadilla terminara.

Si es que llegaba a terminar.

Viendo las ruinas del templo, podía decir que estaba muy dudoso de las posibilidades de que fueran exitosos. Joshua había dedicado sus últimos días a enterrar a sus compañeros, pero había pasado el resto de las noches en las cámaras inferiores del templo, las cuales estaban llenas de libros y conocimiento que debía preservarse para las futuras generaciones.

A diferencia de muchas civilizaciones, los druidas creían que debían darle prioridad a ciertas cosas importantes, tales como el conocimiento y la cultura. Estos debían preservarse, de tal manera que en caso de que aconteciese algo como lo que pasó en el templo, el saber de los druidas no fuese perdido.

Joshua también envió el mensaje a los demás pueblos druidas de lo que pasó en el templo de los orbes, pero no había recibido una respuesta en lo que iba de semana, así que esperaba que no hubiese pasado algo lamentable con ellos. El cielo ese día se encontraba nublado, casi como si era un reflejo de la situación que él vivía en ese momento y la cual tenía que enfrentar el resto de la humanidad.

El druida se dirigió hasta el centro del templo, en donde estaba un altar que estaba bastante destruido, pero que aún tenía los lugares correspondientes para colocar los orbes. No obstante, ya no era tan fácil, debido a que los Nocturnus habían destruido varias fuentes de mana en el templo, debían buscar la manera de hacer que estas fueran reconstruidas para conseguir que la energía de los orbes se expandiera por todo el globo.

Joshua se arrodilló frente al altar y comenzó a rezar. Esta vez lo hacía no por los dioses como solía hacer, sino por él y la gente que estaba en peligro, pues ya consideraba que los dioses los habían abandonado hacer rato y que necesitaba algo como una especie de señal que le dijera que no todo estaba destruido.

El ruido de un barco lejano hizo que Joshua alzara sus orejas, alzando para ver si era un Nocturnus más que acabaría con su vida en ese momento, pero sabía que eso era imposible, pues estos sólo atacaban de manera repentina y sin avisar, por no mencionar que ninguna de esas criaturas sabía cómo operar un barco.

No, aquello era otra cosa diferente. Joshua juraba que su corazón nunca había latido tan fuerte como en ese momento, pero consideraba que podrían ser humanos, por lo que debía prepararse para luchar para proteger el conocimiento de lo que quedaba del templo con su vida, ya que la tradición determinaba que nada de lo que estaba allí podía desaparecer o caer en manos enemigas de ninguna clase.

Las insurgencias en diversas partes del mundo era un tema muy tratado en las noticias de los humanos, pero muchas de ellas tenían un tono netamente sombrío, pues ninguna esperaba que hubiera la posibilidad de una esperanza a corto plazo. Mientras bajaba por las escaleras de mármol del sitio, se sorprendió al notar que los vidrios que habían formado una hilera de espejos en el pasado, reflejaban una imagen bizarra de él.

Joshua no había prestado atención a su apariencia, pero debía admitir que estaba bastante bien si consideraba que había pasado los últimos días en una situación de estrés brutal. Su cuerpo tenía una contextura delgada que estaba disimilada en parte por la bata blanca que estaba portando, mientras que su cara daba unas claras señales de cansancio debido a las ojeras que manifestaba en la misma.

Sus orejas estaban igual que siempre, aunque debía reconocer que sus cuernos parecían más pequeños de lo que realmente eran. Los druidas tenían una contextura similar a los humanos, a excepción de aquellos detalles que hacían que se asemejaran a los faunos antiguos, aunque estos ya se habían extinto hace mucho tiempo.

Dolía pensar que hace tiempo atrás, su rostro relajaba una vitalidad única que ahora parecía inexistente. Quizás esta ahora se encontraba enterrada en la tierra, al mismo nivel en el que yacían el resto de sus compañeros, los cuales murieron muy jóvenes según él.

¿Qué sería de él en el futuro? ¿Y si la humanidad y todo el mundo caía tal? ¿Acaso había algo más allá de lo que la gente creía que era dios? ¿Era posible que Nyx trajera consigo el renacimiento de una nueva era y ellos eran los estúpidos que intentaban ir en contra de eso?

Joshua sacudió su cabeza, he intentó dejar atrás sus malos pensamientos, pues consideraba que ahora mismo debía concentrarse en los visitantes que habían llegado al templo. Una vez que terminó de bajar todos los escalones del sitio, contempló con sus ojos la cosa más bizarra que hubiese visto jamás.

En aquel bote, había un hombre lobo, un elfo, dos vampiros, cuatro humanos y una sirena que nadaba al lado de este con entusiasmo. Joshua tuvo que restregarse los ojos con fuerza, pues juraba que tanto tiempo solo le estaba causando alucinaciones, pero cuando parpadeó varias veces, pudo notar que sus sentidos estaban en total orden y que no estaba siendo engañado.